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Wanda Vázquez y el teflón

 

Por Manuel de J. González/Especial para CLARIDAD

A Ronald Reagan, presidente de Estados Unidos entre 1981 y 1989, le decían “el presidente de teflón”. El mote llegó porque, aunque su presidencia estuvo cargada de escándalos, estos no lo afectaban en cuanto al apoyo de sus votantes, obteniendo sin problemas la reelección y manteniendo altos índices de aprobación en las encuestas. Entre él y la corrupción existía una capa protectora que, como el teflón de los sartenes, lo separaba de la mugre. El más conocido de sus escándalos fue el de la venta ilegal de armas al gobierno iraní, oficialmente enemigo, para luego canalizar el dinero por medio de la mafia hacia los llamados “Contras” que operaban en Nicaragua. 

Wanda Vázquez, la gobernadora en funciones y precandidata al cargo, a todas luces quiere andar tras los pasos de Reagan, buscando que los escándalos de su administración, que es la misma de Ricardo Rosselló, quede protegida por algún teflón milagroso. En el caso de Reagan, la mugre marcó a figuras de su gobierno, como Oliver North, quien luego se consagraría como una de las minifiguras de la ultraderecha estadounidense. Vázquez, por su parte, apunta su mugre hacia distintos personajes o la esconde en “investigaciones” que le abren camino al olvido. 

Cuando llegó al cargo de gobernadora se encontró con la inevitable investigación sobre el chat que, de ser rigurosa, podía llegar hasta el Departamento de Justicia que ella había dirigido, protegiendo en muchas ocasiones a la ganga chatera. Por eso, en lugar de nombrar un comité independiente para que investigara, a la carrera refirió el asunto a su nueva “sastre jurídica”, Dennise Longo, para que alargara y diluyera el asunto. Ya el chat es historia antigua y ni siquiera la salpicará.    

Cuando llegó a Fortaleza dejó en su gobierno a todos los cuadros de Rosselló, para ir sacándolos poco a poco en el momento apropiado. A Anthony Maceira, uno de los machos del chat, lo dejó en la Autoridad de Puertos hasta que explotó la noticia de la privatización de los muelles de San Juan, que ella conocía y que siguió activa antes y después de la salida de Maceira. Así, éste sería una de las múltiples capas de teflón que la protege. Algo similar ocurrió con Ricardo Llerandi y los escándalos sobre la utilización del aparato gubernamental para recaudaciones políticas. 

Ente uno y otro caso apareció el caso de la Secretaria de Recursos Naturales, su colega Tania Vázquez, supuestamente investigada por el FBI junto a su compañero de fechorías, quien era un protegido de Thomas Rivera Schatz en el Senado. Esta otra Vázquez sería la nueva capa de teflón y con su despido terminó todo, sin asomo de alguna investigación sobre las denuncias. El socio de Tommy, claro está, sigue disfrutando de sus cargos y prebendas. 

Luego apareció lo que algunos llaman “el escándalo del almacén de suministros”, pero que en realidad es el de la respuesta negligente de todo el gobierno de Vázquez Garced a la tragedia de los terremotos en el área sur. La crisis creada, que dejo en la calle a miles de puertorriqueños, se agravó tanto por el mal manejo como por la utilización de los recursos disponibles para propósitos burdamente politiqueros asociados a la campaña de Vázquez para la gobernación.  Para eliminar o, al menos, reducir el costo político, actuaron como teflón tres miembros del gobierno ubicados en las oficinas de Manejo de Emergencias, Familia y Vivienda. Estos dos últimos tenían pocos señalamientos en su expediente y aparentaban ser las “estrellas” del gabinete de Rosselló, pero se sabía que no apoyaban los esfuerzos electorales de Vázquez y por eso aprovechó para sacarlos, convirtiéndolos en chivos que ayudan a expiar pecados. De paso, dejó descabezado una agencia clave en los esfuerzos de reconstrucción tras el huracán del ya remoto 2017, como es Vivienda. 

En cuanto a los almacenes llenos de suministros, que el pueblo descubrió en medio de la escasez, ordenó una investigación fugaz, que de inmediato refirió a Justicia para que allí la escondieran.  Con el referido se escondía tanto el mal manejo como la chapucería investigativa. La responsable por mantener el informe secreto sería entonces la secretaria, no quien lo ordenó y lo guardó. Luego aparecería Vázquez “solicitando” que el informe se hiciera público, y finalmente la secretaria así lo hizo “porque la gobernadora se lo solicitó” y no porque tenía ante sí tres sentencias judiciales ordenándolo. 

