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Medalla Blanca Canales Torresola para Sandra Natal Padilla

El Comité 30 de Octubre conmemorará el sábado, 10 de febrero de 2018 el aniversario 112 del natalicio de la líder revolucionaria Blanca Canales Torresola. La actividad se llevará a cabo a partir de la 1:00pm en el Museo Casa Canales en el barrio Coabey de Jayuya y contará con la participación de la Orquesta Nacional Criolla Mapeyé.

“Como cada año, honraremos con la entrega de la Medalla Blanca Canales Torresola a una mujer que se ha destacado por su dedicación a la lucha por la liberación nacional, la justicia y la equidad en nuestra patria puertorriqueña. Este año reconocemos a la compañera Sandra Natal Padilla por su esfuerzo y compromiso para construir una mejor sociedad de equidad, justicia y paz”, destacó la Lcda. Adalina De Jesús Morales, portavoz del comité.

Se invita a toda la comunidad a participar de la actividad, honrar a las mujeres luchadoras de la patria y a disfrutar de la música y alegría compartida en esta actividad libre de costo.

El 30 de octubre de 1950, la trabajadora social Blanca Canales Torresola y líder nacionalista, desplegó la bandera puertorriqueña en Jayuya y proclamó por vez primera la República de Puerto Rico bajo el gobierno de los Estados Unidos. Este hecho, fue la segunda declaración del derecho a la libertad, la primera fue el Grito de Lares, en el 1868.

Desde el 1996, el Comité 30 de Octubre, conmemora la gesta histórica de Jayuya, y el natalicio de Blanca Canales Torresola, figura protagónica de aquel momento histórico.

El Museo Casa Canales está localizado en la carretera 144, km. 9.3 en el Barrio Coabey de Jayuya.

La rueda del hámster

Cuando miramos a un hámster haciendo mover la rueda que le colocan en la jaula, más que divertido, resulta angustioso. El pequeño animal invierte su energía tratando de avanzar, pero siempre se queda en el mismo lugar. Tras el largo esfuerzo termina exhausto, sin ningún resultado.

La imagen del pequeño roedor dentro de una jaula que, aunque se esfuerza, siempre se queda en el mismo lugar, se parece mucho a la realidad de nuestro País. Y me refiero al Puerto Rico de siempre, antes y después de la tragedia del huracán María. No cabe duda de que se ha tratado de avanzar, pero apenas logramos mover la rueda.

Esto lo escribo a principios de febrero del año 2018 y para esta misma fecha hace dos años estaba vivo el debate en torno a las “soluciones” que el Congreso de Estados Unidos le daría a “la crisis” de Puerto Rico. El gobernador colonial de entonces, Alejandro García Padilla, había reconocido al fin lo que tantos venían diciendo desde hacía tiempo: que la deuda pública era impagable. En medio de escarceo de los acreedores –mayormente de los “fondos buitres”– varios comités del Congreso consideraban posibles acciones. Dado que la ley federal sobre quiebras “ocupa el campo” en Puerto Rico, impidiendo que nuestro país pueda aprobar su propia legislación, la acción del cuerpo legislativo estadounidense era indispensable.

Luego de que el Tribunal Supremo (también de Estados Unidos, claro está) invalidara la ley puertorriqueña de quiebras, y que tanto en ese como en otro caso (Sánchez Valle) concluyera que Puerto Rico seguía sujeto “a los poderes plenarios del Congreso” estadounidense, todas las miradas quedaron puestas en ese organismo. Tras un largo debate en el que los financieros de Wall Street invirtieron muchos millones en cabildeo, el resultado fue una ley a la que, con enorme cinismo, le asignaron un acrónimo castellano muy vistoso: PROMESA.

Entre otras cosas, la ley creó un mecanismo de reestructuración de la deuda parecido a una quiebra controlado por el Tribunal Federal e impuso una Junta, nombrada por el Congreso y por el Presidente (de Estados Unidos, claro está), a cargo de disponer el curso de acción y controlar las finanzas públicas. Aun cuando se trataba de un territorio colonial quebrado, endeudado, y el poder decisional radicaba en ellos, la nueva legislación no asignó un solo centavo. Más bien lo contrario, la ley dispuso que todos los gastos de la Junta y de los procesos judiciales a desarrollarse serían pagados por los puertorriqueños.

