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Entrevista a Don Heriberto Marín Torres “Tengo mi conciencia tranquila”

Don Heriberto Marín Torres esperaba conmemorar dos eventos este martes 30 de octubre, –cuál de los dos más significativos en su vida– recorriendo la ruta de la revolución desde Coabey al pueblo de Jayuya: el 68 aniversario de la Revolución Nacionalista del 50 y sus 90 años.

“Me estoy adelantando. Tal vez sea el último que pueda celebrar”, expresa don Heriberto, como se le suele llamar, con un entusiasmo que contrarresta todo el sentido de su expresión. El recorrido desde la casa de Blanca Canales en el barrio Coabey hasta el pueblo de Jayuya fue parte de las actividades de conmemoración de la revolución nacionalista de 1950, reconocido en nuestra historia como el segundo levantamiento armado por la lucha de independencia de Puerto Rico.

A ese recorrido conmemorativo se le une la publicación de una cuarta edición del libro Eran ellos, en el que habla sobre sus compañeros nacionalistas participantes en la revolución: “Yo no pensaba escribir nada y le llevé un escrito a Emilito. Eran unos escritos de memoria, de lo que escribí en la cárcel. Me dijo: ‘Déjamelos por ahí’. Y a la semana, me llamó”.

Don Heriberto habla bajito, pausado, con una serenidad que le he escuchado decir fue lo que le ayudó a sobrellevar casi doce años de prisión por su participación en la revolución. Del Emilito que habla es del reconocido escritor Emilio Díaz Varcárcel, quien le dijo que tenía que publicar el libro porque eso era parte de la historia de nuestra patria contada por una persona que la vivió.

No conforme con lo que le dijo Díaz Varcárcel, le llevó el manuscrito a Margot Arce de Vázquez, quien le reafirmó lo que le dijo Emilio: tenía que publicar el libro y no podía tardar. Así, las primeras ediciones de Eran ellos fueron en el ‘78 y ‘79 del siglo pasado.

Don Heriberto, que nunca ha cogido descanso de la lucha, volvió a reeditar el libro en el 2000, tras estar preso por desobediencia civil en la lucha por la salida de la marina de guerra de Estados Unidos de la isla de Vieques. En esa ocasión sus compañeros de lucha algo más jóvenes le decían: “Ahora tú vas a escribir un libro Eran ellos sobre nosotros, pero tienes que escribirlo en la cárcel federal”. Pues bien, el libro se público agregándole es última experiencia.

Sobre esta cuarta edición, el autor reflexiona que cuando estuvo preso escribía sin pensar que iba a publicar un libro, y que todo lo que está en el libro es realidad. Hay que tener presente que los nacionalistas que fueron encarcelados en la hoy desparecida prisión Oso Blanco estuvieron sometidos a condiciones paupérrimas. Narra don Heriberto que de todos los textos que escribió, logró sacar unos pocos por medio de unas Hermanas de la Caridad de la Milagrosa, quienes visitaban todos los sábados a Don Pedro Albizu Campos y a todos los demás presos nacionalistas. Los textos que sacó por medio de otras personas nunca aparecieron.

Además de Eran ellos, Marín Torres tiene otro libro sobre los hechos de la revolución en Jayuya que se titula Coabey el Valle Heroico. Sobre este libro expresa que tiene más para escribir, pero alude a sus dificultades con la tecnología, y señala hacia la computadora.

Uno de esos episodios –cuenta– es el de un grupo de seis jóvenes estudiantes de la escuela superior. En los momentos en que lo arrestaron junto a otros jóvenes nacionalistas, el 3 de noviembre del 50, cuando se declaró la república. Los llevaron a una farmacia y les quitaron la ropa bajo una intensa lluvia. Las jovencitas se enfrentaron a los oficiales de la guardia nacional e insistieron en que les permitieran ponerse las camisas y que les dieran comida. “Eso es algo que me impresionó y lo escribí hace poco como un recordatorio de este mes (se refiere a octubre), que no he querido pasar por alto. Sentía un compromiso, no de hacer un homenaje, sino de recalcar el valor de la mujer puertorriqueña”.

Viendo a la distancia, ¿qué reflexión hace sobre los acontecimientos del 1950?

“Creo que contrario a como dice un compañero de Ponce en el documental 1950, que ha sido un error, contrario a eso, yo creo que la resurrección o revolución tuvo unos efectos grandísimos en la historia de Puerto Rico. El mundo se dio cuenta que aquí había una colonia”.

