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El huracán San Ciriaco y la imposición militar del dólar estadounidense, 1899-1900 (Lecciones para el presente)

Especial para CLARIDAD

La invasión de Puerto Rico por el ejército de Estados Unidos, el 25 de julio de 1898, frenó de un cantazo los primeros pasos de un desarrollo económico independiente en nuestra isla. Contrario a lo que afirman los críticos del Dr. Pedro Albizu Campos, el régimen autonómico concedido por España en 1897 sí abrió una ventana para que la isla progresara social y políticamente, como ya venía haciendo desde 1895, gracias al esfuerzo propio de nuestra gente. No fue solo el terrible ciclón San Ciriaco lo que tronchó este proceso. Ante todo, fueron las medidas imperialistas impuestas por el ejército de Estados Unidos, en medio de la dolorosa crisis humana, las que vinieron a golpear abusivamente a nuestra nación.

Efectivamente, al momento de la invasión, Puerto Rico no solo tenía una balanza comercial favorable, sino que estaba en medio de un avivado repunte económico. Esto llamó la atención hasta de los mismos militares estadounidenses que no pudieron ocultarlo en sus informes al secretario de guerra de Estados Unidos. Toda la década de 1887-1898 y, en particular, los tres años inmediatamente previos a la invasión, fueron unos de marcado progreso comercial en Puerto Rico. Fue la invasión militar del 25 de julio de 1898 y el acompañante bloqueo comercial los que pusieron fin a este avance. Así lo admitió cándidamente el general George W. Davis, gobernador militar de Puerto Rico entre 1899 y 1900. Veamos primero la situación del comercio externo e interno.

En 1896 la venta de productos elaborados en la isla superó la venta de productos importados. Los productos nuestros vendidos en el exterior (café, tabaco, azúcar y otros menores) excedieron el valor de las mercancías importadas. De hecho, según los datos del Departamento de Guerra de Estados Unidos, toda la década de 1888-1898 había mostrado una tendencia al mejoramiento de la balanza comercial de la isla. Los años claves, sin embargo, fueron 1895 y 1896. ¿Por qué? Entre el 5 de diciembre de 1895 y el 27 de febrero de 1896, el gobierno español emitió una serie de órdenes que beneficiaron considerablemente al productor local, al sentar la bases para un sistema monetario autónomo.

Antes de 1895 la moneda metálica dominante en la isla era, siguiendo la terminología de los invasores, el «peso» español. Junto a este, circulaba el peso mexicano. Mediante dos órdenes de la Corona, se creó entre el 1895 y 1896, el peso puertorriqueño. Este último se acuñaba en España y tenía la misma «pureza» que el peso español de plata. La diferencia es que en lugar del nombre de España llevaba acuñado el de Puerto Rico. Desde la distancia, los legisladores españoles de la época promulgaron que el peso puertorriqueño se aceptara por el gobierno de la provincia colonial a una tasa de 95 centavos del peso español. En el mercado privado, sin embargo, tenía que aceptarse a 100 centavos del peso español o sea 1:1. Frente al peso mexicano, con fuerte circulación en la isla, el peso boricua era equivalente a 95 centavos. Pero, como dice el refrán, el Diablo se esconde en el detalle: el peso mexicano se cotizaba en el mercado mundial a 50 centavos del español. Ni bobos ni perezosos, los boricuas comenzaron a envolverse en el tráfico «ilegal» de moneda para comprar pesos mexicanos a precio de ganga y revendérselos al Banco de España en San Juan a la tasa de 95 centavos. Esa diferencia era, para usar la expresión marxista, una fuente importante de acumulación originaria de capital-dinero en manos de los pequeños propietarios y la ascendente burguesía del país, a expensas del imperio español.

El impacto del mercado paralelo de moneda metálica proveniente de México, antes de la invasión, no podía sino crear una situación favorable para los agricultores puertorriqueños, en lo que toca a la deuda sobre bienes raíces. De acuerdo con los datos del Banco de España en Puerto Rico, los agricultores locales (principalmente de café), contrajeron entre 1890 y 1898 deudas privadas por la suma de 31,036,800 pesos españoles. Teóricamente, toda esa deuda podía satisfacerse comprando pesos mexicanos a descuento en el mercado negro, con una inversión de poco más de 19,553,184 pesos españoles. El hecho de que el gobierno español persiguiera enérgicamente a los vendedores de pesos mexicanos es indicativo de lo anterior.

