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Barranquilla 2018, Juegos de la Equidad

Dos nuevas pruebas fueron añadidas al programa competitivo de los XXIII Juegos CAC de Barranquilla 2018, para elevar a 470 los eventos convocados.

Las nuevas pruebas son en el boxeo femenino en las divisiones de 57 y 64 kilos para estar en consonancia con la Federación Internacional (AIBA) y con el Comité Olímpico Internacional (COI) que las aprobaron para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. El boxeo para Barranquilla tendrá ahora 5 pruebas en mujeres y 10 en hombres.

Las 470 pruebas finales para Barranquilla son el segundo total más alto en la historia de los Juegos, sólo superado por los Juegos de Mayagüez 2010 que tuvo 492.

Equidad de género

Los Juegos de Barranquilla serán históricos en la equidad de género, siendo los primeros Juegos Multideportivos en el mundo, primero que los Juegos Olímpicos, cuyos eventos en hombres sumarán 225 (50.90%), mientras que la mujeres competirán en 217 (49.09), algo que nunca antes se había logrado en estos Juegos que comenzaron en 1926 en la ciudad de México. También la convocatoria tendrá 28 eventos mixtos, el total más alto de la historia.

Eventos nuevos en los Juegos CAC y la ODECABE
Unos 26 eventos nuevos tendrán su primera participación en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Baloncesto 3×3 hombres y mujeres (2)
Boxeo femenino 57 y 64 kilos (2)
Ciclismo Madison hombres y mujeres (2)
Trampolín sincronizado hombres y mujeres (2)
Gimnasia Rítmica en conjunto (3)
Levantamiento de pesas, dos pruebas nuevas en mujeres, cambios en las divisiones añadiendo los 90 kilos y los +90 kilos en arranque y envión.
Natación–relevos mixtos en 4 x 100 libre y 4 x 100 combinado (2)
Taekwondo– se competirá por primera vez en Poomsae en hombres y mujeres individual, por equipo en ambos sexos y mixto.
Tiro –eventos mixtos en rifle de aire 10 metros / pistola de aire 10 metros y fosos olímpicos (3)
Vela– eventos nuevos en Kite Surf hombres y mujeres y Lighting mixto (3)

El autor es Jefe de Medios de la ODECABE.

Venezuela: La oposición redobla la apuesta

Sólo espíritus ingenuos pueden desconocer que la oposición venezolana está instrumentando una estrategia a dos puntas para derrocar al presidente constitucional de ese país. Un sector optó por desatar la violencia en sus variantes más aberrantes como forma de instalar la imagen de una “crisis humanitaria” –producto del desabastecimiento planificado de productos de primera necesidad y la orgía de ataques, saqueos, “guarimbas”, incendios a personas vivas y atentados con “bombas molotov” a escuelas y hospitales– que sirva como preludio a una invasión no menos “humanitaria” del Comando Sur y, aplicando la receta utilizada en Libia para derrocar y linchar a Gadafi, producir el ansiado “cambio de régimen” en Venezuela. Hay un sector de la oposición que no concuerda con esa metodología porque barrunta que el final puede ser una guerra civil en donde las masas chavistas, quietas por ahora, salgan a dar batalla y pongan fin al enfrentamiento infligiendo una aplastante derrota a los golpistas. Pero esta ala de la oposición, llamémosla institucional o dialoguista (aunque en realidad no sea ni lo uno ni lo otro) estuvo durante estos meses sometida a la intimidación o lisa y llana extorsión de la fracción violentista que juzgaba como una incalificable traición el sólo hecho de sentarse a negociar con el gobierno una salida no violenta a la crisis.