Así llegamos ante la actual crisis, la del Covid-19, que tiene a Vázquez en la cresta de la ola porque sólo ella trata con la prensa, mientras todos sus posibles contrincantes están en obligada cuarentena. Desde la crisis sanitaria que provocó el huracán María, se sabía que el Secretario de Salud Rafael Rodríguez Mercado y todo su equipo mostraban una pasmosa incompetencia. Cuando empezó la nueva crisis, con el virus rondando el planeta, ese grupo, del que Vázquez era la jefa, demostró una dejadez criminal, cuyas consecuencias todavía se desconocen. Cuando ya la epidemia galopaba se apresuró a sacarlos y ahora quiere proyectarse como la campeona de una batalla que hasta ayer menospreció. 

En este caso, el teflón lo componen de forma involuntaria los médicos y salubristas que, enfrentados a la política oficial decretada por el Departamento de Salud, actuaron por su cuenta. También sirve como teflón la ciudadanía que, informada de lo que pasa en el mundo, comenzó a tomar medidas por su cuenta. Y, tal vez a ellos se una el nuevo equipo de profesionales de la salud que el Gobierno se vio forzado a crear, luego de que se perdieran dos semanas que pudieron haber sido cruciales. 

El teflón está otra vez activo y lo vemos todas las noches en las conferencias de prensa, mientras los demás opositores políticos de Vázquez están bajo el toque de queda. 

Mirada al País: La olla al final del arcoíris

 

Por Francisco A. Catalá Oliveras/Especial para CLARIDAD

Casi todo el mundo conoce el cuento, basado en una leyenda irlandesa, de que al final del arcoíris hay una olla repleta de monedas de oro. Huelga decir que encontrarla y enriquecerse son una y la misma cosa. Bueno, no es tan fácil como parece. Para hacerse del tesoro hay que vencer la vigilancia de unos traviesos duendes vestidos de verde – “leprechauns” les llaman en Irlanda —  que se distinguen por su astucia. Si el lector no cree en esto se debe a que es, como en mi caso, más escéptico que codicioso. Pero para muchos, con y sin crisis, la codicia es eje  rector de sus vidas.

La olla al final del fenómeno multicolor que cobija a Puerto Rico contiene diversos objetos atractivos para aquéllos que les mueve el oro. Por ejemplo, la ley 22 – Ley Para Incentivar el Traslado de Individuos Inversionistas a Puerto Rico – ha motivado a varios multimillonarios del exterior a establecer “residencia oficial” en Puerto Rico debido a las ventajas tributarias que ofrece. La ironía es que a la misma vez muchos boricuas, ante la situación socio-económica y deterioro generalizado que vive el país, se ven obligados a emigrar. 

Entre los multimillonarios que se han aprovechado de la olla del arcoíris puertorriqueño se ha destacado el gerente de fondos de cobertura John Paulson. La reducción de los precios en el mercado de bienes raíces le vino como anillo al dedo para comprar varias propiedades. Otro que recientemente ha ganado cierta notoriedad – aunque por otras razones – es Michael  Williams, manejador de fondos de inversión.

A Williams, según informara el Centro de Periodismo Investigativo, se le han radicado varias acusaciones de fraude luego de ser investigado por la Comisión de Bolsa y Valores (SEC por sus siglas en inglés) y el Buró Federal de Investigaciones (FBI). Se alega que desviaba fondos corporativos y  de sus clientes para su beneficio. Se destacan como clientes la Corporación del Fondo del Seguro del Estado (CFSE) y la Administración de Compensación por Accidentes Automovilísticos (ACAA). También se informa que Noel Zamot  fue presidente de la junta de directores de una de las corporaciones vinculadas a Williams – Kinetic International – a la misma vez que ocupó el cargo de Coordinador de Revitalización en la Junta de Supervisión (Control) Fiscal.

Por cierto, siempre me he preguntado por qué Natalie Jaresko fue nombrada Secretaria Ejecutiva de la Junta de Supervisión (Control) Fiscal. ¿Quién la recomendó? Lo ignoro. Pero sospecho que de alguna manera logró ver el arcoíris – tal vez desde Ucrania — y se deslizó hábilmente por el mismo hasta llegar a la olla para encontrar un sueldo de más de $600,000 que, con los beneficios marginales, se aproxima a un millón anual. Si por algo se ha distinguido esta junta es por la generosidad en las contrataciones. ¡Qué lo diga su ejército de asesores y abogados!  Después de todo, se trata de dinero del pueblo de Puerto Rico.