La conducta del Departamento del Tesoro de Estados Unidos a partir de la invasión es la mejor prueba de las ventajas que obtenían los productores locales del tráfico ilegal de moneda mexicana. Para dominar la economía de Puerto Rico, el nuevo poder imperial tenía que cerrar esa fuente independiente de capital-dinero. Así que impusieron por decreto que a partir del 4 de abril de 1900 únicamente podría utilizarse el dólar estadounidense para el pago de hipotecas y deudas privadas. Concedieron un corto período de gracia para la conversión de toda la moneda circulante en dólares, pero a una tasa de 100:60. Es decir, oficialmente todas las hipotecas sobre la propiedad se revaloraron en la nueva moneda y quedaron reducidas a $18,622,060 dólares. Bloquearon la isla, en lo que toca a nuestra habilidad de continuar beneficiándonos del mercado mundial.

A partir del 25 de julio de 1898 Puerto Rico fue sometido a un bloqueo comercial y monetario absoluto, comparable solamente al que se le impuso a Cuba después del triunfo de la Revolución. En febrero de 1899, por ejemplo, el Departamento de Estados Unidos emitió la Orden no. 18, que prohibía de manera absoluta la prestación de dinero con hipotecas sobre las granjas. Nadie podía tomar prestado usando su tierra como garantía. Una orden del gobernador militar emitida el 20 de enero de 1899 ya había congelado todas las operaciones monetarias hasta que el Congreso autorizara el cambio de moneda, en proporción que, ya se anunciaba, sería de 100:60; curiosamente, el mismo margen que alimentaba la acumulación de capital dinero en las manos locales. Ante los productores locales, particularmente de café, se abrió un abismo insalvable y todavía no había llegado San Ciriaco.

De acuerdo con los propios informes del Departamento de Guerra, la invasión del 25 de julio de 1898 no solo frenó de cantazo el mejoramiento de la situación económica ligada a la reforma monetaria de 1895-1896, sino que provocó un rápido «retroceso económico». La balanza comercial se invirtió, incluso, meses antes del huracán San Ciriaco. La compra de productos en el exterior sobrepasó por primera vez en mucho tiempo las exportaciones. Temprano en el verano de 1899 se comenzó a hablar de un «retroceso económico» acelerado e imparable. Muchos productores agrícolas abandonaron los sembradíos y emigraron del campo. Esto último causaba preocupación, entre otras cosas, porque más del 30% de la tierra cultivable estaba dedicada a la producción de alimentos (arroz, guineos, batatas, ñames cocos). Si a esto se añade el consumo elevado en la isla de productos derivados de la caña, el tabaco y el café, el resultado es que en 1897 cerca del 56% de la tierra cultivable había estado fuertemente ligada al mercado interior. Eso ahora se desmoronaba, provocando la subida de precios.

El 8 de agosto de 1899 llegó el ciclón San Ciriaco. Cerca del 90% de las siembras de la isla quedaron destruidas, en particular, el café y la producción de alimentos. A pesar de la situación de desesperación de los agricultores boricuas, el gobierno de Estados Unidos maliciosamente tomó cuatro medidas destructivas de nuestra nación, pero que favorecían a sus intereses: (1) la congelación del crédito bancario para las operaciones agrícolas locales; (2) la devaluación de la moneda metálica española, puertorriqueña y mexicana; (3) la supresión de todo remanente de gobierno propio en manos de los puertorriqueños y (4) la inclusión de la isla en la tarifa azucarera de la metrópoli, para el beneficio del gran capital azucarero estadounidense. El 25 de abril de 1898, tres meses antes de la invasión, el general Nelson A Miles había comunicado al presidente de Estados Unidos la estrategia a seguir para dominar a Cuba y Puerto Rico, utilizando como analogía los movimientos de una «serpiente anaconda estrangulando a su víctima». Esa vil imagen, producto de la mente enfermiza de un asesino de indígenas, era ahora implementada en Puerto Rico.

Nunca se supo ni se sabrá, con exactitud, cuántas piezas de moneda metálica estaban en circulación en la isla el 12 de abril de 1900, fecha de la implementación del cambio monetario. Muchos agricultores puertorriqueños optaron por la conversión de las piezas no-estadounidenses en lingotes o, simplemente, las fundieron en joyerías y otros modos de atesoramiento. Lo cierto es que su «valor relativo» frente al dólar cayó incluso por debajo de su liquidez metálica. Ante la imposibilidad de obtener créditos de tipo alguno, la inmensa mayoría de agricultores locales no tuvo otra opción que vender la tierra a precios de quemarropa. ¿A quién? Pues a los que podían comprarlas sin recurrir al crédito, o sea, a los inversionistas estadounidenses. Incluso, los trabajadores fueron severamente golpeados por la devaluación de la moneda, pues lo poco que tenían, incluyendo los salarios, quedaron de momento devaluados. Quizás fueron ellos los que más sufrieron, y no faltaron las manifestaciones de lucha obrera.

