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El nuevo mester de juglaría

Kiara Crespo Malavé está a penas en su primer año en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras. Sin embargo, ya, junto a cuatro universitarios (uno de ellos del CCAT) funda , Copleros PR, un grupo de poetas compuesto por Leandra Ortiz, Alejandro Graziani, Steve Calimano y Valeria González. Le pregunto de dónde el nombre.

KC: “En la Edad Media los juglares a través de la poesía llevaban al mundo los acontecimientos a través de la música y la poesía. Pocos sabeian leer y escribir. Actualmente se vive dentro de una era de analfabetismo sentimental. Donde a pesar del título que se tenga, hay cierta limitación a la hora de proyectar sus pensamientos y lo que siente.

Si antes los poetas traducían las palabras en escrito, queremos en el ahora traducir emociones en poesía. Seremos los juglares del siglo XXI. Seremos la voz de los que no hallan la forma de canalizar sus sentimientos y pensamientos. La idea es crear un espacio para esos que anhelan hallarse en una expresión artística.

Hoy día queremos ser nosotros quienes recopilemos, como decía Lorca, el “latido social, histórico, el drama de sus gentes”. Hacer renacer el arte poética para crear conciencia social, introspectiva, histórica, cultural, ambiental, etcétera. Confrontación directa por medio del arte. Aportar hermosura al mundo con tan antigua tradición.

Haremos renacer la poesía y al mundo literario. Le daremos alas a jóvenes y adultos para que compartan su arte y no se sientan limitados. Todo esto mediante actividades como micrófonos abiertos, presentaciones en vivo, publicaciones a través de las redes sociales, entre otros. Queremos darle vida a la utopía del mundo que queremos ver. Cambiaremos armas por escenarios y papel, y las balas por lápices e instrumentos”.

Kiara y los copleros también proponen la “artesanía poética”, una suerte de poetry on demand. Con ello participaron en La Campechada el pasado fin de semana.

“En nuestras actividades ponemos una mesa con herramientas de escritura tales como plumas y tinta, cartas, etc. Hablamos sobre tus ideas y sentimientos para escribir un poema inspirado por ti. Estamos creando poesía personalizada al momento con el tema que cualquiera desee. Escoges un poeta y dejas en nosotros el trabajo poético”

Kiara escribe drama, guiones, poesía. Uno de sus poemas fue seleccionado para ser parte de una antología de La Alianza.

“Algunos escritores fueron invitados y otros pasaron por una convocatoria publicada en las redes sociales de La Alianza.

Hay 25 escritores puertorriqueños y 13 escritores internacionales.

Puerto Rico, Cuba, México, Argentina y Francia. Saldrá el 1 de junio a través de Amazon”.

Prepara un guión junto a varios compañeros para una serie de televisión, “Incorregibles – trata de un grupo de jóvenes rebeldes y furiosos con la vida… es un guión con el que estamos trabajando.

La joven artista tiene una buena formación en teatro y literatura gracias a sus años en la Escuela de Bellas Artes de Ponce y la Escuela Libre de Música Ernesto Ramos Antonini de Mayagüez. Es redactora en un periódico estudiantil y protagonizó un cortometraje con un grupo de estudiantes del Liceo de Artes y Tecnología.

Doy fe de la disciplina de Kiara Crespo. Es un nombre que van a escuchar por mucho tiempo.

Bienvenidos a la historia del espía

El escritor pensó en un cuento nuevo. Ya nada se le daba. No podía narrar nada, no tenía una noción clara de las cosas. Su madre le pedía que escribiera cuentos para niños, pero ni modo. Tampoco iba a los recitales de poesía. Se le perdían los detalles de los sitios, San Juan ya no tenía sentido. Había tratado de sostenerse económicamente vendiendo calendarios, pero pronto ya nadie le quiso comprar calendarios. Ya no tenía dinero para nada, ni para cigarrillos. Bueno, anteriormente había estado así, antes de que naciera su hijo. Vivía en un apartamento en aquel entonces. Todavía podía escribir algunos cuentos, pero pronto la gente se fue alejando de su persona. Así que no había nada. La nada. Entonces, nada. Ni la muerte ni el desprecio. Claro, que pensó en un nuevo tipo de historia. Historias de su abuela, ¿qué tal? Historias sobre su padre. Bueno, en fín, nada. Tantos detalles no convienen. Tantos perros, tantos muebles. Uno monólogo quizás, ¿quién querría representarlo? Entonces, como es natural, se viró sobre la cama.

