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La trama rusa de Trump con acento español

La investigación que el FBI desarrolla en torno a la penetración rusa en la campaña y luego presidencia de Donald Trump pudiera tener consecuencias escandalosas… si los jefes de esta organización –que no deja de ser un cuerpo policial adscrito al Departamento de Justicia– se atreven a ir tan lejos como la evidencia lo permita. A juzgar por las pocas cosas que ya son públicas gracias a gestiones de la prensa, la conexión fue y sigue siendo intensa y en la base de ella no sólo está el aparato de inteligencia del estado ruso, sino al menos una organización mafiosa incrustada en él. Todo indica que los hechos están servidos, pero la pregunta sigue siendo si el FBI se atreverá a revolcarlos porque tocan a personas y organizaciones muy importantes en el entramado político estadounidense.

En Estados Unidos, la noticia más importante de las pasadas semanas fue la petición pública de inmunidad que hizo el hasta recientemente súper poderoso Michael Flynn. La solicitud de Flynn, y su rechazo por parte del comité del Senado estadounidense que también investiga la conexión rusa, fue tan rápida que apenas dio tiempo para que la gente aquilatara su importancia. ¡Quien pedía inmunidad ante un posible procesamiento criminal es la persona que hace apenas unas semanas ocupaba la silla principal de la seguridad y la inteligencia de Estados Unidos, nada menos que el Jefe del Consejo de Seguridad Nacional! Por la oficina que brevemente dirigió esa persona pasa la información política y militar más importante de la que todavía es la principal potencia del mundo. Ahora sabemos, como tácitamente se admite con la petición de inmunidad, que estuvo y estaba delinquiendo mientras ocupó el cargo o antes de llegar a él.

Flynn se destacó como militar y luego, desde el lado “civil”, estuvo mucho tiempo vinculado a grupos empresariales (o mafiosos) rusos. Durante el periodo electoral jugó un papel importante en el diseño y ejecución de la campaña de Trump. Obviamente es una persona que guarda información altamente comprometedora.

Otra información de gran importancia nos llega desde España gracias a un reportaje investigativo del diario El País en torno a la figura de Alexander Torshin, un político y “banquero” ruso muy cercano a Vladimir Putin. Según una investigación de varios años de la policía española a la que tuvo acceso el diario, Torshin es realmente el jefe principal de una importante organización mafiosa con sede en Moscú. La investigación se desarrolló debido a las operaciones de esa organización en las Islas Baleares para lavar dinero sucio comprando hoteles turísticos. Mayormente mediante interceptaciones telefónicas, la policía española comprobó que Torshin era el verdadero jefe del grupo mafioso y arreglaron su arresto en una fiesta a la que el ruso acudiría en agosto de 2013 en Palma de Mallorca. Pero el mafioso fue alertado por delegados del Ministerio del Interior ruso en España y no viajó a Mallorca, por lo que la policía española sólo pudo arrestar a sus lugartenientes.

Pues resulta que este señor Torshin, según El País, no sólo dirige una organización criminal en Moscú que lava dinero en España, sino que también jugó un papel importante en las relaciones del gobierno de su país con la campaña de Trump. Entre 2001 y 2015 fue senador y luego, gracias a su cercanía con Putin, pasó a la vicepresidencia del Banco Central ruso. Luego lo encontramos vinculándose a la importante organización estadounidense National Rifle Association (la misma que invirtió $21 millones –que se sepa– en la campaña de Trump) de la que se convirtió en “miembro permanente”. En mayo de 2016 participó en la convención nacional del NRA y allí, entre otras cosas, tuvo una cena privada con Donald Trump Jr.

Obviamente se trata de un personaje muy importante en el estrecho vínculo que se estableció entre Trump y el gobierno ruso. El reportaje del diario español no da más detalles de las actividades u operaciones que Torshin siguió desarrollando en Estados Unidos durante la campaña electoral, ya fuere directamente o a través de sus contactos con la NRA. Pero el FBI tiene a su disposición mayores recursos investigativos que los periodistas y puede reconstruir las andanzas de este personaje donde se junta la mafia, la política y el espionaje.

Por una investigación que Yahoo News desarrolló en coordinación con la del diario El País sabemos que Torshin llegó a lo más alto. Tan recientemente como el pasado 1 de febrero de 2017 tenía programado un encuentro privado con el mismo Donald Trump en Casa Blanca, antes de una actividad tipo desayuno que el presidente tendría con un grupo más amplio en la que participaría una delegación rusa presidida por Torshin. Pero para ese día ya la trama se debatía demasiado en la prensa y el encuentro privado fue cancelado la noche previa.

El frustrado encuentro privado del 1 de febrero entre Trump y el político-mafioso confirma que la conexión rusa no sólo ocurrió sino que persiste. Dice mucho que el mismo presidente, a pesar de todo lo que se había discutido públicamente y a pesar también de que ya estaban en curso varias investigaciones, hubiese programado un encuentro privado con un individuo que, aunque oficialmente es vicepresidente del Banco Central ruso, tiene vinculaciones mucho más altas. Nadie pudo haber pensado que ese encuentro no iba a trascender y aunque lo cancelaron a toda prisa, el hecho mismo de que lo programaran dice mucho.

