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Cierran farmacias del Fondo del Seguro

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@clariddpuertorico.com

El presidente de la Unión de Empleados del Fondo Seguro del Estado (UEFSE) Francisco Reyes Márquez denunció que el cierre de las 12 farmacias del Fondo es la materialización de la privatización de la Corporación.

La semana pasada el gobernador Ricardo Rosselló, junto al administrador del FSE Jesús Rodríguez Rosa, anunció el cierre de las farmacias y la firma de un contrato con la red de farmacias Coopharma para el despacho de las recetas.

En tanto, el presidente de la UEFSE rechazó que el cierre de las farmacias represente una modernización y una mejora para los pacientes del Fondo. Declaró que, por el contrario, es el inicio de la privatización.

“Desde que llegó el Sr. Jesús Rodríguez Rosa a la administración de la Corporación hemos denunciado sus continuas acciones conducentes a privatización. Hoy son las farmacias, mañana pudiera ser pagaduría, y así por el estilo. La administración tiene una sola misión, y esa es la de desmantelar la Corporación del Fondo del Seguro del Estado”, exclamó.

A preguntas de CLARIDAD, Reyes Rosa señaló que las farmacias cerradas pertenecen al Fondo y que es la corporación quien compra los medicamentos, por lo que ahora tendrá que pagar los medicamentos a base de un contrato al que se llegó con una nueva entidad jurídica creada para administrar una cubierta de beneficios de farmacia. Agregó que el FSE atiende alrededor de 40 mil trabajadores al año y se expiden alrededor de 500 mil recetas. Algunas recetas pueden tener más de un medicamento.

Reyes puso en duda que el contrato resulte en beneficio para el FSE. Según alegó el Gobierno, mantener las farmacias cuesta cerca de $12 millones y el contrato con la red es por $7.5 millones por cinco años. Reyes denunció que contrario a lo anunciado, el contrato será por $7 millones al año, por cinco años, es decir $35 millones al cabo de los cinco años. Llamó la atención a que no ha mediado ningún análisis financiero, económico, ni actuarial respecto al cambio. “Hasta el momento ninguno de estos documentos han sido presentados públicamente ni a la Unión”.

El líder sindical cuestionó, además, las alegadas conveniencias para los lesionados respecto al servicio, ya que en lo sucesivo, un lesionado tendrá que identificar una farmacia participante, cuando antes bastaba con acudir a la farmacia de la Corporación a la vez que asistía a su cita médica o terapia.

En cuanto a los trabajadores —farmacéuticos— que según la administración serían trasladados a otras dependencias, el representante de la unión anunció que acudirán a los foros administrativos pertinentes para denunciar el traslado.

“La privatización de las farmacias no se justifica, no surge de base científica alguna, no corresponde a reclamos por parte de los lesionados y le falta a las protecciones propias del taller de trabajo, según se dispone en el convenio colectivo. Lo vamos a luchar por improcedente, injusto y contrario a reglamentación”, concluyó Reyes.

Reyes Márquez aclaró que no se está atacando a las farmacias de la comunidad, lo que se está combatiendo es la agenda de privatización de la administración de la CFSE.

Doloroso para algunos dejar el campamento Playas pal Pueblo

 

Por Cándida Cotto Hernández/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

El abogado Pedro Saadé Lloréns atribuyó a un proceso doloroso, los incidentes que se produjeron en la mañana de este lunes entre defensores del campamento Playas pal Pueblo y personal del Municipio Autónomo de Carolina (MAC).

Se supone que a partir de este lunes 3 de junio el Municipio entrara a limpiar y tomar control del área de las cinco cuerdas como lo hace con el resto de los terrenos del balneario. Saadé Lloréns reconoció que dejar este espacio el cual ocupó por casi 15 años el campamento Playas pal Pueblo puede resultar doloroso para algunas personas por lo que la presencia de personal del Municipio generó reacciones en algunas personas que llegaron al insulto. Además hubo un incidente debido a que personal del Municipio metió unas máquinas hacia el extremo este de los terrenos y alteraron unas dunas y vegetación. Al percatarse de la situación miembros del campamento de inmediato hicieron gestiones para la paralización y que al día siguiente habría una reunión con personal del Municipio. 

