Inicio Blog Página 1214

Editorial: Agradecidos y juntos por la Nación Puertorriqueña

 

Con esta edición, damos la bienvenida al período navideño que en Puerto Rico siempre se celebra con singular alegría, y que este año está marcado por la pandemia del COVID-19, una plaga global que ha llevado al extremo las condiciones de vida y supervivencia en el mundo entero. Todos los países del mundo buscan maneras de acomodar las tradiciones de esta época especial con los retos que está representando el avance de la pandemia en los distintos países. Las vacunas, las cuales ya han comenzado a administrarse en diversos escenarios son- ahora mismo- la estrategia principal que la ciencia ha diseñado para tratar de contener el avance de la pandemia y comenzar a reducir la presión y la ansiedad que sus efectos están ocasionando en todas las sociedades del mundo.

En Puerto Rico, nuestros problemas son endémicos, y la pandemia sólo ha venido a empeorarlos. El año 2020 ya cuenta en nuestra historia como uno de los más terribles jamás vividos. Comenzó  estremeciéndonos con la secuencia de terremotos y temblores que devastaron la zona suroeste, alterando su entorno natural y edificado, y poniendo “patas arriba” la vida de sus poblaciones. Ya veníamos arrastrando una gran crisis: la economía en depresión, la debacle fiscal, la deuda pública insostenible y, finalmente, la bancarrota total del Estado. En respuesta, y desde su sede de poder en Washington, el amo colonial nos ató a una nueva ley, cínicamente llamada PROMESA, y nos envió un grupo de sus capataces, bajo el nombre de Junta de Control Fiscal (JCF). Luego, nos azotaron los poderosos huracanes Irma y María, cuyos terribles estragos materiales, físicos y emocionales aún permanecen. A todo eso, se le suma el impacto de la pandemia de COVID-19 que ha sido dolorosa y brutal desde todo punto de vista. Esto es así, sobre todo, para ciertos sectores, como el personal médico y de primera línea de respuesta a la situación sanitaria, los estudiantes sin escuela, los trabajadores sin empleos, los adultos mayores sin compañía, o  las mujeres que han sufrido el recrudecimiento de la violencia machista, que ha disparado las agresiones y asesinatos de mujeres durante el período pandémico.

Mención aparte merece el derrumbe del gobierno colonial de Puerto Rico, ejemplificado por la primera renuncia obligada de un gobernador en nuestra historia: la de Ricardo Rosselló Nevares, del Partido Nuevo Progresista (PNP). El colapso de la gobernanza pública se había venido incubando durante décadas, alimentado por el coloniaje, la dependencia, la incompetencia y la corrupción. Se evidenció, finalmente, en toda su podredumbre durante este último cuatrienio del 2016- 2020. Este año 2020 ha representado, entonces, el cúmulo de todos los males que nuestro pueblo se ha visto obligado a resistir y superar durante estos últimos años.

Pero, si algo ha aprendido el país puertorriqueño de sus sucesivas experiencias coloniales, es la paciencia para esperar y el temple para resistir. Somos un pueblo templado en lucha y  resistencia que resurge de los embates impulsado por la fuerza de nuestro carácter nacional. Ahora, como luz al final del túnel, los resultados electorales de este sombrío año 2020 apuntan a un nuevo resurgir con el respaldo extraordinario obtenido por los candidatos del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y del Movimiento Victoria Ciudadana (MCV), con el efecto de reconfigurar el mapa político y legislativo para este próximo cuatrienio. Esta es una buena noticia que permite vislumbrar un nuevo vigor en la lucha anticolonial y por los derechos fundamentales de la nación puertorriqueña, y de todos sus sectores más vulnerables y golpeados.

A nuestros suscriptores, amigos y amigas de CLARIDAD, y a nuestro querido pueblo,  vaya nuestra infinita gratitud, acompañada de los mejores deseos de salud y paz duraderas en el Nuevo Año 2021. Además de darles las gracias de todo corazón, les reiteramos nuestro firme compromiso de continuar adelantando nuestra misión como el Periódico de la Nación Puertorriqueña.

