Inicio Blog Página 1216

Agricultores a pequeña escala: “se están perdiendo las cosechas”

 

Por Gabriela Ortiz Díaz/ Especial para Claridad

“La semana pasada boté 100 libras de cilantrillo y alrededor de 800 mazos de lechuga romana. En términos de dólares, si multiplicamos 800 mazos por $1.50, estamos hablando de $1,200 de pérdida en una semana”, le comentó a CLARIDAD Abimael  Ortiz, agricultor que trabaja una finca de 24 cuerdas de terreno en el barrio Real Antón de Ponce. 

El agricultor, que lleva en esta industria tres años, no genera sus ingresos únicamente del trabajo de la tierra, por lo que ha podido manejar el impacto económico que ha provocado en el sector agrícola del país el toque de queda comenzado el pasado 15 de marzo. Sin embargo, por empatía con sus compañeros agricultores que sí viven de la cosecha que venden – y para mermar de alguna manera la pérdida de lechuga romana – ha regalado parte de su producción para que se aprovechen de la venta. 

Al igual que otros agricultores y agricultoras del país han hecho desde que la gobernadora Wanda Vázquez Garced decretó el periodo de cuarentena como medida preventiva ante el acecho del COVID-19, Abimelec Ortiz ha decidido anunciar la venta de sus productos agrícolas por las redes sociales. De esta manera, un supermercado pequeño lo contactó para comprarle una cantidad limitada de cilantrillo. “Nos compran de poquito en poquito, pero algo es algo”, dijo. 

Como consecuencia del desbarajuste económico que va provocando la cuarentena, el agricultor ponceño comentó que los supermercados pequeños que antes no les compraban a los agricultores locales se están añadiendo a la cadena de ayuda a los agricultores del patio. Ortiz hizo la salvedad de que las cadenas de supermercados que han anunciado que están comprando productos agrícolas locales solo lo hacen a fincas que generan un alto volumen de productos. 

“Nuestro cliente primario es una cadena de cuatro restaurantes localizados en el área sur de la isla y como tras la primera semana de cuarentena tuvieron que cerrar, no nos están comprando lechuga”, añadió el agricultor, quien además dijo que la lechuga romana es más difícil de mercadear en Puerto Rico porque casi toda se importa, a diferencia de la que se vende como “lechuga del país”. 

“Mi producción, que es prácticamente para esa cadena de restaurantes, casi se ha perdido. La vamos a tratar de vender en las cajitas”, dijo. 

“Estamos organizando la logística porque hay incertidumbre con que si el gobierno nos permite llegar a un punto medio y vernos con los clientes. Con la situación del toque de queda es difícil crea la logística de ir de casa en casa entregando los pedidos de cajitas. Queremos estar seguros para que no nos detengan y nos multen”, comentó Abimelec Ortiz a CLARIDAD. Esta incertidumbre se debe a que tras la emisión de la orden ejecutiva que decretaba el toque de queda, algunos placeros y agricultores que venden en mercados agrícolas fueron intervenidos por agentes de la policía. Estas intervenciones fueron reclamadas por la Asociación de Agricultores de Puerto Rico, obligando así a la Gobernadora a aclarar que los agricultores y otros miembros de la cadena de distribución de alimentos formaban parte de los negocios que pueden abrir dentro del horario acordado en la orden ejecutiva. 

No obstante, ante la confusión que ha causado esa situación entre los placeros y agricultores, muchos han decidido no acudir a los mercados a vender. 

Sobre el particular, Ramón Martínez, presidente de la finca Vista Dorada en Corozal, comentó “unos [mercados agrícolas] continúan abiertos y otros no. Me imagino que por el miedo a que vaya a intervenir la policía y multen”. 

El presidente de la Asociación de Agricultores de Puerto Rico, Héctor Iván Cordero, ha comentado públicamente que, el pasado fin de semana, la Cámara de Representantes sometió a revisión varias resoluciones conjuntas – la 653 y la 503 – que recogen los problemas que están presentando los placeros y agricultores que venden en mercados agrícolas y familiares. 