La imposición militar del dólar estadounidense, así como las otras medidas económicas dictadas por el gobierno de Estados Unidos entre 1898 y 1900, no podían sino dar un golpe mortal a la economía de Puerto Rico, que había dado sus primeros pasos bajo el nuevo régimen autonómico y las medidas monetarias de 1895-1896. No importa el atraso relativo y la naturaleza agraria de la isla al momento de la invasión. La intención del Congreso en 1899 era, siguiendo la imagen de la anaconda, ahogar toda posibilidad de sobrevivencia de nuestros agricultores y comerciantes. Imponer estas medidas monetarias y crediticias en el contexto del huracán San Ciriaco, con el 90% de los cultivos destruidos y sobre 3,000 personas muertas, raya en el genocidio. Poco le importó al gran capital estadounidense, representado por el National Bank of North America, la devastación general y el sufrimiento de nuestro pueblo. Todo lo contario. Como hicieron contadas veces en las Grandes Praderas de Norteamérica, en contra de los pueblos originarios, levantaron en la isla un imperio que sirviera a sus intereses.

Ante la pregunta de cuál era la causa de la situación terrible que vivía Puerto Rico después de la imposición del dólar, el gobernador militar George W. Davis contestó con palabras que hacen pensar en el mandatario presente de la Casa Blanca: «El problema radica con los puertorriqueños mismos —una raza híbrida, hablando en general. Los educados y más pudientes, como hidalgos españoles orgullosos, consideran el trabajo como algo degradante, mientras que los jibaros pobres y los esclavos liberados y sus descendientes, que nunca han trabajado sistemática o regularmente en sus vidas, consideran el trabajo manual con horror y carecen de ambición alguna. Sin embargo, algunos de ellos han escuchado, y hasta se creen, que, si tan solo supieran leer y escribir, podrían vivir bien, sin la necesidad de trabajar por un salario en el campo. De ahí que, si muestran algún deseo de educarse, es tan solo con el propósito de escapar a la necesidad de arar y talar, cavar y rastrillar, así como de cortar caña y recoger café».

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Sin Registro de la Propiedad el país

Fuentes  de entero crédito revelaron a CLARIDAD que el sistema Karibe que guarda toda la información del Registro de la Propiedad del Departamento de Justicia, quedó inoperante ya que alegadamente el edificio del DJ en Miramar donde ubican los servidores principales fue declarado pérdida total.

El Departamento de Justicia se encuentra haciendo gestiones para que la empresa Claro entre como proveedor del Departamento y suba el backup de Karibe en la Oficina del Registro en Mayagüez. La fuente también revelo que las secciones del Registro de Aguadilla y Guayama también fueron declaradas perdida total por lo que  tienen que mudarlas. Según la fuente se espera que a más tardar el lunes 9 de octubre el servicio Karibe ya esté en operaciones y ver si hay conexión entre Mayagüez y las distintas secciones ya que los registros tienen que tener electricidad para operar.

Podría darse el caso de que Karibe suba para los clientes externos pero necesita que el motor de pago del Departamento de Hacienda esté funcionando para poder hacer los pagos. La falta de funcionamiento del Registro de la Propiedad provoca pérdidas millonarias a la banca hipotecaria del país esto incluye a los investigadores de título que trabajan de manera independiente y a las compañías que dan este servicio.

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Las filas nuestras de cada día

En Rojo

A dos semanas del paso de María por el país, el diario vivir de una gran mayoría de puertorriqueños(as) se debate entre hacer la fila del supermercado, la de la ATH, la de la gasolinera, la de la panadería, la de comprar hielo o la de cualquier oasis de agua potable. La cotidianidad de esa gran mayoría – de clase trabajadora – se basa en permanecer en las filas extensas para obtener las provisiones con las que ¿aseguran? que continuarán sobrepasando la devastación que dejaron los vientos del huracán y que ha acentuado la falta de un plan gubernamental.

Ahora es la norma esperar y mientras, ¿desarrollamos paciencia?, ¿nos acostumbramos a un país más incierto? En la largas colas se atestigua el pulso del pueblo: “la cosa está mala”, “la luz llegará en seis meses”, “no es justo utilizar el carnet de impedido; estamos todos en una situación de emergencia”, dirán los que se ven forzados a permanecer horas bajo el sol o dentro del carro.