Sí, pensar en la cama. Por la mañana, su hermano salió a comprarse una crema. Unos tabaquitos, los Don Bienve, era su ilusión en aquel momento de su vida. De una época en la que los tabacos eran más baratos. Pero salido al revés. No pensando en ello. Moviéndose acaso, un poco a la derecha. Te voy a tirar una foto, y ya eso sería todo. Lo importante era tomar nota de estas cosas. ¿Quién le escribía en aquel entonces? Una poeta, un actor. Ellos le mandaban mensajes. El escritor imaginaba, por su lado, que el actor no era el actor ni la poeta la poeta. “Estos cuentos no convienen”, se dijo. “Nadie tiene interés en lo que escribo, nadie se fija”. Pero no era tan grave en el fondo. Terminar un cuento como este sería un reto. Pues no se llegaba a ninguna parte. Lo otros cuentos eran viñetas. Pequeñas imágenes religiosas.

Entonces empieza el cuento. Ohh… Es como una montaña lo que se acerca. Ahí viene. Nota ese detalle. ¿Qué haremos cuendo venga el cuento? ¿Qué haremos cuando todo termine? Cuando se pueda decir: el autor, el autor terminó una historia. Y es cierto que así vienen muchos. No es nada grave. El cuento está saliendo como un recien nacido. Primero, la cabeza. Asoma la cabeza. Se puede ver el pelo mojado. El color gris ceniza, pues aún no respira por su cuenta. En el seno de su madre, ¿qué tánto lo esperó? El cuento viene así. Bueno, eso dicen los cuentistas. No se puede ser tan crítico. No se puede esperar interminablemente. Hay que pasar esa selva tupida de palabras preliminares. Alguna historia tienes que contar. Algo se te tiene que ocurrir. Algo tiene que haber pasado. Siempre pasa algo.

Digamos que se te ocurre la historia de Nayda. Se trata, por supuesto, de una niña que estudió en una escuela de espías industriales. ¿Cómo la vamos a hacer? Pues todo comienza brevemente. Una muchacha retardada mental. Eso es lo primero. Descubre que la ex mujer del escritor le escribe mensajes a su nuevo novio, que le contesta con una dirección de e-mail que da la impresión de que es el escritor, y no el nuevo novio, quien le contesta. Así empezó el cuento de Nayda más o menos, y todavía no lo ha terminado. Porque le faltan detalles, porque la historia no es verosímil.

Pero ya siente pereza el escritor. Ya no quiere narrar los detalles. Ya no le interesa la historia, ni el suspenso. No es exactamente pereza. Es falta de interés. ¿Cómo esperas que se interesen en tus historias si tú mismo no tienes interés en ellas? Se pregunta esas cosas, y otras, esa mañana en que su hermano ha salido a comprarse una crema en la panadería. Y pensando en el pan caliente, todo lo ha olvidado. Mañana quizás. Puede ser que mañana quiera seguir. Hoy no. El tabaquito Don Bienve, eso es todo. Sí, puede ser que mañana quiera seguir. Olvídate de todos esos profesores que no te otorgaron el título para que dieras clases, olvídate de todo lo que te pasó cuando eras estudiante. Mejor déjalo todo olvidado. Déjalo todo abandonado.

Sin embargo, el cuento quiere ser. Algo marcha bien. Pues, bien. Seguir con la historia de Nayda. Juan Carlos te decía que era espía, cuando vendías stereos en la juventud. No pensabas que te gustaría la literatura. Bueno, porque no te habían sacado de todas partes. Entonces, la literatura es un consuelo. Pero, ¿qué hay de Nayda? La poeta te pregunta mucho de ella. Todo el mundo, dos personas, quiero decir, se interesan por la historia. Dices que es espía industrial. Pistas que te han llegado a la casa. Que vino a verte una niña con retraso mental que usaba su nombre. Familias la habían llevado al notario para que usara ese nombre cuando estaba contigo en el apartamento. Y es ridícula esa idea de tener un apartamento cuando los padres de uno están tan cerca. Idea de mujeres, y uno las deja hacerlo. En una isla tan pequeña, quiero decir. Y se te ocurre decir que Nayda es espía. Ahora bien, ¿por qué se te ocurre esa idea? Es el bebé de cuento que nace, uno sencillamente no controla el azar, pues la historia no tiene por qué tener sentido. ?

