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Más democracia en las Justas de la LAI

La regla que controla la cantidad de atletas no-puertorriqueños que pueden participar en la LAI ha democratizado el podio de los ganadores, repartiendo las puntuaciones entre más instituciones.

La situación llegó a salírsele de las manos a la LAI y en las Justas de 2013 la cantidad de extranjeros llegó a casi 150, los que dominaron ampliamente el podio de los medallistas, relegando a los demás a puntos misceláneos. Obviamente, las universidades privadas, especialmente las de mayor capacidad económica, como la Inter y las tres que componen el Sistema Ana G. Méndez (Turabo, la UNE y la UMET), se repartieron la mayor parte del bizcocho.

Ante la seriedad del movimiento que amenazaba con separar a todo el sistema público y formar un nuevo organismo paralelo, la LAI respondió con la aprobación de unas enmiendas de vanguardia, en las que es justo destacar que recibieron el apoyo de algunas privadas, como las de Ana G. Méndez.

Ahora cada institución tiene derecho a un máximo de dos extranjeros por sexo en deportes con más de quince atletas, como son las Justas de Atletismo. Además, la cantidad de extranjeros está limitada a uno por cada sexo en deportes con máximo de quince atletas participantes.

Aparte de esos estrictos controles, se legisló para atender casos excepcionales a la regla que específicamente permite “la presencia de  dos atletas domiciliados, que hayan estado en la Isla dos años antes de ingresar a una institución universitaria local …”.

La interpretación y posterior implementación de esa parte de la regla provocó fuertes discusiones en el seno de la LAI, que horas antes del inicio de las Justas llegaron a los tribunales, prevaleciendo fundamentalmente la interpretación de la institución.

Aun así, atletas de solo cinco universidades ganaron eventos en ambos sexos. Las tres de Ana G. Méndez (Turabo–13, la UNE–4 y la UMET–2) y la Inter–10 lograron la mayor cantidad de primeros lugares combinados, mientras que con cuatro oros, el Colegio de Mayagüez rompió el copo de las privadas.

Cayey ganó tres en féminas y Humacao uno, mientras en hombres la Católica se impuso en tres pruebas y la UPR en dos.

Además, Bayamón, Ponce, Arecibo y Carolina lograron puntos, así como Caribbean University y Sagrado.

Cada universidad puede inscribir un máximo de dos competidor@s en cada evento, que otorga diez puntos a la primera posición, ocho a la segunda, seis a la tercera y en orden descendente de cinco al cuarto hasta un punto al octavo.

MUJERES

La jamaiquina del Turabo Asaine Hall fue la Atleta Más Destacada de las Justas con un máximo posible de 35 puntos, producto de tres medallas de oro en pruebas individuales (100, 200 y 400) y otras dos en los relevos (4 x 100 y 4 x 400).

El Turabo se coronó al despegar ocho puntos y medio sobre la Inter (162.5 – 153), que dejaron a la UNE (103) y la UMET (99) tercera y cuarta, respectivamente. En la batalla de las “públicas”, el Colegio de Mayagüez (97) dominó a la UPR (93).

Por su parte, Angelín Figueroa fue la Reina Boricua de las Justas al imponerse en los eventos lisos de mayor distancia (10,000, 5,000 y 1,500). Para culminar, aun con 15,000 metros de carga encima corridos en dos días, guardó su mejor actuación para el evento de su preferencia (1,500), en el que estableció la única marca para todas las Justas, con 4:21.96. Con relativa facilidad, la carolinense que estudia biología en Cayey, le redujo más de siete segundos a la marca que desde el 2013 estaba en poder de la dominicana de la Inter, María Mancebo, una de las mejores corredoras de esta generación y que era de 4:29.05.

Entre las restantes ganadores hay que destacar a Erika Serrano, quien le regaló a Humacao su única medalla de oro.

Los restantes oros fueron tres de la UNE, dos del Colegio de Mayagüez y una de la UMET.

NO HUBO COPOS

Como ejemplo de lo que he llamado la democratización de las Justas, en todas las pruebas de mujeres, no hubo una sola en que una misma institución copara primero y segundo.

De hecho, la distribución fue tan grande que en apenas tres eventos el Turabo y la Inter se repartieron oro y plata. Las Taínas se impusieron en cinco pruebas individuales y los dos relevos, mientras las Tigresas hicieron lo propio en cuatro.