El veterano nacionalista, quien desde temprana juventud es una de las personas que más cerca estuvo del líder Pedro Albizu Campos, reflexiona sobre la gesta del ‘50.

“Yo no digo que nosotros somos la conciencia, porque me parece que sería exagerado; pero en un momento dado, una sola persona puede ser la conciencia de la patria, y Don Pedro lo fue. Cuando a nosotros se nos prohibía la bandera a los 16 años, ya yo tenía una carpeta. El que seamos puertorriqueños, el que no nos hayan podido poner de rodillas, el que estemos todavía desafiando al imperio, sin miedo…”

En esa línea expresa su confianza en la juventud: “No me pueden hablar mal de la juventud porque la mayor parte de los compañeros que participamos en la revolución del 50 éramos jóvenes”.

¿Por qué en Jayuya?

“Don Pedro no tuvo oportunidad en su vida de poder compartir mucho con su pueblo. Cuando vino en la década del ‘20 y ‘30 fue cuando más pudo, pero ya le habían desaforado. Él vivía de la caridad de la gente. Y si don Pedro hubiese tenido la oportunidad de haber compartido en otros pueblos como compartió con nosotros en Jayuya, la cosa hubiese sido distinta. Pero no tuvo esa oportunidad”.

Añade que en aquel momento los medios de comunicación se limitaban al teléfono y el telégrafo, si no, a la comunicación personal. Debido a eventos inesperados, la revolución se tuvo que decidir en dos días, por lo que no hubo oportunidad de avisarles a todos los pueblos. Anota que del área oeste no participó nadie porque no se pudo avisar.

La publicación de sus libros ha provocado la agradable consecuencia de que a menudo don Heriberto es invitado a conversar ante diversos públicos, ocasiones que utiliza –dice– para hablar de Albizu Campos. Nos hace la siguiente aclaración:

“Te digo la verdad: cuando voy a un conversatorio, me gusta hablar del ser humano que era don Pedro. Al revolucionario lo tienes por ahí, el hombre que en la tribuna era un tigre; pero cuando tú llegabas a él, hablaba contigo. Era un ser extraordinario te trataba como si tú fueras una hija”.

Declara que Albizu “era un hombre increíble, era un hombre de paz. Por lo regular, la mayor parte de los libertadores de sus pueblos han sido hombres de paz que los han llevado a tener que usar las armas para proteger y defender a su pueblo, pero don Pedro era un gran admirador de Gandhi”.

Don Heriberto señala que en esta nueva edición de Eran ellos se presentan anécdotas relacionados con las mujeres nacionalistas participantes de la revolución, además de desmentir muchos de los mitos que se dicen sobre el maestro Albizu Campos:

“A mí me han preguntado qué es del bastón que usaba don Pedro, que le apretaba un botón y salía una espada. Eso hay gente que se lo cree. Me han preguntado otros que si don Pedro estaba desde Jayuya dirigiendo la revolución, y don Pedro estaba en San Juan… Alguien escribió que en la falda de los Tres Picachos hay una cueva enorme y que cuando don Pedro quería estar fuera de la vista de los policías se iba ahí y pasaba semanas en un catre en la cueva aquella”, expresa rechazando el que todos estos comentarios sean ciertos.

¿Cómo ve la lucha en la actualidad?

“Yo creo que este es un momento cumbre en nuestra lucha, si lo aprovechamos. Lo único que nosotros no hemos podido lograr es la unidad. Para mí cada independentista es un hermano mío y creo en todas las luchas”.

El veterano luchador nacionalista recalca la necesidad de la unión y que se dejen al margen las diferencias personales. Destaca la necesidad de la participación en todos los frentes de lucha.

Yo estuve en la revolución de 50, en la lucha por Vieques, voy a los piquetes contra la incineradora, a favor de los maestros, con los estudiantes. Me han invitado hablar en el MUS, MINH, el PIP, los jóvenes socialistas… Es tú poder decir tengo mi conciencia tranquila”.

Las querencias de Cora

En junio de 2004 se rumoraba que Barry Bonds, el jonronero del momento en las Grandes Ligas, terminaría su carrera como bateador designado en algún equipo de la Liga Americana. En una conferencia de prensa un periodista le preguntó si consideraría a los Medias Rojas de Boston como opción. De inmediato lo descartó. “Boston es demasiado racista para mí”, dijo. El periodista insistió, diciéndole que en Boston idolatraban a las estrellas deportivas. “Si eres negro como yo, no”, sentenció Bonds.