Ya han pasado casi dos años, veinte meses, desde la aprobación de la ley y sería bueno preguntarnos cuál ha sido el resultado de PROMESA y de la Junta creada. La posible reestructuración de la deuda pública es un asunto sometido, como ordena la ley, ante el Tribunal Federal, atendido por una juez de Nueva York nombrada desde Washington. Allí hay cientos de abogados litigando, casi todos de NY y de Boston, pagados en su mayoría con dinero del menguado tesoro puertorriqueño. Las controversias se multiplican, los sesudos escritos se presentan uno detrás del otro y, tras diez largos meses, no se ha producido una sola decisión importante relacionada con nuestra pesada deuda.

Todo indica que el litigio se extenderá por varios años y, mientras tanto, el fardo de la deuda pública seguirá en las espaldas de los puertorriqueños, profundizando su impacto negativo sobre una economía que continúa en picada. Todos los economistas afirman que la reestructuración de la deuda condiciona el crecimiento económico, pero el proceso está estancado y, sobre todo, al margen de lo que puedan hacer los puertorriqueños.

Paralelo al proceso judicial están las acciones de la Junta de Control Fiscal (JCF) creada por la ley PROMESA. Para muchos, empezando por los honorables congresistas que la impusieron, la Junta era la “solución”. El organismo, visualizaban, controlaría con mano dura las acciones del gobierno boricua, imponiendo una muy necesaria disciplina fiscal. Tanto vendieron la importancia de la Junta controladora que hasta columnistas otrora muy críticos del control foráneo de nuestra vida pública – como la escritora Mayra Montero – se convirtieron en los más activos defensores de la urgencia de ese “control”. La cosa está tan grave, decían, que no existe alternativa alguna a un organismo tipo JCF.

¿Y qué ha pasado con la Junta? A estas alturas, la reorganización del gobierno central puertorriqueño es un chiste. Con la aprobación de la JCF a través del llamado Plan Fiscal, se apostó a la “consolidación” de agencias y ésta tan sólo ha producido un engendro llamado Departamento de Seguridad que aumentó la burocracia pagando sueldos de primer mundo, con resultados negativos. Junto al departamento que provoca inseguridad, el resto de la estructura luce deteriorada con la incompetencia como norma. En cuanto a las finanzas, lo único que sobresale es el costo exorbitante de ese mamut llamado Junta que a sus dos principales oficiales les paga un millón de dólares anuales sólo en salarios. Ante ese cuadro, la propia prensa oficial empieza a publicar artículos que reconocen el fracaso de la JCF.

En costosos asesores y pomposas reuniones, celebradas en NY y en San Juan, la Junta se ha gastado más de $50 millones que salieron de los impuestos que pagamos los puertorriqueños, mientras nada cambia.

Empecé este artículo con la imagen del hámster que, a pesar de gastar sus energías en la rueda, se queda en el mismo lugar. Además de la rueda, hay otro elemento importante de esa imagen: la jaula. Esa es la que realmente impide que el hámster pueda caminar en otra dirección. Es la jaula lo que tiene que romper.

Denuncian tala injustificada de árboles

Hace unos días, decenas de ciudadanos y ciudadanos denunciaron por la red social Facebook el corte indiscriminado, en un tramo de la carretera PR-30, de supuestos árboles de caoba de hasta 60 pies de alto, que habían retoñado tras el huracán María y que se encontraban sanos.

Según las denuncias, la compañía que taló los árboles es una de las contratadas por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) para recoger los escombros que dejó el huracán en carreteras estatales. Una fuente que quiso mantener su anonimato, aseguró a este medio que las instrucciones que supuestamente el Cuerpo de Ingenieros le ha dado a los trabajadores y trabajadoras de la compañía Debris Tech, cuya sede ubica detrás de la Plaza del Mercado de Caguas, son que recojan todo el material vegetativo que pueda representar riesgo en caso de deslizamientos de terreno hacia la carretera.