HOMBRES

En hombres ganó el Turabo, apoyados en la declaración de inelegibilidad de un atleta de la Inter, posición que fue revalidada en los tribunales de justicia del país. Aun así la diferencia fue de apenas cuatro puntos (174–170).

Contrario a las féminas, no hubo un solo atleta específico que cargara al Turabo a la victoria, sino que fue su profundidad en todas las áreas, particularmente los eventos de distancias. Aun así, si hubiera que identificar a un Taíno, debía ser Yuber Echevarri con dos primeros (3,000 con obstáculos y 10,000) y segundo en 5,000.

EL ESPECTÁCULO DE LOS HERMANOS SANTOS

Los hermanos Juander y Luguelín Santos cargaron a la Interamericana hasta las puertas del campeonato, con tres oros individuales y uno más en relevo, así como otras tres medallas de plata para un total combinado de 59 de los 170 puntos de su institución.

Sin lugar a dudas, los hermanos dominicanos de la Inter fueron los atletas de mayor nivel internacional de las Justas. Juntos guiaron a la Inter al oro en el relevo de 4 x 400 metros y esperaban hacerlo también en el de 4 x 100. Juander, por su parte, venció a su hermano en 200, aunque ganó, no pudo romper la marca de los 400 con vallas, en poder del medallista olímpico Javier Culson y fue segundo de Ricardo Torres del Turabo en los 110 con vallas.

800 METROS – EVENTO PARA LA HISTORIA

Ese evento y los 800, posiblemente definieron las Justas. En las dos vueltas a la pista, Ryan Sánchez, que corre con el uniforme del Turabo, venció a Luguelín en un verdadero clásico, que será recordado por años. No fue solo su marca de 1:46.76, sino el temple y el control de sus emociones demostrado por el adolescente carolinense, lo que le permitió volver atrás para doblegar al medallista olímpico qisqueyano, que tuvo que conformarse con 1:48.67.

La Católica con tres oros (1,500, triple salto y el relevo de 4 x 100) y la UPR con dos (100 y 1,500), se incorporaron a los que ubicaron atletas en lo más alto del podio.

Filadelfia también: Para completar el rompecabezas de la historia de la diáspora

La publicación en 1977 de las memorias de Bernardo Vega, libro que todavía hay que estudiar con más detalle, por la cantidad y calidad de su contenido histórico y por la historia aún sin explorar de su propia creación, cambió nuestra visión de la diáspora puertorriqueña en los Estados Unidos. Vega nos hizo descartar la idea casi aceptada como dogma que las comunidades boricuas, especialmente la de Nueva York, se establecieron a partir del final de la Segunda Guerra Mundial cuando, definitivamente, se dio una emigración masiva a esa ciudad. Con el relato de la vida de su tío Antonio –¿personaje real?, ¿ente literario?– nos hizo ver que las comunidades puertorriqueñas en esa y en otras ciudades de los Estados Unidos tuvieron sus orígenes en el siglo XIX y que antes de 1945 ya habían producido movimientos culturales y políticos de interés e importancia. Por ello siempre he dicho que la investigación sobre la diáspora boricua en los Estados Unidos se divide en dos periodos, aBV y dBV: antes de Bernardo Vega y después de Bernardo Vega.

Pero por años el foco de interés de los investigadores se ha centrado casi con exclusividad en Nueva York. Esta ciudad, el centro de la emigración puertorriqueña a los Estados Unidos, parecía tener el monopolio absoluto sobre la investigación histórica y social de este hecho. Pero poco a poco han ido apareciendo estudios sobre las comunidades boricuas en otras localidades estadounidenses: Chicago, Boston y hasta el lejano Hawái. Por ello mismo, hoy le damos la bienvenida a un texto que estudia la historia de los puertorriqueños que emigraron a Filadelfia; se trata de un libro de Víctor Vázquez-Hernández, Before the Wave: Puerto Ricans in Philadelphia, 1910-1945 (New York, Centro Press, 2017). Este breve libro es una muestra más del magnífico trabajo que ha hecho y sigue haciendo el Centro de Estudios Puertorriqueños de la Universidad de la Ciudad de Nueva York para apoyar y difundir el estudio de la realidad boricua en los Estados Unidos.