 

 

 

Se va el 2020: La lucha contra la violencia de género

 

 Que el concepto de “perspectiva de género” haya sido uno de los temas ventilados durante esta campaña electoral no fue un hecho silvestre. Desde el 2018 el Movimiento Feminista está reclamando del Gobierno que declare un estado de emergencia por  violencia de género.

 De acuerdo a datos del Observatorio de Equidad de Género, al 1 de diciembre, 55 mujeres habían sido asesinadas en Puerto Rico. En el transcurso de cuatro semanas —del 15 de septiembre al 19 de octubre— ocurrieron 17 feminicidios.  Esto constituye más del 36% de los feminicidios en lo que iba del año.

 En lugar de declarar un estado de emergencia, como reclama el movimiento feminista, la gobernadora Wanda Vázquez Garced, quien ocupó la dirección de la Oficina de la Procuradora de la Mujer (OPM) y fue secretaria del Departamento de Justicia, emitió el 25 de noviembre una orden ejecutiva que declara como “servicios prioritarios la lucha contra la violencia a las mujeres en Puerto Rico”. La orden incluye otras disposiciones de proyectos enviados a la Legislatura: enmendar el Código Penal para tipificar como feminicidio para incluir circunstancias adicionales bajo las cuales se entenderá cometido asesinato en primer grado cuando la víctima es una mujer; enmendar el Código Penal para definir y tipificar en sus distintas modalidades el delito de trata humana; que la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP) identifique en las peticiones presupuestarias una partida para cumplir con la política pública contra la violencia a las mujeres y, por último, que cada agencia de gobierno separe también una partida de su presupuesto para esos fines.

 La portavoz del Movimiento Amplio de Mujeres (MAM), profesora Sara Benítez, a preguntas de CLARIDAD sobre las medidas,  declaró que  en términos generales le parecían bien, pero destacó que es importante  que estas estén en congruencia con las  definiciones de feminicidio que ya se están manejando a nivel internacional y con la forma en que se recopilan los datos, de manera que se puedan tener bases de datos confiables y comparables con otros países.

“Junto con eso, desde el 2018 hemos estado pidiendo un estado de emergencia, y la gobernadora se ha negado a hacer este tipo de declaración. En su lugar, hace esas órdenes ejecutivas que son importantes, pero que no están integradas a una política pública coherente y que de verdad envíe el mensaje claro  de que esa la política pública del Gobierno de Puerto Rico”.

 Sobre la medida que dispone que cada agencia dedique una partida para la prevención, educación e intervención  en todo lo que tiene que ver con la violencia hacia las mujeres, también dijo que es un elemento importante,  pero resaltó que “el presupuesto con perspectiva de género es algo más allá de eso.  Es cómo todo el presupuesto del país responde a las necesidades de atender de forma puntual y con fondos las necesidades de las mujeres y la comunidad trans. Así que eso es una partida, pero no es tampoco un  proyecto realmente integrado. Es como poner elementos para supuestamente atender la situación,  pero no hay un proyecto coherente integrado”.

 Insistió en que el  presupuesto es la forma en que se lleva a cabo la política, y tiene que ir más allá de una partida,  “no estoy diciendo que eso no está bien, pero no es suficiente para lo que hemos estado reclamando en el país”.

 En tanto, la coordinadora del Observatorio de Género, doctora Irma Lugo Nazario, también objetó que la gobernadora no haya atendido el reclamo de declarar un estado de emergencia por violencia de género.  Trajo a la atención que en el 2018  las organizaciones feministas participaron de varias reuniones en La Fortaleza y se discutieron unos puntos con los cuales las organizaciones  estuvieron de acuerdo. Al dar a entender que luego de esa reunión no hubo ninguna otra gestión por parte del ejecutivo señaló que la creación ahora de una Comisión Multisectorial contra la Violencia hacia la Mujer, un comité que dijo ya tenía la OPM y al cual no se le dio  seguimiento, “lo que vemos que se le quitan poderes a la Procuradoría”. Considera que hay que estar atentos a cuál será la voluntad del nuevo gobierno de darle seguimiento y cumplimiento a las directrices que deja la gobernadora.

