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Aclaración sobre la verdadera bandera de Lares

Bandera

Diego Torres

En julio de 2019 el Ministerio de Defensa Español publicó el catálogo razonado Banderas y

Estandartes del Museo del Ejército (1843.1931)( museo) escrito por el Sr. Luis Sorando Muzás

En la sección de TROFEOS PUERTORRIQUEÑOS (sic) (1868) incluye información de dos banderas alegadamente ocupadas en Camuy en septiembre de 1868; esta publicación ha generado confusión entre algunos autores y lectores en los medios del país.

Una de estas banderas, identificada con el número 40761 en el Museo del Ejército, se afirma que es la misma bandera (el mismo paño) que el coronel Manuel Iturriaga (Iturriaga) ocupó en Camuy en 1868 y que su hijo donó al museo en 1908. El Sr. Sorando se refiere a la bandera descrita por el Sr. José Pérez Moris (Pérez Moris) en su libro Historia de la Insurrección de Lares, publicado en el 1872. Pérez Moris, periodista, entrevistó al coronel Iturriaga para verificar datos y en el libro indica que tuvo la bandera de Iturriaga en sus manos, y la describió detalladamente.

Pérez Moris, por tanto, tuvo conocimiento directo de la bandera que Iturriaga ocupó en Camuy y que éste retenía como trofeo. En su libro Pérez Moris describe la bandera en la página 114: y en lo

pertinente dice “tiene esta bandera sobre tres metros cincuenta centímetros (3.50) de largo, por un metro setenta y cinco centímetros (1.75) de ancho. El cuerpo de ella lo forma una cruz latina blanca que la atraviesa entera en su longitud y latitud … los cuatro ángulos rectos que deja la cruz blanca arriba y abajo, los ocupan otros tantos cuadriláteros de color azul los primeros, y de color punzó los segundos”.

Por otro lado, en el catálogo razonado de las Banderas y Estandartes del Ejército, en la página 300 el autor, Sr. Sorando Muzás, describe la bandera número 40761 con los rectángulos azules al lado del asta y los rectángulos rojos al batiente (afuera), con medidas de 2,9 x 1,35 metros. Esto difiere con la descripción detallada de Pérez Moris sobre la bandera capturada por Iturriaga en 1868, tanto en la disposición de los colores como en las medidas.

Como parte de la investigación, solicitamos y obtuvimos vía correo electrónico del Museo del Ejército, una foto de la bandera 40761 y sus tamaños.

En la página 301 del catálogo se presenta una imagen diferente a la de la bandera 40761 que nos proveyó el Museo; la cual muestra tres (3) de los bordes deteriorados: el borde de abajo que conecta al asta está desgarrado y los dos bordes del batiente (afuera) están deshilachados. En el pie de la cruz hay una mancha Esas roturas de los bordes de la bandera 40761 en el Museo de Toledo y la mancha sugieren con mucha confiabilidad que esa bandera fue enarbolada por tiempo considerable. En adición a la foto, el Museo del ejército confirmó que el tamaño de la bandera en el Museo es de 2.9 metros de largo x 1.35 metros de ancho, diferente a las medidas de la bandera que retenía el coronel Iturriaga como trofeo.

En el catálogo Sorando indica que conoce el libro de Pérez Moris y en efecto lo cita, específicamente a la página 114 donde menciona; “(e)l Sr. Iturriaga conserva un trofeo, auténtica credencial de la parte prominente que le cupo representar en el fracasado drama de Lares”, y a renglón seguido salta a la página 115. Precisamente, la parte omitida por Sorando de lo expuesto por Pérez Moris es donde se indica la descripción y tamaño de la bandera retenida como trofeo por el coronel Iturriaga en el 1868.