Before the Wave… es un trabajo que se basa en nueva investigación histórica y sociológica y también, como buen texto académico, se construye a partir de investigación hecha anteriormente. Así lo reconoce el autor con sus frecuentes referencias, por ejemplo, a los estudios de Carmen T. Whalen, quien hasta el momento era la estudiosa que más detalladamente había investigado el tema, y el libro de Virginia Sánchez-Korrol sobre nuestra comunidad en Nueva York, libro que en gran medida le sirve de modelo principal a Vázquez-Hernández para el estudio de nuestra presencia en la ciudad que por un tiempo fue la tercera de mayor población puertorriqueña en los Estados Unidos, después de Nueva York y de Chicago. El autor reconoce que se apoya en la investigación previa para avanzar la suya. Su honestidad académica es impecable y reconoce, sin así expresarlo y como Newton, “estar subido a hombros de gigantes”, como decía el físico inglés repitiendo lo dicho por los maestros medievales. Sin el trabajo de otros investigadores – además de Whalen y Sánchez-Korrol hay que mencionar a Jorge Duany y, sobre todo, al propio Bernardo Vega – este libro no existiría; pero recalco el rigor y la honestidad de su autor al reconocer la labor anterior en la que apoya su propia investigación.

Pero ¿qué contribución hace Vázquez-Hernández para ir completando el gran cuadro de la historia de la diáspora? El autor, más allá de interpretar cifras sacadas de los censos y de explorar periódicos y archivos, tuvo la gran oportunidad de entrevistar a puertorriqueños que vivieron la experiencia de la temprana emigración a Filadelfia o a familiares suyos. Esa historia oral, pues, se convierte en la contribución central de su estudio. También ofrece fotos y documentos –anuncios de fiestas y actividades políticas y religiosas– que le sirven para crear una imagen aún más detallada del proceso de formación de esa comunidad. Pero la evidencia, en el fondo, es escasa y, por ello, a veces se repiten en las páginas del libro los mismos nombres; es que todavía hay más investigación que hacer, aunque no cabe duda de que este breve estudio de Vázquez-Hernández servirá a futuros investigadores de la presencia boricua en Filadelfia.

El título del libro promete un estudio de la emigración boricua a esa ciudad entre 1910 a 1945, año cuando comienza la entrada masiva de boricuas a los Estados Unidos, emigración fomentada tanto por el gobierno insular como el metropolitano. A pesar de la promesa del título, Vázquez-Hernández dedica el último capítulo de su libro a los años posteriores a 1945. Aunque no estudia ese periodo con tanta atención como lo hace al que declara como su objetivo desde el título, el estudio de este periodo reciente va en contra del compromiso hecho en el título y convierte así el libro en una historia de la emigración boricua a Filadelfia desde 1910 hasta hoy. Pero lo que podría parecer una falla es en verdad un mérito. De todas formas, el interés de Vázquez-Hernández claramente se centra en la primera mitad del siglo XX. Eso se nota por la ausencia de un análisis detallado de la población boricua en Filadelfia –los Philly-Ricans como a veces se les llama– a partir de los censos más recientes, como hace muy detalladamente para los años anteriores a 1945.

Dos rasgos más quiero destacar del estudio de Vázquez-Hernández. El primero es la atención que siempre le presta a la presencia de los tabaqueros entre los grupos hispanos en Filadelfia. Desde que Vega destacó esa importantísima presencia en la comunidad puertorriqueña, los historiadores de la diáspora han tenido que prestar atención a ese grupo obrero que desempeñó un papel tan importante en nuestra historia, acá y allá. Filadelfia fue un centro de producción tabaquera desde el siglo XIX. Para el periodo que Vázquez-Hernández estudia quedaba sólo una gran fábrica de cigarros en Filadelfia, la Bayuk Brothers Cigar Company. Pero había aún otras pequeñas y hasta chinchales o talleres donde trabajaba una sola persona. La mecanización de la industria tabaquera fue uno de los factores más importante para la desaparición de estos obreros en Filadelfia y en todos los Estados Unidos. Patricia A. Cooper, en su importante estudio sobre los sindicatos de tabaqueros, Once a Gigar Maker: Men, Women, and Work Culture in American Cigar Factories, 1900-1919 (1992), apunta el importante papel de las mujeres en la industria del tabaco en Filadelfia y, en particular, en Bayuk Brothers donde dice que para principio del siglo XX trabajaban más de mil. Aunque Vázquez-Hernández no dedica toda su atención a los tabaqueros y las tabaqueras hispanos(as) de Filadelfia, su libro nos hace ver una vez más que es imposible entender la temprana historia de los puertorriqueños, los cubanos, los españoles y los mexicanos en los Estados Unidos sin prestarle atención a ese grupo obrero.