La muchacha retardada que vino a verte no se parecía a la muchacha Nayda que estudió contigo en la Universidad, cuando tu compañero te decía que ella era espía. O por lo menos, que se fijaba en los demás. No tienes por qué ser tan dramático. Bueno, es la historia de la espía industrial. Bienvenidos a la historia de la Espía Industrial. No haremos otra. Esa es la que vamos a terminar. Pero, ¿por qué no la terminas? Bienvenidos, bienvenidos, pasen todos. ¿Qué es lo que pasó?

Llegó a la casa del escritor una niña con retraso mental. Usaba el nombre de una antigua compañera de estudios del escritor, en aquella época en que todavía era joven y vendía stereos. En una época buena. La actual no tan buena. No ha dinero, no hay nada. Y llega a su casa esa muchacha con el nombre de la otra. Bueno, eso es lo que le ha dado motivo al escritor para pensar que Nayda es espía. Se le injerta en el medio una explicación.

¿Por qué piensas que Nayda es espía? Es un incidente de tu vida, de cuando eras estudiante, que una muchacha estuvo contigo para desarrollar una cepa de células madres. Las células madres tienen una peculiaridad. No son como los embriones. Si una mujer da a luz un embrión, el nene se parece a la mujer que lo otorga, pero con las células madres no es así. Sucede lo contrario. El nene se parece a la mujer que recibe la cepa, es decir, que pasa lo contrario. Este incidente, justamente, es el que te hace pensar que Nayda estaba detrás de un hijo tuyo. Ya queno quiso alumbrar la cepa. Esperaba alumbrar un embrión.

Cuando la nene retardada llega a la casa del escritor, piensa que Nayda toma represalias. Ya que si le entrega la cepa a la nena retardada, va a nacer un nene retardado con la cepa de la donante. Y fundamentalmente, esa es la historia de la espía. Ya ha tenido el escritor que dar algunas explicaciones de orden técnico, ya ha tenido que explicar algunas cosas, cuando en los cuentos, por lo general, se sugiere todo. Pero le sucede eso. Tiene que dar explicaciones todo el tiempo, tiene que sentarse a enseñar biología.

Y no es que esté mal, realmente mal. La historia de Nayda no termina. Todo sucedió azarosamente. La nena con retraso sabía que la donante, la esposa del escritor, ya no estaba con él. Pero se consolaba recibiendo por e-mail mensajes de un nuevo novio que tenía una dirección con el nombre del escritor. La nena retardada espiaba la cuenta de la ex mujer. Pensaba que el escritor todavía le escribía. Ello le dio dolor al escritor, que no tenía computadora. Y así empieza la historia con la nena retardada. No sabía qué hacer con ella.

Aunque nuestros padres viven cerca de nosotros, y no tiene sentido tener un apartamento. Aunque si tenemos un apartamento, vienen nuestros padres a averiguar cómo nos va, el pueblo le había conseguido el apartamento a la nena. Forzoso para el escritor cuidarla, otorgarle la cepa incluso, aunque la pierda. Pero afortunadamente, la nena no quería ser madre. De aquella época en la que fue vendedor de stereos, le quedaba una amiga. Una amiga de Carolina.

La amiga de Carolina era una muchacha que usaba el nombre de la donante. Cuando vio que habían dejado al escritor con una nena retardada que no deseaba ser madre, la amiga de Carolina se ofreció a ser la madre de la cepa. Entonces, como es natural, no perdería el trabajo que había hecho con la donante cuando era estudiante. Pero, ¿quién era Nayda? El escritor no sabía.

Y ahí viene el cuento. Es un nene, es un nene. La amiga de Carolina lo ha cargada nueve meses. Son las etapas finales del trabajo. Primero se asoma la cabeza y puede ver el pelo. Puede ver el color gris ceniza de la piel, ya que no respira aún. El escritor reflexiona. La extraordinaria generosidad de esa amiga que le ha ofrecido ser la madre de su hijo. ¿Qué harán con el nene luego? El escritor ya no piensa en eso. El nene viene en camino. Todo ha terminado. Un leve dolor de cabeza, pues no sabe quién es Nayda. Aparentemente, habría sido la madre si su esposa hubiera donado un ser completo. Pero una cepa no. Ser en parte la madre del nene, no. Eso lo ha hecho la amiga. Y puede ver a su amiga cuando lo alumbra. Relámpagos a lo lejos. Todo ha terminado.

