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Crucigrama: Andrea Maturana

Horizontales

1. Masticada.

5. Los _______ capitales; (1993) cuento de Maturana.

9. Guillermo _______ Infante; escritor cubano.

10. Del verbo anidar.

13. Pronombre personal, pl.

14. Vayas.

17. _______ Maturana; bióloga y escritora suramericana. Autora de (Des)encuentros (des)esperados.

20. Onomatopeya de la risa.

21. Olfateará.

24. Isla francesa.

25. Parte del tejado.

27. Tueste.

28. Rallador.

30. Asistir.

31. Vigila oculto.

33. Río de Galicia.

34. Pendientes.

36. _______ cuentos eróticos; (1991) publicación de Maturana.

39. Pero.

40. Conocerían.

41. Labre.

45. Pronombre.

46. Preposición.

47. Símbolo del uranio.

48. Cinco en romanos.

Verticales

1. Andrea _______; autora de Yo a las mujeres me las imaginaba bonitas; Los pecados capitales; y, Nuevos cuentos eróticos.

2. Anarquista.

3. Dona.

4. _______ de 1969; nacimiento de Maturana.

5. Sufrimientos.

6. Símbolo del erbio.

7. Fatigan.

8. Ciudad natal de Maturana.

11. (Des)encuentros _______; (1992) libro de cuentos de Maturana.

12. Yo a las _______ me las imaginaba bonitas; cuento de Maturana.

15. Entregar.

16. Preposición.

17. Río de Suiza.

18. Doctora, abrev.

19. Exime.

22. Artículo, fem. pl.

23. Sonreí.

26. Moneda italiana.

29. Alabanza.

31. Pronombre demostrativo, fem.

32. Medida de longitud.

34. Ante meridiano.

35. Existe.

37. Algún.

38. Del verbo saber.

42. Nación.

43. Eva _______; novela de Isabel Allende.

44. Río de Italia.

45. Infusión.

Nuestra historia presente: 1950 la Insurrección Nacionalista

Heriberto Marin. Archivo CLARIDAD

Este excelente documental del joven cineasta José Manuel Dávila Marichal (director, productor ejecutivo, guionista, investigador), que tuvo su premiere a casa llena en el Festival  de Cine Internacional de San Juan que se celebró justo antes del huracán Irma, recoge la experiencia de los sobrevivientes de la Revolución de Jayuya el 30 de octubre de 1950. Esta semana se estrena en los cines Fine Arts y recomendamos al público diverso en edades a compartir la experiencia vivida y ahora recogida en fotos, pietaje, textos y voces fuertes y determinadas que nos recuerdan la estirpe de la que venimos.

El documental recoge testimonios de octogenarios como Ricardo Díaz Díaz, Edmidio Marín, Carlos Padilla, Miguel Alicea y muy especialmente Heriberto Marín Torres que con su estilo pausado pero determinado nos recrean esos momentos críticos en Jayuya y Utuado. Blanca Canales, Elio Torresola y Carlos Irizarry, entre muchos otros, son recordados como líderes que ofrecieron su vida por la liberación de su patria. A través de sus vivencias se intercala la documentación de los historiadores Dr. Ovidio Dávila y Dr. Carlos Zapata que nos ubican en el pasado narrado y su marco histórico.

Para ubicar los eventos de 1950, el documental resume las fechas que fueron decisivas para que se diera esta revolución/insurrección/grito. Se presenta esta complejidad histórica a través de dibujos y animación (creados por la artista Poli Marichal), pietaje noticiario, titulares de periódicos y fotos. La llegada de Cristóbal Colón y los españoles en 1493 marca el comienzo de la colonización de la isla y el genocidio y la esclavitud posterior de los amerindios y africanos. Luego la invasión estadounidense de 1898 marca la segunda colonización con gobiernos militares, la Ley Foraker de 1914 seguida por la Ley Jones de 1917 con la imposición de una ciudadanía de segunda clase y el reclutamiento en el ejército de Estados Unidos que recién se unía a los países aliados en la 1era Guerra Mundial. Con los sucesos del 21de marzo de 1934 se marca el comienzo de una lucha armada contra un gobierno invasor y criminal. Se detallan los preparativos de la marcha de los Cadetes de la República un domingo de Ramos en Ponce y cómo una actividad pacífica, aunque desafiante por proclamar la independencia de Puerto Rico, se convirtió en un despliegue de fuerza de parte del gobierno militar estadounidense y sus aliados isleños y la primera confrontación abierta entre federales y Nacionalistas. El resultado fueron 21 muertos y más de 150 heridos según los relatos oficiales, los testigos visuales que dieron sus testimonios a los periodistas y a los fiscales de la investigación.

