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Un sátrapa en la presidencia de Estados Unidos

Por Oscar Ugarteche, Armando Negrete

Según la Academia de la Lengua Española, se entiende por sátrapa a la “persona que gobierna despótica y arbitrariamente y que hace ostentación de su poder”. No existe un sustantivo adjetivado más exacto para definir al actual presidente de EEUU. Este tipo de gobernante fue más común observarlo en Estados frágiles con burguesías dependientes de la época de la doctrina de seguridad y desarrollo (1950 a 1980). Ésta era la época cuando EEUU auspiciaba golpes de Estado y prefería militares afines a ellos –ante la posibilidad de la amenaza comunista – que demócratas reformistas. Algunos ejemplos son Fulgencio Batista de Cuba (1940 a 1959), Rafael Leónidas y Héctor Trujillo de República Dominicana (1930 a 1960) y los Somoza, padre e hijos de Nicaragua (1934 a 1979), todos ejemplares de libro de texto.

Se hará un ejercicio de comprensión sobre la manera cómo: 1) un sujeto como el actual presidente de EEUU, más cerca del Americano Feo de Eugene Burdick y William Lederer, que de un presidente al servicio de la libertad y la democracia, capaz de antagonizar a propios y ajenos, llegó a ser el actual presidente estadounidense, y 2) qué tipo de gobierno podría implementar. Una explicación posible a la primera cuestión gira en torno a la masa de votantes estadounidense, ignorante, xenófoba, racista, homofóbica y clasista. Los otros no parecen haber votado. El problema al margen de la arbitrariedad, para la segunda, es que como jefe de Estado del país más influyente del mundo debe ser tolerado por los líderes políticos mundiales, asimilado por la estructura interna administrativa de EEUU y, en ocasiones, incluso ser frenado.

Trump es un sátrapa en el cargo de Presidente sin la talla de un Jefe de Estado ni el conocimiento de los intereses del Estado. Ha demostrado no tiene ni la más menor idea de qué implica que el Presidente de EUU diga una cosa u otra, ni le interesa. Sus declaraciones son después de un curso de golf, en alguno de sus clubs, acompañado generalmente por su esposa e hija.

Otro rasgo de su satrapía radica en cómo considera a la prensa: si es de oposición genera comunicación falsa (fake news) mientras que la alineada y leal genera buenas noticias (good news). En su mundo simplista polarizado de fuerzas del bien y del mal, él es la fuerza del bien y el resto, la del mal. No obstante, en ningún plano se han normalizado sus bravuconadas y desatinos diplomáticos, su ignorancia histórica, su búsqueda de impunidad (ante la no presentación de su declaración jurada de impuestos y las numerosas investigaciones sobre sus relaciones empresariales y políticas con Rusia) y el desdén por la opinión pública. Él, por su parte, se vuelve cada vez más violento.

Para gobernar, un sátrapa avanza con el vaciamiento del Estado e instala a su familia en los puestos de control; el sátrapa gobierna con su familia, para su familia y en familia. Este vaciamiento se muestra en las numerosas y crecientes vacantes en el Poder Ejecutivo estadounidense. A pesar de esto, no ha tenido fuerza ni para impulsar ninguna de sus promesas de campaña ni ha completado todos los puestos en el Poder Ejecutivo. Están vacantes, o no han sido ratificados, el Consejo de asesores económicos de la Casa Blanca, el Consejo de Representantes de Comercio, el Consejo Estratégico de Comercio del Departamento de Comercio, la Agencia de Protección Ambiental, puestos altos del Departamento de Estado, y diversos puestos de representantes y cuerpos de asesores del aparato de Estado.

Bajo estas condiciones, la posibilidad de gestión política de los problemas económicos, militares y sociales no puede ser democrática. Frente a la renegociación del TLCAN con México y Canadá, ¡el futuro del 26.5% del PIB global!, EEUU no cuenta con un Consejo de Asesores Económicos, no tiene confirmados al Director de la Oficina de Políticas de Ciencia y Tecnología, ni al Director de la Oficina Nacional de Políticas de Control de Drogas. Incluso, semanas previas al inicio de las rondas de negociación, Trump desmanteló el Consejo de Asesores de Manufacturas y el Foro de Política y Estrategia, cuyos miembros son los directores de firmas transnacionales como: Boeing, General Electric, IBM, Tesla, JPMorgan, Intel, Ford, Dell, Wallmart, entre otras.