La ciudad de Boston fue escenario de muchas batallas importantes en la lucha de independencia, que se inició proclamando que “todos los nombres nacieron iguales”. Esa igualdad, sin embargo, sólo incluía a los blancos y la ciudad se ganó una muy bien merecida fama como centro racista. Aquel racismo se manifestaba en todas las actividades, entre las que destacaba el deporte.

El Boston Red Sox tiene la deshonrosa distinción de haber sido el último equipo de las Grandes Ligas que contrató un jugador negro. Cuando aquel pionero llegó el 21 de julio de 1959 ya habían pasado más de doce años desde que Jackie Robinson jugó su primer juego con los Dodgers de Brooklyn el 15 de abril de 1947. Tras Robinson, todas las otras franquicias fueron añadiendo peloteros afronorteamericanos o latinos, incluyendo a los Bravos cuando todavía jugaban en Boston, pero en el caso de los Medias Rojas, la incorporación tardaría. Tras muchas protestas y mucho debate en la prensa, finalmente incorporaron a Pumpsie Green quien llevaba tiempo destacándose en las ligas menores. El atraso de lo adjudicaron al dueño histórico del equipo, Tom Yawkey, pero aquella expresión de puro racismo no era muy rara en Boston.

Desde 1977, año en que murió Yawkey, la calle frente al estadio de los Medias Rojas llevaba su nombre. No obstante, en abril de 2018 el Consejo de la ciudad de Boston votó a favor de eliminar dicho reconocimiento, restituyendo el nombre anterior, Jersey Street. Meses antes del cambio, los Medias Rojas habían contratado a su primer dirigente latinoamericano, el puertorriqueño Alex Cora, quien también lleva sangre africana en sus venas. Tal vez no existe relación entre el cambio de nombre decretado por las autoridades municipales y la contratación del boricua, pero no deja de ser interesante la coincidencia de eventos.

Es cierto, sin embargo, que el béisbol, y Boston en particular, han cambiado hacia lo positivo, aun en medio de la nueva ola de racismo con patrocinio oficial que ahora vive Estados Unidos. Antes de Cora muchos afronorteamericanos y latinos sobresalieron jugando para los Medias Rojas. Entre estos últimos se destacan dos dominicanos, David Ortiz y Pedro Martínez, quienes aportaron de forma decisiva para que en 2004 Boston lograra su primer campeonato en casi un siglo.

Boston contrató a su primer jugador negro, más que nada para cumplir con las apariencias, llenando una cuota. Lo que ha ocurrido desde entonces no ha sido así. A principios de la década del ’70  allí jugó nuestro Orlando Cepeda quien, aun cuando estaba al final de su carrera, fue el mejor bateador designado en su primer año con el equipo. Más recientemente, David Ortiz y Pedro Martínez, acabaron con la llamada “maldición del Bambino” llevando a los Medias Rojas a su primer título en 86 años.

La contratación de Alex Cora siguió ese patrón. En sus años de jugador, se destacó por sus habilidades y más aún por sus conocimientos del juego. Luego, el tiempo que pasó como analista en un medio televisivo, proyectó esos conocimientos. Más tarde, su experiencia como dirigente de un equipo en Puerto Rico y como gerente de nuestra selección nacional de béisbol terminaron por abrirle la puerta a la dirección de Boston, donde lo contrataron sólo porque percibieron que era el mejor candidato disponible.

Cuando casi a la media noche del domingo 28 de octubre el equipo de Boston se proclamó campeón del béisbol estadounidense, todo Puerto Rico celebró. Nunca antes esa franquicia había tenido tantos seguidores en este país. Cora lo logró, no sólo por ser de aquí, sino porque en todo momento proclamó su puertorriqueñidad. En las conferencias de prensa que se celebraban antes y después de cada juego, en lugar de aparecer con el uniforme del equipo, exhibía una camiseta con la bandera nacional o con alguna frase dirigida a su país. En cada instante fue consciente de que además de todas sus responsabilidades como dirigente de un equipo que luchaba por el campeonato del béisbol estadounidense, sobre sus hombros estaban los anhelos de un país.