Sin duda la figura de Pedro Albizu Campos está en la narrativa de cada uno de los participantes de la Insurrección de 1950 y por eso su historia como la persona que encamina la lucha por la independencia de Puerto Rico contra este poderoso imperio inspira a hombres y mujeres de todas las clases sociales a volverse militantes sin miedo a las repercusiones que esto implicara. Albizu regresa a Puerto Rico para asumir un rol directivo en 1930; participa en las huelgas obreras de 1933 contra las compañías eléctricas y en 1934 contra las compañías azucareras. Esa presencia lo convierte para las autoridades militares, federales y locales en el autor intelectual de todos las confrontaciones aunque nunca estuviera en el lugar de los hechos. Su primer arresto en 1936 después de la Masacre de Ponce lo lleva al encarcelamiento en la Princesa en Puerto Rico y luego Atlanta en Estados Unidos con una condena de 10 años por sedición. Y al igual que con tantos otros puertorriqueños después de él, no se necesitaban pruebas en su contra, solamente sus palabras para condenarle.

Ricardo Díaz Díaz describe el regreso de Albizu a Puerto Rico en 1947 como si nunca hubiera estado ausente: “era el mismo que se fue”. De él aprenden los jóvenes nacionalistas a nunca claudicar y siempre seguir su amor a la patria no importa las dificultades y tropiezos que se encuentren. Su segundo arresto y condena se produce luego de la Insurrección y el ataque a la Casa Blair por Oscar Collazo y Griselio Torresola. Esta vez los gobiernos de aquí y allá se asegurarían de que Albizu no volviera a liderar otra insurrección que dañara los planes de la colonia para convertirse en el Estado Libre Asociado en 1954. Es precisamente en esta segunda encarcelación en La Princesa que Albizu comienza a recibir las radiaciones que quemarían su cuerpo y afectarían su mente. Por ese el indulto que Muñoz Marín ofrece es una manera de distanciarse de la tortura perpetrada. Tras el ataque al Congreso de los Estados Unidos el 1ero de marzo de 1954 por los cuatro Nacionalistas Rafael Cancel Miranda, Lolita Lebrón, Irvin Flores y Andrés Figueroa se le revoca el indulto y nuevamente se encarcela a Albizu para solo volver a su Puerto Rico en un segundo indulto “humanitario” el 15 de noviembre de 1964. Cinco meses más tarde, el 21 de abril de 1965, muere la figura clave del independentismo puertorriqueño. Nos queda no solamente su ejemplo sino su voz grabada, potente, lógica y persuasiva, que el artista Nelson Rivera utilizó en su obra “El Maestro”, interpretado magistralmente por Teófilo Torres. Otro gran actor, Moncho Conde, dramatizó su vida en “Albizu todo o nada”, obra que se presentó en el Teatro Diplo después conocido como Beckett de Río Piedras.

Aunque el carpeteo de Albizu por las agencias federales comienza en 1936, la infame Ley de Mordaza se crea en 1948 por el gobierno muñocista. De acuerdo a esta ley, obviamente redactado a la medida para socavar y reprimir el movimiento independentista y al Partido Nacionalista, se considera “delito grave el fomentar, abogar, aconsejar o predicar, voluntariamente o a sabiendas, la necesidad, deseabilidad o conveniencia de derrocar, destruir o paralizar el Gobierno Insular por medio de la fuerza o la violencia”. (La mordaza: Puerto Rico, 1948-1957 de Ivonne Acosta Lespier, Editorial Edil 1987)

A través de mapas movibles el documental traza los momentos y lugares donde la insurrección surge: Peñuelas, Ponce, Utuado, Arecibo, Naranjito, Mayagüez, San Juan y Jayuya. Tan Solo 140 personas constituyeron el grupo planificador y militante de la insurrección pero su motivación, fortaleza y entereza para afrontar al imperio poderoso y sus lacayos locales los hacen héroes de ese momento y en este presente tan desolado y confuso. Según reviven los hechos Ricardo Díaz Díaz, Edmidio Marín, Carlos Padilla, Miguel Alicea y Heriberto Marín Torres el blanco del ataque eran los cuarteles de la policía para apoderarse de las armas y del lugar estratégico que tenían en los pueblos. Algunos lograron tomar el cuartel por un tiempo breve, otros tuvieron que cambiar de estrategia y moverse a otros lugares para no ser capturados o asesinados por la policía y la guardia nacional que Muñoz había movilizado cuando vio que el movimiento no era algo que podía derrotarse en par de horas en un solo lugar. Blanca Canales, junto a Heriberto Marín, pudo izar la bandera puertorriqueña en Jayuya, la misma que los Nacionalistas habían tomado como su emblema, que fue prohibida por los gobiernos de turno y que luego fue adoptada por la oficialidad del ELA.

