La novela, escrita por Ernesto ‘Tito’ Chévere, profesor puertorriqueño residente en Madrid narra un collage de acontecimientos históricos y luchas sociales antimperialistas y antifascistas, que transcurren principalmente entre la capital española y que retornan al barrio Mameyes de Utuado. El protagonista -a quien el autor sin duda prestó parte de su biografía- es un puertorriqueño que vive en el castizo barrio de Las Letras y encuentra una carta de amor clandestina; que lo traerá a Puerto Rico para descifrar el acertijo de la autoría de la misiva que, se vincula a un atentado fallido contra el dictador español Francisco Franco.
El texto se mueve en dos planos temporales: el actual y el de las décadas de 1950 y 1960. La trama describe la nostalgia del protagonista por el lar patrio, y provee bellísimas y precisas descripciones de Madrid, mientras reflexiona sobre la solidaridad de los boricuas en España con sus compatriotas tras el desastre natural, político y humanitario que significó el huracán María en el 2017.
El protagonista, hambriento por conocer y contar la historia de las hazañas de las mujeres y hombres que le precedieron en la emigración ibérica, emprende una investigación en la que descubre una misteriosa carta firmada con el seudónimo: Flor de Parcha.
La trama entrelaza el presente y el pasado en la cual el protagonista se propone a finalizar seis décadas después el viaje y dar con el paradero del destinatario de la carta, ya que esta no llegó a su destino en Utuado, Puerto Rico.
Destaca en esta parte la inclusión de personajes cuyos nombres corresponden con la identidad de personas reales: como por ejemplo Ramón Darío Molinary, fundador de la casa de Puerto Rico en España y personaje al que recurre para intentar dar con el autor del texto.
A nivel estilístico, destaca la inclusión de fotografías verdaderas vinculadas a las historias de boricuas en Madrid y también de alguna nota a pie de página para precisar datos históricos: esta novedad subraya el oficio de investigador del autor y también que esta novela juega en los márgenes de la ficción y la no ficción, historia y literatura, novela y ensayo.
El relato deja constancia de historias reales y ficticias de puertorriqueños fuera del archipiélago que de otro modo, quedarían excluidas de la historia, oficial y extraoficial de ambos países. La novela pone de relieve las relaciones coloniales, migratorias e históricas de un país que apenas ha sido narrado y menos de autores cuyo espacio físico no se comparte en con el 100 por 35.
Pedro Cabán Vales colaboró en la redacción de la reseña
La botá del presidente Donald Trump a los cinco miembros del ala demócrata de la Junta de Control Fiscal (JCF) no augura nada bueno para Puerto Rico, consideran varios entrevistados por CLARIDAD.
En una acción que tomó por sorpresa la opinión pública en Puerto Rico y a los mismos miembros de la JCF, el reciente 5 de agosto, el presidente Trump despidió a los miembros de la JCF Arthur González, Cameron Mc Kenzie, Betty Rosa, Juan Sabater y Luis Ubiñas. Solo quedaron en la Junta los directivos Andre W. G. Biggs y Jhon Nixon, ambos republicanos nombrados por el propio Trump en su primer cuatrienio.
El licenciado Rolando Emmanuelli Jiménez atribuyó el despido al esfuerzo de los bonistas que se oponen al plan de ajuste de deuda (PAD) que propone la JCF, quienes tienen un poder enorme. Trajo a la atención que el exmiembro de la JCF Justin Peterson, quien renunció (2023) luego de tres años por no estar de acuerdo con el PAD, ha estado activo en las redes y ha abogado hasta por la eliminación del ente fiscal.
Además señaló que algo que no es evidente, pero no es casualidad, es que los despidos se hayan producido a la vez que la Junta detuvo los contratos por $20 mil millones de la empresa News Fortres Energy (NFE). Esta empresa tiene mucho poder, ya que son parte de los intereses del gas natural, y el presidente Trump ha sido uno de los presidente más activistas en promover la venta de los combustibles fósiles.
