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El rostro femenino de Dios

En el día 12 de mayo, en el Vaticano, al recibir 900 religiosas de la Unión de las Superioras Generales de Congregaciones Religiosas, el papa se dispuso a responder a preguntas de las hermanas. Las interrogantes habían sido enviadas con anterioridad y una de ellas quería saber si la jerarquía de la Iglesia Católica podría ordinar mujeres como diaconisas (ministras). El Papa respondió: “Sí. Vamos a abrir una comisión de estudios sobre eso”. Lo dos últimos papas antes de Francisco habían cerrado cualquiera posibilidad de apertura sobre el tema.

Para la Iglesia, abrir à la mujer la posibilidad de recibir un ministerio ordenado es un cambio más básico y importante que cualquier otro. Actualmente, los pastores católicos piensan en cómo deben actualizar el diálogo con la humanidad sobre cuestiones de moral sexual. Hay otros que afirman: lo esencial es el camino ecuménico –la unidad de las Iglesias. Sin embargo, el reconocimiento de la igualdad entre hombre y mujer en lo que dice con respecto al derecho de ejercer ministerios es una cuestión básica de justicia. El hecho de que las sociedades antiguas eran patriarcales no justifica que hoy nosotros lo seamos. Contra a cultura dominante en su época, Jesús se relacionó con hombres y mujeres y tenía un grupo de mujeres que lo seguía, como hacían los apóstoles (Cf. Lc 18, 1 – 3). La apertura de Jesús a las mujeres fue la semilla del movimiento de promoción de la mujer en el mundo. Por eso, es importante volver a esa intuición original del Evangelio y superar siglos de discriminación y todas las justificaciones teológicas para seguir la marginalización de la mujer en las Iglesias.

Es cierto que, en el inicio, las antiguas Iglesias tenían diaconisas. No si sabe bien que funciones ejercían en las comunidades. Puede ser que, para ser diaconisas, no recibían una ordenación específica, pero, en los primeros tiempos de la Iglesia, ni los mismoa ministerios masculinos estaban muy definidos. Hoy, el papa Francisco dejó claro que no se trata de clericalizar el servicio que las mujeres ya hacen en la Iglesia. Es más bien que el Concilio Vaticano II retomó para la Iglesia Católica la revaloración del sacerdocio común de todas las personas bautizadas. Toda comunidad cristiana es ministerial y la ordinación para ministros o ministras no puede ser un grado de poder. Es una bendición que visibiliza una misión que ya existe. El diaconato femenino revelará aún más el rostro femenino de Dios que nos acoge en su útero de misericordia y nos hace nacer de nuevo para una vida renovada y transformadora.

I/O

I

El reflejo del sol poco a poco va desapareciendo entre torres de cristales que se alzan como espigas translucientes. Wang Jiayi está presto a salir de la oficina donde han transcurrido  seis de sus últimos siete días. Ha decidido que al día siguiente también se presentará a la oficina, pues de lo contrario se expone a no sobrevivir el periodo de prueba. No recuerda cuándo fue la última vez que orgasmó entrelazado a otro cuerpo. Abre Tantan, aplicación geosocial para teléfonos móviles que permite concertar citas. Algo así como un Tinder a la china. El concepto es idéntico: aparece la fotografía del candidato y si la persona que ha hecho aparición en la pantalla reúne los requisitos estéticos del usuario, se desliza la foto hacia la derecha. Consecuentemente, para desaprobar, a la izquierda. Si ambos usuarios han deslizado sus respectivas fotografías a la derecha, aparece un mensaje en el que se anuncia el emparejamiento, quedando así posibilitado un chat para que entren en contacto directo.

En la pantalla aparece lo que a su parecer es la perfecta pretendiente, aunque está consciente que la foto ha sido alterada por alguna aplicación que confiere la belleza en boga. Los ojos redondos distan de los almendrados de sus congéneres, y los labios, en obvia desproporción, focalizan la apetencia carnal. No hace nada más que deslizar la foto a la derecha e inmediatamente aparece un mensaje que le manifiesta, que según los algoritmos que operan tras bastidores, él y ella son el uno para el otro. Ha sabiendas que la candidata en cuestión puede estar simultáneamente hablando con otros, decidió no perder tiempo e invitarla a cenar el mismo día. Si en persona ella resultase radicalmente distinta a la de la foto, pensó, que podía fingir haber recibido un mensaje en el cual se le exigía regresar a la oficina para resolver alguna contrariedad. Y en efecto, la chica que llegó a su mesa era otra que se presentaba bajo el nombre de aquella otra que ya no sabía si existía o no.