Después de la captura y muerte de los militantes de la insurrección se arresta a cualquier sospechoso de ser independentista y de ayudar a los sublevados. Entre los más de 1,000 arrestados se encontraban padres, madres, hermanos y hermanas de los Nacionalistas quienes fueron tratados como criminales sin tener prueba alguna de su participación. Pero para eso existía la Ley de Mordaza. Copiaron al pie de la letra lo que el House of Un-American Activities Committee (H.U.A.C.) hizo en los Estados Unidos desde 1945 en adelante con cualquier “sospechoso” de tener vínculos con el Partido Comunista o con la Unión Soviética. Los Nacionalistas entrevistados —en largas y muy sinceras conversaciones donde reviven sus experiencias, sufrimiento y reafirmación de sus ideas y compromiso— describen cómo ellos fueron afectados, la tortura física y especialmente la mental que sufrieron por tantos años que los llevó a largas penas (condenas de cientos de años), al aislamiento en solitaria y la denegación de visitas, cartas o noticias del exterior. Estas condenas fueron acortadas o ellos fueron indultados pero sin requisito de arrepentimiento. Como bien dijo Cancel Miranda cuando le preguntaron recién apresado en 1954: “I’m not sorry for what I did”.

José Manuel Dávila (quien referencia el libro de Ivonne Acosta y el de Miñi Seijo Bruno, La insurrección nacionalista en Puerto Rico, 1950, Ediciones Edil 1989) nos narra cómo surge su interés en hacer un filme de este hecho histórico y con entrevistas a estas personas en particular:

[…surge] mientras realizaba la investigación para la tesis de Maestría en Historia, que giró en torno al Partido Nacionalista, en la década de 1930 exclusivamente. Este proyecto me dio la oportunidad de familiarizarme con diferentes sucesos ocurridos en nuestra historia y de la insurrección nacionalista de 1950, aunque no era parte de la tesis. Me percaté de que, a pesar de ser uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia puertorriqueña, es un tema olvidado por la historiografía de la Isla y son muy pocos los que conocen algo del levantamiento. Además, la investigación me permitió buscar, hallar, conocer y entrevistar a los pocos nacionalistas que participaron en la insurrección y que aún sobreviven. Al conocerlos, supe cómo sus vidas fueron marcadas profundamente por la insurrección y, a pesar que han pasado más de 60 años, sus recuerdos se manifiestan en gestos de decepción, frustración, tristeza, ira, alegría y valentía.

Dávila contó con un equipo de producción de ensueño por su creatividad y experiencia: Eduardo Mariota, Carlos Zayas, Poli Marichal y Pablo Impelluso como directores de fotografía; Pablo Impelluso como editor; Orlando Santiago a cargo de la música; el sonidista Johannes Peters; Esteban Lima como gerente de producción.

Este proyecto comenzó con la convocatoria que hiciera el Fondo Cinematográfico de la Corporación de Cine en 2013. Fue uno de los tres escogidos que se desarrollaron tanto con el préstamo del Fondo como con crowdfunding y ha contado con el compromiso, energía y motivación de su director y escritor y el apoyo de familiares, amistades y desconocidos a través del tiempo que le tomó montarlo todo para poderlo exhibir este año. Ya ese Fondo que inició 1950 como los otros dos proyectos que también se completaron exitosamente (Cuentas pendientes de Arleen Cruz y Nuyorican Básket de Ricardo Olivero Lora y Julio César Torres) no existe como tampoco el apoyo al Festival de Cine Internacional de San Juan con su competencia de cine caribeño. Ahora —hasta nueva revisión de la Junta de Control Fiscal— es el Programa de Desarrollo de la Industria Cinematográfica bajo el Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC) el que determinará los proyectos que apoya con la única medida de cuánto dinero le traerá al gobierno. 1950: la Insurrección Nacionalista es la prueba que los artistas puede que tengan que dar varios pasos atrás o detenerse por un rato, pero nunca se detendrá su creatividad.