Tal vez el FBI no logre entrevistar a Torshin ni arrestarlo, como no lo pudo la policía española. De su mansión en Moscú no saldrá ni aunque pidan su extradición. Pero aunque ni siquiera puedan entrevistar a los personeros rusos que participan en el drama, todo indica que la organización estadounidense tiene mucha tela de donde cortar. Si quieren.

La enfermedad de Marién: Apuntes de un estudio

Aprimera instancia, Marién se nos aparece como un personaje de poca profundidad [1]. Quizá sea esta la razón por la que tan pocos trabajos de La peregrinación de Bayoán la tomen en cuenta [2]. Esto, curiosamente, a pesar de que es casi imposible negarle importancia dentro de esta novela.

Marién, en ella, nos es lejana. A diferencia de Bayoán y Eugenio María Hostos (el personaje), nunca le habla al lector; nos acercamos a ella siempre a través de un mediador. Mediador masculino, además, que busca idealizar a este personaje femenino. Por ser narrada a través de estos otros ojos, se nos presenta de manera escurridiza, de difícil acceso analítico. Es por eso, quizás, que este escrito nuestro sea un esfuerzo trunco; forma parte de un proyecto abandonado, más amplio, que buscaba estudiar a este personaje.

En estas notas, nos acercaremos a la enfermedad de Marién, uno de los elementos más problemáticos y, por lo mismo, sugerentes de la novela. Nunca se dice qué padece ella a ciencia cierta. Apenas podemos con firmeza señalar algunos síntomas. (Un notable deterioro en su cuerpo. En ocasiones, calentura o fiebre. Se menciona una irritación en su sistema nervioso.) Los pocos momentos en que los doctores o los otros personajes hablan de esta enfermedad se caracterizan por una gran imprecisión. Y son, precisamente, este desconocimiento y esta ambigüedad los que propician las posibilidades interpretativas de la enfermedad y el surgimiento de tantas lecturas alegóricas alrededor de la novela y de este personaje femenino [3].

Es desde el misterio que nos podemos aproximar a la enfermedad de Marién, acogiéndonos a la impresición y no buscando alejarnos de ella. Resulta trivial el querer ver una enfermedad específica: lo importante es entender cómo algunos elementos de distintas enfermedades se ponen en práctica en la novela; y qué función cumplen a la hora de analizar el personaje y el texto. Según los síntomas que se presentan, la novela parece movilizar una combinación de los esquemas asociados en aquella época con la tuberculosis, la histeria e incluso la fiebre cerebral [4], enfermedades comunes en la literatura de aquel siglo. Las tres se asocian tanto a problemas de la psiquis como a problemas fisiológicos. En todos los casos, la exaltación emocional, usualmente relacionada a alguna incitación o deseo sexual, puede ser la causa que conduce a la contracción de la enfermedad (Sontag 686; Petersen 448–449). Aquí, por lo tanto, psiquis y cuerpo se unen. Aunque nuestro estudio privilegia los elementos asociados con la tuberculosis, son demasiados los detalles que carece la enfermedad de Marién para calificarla como padeciendo esta enfermedad. No hay indicio de que su condición pueda contagiar a los demás; apenas hay referencias a tos o a alguna condición pulmonar; etc.

Es elusivo el momento en que Marién contrae la enfermedad por primera vez, y punto de debate para la crítica [5]. Durante una discusión que ocurre entre Bayoán y la madre de Marién, respecto al viaje hacia España del joven y la momentánea separación de los amantes, la madre dice:

–¿No es un crimen, mi querido Bayoán, lo que usted ha resuelto [viajar a España]? ¿No es un crimen convertir la esperanza en desesperación, la inocente alegría en honda pena? ¿No es un crimen matar la felicidad de esta criatura, ya bastante infeliz con ser tan delicada? (162–163)

Poco después, dirá:

Marién morirá, y Ud. vivirá para sufrir, para apretarse el corazón inútilmente […] ¡Oh! y esto no es una amenaza vana; yo siento una voz que me lo dice…! (163)

El hecho de que se anticipe su muerte durante la discusión puede sugerir que Marién ha estado enferma desde el principio del texto, aunque solo se haya expresado de manera velada. En la entrada del día previo, ya había pensado Bayoán: “¡Y si, frágil como es, estalla y muere…?” (159).

Por otro lado, durante la época se pensaba que las enfermedades estaban ligadas a la personalidad de quienes las cargan (Sontag 701; Petersen 454, 457). La “delicadeza” de Marién no solo puede sugerir que Marién ya está enferma al comienzo de la novela, sino que, incluso, por ser delicada estará predestinada a enfermarse y a padecer de una muerte trágica. Una última posibilidad, la más probable y que no necesariamente contradice la anterior, es que contrae su enfermedad debido a la exaltación emocional que siente al Bayoán emprender su peregrinación hacia España, postergando los sueños que tenía ella de una vida familiar común.