Los tapones a horas inusuales en el expreso Las Américas y en las calles principales de la zona metropolitana, por ejemplo, confirman otras de las filas diarias tras el paso del temporal. De igual forma, los carros aglutinados en las marginales o en los paseos de las avenidas son la radiografía de un país que se acomoda en búsqueda de comunicación telefónica, de acceso a Internet, de contacto con los más queridos dentro y fuera de la isla.

Es que se ha suscitado un caos. Aclarando, el huracán María ha develado por completo la crisis que venimos enfrentando por años.

Aunque algunos consideren que tenemos que esforzarnos más, hace 14 días un gran porciento de la población del país pasa trabajo a diario para al menos acariciar la normalidad deseada y necesaria.

Bien es cierto que la falta de energía eléctrica impide que muchas personas vuelvan a sus trabajos, lo que mantiene a la gente en las calles, ya sea recargándose de abastos o botando la angustia que provoca el estancamiento del restablecimiento del país. Mientras permanezca la paralización que percibimos, las filas serán el pan nuestro de cada día.

Las dos visitas de Trump

ccotto@claridadpuertorico.com

Para la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, hubo dos visitas del presidente Donald Trump a la isla. Tras el enfrentamiento público entre la alcaldesa de San Juan y el Presidente de Estados Unidos, por los comentarios despectivos hacia el pueblo de Puerto Rico expresados por Trump en las redes sociales, su visita a la isla levantó expectativas sobre una posible confrontación.

Tras días de incertidumbre de si vendría o no, Trump hizo una visita de apenas unas cuatro horas a la isla este martes 3 de octubre. Durante ese tiempo, visitó algunos sectores del pueblo de Guaynabo, pero no precisamente los más afectados, entre estos la iglesia ‘Calvary Church’. También se reunió con el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló Nevares, varios alcaldes y tuvo un breve encuentro con el gobernador de las Islas Vírgenes.

“Hay dos visitas del Presidente. Hay una visita de relaciones públicas y hay una visita donde utilizó la  oportunidad para insultar al pueblo de Puerto Rico. Hay una visita donde demostró muy poca sensibilidad y hay una visita donde demostró que no le importaba enfrentar el dolor de la gente”, declaró Yulín Cruz en una breve entrevista con este semanario.

La segunda visita, señaló la Primera Ejecutiva de la Ciudad Capital, fue la más productiva, fue la sostenida con un equipo de Casa Blanca, en la cual además del Presidente, estuvo la administradora de la Agencia de Pequeños Negocios y la sub jefa interina del Homeland Security.

“Creo que lo que se logró ayer fue un poco llenar ese espacio entre lo que le decían que estaba pasando y lo que en realidad está pasando de la boca de alcaldes. Allí estuvo el alcalde de Bayamon… pero el Presidente no nos dejó ni hablar cuando me dio la mano. Yo le dije: ‘’señor Presidente, esto se trata de salvar vidas, esto no se trata de política y entonces me ignoró, pero a mí que me ignore, a mí qué me importa. Pero lo que no se puede ignorar y no se le puede faltar el respeto es al pueblo de Puerto Rico”, expresó la Alcaldesa entre un tono de tristeza y calma.

Para muchos y muchas en estos momentos usted representa la dignidad del pueblo puertorriqueño, ¿qué dice[cs1]  usted?

“No, yo estoy haciendo lo que tengo que hacer para salvar vidas”. Yulín Cruz intentó expresar que habría dado cualquier cosa porque los sucesos fuesen diferentes y en un intento por dejar ver sus sentimientos contó lo siguiente: “Meses después de que mi abuela murió, yo recibí un cheque  de  un seguro de vida donde varios familiares éramos beneficiarios y yo recuerdo haber dicho que daría cualquier cosa por no estar recibiendo este cheque porque hubiese querido que ella estuviera viva.Yo daría cualquier cosa por no tener que defender la dignidad del pueblo puertorriqueño, pero no es mi voz, yo soy el eco de muchas voces que lo están haciendo”.

Luego de la reunión, la Alcaldesa dijo que lo que tiene que suceder de inmediato es que la cadena de suministros de ayuda de alimentos debe ser una más robusta y sustanciosa. Indicó que la ayuda privada que ha estado recibiendo el Municipio se ha canalizado a través de iglesias, organizaciones sin fines de lucro, comunitarias y concinas comunitarias, además, en lugar de dar comida para un día se ha repartido comestible para siete días.