Saadé Lloréns reiteró que se supone que el Municipio se ha comprometido a conservar la vegetación y el bosque costero que se desarrolló durante el tiempo que duro la resistencia del campamento. Además recordó que como parte del acuerdo con CH Propertis, en ninguna parte de las cinco cuerdas en disputa se puede hacer ningún tipo de hotel, ni habitaciones adicionales, “nosotros vamos a estar ahí para hacer valer eso”. Agregó que tras el acuerdo ahora se entra en la etapa del manejo y atención del bosque como tal pero de ninguna manera significa como ha pretendido hacer ver algunas personas de que el acuerdo no es bueno, ni que el Marriott se vaya a quedar con las cinco cuerdas. 

Recalcó que el acuerdo en el tribunal fue a base de que las cuatro cuerdas se integraran al uso público del balneario. Incluso dijo que se está examinando cómo se podría ampliar un mejor acceso peatonal.

Entrevista a James Counts Early:“Los estadounidenses liberales ven la situación de Puerto Rico desde la perspectiva de los derechos civiles”

James Early. Foto Alina Luciano/CLARIDAD

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

La sensibilidad que ha despertado en muchos sectores liberales del pueblo estadounidense las carencias que dejó al descubierto por toda la isla el embate del huracán María es una oportunidad para educar a la población de Estados Unidos (E.E. U.U.) respecto al problema político estructural de Puerto Rico, considera el activista afronorteamericano James Counts Early.

El reconocido activista, quien dirigió durante la década de los 70 del siglo pasado el Comité de Solidaridad con Puerto Rico en Washington D.C., estuvo la semana pasada de visita en la isla, invitado por el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), en ocasión de su 15.º aniversario. 

En entrevista con este semanario, al hacer una breve comparación entre el apoyo de aquellos años 70 y el momento actual, Counts Early reseñó que en aquel momento el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) tenía un ala bien organizada en Estados Unidos y que era parte de un floreciente movimiento radical de esa generación, a la cual él pertenecía, que estaba enfocada no solo en la transformación de la democracia a su interior, sino también a los movimientos de independencia de los países africanos, estimulados mucho antes por la Revolución Cubana. Observó que esas relaciones se dieron también con otros sectores del independentismo en Puerto Rico, como el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), el Partido Comunista, el Partido Nacionalista y con figuras intelectuales.

Pasado ese momento —dijo—, con  la desaparición del PSP bajó ese nivel de apoyo y las esferas de educación al público estadounidense. No obstante, considera que en este siglo XXI y después del devastador huracán María, esto abrió un estímulo para un nuevo discurso al público, que está al margen de los sectores radicales o de la izquierda. Describió que la actitud de este público para con los puertorriqueños es de los pobres puertorriqueños. Esto, provocado además por las manifestaciones racistas del presidente Donald Trump, a su juicio abre una perspectiva entre los más liberales y en algunos socialdemócratas en el Congreso de E.E. U.U. para empezar, aunque de manera limitada, una conversación y para entender la relación estructural entre Estados Unidos y Puerto Rico. Expuso que los estadounidenses liberales ven la situación de Puerto Rico desde la perspectiva de los derechos civiles. Esto no permite ver la problemática fundamental estructural, en relación con las perspectivas de Naciones Unidas (ONU), que se extienden a las responsabilidades del Congreso de E.E. U.U., para con el pueblo puertorriqueño y su derecho a expresarse sobre su propio destino.

En esa línea expresó en que la poca atención del Congreso hacia Puerto Rico responde tanto a indiferencia como a la presión de intereses económicos y puntualizó que no hay un discurso público sobre el rol de las compañías que están explotando las ventajas que le facilita la colonia, tanto en Puerto Rico como en otros territorios.

Counts Early hizo la aclaración de que a pesar de la expresión de solidaridad humana de sectores estadounidenses hacia el pueblo puertorriqueño luego del huracán, esta no reflejan un entendimiento de la relación colonial. Esa respuesta es algo que los diversos sectores de la isla deben aprovechar, en particular el independentismo, para ampliarles y profundizar su entendimiento respecto a Puerto Rico.

 

James Early conversa con Candidad Cotto de CLARIDAD/ Foto. Alina Luciano

“Es nuestra responsabilidad como seres humanos colaborar con otros seres humanos. Tenemos la responsabilidad de entender la relación estructural y asociarnos con los sectores puertorriqueños que se quieren expresar con los protocolos de la ONU”, señaló refiriéndose a los procesos descolonizadores establecidos por esa entidad.

El activista, quien cuenta con una amplia trayectoria de trabajo en el campo de la gestión cultural comunitaria, explicó sobre las fuerzas progresistas en E.E.U.U., que “realmente” los liberales que quieren apoyar a Puerto Rico después del huracán están respondiendo a dos perspectivas: una, humanista, de que “los pobres puertorriqueños necesitan ayuda de este país grande que tiene mucha riqueza”, y otra, que responde a la política vulgar racista de la administración de Trump contra los puertorriqueños, la misma que contra los inmigrantes de América Latina. Counts Early rechazó de manera categórica que se permitan estas dos perspectivas.