A esos dos factores, considera Emmanuelli Jiménez, se sumó la presencia de la influencer, Laura Loomers, que en días previos hizo expresiones en las redes de que la Junta era ineficiente, lo que se entiende era preparando el terreno para la toma de decisión de Trump.
El representante legal de la UTIER (Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica) considera que la “realidad es que el asunto de los bonistas y lo que viene para Puerto Rico no es agradable”. Indicó que la Junta que van a nombrar será gente que no cree en el gasto público y auguró que habrá más ahorro en el gasto público para dar dinero a los bonistas, más allá del aumento en la tarifa de la luz. Observó que este año se aprobó el presupuesto más alto en la historia de Puerto Rico y aún hay carencias. Los nuevos miembros pretenderán sacar millones en los próximos años para pagar a los bonistas, lo que tendrá un impacto dramático en la economía del país.
Aunque al presente no se comentan nombres, estima que ya debe haber confeccionada una lista de candidatos a nombramiento, lo que requiere que de todas maneras que sometan documentos, gestión que tomará un poco de tiempo.
Mientras, en cuanto al trabajo de la Junta, dijo que esta puede seguir operando su trabajo ordinario con los dos miembros que quedan. Lo que no puede hacer la Junta es radicar ningún caso bajo el Titulo III, es decir, de quiebra.
Ante la espera e incertidumbre de si en efecto Trump hará nuevos nombramientos alineados con su política, Emmanuelli Jimenez, augura que, de haberlos, el actual director ejecutivo de la Junta, Robert Mujica, también será despedido. Sobre qué pasaría con el caso de la deuda de la AEE, si en efecto Trump elimina la Junta como quiere Peterson, la negociación quedaría en manos del Departamento del Tesoro de EE. UU., pero el pago seguirá siendo por parte del pueblo de Puerto Rico, incluidos los gastos.
No es una buena noticia
En otra entrevista, la licenciada Eva Prados Rodríguez, quien fue miembro del Comisión Ciudadana para la Auditoría de la Deuda (CCAD) expuso que en primera instancia los despidos no se pueden ver como una buena noticia, incluso por aquellos que se opusieron a la Ley PROMESA y a la JCF. No se puede ver la intervención del presidente Trump como una respuesta a esos reclamos. Señaló que los despidos son en respuestas a los reclamos de los bonistas de la AEE, que están en guerra con la JCF. “Los argumentos que han estado trayendo son muy similares a los del presidente. Están señalando los gastos de la Junta, pero ¿desde cuándo nosotros llevamos señalando los gastos de la Junta, desde cuándo dijimos? Fuimos los primeros en denunciar el salario de Jaresko, y Mujica recibe el mismo salario”, tronó la estudiosa de la deuda.
Prados Rodríguez, quien es coordinadora general del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), denunció que lo que no dicen Trump ni los bonistas es que sí ha habido un aumento en los gastos de la Junta; pero que son ellos, los bonistas, los que han obstaculizado el proceso de quiebra. Agregó que ha habido cinco propuestas de PAD, de las cuales, al menos, dos fueron apoyados por los bonistas; pero recibieron el rechazo del pueblo porque incluían aumentos anuales a la tarifa de la luz, incluso, un impuesto al sol.
El actual PAD es el único que ha presentado la JCF que se basa en la realidad económica de Puerto Rico, que precisamente sale de un plan fiscal que dice que Puerto Rico no tiene capacidad para pagar toda esa deuda, precisó. “Por primera vez la Junta acepta la realidad y presenta una propuesta de plan de pago —que aunque con mis preocupaciones, soy de las que cree que lo que le están ofreciendo pagar es mucho—, pero es lo más razonable que la Junta ha presentado hasta el momento”.
Explicó que la acreedora Golden Tree, que es la que lidera al grupo opositor, ha cabildeado contra la Junta, no solo en el Congreso sino también en Puerto Rico, en busca de una nueva composición de la Junta y señaló al exmiembro de la Junta, Justin Peterson, como uno de los interesados. Anticipó que con una nueva junta se forzará la salida de su director ejecutivo.