Martínez, presidente de la finca Vista Dorada en el barrio Negro de Corozal, dijo en entrevista que agradecía la gestión de cabildeo que ha hecho la Asociación de Agricultores desde la primera semana de toque de queda. Sin embargo, comentó que estaba “totalmente decepcionado con el Departamento de Agricultura. No he visto movimiento del Secretario, está prácticamente escondido. Nos ha fallado. Si fuera otro, estaría haciendo campañas para que se consuma el producto local o buscando cómo se pueden mercadear los productos de nosotros”. 

Al igual que Abimael Ortiz, Ramón Martínez le vende sus productos – principalmente plátanos – a restaurantes. Sentenció que estos 15 días de cuarentena han sido “devastadores”. Para tratar de remediar las pérdidas, también ha acudido a la venta de plátanos por las redes sociales y a incluir sus productos en una base de datos que ha creado la Asociación de Agricultores en un intento de concentrar en un solo sitio las publicaciones de productos agrícolas locales. Accediendo a este enlace, el público puede ver lo que hay disponible para la venta a través del Programa de Mercadeo Agrícola: https://prfb.org/. 

“Se está vendiendo un poco, pero no la cantidad que se está sacando de la finca y prácticamente se  pierde la cosecha. Hay demasiada producción y poca demanda”, dijo Martínez a CLARIDAD. 

Aunque la Comisión de Agricultura del Senado indicó la semana pasada que el Senado aprobó un paquete de $25 millones para ayudar a los agricultores con una inyección de $1, 500 para cada agricultor – hay 17 mil agricultores registrados en el Departamento de Agricultura de Puerto Rico –, Martínez comentó que “como quiera la pérdida es muchísimo mayor a esos $1,500”.

Editorial: El coronavirus avanza pero la información NO

 

La epidemia de coronavirus sigue avanzando en Puerto Rico como en casi todos los países del mundo. Las cifras de nuevos casos aumentan cada día y también la cantidad de fallecidos. Sin embargo, nuestro pueblo padece la escasez de datos certeros sobre aspectos vitales, como cuándo y dónde se hará disponible una mayor cantidad  pruebas diagnósticas, cuál es la proyección sobre el alcance y la expansión de la epidemia, los perfiles del contagio, y otros aspectos esenciales que aporten tranquilidad y dirección a la ciudadanía para protegerse mejor. 

Ya se sabe por la experiencia mundial que el distanciamiento social  es una medida efectiva. Y se sabe también que la administración amplia de pruebas diagnósticas contribuye a la contención del virus. Así lo demuestran los casos de Corea del Sur, donde se ha logrado aplanar la curva del crecimiento, y de Alemania, donde, aunque avanzan los casos, es baja la tasa de mortalidad. 

En Puerto Rico los datos certeros están escasos.  El “task force” nombrado por la Gobernadora apenas da sus primeros pasos para trazar la cadena de contactos de los contagiados, y el resto de la información relevante se da y se recibe por cuenta gotas. Está claro en las comparecencias de prensa que ni la Gobernadora ni el portavoz del “task force”, doctor Segundo Rodríguez, cuentan con la información para ofrecer respuestas claras al País, ni anticipar el rumbo o impacto de la epidemia durante las próximas semanas. El nuevo secretario de Salud, reciclado de una pasada administración del PNP y traído al cargo en medio del caos y la disfuncionalidad prevalecientes en el departamento que llega a dirigir, tampoco puede proveer respuestas. 