La administración gubernamental no se queda atrás en su generosidad contractual excepto, claro está, cuando se trata de empleados públicos regulares. A éstos les predican austeridad. El acceso a la olla solo lo tienen los escogidos. Algunos, como la que fuera secretaria de educación, Julia Keleher, no se conforman con lo que dispone el contrato y se empeñan en vaciar la olla, lo que les trae problemas. Otros, como Walter Higgins y Rafael Díaz Granados —  ambos ocuparon la dirección de la Autoridad de Energía Eléctrica —  son aves de paso y tienen la buena fortuna de ser rápidamente olvidados. No obstante, los de buena memoria quizás recuerden que el sueldo de Higgins era de $450,000 y el de Díaz Granados de $750,000. Pero no tuvieron el tiempo de cobrarlos plenamente.  Su labor fue una especie de conjunto nulo y su estadía fugaz. El primero ocupó el puesto por cuatro meses y el segundo por veinticuatro horas. Sin embargo, a la luz de sus reclamos de salarios y bonificaciones, no me cabe duda que tenían a la olla en su mirilla.

Hay instancias en las que llaman más la atención las organizaciones de nueva creación que las personas contratadas para dirigirlas. Este es el caso de “Invest Puerto Rico” y de “Discover Puerto Rico”, encabezadas por Rodrick Miller y Brad Dean respectivamente, ambos con sueldos de $250,000 más las compensaciones o misas sueltas de rigor. En estos casos no se trata de contrataciones estrictamente gubernamentales ya que las dos organizaciones son formalmente entidades privadas sin fines de lucro, aunque solventadas con fondos públicos. Una se ocupa del fomento de inversiones y la otra de la promoción del turismo. ¿Cuáles son sus logros? Realmente, nadie sabe… No son otra cosa que reflejos de la política neoliberal de claudicación de la responsabilidad pública y de búsqueda afanosa al final del arcoíris. Mientras tanto, bajo la pesada lápida del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio, languidecen organizaciones públicas como la Compañía de Fomento Industrial, la Compañía de Turismo, la Compañía de Comercio y Exportación, la Corporación para el Redesarrollo  de Roosevelt Roads y la Junta de Planificación. De esta manera no puede desarrollarse ningún país.

Abundan los buitres tanto de allá como de acá. Les atrae el olor del mejunje de desastre y oportunidad que se fragua en las crisis económicas y financieras, en los huracanes, en los sismos, en las epidemias… ¿Recuerdan a Whitefish?  Pero esto no es lo peor. Lo verdaderamente grave es que las monedas públicas en la olla al final del arcoíris no están custodiadas  por los hábiles duendes del cuento, sino por  cómplices  de las golosas y desagradables aves de rapiña. Y ahora, que hay que enfrentar  la pandemia del coronavirus y establecer las medidas de protección de rigor, se viene obligado a partir de las distorsiones financieras, políticas, educativas y sanitarias — ¿recuerdan la privatización del sistema de salud y la venta de hospitales? —  provocadas por años de sumisión, neoliberalismo y codicia.

 

Jaime Córdova: “Que escriba de lo que quiera, pero que escriba”

Entrevista con Jaime Córdova fue publicada en 2018 en el libro Hablan sobre Juan y es probablemente la última que se le hizo.

 

Por Marcos R. Pastrana Fuentes

En 1974, CLARIDAD dejó de ser una publicación bisemanal para convertirse en diario. Esta nueva era en el periódico también promovió nuevos experimentos periodísticos. A pesar de ser una publicación concebida con un propósito esencialmente político, creó una sección deportiva que, de inmediato, atrajo nuevo público por la manera distinta de cubrir ese tema, también por el estilo depurado, agudo y perspicaz del periodista asignado a la sección. Jaime Córdova no sabe si Juan Mari Brás estuvo detrás de su contratación, piensa que no, y averiguaría tiempo después la razón por la que el dirigente del Partido Socialista Puertorriqueño respaldó que se incluyeran los deportes en el periódico.

Raúl González y Manuel de J. González se acercaron a Córdova durante un piquete frente a la Corte Federal. Allí mismo le hicieron la entrevista de trabajo y él, que deseaba contribuir de manera más significativa a la lucha de independencia, aceptó la encomienda.

“Lo que no sabía en ese momento era que dirigir esa sección era dirigirme yo mismo, porque no había nadie más”, recuerda Jaime.

No tiene la certeza de que Mari Brás supiera de antemano de su contratación ni cómo fue la discusión sobre la inclusión de las páginas deportivas.