TOPOGRAFÍA: Ejercicios de vampiros (sujetos a cambios)

El tema de los vampiros me ha acompañado desde niño. Uno de mis mayores haciéndose el sabio o el gracioso me dijo una vez que los mosquitos eran vampiros castigados por Dios. Esa fue mi primera lección de metáfora y metamorfosis. Cuando niños, mi amigo Daniel llegó a construir una cruz antivampiros con un palo de escoba y la colocó en la ventana de su cuarto. Yo, dándomelas de erudito, le dije que en Santurce no podía haber vampiros, que esas criaturas eran de Transilvania.

El vampiro clásico (entre comillas) para mí, es el de las películas con Christopher Lee. Nunca olvidaré cómo, enfurecido ante el desafío de sus rivales, los ojos se le inyectaban de rojo y se le salían los colmillos. Qué alivio cuando aparecía Peter Cushing, su archienemigo, Van Helsing. Eran las películas de horror barato de Hammer Films que ahora causan risa. Después descubriría a los Nosferatu de Murnau y de Herzog, al Drácula de Bela Lugosi, y claro está, al de Gary Oldman, de Coppola. Es curioso constatar cómo nunca pasa de moda ese tema. Hasta Julio Cortázar se declaró interesado en el asunto del vampirismo. Lamentablemente, también hay una condición o enfermedad asociada con el tema. Para mí, repito, es la experiencia de miedo de un niño criado entre gente que se la pasaba hablando de muertos y espíritus, entre otras cosas terroríficas. Creo haber superado ese “terror” infantil, pero si hay que ver películas de vampiros prefiero estar acompañado y sentarme cerca de la puerta.  Ofrezco, pues, a los lectores estos dos ejercicios que también son exorcismos.

Enemigos en el cine

El cazador ha ido a un cine donde proyectan una película de vampiros y piensa en el peligro de las superficies. Así como la pantalla de proyección es plana también es la visión de los que ignoran su peligroso oficio. El instructor había dicho: yo que llevo toda una vida atravesando corazones con estacas, (expresarlo con tan vulgares palabras -se dice- es traicionar la nobleza de la encomienda, pero sabemos que se trata de una metáfora, un símbolo, un modo de pensar las cosas) sí, toda una vida y todavía me sorprendo de sus estratagemas.Y cosa increíble, hasta me conmueve. Es claro que pasaron aquellos tiempos de escondites en las profundas y malolientes criptas de los cementerios, de persecuciones violentas al filo del alba, de la frustración al constatar los cambios de morada. Ahora todo, o casi todo, ha cambiado, menos lo esencial. Ahora mismo en este cine habrá alguno de ellos riéndose en silencio de la ingenuidad de la industria cinematográfica. Ahora basta un breve rasguño, un leve beso para consumarse el ataque. No se requiere la presencia de la sangre, una célula se encarga de todo. La tos de un espectador equivale a una amenaza. Por eso los cazadores como él deben aprobar duras materias científicas. Casi no hay tiempo de cazar vampiros. Hay que prepararse mucho antes de pasar a la acción, y como siempre, los cazadores son jóvenes e impetuosos. Si se les da pase para el cine es porque los instructores saben que podría haber acción. A los vampiros de cierta edad -los más débiles- la nostalgia los vence y acuden a los cines como éste donde pasan viejas (aunque a veces nuevas) películas de falsos vampiros. Les gusta ver, aunque deforme, alguna imagen suya. Es un juego, desde luego. Cada uno sabe que su contrario constituye o así debe ser, su única verdad. Cada uno sabe que el otro está en la sala.  Y se esperan mutuamente como a un nuevo desenlace para una vieja película. El joven cazador busca su estreno, y al viejo vampiro ya casi le da igual.