 Lugo Nazario también denunció  que la aprobación del proyecto de feminicidio sin que se hayan incluido en la exposición de motivos las definiciones elaboradas por la Oficina Regional para América Central del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, “deja ver el poder de los grupos fundamentalistas y la macharranería que también hay entre los representantes de gobierno, lo que también cuestiona la preparación de los legisladores”.

 Sobre la declaración de emergencia, la coordinadora del Observatorio de Género recalcó: “Es importante que la gente entienda que desde el gobierno está el ejercicio de poder sobre las diversas instancias gubernamentales que responden a las necesidades de la población. Por eso es importante que desde el Gobierno central se dé este tipo de declaración y se le dé seguimiento y no sea solo algo que se hable y luego se invisibilice hasta que surja la situación”.

 

 

 

El chavismo ganó pese a la campaña mediática

 

Uno de los factores que desalentó la participación electoral fue el impacto del bloqueo impuesto por Estados Unidos a Venezuela.

Un rápido balance de las elecciones del 6 D podría sintetizarse en las siguientes conclusiones. Comencemos por los resultados. El chavismo obtuvo el 68.4 % de los votos; la Alianza Democrática que reúne los restos de los viejos partidos de la IVª República, sobre todo Acción Democrática y el COPEI, se alzaron con el 17.5 %, la Alianza Venezuela Unida cosechó 4.1 %; el PCV un 2.7 % y un conjunto variopinto de otras fuerzas políticas un 6.5%. Se ratifica plenamente el carácter mayoritario del chavismo, pero aparece un conjunto de fuerzas políticas que, en su heterogeneidad, serán un desafío importante para el gobierno del presidente Maduro.

Los planes de la derecha subversiva y el imperialismo han sido derrotados, en una batalla pírrica. No sería arriesgado asegurar que con una nueva Asamblea Nacional deberán venir tiempos mejores. O, deberían venir tiempos mejores. Ante este nuevo panorama político-institucional se requerirá del gobierno y el PSUV actuar con mucha inteligencia, firmeza y prudencia. Lo que sabiamente recomendaba Maquiavelo: actuar con la astucia del zorro y, de ser necesaria, la fuerza del león.

Segundo, es innegable que se produjo una significativa baja en la tasa de participación electoral, llegando según las últimas informaciones al 32 %. No es la más baja de la historia electoral de Venezuela, pero sí la segunda más baja. La menor concurrencia se verificó en las elecciones parlamentarias del 2005, cuando la oposición decidió llamar a la abstención. En esa ocasión acudió a las urnas el 25 % de los votantes, aún con Hugo Chávez en el Palacio de Miraflores. Debe tenerse en cuenta que en Venezuela el voto no es obligatorio. Esta vez también hubo un llamado a la abstención pero fue menos efectivo. No es para celebrarlo, porque revela que hay un problema que el gobierno chavista, el PSUV y las fuerzas políticas aliadas deberán encarar y resolver. Y hacerlo cuanto antes.

Tercero, no basta con certificar lo anterior sino que es preciso indagar sobre las probables causas de este descenso en la voluntad participativa del electorado. Entre los factores que incidieron negativamente para que éste no acudiese masivamente a las urnas se cuentan sin duda los efectos de la pandemia. Esta desalienta abandonar el hogar, subirse a un transporte público, formar una cola para votar, estar en cercanía con personas desconocidas, etcétera. Tales factores disuasivos no pueden ser subestimados. Esto, por supuesto, no quita la necesidad de revisar los dispositivos de movilización popular que siempre fueron tan importantes en el chavismo y que dan la impresión de estar necesitados de una urgente puesta a punto.