“Me imagino que Raúl debió haberle preguntado a Juan pero a lo mejor no. Lo que sí creo que apoyó Juan fue crear en CLARIDAD una sección de deportes. No puedo decir mucho sobre eso porque en ese momento no tenía ninguna relación con él, aunque años antes nos habíamos conocido”.

Jaime trabajó durante décadas en la industria de la publicidad. En su juventud, fue lanzador de béisbol e integró el único equipo en la historia de Puerto Rico que ha ganado un campeonato mundial. Pero lo que quizá influyó más en su reclutamiento al periódico no fueron sus ejecutorias beisbolísticas sino las largas conversaciones sobre deporte que mantenía con amigos que, para ese tiempo, pertenecían a la dirección de CLARIDAD y del Partido Socialista Puertorriqueño.

“Llegué a CLARIDAD porque pensé que tenía que tomar una participación más activa en la lucha por la independencia de mi país, y concluí en ese momento que el periódico era el lugar indicado. Venía de la publicidad, que nunca me gustó. He estado prácticamente toda la vida trabajando en algo que no me llama la atención. Trabajé en eso 60 años porque tenía unos problemas materiales que resolver, y así fue que pude solucionarlos. 

“Acepté trabajar en CLARIDAD y ni siquiera sabía escribir en maquinilla. No pensé en eso. Acepté sin vacilar porque pensé que era la manera de ser más útil en la lucha de independencia de Puerto Rico. Comencé a trabajar el 30 de noviembre de 1974. Antes de eso, en CLARIDAD no había una sección deportiva, solo unas colaboraciones de Manuel Álvarez.” 

MP: A Mari Brás lo conociste años antes, a mediados de la década de 1960.

JC: Fue en el restaurante Cecilia’s Place en Isla Verde. Yo estaba preocupado con la pasividad que había en la organización independentista que yo participaba. Un grupo de compañeros, que no recuerdo ahora quiénes eran, nos reunimos con él. Yo había llamado a las oficinas del Movimiento Pro Independencia y me atendió una secretaria que unos pocos días después me dio la fecha del encuentro. 

Esa primera impresión fue extraordinariamente buena, lo que más me llamó la atención fue que había sinceridad. Con el tiempo confirmé que él no era capaz de engañar, decía la verdad sin importar lo que le costara.

Juan había sido amigo de mi padre. Mi papá tenía un programa de radio y Juan colaboró en algunas ocasiones con ese programa. Quizá por eso me fue más fácil entablar una relación con él. Aquella primera reunión fue muy interesante. Yo estaba impresionado con los métodos de lucha del Movimiento Pro Independencia. 

Acordémonos que fue después de la revolución cubana. De ahí es que nace la inquietud nuestra por hacer actividades más dramáticas, físicas. Mari Brás nos explicó cuál era el plan de MPI para conseguir la independencia. Después de esa reunión, que fue a mediados de la década de 1960, no tuve más contactos con él hasta que trabajé en CLARIDAD. Pero sí seguía de cerca al MPI y mantenía mi admiración por él. Es que era una figura importante, y hacía cosas importantes. Rescatan la figura de Albizu, tienen un periódico; favorecen la revolución cubana en aquel tiempo; son los primeros en hablar abiertamente de marxismo, hacen alianzas con distintos países, tienen misiones –siempre me pareció interesante ese nombre, era gente que tenía una misión– en Estados Unidos. Son, a la vez, un grupo homogéneo y de gran amplitud. Era mucho lo que se hacía, y con poca gente. Eso hablaba de sacrificio y de compromiso.

Cuando llego a CLARIDAD veo que hay mucho que hacer. El director del periódico es Raúl González, que falleció solo días después de yo comenzar. Entonces traen a Ramón Arbona de Estados Unidos a dirigir. Juan iba al periódico dos o tres veces a la semana a escribir el Comentario Político. Como había problemas de espacio, la sección deportiva no tenía oficina –después tuve una en un rincón– y, por lo general, yo usaba la oficina de Juan. Cuando él llegaba yo me levantaba para irme pero él insistía en que me quedara. Ahí hablábamos sobre distintos temas. Pero no de deportes. Nunca. Aunque, fíjate, sí, en una ocasión. El Nuevo Día publicó una portada con la noticia de que un lanzador en Estados Unidos había alcanzado un número de victorias. También nosotros publicamos la misma noticia pero resaltando que ese lanzador era el puertorriqueño Eduardo Figueroa. Esa conversación, aunque estaba relacionada con el deporte, era en realidad periodística y política. Sin embargo Juan, aunque a mi entender no sabía mucho ni le interesaba nine, leía todo el periódico. Todo, incluyendo nuestra sección.