O

Para Platón el mundo al cual tenemos acceso por vía de los sentidos, es una copia de las Formas. De ahí la desconfianza de nuestro filósofo hacia los poetas y pintores. Si este mundo ya es una copia, el pintor y el poeta hacen una copia de la copia, haciéndonos quedar distanciados tres veces de la verdad. Dándole la razón a la famosa aseveración de Alfred Whitehead, de que “toda la filosofía occidental es una serie de notas a pie de página de la filosofía platónica”. Jean Baudrillard, más de dos siglos después, retomó el tema del simulacro. Sin embargo, el simulacro de Baudrillard es distinto al de Platón. Según él, en el capitalismo tardío, el simulacro no guarda correspondencia con el original; el simulacrum se convierte en la realidad misma, dando paso a la hiperrealidad.

Vamos a un parque temático y nos sumergimos en un pueblo que simula ser Nueva York o Roma, da igual, dándonos la impresión que éste es un modelo de aquella otra ciudad “real”. Lo cierto es que si visitamos la ciudad “real”, ésta, a su vez, está maquillada en cada esquina con propaganda y monitores que nos adentran en ese otro mundo de las marcas corporativas. Es decir, no basta con salir del parque temático para salir de la vorágine de lo hiperreal. Para dar otro ejemplo, Juan se acaba de tomar un selfie y antes de publicarlo selecciona un filtro que le hace resaltar sus abdominales. En la foto los abdominales se ven más reales que los reales. Esto despierta en nosotros el deseo de encontrarnos con Juan y sus abdominales, ¿pero es Juan el de carne y hueso puramente real? Baudrillard diría que no, pues nuestra era parte del modelo o del código. El código del cual Baudrillard nos habla se asimila al código genético, que precede al cuerpo que se formará a partir del primero. Los medios de comunicación de masas transmiten estos códigos moldeando así nuestro diario vivir: Juan habla con la jerga de Daddy Yankee, y su cuerpo, cual valla publicitaria de autopista, nos anuncia las marcas que definen su estilo de vida. Su cuerpo, emulando las formas en que los televisores comunican, es un terminal en el sentido de la informática. Los domingos por la tarde, Juan gusta de  preparar platos exóticos y virales bajo la dirección del tutorial que sus amigos han compartido en sus muros, y, del binomio Hillary/Sanders apoya a Sanders, pues su columnista preferido lo ha persuadido a esta posición. Juan siente cierta afinidad por los partidos de minoría que han surgido en los últimos años en el terreno político de Puerto Rico, pero por aquello de no botar su voto, ya va calculando con ojo pragmático si debe dibujar la x bajo la palma o la pava. Esto nos lleva a otro concepto medular del pensamiento de Baudrillard: el sistema binario de la ideología.

En El intercambio simbólico y la muerte (1976) Baudrillard expone que la ideología opera en términos binarios. Para dar un ejemplo, puesto que somos nosotros quienes a fin de cuentas decidimos entre PNP o PPD; Hillary o Sanders; ver la novela de un canal o el programa de chisme de otro, esto nos crea la ilusión de estar al mando de nuestras decisiones, cuando en realidad la forma en que nos han formulado la pregunta (consulta), ya nos va encaminando a las respuestas posibles. No es lo mismo preguntar ¿qué quieres beber?, a preguntar ¿quieres Coca-Cola o Sprite? Esta estrategia de mercadotecnia es empleada a diario en los restaurantes de comida rápida, cuando nos preguntan si deseamos el combo mediano o grande. Con la omisión de la versión regular se busca manipular la decisión del consumidor, inclinándonos por las opciones que aumentan las ganancias del negocio. Lo perverso de este sistema binario es que imposibilita los cambios drásticos, en virtud de la estructura misma que va creando. En palabras de Baudrillard, “la consulta es en realidad un ultimátum”.

I

El comezón que sentía entre sus piernas tuvo el poder de convencimiento. Pagaría la cuenta de la cena y la invitaría a pasar por su pequeño estudio por varios tragos. Su cama, en la cual apenas cabe una persona de tamaño promedio, sería su cómplice, pues para que ambos quepan, tendrán que quedar en perpetuo roce. Los efectos del alcohol catalizaríanfacilitarían  la consumación de sus deseos.