No es hasta que Bayoán se reencuentra con Guarionex (el padre de Marién) de manera inesperada en Puerto Rico que nos enteramos como lectores y de manera explícita sobre la misteriosa enfermedad que posee a Marién.

–¡Bayoán…!

–¡Guarionex…! ¿Ud. aquí…? ¡amigo de mi alma…! ¿y Marién, y…?

–Todos aquí.

–¡Vamos, vamos a verlas…!

–Calma, amigo mío, calma: antes de verlas, es necesario hacerles saber que Ud. está aquí, porque…

–Es verdad: pero el ansia que tengo de verla… ¿está buena… están buenas, no es verdad?

–No, hijo mío… No se inquiete Ud., no es nada; tristeza, abatimiento…

Aquí, a través de la cautela de Guarionex y las medidas que pretende tomar para preparar a su hija para el encuentro con Bayoán, nuevamente se hace alusión a la delicadeza tanto física como emocional de Marién. El diálogo prosigue de la siguiente manera:

–¡Santa niña…! Pero nada más, ¿no es cierto?

–Nada más: los médicos me aconsejaron que la lleve a Europa, le prometí ir a España; pensó en Ud., y aceptó, y aquí estamos esperando el vapor para Santo Tomás.

–¿Pero los médicos no han visto otra cosa que ese mal del alma que tiene por síntomas la languidez, el olvido de lo que nos rodea, el desvarío frecuente, el continuo encerramiento en nosotros mismos…?

–No, hijo mío, no: no tema Ud.

–No temo; deseo saber la opinión de los médicos para observar a Marién, y con la luz que me dé la observación guiar a los médicos, que para tener tan abiertos los ojos del alma como los del cuerpo, debieran, como el sacerdote y el abogado, no ser de carne y lodo: me estremezco al pensar en las consecuencias que tiene todos los días, a cada paso, la ceguedad de esos hombres, que en general, no son más que aplicadores de una ciencia nebulosa, que ellos anublan más con la criminal indiferencia que les dan la costumbre y la necesidad en que se creen de ser de hielo. […] Marién es demasiada delicada: el corazón es lo que vive en ella: su desgracia, que la ha puesto en mi camino… (198–199)

Bayoán no se cree posicionado en un lugar aventajado para entender la enfermedad solo por puro capricho; la medicina no se presenta como un campo disciplinario riguroso en esta novela, sino uno impreciso, como fue todavía común en parte de la literatura de la época en ambos lados del Atlántico [6].

La razón por la que los doctores le recomiendan a Marién viajar a Europa es, como casi todo lo relacionado con la enfermedad de Marién, desconocida para los lectores. Sin embargo, a los pacientes de tuberculosis se les recomendaba un cambio de escenario, particularmente hacia el campo, por lo que aquí nuevamente se moviliza una característica asociada con esta enfermedad (Sontag 684–685). Esto podría explicar el que la familia de Marién nunca decida seguir a Bayoán a Madrid; permanecen en la casa de campo cercana a Alicante, y luego en Aranjuez. Este cambio de escenario, además, no solo representaría un espacio más sano, sino que pudiera darle cierta tranquilidad al alma de la enferma. Aquí, nuevamente, se hace hincapié en la relación profunda entre psiquis y cuerpo. Por eso, el doctor de Marién le confesará a Bayoán que “el cuerpo no se salva, si el alma no se cura; el médico es Ud., no yo. De Ud. depende todo” (315). Y así, en otro momento: “La curación depende de Ud. y del campo, no del médico” (322).

La enfermedad de Marién tiene efectos notables en su cuerpo, consumiéndola durante el proceso de deterioro. Como era lo común en la expresión literaria de la tuberculosis, este acto de consumo del cuerpo de Marién estará acompañado de un aumento en la atracción erótica que el propio cuerpo produce. Repulsión y atracción conviven. Así, confiesa Bayoán al principio de este cambio: “Allí está Marién: ha adelgazado: sus ojos van hundiéndose, palideciendo sus mejillas, anublándose su frente… ¡pobre niña!” (226). Más adelante, dirá que el color de su piel es “el color del mal que la devora” (227). Unos días más tarde, sin embargo, el cuerpo de Marién le producirá la sensación contraria: “Se hizo más ligera: se aligeró de un peso, y la esbeltez de su talle me encantó” (240).