Experiencias como ésta, pequeña o grande, contribuyen a la forja de una conciencia nacional, un sentido de pertenencia a un colectivo social distinto a todos los demás. Se trata, como muchos otros, de un evento ocurrido fuera de nuestras costas, precisamente el seno de la metrópolis que nos domina, donde un hijo del país, proclamando esa pertenencia, logra proclamarse campeón de algún deporte.  Apellidos como Clemente, Cepeda, Alomar y, últimamente, Puig y Díaz, forman parte de nuestro imaginario nacional porque le dieron a nuestro pueblo alguna alegría que le estimuló su orgullo. A la lista ahora se añade Cora.

Triunfar en Boston no es fácil. Cora lo logró sin dejar de advertir en todo momento dónde realmente están sus querencias.

La vida en el trópico

Ricardo Negrón se dedicó por seis años seguidos a la producción de bromelias, principalmente para la creación de jardines o para venderlas individualmente. Pero su trabajo se vio perjudicado luego del paso del huracán María y, aunque logró salvar algunas plantas, su finca se vio severamente afectada.

Negrón comenzó a trabajar con plantas por influencia de su padre quien “siempre estuvo cosechando y trabajando en la finca”, aunque me confesó que nunca le gustó el campo.

–Casi to’a mi vida se ha basado en los jardines.

–¿Estás desde joven?

–Desde nene–, recalcó Negrón, de 36 años.

Fue en el 2013, luego de comenzar a trabajar en un hotel que “tenía millones y millones de dólares en plantas”, cuando Negrón –según me explicó– entró al mundo de las bromelias. Entonces, se dedicó a intercambiar esta planta típica de las regiones tropicales, y una vez comenzó a reproducirlas él mismo, entre finales del 2015 e inicios del 2016, no ha entrado una bromelia en su finca, todas han sido “pa’ fuera”.

“Empecé a buscar y aquí mismo en Utuado nadie sabía de bromelias, y el que las tenía, no sabía bregar con ellas. Me fue cuesta arriba…”.

Recordó Negrón que a pesar de su inglés “medio patiao” contactó a una persona filipina y comenzó a trabajar en la producción de bromelias, llegando a una cifra de más o menos 700.

Así, comenzó trabajar independiente y sin interrupción haciendo jardines de Bromelias, hasta septiembre de 2017 cuando la Hacienda Pepe Negrón –como aparecen en su página de Facebook– fue abatida por el huracán María y tuvo que reinventarse, no para abandonar su trabajo, sino para poder sostenerlo y llevarlo a otros niveles.

De ahí surge la idea de montar un carretón de pinchos, hamburguesas y hot dogs, además de triplicar la producción de alimentos en la finca, ubicada en el barrio Paso Palmas de Utuado, y meter más animales.

Negrón, nos dice que al momento la finca tiene aproximadamente 700 matas de ají y 300 de plátanos.

“La idea es tratar de sacar lo mismo que yo tengo que comprar en el supermercado para aquí; por ejemplo, el sofrito (entre otros productos para la confección de alimentos) y producirlo yo todo. Se brega el carretón, se brega la finca, simultáneamente, y ahí vamos poco a poco”, expresó sin demostrar un rastro de desaire.

Negrón trabaja seis días en el carretón. Su único día “libre” es el lunes, que lo dedica a bregar con los jardines y las plantas, entre otras gestiones.

¿Qué piensas sobre la necesidad de producir alimento en Puerto Rico considerando el contexto actual?

“Definitivamente, si no sembramos no vamos pa’ ningún lao… Estamos en unos tiempos tan difíciles que no estamos mirando hacia dónde vamos a ir. La situación económica del país está tan apretada que a larga todo el mundo va a tener que sembrar”.

¿Esa situación se intensificó luego del huracán?

“Sííí, porque vimos el sufrimiento. Nosotros perdimos todo en la finca y al perderlo todo le metimos más; pero no es fácil, tú sabes…”

Aunque aclaró que no es un agricultor bonafide mencionó que unas amistades que sí lo son están hablando sobre la necesidad de producir alimentos en la isla (entiéndase construir una soberanía alimentaria) y criticó que para ser agricultor bonafide se tiene que pagar. Aunque el gobierno brinda unas ayudas e incentivos, eso no basta.

¿Se la ponen difícil al agricultor local, pero no es lo mismo si se trata de grandes compañías de biotecnología?

“Todo se basa del que viene de afuera para acá. Se lleva todas las ayudas e incentivos, pero el puertorriqueño que quiera sembrar y echar para adelante se tiene que… fastidiar; es cuesta arriba de verdad”.