La fuente reveló que se les ofrece toda la libertad a los trabajadores de determinar qué árbol representa un peligro. Al tratarse esto de una decisión subjetiva, han talado árboles que bien podían podarse. A esto añadió una de las ciudadanas que a lo mejor “quieren cortar más para cobrar por peso”. Los denunciantes, algunos residentes de Gurabo, indicaron que no entendía el porqué de la tala si esa área carecía de tendido eléctrico, una de las razones para cortar árboles en las inmediaciones de las vías públicas.

Como parte de la denuncia, la ciudadanía culpabilizó a FEMA por alegadamente querer facturar los rembolsos de recogido de escombros.

No obstante, en otra parte de la isla, la organización sin fines de lucro Para La Naturaleza juntó esfuerzos con el Coro y Coralia de la Universidad de Puerto Rico para sembrar árboles endémicos en el casco urbano del pueblo de Morovis el pasado sábado en una actividad que pretendió incorporar la música a la reforestación.

“Solamente la corrupción justifica la incineración”

Recientemente, el colectivo que lidera la campaña en contra del incinerador de Arecibo reabrió el Campamento en Oposición al Incinerador, ubicado justo al frente de las oficinas de la compañía Energy Answers en el pueblo norteño.

“En el caso de nosotros, sabemos que hay una propuesta de parte de la Junta de Control Fiscal (JCF) para que el incinerador se considere un proyecto crítico. Se pretende acelerar la instalación del incinerador, a pesar de que el proyecto cuenta con la oposición de 77 de los alcaldes del país. El único que está a favor es el de Arecibo, Carlos Molina, por razones obvias”, comentó en entrevista telefónica Wilfredo Vélez Hernández, portavoz del Campamento.

“Yo insisto en que aquí hay un elemento de corrupción porque en el presupuesto del 2017-2018 apareció una partida de $1 millón 700 que Energy Answers le dona al municipio. Nosotros entendemos que eso es una forma de que el municipio se mantenga apoyando el proyecto del incinerador”, continuó Vélez Hernández.

Con la consigna “Aquí estamos y no nos vamos”, el Campamento se opone al establecimiento del “monstruo diabólico” “porque sabemos que los bienes del pueblo no se pueden seguir vendiendo de esa forma porque es en beneficio de los ya pudientes y de sus amigos, y perjudica al pueblo”.

De hecho, el Campamento apoyó la manifestación realizada la semana pasada para denunciar la falta de energía eléctrica en muchos sectores de Arecibo, además, se une a los reclamos en contra de la privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). Durante la protesta, un grupo de manifestantes mantuvieron cerrados todos los carriles de la PR-10 en Arecibo.

La reapertura del Campamento luego del paso del huracán María es evidencia de que este pueblo continúa de pie porque la salud está en juego. “Este municipio tiene un porcentaje bien grande de cáncer y de enfermedades respiratorias. No vamos a permitir que se construya ese incinerador porque es malo para la salud”, dijo el portavoz.

Atracciones turísticas cerradas tras ciclón María en el área oeste

Miguel Santiago, director regional de la Oficina de Porta del Sol, adscrita a la Compañía de Turismo, reveló hoy que de 80 instalaciones turísticas que la agencia promociona, 28 de ellas están cerradas.

De este total, solo tres están cerradas por temporada, como Las Cascadas, pero todos los demás han sido tras el paso del huracán María. Santiago no pudo especificar por qué aún se encuentran cerrados, aunque mencionó como ejemplo que la playa Crash Boat fue la más afectada y uno de los museos se encuentra en obras de mantenimiento.
Las atracciones comprenden balnearios, museos, bosques y faros, entre otros. Sin embargo, indicó que ya se encuentran operando las 36 hospederías endosadas por la Compañía en esta zona.

A estos fines, el presidente de la Comisión de Desarrollo del Oeste, Luis Daniel Muñiz Cortés, pidió a la oficina que emita un informe detallado de todas estas atracciones turísticas para conocer las condiciones de cada una. Las expresiones surgieron en audiencia pública de la Comisión Senatorial donde se consideró la resolución conjunta del Senado 179, de la autoría del propio senador.
La medida ordena al Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP) a confeccionar y expedir un marbete conmemorativo de la Región Turística Porta del Sol para el año natural