Cuando la fecha del matrimonio de Bayoán y Marién se aproxima, empiezan las especulaciones respecto al efecto que pudiera tener el “consumar el matrimonio”. El remedio para la enfermedad ahora parece concentrarse en las posibilidades de tal acto. Existen dos remedios ponderados y contradictorios: el primero implica la satisfacción de los deseos sexuales de Marién, lo que le daría nuevos ánimos de vida para derrotar su enfermedad; el otro, la abstención total, que buscará frenar en Marién cualquier exaltación emocional que pudiera conducirla a su muerte [7]. Esta cura bifurcada no será invención de la novela, pues eran los remedios que se pensaban y especulaban respecto a la tuberculosis y a la histeria en aquella época (Sontag 687–690; Sommer 197). Bayoán mismo se cuestiona al respecto:

¿No es el placer del organismo chispa eléctrica que partiendo del cerebro, va desarrollando, animando, conmoviendo los anillos del sistema nervioso, produciendo un choque simultáneo, cuyo fin es su principio, una violenta convulsión? ¿no afectan dolorosamente al cuerpo enfermo, todo choque, toda convulsión?…

¿Y si me engaño? … ¿y si en vez de ser funesta, es necesaria esa satisfacción de las leyes naturales? (313)

El doctor de Marién tampoco asume una posición fija al respecto. En un principio, entiende que el matrimonio y su “consumo natural” pueden “reanimar” a Marién, y por eso le insta a Bayoán que continúe con los planes de casarse. Bayoán lo logra convencer de lo contrario, o por lo menos de dudar lo suficiente de su opinión como para que no haya una propuesta médica de su parte (315–316).

Lo más importante de este debate respecto a la cura de la enfermedad, sin embargo, es que Marién, sin decirlo explícitamente aunque siempre sugiriéndolo, asume la posición contraria a la de su futuro esposo: querrá la satisfacción de sus sentimientos. Es aquí que los deseos sexuales de Marién salen a la luz. Será ella quien “conspirará” en contra de la abstinencia por la que apuesta Bayoán. Buscará ella que ambos estén juntos y solos, produciendo gestos que sabía que lo incitarían. (Curiosamente, la exaltación del apetito sexual es otra posible alusión a los efectos de la tuberculosis (Sontag 682).)

La muerte de Marién, finalmente, parece tener como causa un revuelco emocional. Dado que su enfermedad es desconocida y sus curas solo puras especulaciones, la novela (y Marién) es capaz de darle importancia vital a un factor que le es exógeno al estado de salud del personaje. Cerca de donde viven Bayoán y la familia de Marién, habita “una joven peligrosamente enferma”, próxima a casarse y con “igualdad de circunstancias” a Maríen, lo suficiente como para que se proyecte en ella. Esta joven cobrará la forma de un doble romántico, un doble ominoso, que cumplirá la función de un anticipo de su muerte: “… he tenido un pensamiento aterrador: me he dicho que yo también estoy enferma, que yo también puedo morir; que si ella no se salva, yo tampoco” (331). En efecto, es mínima la distancia temporal que divide a ambas muertes, pues la de la joven produce en Marién, al enterarse, un efecto desgarrador que la debilita vorazmente hasta concluir con su vida.

La enfermedad de Marién aparece como un punto raro en la literatura latinoamericana de la época. La manera en que La peregrinación de Bayoán la articula y desarrolla no guarda relación con aquellas enfermedades que interesaban a los escritores puertorriqueños de la época, relacionadas mayormente con la mujer campesina, como se puede apreciar en los trabajos de Salvador Brau y Francisco del Valle Atiles [8]. Se distancia, además, de otras muertes que siguen el curso de una enfermedad diagnosticada. La manera precipitada en que ocurre su fallecimiento solo se asemeja a la muerte de dos personajes de la novela dominicana Enriquillo de Manuel de Jesús Galván: Higuemota, madre de Mencía, fallece debido a la exaltación y felicidad que le causa ver a Enriquillo después de varios años de distancia; María del Cuellar, obligada a casarse con Diego de Velázquez, muere pocos días después de su matrimonio, por una enfermedad nunca descrita y producto de su tristeza. Estos casos, sin embargo, arrojan poca luz respecto a la enfermedad de Marién.

En una novela como La peregrinación de Bayoán, en pugna constante con la estética romántica, resulta curioso un elemento como lo es la enfermedad de Marién, tan ligado a esta corriente literaria. Su razón de ser y su inicio permanecen inciertos, al igual que la identidad de la enfermedad en sí. Queda claro, sin embargo, que ella afecta tanto al cuerpo como a la mente de Marién. La relación que guarda con los deseos sexuales de Maríen falta por estudiarse con profundidad. Por último, la muerte precipitada de Marién, explicada a través de las emociones y no de las ciencias, sirve de abono para las lecturas alegóricas de La peregrinación de Bayoán, que comienzan con la propia clave de lectura que el autor inserta en la segunda edición de la novela del 1873 y que no cesan de hacerse en nuestros días. Queda mucho – por no decir todo – que investigar respecto a la enfermedad de Marién, y más todavía sobre ella. Quizás sirvan estos apuntes para estimular un ensayo más detenido al respecto.