Otro factor que también influyó fue la intensa campaña mediática, nacional e internacional, que desalentó la concurrencia electoral y que pese a no contar con prueba alguna descalificó a la elección como un siniestro fraude urdido por el oficialismo. Actores como el gobierno de Estados Unidos, los archicorruptos y represivos gobiernos del Grupo de Lima junto a los de la Unión Europea, un decrépito monumento mundial a la hipocresía y al doble discurso que se unió a esa cruzada y se negó a enviar observadores al 6D. Todos ellos, como asegura Marco Teruggi, estuvieron durante largos meses “llamando a no votar y realizaron acciones de presión diplomática y económica sobre dirigentes de oposición». Esas prédicas, apoyadas en un formidable aparato propagandístico, lamentablemente debilitaron la conciencia ciudadana en algunos sectores de la población.

Otro elemento que jugó un papel para desalentar la participación fue el impacto multidimensional y profundo del bloqueo impuesto por Estados Unidos a Venezuela, como también a Cuba desde hace sesenta años, y que creó innumerables dificultades de todo tipo: escasez de alimentos y medicamentos, de suministros esenciales como la gasolina para los automóviles, problemas en el transporte público, falta de repuestos para la industria petrolera y el metro de Caracas, especulación cambiaria, deterioro salarial, devaluación del Bolívar. El reverso necesario, imprescindible, del bloqueo de Estados Unidos es un entramado mafioso gestionado por el “narconegocio” y en el cual se entrelazan narcotraficantes y paramilitares colombianos (amparados por el gobierno de Iván Duque) en conjunción con algunos funcionarios corruptos de la administración pública y las bandas delincuenciales locales, todo lo cual amplifica los alcances disruptivos del bloqueo y deteriora aún más la calidad de vida de la población. En una instancia concreta como la elección parlamentaria del 6 D estas circunstancias sin duda operaron para desestimular la participación ciudadana.

Como si lo anterior no fuera poco hay que agregar el verdadero crimen político perpetrado por la Asamblea Nacional controlada por la oposición antichavista. Esa rama del estado fue gravemente deslegitimada al estar volcada, desde su inauguración, a un perverso y tiránico objetivo: lograr el derrocamiento del presidente sin dictar ni una sola ley que podría haber aliviado la situación de la población afectada por el bloqueo. Sus más prominentes personeros llegaron, en su ofuscación, a solicitar a las autoridades civiles y militares de Estados Unidos que invadiesen o atacasen a su propio país. Esta afrenta al sentimiento nacional venezolano, esta conducta antipatriótica, anti bolivariana, de quienes se desviven por hacer de Venezuela una gigantesca Miami con petróleo, oro y coltán ejerció un influjo negativo en la conciencia ciudadana y la alejó de la contienda electoral y, en cierta medida, de la política. Muchos lo hicieron pensando que la AN había caído en tal desprestigio e inefectividad que ni valía la pena molestarse en salir de la casa para ir a votar.

Teniendo en cuenta estas condiciones habría sido un milagro que la población hubiese salido a las calles masivamente para emitir su voto. No obstante, con extraordinaria unanimidad, la “prensa seria” de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa condenó sin atenuantes la jornada electoral del 6 D. Era previsible, porque a esos medios de periodismo ya no les queda ni un gramo. Usurpan ese nombre para ocultar que se convirtieron en simples “oficinas de prensa y propaganda” al servicio de las grandes fortunas y de los intereses más reaccionarios. Su propensión a mentir es incontrolable y la legión de sus “pseudo-periodistas” -embusteros de alta gama que hicieron de las “fake news”, la sofistería, el ocultamiento de verdades molestas y la extorsión su modo de vida- se desató hasta extremos sin precedentes en los últimos días. Discípulos fieles de Joseph Goebbels mienten y mienten porque, como decía el colaborador de Adolf Hitler, algo quedará de esas mentiras. Y no dejaron (¡ni dejarán!) de mentir con tal de difamar al gobierno bolivariano.