II

No he terminado la historia de la espía. Un día, un sólo día, y casi un sueño. Nayda está en una casa de Isabela en donde guardo algunos muebles una colección de tocadiscos. Ya el nene ha nacido. Nayda administra la propiedad, que no es mía. Nuestra relación es distante. Nayda es como una casera, lo que es raro. Tu alma en tu almario. Nadie se imagina que ahora todo esto es un sueño. Tan distante la persona, que ya no tiene una realidad corpórea. Pero seguimos adelante. Quieres contar un cuento largo y necesitas seguir. ¿Cómo seguir? Te preguntas eso, pues no tienes más nada qué hacer. Ya no se te ocurre nada. La descripción de un paisaje te cansaría. Insertar ahí el nombre: Nayda. Como en un formulario. Pues, no tiene sentido, ya todo esto lo has hecho, lo has vivido. Le digo a Nayda que me voy a llevar los tocadiscos para San Juan. Ella, por otro lado, no tiene nada que ver conmigo ya. Su presencia animal no me dice nada. Así tendría que terminar todo.

Varios sueños se suceden. Un agricultor quisiera ser cazador. Persigue una presa y los ganaderos lo detienen. Otro. En la Universidad, siempre ahí. Ya casi ni lo recuerdo. Pero trata de máquinas. Los recuerdos de los sueños. Y casi no hay nadie en ninguna parte. Cuando dicen “action writing” es que no hay nada qué decir seguramente. MI amigo fue así. Se fue un día. Ya no había más nada qué decir. Nada qué hacer. Si recordaba un cuento, se iba para su casa o se mudaba lejos. Me escribía desde allá porque había fundado una casa editorial. Poco a poco no tenía nada qué hacer, ni qué decir. A mi hermano le recetaron un glucómetro. Había que aprender a usarlo. Cuando yo trataba de escribir una historia como antes, no tenía nada en la cabeza y ya me iba para mi casa. Lo fuí terminando así. No pensaba nada, no se me ocurría nada. No había nigún argumento al que yo pudiera hechar mano. Ayudé a mi amigo con un argumento. Todavía la embriología era un tema de interés, y se lo dije. Pero a poco no había nada qué decir.

Crucigrama: Antonia Sáez

Horizontales

1. 10 de _____ de 1889; nacimiento de la educadora Antonia Sáez, defensora del idioma español en Puerto Rico y su uso en la enseñanza en lugar del inglés.

2. Las _____ del lenguaje en la escuela elemental; libro de Sáez publicado en 1944.

4. La lectura, _____ del lenguaje; libro de Sáez publicado en 1948.

8. _____ Sáez Torres; doctora en Filosofía y Letras por la Universidad Central de Madrid.

11. Mugido.

12. Infusión.

13. Máscara.

16. Universidad de Puerto _____; Sáez fue catedrática de Pedagogía en esa institución educativa.

19. _____ Colón Martínez: La disidencia como vocación; libro editado por José Javier Colón Morera.

21. Metal precioso.

22. _____ del recuerdo; libro de Sáez publicado póstumamente.

24. Raúl _____; canciller cubano conocido como el “Canciller de la dignidad”.

25. Pase la vista por lo escrito.

27. Escuchar.

30. Símbolo del osmio.

31. 20 de _____ de 1964; fallecimiento de Sáez.

34. Nombre de la c.

36. Destino.

37. Personaje bíblico, hermano de Jacob.

38. Significación del vernáculo: _____ lingüísticos; ensayo de Sáez.

42. Atolondrasen.

43. Persona que cree o practica la santería, fem., pl.

44. Antes de Cristo.

45. Aquí.

46. Arrojen.

47. El _____ en Puerto Rico: notas para su estudio; tesis doctoral de Sáez que fuera publicada por la Editorial de la Universidad de Puerto Rico.

Verticales

1. El _____ de la escuela elemental; ensayo de Sáez.

3. Lola Rodríguez de _____; revolucionaria puertorriqueña.

5. Las artes del lenguaje en la _____ superior; libro de Sáez.

6. Ángel _____; escritor uruguayo considerado uno de los principales ensayistas y críticos latinoamericanos.

7. Antonia _____ Torres; autora de El maestro de la escuela elemental, Fundamentos esenciales de la enseñanza del español, Las artes del lenguaje en la escuela elemental, y Las artes del lenguaje en la escuela superior.