Notas

[1] “… Marién es un complemento para el héroe romántico sin alcanzar a ser por sí misma un individuo con la capacidad para modificar el devenir histórico” (Guerra Cunningham 19); “El personaje de Marién es probablemente el más prototípico de la novela de Hostos, y es más que tentadora la posibilidad de ver su utilización simplemente como un lugar común en la representación de un personaje femenino, que el autor puertorriqueño desarrolla dentro de los límites que le permite la convención literaria del momento” (Rosa 78–79).

[2] Conocemos solo de tres estudios que le dedican parte de su espacio al análisis del personaje: el comienzo de “Feminismo e ideología liberal en el pensamiento de Eugenio María de Hostos” de Lucía Guerra Cunningham; la quinta parte de Hostos novelista. Estética y psicología en La peregrinación de Bayoán de Ernesto Álvarez; y el segundo capítulo de Los fantasmas de la razón. Una lectura material de Hostos de Richard Rosa.

[3] Algunas de las alegorías más interesantes se encuentran en: “El discurso liberal de Tapia y Rivera, Hostos y Zeno Gandía”, de Luis Felipe Díaz; y los últimos dos acápites del segundo capítulo de Los fantasmas de la razón. Una lectura material de Hostos de Richard Rosa.

[4] La fiebre cerebral es sin duda la más olvidada de estas tres enfermedades. Entre las novelas con personajes que contraen o son diagnosticados con esta enfermedad y que son previas a La peregrinación de Bayoán podemos destacar: Wuthering Heights de Emily Brontë (1847); Madame Bovary de Gustave Flaubert (1856); y Great Expectations de Charles Dickens (1860). Todas son obras fundamentales del siglo XIX, por lo que no se podrá ver como un fenómeno menor la posibilidad de movilizar los síntomas y las teorías de la fiebre cerebral en la novela de Hostos. Ver al respecto el ensayo de Audrey Petersen “Brain Fever in Nineteenth–Century Literature: Fact and Fiction”.

[5] Guerra Cunningham piensa que la enfermedad de Marién se debe a la separación de los amantes (19). Rosa, por otro lado, y erróneamente, entiende que la enfermedad de Marién ocurre durante el viaje trasatlántico, viaje que se hace, precisamente, para tratar de curar la enfermedad (82–83).

[6] María Gabriela Nouzeilles señala que es en el naturalismo en el que se visualiza ese giro hacia la profesionalización y a la institucionalización de la medicina. “Durante siglos la medicina fue considerada un arte interpretativo, no una ciencia, con un espectro limitado de recetas terapéuticas sin mucha garantías de cura. Después del siglo XVIII, con la sistematización del método experimental de Claude Bernard y el desarrollo de la bacteriología a partir de los descubrimientos de Pasteur, paulatinamente la medicina fue ganando credibilidad científica. La creación oficial de la carrera universitaria y el otorgamiento de títulos de habilitantes, la expansión acelerada de un aparato sanitario y el desarrollo planeado de secretarías de higiene pública, hospitales, asilos y laboratorios completaron la transformación y recolocación de la medicina dentro de la jerarquía de saberes de la modernidad” (Nouzeilles Ficciones somáticas 63).

[7] En este aspecto, La peregrinación de Bayoán se acerca a María de Jorge Isaacs, quizá la novela más influyente y popular del siglo XIX en la América Latina, publicada cuatro años después del texto hostosiano. Para una lectura (alegórica) sobre María y su enfermedad, ver: “María’s Disease: A National Novel (Con)Founded”, de Doris Sommer, en Foundational Fictions. The National Romances of Latin America.

[8] Ver, al respecto, el tercer capítulo de Subjects of Crisis: Race and Gender As Disease in Latin America, de Benigno Trigo, titulado “Anemia, Witches and Vampires”, que trata en detalle el problema de la enfermedad (real y metafórica) en la segunda mitad del siglo XIX en Puerto Rico.

Bibliografía

-Álvarez, Ernesto. Hostos novelista. Estética y psicología en La peregrinación de Bayóan. Río Piedras: Editorial EDIL, 2000.

-Díaz, Luis Felipe. “El discurso liberal de Tapia y Rivera, Hostos y Zeno Gandía”. La na(rra)ción en la literatura puertorriqueña. San Juan (Puerto Rico): 2008, 53–81.

-Guerra Cunningham, Lucía. “Feminismo e ideología liberal en el pensamiento de Eugenio María de Hostos”. Revista del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (enero–junio 1991): 18–24.

-de Hostos, Eugenio María. La peregrinación de Bayoán. Diario recogido y publicado por Eugenio María Hostos. Obras Completas (Edición Crítica). Ed. Julio César López, Vivian Quiles Calderín, Pedro Álvarez Ramos. San Juan: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1988.

-Nouzeilles, María Gabriela. Ficciones somáticas. Naturalismo, nacionalismo y políticas médicas del cuerpo. (Argentina 1880–1910). Rosario, Argentina: Beatriz Viterbo, 2000.

-Petersen, Audrey. “Brain Fever in Nineteenth–Century Literature: Fact and Fiction”. Victorian Studies 19.4 (Jun 1976): 445–464.