Así como las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio más importante del mundo tiene implicaciones en el resto de la estructura comercial y productiva global, la aparición de un sátrapa en el ejecutivo de EEUU ha comenzado a tener implicaciones en el resto del mundo. La derecha radical encontró apoyo moral en Trump, como se vio en la marcha de Charleston, Virginia. Globalmente ha podido observarse, también, el ascenso de las fuerza radicales de derecha tras el Brexit en Gran Bretaña; del partido neonazi Alternativa para Alemania al Parlamento Alemán; el creciente apoyo a Marine Le Pen en Francia. Aunque sátrapa, este hombre tiene, no obstante, el mando militar y ejecutivo de EEUU.

Trump, el sátrapa, ha afianzado su deseo de sustituir la política exterior por política militar, lo cual es un riesgo para Latinoamérica y el mundo. Será vital la respuesta regional que den los gobiernos latinoamericanos, a la arbitrariedad comercial, las intervenciones militares, las pseudo-ayudas humanitarias y las incursiones democráticas.

– Oscar Ugarteche es Investigador Titular IIEc-UNAM / SNI. Coordinador del proyecto OBELA

– Armando Negrete, integrante del Proyecto OBELA

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La fragilidad de un Papa

Cada vez más grupos católicos tradicionales y miembros de la jerarquía se han posicionado contra las posturas, palabras y propuestas del papa Francisco. Esos católicos tradicionalistas proclaman la fidelidad al Papa como sucesor de Pedro, cuando se trata de un papa con el cual ideológicamente están de acuerdo. En el caso de Francisco, que asume posiciones que interpelan al mundo y a la Iglesia, expresan su descontento al criticarlo abiertamente. Es un grupo minoritario. Sin embargo, existe un grupo más numeroso de eclesiásticos que no hablan el mismo idioma del obispo de Roma.

Esas críticas al Papa se deben a que él insiste en renovar la Iglesia según el evangelio de Jesús. Su visión revela una distancia entre la tradición de la jerarquía y la propuesta del reino de Dios, y la bienaventuranza de los pobres. Sin embargo, lo más grave es que esa división debilita la lucha por otro mundo posible. Tenemos que ser solidarios con las propuestas por las cuales el Papa está luchando. Por otro lado, al responder de forma pacífica, sin tomar ninguna posición represiva con relación a sus críticos y detractores, el papa Francisco hace un gran bien a la Iglesia. En los años 60, Juan XXIII y Pablo VI afirmaron que nunca más la jerarquía usaría los medios de represión, sino el lenguaje del amor. Sin embargo, dos de sus sucesores retomaron la práctica de la represión. Ahora, al aceptar críticas y disensiones, el papa Francisco da un paso fundamental: ayuda a la Iglesia de Roma y a las iglesias locales de la comunión católica a vivir la catolicidad de forma nueva en un mundo plural.

Los católicos y creyentes de iglesias históricas reconocen el primado del obispo de Roma. Desde siglos antiguos, la tradición atribuye al obispo de Roma una misión especial con relación a todas las Iglesias. En cuanto a la forma y al estilo del papado, el propio Juan Pablo II pidió a los cristianos de otras Iglesias que le ayudaran a descubrir cómo transformar (Ut unun sint, 96). Actualmente, el papa Francisco ha retomado la importancia de las Iglesias locales y propone la descentralización. Él necesita de nuestra oración y apoyo para que sus propuestas puedan llegar a las bases y, de hecho, poner a la Iglesia a servicio de la humanidad. No podemos dejarlo aislado. Él nos llama a la profecía. Todos sabemos que la profecía nunca convivió bien con la unanimidad. Todos los profetas y profetizas sufrieron marginación. Lo que es nuevo ahora es que eso sucede hasta cuando el profeta, por casualidad, es un papa.

En el MAC programa educativo y cultural para afectados por huracanes

Por Redacción

En Rojo

Desde el pasado miércoles, 4 de octubre el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico (MAC) ha estado ejecutando un programa comunitario de emergencia dirigido a personas afectadas por el paso de los huracanes Irma y María.