Comparación entre la Verdadera de Lares y la bandera en el Museo del Ejército en Toledo

En resumen, de lo arriba analizado queda establecido que en su entrevista con Pérez Moris, el oficial Manuel Iturriaga le facilitó la bandera que él ocupo en Camuy en el 1868. Pérez Moris tuvo en sus manos la bandera ocupada en Camuy por Iturriaga en el 1868, la cual por la secretividad de la insurrección la tenían escondida y nunca había sido enarbolada. Pérez Moris la observó, tocó,midió, describió y documentó en su libro el diseño y medidas de dicha bandera. Además, en el libro Pérez Moris indica que las franjas azules de dicha bandera estaban en la parte de arriba de la bandera y las franjas rojas en la parte de abajo. Al indicar que; “En uno de los cuadriláteros azules, el de la derecha, hay una magnífica estrella blanca,” se entiende que el otro cuadrilátero azul está a la izquierda. Es decir, los cuadriláteros azules en la bandera de Iturriaga están dispuestos horizontalmente uno al lado del otro y no uno paralelo al otro como en la bandera en el Museo del Ejército.

La parte del escrito de Pérez Moris omitida en el catálogo del Museo es precisamente la parte que describe la bandera ocupada por Iturriaga en Camuy en 1868. Además el tamaño de la bandera en el Museo del Ejercito NO concuerda con el tamaño de la bandera ocupada por Iturriaga en Camuy en 1868.

El Catálogo Razonado incluye una foto en la página 301 de una bandera sin los bordes rotos diferente a la bandera 40761 que se encuentra en el museo de Toledo. En su análisis, Sorando no compara la bandera en el Museo del Ejército en Toledo con la bandera que el coronel Iturriaga retuvo como trofeo. La foto de la bandera 40761 ubicada en el museo de Toledo es diferente a la bandera que el coronel Iturriaga ocupó en 1868 en Camuy y que le facilitó a Pérez Moris en su reunión.

Conclusiones

Por lo arriba expuesto, forzoso es concluir que la bandera 40761, en el museo de Toledo, NO es la misma bandera que el coronel Iturriaga ocupó en Camuy en 1868 como se ha planteado por el señor Sorando en el catálogo y se ha interpretado en escritos y presentaciones en los medios.

Por otro lado, la bandera oficialmente conocida como la Bandera de Lares SI concuerda perfectamente con la descripción de la bandera que ocupó y retuvo como trofeo el coronel Iturriaga en el 1868.

Respetuosamente ofrecemos estas aclaraciones como un gesto de cortesía a historiadores, investigadores y personas interesadas en el tema. Muchas Gracias

 

La grandeza de Adriana

CLARIDAD

La atleta olímpica conversó con CLARIDAD en un evento de recaudación del Comité de Solidaridad con el Pueblo de Haití

Tan pronto se baja del carro, Adriana Díaz es recibida con un ramo de flores y una plena, al entrar al Club de Tenis de Mesa de Trujillo Alto. Las Barrileras del 8M le dedican un himno con el cual la condecoran: “madre de este pueblo”. La actividad dio comienzo oficialmente con el himno de Puerto Rico interpretado por el maestro Ricardo Pons.

El maestro Ricardo Pons interpreta nuestro himno nacional. Foto Alina Luciano

Rápidamente, le rodea un grupo de niños en el complejo deportivo de la urbanización Ciudad Universitaria. Madres y padres le piden a la atleta olímpica que pose para una foto con sus hijos. Adriana se dobla para estar a la misma estatura que los pequeños. Su grandeza no es sólo que es la número 11 del mundo en el tenis de mesa y la primera en representar a Puerto Rico en ese deporte en las Olimpiadas. La grandeza de Adriana es que recuerda siempre de dónde vino y nos recuerda a todos de lo que somos capaces.

“Soy del campo, [soy] de Utuado. Nacida y criada [allí]. Es un orgullo que yo haya salido desde lo más alto [de las montañas] de Puerto Rico”, dice a Claridad sobre la emoción que la invade en cada uno de sus juegos internacionales. Exhibió tal asombro, por ejemplo, en la Copa Panamericana de 2019, cuando se lanzó al piso y se cubrió el rostro, en aparente incredulidad, tras ganar el oro para su país. Luego, se subió a la mesa para ondear la monoestrellada ante el público que se dio cita en Lima (Perú) o veía aquella transmisión.

Durante los cinco años que sucedieron a ese evento, Adriana subió en su clasificación mundial (de la posición número 24 a la 9, en abril pasado). Con tan solo 23 años, ya ha participado en tres Olimpiadas. Pero, la carrera de Adriana no surgió repentinamente como la espuma, sino que ha sido el trabajo de toda una vida, pues comenzó a entrenar y competir desde que tenía seis años.