-Rosa, Richard. Los fantasmas de la razón. Una lectura material de Hostos. San Juan (Puerto Rico): Editorial Isla Negra, 2003.

-Sontag, Susan. Sontag. Essays of the 1960s and 1970s. Nueva York: Library of America, 2013.

-Trigo, Benigno. Subjects of Crisis: Race and Gender As Disease in Latin America. Hanover, NH: University Press of New England, Wesleyan University Press, 2000.

Antes que O’Neill fueron otros

A más de una veintena de días de que el gobernador Ricardo Rosselló Nevares le solicitara la renuncia a Héctor O’Neill, pareciera que el todavía alcalde de Guaynabo se ha hecho de la vista larga y reta la autoridad, esa que ha sido poco insistente en su reclamo.

Aunque, también es cierto que la directora de Ética Gubernamental (OEG), Zulma Rosario Vega, confirmó recientemente que un grupo anticorrupción –compuesto por agencias federales y estatales– está investigando al veterano ejecutivo municipal.

La situación de que un individuo con mayor poder abusa de uno con menos, o de que un patrono violenta los derechos humanos de una empleada ha quedado registrada en la historia política de este País. En los últimos años, otros funcionarios municipales han sido acusados en los tribunales y sentenciados por la conducta de hostigamiento sexual. Repasemos.

En diciembre del año pasado, el exgobernador Alejandro García Padilla, al aproximarse el fin de su mandato, indultó a los ejecutivos Edgardo Arlequín Vélez y Roberto Vera Monroig, exalcaldes de Guayanilla y Adjuntas por el Partido Popular Democrático, respectivamente. Estos indultos se dieron a pesar del malestar público que causaron ambas situaciones.

En el caso de Arlequín, fue sentenciado a cuatro años de cárcel por habérsele encontrado un cargo de acoso sexual y una violación a la Ley de Ética. Con el indulto condicional que le dio García Padilla, quedó bajo arresto domiciliario y supervisión electrónica hasta que cumpliera su sentencia.

Mientras, Vera Monroig resultó convicto en el 2008 por actos lascivos contra una funcionaria del municipio.

Por otro lado, el exalcalde de Cidra, Ángel “Wiso” Malavé Zayas, resultó convicto de actos lascivos por los avances sexuales que cometió contra cinco empleadas. Fue sentenciado a una pena de nueve años y siete meses. Según la prensa local, el 8 de julio de 2010 Malavé se presentó al Centro Judicial de Caguas, acompañado por decenas de empleados municipales, a raíz de la radicación de denuncias de parte del Panel Fiscal Especial Independiente (FEI) por actos lascivos.

Finalmente, en agosto de 2013, lo encontraron culpable por acosar a cinco empleadas municipales en hechos ocurridos entre el 2006 y 2008.

La vista de sentencia del convicto exalcalde de Cidra se transmitió en directo desde el Tribunal de Instancia de Caguas, en un acto sin precedente en la historia de la cobertura noticiosa de los procesos judiciales en Puerto Rico.

O’Neill se ampara en la quinta enmienda

El alcalde de Guaynabo, Héctor O’Neill, se amparó en la quinta enmienda durante una citación en el Departamento de Justicia, tras el caso de hostigamiento sexual en el que se vio involucrado y que transó con la afectada, una policía municipal.

O’Neill arribó a la sede de la agencia, en Miramar, en momentos en que se realizan manifestaciones en su contra por permanecer en el cargo pese a la petición de renuncia que le hizo el gobernador Ricardo Rosselló Nevares.

El primer ejecutivo se amparó en la quinta enmienda para no autoincriminarse, de acuerdo a expresiones del abogado, Joaquín Monserrate Matienzo, a la salida de la agencia.

La llegada del alcalde de Guaynabo coincide con expresiones de la secretaria de Justicia, Wanda Vázquez, quien ha señalado que la investigación del caso O’Neill está “muy adelantada”.

O’Neill, quien transó en un caso de hostigamiento sexual en que la víctima fue una policía municipal, dejó su cargo como presidente del Partido Nuevo Progresista (PNP) a petición del gobernador.

Sobre el caso, Vázquez ha informado que en la agencia “se han hecho gestiones, citaciones, solicitud de documentos, de coordinación con agencias estatales y federales”.

Según la funcionaria, “la investigación está muy adelantada. No nos vamos de dejar llevar por la prisa. Esta es una agencia de ley y orden”.

Además de O’Neill, Justicia había cursado ya cuatro citaciones al cuartel de la Policía Municipal de Guaynabo.

Justicia ya tiene en su poder el expediente del caso de la Oficina del Fiscal Especial Independiente (OFEI), donde la policía municipal presentó una querella, la que posteriormente retiró.

Además, investiga posibles actos de corrupción del alcalde de Guaynabo.