La mediana de ingresos antes del huracán María era de $20,043 y luego del embate se redujo a $9,606.

“De ahí nos reinventamos con el Carretón del Sabor. Si no fuera por el carretón, la siembra no iba pa’ ningún lado”.

La Hacienda Pepe Negrón es solo un ejemplo de los tantos que debe haber alrededor de la isla de comerciantes locales que tuvieron que ingeniárselas para poder contrarrestar los efectos de un huracán sobre una economía ya maltrecha.

En Honduras la orquesta se fue con los de tercera clase

Por Fabricio Estrada

Especial para CLARIDAD

A punto de escribir sobre la tragedia de refugiados hondureños que atraviesan México rumbo a Estados Unidos, me distraigo con una fabulosa noticia: la compañía naviera Blue Star Line acaba de anunciar ¡que construirá una réplica del Titanic en China! Esto me ha hecho perder la compostura, de inmediato se me viene la melodía de Celine Dion y me hace sentir llevaderas ciertas cifras de las que quería hablar para poner en contexto lo de la “caravana”. De todas maneras, el Titanic original también era una fuente de cifras vertiginosas: tenía capacidad de llevar 64 botes, pero al momento del impacto con el iceberg solo había 20; tardó en construirse tres años y para hundirse solo ocupó 2 horas con 40 minutos; el presupuesto de construcción fue de 10 millones de dólares de la época, etc., etc. Pues bien, Honduras es un Titanic cuyo viaje inaugural repite cada 28 de junio.

En aquella lejana fecha antediluviana del 2009, hubo un golpe de Estado que echó por la borda la posibilidad de una democratización popular a través de la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente-Popular y Originaria. Digamos que ese es el iceberg al cual todos veíamos flotar dentro de Honduras pero que nos negábamos a aceptar que llegase a ser realidad. A partir de ese momento, la gente que se agolpaba feliz en cubierta, dándole la bienvenida a la democracia popular, fue desalojada hacia los niveles más bajos de la nave, en tercera clase, cerca de la quilla donde se dio el impacto. No está más decir que el golpe de tanta masividad congelada en una reeditada guerra fría, supuso el ahogamiento aspiracional y muerte física de cientos de ciudadanos que salieron en Resistencia. De pronto los pasillos de la nave se inundaron de asfixia económica y de miles de militares que pateaban puertas, cabezas, lanzaban gases lacrimógenos a diestra y siniestra (si, los negocios de la gente de derecha también se vinieron abajo) en medio de un Estado de Sitio que se prolongó casi seis meses, los suficientes para el desplome de todo el aparato productivo. Cientos de muertos comenzaron a flotar en las aguas oscuras. Los más jóvenes, que ese año tenían 12 años, crecieron de pronto dándose cuenta que nunca tuvieron otro país, pero a pesar de ello siguieron protestando, a lo que el estado dictatorial inaugurado por Micheletti, continuado por Porfirio Lobo y consolidado por Juan Orlando Hernández a través de dos fraudes electorales, respondió con una matanza indiscriminada de corte paramilitar: del 2011 a la fecha, 20 mil jóvenes del sector secundaria han sido asesinados (50 mil hondureños de todos los sectores desde el 2006), señalados y previamente identificados por una prensa absolutamente entregada al cuarto de máquinas de la dictadura que ahora con la caravana ya comienza inundarse.