El segundo rasgo que quiero destacar del libro de Vázquez-Hernández es su visión pan-latina de la comunidad puertorriqueña en Filadelfia. Ya Vega había observado la unidad y solidaridad entre puertorriqueños y otros hispanohablantes en el siglo XIX y principios del XX en Nueva York. Lo mismo se puede decir de la historia de nuestra comunidad en Filadelfia y así lo establece y lo recalca Vázquez-Hernández. Por ello constantemente les presta atención a los otros emigrantes de origen hispano que ayudaron a formar una comunidad puertorriqueña en Filadelfia. Con el crecimiento de la población boricua esa unidad se fue quebrando. Hoy, cuando en ciudades como Nueva York, la emigración dominicana, mexicana y de otros grupos latinoamericanos crece, los puertorriqueños volvemos a sentir la necesidad de la unión y la solidaridad con todos esos otros hispanos. Es esa necesidad lo que en el fondo fomenta la transformación de los grupos hispanos en latinos. Ya en el siglo XIX y a principios del XX veíamos ese mismo proceso que el Vázquez-Hernández correctamente llama pan-latino y que apunta y examina en el caso particular de la comunidad puertorriqueña en Filadelfia.

Mucho queda por estudiar para tener un mejor y más amplio cuadro del proceso de formación de nuestra diáspora, proceso que acertadamente Sánchez-Korrol definió como uno que va “from colonia to community”. Este libro de Víctor Vázquez-Hernández ofrece una pieza más en ese rompecabezas aún inacabado. Por ello hay que felicitar al autor y darle la bienvenida a su libro. Así sinceramente lo hago.

El 22º Rendezvous con el cine francés

Los cinéfilos de Nueva York no faltaron a la Cita con el cine francés, obsequio anual de la Film Society del Lincoln Center, abarrotando el Walter Reade Theater su sala más antigua en la calle 65 oeste, para disfrutar de la novel selección de filmes contemporáneos del 2016.

La Bahía, Slack Bay- Dir. Bruno Dumont. Francia /Alemania, 2016, 122m Kino Lorber La Bahía es una sátira social o farsa detectivesca de teatro del absurdo con toques surrealistas a lo Buñuel, personajes escapados del cine silente, y mucho más. La cinta se convierte en divertida feria destacando el talento de actores geniales como Fabrice Luchini, Valeria Bruni Tedeschi y Juliette Binoche. Es costumbre de esta familia de excéntricos aristócratas, delirantes, incapaces pero ricos, quienes practican la endogamia, acudir a veranear a su villa arquitectónica en medio de una comunidad de pescadores famélicos y tristes. Al llegar el paisaje provoca en una “turista” un estallido de emoción en exaltado tono y teatralidad “¡Ohhh! ¡Pescadores de ostraaas! ¡Qué pintorescos! ”. Del aire cargado de salitre surgen personajes globos que flotan o se arrastran, una que levita, gente que desaparece misteriosamente y algunos son literalmente comegente… Dentro de la ironía, lo grotesco y las carcajadas, se esconde un subtexto de crueldad, resentimiento, desprecio al otro, y lucha de clases. Los exteriores fueron filmados cerca del histórico Pas de Calais, con la luz estival proyectada en matices deslumbrantes sobre las aguas de mar. Una pintura impresionista que sólo falta retratarla.

La Bailarina, La Danseuse- Dir. Stéphanie Di Giusto. Francia/Bélgica/República Checa, 2016, 108m Inspirada en la vida de la danzarina Soko (Loïe Fuller), coreógrafa de danza moderna al llegar al Folies Bergères en París durante el apogeo artístico de La Belle Époque. Para su innovadora técnica escénica Soko requería que se le proyectara rayos de intensa luz sobre el cuerpo ataviado en paneles de velos, cortinaje que al girar los brazos creaba un efecto kinético de luces y colores espectaculares. En algún momento hay una aparición fugaz de Isadora Duncan cuya incipiente rivalidad artística provoca alejamiento. Los elementos cinematográficos le infunden al filme una atmósfera alucinante de irrealidad visual que resulta extraordinaria.