“El tenis de mesa me ha enseñado todo. La verdad es que no soy nada sin el tenis de mesa… me ha abierto muchas puertas en la vida y me ha ayudado a conocer otras culturas. Estoy super agradecida”, puntualizó en un aparte con este medio durante la actividad “Tenis de mesa por Haití”, que organizó el Comité de Solidaridad con el Pueblo de Haití. Tanto atletas jubiladas como niños de apenas 7 años tuvieron la oportunidad de jugar 1 minuto con la tenimesista, al aportar a esta causa.

En el complejo pequeño de Trujillo Alto, la utuadeña reaccionaba atenta a cada persona que le interrumpía. Se mostraba paciente como si comprendiera que esa es parte de la responsabilidad que conlleva ese sueño que tuvo desde niña, como si supiera que en sus sueños habita también un país.

Desde una distancia prudente, le acompañaban su padre Bladimir Díaz, y su madre, Marangely González; siempre atentos, e intercambiando miradas de complicidad con su hija. La historia de esta familia nace precisamente en un partido de tenis de mesa. González contó que ella y su esposo se conocieron y se enamoraron en el club de tenis de mesa de Utuado, Águilas de la Montaña, cuando comenzaron a entrenar juntos allá para 1992 o 1993. Ambos compitieron en la Liga Atlética Interuniversitaria.

“El tenis de mesa y el deporte han sido un bálsamo en mi vida. El deporte nos asignó un propósito. No digo que no hubiera hecho otras cosas. Sí, definitivamente, hubiéramos hecho otras, pero le debo demasiado al deporte”, reflexionó Díaz, quien ha sido entrenador por los pasados 33 años.

Durante la ceremonia, distintas personas se acercaron a la pareja para agradecer la labor que han hecho por el país tanto en la crianza como en los sacrificios que ha conllevado el entrenamiento de Adriana y sus tres hermanas: Melanie, Fabiola y Gabriela.

“Desde pequeña, mis padres siempre me enseñaron lo importante que es respetar nuestra cultura, lo importante que es la monoestrellada, lo importante que es La borinqueña, y eso creó un sentimiento muy bonito dentro de mí”, afirmó Adriana durante la corta entrevista.

Lecciones sobre las derrotas

El camino emprendido por la familia no está hecho de meros deseos, sino de trabajo arduo tanto a nivel físico como mental y emocional. “Las derrotas y lo mental se trabajan a través de la comprensión; y se trabaja en lo que hay que resolver”, mencionó Díaz. Padre e hija ya están enfocados en superar los obstáculos que detuvieron a Adriana de avanzar a los cuartos de final de las Olimpiadas. “Ya nosotros vimos lo que sucedió, [y] pues ya estamos tomando medidas sobre eso”, agregó.

 Díaz admitió: “Esto es un camino doloroso por naturaleza. No te puedo decir que una derrota como la de [las Olimpiadas] se olvida rápido porque no es así, sino que hay un trabajo [por hacer]: ‘Okay, hicimos esto, ahora vamos a hacer lo otro. Vamos a mejorar esta área’. Es un proceso doloroso y requiere de mucha voluntad para volver a levantarse cuando las cosas no salen”.

Por su parte, Adriana indicó: “Es bien importante el conocimiento de sí mismo. Hablarse a sí mismo, entenderse, perdonarse, y creo que esa es una de las razones por las cuales he enfrentado muchas situaciones difíciles en el deporte, pero siempre me he podido recuperar. Obviamente, soy humana: cometo errores; y bueno, es normal caerse y levantarse. Yo creo que eso es bien importante: hablar con uno mismo y seguir hacia delante”.

La atleta ya había compartido públicamente que tiene psicóloga deportiva, pues sus papás lo entendieron importante desde muy temprano en su vida.  “Esa ayuda que llega extra no solamente cambia tu vida como atleta, sino tu vida en general”, comentó en una entrevista que le hizo Deplaymaker, en 2022.