La iniciativa forma parte de “El MAC en el Barrio”, programa artístico de acción e integración social diseñado e implementado por el MAC desde el 2014 y que brinda servicio directo a varias comunidades de San Juan. El programa de emergencia incluye tres componentes principales: un Programa Escolar de corta duración dirigido a 70 estudiantes de 4 a 16 años; un Programa de Apoyo Psicosocial para personas de la tercera edad y familias; y por último, la realización de actividades artísticas y culturales para el disfrute de público general.

El Programa Escolar se está ejecutando en la sede del MAC en Santurce, de lunes a viernes de 10:00am a 2:00pm a estudiantes de los barrios Hipódromo, Machuchal, Figueroa, Tras Talleres, Los Lirios, San José y Buenos Aires. Mientras, el Programa de Apoyo Psicosocial se ofrecerá directamente en diferentes égidas y las comunidades de Santurce y Río Piedras. Ambos programas incuyen la participación de reconocidos artistas y educadores tales como Rosa Luisa Márquez, Teresa Hernández, Irizelma Robles, Omar Obdulio Peña-Forty, Bárbara Díaz Tapia, Nibia Pastrana, José Luis Vargas, Joudy Santaliz, Edgard Rodríguez Luiggi, Marili Pizarro, Lío Villahermosa, Jaime Suárez, Rosaura Rodríguez, Yolanda Velázquez y Maidelisse Ríos.

“El objetivo de este programa de emergencia es poder incidir de manera aún más directa en la recuperación comunitaria con un proyecto cultural que nutra no sólo el espíritu y promueva la sana convivencia, sino que también atienda las necesidades prácticas de los ciudadanos más afectados por las recientes catástrofes naturales que enfrentamos en Puerto Rico”, afirmó Marianne Ramírez Aponte, Directora Ejecutiva y Curadora en Jefe del MAC.

“Nos preocupa el bienestar físico y emocional de nuestras poblaciones más vulnerables. Por eso, y con el fin de subsanar el cierre temporal de las escuelas, pusimos en marcha un Programa Escolar corto que integra las bellas artes con otras materias para trabajar temas relacionados a la geografía, cambio climático, ecología, trabajo en colectivo, escritura creativa, reciclaje, solidaridad y convivencia ciudadana”, continuó Ramírez Aponte.

Para apoyar a envejecientes, la iniciativa está ofreciendo consultas individuales, talleres y apoyo psicosocial.

“Por otra parte, y como ha sido siempre una constante en el caso del MAC, este esfuerzo también es uno orientado a contribuir al sustento económico de nuestra clase artística, que también se ha visto gravemente afectada” continuó la directora del museo.

Como tercer y último componente, esta inicativa del MAC incluye la realización de actividades culturales para todos los públicos. Tal es el caso de la presentación de la obra teatral “Hijas de la Bernarda” que se efectuará libre de costo el próximo sábado, 14 de octubre a las 5:00pm en el MAC.

Este programa comunitario de emergencia es posible gracias a la Comisión Especial Conjunta de Fondos Legislativos para Impacto Comunitario, Fundación Ángel Ramos, Miranda Foundation, Foundation for Puerto Rico, restaurante Metropol, Voces – Fundación Topy Mamery y los voluntarios que han brindado su apoyo al MAC.

El Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico está ubicado en el Edificio Histórico Rafael María de Labra, Ave. Ponce de León, esquina Ave. RH Todd, Parada 18, en Santurce. Más información a través de la página de facebook MuseoMACPR.

Enmascarados y con armas largas: empresas militares de seguridad merodean las calles de San Juan

Por Joel Cintrón Arbasetti

Es la mañana del 7 de octubre y un hombre detiene el tránsito en la calle Antonsanti en Santurce, detrás del edificio de Ciudadela. Tiene puesto un casco, gafas, el rostro cubierto con pasamontañas, chaleco con municiones, guantes, straps plásticos de los que se usan en arrestos, botas, pantalón camuflado con rodilleras, cuchillo y pistola. En la mano lleva una ametralladora. No tiene placa ni identificación.

Trabaja para una empresa privada de seguridad que contrató el dueño del complejo multiusos Ciudadela, Nicholas Prouty, quien la semana pasada dijo al Centro de Periodismo Investigativo que recurrió a ese servicio luego del paso del huracán María.