Frente a este panorama, sugirió que dentro de Puerto Rico, sus diversas fuerzas se asocien con otros sectores estadounidenses, más allá de las fuerzas progresistas o liberales, para ofrecer un mayor entendimiento de la relación entre Puerto Rico y Estados Unidos. Trajo el ejemplo de la alcaldesa de San Juan, quien es miembro del comité más progresista del Partido Demócrata. El activista destacó que tras el huracán, por la crisis económica, la corrupción y el control de la Junta de Control Fiscal (JCF), ahora millones de estadounidenses están enfocados en Puerto Rico a través de los medios y están descubriendo que la isla es más que playas.

Counts Early entiende que el reto para las fuerzas políticas independentistas aquí en la isla y en E.E.U.U. es plantearse cómo se puede utilizar esa atención, con quiénes hay que asociarse en términos ideológicos y cuáles son las fuerzas políticas más progresistas que pueden apoyar el que Puerto Rico pueda ejercer su derecho a la libre determinación. Por parte de las fuerzas estadounidenses, aclaró que se trata de complementar la agenda del país, no de determinar la agenda del país.

Sobre el escenario en Estados Unidos bajo la presidencia de Trump, el afroamericano, expresó que Trump representa no solo en E.E. U.U., sino alrededor del mundo, “una vulgaridad” de las clases élites explotadoras, de una orientación abierta racista, antifeminista y homofóbica. “Es un momento de crisis de la democracia, de la burguesía. Es un ataque sobre muchas décadas de los logros de las clases populares”. Señaló que en E.E. U.U. varios grupos se están organizando para resistir y defender sus logros; pero no entienden que la situación es una más profunda, sistémica. El hecho de que se repitan las posturas de Trump con personajes como Bolsonaro en Brasil, Macri, en Argentina, Duarte en Colombia, los ataques a Venezuela, Bolivia y Nicaragua, al igual que otros personajes en Europa, son prueba de ello. Frente a esta situación apeló a la importancia de que la organización civil no se enfoque sobre un individuo ante los intereses imperiales de controlar el mundo.

Glifosato: 17 países han prohibido o restringido el uso de este herbicida carcinógeno

 

Por Graciela Vizcay Gómez

Tras las recientes prohibiciones sobre el uso de herbicidas a base de glifosato por parte de ciudades e instituciones en los Estados Unidos, como Key West, Los Ángeles, la Universidad de California y Miami, Sustainable Pulse decidió investigar qué países del mundo han prohibido o restringido su uso. Del herbicida más utilizado del mundo.

Esta investigación ha llevado al descubrimiento de que existe un aumento creciente del apoyo a nivel gubernamental en todo el mundo para las prohibiciones de los herbicidas a base de glifosato por razones de salud y medioambientales.

17 países han prohibido o restringido el uso de este herbicida carcinógeno.

África:

Malawi: el Ministerio de Agricultura, Irrigación y Desarrollo de Aguas de Malawi anunció la suspensión de los permisos de importación de glifosato en abril de 2019.

Asia:

Vietnam: Vietnam anunció que prohibió la importación de todos los herbicidas a base de glifosato en marzo de 2019 luego de un veredicto de un estudio de cáncer en San Francisco.

Sri Lanka: en 2015, el entonces recién electo presidente Maithripala Sirisena estableció una prohibición total de la importación de todos los herbicidas a base de glifosato. Esta prohibición se levantó parcialmente en julio de 2018, pero solo para uso en plantaciones de té y caucho.

Seis países del Medio Oriente prohibieron la importación y el uso de herbicidas a base de glifosato en coordinación unos con otros en 2015 y 2016:

Omán

Arabia Saudita

Kuwait

Emiratos Árabes Unidos

Bahrein

Katar

Centroamérica:

Bermudas: el ministro de medio ambiente de Bermudas, Cole Simons, confirmó la prohibición de los herbicidas a base de glifosato en una reunión pública en enero de 2017.

San Vicente y las Granadinas: en agosto de 2018, el Ministro de Agricultura, Saboto César, pidió a todas las partes interesadas que comprendan la nueva suspensión de los herbicidas a base de glifosato «a la luz de la búsqueda de la nación para promover un ambiente de trabajo seguro y buenas prácticas de salud agrícola y seguridad alimentaria”.