Mal de Pierres, Un momento de amor, From the Land of the Moon- Dir. Nicole Garcia. Francia/Bélgica/Canadá, 2016, 116m Sundance La adaptación al cine de la novela de la escritora italiana Milena Agus, resulta en el drama de amor apasionado y obsesivo de una joven que bajo presión familiar y colectiva, se casa a pesar suyo con un artesano catalán refugiado de la Guerra Civil española . Cuando la joven viaja en busca de una curación para la dolencia en los riñones que le aqueja, internándose en un sanatorio, conoce a un paciente que la subyuga al punto de alucinar de deseo. Materializa en el lecho el objeto de su loca pasión cuando se ausenta, mientras echa a su marido al olvido. Lo más sorprendente es cómo su esposo quien ha sufrido humillaciones intenta romper “el hechizo de amor” para llevar a cabo el intento de rescate de su estado mental. Desde el principio la cinta desborda emoción y sensualidad, sostenida por el nivel de expresividad de la actriz Marion Cotillard, en oposición al impacto e intensidad de dos actores que completan el triángulo amoroso, igualmente enigmáticos como son Louis Garrel y Alex Brendemühl. Fue filmada en exteriores bucólicos de gran esplendor y riqueza de contrastes de luz y color, a la vez que la edición integra las escenas de la película en ritmo acompasado.

Frantz – Dir. François Ozon. Francia/Alemania, 2016, 113m Music Box Films El drama se inspira en Broken Lullaby (1932), cinta antibélica de Ernest Lubitsch basada en la obra de M. Rostand El hombre que maté (1930), que explora el sentimiento de culpa y el impacto de la Primera Guerra mundial (1914-1918) en la vida de una familia. En la cinta de Ozon se expone el desastre emocional que dejó la muerte de Frantz (Anton von Lucke), único hijo en el ejército de un matrimonio alemán. Percibimos las consecuencias de un extremado nacionalismo que encuentra paralelo en las capas medias y la clase dominante de ambos países. Antes de la confrontación bélica Frantz se había comprometido con su joven enamorada (Paula Beer), pero desde su estadía en París, él había sostenido una amistad singular con un violinista francés (Pierre Niney), que se transformaría en su némesis durante la contienda. Este es el punto de partida para el tenso drama que desata una búsqueda retrospectiva a partir de la muerte del soldado, el remordimiento y la verdadera naturaleza de la amistad de ambos hombres. Se descubre el incidente de su muerte, seguido de un doble ocultamiento para mantener las apariencias de una intimidad reprimida o disimulada. Por otro lado la película nos enfrenta a la inutilidad de las guerras de invasión fratricidas en la historia de la humanidad, y los efectos en la memoria colectiva de los europeos. El filme mantiene igualmente una variada técnica y un variado estilo ya que las secuencias de mayor impacto sicológico están bellamente filmadas en riguroso blanco y negro, que luego va a cambiar con el uso discreto de colores en las pocas escenas donde se relaja la tensión emocional.

Las desventuras de Sofía, Les Malheurs de Sophie- Dir. Christophe Honoré. Francia, 2016, 106m El cuento clásico homónimo de Sofía Fiodorovna Condesa de Ségur, escritora francesa nacida en Rusia, ha sido llevado a la pantalla respetando a cabalidad el estilo de la época (a mediados del siglo XIX), en lo referente a la actuación, vestuario, mobiliario, decoración y escenarios, pero añadiendo a la producción la deliciosa sorpresa de un recurso técnico digital contemporáneo: muñequitos, dibujos animados que interactúan con los personajes infantiles de la narración. Sofía, la protagonista del cuento es una niña inteligentísima y juguetona, que va a sufrir tempranamente la pérdida de su madre. Su existencia se transforma de manera radical cuando el padre se casa con otra mujer que asume el rol de la madrastra malvada. Vemos el arquetipo de “la bruja” disfrazada de dama aristocrática con modales ordinarios y pretenciosos. Las desventuras de la niña nos conmueven profundamente, despertando el sentimiento maternal de protección a los débiles. Son recursos genuinos que utiliza la narradora __dentro del estilo de la época__ para alertar al mundo de los adultos sobre aspectos éticos y la responsabilidad hacia la niñez. El otro recurso clásico es la aparición de un “hada madrina” en la caracterización de una amiga de la madre, quien acoge a la niña y va a protegerla en esa etapa. El cuento original tiene una función didáctica moralizante de estilo realista para alertar sobre el acoso y victimización de los niños, además de ser una cuidadosa adaptación de un género literario del pasado.