No sé cuánta fue su participación en la decisión de incluir una sección de deportes en el periódico, no me cabe duda de que Juan reconocía la importancia de esa sección. Claro que él sabía que el deporte es una manifestación cultural que, además, era del interés de buena parte de los puertorriqueños. También sabía que atraeríamos a nuevos lectores y, sobre todo, que el deporte es parte importante de la cultura, igual que la poesía, que la literatura, que las artes. De eso no me cabe duda. 

A él no le llamaban la atención los eventos deportivos. Quizá alguna vez hablamos de algún pelotero de su pueblo pero, en realidad, hablaba más de esos temas con Domingo Vega que con Juan.

MP: ¿Alguna vez hizo señalamientos sobre tu trabajo?

JC: En una ocasión. Como estaba solo –casi escribía una columna diaria y tenía que rellenar las otras dos páginas– a veces se me agotaban los temas. Escribía sobre billar, dómino, porque no tenía nada de deportes. Un día escribí una columna que titulé “La barbería de Toño”, que estaba en la calle Loíza, cerca de mi casa, donde me recortaba. Era un sitio interesante. Frente a mí, un retrato de Roosevelt, había conversaciones de todo tipo entre los clientes. Cuando la envío para la sección de deportes, hubo alguna resistencia, como es natural. Se preguntaban qué hace esto aquí. Entonces le llevan a Mari Brás la columna para que decida. Su contestación fue: “que escriba de lo que quiera pero que escriba. Vamos a hacer la prueba”. 

MP: ¿Mari Brás decidía todo lo que se iba a publicar en CLARIDAD?

JC: No era necesariamente que él tomara todas las decisiones del periódico. La dirección de CLARIDAD actuaba con mucha libertad pero le consultaba, y su opinión muchas veces era la definitiva. Él no estaba pendiente de todos los detalles. Un ejemplo de que él no decidía de antemano lo que salía en el periódico es cuando me llamó la atención por algo que escribí y ya estaba publicado. Allí hablaba no muy bien de un personaje de la radio. Juan se me acercó con el periódico en la mano y me dijo: “¿Qué es esto? Es un ataque innecesario”. Aunque el señalamiento fue con un tono grave, no dejó de ser amable. Él era firme y honrado cuando debía indicar algún asunto. En mi caso, en aquella ocasión, fue más bien una invitación a discutir el tema. Ese fue el Juan que conocí, él escuchaba y después emitía su opinión. 

Para Córdova, uno de los proyectos más importantes impulsados por Mari Brás fue CLARIDAD (1959). Tanta importancia tuvo que el periódico va en camino a celebrar 60 años de existencia y es, posiblemente, el más antiguo y único sobreviviente –junto a Granma (1965) y Brecha (1985), de Uruguay–, de los periódicos de izquierda de América Latina. 

“Antes de CLARIDAD” –apuntó Córdova– “la prensa en Puerto Rico, no es que fuera un órgano del gobierno pero se acercaba bastante. Por ejemplo, recuerdo que en uno de sus primeros editoriales, The San Juan Star explica su simpatía con el Partido Popular. Defendía la línea política de ese partido. Ese periódico llegó a Puerto Rico con pretensiones de enseñarnos periodismo. Esos son los que dijeron que la trayectoria del huracán Flora, que regresó sobre Cuba, fue un designio del Señor para castigar la Revolución. No era muy distinto con El Mundo y El Imparcial, y aunque ambos tenían columnistas críticos del partido de gobierno, casi todos eran desde la perspectiva anexionista, como la columna escrita por Eliseo Combas Guerra.

“Claridad inauguró otro tipo de periodismo. En él denunció, por ejemplo, la casa de torturas que tenía la policía en El Yunque, y con nombres de torturadores y torturados. Eso no es poca cosa. Se denunció el espionaje político que realizaba la compañía telefónica. Se destaparon muchos casos de corrupción, como el del doctor (Yamil) Kourí.”

MP: CLARIDAD fue concebido para ser un diario, y lo fue por alrededor de dos años. Pero mantenerlo era una empresa colosal.

JC: La vida del diario fue más bien breve. Pienso que fue así por dificultades económicas. No se podía financiar. En una ocasión le pregunté a Mari Brás cuál pensaba él fue su principal error como líder del movimiento independentista y me dijo, inmediatamente, el gigantismo. ¿Y cuál es el mejor ejemplo de ese gigantismo? Pues, para mí, el diario.