Un ejemplo de esas maniobras del “sicariato mediático” es el ocultamiento de algunos datos que podrían arrojar luz sobre las razones de la baja concurrencia electoral del 6 D. Por ejemplo, se abstuvieron de informar y poner en perspectiva ciertos antecedentes, como el hecho de que en las elecciones municipales de Francia que tuvieron lugar el 28 de junio, donde se elegían alcaldes en las grandes ciudades del país, comenzando por París, la tasa de participación electoral fue del 40 %. Pero, ¡atención!: ningún país estaba ejerciendo un bloqueo integral en contra de Francia, desquiciando la cotidianeidad de su población como sí ocurrió en el caso del país sudamericano. Pese a ello menos de la mitad de la ciudadanía francesa concurrió a los comicios.

Los embaucadores del diario ultraconservador español ABC informa en su edición digital del 6 de diciembre que “el gobernante Partido Nacional Liberal (PNL), de centro-derecha y pro-europeo, protagonizó este domingo una severa caída, en las elecciones celebradas en Rumanía, debido al desgaste que ha supuesto su gestión de la pandemia y las condiciones en las que la crisis sanitaria ha obligado a celebrar la campaña electoral y las votaciones. … todo ello en el contexto de un mínimo histórico de participación, el 31,84%, el nivel más bajo desde la caída del régimen comunista en 1989.”

Conclusión: lo que es razonable y comprensible en los casos de Francia y Rumania es censurable y condenable cuando tal cosa ocurre en la Venezuela bolivariana y da pie a toda suerte de cuestionamientos. Y esto no es todo: en las elecciones legislativas del 2014 que tuvieron lugar en Estados Unidos, la “mayor democracia del mundo” (¡favor de contener la carcajada!) la tasa de participación electoral se empinó unos pocos puntos encima de la venezolana: 36 %. Pero, los farsantes mediáticos ocultan todos estos datos porque destruyen sus falacias acerca de lo ocurrido en Venezuela.

De lo que se trata no es de informar y educar a la opinión pública sino de llevarla de las narices, manipularla para que ricos y poderosos mantengan intactos sus privilegios. Les está costando cada vez más porque somos un número creciente los que estamos librando batalla contra la tiranía mediática. No cejarán en su empeño, y nosotros menos todavía.

Reproducido de www.rebelion.org

Golpe blando en Cuba

 

Por Rosa Miriam Elizalde

Tiene muy mala prensa la invasión, esos primeros planos de botas extranjeras pisando una playa o un barrio, como El Chorrillo, en Panamá, que todavía no conoce la cifra de sus muertos. Después de más de un siglo de práctica implacable,las intervenciones militares de Estados Unidos en América Latina han caído en el desprestigio, perdieron glamur, han pasado de moda. Ahora se aferran a los golpes blandos.

El golpe blando consiste en travestir a una minoría en mayoría, amplificar sus reclamos, crispar las controversias y enfrentamientos y desgastar a la verdadera mayoría que gobierna hasta hacerla caer por medio de alguna farsa judicial, como en Honduras; o parlamentarista, como en Brasil; o electoral, como en Bolivia; o forzando una intervención extranjera, como se pretende en Venezuela y algunos sueñan para Cuba.

Es más complicado que los golpes duros de los marines, pero, a diferencia de ellos, tienen el colorido de estos tiempos, con sus arquetipos de dictadores en el bando de los malos, y un bando de los buenos con sus arquetípicos “luchadores por la libertad”, con sus simulacros de épicas remasterizadas y con sus falsos discursos de heroísmos ciudadanos, todos ellos, buenos y malos, diseñados como protagonistas de una película de acción clase Z por las grandes herramientas de dominación: las corporaciones mediáticas y las plataformas sociales.

Bueno, en eso andamos en Cuba por estos días. Tenemos a falsos artistas que se atrincheraron en una casa del barrio San Isidro, de La Habana Vieja, y un contexto en el que se confunden legítimas necesidades de interlocución con las autoridades culturales, confusiones, oportunismos políticos, pandemia y tensiones económicas agravadas por un carrusel de medidas del régimen de Trump -corte de las remesas, persecución de barcos petroleros, sanciones financieras….