Ana Belén Montes: La víspera de la conciencia

Los mitos tienden a relatar una historia con la cual se intenta explicar una cosa que a su vez sugiere otra no del todo identificable de primera intención. Un buen ejemplo de esto es el mito griego de Perséfone y el inicio de la primavera. Para nosotros se trata del equinoccio de primavera alrededor del 19 o 20 de marzo, cuando los rayos del sol dan directamente sobre la linea imaginaria del ecuador y el día y la noche tendrán igual número de horas. Habrá otro equinoccio de otoño alrededor del 22 de septiembre cuando de nuevo los rayos del sol den directamente sobre el ecuador. Para los griegos de la “Antigua Grecia”, el inicio de la primavera se debía al resurgimiento a la superficie de una joven ninfa, hija de la diosa Deméter y de Zeus, a quien Hades, el dios de las profundidades de la Tierra, raptó y desposó por la fuerza. Deméter a su vez era reconocida como la diosa de la agricultura y amaba profundamente a su hija. Este amor es la clave que desata acciones en el mito que a su vez nos provoca a buscar algo más que una explicación bucólica del inicio de la primavera. Volveremos sobre esto.

Ana Belén Montes nació un 28 de febrero de 1957. Hija de un psiquiatra quien se dedicó a la vida militar, llegó al mundo mientras sus padres se encontraban residiendo en una base de Estados Unidos en Alemania. Creció en un ambiente donde la lealtad al gobierno de Estados Unidos y su poder militar eran incuestionados. Su hermano y hermana trabajan o han trabajado para el FBI. Con sus conexiones familiares, su inteligencia y sus estudios de bachillerato y maestría de universidades de ese país, pudo haber tenido muchas opciones de empleo y las puertas no se le cerrarían. Algo pasó en su conciencia y su trayectoria ha sido otra muy diferente. En el 2001 Ana Belén fue acusada como espía a favor de Cuba y en contra de los intereses de Estados Unidos. Desde el 2002 , hace catorce años y medio, se le recluyó en una cárcel llamada Carswell, la cual queda dentro de una instalación militar de la Marina de Estados Unidos en Fort Worth, Texas. Dentro de esa cárcel hay un llamado centro destinado para personas con problemas psíquicos pero el tratamiento que reciben es equivalente a tortura del tipo de deprivación sensorial y embrutecimiento intelectual y afectivo. Solamente la pueden visitar su padre y hermano. No puede recibir cartas, revistas ni periódicos. No puede ver televisión. No hay ninguna evidencia que apunte a problemas mentales pero aun si la hubiera no hay un solo diagnóstico que pueda justificar este tipo de tratamiento.

La historia de torturas a la cual el gobierno de Estados Unidos somete a los que difieren de su política es bastante conocida. En el caso del movimiento independentista es pan comido. Ya Juan Antonio Corretjer había advertido del sentido “particular” de dignidad del gobierno de Estados Unidos al encarcelar indefinidamente a independentistas a través del Gran Jurado sin permitirle un abogado. Las cárceles secretas y las no secretas que mantiene Estados Unidos, como Guantánamo y lo que fue Abu Ghraib, han dejado demostrado que la detención indefinida y la tortura son un chiste para los que la aplican, e indicativas de la depravación moral que cunde en muchas esferas de ese gobierno. Pedro Albizu Campos fue torturado físicamente y ante sus denuncias se le diagnosticó estar sufriendo de sus facultades mentales. Lolita Lebrón sufrió vejámenes inconcebibles al punto de que el deceso de su hijo se lo notificaron en son de burla. A Alejandrina Torres la colocaron en una sección de hombres y le hacían exámenes rectales a capricho. La lista es bien larga, éstos son unos pocos ejemplos. A Ángel Rodríguez Cristóbal, quien fuera militante de la Liga Socialista Puertorriqueña, le administraron Toracin, un antipsicótico muy fuerte y para el cual debe mediar un diagnóstico psiquiátrico el cual las autoridades carcelarias no evidenciaron que lo hubo. Luego lo estrangularon y alegaron que fue un suicidio a pesar de todas las indicaciones que apuntaban lo contrario. A Carlos Noya, militante por muchos años de la Liga Socialista Puertorriqueña, lo asignaron a la misma cárcel en que asesinaron a Ángel, su amigo y a quien vio con vida en una visita en compañía de Corretjer un día antes de su muerte. Esto luego de que la abogada de Noya solicitara una cárcel cerca para que no perdiera comunicación con su familia. ¿Cómo pasó esos dos años de prisión sabiendo que dentro de esas paredes murió su amigo? ¿A cuántas personas miró con sospecha de que podían saber algo sin poder expresar su angustia? Oscar López Rivera estuvo doce años en reclusión solitaria y al pasar a otra institución carcelaria lo obligaban a reportarse a un oficial cada dos horas. Todos eran personas “peligrosas” de acuerdo a los intereses del gobierno de Estados Unidos y su poder militar aunque sus acciones debieran haber sido juzgadas en una corte internacional por ser Puerto Rico una colonia y Estados Unidos ser juez y parte. Pero su sentido de dignidad no cubre eso. Realmente no sabemos lo que cubre. ¿Cuán peligrosas son y cuán enfermas están las personas que deciden estas torturas? ¿Quiénes son los “locos” y las “locas”?