La influencer
Entrevistado también, el economista Ricardo Fuentes expuso que sin dudas la destitución respondió al cabildeo de los bonistas inconformes con el PAD. El otro factor que señaló fue la intervención de la influencer de ultraderecha, Laura Loomer, quien aparentemente se ha convertido en una de las figuras a las que más Trump le presta atención en asuntos de política pública que apela a la base republicana y ultraconservadora. Aseguró que los despidos van muy alineados a lo que Trump ha estado haciendo en instituciones en las cuales ha despedido a los directivos demócratas. Observó que no cree que haya sido casualidad que de pronto esta influencer tenga interés en el caso de Puerto Rico, sino que está vinculada al cabildeo de los bonistas.
Loomer hizo un post sobre Puerto Rico luego de las vistas publicas en el Congreso. “Creo que ella trajo muchos puntos que muchos otros sectores progresistas hemos estado haciendo, por ejemplo, el gasto excesivo en consultores, cita los números de los gastos de la Junta. Pero es obvio que la intención es bien diferente en su caso, su argumento sutil es que si hay chavos para los consultores hay dinero para los bonistas. Pero lo que terminaría pasando es que el pueblo de Puerto Rico va a terminar financiando ambas cosas: a los bonistas y a los consultores”.
Respecto a quiénes podrían ser los nuevos nombramientos, Fuentes no descarta que Trump vuelva a nombrar a Peterson, quien desde sus inicios en la Junta representó los intereses de los bonistas de una manera agresiva y quien fue una de las primeras personas en celebrar en las redes el despido de los cinco miembros. Además, observó que el que la Junta siga operando con los dos miembros que aún tiene sería un peligro porque son los dos miembros del ala derecha y los únicos que al momento pueden tomar las decisiones.
Pero independiente de quiénes sean los nuevos miembros, a juicio del economista es imposible ajustar más medidas de austeridad al presupuesto del país sin que se le haga daño a la economía y a nuestra gente. Aunque ahora mismo los indicadores económicos se ven más o menos positivos, pero se sabe que esto tiene que ver con los fondos federales de reconstrucción que todavía están fluyendo en la economía, argumentó.
“Tenemos un país que aunque los índices económicos se ven positivos, eso es un maquillaje por los fondos de reconstrucción. Estamos viviendo es el colapso del empleo digno, empleo decente, y esa crisis de seguridad en ese contexto— más austeridad, más aumentos a la luz—, sin duda alguna, el pueblo no lo aguanta. El resultado va a ser más crimen, más desplazamiento y más emigración. Vuelve el tema del desplazamiento, que cada vez es más difícil. Vivir va a ser más difícil, comprar casas, tener un empleo… eso se ata de manera directa con el desplazamiento”.
A juicio de fuentes, la pregunta principal, colectiva, que el país debe hacerse es “¿qué vamos a hacer ahora si lo que viene es un ataque más agresivo? De por sí la Junta es una entidad que se inclinaba a la derecha bastante agresiva. Da miedo pensar cuán agresiva y ultraderechista podría ser la Junta ahora con esa movida de Trump. En ese sentido, implica que como país tenemos que organizarnos y hacer una reflexión bien seria de cómo se va a enfrentar esto. No debe haber respuestas sencillas y fáciles, pero esa es la interrogante que como país debemos repensar”.
La nueva producción de Teatro Público presenta una poderosa exploración escénica sobre memoria y resistencia
Con una propuesta teatral potente y provocadora, este agosto tendrá su estreno mundial «La erre», escrita y dirigida por la galardonada dramaturga puertorriqueña Sylvia Bofill.