Pero ahora las cosas parecen cambiar, y para mal. ¿Por qué? Porque al parecer las estrategias de ambas fracciones se han unificado bajo la batuta que desde Estados Unidos lleva el Comando Sur (el binomio terrorista formado por el Almirante Kurt Tidd y la ex embajadora en Paraguay y Brasil en tiempos de golpe de estado Liliana Ayalde). Debido a ello los sectores “dialoguista” han convocado, para este próximo domingo 16 de Julio, a un plebiscito o “consulta soberana” que no es otra cosa que la antesala de un golpe de estado porque en dicho ejercicio se le preguntará a la ciudadanía si quiere o no un cambio total e inmediato de gobierno y, simultáneamente, decretar la ilegitimidad de la legal y legítima convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente programada para el día 30 de Julio y que ha registrado ya más de cincuenta y cinco mil candidaturas en todo el país. Pero la oposición no quiere esperar todo ese tiempo y mucho menos competir en una elección con todas las reglas. Por eso montó este ejercicio absolutamente informal, sin ningún tipo de garantías ni registros; ni padrones electorales ni normas de recuento y fiscalización pública, en un país en donde, según lo asegurara el ex presidente James Carter, el sistema electoral es más transparente y confiable que el de Estados Unidos. Es más, según lo afirmara Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, una vez que las improvisadas mesas receptoras de votos terminaran su recuento y se proclamara el resultado del plebiscito –que obviamente darían el triunfo a quienes votaron derogar de inmediato al gobierno de Maduro – las actas serían quemadas para evitar futuras represalias del chavismo y, de paso, cualquier tipo de verificación independiente. Además, dijo que “el único requisito para poder emitir su opinión en la consulta popular es presentar su cédula de identidad, vencida o no, en cualquiera de los puntos soberanos” y, sin decirlo, dejó entrever que los ciudadanos podrán votar cuántas veces quieran y donde deseen. Va de suyo que el gobierno bolivariano, como cualquier otro, desconocerá esta patética pantomima lo cual provocará la furiosa protesta de los antichavistas que, atizados por la propaganda de la derecha golpista, se sentirán estafados en su voluntad escalando a nuevos niveles de violencia la confrontación que ya azota al país.

Los autoproclamados defensores de la democracia y la república en nuestros países (así como el impresentable Secretario General de la OEA) han expresado su simpatía ante este estallido anómico que celebran como si fuera un venturoso florecimiento del protagonismo de la sociedad civil en Venezuela siendo que no es más que una siniestra maniobra para desatar una crisis que abra la puerta a una invasión del Comando Sur, eventualidad que es reconocida explícitamente por algunos personajes más moderados de la MUD, como el ya mencionado Ochoa Antich. Habrá que ver qué sucede este próximo domingo en Venezuela, y también cuál podría ser la repercusión en nuestros países. Quienes han manifestado su complacencia con esta iniciativa golpista de la oposición antichavista –políticos del establishment latinoamericano y la “prensa corrupta”, como la designara el ex presidente Rafael Correa– harían bien en pensarlo dos veces. No vaya a ser que aparezcan quienes, inspirados en el ejemplo venezolano, decidan también ellos convocar a una “consulta soberana” para preguntarle a la ciudadanía, ante la grave crisis que afecta a nuestros países, si Mauricio Macri, Michel Temer o Enrique Peña Nieto deben o no continuar ejerciendo la presidencia. Si los sempiternos custodios de la democracia y las instituciones republicanas en Argentina, Brasil o México convalidan –sea abiertamente o con su silencio cómplice– la payasada que se escenificará este próximo domingo en Venezuela no deberían sorprenderse si al cabo de un tiempo una iniciativa similar fuese propuesta para ser llevada a la práctica en estos países. Para nadie es un misterio que la legitimidad de sus gobiernos está profundamente cuestionada –la estafa post electoral del macrismo, el golpe de la cleptocracia en el Brasil, la abismal crisis política y social en México– y que la crisis económica y las políticas de ajuste han intensificado a tal extremo la explotación y los padecimientos de las masas populares que sería temerario descartar una violenta irrupción de rebeldía plebeya, misma que encontraría en una “consulta soberana” como la que próximamente se realizará en Venezuela, el pretexto ideal para tratar de poner fin, antes de tiempo, a gobiernos repudiados por la gran mayoría de sus ciudadanos.

Reproducido de www.cubadebate.cu

Otra vez esperando a Trump

Es grande la expectativa por conocer lo que dirán exactamente las nuevas regulaciones que serán aplicadas para dar cumplimiento a la Directiva que firmó Donald Trump el pasado 16 de junio para intensificar el bloqueo contra Cuba en un burdo espectáculo realizado en Miami. Han sido tres semanas de comentarios y especulaciones en los que no pocas veces se soslayan aspectos fundamentales y es frecuente tropezar con fórmulas apegadas a las “pautas informativas” que quiere Washington. Como cuando se insiste en hablar de la prohibición a las transacciones con empresas vinculadas a las Fuerzas Armadas y al Ministerio del Interior pero nada se dice de la extensión de semejante prohibición, que también está en la Directiva, al conjunto de la sociedad cubana. Ahora se afirma que la OFAC (Oficina para el control de bienes extranjeros del Departamento del Tesoro, instrumento clave de esa política) dará a conocer las mentadas regulaciones el 15 de septiembre y para aumentar el interés se acompaña el dato con un reloj digital que va descontando los días, horas, minutos y segundos que nos acercan a esa fecha.