Ella insistió en pagar su parte. Él insistió fallidamente. Cuando obtuvo el coraje para ejecutar su plan, ella le interrumpió bajando la mirada y mostrándose sorprendida con algún evento que se desarrollaba en el espacio rectangular de su teléfono inteligente. Su jefe la necesitaba urgentemente, dijo, que la disculpara, que estaba en su periodo de prueba.

Henry James no andaba en bicicleta

Ernest Hemingway escribe su primera novela en una buhardilla parisina. El protagonista es un joven norteamericano en París con problemas de impotencia sexual. El joven combatió en la Primera Guerra, donde sufrió una herida “de ésas que no pueden mencionarse, como la bicicleta de Henry”. En realidad, Hemingway había puesto Henry James, no Henry a secas. Pero cuando su editor, el puntillosísimo Maxwell Perkins, le preguntó desde Nueva York de qué diablos estaba hablando, Hemingway contestó muy suelto de cuerpo (todo esto por carta): “¿No es cierta, entonces, la leyenda de que James quedó impotente a causa de un accidente de bicicleta que tuvo de joven?”.

Henry James era todo un tema para los jóvenes escritores norteamericanos que vivían por entonces en París, desde Ezra Pound y Gertrude Stein a Fitzgerald y Hemingway: James era norteamericano pero había emigrado de joven a Inglaterra con el propósito de convertirse en el máximo escritor de lengua inglesa de la época, y lo consiguió. Su cadáver estaba todavía tibio cuando Fitzgerald y Hemingway conspiraban en París para destronarlo: cuando se publicó El Gran Gatsby en 1925, la crítica dijo que era el primer paso importante dado por la narrativa norteamericana desde Henry James y cuando Hemingway publicó meses después su novela Fiesta (en inglés The Sun Also Rises), la crítica dijo que era el mayor estilista vivo de la lengua inglesa –y ninguno de los dos había cumplido los treinta años aún.

Fitzgerald y Hemingway eran la antítesis de Henry James en todo sentido: en lugar de Londres habían elegido París, en lugar del culto a los libros practicaban el culto a la vida (cada uno a su manera), en lugar del bajo perfil cultivaban el estruendo (de nuevo, cada uno a su manera), pero una de las cosas en las que coincidían era en el espanto que les producía a ambos el “bajísimo coeficiente amatorio” de Henry James, su “empecinada soltería”, tal como se aludía eufemísticamente al hecho en aquella época.

Fue Fitzgerald el que anotició a Hemingway de los inconvenientes sexuales de James, nomás leerlo en una carta que su amigo Van Wyck Brooks le envió a París. Van Wyck estaba escribiendo por entonces su célebre libro contra James (que después, durante años, le haría padecer una pesadilla recurrente donde el viejo Henry lo contemplaba con mirada relampagueante, sin decirle una sola palabra). En realidad, Van Wyck sólo contaba en la carta que James no había podido tener hijos por un accidente sufrido de joven apagando un incendio, cuando se incrustó en el bajovientre la palanca de un motor. A Fitzgerald le dio tal impresión en su propio bajovientre que convirtió esterilidad en impotencia y corrió a contarle la noticia a Hemingway, quien lo escuchó a medias, como hacía siempre con todo el mundo, y entendió bicicleta donde debió entender palanca. Cuando publicó su novela, corrió como reguero de pólvora a qué aludía “la bicicleta de Henry”, y desde entonces se dio por hecho que Henry James era impotente.

El último libro publicado por James antes de morir, en 1916, fue una memoria de su infancia y juventud, titulada Apuntes de un hijo y hermano. Veinte años antes había empezado a perder la vista y pasó a dictar sus libros, que se fueron volviendo cada vez más engolados y retóricos. Imagínense los subterfugios y circunloquios y cortinas de humo a los que apeló en ese libro de memorias casi póstumo, cuando se decidió a confesar la verdadera causa de su soltería empedernida. El párrafo (que tiene varias páginas de largo) es tema obsesivo entre los jamesianos desde hace cincuenta años. Lo que se alcanza a entender debajo de la montaña de palabras es que, por culpa de esa “horrenda, oscura herida” sufrida durante un incendio, James no pudo ir como soldado a la Guerra Civil norteamericana, y por la vergüenza de ser el único de su generación que no iba al frente decidió partir a Inglaterra, y por ese encadenamiento de sucesos escribió después los libros que escribió. En suma, que fue gracias a su impotencia sexual que Henry James alcanzó la potencia literaria.