MP: Jaime, también entrevistaste a Mari Brás en un par de ocasiones. Pocos como tú para realizar esa tarea porque tienes una pluma admirable. 

JC: Juan ya estaba retirado, solo daba un curso en la Escuela de Leyes de Mayagüez. Fui a una de sus clases y fue inolvidable. La entrevista la hicimos en su casa, en El Rosario, en Mayagüez. Recuerdo que le dije: “Juan, usted debe pasarlo bien aquí. Se ve rejuvenecido, descansado. Y con esta vista magnífica del Canal de La Mona”. Y como él era un maestro, me aclaró: “El Mar de las Antillas, así lo llamó (Eugenio María de) Hostos”. Y completó la historia: ‘En su lecho de enfermo, Hostos le pide a su amigo, el dominicano Pedro Henríquez Ureña, que lo lleve hasta la ventana para ver ese mar’. Yo voy a entrevistar a Juan y él me regala esa historia que jamás se te va a olvidar. Era un placer entrevistarlo, porque a veces se salía del tema y contaba anécdotas más interesantes que las que uno llevaba en mente preguntarle.

Le hice dos entrevistas, una en CLARIDAD y esa en su casa, con años de diferencia. De las cosas que más me llamó la atención fue la respuesta a una pregunta sobre sus escritos. Le dije: ‘Juan, hay dos columnas suyas que me han llamado la atención, una se titula Aterrizaje y la otra Habló el poeta. La lectura de esas dos columnas me dice que usted tiene una vena literaria fuerte y ahí brota esa inclinación. ¿Por qué no escribe más de esta manera?’ Me dijo: ‘Es que yo dirijo un partido. Mi prioridad está en función de la lucha de independencia y no puedo distraerme mucho con estas cosas’. Él era un gran escritor. Si uno se pregunta quién era el mejor escritor en el periódico, no podía pensar en nadie más. Era Juan.

MP: Además de la sinceridad, que ya mencionaste como una de sus cualidades, ¿hay alguna otra que pienses es importante?

JC: Claro, ese desprendimiento que solo es característico de personas excepcionales. Al perder a su hijo demuestra su calidad humana cuando dice que la venganza es un sentimiento bajo y mezquino. Es poca gente la que puede reaccionar así.

MP: ¿Alguna vez diferiste de Mari Brás sobre un asunto político?

JC: Sí. Le digo en una ocasión, cuando ya teníamos más confianza: Juan, yo vengo al Partido Socialista porque en la organización en la que militaba prácticamente todas las actividades giraban alrededor de los asuntos electorales. Acabo de llegar aquí y usted me dice que el PSP va a participar en las elecciones. Estoy confundido”.

MP: ¿ é dijo? 

JC: Se echó a reír.

A mí me lanzó Jaime Córdova

 

Por José M. Encarnación González

La tarde que vi por primera vez a Jaime Córdova, el sol estaba templado y el viento alisio cargaba olor a playa. Coincidimos en un parque de béisbol en Luquillo. Él acompañaba a su hijo a practicar y yo hacía lo propio con el mío. Lo observé con curiosidad porque caminaba con elegancia por el terreno como si fuera dueño de todo aquello. Y lo era, aunque nunca lo demostró. 

El hombre espigado de mirada profunda y gentilezas a flor de piel, que saludaba a todos como si fueran su familia, no sólo era un padre responsable y amoroso, también era una legendaria gloria del béisbol nacional. Lo supe aquella tarde viéndolo caminar entre los niños de nuestro pueblo, reflexivo y sonriendo, como siempre. Era todo una sonrisa, un gesto de calor, de sencillez, un caballero. 

Aquella tarde una pregunta me interrumpió el pensamiento. Como si el destino quisiera que lo conociera, un compueblano luquillense que lo saludó mientras caminaba hacia nosotros, me susurró una pregunta:

– ¿Tu sabes quién es ese? 

– No. Le contesté.

– Ese es Jaime Córdova, “El Látigo”, pitcher. Ese tipo es una leyenda. Se ganó a Cuba en el Mundial del 51. Puerto Rico fue campeón mundial; la única vez. Vive aquí en Luquillo.

 

Al segundo de la importante advertencia beisbolera, tuve el honor de estrechar la mano que me extendió una sola vez. Después fueron abrazos revestidos de respeto, admiración y cariño. Fuimos amigos y evidentemente compañeros de equipo en otra misión en la vida, la paternidad. En aquellos días, los que he prohibido a la memoria olvidar, ya don Jaime llevaba décadas retirado del béisbol. Ya no era pelotero, era filósofo. Y me matriculé casi todas las tardes en un curso donde la sala de clases era algún parque de pelota. Me dediqué a escucharlo, a aprender de su actitud ante la vida, de su prudencia y de su pasión por Puerto Rico y por el béisbol.