“Con una reducción sustancial del número de policías en las calles (debido a la reasignación de recursos del gobierno para proteger el diesel y las cadenas de suministro), y la mayoría de las luces de las calles dañadas, Ciudadela ha tomado las medidas necesarias para hacer sentir a sus residentes y arrendatarios comerciales seguros”, dijo Prouty en un correo electrónico. No quiso revelar el nombre de la compañía de seguridad.

¿Para quién trabaja?, le preguntó el CPI al hombre armado que estaba en Ciudadela.

“Trabajamos con el gobierno”, contestó.

¿Con cuál división?

“Es una misión humanitaria, estamos ayudando a Puerto Rico”, dijo en español masticado.

¿Y por qué tiene la cara tapada?

“Porque si yo mañana voy con mi hija a comer a Burger King y alguien me identifica me puede matar”, contestó.

Otros dos hombres con indumentaria militar apostados en otra esquina de Ciudadela dijeron que trabajaban para una compañía privada, pero tampoco revelaron el nombre.

¿Por qué tienen la cara tapada?

“Porque queremos”, dijo uno de ellos alzándose el pasamontañas hasta la nariz para cubrirse mejor. En la mano tenía un arma larga: una escopeta plateada.

El CPI preguntó a Héctor Pesquera, secretario de Seguridad Pública de Puerto Rico, si se expidió un permiso especial para portación de armas largas a compañías de seguridad privada tras el paso del huracán María. “Estamos bregando con eso”, contestó al salir de una conferencia de prensa en el Centro de Convenciones. Al mostrarle la foto de los hombres que prestan seguridad en Ciudadela, dijo, “eso pueden ser militares”, y se retiró con prisa por la parte de atrás de la tarima de un salón en el Centro de Convenciones en San Juan, donde el gobierno de Puerto Rico montó su Centro de Operaciones de Emergencia (COE) luego del huracán María.

¿La ley federal de armas permite a guardias de seguridad privada portar armas largas?, cuestionó el CPI a Rosa Emilia Rodríguez, jefa de la Fiscalía Federal en Puerto Rico.

“Nosotros nos dejamos llevar por las violaciones a leyes que son federales e incluyen las armas largas, cargar un rifle automático y demás, si no tiene la licencia adecuada”.

¿Pero hay licencias que permiten portar armas largas?

“Depende [de] si son militares. O sea, es muy restringido. Me extraña que eso esté sucediendo. No sé si son policías que están fuera de servicio, no sé, tendría que ver las circunstancias. Un policía puede trabajar en una compañía de seguridad privada en sus horas libres”.

¿Y en ese caso pudieran tener armas largas?

“No sé, me ha picado la curiosidad así que lo voy a verificar. Pero me extraña, que tenga acceso nada más a las armas largas”, contestó Rodríguez.

Por su parte, la Fiscal General Olga Castellón dijo que Pesquera está tramitando una orden ejecutiva que detallará las reglas para las empresas de seguridad privada. Quizá a eso se refería el secretario de Seguridad Pública cuando dijo: “Estamos bregando con eso”.

Ambas funcionarias federales coincidieron en que la orden no debe permitir la portación de armas largas a guardias de seguridad privada. “Estarían yendo muy lejos”, dijo Rodríguez.

La Ley de Armas de Puerto Rico dice que “no se podrá… poseer, usar, traspasar o importar un Arma de Asalto Semiautomática”. Esta prohibición no aplica a “personas cuya licencia contenga la categoría de tiro al blanco, de caza o posea licencia de armero, de aquellas armas de asalto legalmente existentes en la nación de los Estados Unidos”. O a personas “con licencia de armero, para uso de estas armas en el cumplimiento del deber por los agente del orden público, del gobierno de Puerto Rico o de los Estados Unidos, o para el uso de las fuerzas armadas del Gobierno de los Estados Unidos o de Puerto Rico”.

Las armas que prohíbe la ley incluyen escopetas y rifles semiautomáticos.

Dos miembros de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos consultados por el CPI dijeron que tanto la escopeta como la ametralladora que portaban los hombres de Ciudadela son armas automáticas o semiautomáticas, luego de ver una foto.