Protagonizada por la destacada artista transdisciplinaria Teresa Hernández, y bajo la producción de Teatro Público, la obra subirá a escena del 29 al 31 de agosto de 2025, en el histórico Teatro Tapia del Viejo San Juan, en lo que promete ser uno de los eventos teatrales más impactantes del año
«La erre» sigue la historia de Teresa, una activista del Puerto Rico de los años setenta, que hoy, desde la cama de un hospital en Nueva York, atraviesa el colapso de su salud mental y la pérdida de memoria. A su lado, sus dos hijos, Marcos y Jay, y su nieto Jason, lidian con cómo enfrentar la situación. A través de una estructura fragmentada y un constante juego entre la realidad y la ficción, la obra oscila entre el Puerto Rico de los años setenta y el Nueva York del siglo 21, en una exploración del trauma generacional, los efectos de la violencia sistémica y la explotación colonial de la isla, los paralelismos entre los movimientos políticos de ayer y hoy, y todo lo que se resiste a ser olvidado.
“Esta pieza trabaja el quiebre psicológico de nuestro país, desde un punto de vista íntimo: a través de la fractura de una familia. Me interesa explorar cómo lo político afecta lo personal. A menudo se plantea que no hemos peleado guerras en el suelo de nuestro país, pero en Puerto Rico sí hemos vivido muchas guerras, y quiero trabajar cómo estas se reflejan en nuestro cuerpo y en nuestra memoria”, expresó Sylvia Bofill, directora, dramaturga y coreógrafa de la pieza, y también profesora de la Universidad de Puerto Rico.
El elenco está compuesto por un destacado grupo multigeneracional de artistas escénicos puertorriqueños, con las actuaciones estelares de Teresa Hernández en el papel protagónico de Teresa, José Eugenio Hernández como Marcos, Luis Rivera Figueroa como Jay, Pedro Juan Colón como Jason, Laura Isabel Cabrera, Luis Omar O’Farrill, Viviana Calderón y Omar Mora.
La obra también promete ser un espectáculo visual y sonoro, bajo una estética bautizada por Bofill como expresionismo tropical, y con un lenguaje interdisciplinario integrado por la escritura, la música, el movimiento, la danza, los objetos, el vídeo y lo visual-espacial. Para materializar el universo escénico de la pieza, el equipo creativo está compuesto por Juan Fernando Morales en el diseño de escenografía, Marién Vélez en el diseño de iluminación, Desireé Cruz en el diseño de vestuario, Gabriel Rivera Vázquez en el diseño de sonido, y Christian Vélez en el diseño de proyecciones. La regiduría está a cargo de Emma Michelle, y la producción de Jeliannys Michelle, Raquel Vázquez y Gabriela Saker.
El desarrollo del texto dramático de “La erre” se debe a una comisión otorgada por la compañía The Civilians de Nueva York. El estreno mundial, bajo la producción de Teatro Público, cuenta con apoyo del Dramatists Guild Foundation, el National Latinx Theater Initiative, el Instituto de Cultura Puertorriqueña y el Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.
«La erre» subirá a escena del 29 al 31 de agosto de 2025, con funciones viernes y sábado a las 8:00 p.m., y domingo a las 4:00 p. m., en el Teatro Tapia del Viejo San Juan. Para conocer detalles adicionales de esta producción, puede entrar a www.teatropublicopr.org/laerre. Los boletos ya están disponibles en PRTicket.
Gabriela Saker es escritora, actriz y Directora Artística de Teatro Público.
En un país donde, durante la pasada década, la ciudadanía ha enfrentado una depresión económica consistente, un éxodo de profesionales en diversos campos, aumentos en el costo de vida y una Junta de Control Fiscal (JCF) que pauta la salida de la crisis, la salud mental de la clase trabajadora sufre una gama de estresores. Luego de consultar las bases de datos del Departamento de Salud de Puerto Rico y la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA), CLARIDAD no dio con cifras actualizadas sobre el estado actual de la salud mental en Puerto Rico.
De hecho, la última cifra de la agencia pública– citada por expertos de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (2012) y la Universidad Ana G. Méndez (2023) — tiene fecha del 2002, cuando aparentemente ASSMCA registró, en un análisis amplio de la salud mental del país, 800,000 personas con algún trastorno de salud mental como ansiedad o Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT). De esa cantidad, destaca la cifra, el 65% sufre depresión.