El nombramiento del “task force” de científicos y académicos del Recinto de Ciencias Médicas que ofrece peritaje profesional durante la emergencia es una buena iniciativa que también resalta la importancia para nuestro pueblo de poder contar con la Universidad de Puerto Rico. Pero armar un equipo profesional de ese calibre no puede hacerse improvisadamente, ni tampoco servir para sustituir o relevar de su responsabilidad como principal custodio de la salud del pueblo al Departamento de Salud. Esta es la dependencia gubernamental responsable por tener al día los sistemas, la preparación y las respuestas que le permitan ejercer un liderazgo efectivo en todos los aspectos de la salud pública, en todo momento.  

Si alguna lección debe aprenderse es que la salud de nuestro pueblo no puede seguir en manos de un Departamento de Salud podrido de politiquería, cuyos directivos son fichas del partido que los nombró y no servidores del pueblo que les paga el salario. Tampoco puede continuarse en Puerto Rico con un sistema de salud donde cada uno de sus componentes parece actuar por su lado. No funciona este sistema privatizado y fragmentado donde los pacientes y los encargados de dar los servicios directos- médicos, farmacias, hospitales- sean rehenes del interés de lucro que lo controla.   

La mayoría de nuestro pueblo respalda las medidas de aislamiento social implantadas por la Gobernadora y la extensión de las mismas hasta el 12 de abril.  Pero el futuro inmediato va más allá de esa fecha. Urgen los datos e información sobre hacia dónde se dirigirán los esfuerzos del gobierno de Puerto Rico para controlar esta epidemia en el menor tiempo posible.  

Editorial: Gracias Jaime, y ¡Hasta siempre! 

 

 

Jaime Córdova Rodríguez llegó a CLARIDAD en el año 1974, reclutado para encabezar la sección deportiva del semanario independentista que entonces se transformaba en un diario. En las ocasiones en que habló sobre el tema, dijo que aceptó el trabajo porque lo entendió como una oportunidad de contribuir a la independencia de Puerto Rico. Jaime trajo a CLARIDAD su conocimiento de primera mano sobre el beisbol, y el deporte en general, y un bagaje intelectual y cultural tan amplio y extenso como el de una enciclopedia de muchos tomos. La sección, a la cual imprimió el sello de su estilo inconfundible, se convirtió en una de las más buscadas, leídas y comentadas del periódico. Además, cumplió la función de taller para que muchos practicantes noveles del periodismo deportivo se desarrollaran en el oficio. La sección deportiva de CLARIDAD diario sentó pautas en la redacción sobre deportes en Puerto Rico,  no solo por la calidad de su contenido sino también por traer a primer plano las aportaciones del deporte puertorriqueño y sus figuras como piedras de afinque de nuestra identidad nacional. 

Desde entonces, la relación entre Jaime y CLARIDAD fue inquebrantable. Todas las generaciones de compañeros y compañeras que han integrado nuestro equipo de trabajo durante los pasados 45 años han podido contar con la presencia sólida y solidaria de Jaime, no solo en la colaboración editorial sino como participante entusiasta de todas nuestras iniciativas. Desde CLARIDAD se colaboró también activa y solidariamente para la publicación de sus tres libros, Beisbol de corazón, Partiré canturreando y el más reciente, el poemario El orfebre demente, publicado el año pasado. 

Jaime nos dejó físicamente la semana pasada pero el recuerdo de su compromiso, amistad y cariño nos acompañará siempre. También nos inspirará su ejemplo de perseverancia y entrega al logro de una patria puertorriqueña libre y soberana. En la introducción a su libro Beisbol de corazón, Jaime Córdova ofrece las claves de su amor por ese deporte al que se dedicó con tanto ahínco como fanático, jugador del seleccionado nacional, miembro del Salón de la Fama, y periodista: “Asistí a mi primer juego en el año 1943 y fue amor a primera vista. Ni la playa, el cine, correr bicicleta, salir de la escuela por las tardes y sentirse libre podían compararse con subir la rampa del Escobar un domingo por la mañana, rodeado de olores a cigarrillos pisoteados, espuma de cerveza derramada, el amoníaco de los inodoros, y mientras caminaba sentía que aumentaba el volumen de la vida como acercarse a una caída de agua…”.