9. Jamás.

10. Italiano.

14. Largo río del Asia Central que nace en China.

15. Antonia Sáez _____; autora de La lectura, arte del lenguaje, Caminos del recuerdo, El teatro en Puerto Rico: notas para su estudio, y Significación del vernáculo: apuntes lingüísticos.

17. Asistir.

18. Unidad monetaria de Costa Rica y de El Salvador.

20. Río de Galicia.

22. Símbolo del calcio.

23. Preposición.

26. Esto.

28. Levé.

29. Fundamentos esenciales de la enseñanza del _____; ensayo de Sáez.

31. _____; país donde falleció Sáez.

32. Del verbo lentecer.

33. Ciudad de Ucrania.

35. _____; ciudad natal de Sáez.

38. Anudé.

39. Aplica una materia grasosa sobre algo.

40. Defecto físico o psíquico.

41. Del verbo sesear.

42. Carta de la baraja.

Las imágenes excluidas

Después de tantos ejemplos a través de los años, todavía encuentro difícil imaginar cuán mediocres son los medios noticiosos comerciales en Puerto Rico. Me refiero principalmente a las noticias televisadas pero tampoco puedo excluir las de los periódicos impresos y en línea. Su cobertura de la Marcha del Pueblo del primero de mayo pone en relieve su naturaleza sensacionalista y francamente amarillista y se convierten en explotadores del mismo pueblo que fijen mantener informado.

Esto no es nada nuevo. Los dueños de los medios pertenecen a la misma clase y cultura política y económica de los gobernantes y administradores que crearon la deuda de miles de millones y que van a beneficiarse de las acciones de sacrificar (aún más) educación, salud, vivienda, servicios sociales, pensiones, etc. que tomará la Junta de Control Fiscal para pagar la deuda. Por eso, los medios montan un escenario que invita escenas sensacionalistas de conflicto y violencia (incitadas por su presencia y la enorme y costosa presencia policiaca) y excluyen imágenes que representan lo que la gran mayoría de los participantes de la marcha experimentaron que eran las opuestas a las que aparecieron en las pantallas chicas del país.

Especialmente excluyeron las imágenes de la disciplina, creatividad e inteligencia artística de grupos de teatro y performance como Agua, Sol y Sereno, Papel Machete y los Policías Payasos. ¿Dónde apareció la comparsa de los artistas que protestaron la falta de respeto por la creación artística-cultural mostrada por la destrucción del arte público de Antonio Torres Martinó? Y ¿los gestos individuales de artistas, performeros y participantes que se expresaron creativamente y con discursos claros y entendibles por la ruta entre Río Piedras y Hato Rey?

Desde por lo menos Troya ‘98 de la marcha del 25 de julio en Guánica (aunque mucho antes) y especialmente con el Paro Nacional de noviembre de 2009 y la huelga estudiantil de 2010, el teatro callejero puertorriqueño ha desarrollado una complejidad excepcional de expresión plástica y corporal y de precisión crítica social y política. Representan dentro de su función como teatreros callejeros una obra de clase mundial.

Siguiendo las pautas de artistas como Antonio Martorell, Rosa Luisa Márquez, Maritza Pérez Otero y Deborah Hunt y del famoso Teatro Bread and Puppet de Estados Unidos, Los jóvenes del ’98, Agua, Sol y Sereno, Papel Machete, los Policías Payasos, Y no había luz y otros han entrado en los debates más importantes del país con una coherencia estética y discursiva mucho más convincente que los discursos oficialistas políticos o los informes parciales y excluyentes de los medios noticiosos comerciales.

Aquí documento varios de estos gestos en fotos.

Desde el suelo

Me gusta acostarme junto a mi perro, pegaditos al suelo, y contemplar los detalles de su otredad. Son hermosas las pequeñas hebras de su pelo, tantas y tan juntas. Bellas sus minúsculas pestañas encanecidas. Conmovedores sus dientitos frontales, evolutivamente irrelevantes.

Allí, con el oído en tierra, muchas veces trato de seguir su mirada. ¿Cómo se ve desde el suelo, desde abajo? Son tantas las pequeñeces que se vuelven, de pronto, visibles, grandiosas. Es cuando mejor entiendo, en la carne, lo del polvo de estrellas que explican las astrofísicas.

Alguna vez leí una apreciación de la perspectiva de las hormigas, quienes son capaces de percibir en cuatro dimensiones. Una hormiga, precisamente por su pequeñez, puede atravesar superficies por sus cuatro lados. Puede caminar por debajo. Vive aun más pegada a la tierra que mi perro y, desde luego, muchísimo más que yo. (Quienes escribían sobre las hormigas no lo hacían desde mi trópico, por lo que olvidaron mencionar los atléticos lagartijos.)