Europa:

Bélgica: en octubre de 2018, la prohibición de la venta de herbicidas de amplio espectro (incluido el glifosato) a usuarios no profesionales entró en vigor en toda Bélgica.

República Checa: en 2018, la República Checa impuso estrictas restricciones al uso de glifosato y prohibió la fumigación antes de la cosecha; «Estas sustancias (herbicidas a base de glifosato) solo se emplearán en los casos en que no se pueda utilizar ningún otro método eficiente», dijo el ministro de Agricultura, Miroslav Toman.

Dinamarca: en julio de 2018, el gobierno danés implementó nuevas reglas que prohíben el uso de glifosato en todos los cultivos post-emergentes para evitar residuos en los alimentos.

Francia: en 2017, Francia prohibió el uso de glifosato y todos los demás pesticidas en espacios verdes públicos. En noviembre de 2018, el presidente Macron dijo que tomaría todas las medidas necesarias para garantizar que los herbicidas a base de glifosato estén prohibidos en Francia tan pronto como haya una alternativa disponible y, a más tardar, dentro de tres años. Sin embargo, desde entonces ha declarado que este plazo solo puede cumplirse en un 80%.

Italia: en agosto de 2016, el Ministerio de Salud de Italia prohibió el uso de glifosato en áreas públicas y también como un rociado de pre-cosecha.

Países Bajos: desde fines de 2015, la venta de herbicidas a base de glifosato se ha prohibido a todas las entidades no comerciales

En Argentina: a contramano del mundo, se bombardea a la población sin control. No solo con glifosato, sino que se le adicionan diferentes insecticidas y herbicidas para potenciarlo.

Reproducido de www.alainet.org

Resucitar la OLP es la mejor respuesta de Palestina al “Acuerdo del siglo”

 

Por Ramzy Baroud

Fatah, Hamás y otros grupos palestinos no deberían limitarse a rechazar el llamado “Acuerdo del Siglo” de la administración Trump. Deberían utilizar su resistencia frente al nuevo complot de EE.UU. e Israel como una oportunidad para unir filas. 

Los detalles filtrados de dicho “Acuerdo del siglo” confirman los peores temores de los palestinos: el “acuerdo” no es más que un beneplácito absoluto de EE.UU. a la mentalidad derechista que lleva más de una década gobernando Israel.

Según el diario israelí Israel Hayom, el plan consiste en crear un Estado desmilitarizado, “Nueva Palestina”, en territorio fragmentado de Cisjordania, pues los asentamientos judíos ilegales pasarían a ser una parte permanente de Israel. Según el informe, si los palestinos se niegan a aceptar los dictados de Washington, serán castigados mediante el aislamiento económico y político.

Es evidente que esta iniciativa estadounidense no es una propuesta de paz, sino un flagrante acto de intimidación. No obstante, no se aleja mucho de otras rondas de “negociaciones de paz”, en las que Washington siempre se mantuvo al lado de Israel, acusó a Palestina y no consiguió que Israel asumiera responsabilidades. Washington nunca ha dejado de apoyar a Israel en sus guerras contra Palestina, y ni siquiera ha condicionado sus siempre generosos paquetes de ayuda al desmantelamiento de los asentamientos judíos ilegales.

La única diferencia entre el “proceso de paz” del pasado y el “Acuerdo del siglo” actual está en el estilo y las tácticas y no en la sustancia y los detalles.

No cabe duda de que el “acuerdo” defendido por Jared Kushner, consejero y yerno del presidente Trump, está condenado al fracaso. No solo porque no traerá la paz –esa no es su intención–, sino porque con toda probabilidad será rechazado por Israel. La formación del nuevo gobierno de Benjamin Netanyahu se basa en partidos de extrema derecha y religiosos. En el nuevo léxico israelí, no resulta políticamente correcto la posibilidad siquiera de plantearse un Estado palestino, y menos de aceptarlo.

No obstante, probablemente Netanyahu va a esperar el rechazo de los palestinos, algo que ocurrirá con toda seguridad. Luego, con el apoyo de los medios de comunicación occidentales favorables a Israel, se creará un nuevo discurso que culpará a los palestinos de dejar pasar otra oportunidad para la paz y absolverá a Israel de cualquier falta. Este modo de proceder es bien conocido y quedó claramente patente en las negociaciones de Camp David II de Bill Clinton, en 2000, y en la Hoja de Ruta para la Paz de George W. Bush en 2003.