Nocturama –Dir. Bertrand Bonello. Francia/Alemania/Bélgica, 2016, 130m Netflix Rodada en la ciudad de París esta comedia satírica de horror activa todos los resortes del filme de suspenso prometiendo clavarnos en la butaca de principio a fin. Unos aspirantes al anarquismo (no confundir con la ideología o propuesta radical que desde el siglo XIX, apasionó y arrastró a muchos con el fin de acabar de una vez por todas la opresión del Estado sobre el ciudadano, el capitalismo salvaje, estallando una bomba aquí, otra allá, con el objetivo de declarar todas las libertades individuales y valores humanistas en contra de la explotación del hombre por el hombre, construyendo una sociedad sobre las cenizas de la destrucción del viejo orden burgués, etc…) Aquí no. Estos jóvenes ponen en marcha con meticulosidad técnica y extremado control su “gran plan” ejecutando la estrategia con frialdad y precisión para acabar con todo, sin otro discurso que el cataclismo, la autodestrucción que ni siquiera plantea teoría de resistencia alguna contra la represión, o la creación de una contracultura, o quizás que se les hubiera ocurrido una comuna, proyecto utópico de ingeniería social colectivo como en los años sesenta. Nos preguntamos si ahora en el siglo XXI, de acuerdo al filme, la humanidad tendrá que tolerar y acostumbrarse a nuevos ritos de paso, como las fantasías de poder de jóvenes narcisistas clandestinos, amorales y cínicos con diversiones malignas, que desde un improvisado “underground” circulan a simple vista celular en mano –sin obviar que cuando pierden la partida se aflojan, se tornan sensibleros y hasta se acuerdan de la madre. Me recordó el bien logrado filme del español Carlos Saura “¡Deprisa, deprisa!” (1981), sin la espectacularidad del lujoso set en un mall, ni los gloriosos exteriores de París. En Saura se da otro contexto con sentido crítico, pero mostrando la misma intención nihilista de los protagonistas de Nocturama.

150 Milígramos, La hija de Brest, La Fille de Brest- Dir. Emmanuelle Bercot. Francia, 2016, 128m Es la historia de Irène Frachon, basada en un libro que narra los hechos verídicos ocurridos en un prestigioso hospital de Brest, escandalizando los medios al sacudir a la comunidad científica de Francia. Esta arrojada doctora en medicina, neumóloga, interpretada por (Sidse Babett Knudsen), se enfrenta al establishment de una gran empresa farmacéutica. Lo que ocurrió en el 2010 puso a riesgo su posición en el hospital al percatarse de las muertes en serie de 500 pacientes diabéticos que habían sufrido complicaciones en las válvulas del corazón. Con la ayuda del investigador científico Antoine Le Bihan (Benoît Magimel) logra conectar las muertes al encontrar que la dosis administrada fue el mismo medicamento (Mediator), llegando a la conclusión de que los efectos secundarios habían estado causando las defunciones. El filme está imbuido de tensión dramática en aumento, y editado con buen ritmo y precisión.

La Odisea, L’Odyssée – Dir. Jérôme Salle, Francia, 2016, 122m La vida submarina del legendario biólogo oceanógrafo, oficial naval, miembro de la Academia Francesa Jacques -Yves Cousteau (Lambert Wilson), conocido capitán de la mitológica nave La Calypso, es retratada durante fascinantes exploraciones náuticas a través de los mares y zonas árticas, con su esposa (Audrey Tautou), un hijo, y miembros del equipo submarino entrenado para ello. El filme, además de sumergirnos en la grandiosidad de la vida marina, comparte detalles íntimos del ilustre navegante. Somos testigos de la transformación en la personalidad de este hombre osado convertido en figura mediática, estrella popular, realizador de una serie televisiva que cambia de objetivo explotando el tema para la obtención de capital. En el vaivén de las olas pierde su Norte y casi se va a pique. El viaje a la Antártica y el descubrimiento de la polución ambiental provocada por el cúmulo asfixiante de toneladas de bolsas plásticas, el petróleo descargado por barcos encallados y demás detritus industrial, lo sacude, dando la voz de alerta, recuperando su credibilidad y autoridad moral, al denunciar la destrucción del balance ecológico en las aguas del planeta tierra, y la contaminación del aire que respiramos, amenazando la pérdida del equilibrio global destructor del origen de la humanidad, los mamíferos, fauna , flora marina y terrícola; cultivos y bosques víctimas de los efectos negativos de explotación de recursos humanos y naturales en toda la tierra.