Más o menos ésta es la versión canónica del mito que circula hace más de medio siglo. Se la debemos a Leon Edel, autor de una monumental biografía de James en cinco tomos y sumo sacerdote de los estudios jamesianos en el mundo. Edel dedicó su vida a hacer de James una figura literalmente jamesiana: en los cinco tomos de su biografía hay tantas referencias al sexo como en todas las novelas de James juntas; es decir casi ninguna. Edel logró imponer esta versión de James desde 1950 (cuando apareció el primer tomo de la biografía) hasta unos meses antes de su muerte, en 1997. Entonces tuvo la mala idea de contestarle en público a un joven abogadito que había publicado una biografía sobre Oliver Wendell Holmes, el gran jurista norteamericano, donde afirmaba que Holmes y James habían sido fugaces amantes de jovencitos, antes de la Guerra Civil, y que a causa de aquel desengaño amoroso había partido James a Inglaterra.

El anciano Edel envió a la revista Slate un corrosivo artículo titulado “Lo que Henry no hizo con Oliver”, y ya se estaba limpiando las manos en la servilleta antes de levantarse de la mesa cuando, para su absoluto estupor, el abogadito, llamado Sheldon Novick, contestó con una lista interminable de las inexactitudes que tenía la canónica biografía de Edel y logró que una parte del mundo académico se alineara con él cuando afirmó que ya era tiempo de que alguien escribiera “una biografía de James más útil para el lector moderno”, donde se reconociera entre muchas otras cosas lo que todo el mundo pensaba de Henry James en vida de Henry James.

Como ejemplo, Novick citaba un libro poco conocido de H.G. Wells llamado Boon, donde hay una parodia mortífera de James. Wells describe a su personaje como un mandarín de las letras inglesas que se deja admirar por sus discípulos y planea sus apariciones en público como un estratega de guerra mientras se lamenta por los modestísimos ingresos que le dan sus libros: “He aquí un escritor que nunca descubre nada. Que ni siquiera intenta descubrir nada. Simplemente adscribe a lo que ya han dicho otros. Pero de la manera más elaborada posible. Ésa es su peculiaridad. Ser una de las mentes más prodigiosas que existen a la hora de la elaboración, pero carecer de penetración. De hecho, su problema es la penetración”.

Wells publicó Boon en 1915. Es cierto, nadie muere en la víspera, pero James quedó altamente escorado por el libro porque se consideraba amigo del autor. A Wells, por su parte, le fastidiaban en la misma medida los libros tardíos del viejo maestro y la sensación de que éste estaba medio enamorado de él. Pero cuando vio el daño que le había producido, convenció a su joven amante Rebecca West para que escribiera una biografía sobre James que fuese lo más favorable posible, y se encargó él mismo de enviársela a James. Éste alcanzó a leerla en su lecho de muerte y agradeció desvaídamente, no a la joven autora sino al amigo que se lo había enviado. No hay en el libro de Rebecca West mención alguna a la sexualidad de James. Sí hay, en cambio, en la actualidad, una marca de bicicletas Henry James, que según los fanáticos del ciclismo son las más sofisticadas y hermosas máquinas de dos ruedas que existen en el mundo.

Reproducido de www.pagina12.com.ar

El autor es escritor, traductor, periodista, jugaba fútbol hasta que una lesión de juventud le impidiói seguir.Además, sabemos  que fundó el suplemento cultural Radar de Página 12 y que actualmente escribe cuando quiere y puede.

Breves de junio

Comenzaron a mediados de mayo y deben permanecer en cartelera algunas semanas más a pesar de que X-Men: Apocalypse y The Angry Birds Movie acaparan casi todas las salas de cine comerciales. En los cines de Fine Arts las comedias españolas permanecen meses en cartelera (Embarazados, Ocho apellidos catalanes) mientras esperamos por las anunciadas para pronto estreno que nunca llegan. Pero aún con todos estos tropiezos comento tres muy buenos filmes que se colaron en estas carteleras asfixiantes.

Money Monster

(directora Jodie Foster; guionistas Jamie Linden, Alan Difiere, Jim Kouf; fotocinematógrafo Mathew Libatique; elenco George Clooney, Julia Roberts, Jack O’Connell, Dominic West, Caitriona Balfe, Giancarlo Esposito, Christopher Denham, Lenny Venito, Emily Meade, Condola Rashad)

No importa lo que deduzcan de los avances la historia es no solamente complicada sino con un tono de crítica social y política que va desde lo trivial de las noticias, el protagonismo de locutores haciéndose pasar por periodistas informados hasta los engaños continuos para agrandar las fortunas personales y ser capaces de jugar con las vidas de miles de trabajadores. Las primeras escenas de este filme nos parecen conducir en dirección contraria cuando Lee Gates (Clooney) hace su montaje conocido para dar a conocer las más recientes inversiones que recomienda a los televidentes y manejadores del Internet. Todo parece una payasada hasta que uno de los que tomó sus consejos en serio aparece ante las cámaras para exigir que digan la verdad. Pedir esto de este mundo de inversionistas y creyentes en que el dinero lo mueve y lo puede todo es una imposibilidad ya que su éxito se basa precisamente en la mentira, el engaño y la decepción.