Mensaje para los candidatos

La reflexión sobre los beneficios del deporte no solo se queda en el plano personal, sino que sirve de llamado a los candidatos a puestos políticos en las elecciones del 5 de noviembre. Díaz les exhortó en la entrevista con Claridad: “Que esto no sea de los últimos temas a hablar, sino que sea de los principales. El deporte es el remedio a muchos de los problemas sociales que tenemos. Es algo mucho más importante que lo que ellos pueden ver. Hay que conversar sobre el tema del deporte; desde el alto rendimiento hasta la recreación”.

En un aparte con la prensa, Adriana expresó: “Me encantaría que en el futuro haya más niños tenimesistas, y veo que hay muchos niños con mucha energía, con mucha ganas de entrenar”.  “El deporte es una de las cosas más lindas que tenemos que apoyar como país. Es algo que nos une”, opinó.

La utuadeña dijo que el lunes, 5 de septiembre, saldrá hacia Macao, China, para una de las competencias más fuertes del año: la copa de la World Table Tennis. “Todavía queda mucho en el calendario, así que estamos preparándonos en Utuado para poder representar a Puerto Rico en las próximas competencias”.

El primer adiós de Andy Montañez

Andy y su hijo Harold Montañez. Foto Alina Luciano/ CLARIDAD

 

En Rojo 

Las cosas, por más buenas que sean, tienen caducidad. Un buen carro, un reloj chévere, hasta los mejores libros, con el tiempo, pierden sus lomos y sus páginas. Parece que a Andy Montañez no le aplica esa regla de vida porque, en su más reciente concierto, lució con el mismo ánimo risueño y cantó con un registro idéntico a sus grabaciones disqueras. Para sus fanáticos, quienes lo esperaban canturreando en la sala del Coca-Cola Music Hall, fue una noche llena de recuerdos y clásicos de la carrera del Niño de Trastalleres, en su “Primer adiós”, nombre del evento.

“Los he puesto a bailar, a reír, a llorar y, también, a pensar. Hoy comienzo a despedirme con el corazón lleno de agradecimiento y el sentimiento de haber cumplido bien la misión. Mi nombre, Andrés Montañez Rodríguez. En el barrio me conocen como Junior; en Puerto Rico como Andy, y de Puerto Rico para el mundo, como el eterno Niño de Trastalleres”, narró una grabación del salsero, seguida por unos ritmos que aluden a las músicas prehispánicas: el soplido de un caracol y el repique de la percusión.

Tras la introducción emotiva, en la que Montañez destacó lo que ha significado su carrera para él, el espectáculo estrenó la lista de melodías entrañables con el “Cantante errante”. Por cierto, la pieza reafirmó que, a pesar de las despedidas, el timbre inquebrantable de Andy aún suena como un intérprete de ópera convertido en un guarachero. Junto al sonero, le acompañaron: dos trompetas, dos saxofones, un trombón, tres percusionistas, un bajista y dos coristas. Todo bajo la dirección musical de Pedro de Jesús, compadre de Andy.

Dicen que soy un payaso, que no tengo ni valor de enredarme en otros brazos. Es verdad, soy un payaso, ¿pero qué le voy a hacer?

Mi primer adiós. Foto Alina Luciano/CLARIDAD

La voz del cantante se perdía entre el bullicio unísono de la audiencia, que bailó la noche apretujada, contenta y repleta de emoción. “Payaso”, “Te voy a enseñar”, “Aquí en mi pueblo” y “Vagabundo” figuraron entre las piezas notorias que, junto a su gente, Andy cantó cual pájaro en pleno trino. Algunos temas especiales, como el clásico “Cómo fue”, fueron interpretados con el guitarrista Rafael Taboas y el pianista Luis Marín.

Pero las colaboraciones no se limitaron a los colegas. Conmovido, el Niño de Trastalleres compartió el escenario con su hijo Harold, con quien entonó el tema “A mi manera” y lo dedicó a su hijo fallecido, Andy “Andicito” Montañez. Además, la dupla de padre-hijo interpretó “Renacer”.

“La carrera de Andy tiene muchos matices, diferentes etapas. Por ejemplo, a mediados de la década de 1970, el gran productor Frankie Gregory tuvo la buena idea de agrupar lo mejor de los músicos de esta tierra, y por supuesto, ahí estaba Andy […] fue bautizada como la Puerto Rico All Stars”, contó Elmer González, maestro de ceremonia.