En horas se desactivó la operación de los “artistas” sin que se documentara ni un solo rasguño. A partir de ahí, hemos visto la otra película conocida: el Encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en La Habana (Embajador en funciones) trasladando en su propio automóvil a los atrincherados, mientras funcionarios de alto rango del Departamento de Estado llaman públicamente “colegas” a estos empleados locales del golpe blando.  Algunos involucrados hacen alarde de sus simpatías por Donald Trump, al que reconocen como su Presidente, y de recibir financiamiento de los fondos del gobierno federal para la “promoción de la democracia”.

Como ha documentado el investigador Tracey Eaton, el gobierno de Estados Unidos ha gastado entre 20 y 45 millones de dólares al año, desde 1996, cuando se dio carta blanca al apoyo financiero para grupos locales y observadores internacionales con el fin de provocar el “cambio de régimen en Cuba”, bajo la Sección 109 de la Ley Helms-Burton. Por esta vía se han destinado más de 500 millones de dólares a estas operaciones, aunque no es el único camino del dinero, ni el más común para fomentar el gran negocio de la “disidencia” cubana. Nadie sabe a ciencia cierta cuánto reciben las operaciones encubiertas, ni cuánto es el monto total que ha llegado a San Isidro para este intento de arrimar un fósforo al polvorín.

Buena parte de esta tajada llega también a un clúster de medios digitales creados por el gobierno estadounidense para la desinformación sobre temas cubanos. Cientos de publicaciones aparecieron en la Florida a partir de 2017 con Cuba en alguna parte del nombre con el que salen a Internet.  El objetivo es darle volumen a la información tóxica sobre la Isla, reempaquetando una única agenda para públicos diferentes y proyectando como propia de los cubanos las directivas de Estados Unidos. A diferencia de otros momentos de la llamada Guerra de Cuarta Generación o Guerra No Convencional, los nuevos laboratorios del Golpe Blando operan simultáneamente en el mundo físico, psicológico, perceptivo y virtual, para que después de la confusión solo quede tierra arrasada en términos culturales.

The Guardianentrevistó hace unos días al corresponsal de uno de estos medios digitales de Florida que en septiembre recibió una subvención de 410 710 dólares de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacionales (USAID).  El periodista de ADN Cuba dijo al diario británico que las medidas tomadas por la Casa Blanca el mes pasado para prohibir las remesas enviadas a los cubanos por sus familiares desde Estados Unidos son “perfectas”, porque la mayor parte del dinero termina en las arcas del Estado, una mentira escandalosa. “Si estuviera en Estados Unidos, habría votado a Trump”, añadió ese “reportero imparcial” que, como otros, lleva semanas echando leña a la caldera de San Isidro.  No es lo mismo que invadir un país, pero no deja de ser un jugoso intento de disfrazar de mayorías libertarias a las minorías violentas.

En medio de todo esto han escamoteado a las pobres audiencias desinformadas de este mundo, lo que en realidad acontece en términos verdaderamente culturales dentro de la Isla. Ahora mismo más de 1 800 películas y más de 800 guiones inéditos se han inscrito en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, de La Habana. Nos preparamos para esta fiesta anual, que es una apuesta por mantener viva la cultura sin que resuenen, más que en el denso amasijo de la desinformación, los efectos del golpe blando.

El odio es una larga espera, dijo el escritor franco-africano Rene Maran. Y casi siempre, también, un gran fracaso.

 

Reproducido de www.cubadebate.cu

Será Otra Cosa: El futuro del beso caribeño y otras dudas germicidas

Especial para En Rojo

 Fue tan solo un mes antes de la pandemia cuando me di cuenta de que los estadounidenses no se besan. Me eché más de 35 años viajando a ese país para percatarme. En qué planeta estuve todos esos años, desconozco, pero un buen día fui a saludar a unos conocidos en un encuentro en Los Ángeles y me quedé medio pasmada cuando, sucesivamente, persona tras persona, respondía a mi habitual beso caribeño con un abrazo extraño. Un abrazo a veces incluso excesivamente entusiasta, como cumplidor pero que, a evidente falta de beso, no podía evitar su absoluta insipidez, por no decir estreñimiento.