Gates personifica toda la falsedad de Wall Street y su programa se presta para azucarar la multiplicación de dinero que unos cuantos—comparado con la población total—ganan y acumulan a través de su vida. Y, como nos recuerdan a través del filme, todo es legal y los que pierden lo poco que tenían nunca pueden recuperarlo ni ganar un caso en corte. Ese es el sistema económico en que se basa el capitalismo devorador del siglo XXI. Con muy buen tempo—ya que la trama dura tan solo una mañana y tarde—Money Monster presenta los tentáculos de los manejadores de dinero hasta el punto de provocar crisis sociales en otros países para poder hacer todavía más dinero en sus inversiones. Esas son precisamente los fondos buitres/vulture funds que nos rondan en estos momentos.

Miles Ahead

(director Don Cheadle; guionistas Steven Baigelman y Don Cheadle; fotocinematógrafo Roberto Schaefer; elenco Ewan McGregor, Don Cheadle, Michael Stuhlbarg, Emayatzy Corinealdi, Keith Stanfield)

En una entrevista para Rolling Stone de marzo de este año, Don Cheadle cuenta las dificultades para filmar una película alrededor de la figura musical de Miles Davis (1926-1991). Si uno quiere proponer su propio estilo y no seguir el género del bio-pic es muy difícil conseguir el presupuesto necesario para producirlo. Tomó bastantes años llevar esta historia a la pantalla con un director que quería apartarse de los dramones familiares de figuras afroamericanas de la música como Bird (1988), Ray (2004), Get on Up (2014), todas dirigidas por directores blancos. Traigo este detalle porque Cheatle lo hace en su entrevista al decir que para poder atraer a inversionistas a su proyecto y al no tener un nombre ‘atractivo’ como director, le añade a su historia un personaje blanco: un periodista/escritor que acompaña a Miles en su ‘aventura‘ de 24 horas. Cheadle no dice esto como algo ofensivo sino como la realidad del medio en que trabaja.

Con una cámara que lo mismo distorsiona la centralidad de la toma y que parece caer y marearse, Miles y su nuevo ‘socio’ blanco, Dave, van en búsqueda de las grabaciones robadas por un productor disquero mafioso que está dispuesto a enfrentarse con armas y golpes para asegurar una ganancia en producir las nuevas composiciones del músico. Aunque la trama principal cubre poco menos de un día y una noche y se centra en esta aventura muy arriesgada—que incluye alcohol, cocaína, puños, disparos, lenguaje súper violento y amenazante—el momento fue muy importante en la vida musical de Miles. A estos cinco años (1975-1980) se le llamó el periodo seco de su producción musical aunque el filme comienza cuando ya ha vuelto a sus composiciones y se mira atrás a este día donde también se incluye recuerdos de su relación amorosa y tormentosa con su esposa, la bailarina Frances Taylor. La actuación, dirección y estilo cinematográfico de Cheadle es excelente y la música transformadora (Cheadle es intérprete y estudioso de la música desde niño y en este filme se vuelve parte del grupo que interpreta la música de Miles).

The Meddler

(directora y guionista Lorene Scafaria; fotocinematógrafo Brett Pawlak; elenco Susan Sarandon, Rose Byrne, J.K. Simmons, Jerrod Carmichael, Cecily Strong, Lucy Punch, Jason Ritter, Jo Jordan)

Es una historia sencilla pero muy amorosa y quizá porque me siento parte de las situaciones que se presentan en el filme m encantó cómo se exponen los conflictos de relaciones. No es solamente que Marnie, viuda hace apenas 2 años después de 30+ años de pareja, insiste en conectar con su hija Lori como madre que quiere resolverle la vida y garantizarle su felicidad—algo que entendemos es una imposibilidad—si no que ahora necesita fraguar nuevas amistades para dar sentido a una nueva vida donde le sobra el tiempo. Marnie trata de no inmiscuirse en la vida amorosa de Lori pero al verla sufrir su más reciente rompimiento se acerca quizá demasiado a su vida personal. Trata de no tomar como personal el rechazo de Lori y por eso comienza a buscar situaciones donde aprecien su presencia y ayuda. Sus nuevas amistades—a quienes ayuda desproporcionadamente—son un joven afroamericano que estudia de noche y ella le da pon, una amiga de Lori que siempre necesita “babysitting” para poder salir con su pareja lesbiana, cuido de la casa y perros de Lori mientras está en NY y asistir a baby showers y preparar bodas para otras amigas de su hija. Esto puede llenarla por el momento pero el vacío sigue ahí.