En 2000, el fallecido dirigente palestino Yasir Arafat rechazó la “generosa oferta” del entonces primer ministro israelí, Ehud Barak, una enorme farsa política que sigue marcando hasta nuestros días la interpretación oficial y académica de lo que ocurrió en aquellas conversaciones secretas. 

Todos los palestinos deben rechazar el “Acuerdo del Siglo”, o cualquier acuerdo que surja de un discurso político que no se centre en los derechos de los palestinos, tal y como recoge el derecho internacional, un marco político de referencia que aceptan todos los países del mundo excepto Estados Unidos e Israel. Décadas de fraudulentas “conversaciones de paz” demuestran que Washington nunca cumplirá con su supuesto papel de “pacificador honesto”. 

Sin embargo, no creo que sea adecuado limitarse a rechazar el acuerdo y dejar que todo siga como siempre. Mientras el pueblo palestino está unido ante la necesidad de resistir a la ocupación israelí, enfrentarse al apartheid y utilizar la presión internacional para que Israel desista en sus pretensiones, las facciones palestinas se mueven por otras prioridades egoístas. Cada facción parece rotar dentro de la esfera política de la influencia extranjera, bien árabe o bien internacional.

Fatah, por ejemplo, a quien se atribuye “prender la chispa de la revolución palestina” en 1965, ha caído en la trampa del falso poder que le otorga el dominio de la Autoridad Palestina, que por otra parte solo actúa dentro del espacio que le marca la ocupación militar israelí de Cisjordania. 

Hamás, que comenzó siendo un movimiento orgánico en Palestina, se ve forzado a intervenir en políticas regionales llevado de su desesperación por alcanzar cualquier validación política que le permita escapar del asfixiante asedio de Gaza.

Cada vez que ambos partidos están a punto de formar una dirección unida con la esperanza de resucitar a la prácticamente desaparecida Organización para la Liberación de Palestina (OLP), sus benefactores manipulan el dinero y la política para que vuelva la desunión y la discordia.

No obstante, el “Acuerdo del siglo” ofrece a ambos grupos una oportunidad, ya que les une el rechazo del acuerdo y ambos consideran cualquier participación palestina en el mismo como un acto de traición.

Por si fuera poco, los pasos dados por Washington en su afán por aislar a la Autoridad Palestina (AP) –negando a los palestinos los fondos que precisan con urgencia, revocando el estatus diplomático de la OLP en Washington y evitando convertir a la AP en un aliado político– ofrecen la oportunidad de abrir el necesario diálogo político que podría finalmente conseguir una verdadera reconciliación entre Fatah y Hamás.

Israel, por su parte, ha perdido su última carta de presión contra Mahmud Abbas y su gobierno en Ramala al retener el dinero recaudado mediante impuestos en nombre de la AP.

Llegados a este punto, poco más pueden hacer Estados Unidos e Israel para ejercer mayor presión sobre los palestinos.

Pero este espacio político del que disponen los palestinos para crear una nueva realidad política será breve. En el momento en que el “Acuerdo del siglo” quede descartado como otro fracasado plan de la administración estadounidense para obligar a Palestina a rendirse, las cartas de la baraja política, regional e internacional, volverán a mezclarse, y las facciones palestinas no podrán controlar su resultado.

Por tanto, es fundamental que los grupos palestinos, los de dentro y los de la diáspora, hagan lo posible para facilitar el diálogo palestino, no solo en aras de formar un gobierno de unidad en Ramala, sino para revitalizar a la OLP y convertirla en un ente verdaderamente representativo y democrático en el que participen todas las corrientes y comunidades palestinas.

Solo si logran la resurrección de la OLP, los palestinos podrán retomar su misión original y diseñar una estrategia de liberación nacional que no sea manipulada por el dinero ni por el politiqueo regional.

Si podemos confiar en la historia, el “Acuerdo del siglo” no es más que otra iniciativa siniestra de Estados Unidos para manejar la situación en Palestina con el objetivo de mantener el dominio político en la región. Este “acuerdo” es esencial para la reputación estadounidense, especialmente entre sus descontentos aliados regionales, que se sienten abandonados por la progresiva retirada militar y política de EE.UU. de la región.

Esta última farsa no tiene por qué llevarse a cabo a expensas de los palestinos, y los grupos palestinos deberían reconocer esta oportunidad única y aprovecharla. El “Acuerdo del siglo” será un fracaso, pero los esfuerzos por lograr la unidad palestina podrían finalmente dar fruto.

Reproducido de www.rebelion.org. Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo.

Ramzy Baroud es periodista, escritor y director de The Palestine Chronicle .