*

He dedicado buena parte de mis esfuerzos como investigadora a defender la pequeñez de nuestro archipiélago, junto con la de todos los archipiélagos de esta región centenariamente saqueada, explotada, violentada. He insistido en la necesidad de que pensemos a escala, a nuestra escala. Que volvamos la mirada a nuestro entorno. Que abandonemos el bigger is better del capitalismo expansivo, suburbano, imperialista que atenta contra la supervivencia misma de la vida del planeta.

Hoy, alucino ante tanta defensa del achicamiento. Hasta hace muy poco, lo que había que hacer era agrandarlo todo: los malls, las tiendas, los edificios, los carros, las casas. Resulta que el capital, en su criminal afán por tomarlo todo, decide no solo qué es lo grande y lo pequeño, sino también qué debe considerarse grande y qué pequeño.

Grandes no son las cuentas bancarias, las evasiones contributivas, los números alojados en paraísos fiscales, la impunidad de los responsables de una deuda odiosa, ilegítima, criminal, las innumerables cuerdas terreno de la agro-industria, las listas de cadenas multinacionales comiéndose economías locales, los acosos y las violaciones, las deudas históricas ni las deudas afectivas del 1%. Todo eso es pequeño, pequeñísimo, minúsculo; tanto, que es inexistente.

Grande es, según el 1% que controla casi todo lo que hace posible la vida en común de todo el planeta, $2,000 al mes, una escuela pública, una universidad pública, un trabajo digno en condiciones justas, una red de cooperativas, una cuerda de terreno cultivada sin pesticidas, unos cuerpos aguerridos, un chequecito de mes a mes y va en coche, un retiro digno para envejecer, unos días garantizados para el descanso y otros garantizados para poder enfermarse.

Grande no es la inmoralidad más asquerosa, la prepotencia más impune ni el crimen contra el futuro. Eso es tan pequeño que, para el 1%, no existe.

Y, como el 1% decide qué es lo grande y qué lo pequeño, decide también qué hay que achicar a sangre y fuego. Ahora resulta que downsized is better. El 1% valora lo pequeño sólo en la medida en que engrandece lo que ya, de por sí, es grande: su crimen.

Hace unas semanas, escribí: “si se trata del glamour de cálculos numéricos tras las vitrinas de inmensos edificios y celulares de último modelo, entradas y salidas en SUVs con cristales ahumados y trajes de diseñador muy bien acicalados, la crisis se vuelve la celebridad protagónica del reality tv de ‘los expertos’ al que nos subyuga el capitalismo actual. La crisis es, de hecho, la celebridad total: está en todas partes y en ninguna, lo posee todo y no tiene nada, lo devora todo y no consume nada, lo decide todo y no es responsable de nada. En la misma medida en que sus números consumen todos los cuerpos, todos los cuentos y todos los hogares, la crisis glamorosa no tiene cuerpo, cuento, ni hogar. De ese modo, como ocurre con las celebridades, la crisis manufacturada que se alimenta de nuestros cuerpos, cuentos y hogares, nos resultará, paradójicamente, inaccesible y remota.”

La celebridad total nos ha declarado la guerra. Es una guerra contra las mayorías, contra la posibilidad de mañanas, contra lo poco que nos queda de vida en común. Y, para ganarla, la celebridad total necesita triunfar también en la contienda conceptual. Le urge controlar el significado de todo. Que las grandes mayorías nos memoricemos sus definiciones es, para el 1%, apremiante.

Pero, un país no vive de botellas. Por definición, en cuanto salimos de un examen para el que embotellamos definiciones, las olvidamos. Este país vive de sus cuerpos, de sus afectos, de sus memorias, de sus de abajo. Y desde allí, desde el suelo, sabemos qué es lo grande y qué lo pequeño. Sabemos qué urge achicar: el abismo entre las más minúsculas minorías y las más inmensas mayorías. Que nadie se deje engañar por estos criminales de hecho, de palabra y de pensamiento: no entregaremos la grandeza de la pequeñez de nuestro archipiélago, de todos los cuerpos de abajo, pegados a tierra.

*

Cuando miro desde el suelo, siguiendo los ojos de mi perro, comprendo que mi país está, siempre, en otra parte, grande, inmenso, en su pequeñez.