Vecinos: variación de un viejo tema

Despierta casi al final de la tarde. La noche anterior fue larga. Estuvo en el apartamento de la vecina quien le dio a beber de un vino espeso y áspero. (Le pareció ver en ella una sonrisa entre rara y siniestra.) Hoy, al ir al lavamanos, no se ha visto en el espejo. Iracundo y con paso presuroso ha salido al largo corredor del edificio, y ya toca con fuerza la puerta del apartamento de la joven. Ella abre y habla; ninguno se ve pero se escuchan. Discuten interrumpiéndose a cada momento, y después de varios reproches y una atropellada deliberación se han puesto de acuerdo. Seguro ha sido el vino que le regaló a ella el viejo profesor, el extranjero, de acento raro, que enseña antiguas religiones en los cursos nocturnos de la universidad. Pues ya golpea el primer vecino con sus puños la tercera puerta del largo corredor, que es la del profesor, mientras ella grita casi aullando. Furiosos logran forzar la puerta y entran. Buscan por todo el apartamento, y cuando están a punto de entrar al último cuarto en la segunda planta escuchan, abajo, los pasos de alguien que llega casi tropezando. Rápido bajan y encuentran al vecino contiguo del profesor, un recién llegado al edificio. Este, al ver a los otros, que ya han vuelto a ser visibles, no puede ocultar su nerviosismo. Dice, simulando aplomo, que el ruido lo alarmó. Lleva un  bulto de mano, pesado, de cuyo interior se escapan sonidos como el choque de piezas de metal. Pregunta por el viejo y añade absurdamente que está anocheciendo. Descubre en la mirada del hombre que el buscado debe estar en un cuarto de arriba. Inmediatamente sube en pocas zancadas la escalera, seguido por los otros. Está frente al cuerpo tendido del anciano en la cama y justo empieza a sacar unos largos cuchillos del bulto cuando una fuerza lo derriba. Es la vecina que a gritos le exige una explicación por su conducta despiadada. No tiene tiempo de articular respuesta pues el durmiente ha despertado y, de tan solo mirarlo, lo ha dejado como tonto. Ahora el viejo orienta su mirada hacia ella y explica pausadamente (pronunciando la erre de modo peculiar) que lo del vino fue un error en la selección de la cosecha. Lo otro, que es la razón por la que este señor de los cuchillos está aquí, es una vieja saga llena de malentendidos cuyo significado, si alguno, ha sido exagerado hasta la imbecilidad; una historia que incluye el odio antiguo entre familias que a través del tiempo han intercambiado los papeles de perseguidos y perseguidores, y, desde luego, una tara familiar de desequilibrados, como es este cretino en el suelo. Es evidente que los vecinos jóvenes han recuperado sus cuerpos, pero el hombre no encuentra su reflejo en los largos cuchillos del otro que sigue tumbado mirando las losetas. El viejo, al notar su asombro, le consuela diciendo claro está, hay asuntos que escapan del marco de mi exposición, usted, por ejemplo. Pensemos, no obstante, y para que estén tranquilos en su busca de significados, al menos por ahora, que si bien un estereotipo repite un malentendido, un prototipo ha de iniciar uno nuevo. En un mundo como el nuestro tal vez esa sea su explicación. Buenas noches, vecinos. Y dicho esto, desapareció con las sombras de la oscuridad que ya habían entrado al cuarto.

El autor es profesor de la UPR en Río Piedras.

Creer en la victoria de la Vida

Apartir de este domingo, durante 50 días, las Iglesias cristianas más antiguas celebran la fiesta de la Pascua. Es la proclamación de que Jesús resucitó. Él no sólo sobrevivió à la muerte sufrida en la cruz. Recibió del Padre una vida nueva que se manifiesta en las comunidades que en él creen como energía divina de amor y fuerza transformadora del mundo.

Los textos bíblicos proclamados en Pascua son hermosos. Los cánticos expresan la confianza de que si Jesús resucitó, el mundo está salvo. Las oraciones piden a Dios la gracia de que la realidad de la resurrección provoque una vida nueva, basada en la solidaridad y en la justicia amorosa del Espíritu. El desafío de cada celebración de la Pascua es que esa fe debe concretarse en señales concretas de renovación de la vida, tanto de las personas que creen, como en la acción de todos los hombres y mujeres que se consagran a transformar la realidad del mundo.

Quien mira ese mundo desde la fe puede preguntarse cómo esa realidad pudo llegar a ese punto extremo de injusticias y desigualdad social, a pesar de una cultura en la cual la religión era central. En los años 60, en sus escritos, Mons. Helder Camara, entonces arzobispo de Recife, expresaba su sufrimiento, al recordar que las naciones que más oprimen a otros pueblos se dicen cristianas. Y, en los años 80, en Ríobamba, en Ecuador, las personas que acompañaban a Mons. Leónidas Proaño, obispo de los indios, en su lecho de muerte, lo oían gemir y afirmar llorando: “¿Qué tristeza cuando pienso que mi Iglesia fue la principal responsable de la muerte y de la esclavitud de los indios. “Esos hombres que así se expresaban dedicaron toda su vida por amor a Dios y à la Iglesia . Su gemido era un lamento de amor como el grito de Jesús en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.