¿Qué papel juegan las maras en todo este subir y bajar por las entrañas de nuestro Titanic? En un barco estatal narco-poli-militarizado, la necropolítica pública ha instrumentado las condiciones de brutal marginalidad, abriendo y cerrando válvulas para ir llenando compartimentos. El gueto como una esclusa. Unas veces pacta “luz verde” para la MS 13 y otras para el Barrio 18, unas veces incendiando centros penales (347 calcinados en el penal de Comayagua en el idílico 14 de febrero del 2014) y en otras desatando masacres coordinadas en los cuatro puntos cardinales del país. ¿El blanco de todo esto? Los jóvenes, que no han dejado de Resistir políticamente contra la dictadura. Es posible sostenerse por un tiempo en medio de esto, pero no tanto, sobre todo cuando llega el día en que medio mundo se da cuenta que todo está determinado por la Embajada estadounidense que declara abiertamente su apoyo a los fraudes electorales y al asalto del Instituto Hondureño de Seguridad Social, del cual fueron robados 350 millones de dólares para financiar la campaña electoral que hizo presidente por primera vez a juan orlando hernández. Sin medicinas en los hospitales, con una población diezmada y aterrorizada por la Policía Militar (unidad pretoriana creada ex profeso por joh para sostenerse), sin empleo a la vista… el único Carpathia a la vista en este naufragio es el American Dream que irradia día a día su promesa tanto en Puerto Rico como en Honduras, con la salvedad de que siendo Honduras también una colonia estratégica para el imperialismo, no recibe ningún beneficio (en Honduras el salario mínimo es de 200 dólares al mes, lo que bien se puede ganar en una semana en las plantaciones de Nuevo México o Lousiana, aunque para ello se deba apostar el recorrido por territorio mexicano y guatemalteco con todo y sus secuestros, masacres a ilegales que viene ocurriendo durante años, deportaciones brutales).

¡Empujemos todos al mismo tiempo! -habrán dicho los de tercera clase una vez que el agua les llegó al cuello y los botes comenzaron a partir semi vacíos ¡Empujemos o morimos de todos modos en el anonimato! Y fascinado por este nuevo Titanic que saldrá de Dubai rumbo a Southampton en el 2022, me imagino que esta vez la orquesta no se hundirá con el trasatlántico: se unirá a las familias con niñas y niños en brazos y arrebatará los botes llenos de militares y empresarios hondureños que están buscando como escapar de la vista del mundo, que hoy por hoy los ve desnudos en su criminal alevosía, como en el cuento de Christian Andersen… pero esa es otra historia.

El autor es poeta. Nació en el año 1974 en Sabanagrande, Honduras. Ha organizado, en Tegucigalpa, el colectivo cultural Fábrica de Escándalos. Trabaja como publicista. Actualmente reside en Puerto Rico.

La tristeza no es sólo brasilera

Por Gustavo Veiga

Desde Porto Alegre

A las 7 de la tarde la televisión mostró el habitual videograph de Urgente. A esa hora, Jair Bolsonaro ya sepultaba los sueños de garantías democráticas para las minorías brasileñas con un triunfo arrollador. El nuevo presidente del gigante de América Latina encarna desde hoy la nueva mayoría que explica con creces el 55,1 por ciento que sacó en la segunda vuelta. Fernando Haddad, el candidato del PT, llegó al 44,90 % escrutado el 100 por ciento de las urnas electrónicas. La ola ultraderechista cabalgada desde su cresta por un militar racista y reivindicador de la última dictadura invadió las costas de Río de Janeiro convirtiendo a la ciudad en una postal difícil de creer, ahí donde reina el carnaval. El mandatario electo le habló al país desde su casa, acompañado por su esposa Michelle y una traductora para sordomudos.

Dijo: “Lo que ocurrió en las urnas no fue la victoria de un partido más, es la celebración de un país por la libertad”. Abajo, junto al mar, la glamorosa Barra da Tijuca se vestía de fiesta para celebrar la victoria de “Mito”, el hombre que asumirá su cargo el 1º de enero de 2019 en un país de 208 millones de habitantes. El presidente electo cosechó el apoyo de 57.795.271 de electores contra los 47.035.345 que votaron al profesor universitario que llegó al ballotage corriendo siempre desde atrás.

Dos horas después del cierre de los comicios en las principales ciudades del país, ya estaba el resultado puesto. Brasil tiene cuatro husos horarios distintos y en el nordeste los resultados de la votación se conocieron más tarde. No hubo suspenso, ni siquiera la posibilidad de un desenlace reñido que habían disparado como posibilidad algunas encuestas de los días previos con Haddad acercándose al militar. Conocida su derrota, el candidato del PT dijo palabras de contención para la militancia de su partido: “Vamos a seguir continuando con la caminata y reconectándonos con los pobres de este país. Cuenten con nosotros, la vida está hecha de coraje”.