*La autora es actriz de teatro y fue profesora                                                              de Español y Estudios Puertorriqueños en CUNY.

La música que No nos callarán

Durante los procesos huelgarios la música une. Siempre. Recientemente, bajo el nombre Nos no callarán, unió al estudiantado frente a la emblemática torre. Lo aunó allí ante la amenaza de extinción del recinto riopedrense del Programa de Arte con concentración en Música y de otros seis programas de las facultades de Humanidades y Educación. Más. Ante el peligro de perder la Universidad de Puerto Rico (UPR), siempre convoca la música. Igual, las consignas al ritmo de los panderos en los piquetes y marchas.

De hecho, para el colectivo que defiende la educación pública superior de las garras del Gobierno y de la Junta de Control Fiscal, la música es una de las armas más preciadas. Así como el arte en las pancartas, los conversatorios educativos a portones cerrados y la creatividad a conciencias abiertas.

Entre las residencias de estudiantes de Plaza Universitaria y Torre Norte, se ubicó la enorme tarima de este concierto, realizado en apoyo a la lucha que lleva el sector estudiantil del sistema UPR. El domingo, 9 de abril, a partir de las cinco de la tarde hasta pasadas las diez de la noche, pisaron ese escenario PJ Sin Suela, Vladi, Caguama y Velcro, artistas locales del hip-hop.

Junto a distintos líderes estudiantiles, uno de los principales coordinadores de este evento fue Omar Silva, bajista de la veterana agrupación de reggae Cultura Profética, la cual cerró el concierto luego de interpretar más de una docena de sus temas, entre ellos ‘No me interesa’, ‘Suelta los amarres’, ‘Ideas nuevas’, ‘Ritmo que pesa’ y ‘Nadie se atreve’.

El rock de Fofé Abreu, la salsa macabra de la Orquesta el Macabeo y el pop electrónico de Los Wálters también dijeron presente en ese espacio en el que confluyeron la solidaridad de los artistas con el estudiantado en resistencia, la energía de la juventud allí reunida, la brillante luna y la torre que se alza vigilante e históricamente victoriosa.

“Nosotros tenemos que agradecerle a los estudiantes el decir ‘basta ya’ […] Cultura Profética es producto de la UPR. No hay manera de decir cuánta responsabilidad tiene la Universidad de Puerto Rico en la trayectoria, carrera y éxito colectivo de Cultura Profética”, expresó Silva en agradecimiento también a lo que la Universidad, particularmente el Recinto de Río Piedras, le ha permitido lograr a la agrupación que representa.

Según la presidenta del Consejo de Estudiantes de mencionado campus, Wilmarí De Jesús, el evento fue evidencia del apoyo del ambiente cultural puertorriqueño que reciben los procesos de paralización universitaria. El grito al unísono de consignas como ‘Lucha sí, entrega no’ aparecía en lo que se preparaba el próximo artista, a veces cuando finalizaban una canción o luego de las declaraciones de apoyo que estos ofrecían desde la tarima. Una vez más, sonó el grito de resistencia. Una vez más, la música.

Las uñas acrílicas destruirán a Damasco

Alfonso Aguiar Silva

“El fanatismo contribuye al enervamiento, y es preciso extinguir el fanatismo. La creencia ciega en verdades no probadas, y que no tienen medio humano de probarse, destruye la dignidad de la inteligencia y la del carácter. Es preciso fomentar el estudio de las ciencias como vía única para el conocimiento de las verdades”.

José Martí

Usted lo habrá visto. Una foto que incluye una perfecta uña acrílica. Perlada, limpia, manicurada, parece señalar el capítulo 17 del libro de Isaías. Versículos 3-4.