Así fue la pasión que trajo Jaime Córdova a su trabajo en CLARIDAD. Y por ello nos hicimos mejores. Gracias, Jaime, y ¡hasta siempre! 

    

Jaime: De los amigos que nunca pueden olvidarse

 

Este viernes 27 de marzo de 2020 falleció Jaime Córdova Rodríguez. Para CLARIDAD, para sus amigos y amigas, para quienes compartieron de distintas maneras con él, su muerte es un golpe duro, difícil de absorber.

Así comienza la nota que pusimos en nuestra página electrónica, yo me cuento entre esa familia extendida que es CLARIDAD. 

Le he estado dando muchas vueltas a lo que quería escribir y no he dejado de sentir miedo; es que pienso que Jaime lo va a ver y se echaría a reír. Cuando murió Carlos Gallisá le pedí a él que escribiera y en ese momento me dijo “será despues, ahora es muy duro”. Así lo hizo y el escrito que salió de sus manos era un homenaje a la amistad y al amor que se tuvieron esos dos seres. 

Yo, como he dicho muchas veces, no tengo ni una cuarta parte del talento de Jaime, pero no podía dejar de escribir estas pocas líneas en homenaje y agradecimiento. Homenaje porque este periódico y la lucha le debe mucho a la pluma del Cordovés (como le decía el Galli) o a el Látigo (como le conoce el mundo deportivo), agradecimiento porque no importa qué base yo jugara en el Semanario, Jaime siempre estuvo ahí, apoyándome con consejos, que iban desde el ámbito personal, hasta el trabajo editorial. Ustedes no saben cuántas veces escuché que a cuál de las dos partes en las que él dividía a las personas, pertenecía yo, si a los que creen que en la vida hay amores que nunca pueden olvidarse o aquellas que piensan que la ausencia causa olvido. Las veces que me llamó en navidades o cumpleaños para decirme “no te estoy llamando para felicitarte”. 

Siempre me sentí honrada de que me incluyera en esa lista de amigos y amigas a quien le hacía sus chistes y le gastaba bromas.  Yo soy de las que piensa que algunos(as) de mis amigos(as) son heredados(as). Gracias a la vida heredé de Carlos Gallisá un grupo valiente y talentoso de amigos y amigas, entre los que se encontraba Jaime.

Esto de perder gente (por cualquiera que sea la causa) en medio de esta pandemia es de las cosas más dolorosas que una puede vivir, no poder juntarse para honrar a una persona como Jaime es demasiado triste. Ver que la prensa corporativa está ocupada  en seguirle solo el paso al virus y que no haya salido una línea en ninguna de las páginas deportivas o que alguna agencia de publicidad haya hecho expresiones, me indigna.

Jaime quiso  y colaboró con este periódico hasta el final y la gente que esta aquí lo quiere. Amó su país, y luchó por él. Cordovés estás en mayoría. ¡Venceremos!

Alida Millán Ferrer

Directora

Con-textos: Ojos de Caracol 

 

Por Reinaldo Pérez Ramírez/Especial para CLARIDAD

“Los sonidos se han enroscado y han echado para atrás sus ojos de caracol; la orquesta del mundo se ha alejado hasta desaparecer…”

Olga Tokarczuk

Los Errantes

Recién falleció Jaime Córdova Rodríguez, uno de los talentos creativos más notables de Puerto Rico.  Sobrevivió a sus contemporáneos cuates y cómplices, a saber:  Carlos Gallisá Bisbal, Genaro (Tuto) Marchand Rodríguez y Jorge Segarra Oliveros.  Amantes del beisbol, mantuvieron entre ellos una ácida amistosa competencia  -a veces con ribetes filosos-  sobre cuáles de ellos llegarían a “tirar” las 9 entradas, refiriéndose a si llegaban a los 90 años.  Solían bromear sobre quién despediría el duelo de cada cuál.  Ninguna de las dos cosas ocurrió. Aunque Jaime los sobrevivió a todos, nunca le tocó despedir duelo alguno.