Brasil, más allá de sus fronteras, se identifica ahora con la cara de un dirigente político misógino y xenófobo, que no parece creíble en su moderación impostada de estas horas. Pero se legitimó en los comicios, y si cumple con la mitad de sus frases de campaña, llevará al país más grande de América Latina por un camino oscurantista, de imprevisibles consecuencias. Desde 1945 que un militar no llegaba al gobierno por la vía democrática. El último fue Eurico Dutra. El candidato del PSL (Partido Social Liberal) será el presidente 42º y el octavo desde el fin de la larga dictadura militar (1964-1985). Bolsonaro consiguió superar en el ballottage sus números de la primera vuelta, como era previsible. Mejoró de manera ostensible su performance con nueve puntos porcentuales más y pasó del 46 % del primer turno al 55,1. Haddad también elevó sus guarismos del 29 por ciento al 44,90. Pero esos números ni siquiera le permitieron discutirle la elección al candidato vencedor.

En su discurso como flamante presidente electo, Bolsonaro dejó frases que resumen su ideario, entre ultramontano y provocador. El nuevo hombre fuerte de Brasil declaró: “Nunca estuve solo, siempre sentí la presencia de Dios y la fuerza del pueblo brasileño” y siguió con sus frases litúrgicas, como si estuviera en un templo: “Este gobierno será un defensor de la constitución, de la democracia y de la libertad. Esta es una promesa no de un partido, no es la palabra de un hombre, es un juramento a Dios”.

Por varios pasajes, en ésas, sus primeras frases como ganador de la elección más importante de la historia reciente del país, Bolsonaro pareció mutar del candidato en campaña que restringiría los derechos de las minorías al presidente electo de la concordia y la tolerancia como bien supremo. “La libertad es un principio fundamental, libertad de ir y venir, andar por las calles en todos los lugares de este país. La libertad de emprender, la libertad política y religiosa, de formar y tener opinión, de hacer elecciones y ser respetado por ellas”.

Tampoco parecieron creíbles sus palabras que procuran concordia: “No hay brasileños del sur o del norte, somos todos un solo país, somos todos una sola nación, una nación democrática”. Después de mostrarse acompañado por su esposa en las palabras iniciales desde su casa, apareció en público con el frustrado candidato a senador Magno Malta que lo tomó de las manos y lo invitó a compartir una oración. El personaje, poseído como si fuera un pastor evangélico de las iglesias electrónicas, dejó algunas frases de antología que hicieron emocionar al nuevo mandatario. “Los tentáculos de la izquierda no serán arrancados sin la mano de Dios, comencemos orando”, invitó. La escena la completaban otros colaboradores y seguidores de Bolsonaro como el actor porno Alexandre Frota y el probable ministro Ónix Lorenzoni, un político derechista de Río Grande do Sul.

El capitán retirado del ejército y hasta hoy diputado federal no fue el único ganador de su partido. Los dos militares y un empresario candidatos a gobernadores del PSL que alcanzaron la segunda vuelta, también triunfaron en los estados donde se presentaron. El llamado comandante Moisés se impuso en Santa Catarina con un contundente 71 por ciento de los votos. Otro uniformado, el coronel Marcos Rocha, venció en Rondonia con el 66,3 % y en Roraima la victoria fue para Antonio Denarium, un hacendado ganadero con el 53,8 %.

Había en juego trece gobernaciones más el distrito federal de Brasilia. En los tres más importantes del país, San Pablo, Minas Gerais y Río de Janeiro, se impusieron candidatos de derecha que acompañaron la postulación presidencial de Bolsonaro. En el distrito más poblado del país, el empresario paulista Joao Doria ganó con el 51,7 de los votos y retuvo un bastión histórico del PSDB. En Río el éxito fue para Wilson Witzel (por el 59,9 %) del Partido Social Cristiano (PSC), un ex infante de marina y ex juez que surfeó sobre la ola militarizada que guió a Bolsonaro hacia el Planalto. Una joven fuerza de derecha, el Partido Novo, se impuso en Minas Gerais con el empresario Romeu Zema por el astronómico porcentaje del 71 %, en el mismo distrito donde la ex presidenta Dilma Rousseff salió cuarta y no pudo lograr la senaduría a la que aspiraba.

El mapa político de Brasil tuvo un fuerte corrimiento hacia la derecha más rancia, en su formulación militar, empresaria y evangélica. Una combinación que se expresó durante toda la campaña con altos picos de fundamentalismo. Como si hubiera regresado al país más poderoso de América Latina, la vieja alianza entre la cruz y la espada. Bajo la bendición del capital financiero y el Departamento de Estado de EE.UU, con su arsenal tecnológico volcado a las redes sociales y las iglesias de pastores grandilocuentes dispuestos a realizar una nueva cruzada de la fe.

Reproducido de www.pagina12.com.ar