The Meddler, la entrometida, es una sutil comedia donde nos reímos la mayor parte de las veces de las situaciones creadas y luego enredadas por Marnie (como cuando Lori le aconseja ir a una psicóloga y Marnie pasa la sesión hablando de su hija en vez de sus propias inquietudes). Pero también es un acto de saneamiento donde una mujer comienza el camino para trazarse una nueva vida basada en la experiencia y el amor de ese pasado cercano pero con la visión de que queda mucho camino por andar y ella quiere ser parte de esa nueva aventura. Susan Sarandon tiene un dominio total de la palabra, los silencios y los gestos para decir e insinuar tantos pensamientos y emociones. La directora y guionista tiene a su haber el excelente filme independiente, Seeking a Friend for the End of the World.

Roy Cantor Imprescindible de la Patria

El pasado mes de mayo el legendario y hermoso teatro, Alejandro Tapia del Viejo San Juan se vistió de fiesta con la presentación de uno de los más queridos cantores de Borinquen: Roy Brown.

En una sala repleta en todos sus niveles de admiradores, el Cantor Imprescindible de la Patria añadió otra página gloriosa más a su larga y triunfante trayectoria artística. Se trataba de la presentación de su concierto A 40 años de Distancias con las canciones contenidas en el disco que lleva el mismo nombre. Disco que parece representar un simbolismo y un recuerdo muy especial para nuestro Cantor.

El concierto constituyó un gran éxito artístico por la suma de varios factores, a saber:

1. primero que todo por la emoción indiscutible que siempre despierta la música de Roy en el pueblo patriota.

2. el magnífico acompañamiento instrumental en donde se destacaron especialmente José González (guitarrista) un compañero de Roy quien junto a Miguel Cubano habían pertenecido al grupo Taoné del cual se separaron los tres en 1974 para trabajar, precisamente, el proyecto del disco Distancias. (Lamentablemente, Miguel Cubano no pudo participar esa noche en el concierto). El otro protagonista del magnifico acompañamiento instrumental fue Tato Santiago con su acostumbrada magistralidad en el piano, así como Tony Asencio en el bajo y Benito Carrillo en el cuatro. Completaron el excelente acompañamiento Benytza Toro en los coros, Nicky Aponte en el chelo y en la percusión Javier Hernández y José Flores

3. la presentación del talentoso chiquillo Emil Brown, hijo menor de Roy –del cual me confieso admiradora ferviente- tocando el güiro y el cajón

4. la participación del Western Ballet de Mayagüez –al que pertenece precisamente Fabiola, la hija talentosísima de Roy-, grupo de ballet que realizó una deslumbrante coreografía que fue prolongadamente aplaudida,

5. la escenografía realizada por el mago de la luminotecnia Quique Benet –como yo le he bautizado– con un genial diseño de luces y unos visuales impresionantes que proyectados al fondo del escenario recreaban las grandes figuras de nuestra lucha libertaria como Lolita Lebrón, Pedro Albizu Campos, Rafaelito Cancel, Juan Antonio Corretjer, etc. así como hermosos paisajes de la Isla más linda del mundo: Puerto Rico.

6. y lo más importante, la actuación de nuestro Cantor, Roy Brown interpretando musicalmente las poesías de Corretjer donde estoy segura que todos pudimos escuchar nuestra canción preferida del repertorio de Roy. Por allí desfilaron entre otros temas: En la vida todo es ir, Distancias, Boricua en la luna, Monón (a petición del público), Ayuburí, Diana de Guilarte, Andando de noche sola, Inabón Yunes, El Hijo y Oubao Moin.

Es necesario destacar que para la interpretación de Boricua en la luna se produjo una sorpresa que nos llenó de alegría cuando la querida cantora y amiga, Zoraida Santiago, subió al escenario para acompañar a Roy en este tema. El público con sus aplausos expresó que ya estábamos añorando su presencia. ¡Definitivamente la unión del cuarteto Roy, Zoraida, Tato y Quique es un éxito!.