Mi primera lección fue acerca de humildad y lealtad. Lo ataqué con una pregunta imprudente ante un grupo de padres y voluntarios del deporte en nuestra comunidad:

Don Jaime, ¿Es cierto que usted se ganó a Cuba? 

-Me miró y respondió con carácter: “No, yo no. Se lo ganó el equipo.” 

Y nadie dijo nada. Nadie en su sano juicio hubiese añadido una palabra a aquella inexpugnable respuesta. La integridad y el respeto a la historia no dejan espacios protagónicos al ego de un hombre justo con sus compañeros. Ese tipo de persona era don Jaime Córdova.

La segunda lección fue poderosa y ocurrió una noche en que don Jaime, siempre cooperador, se subió a la loma a lanzarle práctica de bateo a los pequeñines para que el dirigente descansara. “¡Déjame ayudarte chico!”, y se apoderó de la loma como si fuera la parte baja del noveno. Mientras lo observaba hacer sus envíos hacia el plato, le comenté a Luis Febo, dirigente del equipo: “Esos nenes no tienen idea de quien les lanza”. La hipótesis era falsa, todos los niños sabían. Les lanzaba el papá de Juan Rafael. 

Entonces, llegó el momento de corregir a un chiquitín sobre la técnica y postura para conectar un toque de bola. Tomé un bate para tratar de demostrarle al niño algo de lo poco que un pelotero del montón, pudo hacer en una caja de bateo. Y luego de la teoría sobre el toque de bola, que a veces para nada sirve en el béisbol, tuve la osadía de solicitarle a don Jaime un lanzamiento. Y me lanzó una recta que no tenía padecimiento alguno en ruta, altura y velocidad. La demostración tuvo éxito. La pelota se arrastró unos 10 pies y se detuvo a unas dos pulgadas en el interior de la línea de la tercera base. El peloterito me aseguró, con la confianza que a algunos profesionales les puede faltar, “lo voy a hacer ahora”, mientras yo exclamé a los presentes: “¡puedo decir que le di un toque perfecto al Látigo Córdova! 

No sabía las implicaciones de aquella provocación, “Párate ahí de nuevo para que veas.” Los presentes estallaron en risas pero a don Jaime no le hizo mucha. Quienes entendemos el juego, sabemos que a ese tipo de comentario le aplica una regla no escrita en el béisbol. Y tuve mi segundo aprendizaje. El espíritu del jugador es eterno y no se reta. Mucho menos si fue un pelotero que jugó de corazón. 

Don Jaime, se ocupó de lograr una revancha conmigo. Y la tuvo. La dejó escrita de forma indeleble, nada más y nada menos que en el patrimonio literario del deporte puertorriqueño. Un buen día me solicitó tomarme unas fotografías para ilustrar ciertas posiciones defensivas en un capítulo de su ya clásico libro, Beisbol de Corazón. Me sentí halagado. Posar para el libro de Don Jaime era una distinción muy grande. Cuando llegué al parque para que me tomaran las fotos me informó que el capítulo se titulaba, “El malango”. Aún herido en mi falso orgullo de pelotero, no puede decirle que no a don Jaime. Después de aquel celebrado toque, me ponchó fácilmente con un “lanzamiento” revestido de su brillante y fino sentido del humor. Fue un honor.

Al enterarme de su deceso, no han faltado lágrimas para mi querido amigo y mentor, por los buenos tiempos en que nos hicimos presente en el desarrollo cívico-deportivo de nuestros hijos. No me queda más que extender muy respetuosamente mis condolencias a sus familiares y amigos más cercanos. 

A mí me lanzó Jaime Córdova, el glorioso serpentinero, el filósofo del juego de pelota, el padre, el hombre de familia, el destacado escritor, el colega profesor, el ciudadano ejemplar, el puertorriqueño. Debe estar lleno e iluminado el estadio de la eternidad, “El Látigo” está sobre la loma.

El autor es profesor en la UPR en Humacao

La cuarentena y la violencia intrafamiliar

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

La coordinadora del proyecto Centro de Apoyo a las Víctimas del Crimen (CAVIC), adscrito a la Universidad Interamericana (UIA), Recinto de San Germán, Vivian Pagán Negrón, pronostica un aumento en la conducta violenta o delictiva que pudiera surgir al interior familiar debido al confinamiento. 