Sí, ya sé que Estados Unidos es un país super heterogéneo pero yo ese día me di cuenta de que los americanos no besan. Y me sentí demasiado ingenua, como siempre, distraída, casi fuera de la realidad, por no haberme percatado antes. Habría podido evitar ese momento tan delicado, incómodo, en que me quedé vestida y alborotada en mi fila de besos entusiastas y no vine a darme cuenta sino hasta el último esquivo, porque las personas distraídas metemos la pata así, hasta el final.

Respeto las culturas diversas pero, aun así, ante la incapacidad de mis compañeros a recibir un beso de saludo, todos mis prejuicios salieron a flote. Me pareció casi una barbaridad. Como mínimo, muy poco sofisticado, el aparato afectivo de este grupo.

Esto fue justo antes de que los besos se convirtieran en algo escaso, estrambótico y hasta temerario. Un mes antes para ser exacta, así que ya yo venía pensando en esto de besar como respirar, besar sin consciencia, a “tutiplén”. Ahora que llevo diez meses sin besar a nadie más que a mi compañero (a Diosa gracias que existe), todavía me es un ejercicio torpe y hasta levemente ignominioso ver, por ejemplo, a mi tía, a mis hermanas, que son lo más cercano que tengo de mi mamá y de mi papá, y no darles un beso y un abrazo. Extraño también besar a un bebé, o a los niños y niñas de mis amigas. Pero no es eso lo que quiero decir. Voy a otra cosa.

He estado leyendo, y dicen que un día volveremos a besar igual que antes. Tengo mis dudas.

Algunas expertas insisten en que el acto de besar está “inscrito en nuestra memoria ancestral”. Eso puede significar muchas cosas pero lo importante es que suena hasta etéreo, algo sensual y sugestivo. Pero el beso no debe ser una acción intuitiva (o al menos estoy segura de que eso me diría mi profesora de Historia y Estudios de género). De hecho, leí el otro día que besar ni siquiera es un acto universal pues, aún hoy, hay culturas que no ejercen su derecho al beso. Busqué a ver qué culturas eran esas y, primero, encontré unas que no es que no besen sino que no lo hacen en público. No sabía que en los Emiratos Árabes y en la India, por ejemplo, está prohibido besarse e incluso mostrarse afecto en público, así seas turista. Esto ocurre en países mayormente musulmanes, así como en la India (en el hinduismo) y otros países asiáticos de religiones diversas. Me sorprendió porque, en Tánger, Marruecos, por ejemplo, una vez entré sola a un bar donde creo que no se suponía entrara, y me encontré con que los hombres cantaban juntos y se besaban. Ahora no recuerdo bien en qué lugares se besaban pero era en la cara, y recuerdo que se tocaban y abrazaban bastante, y que disfrutaban como tal vez nunca había visto a los hombres disfrutar entre ellos, física, cariñosa, celebratoriamente. Después supe que los hombres vienen besándose al menos desde el Imperio Romano, época en que los individuos del mismo rango social se besaban.

En la historia contemporánea, el beso entre camaradas socialistas es bastante conocido. El más mítico tal vez se lo dieron el presidente soviético Leónidas Brezniev y el líder de la República Democrática Alemana, Erich Honecker, en 1979. Mi amigo Carlos Alberty contaba que los cubanos se dejaban el cigarro en la boca para evitar los besos de los soviéticos en los encuentros diplomáticos. Nunca he sabido si eso era verdad, porque Carlos era bien sinvergüenza pero me suena bastante creíble.

Es paradójico que a pesar que tocarse y besarse amistosamente parece ser común entre los hombres árabes, en muchos países (Qatar, Indonesia, Zimbabwe, entre otros) las mujeres y los hombres no deben besarse en público. Hace unos pocos años vi una serie de manifestaciones en India, donde grupos grandes de parejas se juntaban para besarse públicamente y confrontar así la mojigatería del ala más conservadora del hinduismo. Ya eso lo había hecho Pedro Julio Serrano en Puerto Rico desde mucho antes, cuando movilizó a un grupo de personas de la comunidad LGBTTIQ para besarse en las escalinatas del Capitolio exigiendo equidad y contrarrestando el conservadurismo religioso. Las escritoras feministas árabes llevan años reivindicando su derecho al beso público, a la autonomía de sus cuerpos y al reconocimiento del “el árabe como la lengua del sexo, por mucho que se empeñen en olvidarlo».