También debe saber que la administración Trump envió 59 misiles a un aeropuerto en Siria en respuesta a lo que los medios occidentales aseguran es un ataque con armas químicas que el gobierno de ese país lanza contra civiles.

Olvidémonos por ahora de los millones de dólares que cuesta cada exabrupto homicida de un presidente. Miremos esa uña, o más bien, leamos esa escritura de Isaías y cuál es el efecto que causa entre miles de lectores con ausencia de juicio crítico.

Los versículos en cuestión dicen: ”Todo el reino de Siria dejará de existir, al igual que la ciudad de Damasco; además, las ciudades del norte, que son el orgullo de Israel, se quedarán sin murallas. Yo soy el Dios todopoderoso, y juro que así será”. Dios continuó diciendo: “Cuando Siria sea destruida, también el gran pueblo de Israel se quedará sin fuerzas y perderá todas sus riquezas”.

Hasta ahora, la capital de Siria, no ha recibido fuertes ataques del Estado Islámico o de otros grupos asociados en control de la parte norte del país. Por ahora nada garantiza que eso continúe así. De ocurrir ¿es el cumplimiento de una profecía?

Según algunos estudiosos de la Biblia, la profecía se cumplió en el 702 a. C. cuando el reino fue atacado por el Imperio Asirio derrotarando a los arameos y ocupando Damasco en el año 732 antes de Cristo. Los asirios son el Irán actual, aliado de Siria, por lo que la profecía tendría un pequeño problema.

El periódico Independent reproduce una entrevista el 6 de abril donde Bashar al-Assad, defendiéndose de los ataques en los que se le condena por el uso de armas químicas aseguró: “No tenemos otra opción que ganar esta guerra. De lo contrario, Siria será destruido”. Los rusos, aliados de Assad, suponen que el ataque no fue otra cosa que un escape de tóxicos en poder de los llamados rebeldes como resultado de un bombardeo aéreo.

Esto se ha convertido en una de las conversaciones más gustadas de internet. Una simple búsqueda nos confirmará, sin embargo, que el asunto de las profecías en Siria no es nuevo.

Cubadebate reproduce el 11 de septiembre de 2013 el mismo asunto y destaca entonces a Barack Obama como el acelerador de profecías.

“Sea como fuere, parece que desde que el presidente Barack Obama solicitó que el Congreso autorizara una acción militar de EE.UU. contra Siria una gran parte de los estadounidenses se siente realmente asustada con la perspectiva de involucrarse en un nuevo conflicto bélico. La venta de libros que tratan el tema de las profecías bíblicas sobre el apocalipsis –con autores como Perry Stone, John Hagee y Joel Rosenberg– aumentó considerablemente.

Cabe recordar que la encuesta, realizada por ORC Internacional a petición de CNN, demuestra que más del 70% de los estadounidenses no quiere que el Congreso de EE.UU. apruebe una resolución que autorice un ataque militar contra Siria. Mientras tanto, las voces dentro del Congreso también se dividen y por el momento no se pueden pronosticar los resultados de la votación. El Senado de EE.UU., por su parte, suspendió la votación prevista para el 11 de septiembre sobre la intervención en Siria después de que el Gobierno de Bashar al Assad declarara que estaba dispuesto a entregar sus arsenales químicos bajo control internacional”.

Estos debates en internet nos recuerdan los que ocurren cada vez que Israel ataca con fiereza a la población civil en Palestina. En minutos se llenan las redes de exclamaciones de apoyo al “pueblo elegido de Dios”. Nada de contextos históricos, ni de separación del estado de Israel del metafórico Israel de la Biblia. Habría que concluir como Martí, o como Hostos, que solo la educación y el fomento del estudio de las ciencias nos “salvará” de apoyar el genocidio o de aceptar las cosas sin tratar de cambiarlas. Y eso en un país en el que habrá 300 escuelas menos en agosto, en el que se ataca desde arriba el proyecto de educación pública, en el que hay más iglesias que en el municipio de Cholula y en el que el ser anti intelectual es la norma. Quizás sea cierto lo que decía otro profeta: “Conocerán la verdad y la verdad los hará libres”. Metan mano.

El autor es puertorriqueño, maestro de historia en Patillas.