No obstante, ninguna de estas fuentes considera los cataclismos provocados por el huracán María, ni la resultante renuncia del gobernador de entonces. Tampoco consideran los terremotos ocurridos en el sur, los efectos de las medidas impuestas por la Junta de Control Fiscal (JCF) ni las condiciones laborales que fluctuaron en ese plazo de tiempo.
El resultado es, inevitablemente, una ciudadanía y una clase trabajadora sujetas a condiciones precarizadas que dificultan su desarrollo. Y aunque cada caso guarda su individualidad, como la del padre que presuntamente olvidó su bebé o la del joven que iba tarde al trabajo, la psicóloga Mercedes Rodríguez López conversó con CLARIDAD sobre la correlación entre las circunstancias que pueden incidir en la psicología del trabajador.
“En el caso del señor y el bebé, hay un elemento que tiene que ver con las exigencias de la vida de trabajo y las exigencias de la vida de familia, que es una situación que estamos acostumbrados a ver en las mujeres. Sobre todo en las mujeres trabajadoras, que tienen siempre esta gran tensión entre dos mundos irreconciliables”, expresó Rodríguez López a este semanario.
Además, la experta en temas de prevención y violencia reseñó cómo la reacción de la sociedad también afecta la salud mental de las personas. Por ejemplo, la situación reciente del padre y su bebé conmovió a muchas personas por su circunstancia: un hombre que trabaja de noche cuida a sus hijos de día, mientras su esposa labora en su turno diurno. En otros casos, como el de una mujer que olvidó, en 2023, a su cría en el auto mientras hacía una entrega de Ubereats, la reacción es más severa.
“De un tiempo a esta parte, vemos a más hombres trabajando en el cuidado de los hijos y los requerimientos de la vida de familia, y vemos que les pasan cosas muy parecidas a las que típicamente le pasan a las mujeres. Pero a mí me parece que la respuesta social es mucho más compasiva hacia los hombres que hacia las mujeres cuando pasan estas cosas”, continuó la también escritora.
En el caso del joven que falleció de camino al trabajo, Rodríguez López comentó que es, por igual, un caso particular con razones que no pueden precisarse desde un análisis externo. Sin embargo, la psicóloga mencionó algunos idearios sociales y subyacentes, como el apego cultural al automóvil, que pueden influir del mismo modo en algunas tragedias.
“Están esos otros elementos, pero naturalmente la salud mental de los seres humanos está presente en todo lo que nosotros hacemos. Hay elementos vinculantes a la salud mental en la formación nuestra. Depende de cómo uno ha sido criado. Quizás venimos de hogares en que se les dio mucha importancia a la salud emocional, a la expresión de emociones… Una vez llegas al espacio de trabajo, vas a tener todo un repertorio de respuestas buenas, malas, regulares que te pueden ayudar a tener una mejor salud mental o no. A tomar mejores decisiones con relación al trabajo”, elaboró la psicóloga.
A este desarrollo emocional se le suma la experiencia colectiva, aseguró la psicóloga. “De(l) (huracán) María para acá”, la ciudadanía ha enfrentado numerosos desafíos que han “lacerado” su salud mental, como la pérdida de vivienda o la falta de recursos, y que no han sido atendidas a la par con el desarrollo. “Lo que hemos ido haciendo es sumando una capa de sufrimientos, de temores, de preocupaciones, una encima de la otra”.
Entre algunas crisis, Rodríguez López recordó la pandemia del COVID-19, los estragos de los terremotos que, en el sur, se viven con mayor intensidad. Todos esos elementos macros que las personas han vivido les siguen estresando en sus rutinas, en sus trabajos, en sus deberes familiares. Y en algunos casos, pueden ser la causa de una tragedia.