Al concluir la breve anécdota, González insinuó que “esa orquesta se hizo para darle competencia a la Fania All Stars”, agrupación ínclita de la salsa. Montañez, con tono de risa, asintió que el orador “tiene toda la razón”.

La caducidad, que no perdona ni a las voces más diáfanas, obliga a Montañez a presentar muchas de sus canciones desde un sillón giratorio. No obstante, la voz intacta del sonero sigue la noche con “Amor por ti”, dedicada al fenecido compañero Pellín Rodríguez.

Mi primer adiós. Fotos: Alina Luciano/CLARIDAD

En el fondo, los monitores enormes proyectaron imágenes de un joven Andy Montañez en orquestas como Dimensión Latina, El Gran Combo de Puerto Rico y la Puerto Rico All Stars. En todas, aparece siempre aclamado, querido y, como evidencia de tal, vitoreado por el “público bailador”.

Porque eres, para mí, algo distinto que embruja mi ser. Me siento niño y anciano a la vez; me quitas la vida y me das el ser.

Como si la cantidad de colaboraciones no bastara, la voz de “Julia” invitó al timbalero Perín Morales Cortijo, mejor conocido como Don Perignon, al escenario. Mientras el percusionista ensartaba repiques a un ritmo “sabroso”, Andy deleitaba a los oyentes con “Casi te envidio” y “Me gusta”, con las que concluyó agradeciendo a sus músicos: Rolando Alejandro (trompeta), José Ruiz Vega (trompeta), Jorge Díaz (trombón), Sammy Vélez (saxofón alto), Roberto Calderón (saxofón barítono), Jorge Ocasio (conga), Ángel García (timbal), Javier Oquendo (bongó), Efraín Hernández (bajo), Reinaldo Montañez (coro) y Pedro David de Jesús (coro) y el binomio Fernando Rohena y Wanda Ríos, “band boy” y “band girl”.

La noche siguió con “Hojas blancas”, “Swing”, “Julia” y “Verano en Nueva York”. La última de estas cuatro piezas contó con la participación de Zayra Pola, una joven timbalera que Montañez conoció; estudiante en el Conservatorio de Música de Puerto Rico. El cantante la integró al espectáculo por su dominio del timbal, con el que retumbó un solo de improvisación que, con cerrar los ojos, sonaba igual a aquel timbal del elepé “Número 7” del Combo.

La despedida de la despedida

Después de 18 canciones interpretadas- casi- de forma corrida, el Niño de Trastalleres salió del escenario, dejando a la audiencia en una pausa de ansiedades y preguntas. Sin embargo, muchas personas supusieron la próxima y última presentación. Al ritmo de la plena, aparecieron panderos, pleneros y un cabezudo con la cara del salsero, avisando que llegó el momento esperado de cantar “Quién no se siente patriota”. El himno, que cerró el evento con una nostalgia sólida, reflejó cuánto este cantante vive entre los labios y corazones de su pueblo.

A diferencia de un buen carro o un reloj chévere, los cantantes de la estirpe de Andy Montañez no tienen caducidad. Quizás sus cuerpos y sus presencias físicas estén sujetos a esa ley, pero sus legados perviven en el espíritu de la cultura, y no hay adiós que quite eso.

El dulce sentimiento de la impunidad

 

 

Claridad

La impunidad debe ser un sentimiento gratificante. Me imagino que los que la disfrutan dormirán muy bien y se levantarán cada mañana con muchas ganas de hacer y deshacer. También con ganas de decir lo que se quiera, aunque en este caso es mejor cuidarse. La impunidad para decir lo que uno quiera puede ser peligroso porque uno de los requisitos para conservarla es aparentar que no la tiene. La habladuría puede llevar a perderla y por eso es mejor estar un poquito callado. Hacer y deshacer es otra cosa. Si se disfruta inmunidad se puede estar haciendo y deshaciendo como a uno le plazca. Y cuando la inmunidad está unida al recibimiento de un buen cheque todos los meses o la garantía de buenos ingresos, sin tener preocupaciones en cuanto a su origen ni porque te lo quiten, la contentura es absoluta.