Han sido tres semanas también de diversas manifestaciones de rechazo por nuestro pueblo y también de la amplia solidaridad internacional que incluye a muchos estadounidenses, entre ellos sectores empresariales, académicos y políticos.

Enfrascados en disquisiciones acerca de la imaginaria “normalización” de las relaciones supuestamente intentada por Obama, el chabacano manotazo de Trump incorporó nuevos elementos de confusión al debate.

Conviene una pausa de reflexión antes que se produzca otra noticia desde la capital norteamericana que enrede aun más el análisis. Porque esa noticia tiene un plazo fijo: tiene que producirse, a más tardar, el 16 de julio, es decir, antes de que termine esta semana.

Ese día, el 16 de julio, vence el término para la suspensión de la posibilidad de recurrir ante los tribunales norteamericanos, conforme a la Ley Helms-Burton, que desde 1996 reconoce ese derecho a quienes fueron expropiados por la Revolución incluyendo a los que entonces no habían adquirido aun la ciudadanía estadounidense y que, según el Departamento de Estado, serían más de 200 mil demandantes.

Si tal cosa ocurriese, provocaría numerosos pleitos con los inversionistas extranjeros pero además crearía un inaudito caos judicial ante las reclamaciones que pudieran presentarse y a cuya preparación, por cierto, se han dedicado, desde aquel año, algunos abogados de Miami involucrados en la redacción de dicha Ley.

Ante la protesta de la Unión Europea fue introducida la cláusula que permite al Presidente de Estados Unidos dejar en suspenso la posibilidad de reclamar ante los tribunales por un período de seis meses. Durante más de veinte años, Clinton, W. Bush y Obama, aplicaron la suspensión. Ahora le toca a Trump.

Actuar como sus predecesores parecería ser lo que aconseja la lógica y el sentido común pero esas son cualidades que no siempre guían al actual inquilino de la Casa Blanca y ello alienta a algunos que buscan hacer regresar a Cuba al pasado y convertir a los tribunales yanquis en instrumentos para el odio y la venganza.

Otra vez estamos a la espera de Trump.

En cualquier caso, si no lo hace ahora, le quedarían por delante varios plazos semestrales para sembrar el caos antes de concluir su mandato. Así será mientras la infame Ley no sea derogada completa y definitivamente.

Reproducido de www.poresto

Series que no deben perderse 3

En esta 3era parte de las series que veo y recomiendo comento otras dos producciones de la televisión británica (gubernamentales como BBC y comerciales como ITV) una que acaba de empezar su tercera temporada (“Broadchurch”) y otra que finalizó sus cuatro temporadas el año pasado (“Wallander”).

“Wallander” (2008-2016)

Basada en las novelas de Henning Mankell y localizada en el pueblo de Ystad al sur de Suecia, esta serie es británica pero se desarrolla como si fuera sueca. Kurt Wallander (Kenneth Branagh) es el detective e inspector policial que parece nunca poder dormir y utiliza su apartamento/casa como lugar para colapsar entre cada investigación y resolución. Comparte el espacio parte del tiempo con su joven adulta hija, Linda (Jeany Spark), quien trata de darle alguna normalidad a su vida. Componen el equipo investigativo de Wallender: Anne-Britt Hoglund (Sarah Smart), Magnus Martinsson (Tom Hiddleston), Sven Nyberg (Richard McCabe) a cargo de forense y Lisa Holgersson (Sadie Shimmin) como la supervisora de la unidad. Aparte de su hija, Wallender intenta relacionarse con su padre pintor, Povel (David Warner), la que siempre ha sido conflictiva y ahora peor con su pérdida de memoria.