“En términos de armas de fuego, (las compañías de seguridad privada) tienen que regirse por la Ley de Armas de Puerto Rico y tener una licencia de portación de armas. Hasta donde yo sé, aquí las portaciones de armas son para armas cortas. Las armas largas se usan única y exclusivamente para la custodia de transporte de valores, de camiones blindados, y es una licencia especial que provee el gobierno de Puerto Rico. Todos los demás servicios armados tienen que ser con armas cortas. Las únicas personas que pudieran utilizar armas largas son los del Estado. No conozco ninguna autorización legal para portar armas largas en el servicio privado en Puerto Rico”, dijo Adalberto Mercado, vicepresidente de operaciones de la compañía de seguridad privada Ranger America.

“El Estado puede proveer licencias provisionales, pero tienen que gestionarlo y el Estado tiene que concederla. Si no, estarían portando armas ilegales dentro de territorio de Puerto Rico”, detalló Mercado.

La empresa de seguridad Academi, recordada por su anterior nombre, Blackwater, por haber obtenido un contrato por $21 millones con el gobierno de Estados Unidos para dar servicios de seguridad durante la guerra de Irak en 2003, ya tiene ofertas del gobierno local y federal y de la Cruz Roja para venir a Puerto Rico.

“Estamos listos par ir”, dijo Paul Donahue, Jefe de Operaciones de Constellis, la empresa dueña de Academi, en entrevista telefónica con el CPI. Detalló que, si el gobierno de Puerto Rico acepta la propuesta que le han hecho Academi a partir del acercamiento del gobierno, estarían dando servicios de seguridad en el transporte de agua. La empresa ya opera en las islas caribeñas de Dominica y San Martín, a donde llegaron luego del paso de los huracanes Irma y María. Esta empresa, descrita como un ejército de mercenarios por el periodista investigativo Jeremy Scahill, ha cambiado de nombre en tres ocasiones desde su fundación en 1997 por un ex oficial del Navy Seal (Equipos de Mar, Aire y Tierra de la Marina de los Estados Unidos).

Blackwater operó también en Nueva Orleans luego del paso del huracán Katrina en 2005. Allí trabajaron bajo un contrato federal y para personas millonarias que abandonaron la ciudad antes de que pasara la tormenta. Los contrataron para que protegieran sus propiedades.

Sobre la entrada de empresas de seguridad de Estados Unidos a Puerto Rico, Mercado, el vicepresidente de operaciones de Ranger America, dijo que “nosotros hemos hecho contratos de servicio con empresas de seguridad de los Estados Unidos que nos han contratado a nosotros para a su vez proveerle seguridad a clientes que tienen ellos aquí en Puerto Rico… Yo no te diría que son grandes cantidades (de compañías), pero sí hemos visto contrataciones (de seguridad estadounidense) en el área de las comunicaciones y en el área hotelera. Son compañías que nosotros realmente no las conocemos, no tienen presencia aquí en Puerto Rico, pero sí han llegado y sabemos que están dando servicio a algunas corporaciones y multinacionales”.

Mercado dijo que Ranger America está reclutando más empleados desde el paso del huracán, para dar servicios a detallistas, supermercados, almacenes al gobierno, y “más recientemente” con FEMA. No detalló los nombres de compañías ni de las agencias que los han contratado.

The Whitestone Group, otra empresa de seguridad estadounidense, publicó el 29 de septiembre un anuncio en la página de búsqueda de empleos Monster donde solicitan “oficiales jubilados con certificación de portar arma para respuesta inmediata en Puerto Rico”. Dice que el pago estimado será de $2,400 a la semana más dieta y hospedaje. El área de trabajo que indica la oferta dice “FEMA-Puerto Rico”.

“De verdad que no te sé la contestación”, dijo Alejandro De La Campa, director de FEMA en Puerto Rico, cuando el CPI le preguntó si la agencia había contratado a empresas de seguridad privada para trabajar en Puerto Rico y, en específico, a The Whitestone Group.

“Pero nosotros vamos a contratar… todas las contrataciones se hacen a través del Federal Protective Services, esa es la agencia federal que hace la contratación; ellos serían los que te podrían contestar. De que vamos a necesitar nosotros seguridad (privada) a través de la isla, eso es correcto”, dijo De La Campa en una salida rápida del COE.