La gente de Luma, tanto sus dueños ausentes como los ejecutivos presentes, sienten todos los días ese sentimiento de impunidad. En primer lugar, porque hace unos cuantos años firmaron un contrato con un gobierno que en realidad no lo era, que les garantiza una buena suma de dinero unida a un “desempeño” que ellos pueden manipular a su antojo. Llevan más de tres años haciendo y deshaciendo, sobre todo lo último, sin preocuparse por el desempeño, y no sólo reciben el dinero estipulado, sino que hasta se lo aumentan.

Se suponía que “reconstruyeran” el sistema eléctrico de Puerto Rico y ahora está más destruido. Se suponía que mejoraran el servicio que se estaba dando antes de que llegaran, pero todas las métricas indican lo contrario. Pero a pesar de todo eso los dueños siguen recibiendo “lo pactado” y los ejecutivos mucho más de lo que jamás habían pensado. Todo esto gracias a la impunidad que nació de un contrato muy bien pensado.

Sus ejecutorias tienen a la gente gritando, pero cuando tú llevas bien adentro el sentimiento de impunidad no escuchas los gritos o, si los oyes, te importan bien poco. El otro día, cuando los gritos de la gente sonaban bien fuertes en medio de la debacle de los apagones, los de Luma (incluyendo un individuo que se llama Juan Saca) llegaron a preocuparse un poco y hasta pensaron que se les podía acabar el guiso. Entonces apareció el bálsamo tranquilizante de la candidata del “principal” partido, ese que se llama “Nuevo” y “Progresista” que, además, se considera la “front runner” para las elecciones del próximo noviembre. Esa candidata, que le gusta hablar destemplado y jactarse de su “poder”, les dijo que no se preocuparan, que su contrato estaba seguro. Así fue como el sentimiento de impunidad sólo se tambaleó unos instantes porque las declaraciones de la candidata lo restituyeron.

Gracias al sentimiento de impunidad que lo embarga el tal Saca se da el gusto de comparecer ante la prensa y ante legisladores diciéndoles con un sonrisita irónica que le importa un pepino lo que piensen. ¿Qué hay apagones? ¿Qué la tormenta no pasó, pero se quedaron sin luz? Pues breguen con eso. Es lo que hay, ¿entienden? Son respuestas típicas de quien siente que nada afectará su salario de $600 mil anuales, más los “perks”, ni los de la empresa que dirige.

El mismo sentimiento de impunidad que embarga a tal Saca inunda a los principales candidatos del PNP (Jennifer González, William Villafañe y Jonny Méndez), sus directores de campaña y los funcionarios del Departamento de Educación que autorizaron contratos a estos últimos. El asalto a los fondos públicos se conoció gracias al periodista Oscar Serrano de Noticel. La movida produjo asco por lo burdo y, que se sepa, porque no había precedente. Para que esos directores puedan dedicarse a tiempo completo a su gestión política, recibiendo, de paso, no solo el dinero necesario para vivir sino hasta $600 mil en seis meses en el caso de del director de González, se extrajo dinero del presupuesto público a solo meses de las elecciones. Todo es legal, dicen, porque se trata de “contratistas” genuinos. En el caso del director de la campaña de González se inventaron que era “abogado experto en infraestructura” para intentar justificar la enorme suma. Llevo cuatro décadas como abogado y es la primera vez que escucho la supuesta especialidad.

En el pasado los directores de campaña debían esperar a que su candidato ganara para empezar a guisar ya fuere con contratos o nombramientos. (Rafael Hernández Colón, por ejemplo, nombró al Tribunal Supremo a dos de ellos, Víctor Pons y Federico Hernández Denton.) Ahora, como la impunidad es absoluta y se puede hacer cualquier traqueteo sin que te acusen de nada, los directores y directoras de los candidatos del PNP empiezan a guisar desde antes de ganar.

La movida fue tan burda que, tras conocerse, dos de los contratos fueron detenidos. Ninguno de los que se quedaron sin contratos debe estar preocupado. En noviembre, si vuelven a ganar, les pagarán con creces con cargo al barril donde echan el dinero para educar niños.

¿Seguirá esta jauja después del próximo noviembre?