Durante su juventud, esta cuarteta de estudiantes suplementaba sus respectivas precariedades económicas compitiendo en concursos del tipo de lo que hoy se llama

“trivia”.  Se celebraban en un lugar en Miramar, en Santurce -cerca de la calle Olimpo-  en el que había un pequeño teatro  -o más bien estudio-  que era parte de la estación WKAQ o WIAC -francamente no sé cuál-  en el edificio que hoy alberga los cines Fine Arts.  Por años, ambas estaciones se alternaron en el alquiler de ese local y otro en la Parada 18.  Justo al frente ubicaba el legendario Radio Bar, de Miguel Dueño, donde trabajó y cantó Ismael Rivera, punto obligado de la nocturnidad bohemia de la época.

Según me contó el profesor Demetrio Fernández hace algunos casos atrás, durante el concurso, los participantes se alternaban, ya que sus horarios de clase eran diferentes.  ‘El Conde de Capetillo’ era groupie de los “trivia phenoms”.

Un día en el que el participante era Carlos, éste intentó conseguir ayuda de sus cuates (el programa permitía una llamada de consulta) y a quien primero llamó fue a Jaime y luego a Jorge.  Al no conseguirlos, llamó a Tuto, quien siempre estaba disponible porque casi nunca iba a clases (aunque siempre rompía la curva al llegar las notas), el que contestó desde el teléfono de su casa en el Falansterio en Puerta de Tierra.  La pregunta:  ¿Cuál es el primer apellido en la guía telefónica?  Tuto, seguro de sí mismo, le dijo a Carlos:  “Abadía. No podemos perder.”

Carlos dio su respuesta.  El presentador  -no sé quién era;  ¿Fidel Cabrera? Averigüen-  contestó:

“¡incorrecto! … ¡La respuesta es Abad!”  (Abadía era la segunda).  No garantizo la veracidad de este relato, pero lo transmito como mi memoria recuerda me lo contó un testigo presencial.

Durante cincuenta y cinco años, Carlos le recordaría el incidente a Tuto, para provocarlo… “Si Jaime hubiese cogido el teléfono, hubiésemos ganado.”  A eso Tuto siempre contestaba:  “Y si mi abuela tuviera manubrios, sería una Schwinn”.

Jaime fue un apasionado del beisbol.  Estoy de memoria y no tengo el ánimo de gugulear ahora.  Pero creo que fue en el año 1956 cuando Jaime  –le llamaban ‘El Látigo’- tiraba a 3/4 y a medio brazo, y el “wind-up” chasqueaba, como cuando los tiempos de la esclavitud. Algunos que vieron a Jaime lanzar, hoy lo compararan con Kent Tekulve, sin la velocidad de éste.  Ese año Jaime llevó al equipo de Humacao de beisbol aficionado al campeonato de Puerto Rico, lo que lo catapultó al mundial de Beisbol en México, donde Puerto Rico ganó medalla de oro  -su única en esta competencia en este deporte-  y en la que ‘El Látigo’ terminó invicto como lanzador, con actuación dominante.  Al llegar a Puerto Rico fueron recibidos como héroes.

Jaime fue, además, fundador de una de las más importantes agencias de publicidad de Puerto Rico:  BBDO ( nada q ver con los corruptos de hoy).  Cuenta la leyenda  -la que Jaime siempre negó- que el fue el creador conceptual del personaje de Cantalicio, el mismo de los legendarios anuncios en caricaturas animadas de la cerveza Corona, la de Puerto Rico. Los más jóvenes no recordarán -pero nosotros sí- a Miguel Ángel Álvarez en su voice over‘ y la animación de su personaje niuyorrican de ‘Johnny el Men’, cuando perdía una mesa de billar con Cantalicio, quien habría metido todos las bolos luego de sorber de la botella de Corona que tenía servida.  La frase …“Men, esa cerveza tiene algo ‘special”, todavía resuena en la memoria de nosotros los mayores de 60 .