Whitestone Group actualmente tiene “varios contratos” con los Departamentos de Defensa, Ingeniería, del Interior y Comercio de los Estados Unidos, así como con el Ejército, las Fuerzas Armadas y la Guardia Costera. Su primer contrato con el gobierno federal fue con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos, el Departamento del Tesoro y el Departamento de Veteranos en Nueva Orleans, luego del paso del huracán Katrina en 2005.

Las personas que observaban el espectáculo militar detrás de Ciudadela aquella mañana del sábado, no tenían cara de sentirse más seguras. Una mujer mayor a la que el hombre armado con una ametralladora le impidió el paso por la calle Antonsanti, lucía ansiosa, nerviosa y asustada. Pero aún así lo increpó a través de la ventana de su carro. Le pedía que la dejara pasar porque iba para una calle que estaba antes de donde estaba un camión descargando mercancía. La mujer estaba a punto del llanto. El hombre con aspecto de robot finalmente la dejó pasar y le dijo “gracias por interrumpir mi trabajo”.

Laura Moscoso colaboró en esta historia.

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Che,50 años después

(Re)estudiar los aportes teóricos del Che, evaluar su experiencia histórico concreta y desprender las grandes enseñanzas de ambas, es una tarea necesaria (y urgente) en la hora presente de América Latina.
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Cincuenta años han transcurrido desde que Ernesto Che Guevara, por instrucciones de la CIA, fuera asesinado en Bolivia. Pero también han pasado cincuenta y ocho años desde aquel histórico triunfo de la revolución cubana que con la máxima conducción de Fidel Castro y el invalorable aporte de hombres como el Che, Raúl Castro y Camilo, y de mujeres como Vilma Espin y Haydee Santamaría, inauguró la tercera ola emancipadora de América Latina.

No hay duda que la América –nombre con el cual el Che se refería a toda la región sin contar a Estados Unidos y Canadá- no es la misma a la que con pleno conocimiento de su realidad histórica caracterizara con profundidad Guevara en textos tan como: Cuba, ¿excepción histórica o vanguardia en la lucha contra el colonialismo? (abril de 1961), La influencia de la revolución cubana en América Latina (18 de mayo de 1962) o Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental (abril de 1967). Es la misma porque en algunos casos, los causas estructurales que empujaron al Che desde muy joven a levantar las banderas del comunismo no han merecido, salvo en la mayor de las Antillas, cambios estructurales que hayan superado el capitalismo. Pero sobre todo es la misma porque los pueblos siguen teniendo al frente un enemigo común: el imperialismo ¡ norteamericano, como le decía el Che.

Pero sería una injusticia con la lucha y capacidad de resistencia de nuestros pueblos no evaluar positivamente lo que ha ocurrido en un momento en que tras el derrumbe del campo socialista se pensaba en el fin de la historia. Desde fines del siglo XX y principios del siglo XXI hay un creciente cuestionamiento, aunque no su destrucción, al dominio estadounidense.

A los cincuenta y ocho años del triunfo de la revolución cubana y a cincuenta años del paso del Che a la inmortalidad, América Latina busca abrir caminos hacia su plena independencia económica y soberanía política en medio de un mundo unipolar o, en el mejor de los casos, en transición hegemónica hacia un mundo multipolar o de bipolaridad de nuevo tipo en la que todavía ignoramos el papel que cumplirá esta parte del planeta.

Mucha agua ha fluido en medio siglo. Los típicos gobiernos de la Seguridad Nacional –dictaduras militares o caricatura de gobiernos civiles- han quedado atrás. Los militares, los principales protagonistas después de fracasada la Alianza para el Progreso que Estados Unidos impuso en América Latina para contrarrestar la influencia de la revolución cubana, se han replegado a sus cuarteles desde la segunda parte de la década de los 70 cuando Jimmy Carter promovió la democracia viable en medio de un ascenso del descontento popular contra las condiciones políticas, económicas y sociales. En los 80 y los 90, América Latina sería escenario de aplicación con dureza del proyecto neoliberal que desmanteló los ya precarios llamados Estados nacionales, facilitó la entrega de los recursos naturales a las transnacionales y configuró el poder político bajo el espejismo de la democracia a secas, que no era más que la envoltura ideológica de la democracia controlada de Reagan y la gobernabilidad democrática de Bush. No sin apuntar la falta de vergüenza, un amplio sector de la izquierda latinoamericana –partidos e intelectuales- claudicó ante las banderas de la justicia social que en algún momento de esos 50 años levantó.