“La gente no se da cuenta, pero cargamos en nuestras espaldas, en nuestros cuerpos, en nuestras mentes y en nuestras emociones esas banderas que no fueron de mucha ayuda cuando sufrimos estas tragedias sociales amplias, de estas tragedias políticas amplias”, prosiguió la analista.
Entonces, al desastre natural le siguen las respuestas políticas; los donativos de María y los miles de muertos ocultos sirven de ejemplo. Ese cuadro complicado incide directamente en el “librito de vida” de cada trabajador y trabajadora. Y aunque cada persona puede ser más o menos vulnerable a estas situaciones, ninguna, sostuvo Rodríguez López, está exenta de ellas.
“Siempre podemos hacer más de lo que hacemos”
Para Rodríguez López, quien tiene una trayectoria de más de 35 años en el campo de la Psicología, una iniciativa loable que emprendió el Gobierno de Puerto Rico luego del huracán María fue el fortalecimiento de la Línea PAS de ASSMCA (1 800 981 0023). Tras la cuantiosa demanda de esta ayuda, la agencia llegó a visitar comunidades para capacitar a sus líderes en temas de salud mental.
“Lamentablemente, esas iniciativas buenas no encontraron una continuidad comparable a la magnitud de lo que representan estos eventos catastróficos como fue María o elementos totalmente noveles para la humanidad como la pandemia. Sin duda, la Línea PAS evidencia la necesidad de salud mental que tiene la gente, porque la gente la usa”, alertó Rodríguez López.
De acuerdo con las últimas estadísticas oficiales y disponibles en la página oficial de ASSMCA, la agencia registró 356,499 llamadas durante el 2024, siendo octubre el último mes disponible y el más alto en llamadas. Pero, inclusive con la existencia de la Líneas PAS, Rodríguez López y muchos otros profesionales de la salud se preguntan cuál es la política pública de salud mental en Puerto Rico.
“Muchos nos preguntamos cuál es la política pública de este gobierno, del anterior y el anterior sobre salud mental porque la porción del presupuesto dedicado a asuntos de salud mental, que se ve en el Departamento de Educación, en ASSMCA o en Familia, no refleja un esfuerzo integrado que pueda llevarle, a la ciudadanía, información, capacitación, orientación o ideas y recomendaciones de qué cosas debemos hacer los seres humanos desde nuestros espacios de familia, laborales o dondequiera. Donde haya gente congregada, hay mucho que hacer con relación a la protección de la salud mental”, puntualizó la profesional.
Actualmente, la página de ASSMCA no dispone de tanta información relacionada con las cifras de este año. Eso respecta tanto la Línea PAS como la cantidad de suicidios reportados este año. Las últimas estadísticas fueron publicadas, en febrero, por el Departamento de Salud, y rondan los 15 suicidios.
La ventaja de la situación, concluyó Rodríguez López, es que estas condiciones impulsan a las personas a “buscarse” y formar estructuras de apoyo paralelas al Estado. Desde talleres que manejan las emociones hasta organizaciones de ayuda, como la Casa Protegida Julia de Burgos, la respuesta de algunos ciudadanos ha buscado suplir esa falta de políticas e iniciativas puntuales.
LEVANTAMOS LA VOZ EN CANCION.
EN MOMENTOS ASI, LEVANTAMOS LA VOZ,
DANDO GRACIAS POR TANTO AMOR.
GRACIAS DAMOS, GRACIAS DAMOS, GRACIAS DAMOS,
POR SU VIDA, SU ENTREGA Y SU AMOR.
En momentos como este es correcto, necesario y agradable, en presencia de la fuerza y la energía positiva del universo que revoletea en medio nuestro, delante de Dios, afirmamos algunas personas, dar gracias por quienes nos convocan aquí y porque podemos encontrarnos, conocernos, recordar juntos y rendir homenaje póstumo a este ser, José Jiménez, a quien conocimos como Cha Cha. Damos gracias porque él demostró, a través de la palabra y la acción, amor por su gente y por todas las personas empobrecidas, oprimidas, discriminadas en una sociedad de opulencia plagada de actos de injusticia, desigualdad, atropellos, maltratos, humillación, corrupción y robo aun de lo más básico que poseemos los seres humanos, o sea, la autoestima, la identidad, la autodeterminación y la esperanza.