El Municipio de San Juan ha establecido una red de apoyo  con los municipios de Comerío, San Lorenzo y Loíza. A estos dijo Yulín Cruz que esperaba contactar al alcalde de Villalba. Este pueblo perdió el 70% de sus casas; se encuentra totalmente devastado.

El aparte con Claridad se produjo unos minutos antes de la celebración de la conferencia de prensa en la cual se anunció la llegada de una brigada de 320 voluntarios, miembros de la AFL-CIO, gestionada por las organizaciones sindicales afiliadas en Puerto Rico agrupadas en Sindicatos por Puerto Rico.

La Alcaldesa aprovechó y afirmó que ella era “como los hermanos y hermanas, como las uniones que vinieron de Estados Unidos que vienen aquí ayudar porque entienden el respeto y la dignidad que hay que darle a alguien que necesita ayuda y cuya vida está en peligro”.

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En el suelo las comunicaciones

ccotto@claridadpuertorico.com

Nuestra condición geográfica, el afán de las compañías de ahorrarse algún dinero, la falta de previsión y la potencia de un huracán categoría cinco se conjugan para explicar el porqué el sistema de comunicaciones colapsó de tal manera que todavía, a dos semanas del paso del huracán María, gran parte de la isla se mantiene incomunicada.

El presidente de la Unión de Trabajadores de las Comunicaciones, (UTC) Luis Benítez Burgos, el cual agrupa a trabajadores en su mayoría de la compañía AT&T, expuso que prácticamente casi todo el sistema de comunicaciones es aéreo, al igual que el sistema de transmisión de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE); muy poco está soterrado. Precisó que en el caso de las compañías AT&T y Claro, por disposición de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés), están obligadas a vender parte de su sistema de transmisión a otras compañías. Al colapsar el sistema de estas dos compañías, los sistemas de TMobile y Sprint también se cayeron.

Benítez Burgos explicó que el segundo problema es que lo único que le pertenece a la compañía AT&T es el equipo que está en las torres, pues el año pasado la compañía vendió todas sus torres. Aclaró que no sabe si en el caso de la compañía Claro tiene sus propias torres y reparó en que el trabajo de mantenerlas es uno bien riesgoso. La mayor parte de estas colapsaron durante el huracán, en particular las que están en las montañas.

El tercer problema que han tenido es que a las antenas  que estuvieron funcionando, o les han robado la planta o les han robado el diésel. A eso se le suma el hurto de cobre, el que describió como uno “bien grande” y aunque  AT&T no usa cobre dio el ejemplo de que cuando  ya la comunicación en la Zona Metropolitana se había restablecido en su mayoría, unas personas, pensando en que un cable de fibra era cobre lo cortaron. Cuando vieron que era fibra óptica lo dejaron allí. Benítez Burgos dijo que la reparación de ese cable tomó un día, “es un problema complejo”, reiteró.

El líder sindical expresó con franqueza que cuando pasó el huracán Irma no se esperaba que llegara otro huracán y reveló que AT&T se había reunido con la UTC para crear un plan con el fin de traer más generadores eléctricos, “pero en menos de nada vino el huracán María y eso no permitió que se preparan mejor”.

El otro problema que señaló es que hay áreas que están totalmente inaccesibles ya que muchas de las torres están instaladas en caminos rurales, servidumbres de paso, en caminos de barro que todavía están incomunicados, por lo que entrar es difícil. Donde ha sido más fácil reparar torres y equipo ha sido en el Área Metropolitana debido a que las torres están instaladas sobre los edificios.

El líder sindical añade que parte de los problemas  también se deben a la actitud del  gobierno. Benítez Burgos denunció que primero tuvieron problemas con regulaciones para lo cual tuvo que intervenir la  Junta Reglamentadora: “Ahora mismo hay unas barcazas en el puerto que no han podido bajar. Primero el gobierno insistió en el proceso de auditoría para cobrar el IVU, todo eso se quedó estancado”. Otra denuncia que hizo es que, “el gobierno ha querido ocultar que la criminalidad aquí no ha cambiado. Yo le puedo asegurar que la gente va con un tanque de acetileno, le hace un roto al tanque del diésel y se lo roba todo. Eso detiene que la respuesta de las comunicación mejore; muchas de esas cosas ocurren en la noche”. Reconoció que la otra causa para el fallo de las comunicaciones fue que “nadie tenía un plan b, ¿qué pasa si las comunicaciones colapsan, sobre todo en el caso de AT&T? Observó que aunque AT&T tiene tecnología de fibra óptica, lo que hace que las comunicaciones sean más rápidas, el pasado año la compañía eliminó la comunicación por  microonda, la cual no requiere de cables, por su costoso mantenimiento.