Celebrar la resurrección es creer que Dios responde a ese clamor por la justicia. Él inspira una vida nueva a muchos hermanos y hermanas que se disponen a testimoniar la presencia viva de Jesús con nosotros en el camino de liberación de los pequeños. Esos testigos de la resurrección creen verdaderamente que el universo está embarazado de resurrección. Y la vida nueva que Jesús recibió del Padre reunirá a él todas las criaturas. La resurrección no es sólo un acontecimiento del pasado, pero es esperanza de una vida nueva en un mundo en lo cual brillen la paz y la justicia. Todavía vivimos en la madrugada aún no clara de ese nuevo día. En breve, el sol va a surgir y la luz del Cristo resucitado iluminará toda nuestra vida. Que tengamos todos una buena y renovadora celebración pascual.

Sigue en pie el Festival de la Palabra

La novena edición del Festival de la Palabra se llevará a cabo a pesar de que se celebrará fuera de la fecha tradicional (octubre 2017). El próximo fin de semana (6 al 8 de abril) el Conservatorio de Música de Puerto Rico en Miramar y la YWCA serán sedes de esta festividad, que viene efectuándose en la Isla desde el 2010. Aunque la devastación que ha dejado el huracán María en Puerto Rico provocó cambios en el Festival – y en el país entero –, la experiencia colectiva ha confirmado aún más la necesidad de las palabras para sanar.

Y es que, a partir de una actividad que se realizó en el Museo de Arte Contemporáneo de Santurce el  pasado 30 de septiembre, se transformó la manera de impactar la sociedad y las escuelas mediante el Festival. Desde entonces, el evento se ha extendido a través de todo el país y ha llegado a decenas de comunidades y escuelas con la intensión de leer cuentos, ofrecer talleres de escritura y repartir suministros educativos y esenciales como agua, comida y ropa.

“Nosotros sabíamos que ir cargados de palabras no era suficiente durante los primeros dos meses. Por eso, llevamos suministros de otro tipo para cubrir las necesidades físicas principales. Pero también nos dimos cuenta de que la gente sí necesitaba un espacio de esparcimiento o para poder escribir sobre lo que pasaron con el huracán. Sí hacía falta cubrir unas necesidades primordiales, que eso nunca lo perdimos de vista, pero también la gente necesitaba arte para tener un alivio”, comentó para EN ROJO la coordinadora del Festival, Neeltje van Marissing.

En la actividad en el MAC, a la cual llegaron cerca de 700 personas, se recogieron 4 mil escritos sobre la diversidad de anécdotas acerca del huracán. La idea era que la gente llegara a la actividad con sus libros para luego repartirlos en las comunidades y planteles escolares que se propusieron visitar. Precisamente, el Festival dedicará una sección –  el sábado a la 1:00pm en la Carpa Infantil– a la lectura de algunos de esos cuentos que se fueron generando en los talleres ofrecidos en las escuelas.

Por la dificultad para hospedar a los y las invitadas internacionales, esta será un evento “muy nuestro en medio del caos pos huracán”, comentó van Marissing. Sin embargo, tres escritores invitados compartirán con la Isla: Ed Morales, periodista puertorriqueño criado en Nueva York; el dominicano Frank Báez; y el uruguayo Rafael Courtoisie, cuyos trabajos son publicados por una editorial puertorriqueña.

Esta edición le rinde un homenaje especial a la escritora Tina Casanova; a los Premios Nuevas Voces, Juanluís Ramos y Tere Dávila; y a los héroes y heroínas post María. La inauguración del Festival será el viernes, 6 de abril a la 7:00 de la noche en el Conservatorio. También, se proyectará una selección de cortometrajes y habrá lectura de cuentos para niños y niñas. Los programas están circulando en las redes sociales del evento.

Es importante recalcar que desde la segunda edición del Festival, se realiza un programa de actividades en la ciudad de Nueva York, y este año, aún con el caos del huracán, se efectuó en esa ciudad del 12 al 14 de octubre. Esos enlaces con escritores y periodistas puertorriqueños y de habla hispana en Nueva York han sido muy importante para el Festival.

En octubre 2018, los planes son continuar con el festival de ese año e incluir la presencia de una cantidad sustancial de escritores y escritoras internacionales.