Ya que pasan meses ( a veces casi un año) de una temporada a otra, cuando volvemos a encontrarnos con Wallander han habido cambios en su vida—siempre con un enlace a los episodios anteriores especialmente sus personajes—que afectan su estado de ánimo durante la investigación de un nuevo crimen. Casi siempre se dan dos casos en la misma región, separados por tiempo, y durante la investigación se descubrirán los vínculos entre ellos ya que Wallander y su equipo siempre están buscando detalles que esclarezcan lo sucedido en un plano más amplio que el individual. Las historias incluyen el comportamiento xenofóbico de una porción de sus habitantes; el maltrato y abuso emocional y físico de hombres hacia sus esposas, amantes, hijas y empleadas; la desaparición de jóvenes rebeldes; el resentimiento de la homosexualidad individual y colectivo; el fanatismo religioso que hace barbaridades en nombre de Dios; el negocio millonario de la obtención y venta de órganos.

Cada episodio está hecho como un filme sin secuela ni necesariamente antecedente. Su protagonista es Kurt Wallander, interpretado por Kenneth Branagh como si estuviera presentando y desarrollando a sus personajes teatrales y fílmicos en Henry V (1989), Dead Again (1991), Peter’s Friends (1992), Much Ado About Nothing (1993), Mary Shelley’s Frankenstein (1994), Othello (1995), Hamlet (1996), Love’s Labour’s Lost (2000), My Week with Marilyn (2011), Macbeth (2013). Pero en esta serie su personaje es taciturno, no logra expresar sus emociones excepto en exabruptos que confunden su verdadero significado, sus compañeros de trabajo tan solo conocen una parte de su vida, no tiene amigos ni logra formar un hogar compuesto por él y un espacio creado para su persona.

“Broadchurch” (2013-2017)

Creada por Chris Chibnall y, como las series anteriormente comentadas, desarrollada en un lugar que establece la personalidad de sus habitantes. En este caso es Broadchurch, un pueblo costero de Dorset donde todos se conocen, sospechan de cualquier nuevo habitante, saben pero no comentan de los pasados escondidos de sus vecinos (contrario a Midsomer donde el chisme es esencial a la vida diaria), los crímenes violentos casi son inexistentes y el equipo de investigación policial es pequeño y muy familiar. Ellie Miller (Olivia Colman) tiene un excelente récord como investigadora pero sus superiores no valoran su trabajo por entender que como mujer tiene que priorizar a su familia—perfectamente normal según ellos—y por eso cuando surge una posición de más responsabilidad, escogen a un hombre que viene de otro condado. Ellie resiente esto porque ella ha hecho todos los arreglos para cuidar a su familia y dedicar todo el tiempo necesario a su trabajo. Su esposo está dispuesto a ser un padre casero que cuida a su hijo de 11 años y su nuevo bebé para que pueda tener el tiempo necesario para cumplir con sus obligaciones en la policía.

Alec Hardy (David Tennant) es el escogido para la nueva posición y se conoce poco de él excepto que es un muy buen investigador que pidió ser transferido cuando no logró esclarecer una doble desaparición de jóvenes. Se diferencia de los habitantes por su trato de los oficiales policíacos —da órdenes, exige todo, trato agresivo y directo con compañeros oficiales y miembros de la comunidad— y también de Ellie a quien resiente por tener que trabajar con ella ya que prefiere hacerlo todo él mismo. Poco a poco se da cuenta que sin Ellie no puede avanzar en su investigación ya que es ella la que conoce a la comunidad, sabe sus historias y logra preguntar y descubrir evidencia que Alec no puede ni imaginar.

Mientras en otras series comentadas (“Wallander”, “Midsomer Murders”) hay múltiples crímenes, “Broadchurch” es más similar a “The Killing” ya que desde el principio de la serie solamente hay tres casos: un niño de once años, el caso sin resolver de las dos adolescentes y ahora la violación de una mujer de la comunidad. Durante todo este tiempo que toma las investigaciones Ellie y Alec comienzan a conocerse y respetarse mutuamente y se convierten en un excelente equipo investigativo. El primer caso nos llevará hasta su juicio y se concentrará en el sistema judicial británico. El segundo caso tendrá múltiples ramas donde la culpabilidad es compartida y el tercero acaba de comenzar en BBCAmerica. Lo que hace a esta serie muy particular, aparte de la relación tan dispareja de Ellie y Alec, es su sentido de comunidad que va por encima de los sentimientos y los dictámenes de la ley.

Espectacular junte de estrellas

En días pasados la tarima del Centro de Bellas Artes de Caguas se engalanó con la presentación de dos figuras estelares de la canción latinoamericana.