Damos gracias, afirmando que solo un corazón y una mente preñada de amor es capaz de moverse, como hizo él, a la acción desprendida, el compromiso de lucha por transformar la realidad circundante en aras de implantar la justicia. Porque el amor no es mero sentimiento, sino acción comprometida a favor de las demás, personas. Es acción que procura desentrañar las causas de los males que nos aquejan, exponerlas para ser vistas y entendidas por todas y todos, abriendo los sentidos y juntando voluntades para que podamos asumir las riendas de nuestras vidas y la restauración de nuestro ser y caminar.
Fueron unos años de provocación revolucionaria, por un lado, y, por el otro, de persecución acrecentada. A quienes vivíamos en lo que Martí llamó “las entrañas del monstruo”, se nos fueron cayendo las escamas de los ojos. Destapábamos las incógnitas que anteriormente nos desvelaban. Las respuestas a preguntas tan sencillas como por qué vivíamos únicamente en algunas comunidades. Descubrimos que era porque eran áreas en deterioro, insalubres muchas, marginadas e ignoradas todas. Así nos podían culpar por los males y la pobreza que en ellas se encontraban, haciéndonos sentir culpables e inferiores y “mantenernos en nuestro lugar”, ciegos, sordos y mudos, desconociendo como se organizaba la maldad contra unos y otros. Allí podían controlarnos. Solo servíamos para desarrollar algunos trabajos pobremente remunerados. Recibíamos únicamente lo suficiente para sobrevivir.
La juventud se organizaba en lo que despectivamente se conocían como gangas para proteger el espacio físico. Porque aún dentro de los límites y las limitaciones, éramos comunidad, creábamos comunidad. Nuestros jóvenes, en medio de sus sufrimientos, carencias, dolor y hasta adicciones, defendían el derecho colectivo a existir, a establecernos, a celebrar nuestra cultura y a defender lo nuestro. Porque dentro de aquella podredumbre y a pesar de la discriminación éramos pueblo, éramos gente honesta y, sobre todas las cosas, éramos Boricuas de pura cepa. Afirmábamos nuestra identidad: “Puertorican and proud”, y reconocíamos los lazos que nos unían, sostenían y ofrecían seguridad.
Nuestro hermano Cha Cha entendió muchas cosas antes que otros y por eso fundó los Young Lords para batallar en contra de la gentrificación que se daba en Chicago: proceso a través del cual se destruyen las comunidades pobres, causando el desplazamiento de las personas, forzándoles a dejar lo conocido, la comunidad, dejándoles a la deriva y dispersas, y se restructuran esos espacios para ser ocupados por la clase media o alta. Es el proceso contra el cual estamos luchando ahora en Puerto Rico.
La llama encendida por esa iniciativa, demandando justicia social, coherencia en cuanto a los postulados políticos y religiosos y la acción concreta, se esparció por distintos lugares con propuestas y acciones que confrontaban a las iglesias, retándolas a establecer y demostrar concordancia entre la fe, la predica, lo que dice con lo que hace, con la vida. Se retó al campo político, lograron coaliciones con otros grupos oprimidos, marginados y alianzas con luchadores más experimentados como las Panteras Negras y se organizó la Rainbow Coalition. Todo esto se dio en confrontación directa con los defensores del sistema quienes pretendían mantener a los pobres divididos, enemistados y peleando entre sí por “las migajas que caían de la mesa del señor”, en tiempos de la llamada guerra contra la pobreza que vimos era más bien una guerra contra los pobres. Por eso, dicho en buen puertorriqueño, se desató el avispero. El mensaje corría, se expandía, y la lucha crecía. En Nueva York nació el Young Lords Party, en Bridgeport, Connecticut los Spics y así sucesivamente.