Pero en la medida que los factores objetivos de la revolución lejos de disminuir más bien se ampliaron e intensificaron desde la última caracterización que hizo el Che en su Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental, una vigorosa irrupción de “los de abajo” fue tomando formas múltiples en varios países de América Latina hasta que se produjo la erupción de ese volcán que con sus lavas y ruidos subterráneos, como diría el Che, anunció el advenimiento de una nueva oleada de la lucha contra el imperialismo. Esos pueblos se elevaron con sus luchas victoriosas en las calles a la categoría de gobiernos revolucionarios a través de Hugo Chávez en Venezuela (1999), Evo Morales en Bolivia (2006) y Rafael Correa en Ecuador (2007), así como produjeron el retorno de Daniel Ortega en Nicaragua (2007) y el triunfo del FMLN en El Salvador desde el 2009 con Mauricio Funes primero y Sánchez Cerén después . No menos importante la instalación de gobiernos progresistas en Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Hay que apuntar, parafraseando al Che, que esos grandes líderes –todos admiradores y amigos de Fidel- fueron los grandes artífices, ante la falta de partido o vanguardia organizada, de ir sembrando con su lucha “la conciencia de la necesidad y, más aún, la certeza de la posibilidad del cambio revolucionario” .(1)

Pues bien, dos necesarios apuntes a propósito del pensamiento político del Che y la situación actual de América Latina.

En primer lugar, la lucha abierta contra el imperialismo en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua se ha desarrollado, en esta última oleada, a través de la lucha política y electoral. El cambio de la estrategia y la táctica basadas en la lucha armada que la revolución cubana empleó exitosamente y que el Che la definió como la principal para lograr la destrucción del imperialismo y la constitución de revoluciones socialistas, obedece a las condiciones concretas de este momento más que a una negación de las enseñanzas de la primera revolución socialista en América Latina.

De hecho, el Che, a quien ciertos ideólogos de la derecha pero también de la izquierda claudicante le han construido la imagen de un militarista y hombre violento, nunca desestimó el provecho de recurrir, en algunos casos, a la lucha electoral u otras formas de lucha que permitiesen avanzar hacia la toma del poder, “que es el instrumento indispensable para aplicar y desarrollar el programa revolucionario”(2) . Así en el texto referido señala: “sería error imperdonable desestimar el provecho que puede obtener el programa revolucionario de un proceso electoral dado”(3) .

El uso de la estrategia y la táctica basadas principalmente en la lucha política y electoral, ha traído consigo, sin embargo, otro tipo de problemas y desafíos para la izquierda revolucionaria. Siguiendo la línea marxista-leninista del Che, este tipo de revoluciones encuentran grandes dificultades para destruir el viejo aparato estatal que institucionalmente y en ideología se resisten a ser cambiados (ejército, policía y burocracia). Salvo la revolución venezolana, donde el pueblo ha logrado una férrea unidad con las Fuerzas Armadas, esos destacamentos especiales de hombres armados en Bolivia y Ecuador todavía continúan respondiendo a la lógica del viejo estado, aunque es bueno señalar que en el caso de Bolivia se hacen esfuerzos por introducir un sentimiento antiimperialista en las Fuerzas Armadas.

Segundo, los hechos y acontecimientos políticos registrados en América latina desde principios del siglo XXI, aunque con mayor fuerza en los últimos cuatro años, colocan sobre la mesa de discusión política y académica la cuestión del tránsito pacífico del capitalismo al socialismo, o incluso, del neoliberalismo al post neoliberalismo.

El Che hace dos consideraciones sobre el tránsito pacífico del capitalismo al socialismo que bien vale la pena recordar por su relación con el pensamiento marxista y por lo que están enfrentando las llamadas revoluciones en el siglo XXI en América Latina. En primer lugar destaca, aludiendo a los clásicos, alguna posibilidad de tránsito pacífico(4) , e inmediatamente sostiene con insistencia que “tránsito pacífico no es el logro de un poder formal en elecciones o mediante movimientos de opinión pública sin combate directo, sino la instauración del poder socialista, con todos sus atributos, sin el uso de la lucha armada”(5) .