Pero volviendo al elemento original, los primeros registros que se tienen de los besos son de la India, y fueron esculpidos en el año 2.500 a.C. en las paredes de los templos de Khajuraho. Se dice que la primera referencia literaria del beso apareció en unas escrituras sánscritas védicas en la India,en el año 1,500 a.C, según fuentes variadas. “Lamer la humedad de los labios», decían las escrituras prehistóricas. Siglos después, en el siglo III DC para ser más exacta, El Kamasutradedicaba un capítulo a explicar las diversas formas de dar un buen beso.

De hecho, besar no es exclusivo de los seres humanos. Los primates y hasta los pájarosse besan con frecuencia; los perros y gatos se lamen y acarician; los caracoles y los insectos “juegan” con sus antenas. También se cree que el beso fue un comportamiento aprendido que se desarrolló a partir de la «alimentación con besos», el proceso mediante el cual las madres alimentaban a sus bebés pasándoles comida masticada boca a boca.

Algunas personas estudiosas sostienen que hay culturas indígenas actuales que practican la alimentación con besos pero no el beso social. El antropólogo de la Universitat Rovira i Virgili, Jordi Roca, dice que para los Secoyas, una tribu que habita entre la Amazonía peruana y ecuatoriana, besarse no está aceptado, ni siquiera como forma de saludo.“Consideran besarse como un síntoma de locura. Tocar el cuerpo con la boca es para algunas tribus amazónicas un acto mágico. Tienen miedo de hacerlo, es un tabú».

Les decía que tengo mis dudas sobre el supuesto regreso a la normalidad de nuestro ardiente beso caribeño. Sé que para nosotras besar es como respirar pero: ¿quién nos quita ahora esta consciencia germicida en esteroides que hemos desarrollado en el 2020? Yo que era un imán para cuanto virus y catarro corría por esos caminos del mundo, cómo voy a prescindir ahora de este brutal sentido de seguridad que me provee la doble mascarilla quirúrgica. ¿Cómo voy a ir a los sitios cerrados y sin ventilación que ahora visito más que nunca (farmacias y supermercados) como si nada hubiese cambiado? ¿Cómo ir a los otros lugares a los que tengo esperanzas de volver (bares, aviones, restaurantes, museos, cine y muchos más)? Cómo imaginarme el futuro, en una de esas marchas multitudinarias, por ejemplo, donde antes podíamos pasarnos horas besando y saludando a cuanto conocido nos encontrábamos, como si no hubiera familias enteras de coronavirus humanos al acecho, esperando que abramos boca, nariz y corazón para colonizarnos. Perdonen si estoy siendo aguafiestas, yo sé que usted seguramente quiere volver a dar besos a tutiplén, pero algo muy dentro de mí me dice que aquel besuqueosui generis, a diestra y siniestra,  sin contemplaciones ni procónsules que dictaran su política, se va a tornar algo más exclusivo y memorable. De hecho, ya han entrevistado a miles de personas solteras y estas han revelado que, en los últimos meses, el tradicional beso de apareamiento ha aumentado significativamente su valoración. Ahora es un ejercicio mucho más selectivo, con un preámbulo más largo y rico, e incluso ha vuelto a cargarse de todo el peso del juicio social y una observación pública que no se veía tal vez desde el siglo XIX.

Honestamente, me interesa saber qué pasará con el beso caribeño: distendido, casual, travieso, que es lo mismo que hablar de cómo seremos después de esta pandemia.

«A kiss may ruin a human life,» decíaOscar Wilde en A Woman of No Importance.

En estos tiempos, el simple beso, ese acto primordial, subvalorado tal vez de tanto uso habitual, es perverso. Lo mismo te arruina la vida que te la salva.