“El hecho de que las personas estén encerradas constantemente en sus casas puede exacerbar los rasgos principales de situaciones que vienen arrastrando, como violencia doméstica o incluso maltrato. Con estar todo el tiempo encerrado pudiera agudizarse el problema que quizás no se estaba identificando en gente que no sabe convivir, quizás por lo acelerado que vivimos constantemente por los azares de la vida”.  

La doctora en criminología expuso que a veces las personas no se dan cuenta de que están siendo maltratadas o de que ellas mismas están maltratando, ya sea a sus padres, hijos, vecinos. Ahora en el encierro, lo que debería ser la tranquilidad de la casa pudiera provocar un efecto contrario si se han venido acumulando situaciones que en este momento pueden convertirse en detonantes. 

CAVID tiene la experiencia de que durante la emergencia de los terremotos visitaron refugios formales e informales, dieron apoyo tanto emocional como legal e identificaron muchas víctimas de delito en esos lugares. 

Ahora, con la situación de la epidemia, al viernes 13 de marzo (una semana antes de que se decretara la cuarentena) habían recibido tres requeridos. Al momento de nuestra entrevista (el 26 de marzo), ya habían recibido 9, precisamente en los renglones de maltrato de menores, violencias sexuales y violencia doméstica. 

El proyecto, que comenzó en enero, ya tiene sobre 25 participantes. “Estamos justamente en la región de los temblores. Y cuando pensábamos que nos estábamos ubicando dentro de la normalidad, viene la pandemia. Dentro de todos estos fenómenos, en estos pocos tres meses, nos parece que hemos despuntado con esa cantidad de participantes de una manera que denota que hay una necesidad en el área suroeste.  CAVID atiende a 23 municipios que corresponden al área policíaca de Mayagüez, Ponce y Aguadilla,  así que puedo decir que hay una gran necesidad de este proyecto”. 

De hecho, según los datos de la Policía, hasta este sábado 28 de marzo, el área con más personas arrestadas (84) por violar el toque de queda era la región de Mayagüez. Hasta ese momento, el total de arrestados desde el 15 de marzo era de 445 y 711 denuncias. 

Pagán Negrón precisó que 25 de los casos que atiende CAVID, hasta el momento, la mayoría de las víctimas son mujeres; dos hombres, uno por fraude y el otro por violencia doméstica;  sobre 6 menores, entre maltrato y agresión sexual; una de robo domiciliario y el resto, víctimas de violencia doméstica. Frente a la variedad de víctimas de delitos que atienden, que incluye hasta personas víctimas de un accidente automovilístico por un conductor negligente, el reto también es mayor porque la población también es completamente variada. 

Ahora con la pandemia del coronavirus nos ha tocado un evento en que se exacerban las conductas de violencia, en particular en el silencio de la convivencia. Pagán afirma que Puerto Rico está posicionado entre los países de mayor criminalidad. “Eso nos hace pensar a veces si en esta isla tan pequeña de tres millones realmente sabemos convivir dentro de lo que son las comunidades, de lo que se supone prevalece en nuestra cultura. Entonces, sí nos preocupa que este quedarnos en el hogar lamentablemente acelere unos traumas que la gente ha tapado, quizás por los mismos afanes, por vivir en apariencias. En este silencio nos preocupa todos los traumas que se puedan levantar”. 

La criminóloga no dudó en advertir de  que en las próximas dos semanas de cuarentena habrá más episodios de violencia. “Todo el mundo piensa en violencia cuando roban, matan, dentro de lo que ha sido la violencia criminal. Pero el crimen no es sinónimo de asesinato cuando lo llevamos a nuestro Código Penal. Es todo acto cometido u omitido. El Código Penal no habla de crimen, habla de lo que es un delito. Lo que pasa es que es más morboso o llamativo decir crimen y asociarlo con asesinato. Definitivamente, se van a alzar todo tipo de delitos tipo 1 para la policía. Para nosotros, delitos graves y menos graves. Eso lo vamos a ver ahora porque lamentablemente nosotros no sabemos convivir; si no, no estuviéramos entre los primeros países de mayor criminalidad”. 

En vista de la situación, la coordinadora de CAVID exhortó a las organizaciones sin fines de lucro, al llamado tercer sector, a asumir un rol importante en términos de orientación de servicios disponibles a las personas que puedan estar en una situación de riesgo. En el caso de CAVID, las personas de la región suroeste pueden dirigirse a:  cavid@sangerman.inter.edu