Sería muy largo desarrollar a lo que el Che se refiere por “atributos” del poder socialista, pero solo hagamos referencia a lo que desde Marx a Lenin sostienen sobre lo que caracteriza a la revolución socialista: el proletariado se eleva a la condición de clase dominante (ahora lo que diríamos es que el pueblo se constituye en bloque en el poder), se socializa los medios de producción (en manos privadas) y se sienta las bases de la extinción del Estado en su tránsito del socialismo al comunismo. Obviamente no se trata de tres acciones en un solo momento, sino de tres momentos distintos.

Pues bien, los procesos de Venezuela, Bolivia y Ecuador han enfrentado la ira desatada por el imperialismo y sus oligarquías en distintos grados para impedir y revertir el curso revolucionario: golpes de Estado, guerras económicas, guerras mediáticas, injerencias externas y planes de asesinato de sus máximos lideres, por citar los más importantes. De las tres revoluciones es la Venezolana donde más se han concentrado las viejas y nuevas formas de guerra imperial y oligárquica. Esto confirma, como diría el Che, que “el transito al socialismo de aquel gobierno que, en las condiciones de la legalidad burguesa establecida llega al poder formal, deberá hacerse también en medio de una lucha violentísima contra todos los que traten de una manera u otra, de liquidar su avance hacia nuevas estructuras sociales”(6) .

Entonces tránsito pacífico, ninguno. A pesar de que la elevación del pueblo a su condición de bloque en el poder se ha producido a través de elecciones representativas y dentro de las reglas de juego de la democracia burguesa, éstos procesos han avanzado hacia la transformación de la superestructura estatal mediante asambleas constituyentes, en la recuperación del control de los recursos naturales y en la implementación de modelos económicos con mecanismos de distribución de la riqueza nunca antes vistos, no sin enfrentar altos niveles de resistencia, incluso armada, de las oposiciones alentadas y financiadas por los Estados Unidos.

Estas revoluciones que han ampliado la democracia con la incorporación de otras formas de democracia (participativa, comunitaria y directa), son prisioneras de ciertas lógicas instaladas durante décadas en el imaginario de la gente a propósito de la periodicidad y temporalidad de los mandatos, así como de la figura idealizada de la alternancia, y cada vez que se cuestiona estas reglas del viejo Estado deben enfrentar la violenta reacción de los enemigos de la revolución.

Pero haber aclarado lo de tránsito pacífico, que valga la insistencia no existe o quizá, como decía el Che, solo será posible para el último país en liberarse, nos conduce a la necesidad de encarar lo que por transición al socialismo se debe entender en la hora presente de América Latina. El debate es largo y complejo, pero a la vez profundamente necesario (y urgente). ¿Cómo debemos entender la transición del capitalismo al comunismo? Como punto de partida tenemos el aporte teórico de Marx y la reflexión teórica y experiencia práctica de Lenin, el jefe del primer Estado socialista del mundo. Y tenemos, desde una perspectiva latinoamericana, la experiencia cubana y los apuntes teóricos del Che, quien fue bastante crítico con la propia variación que Lenin hizo de su propia concepción de transición al incorporar con la NPE la etapa del capitalismo de Estado sin burguesía.

Los gobiernos revolucionarios de América Latina han nacionalizado una gran parte de su economía sin que, sin embargo, todavía se haya producido una modificación en las relaciones de producción capitalistas, y han puesto en marcha mecanismos de distribución de la riqueza que están disminuyendo la desigualdad social a pasos agigantados, así como los niveles de desarrollo no tienen parangón. Pero al mismo tiempo la respuesta de la población no es la que se espera y una parte significativa de los “beneficiarios” de estas políticas no solo que han adoptado la lógica y práctica de la llamada “clase media” –no sin contar involuntariamente con el apoyo de los gobiernos-, sino que de protagonistas activos del proceso han devenido en espectadores y consumistas.

Una de las respuestas al debate de la transición y a los problemas anteriormente descritos lo encontramos en el propio Che, cuando sostiene que “el comunismo es un fenómeno de conciencia, no se llega a él mediante un salto en el vacío, un cambio de la calidad productiva, o el choque simple entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. El comunismo es un fenómeno de conciencia y hay que desarrollar esa conciencia en el hombre, donde la educación individual y colectiva para el comunismo es una parte sustancial de él” (7).

Reproducido de www.cubadebate.cu

Notas

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