Será Otra Cosa-La deriva, vida

Foto suministrada

Especial para En Rojo

 

Habiendo cruzado, honraron todas las cosas con la sabiduría de Aché. Viento. Cielo. Tierra. Fuego. Trueno. La depositaron en los otanes, las piedras, en los musgosos sotobosques de cuevas agrestes; en la caricia de cascadas elegantes; en bosques lo suficientemente imponentes como para asumir el nombre de Montaña; en agua salada y dulce, para así probar lo opuesto en las cosas. En todas las criaturas aladas, incluyendo la mariposa. En todas las de cuatro patas. En todas las de dos. […] Y en aquellas que aún no habían nacido. Porque, una vez intuyeron que lo humano estaba profundamente empeñado en la captura, conspiraron para poner su Verdad a descansar en todas partes. Y en las más simples de las cosas. […] Estar en todas partes era la única manera, razonaron, de evadir la captura y de asegurar la permanencia del cambio –[ésta era] una de las Verdades del Océano.

(M. Jacqui Alexander, Pedagogies of Crossing, 289-290, mi traducción)

Admito que ardo por caminar junto a la contaminada desembocadura del río por aquí, a la playa erosionada por allá, y a la sombra, más adelante, de unos árboles enormes, sobrevivientes de la fiebre deforestal y herbicida en mi país. En ausencia de una franja lateral continua en la que poner un pie frente al otro, me obligo a conformarme con lo que puedo absorber, fugaz y encabalgado, mientras conduzco con las ventanillas abajo. La PR-102 es una carretera rural sin pretensiones. Rebosa de “las más simples de las cosas.” No es postal de la máquina turística, ¡y que por nada del mundo lo sea! Conecta a Mayagüez, Cabo Rojo y San Germán, desde el barrio obrero y pesquero El Maní en el primero, pasando por la galopante captura elitista de la costa en el barrio Joyuda del segundo, y desembocando en el casco del pueblo espírita y masónico del tercero. En esa ruta, el tramo entre Cabo Rojo y San Germán es uno de mis más atesorados paisajes en Puerto Rico.

Como la luz solar atravesando el dosel de un bosque tupido, allí perviven chispazos de pasado lo suficientemente contundentes como para encandilar la imaginación con lo que tal vez fueron, antes de más de cinco siglos de catástrofe, los valles del oeste de la “isla grande,” contiguos a los acantilados de la punta suroeste, de Mona y de Monito, y en comunicación subterránea, submarina, con el estrepitoso Canal de la Mona. Los rastros de ese pasado remoto conviven con la superposición de pasados más recientes, produciendo la indiscutible belleza del país de cafetines y panaderías, machetes y matas de plátano, casas en ruinas y en pie con balcón y piso de terrazo, caballos chongos y lagartijos de insólito agarre. La sazón es una vegetación imposiblemente verde y un mujerío de armas tomar.

Hemos hecho evolucionar esa hermosura –aquí y en toda nuestra región sujetada y sublevada– del humus de la captura esclavizada, la liberación sangrada, la desgracia por diseño. No todo ha sido, es ni será apropiable por “el desastre” ni por los fondos que subvencionan su ejecución y posterior “recuperación” y “estetización.” Siento en este tramo de carretera una madeja de espíritus, Aché en Viento, Cielo, Tierra, Fuego, Trueno, en las vidas de cuatro y dos patas, históricas y especulativas, conjugadas en una interrelación a la que nadie podía apostar. Junto a la toma de la calle, al calentón de la presión a las élites, a la organización y movilización políticas que tradicionalmente reconocemos, ese panal de fenómenos casi invisibles, irresistiblemente cotidianos, a medio camino entre nuestra herencia y nuestro legado, también lleva el nombre de lucha.

Habría que recordarse siempre al santalucense Derek Walcott: no quiero escribir –al menos no exclusivamente– una literatura de recriminación, venganza o desesperación. El llamado del arte no es a la servidumbre de la Historia. Diré que a mi país nos lo han naufragado, pero que no es un naufragio. Nuestra historia, la pequeña, que es también hoy, demuestra que hemos sabido, podido, inventarnos islas rehaciéndolas de sus restos, como hongos hambrientos en hojas caídas. Casi al punto del ahogo en alta mar, sí, pero volviendo la deriva, vida. Esa es otra de las “Verdades del Océano.”