La peor acusación que hemos leído que el gobierno de Estados Unidos mantiene contra Ana Belén es que debido a una información que ella suministró, le facilitó un ataque sorpresa en el 1987 a la guerrilla salvadoreña conocida como Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional contra un campamento secreto del gobierno de El Salvador. Este campamento fue impulsado por el gobierno de Estados Unidos y diseñado, manejado y sostenido con dinero de los contribuyentes estadounidenses. Para entonces se libraba una lucha tenaz en dicho país, entre una burguesía apoyada por Estados Unidos y un campesinado sumido en la extrema pobreza que constituía la gran mayoría. Los principios que animaban esa lucha era la no intervención del imperio, la redistribución de la riqueza y el establecimiento de un gobierno socialista. Para detener esos cambios Estados Unidos le había gastado a sus contribuyentes solamente en ese pais un billón de dólares. En ese ataque cayó el estadounidense Gregory A. Fronius, sargento destacado de las fuerzas “especiales” del Ejército de Estados Unidos. Póstumamente se le condecoró con una medalla, “Estrella de Plata”. Para el gobierno de Estados Unidos es heroísmo intervenir en otro pais, pequeño y desolado por la pobreza y apabullar con dinero de los contribuyentes de Estados Unidos a la insurgencia que intente realizar un cambio. Se supone que esto es digno ya que lo ven como heroico. Por fin atisbamos algo de lo que sí cubre su sentido de dignidad.

Al presente Ana Belén se recupera de una masectomia. No sabemos cuánto podrá realmente recuperarse dentro de las condiciones en que se le mantiene, ya que hay estudios que sugieren que puede haber una relación entre la recuperación de cáncer con el estado anímico. Para los fanáticos de Estados Unidos y su poder militar será un castigo merecido por “traidora”. A los que ven las innumerables acciones de agresión del gobierno de Estados Unidos como traición a la humanidad, que al parecer comete todos los días y a todas horas, lo verán como una prueba más del camino hacia el precipicio al cual arrastran a su propio pueblo y a gran parte del mundo. Nos apuntamos en la segunda alternativa.

Ana Belén no puede contemplar a través de una ventana el inicio de la primavera. Aislarla del mundo social y de los ritmos de la naturaleza es el tratamiento indicado para su caso de acuerdo a las eminencias psiquiátricas especialistas en tortura. Es difícil entender los recovecos mentales de los que apoyan una cosa así. Son gente con estudios en medicina, que tratan de entender a los llamados asesinos en serie… Nuestra mejor apuesta para descifrar algo de esto podría ser regresarnos al mito griego. Deméter castigó a la tierra con un invierno permanente, algo que no se experimentaba entonces, hasta que no le devolvieran a su hija. Zeus logra devolvérsela pero algo en la joven han cambiado. Comió unas semillas en el reino subterráneo y ya no podrá tolerar más de seis meses en la luz. Debe regresar al mundo subterráneo por seis meses y alternar su existencia. La madre no puede aceptar esto y determina que durante esos seis meses de ausencia la Tierra experimentará otoño e invierno. La violencia del rapto trajo consecuencias que se generalizaron a toda la humanidad. Perséfone puede regresar a la luz pero el conocimiento de las tinieblas seguirá formando parte de su vida y de su ser. El rapto dio inicio a la víspera de la conciencia y ya no hay forma de detener sus consecuencias. Es la experiencia de ambos polos, luz y tinieblas, lo que anuncia que la víspera ha terminado y la conciencia ya es un hecho.

Es necesario dar a conocer la historia de Ana Belén en su contexto histórico y la relación con el tablero geopolítico del presente. Es necesario que se sepa que “la locura por decreto” es una forma de represión muy vieja en nuestra historia patria y que las “victorias” sobre los intentos en paises de establecer gobiernos socialistas implicaron crímenes monstruosos y desangre de dinero y recursos. Mantener las economías actuales de casi el mundo entero bajo el régimen de terror capitalista implica guerras continuas, hambruna para una gran parte de la humanidad, separación de familia y comunidad, gran destrucción del ambiente y menos servicios para todos. La toma de conciencia es un acto individual que debe proyectarse en acciones hacia el bien colectivo y una nueva organización social. Para la gente muy joven el nivel de sacrificio demostrado por Ana Belén puede parecer descabellado. Un buen recurso para desarrollar sensibilidad en torno a esto puede ser la cinta estadounidense Before I fall basada en la novela de Laurence Oliver. Quizás luego de verla y discutirla, la historia de Ana Belén pueda parecer menos extraña a los que nunca han cuestionado la historia. En Estados Unidos mucha gente lleva tiempo exponiendo el precipicio ante el que se encuentran y alertar sobre posibles acciones. Allá también hay gente buena.

Referencias disponibles.La autora es psicóloga. Comentarios a: unasolalira2@gmail.com