De Puerto Rico, el super-astro, Chucho Avellanet, quien esa noche estaría acompañado por otra gran figura de Nuestra América, la peruana Tania Libertad.

La primera parte del espectáculo correspondió a Chucho nuestro eterno querendón, quien hizo un derroche de su hermosa y potente voz. Voz que ha constituido uno de los grandes baluartes de nuestra cultura popular y que el tiempo ha respetado como si comprendiera lo que significa para Puerto Rico. (Desde que despuntó en sus comienzos cuando, junto con sus compañeros de programas como Canta la Juventud y El Club del Clan tales como Lucecita, Danny, Julio Ángel, Al Zeppy y la dirección de Alfred D. Herger ya demostraba su talento).

Talento que se manifestó en cientos de grabaciones vendidas, en múltiples conciertos ofrecidos tanto en Puerto Rico como fuera de nuestros límites territoriales. Todavía recordamos su maravilloso junte con otro de nuestros astros, Danny Rivera en el 2013, en esa misma sala de Bellas Artes de Caguas, titulado “Coincidencias” donde ambos estremecieron a los presentes con temas como entre otros: El Amor Desolado, Se acabó y Danny con los temas: Alegría y Manolo, así como varias interpretaciones a dúo. También recordamos con emoción profunda cuando durante la interpretación a dúo del tema El vino brindaron por el insigne defensor de los derechos humanos, Nelson Mandela, y nuestro queridísimo Oscar López el líder de la Revolución Bolivariana, Comandante Hugo Chávez.

De ahí en adelante por fortuna para nuestra América hispana y para orgullo de Puerto Rico, la carrera de Chucho siguió un curso ascendente durante el cual fe aclamado en toda la América hispana recibiendo numerosos premios tales como: El Yunque de Oro, en Venezuela, el Premio Guaicaupuro, también en Venezuela y varias nominaciones al Grammy Latino.

No obstante, el Premio Mayor recibido por Chucho ha sido el gran orgullo que siente el pueblo puertorriqueño por sus éxitos, ¡Gracias Chucho por haber nacido en esta islita tan pequeña pero cuyos hijos han hecho tan grande con su talento!

Fue esa voz la que estremeció la sala de espectáculos cuando acompañado por la impecable banda y los hermosos coros de Yanira Torres y Félix Alvarado interpretó los temas: Fue la Música (Lissette Álvarez), ¡Qué bonita es esta vida! (canción mexicana), Esta noche está para boleros (del compositor mexicano Charlie Mosqueta), Mil violines, Medly (Abeja Reina), ¡Que mal amada estás!, Latinoamericana, Carta a mi viejo (Alberto Cortez), En la cara de la luna, Ódiame, Amor desolado, Salud… el vino, Medley (Jamás te olvidaré), etc.

Luego de este medley, la figura atractiva y elegante de Tania Libertad, apareció en escena para interpretar a dúo con Chucho el hermoso tema La Flor de la Canela, de Chabuca Granda, acompañada musicalmente de la excelente banda de la noche, así como de Caridad y Sonia (su directora musical), quienes vinieron con Tania para acompañarla en los teclados.

La talentosa intérprete con una exitosa trayectoria que incluye miles de discos vendidos, un Grammy Latino, Premio de la UNESCO por la Paz y condecorada con el grado de “Comendadora” por el gobierno peruano y la Orden de Río Blanco por el gobierno de Brasil y considerada, al igual que nuestro Chucho, otro sólido baluarte de la cultura musical latinoamericana quien llevaba ya más de nueve (9) años de ausencia de los escenarios borincanos, retomó su puesto en las salas nuestras para cantarnos parte de su extenso repertorio, con temas que el público premió con sus aplausos como: Cucurrucucú Paloma, Gracias a la vida, Procuro Olvidarte, Qué sabes tú, Cielo rojo, Ave María, Fallaste Corazón, No soy de aquí ni soy de allá, Por debajo de la mesa, El pastor, Medley (Preciosa/Verde Luz).

Finalmente se produjo un cierre a dúo inolvidable con los temas: Noche de boda, Perdón, Nada personal, De qué manera te olvido, Perfume de gardenias, Si nos dejan y Vereda Tropical. No podemos terminar esta reseña sin reconocer la brillante participación de Félix Alvarado y Yanira Torres en los coros.