Jaime fué siempre un provocador. Por razones que desconozco -salvo sus columnas en Claridad  Jaime apenas publicó dos libros/crónicas/cuentos sobre béisbol y música popular -sus más intensas pasiones-  ya entre la sexta y la séptima entrada de su vida. Un último libro de poemas, El Orfebre Demente (2019), termina con uno de los mejores cuentos que he leído en el idioma español.  Casi nadie recuerda que Jaime también fue un artista plástico.  En el año 2011 ó 2012, exhibió en la Galería Guatbirí, en Rio Piedras. Como pintor, diría yo, era como era él: abstraccionista, y a mi juicio de diletante, como todo lo que hacía, de alta calidad.

Al rendirle homenaje a Jaime, quiero registrar la disciplina de la amistad que nunca se rompió entre tanto talento con nombre y espacio en la historia de Puerto Rico.  Sí; la práctica de la amistad conlleva disciplina. Si no, se resquebraja como el fino cristal de una copa de vino que se rompe, sea la última o la primera.

No puedo no compartir un par de vivencias con Jaime que lo definen.  Cuando cumplí 50 años, en una playa de Rio Grande, familia y amigos me sorprendieron en medio del dilema de Vieques y la Marina de guerra de los EU, un par de semanas después de que hubiésemos sido arrestados -Jaime, yo y otros, incluyendo a Carlos-  por “invadir» tierras viequenses.  Jaime me llamó excusándose porque no podría llegar a la celebración.  Pero a poco tiempo de llamarme, llegó solo caminando desde su apartamento  -alguna media hora a pie-  con una rosa roja en la mano que ceremoniosamente me entregó, como si para él yo fuese una novia nueva.  Nos sentamos frente a la espuma batiente de las olas y el rumor de la brisa; hablamos y hablamos. Sólo se tomó un par de vinos, pero escuchamos de lejos y de cerca la música. El tiempo no existía. Se fueron como vinieron, el tiempo y Jaime, no sin este último antes abrazarme y decirme … “no te me pierdas … nos falta mucho por hacer”. El tiempo aún no me abraza.  A él sí, hace unos días.

Años después, a finales de algún mes de marzo, me llamó un día de manera inesperada  -como solía hacer-  y me dijo: “tengo algo para ti” . Quedamos en vernos en Río Piedras, cerca de la Galería Guatbirí.  Allí me entregó un sobre.  Yo sabía que había recién regresado de un viaje a España.  Cuál no sería mi sorpresa. En el sobre había una foto de la casa natal de Miguel Hernandez, el poeta de Orihuela, cuya muerte se conmemora hoy precisamente cuando escribo estas letras, algo que obviamente Jaime recordaba.  Él sabía que Miguel Hernández era uno de mis favoritos.  Pero la razón puntual de la foto era que el seto del frente de esa casa donde vivió Miguel de niño estaba cubierto por una imponente trinitaria color fucsia  -mi planta favorita-  dato que no sé cómo Jaime recordaba.

En tiempos del Coronavirus, casualmente, el nombre de la Cerveza cuya marca le debe tanto a Jaime   -y que en un descuido adquirieron los mexicanos; los del limón a boca de botella que no entienden a su presidente ni a sus amuletos-  le hago un homenaje a un puertorriqueño de clase mundial.  Sé que en algún momento, cuando el tiempo le ofreció su último abrazo, su corazón siguió el ritmo acompasado de las olas del mar, el sonido del bullicio de la espuma y la música de la orquesta del mundo, alejándose en un pianíssimo, echando hacia atrás sus ojos de caracol.

Comentarios a: rei_perez_ramirez@yahoo.com