Reclamos organizados se hicieron sentir por el respeto, la dignidad y los derechos básicos, especialmente de la niñez a alimentos, vivienda, educación, atención médica y demás servicios sociales que les eran negados, así como a comunidades limpias libres de ratas y otras sabandijas, así como de plomo que les privaba de gozar de un desarrollo mental saludable. Surgieron reclamos por los derechos civiles y humanos, la autodeterminación de los pueblos y el empoderamiento de las comunidades, entre otros.
Fueron años de lucha intensa, comprometida, educativa, de empoderamiento, solidaridad, valor y sacrificio que se expandía, era reconocida, se engrandecía y se distinguía por la afirmación: “Tengo Puerto Rico en el corazón”. Se luchaba contra viento y marea, contra todos los organismos y niveles represivos del estado que le temían a la fuerza del pueblo y se esforzaban por criminalizar a los luchadores, sin causa legal. El precio que se pagaba era alto, altísimo: amenazas, persecución, encarcelamientos, fabricación de casos, agresiones físicas, asesinatos, pero el mensaje calaba en muchas personas para quienes nada volvería a ser igual. La denuncia del colonialismo y el compromiso con la liberación de la patria también floreció. La semilla germinó y en muchos dio buen fruto.
Por todo esto, damos gracias. Damos gracias por la iniciativa, la generosidad y la visión de Cha Cha y sus compañeros de lucha, quienes construyeron la zapata sobre la cual se erigió la lucha de los Boricuas en Estados Unidos.
Agradecemos a sus hermanas y demás familiares el devolver sus cenizas a su lugar de origen, a Puerto Rico. Gracias por traérnoslas aquí a Camuy, asegurándoles un lugar que sirve de referencia, que se puede identificar con su nombre, el cual es inmortalizado, para que no olvidemos, para que nadie olvide.
A pesar de que lamentamos su muerte, afirmamos que mientras le recordemos estará presente en medio nuestro. Desde la fe cristiana afirmamos que la muerte no es el fin. La muerte es parte natural de nuestra existencia, más la vida triunfa sobre la muerte como nos revelan los ciclos del mundo natural: como la noche que es interrumpida por la aurora al amanecer, regalándonos un nuevo día; los retoños que brotan de la semilla que muere bajo la tierra, regalándonos nuevas plantas y árboles robustos; o el cambio enorme que experimenta el capullo de seda desde el cual surge la mariposa.
Damos gracias porque sabemos que la materia no desaparece, únicamente cambia de forma, y también porque la ciencia nos dice que el ADN – esa molécula principal- se hereda, pasándose fielmente a través de su replicación, de generación en generación, así que la simiente persiste viva como parte de las nuevas vidas, de la descendencia.
Entendemos, además, que los seres humanos somos mucho más que la materia externa que vemos y la interna que sabemos existe. Somos mucho más que el aspecto exterior, y aún más que el esqueleto y los órganos internos que nos mantienen funcionando, con vida. Poseemos algo más profundo, que habita en nosotras y nosotros, que perdura y al morir pasa a formar parte de, a unirse a la energía del universo, o sea, vuelve al lugar de origen y a quien lo dio.
Foto cortesía Raúl Quiñones Rosado
Ahora nos toca a todas/os, sobre todo, a sus parientes y a su descendencia, dar a conocer su legado de lucha, su carácter de hombre valiente, responsable y solidario y mantener viva su memoria para que las generaciones futuras, no solo le conozcan, sino que su ejemplo también les inspire y a su vez procuren desarrollar sus virtudes.
Henchidos de emoción, con sentimientos profundos de gratitud, y alegría por su vida, por la luz que esparció, y porque podemos recuperar capítulos olvidados o escondidos de nuestra herencia histórica, depositaremos sus cenizas en este lugar. Al hacerlo, renovemos nuestro compromiso de luchar por la transformación de nuestra sociedad, por la justicia, la paz y la libertad. Amén.
Palabras pronuciadas en el acto de recordación de Cha Cha Jiménez