Leo artículos y opiniones sobre el acuerdo en desacuerdo entre el gobierno venezolano y las empresas petroleras de EEUU.
Aquí me van a perdonar que trate de alejarme de las consignas. Sé que éstas cumplen una función. Proponen mensajes claros que facilitan la identificación y la cohesión entre los miembros que la usan. Una buena consigna es un símbolo de resistencia, da esperanza y tienen resonancia emocional. No se puede renegar de eso. Sin embargo, la situación del petróleo venezolano y el posible acuerdo con Estados Unidos es muy compleja. Se inscribe en un contexto geopolítico más amplio. Uno podría ir más lejos y decir que este llamado acuerdo tiene que ver más con Irán, el Estrecho de Ormuz y las elecciones legislativas, estatales y locales de noviembre 2026, que con el anuncio grandilocuente de Trump y el mensaje de Delcys Rodríguez. El primero anuncia con el performance con el que le conocemos que “EEUU se adueñó de 65 mil millones de barriles de petróleo”. “Es un regalo de Venezuela” dice. Rodríguez señala que el acuerdo defiende la soberanía e independencia de Venezuela. Nadie dice que Venezuela es, de facto, una colonia extractivista del imperio que da golpes a diestra y siniestra mientras baja la cuesta de la historia.
En las redes las respuestas al dicho acuerdo han sido, como sucede generalmente, vitriólicas. Sulfato de amonio. Una metáfora, por favor. Para algunos Trump es un héroe digno de la Odisea, o es un pedófilo y un político despreciable. Una cosa no cancela la otra. Por otro lado, Delcy Rodríguez es una traidora. Ahora se llama María Corina Rodríguez. O en realidad es una estratega del Realpolitik. Por ahí anda la verdad, que es la primera víctima en los conflictos entre países.
Planteemos que el poder se ejerce tomando como guante la diplomacia y los criterios prácticos, materiales, de conveniencia, que dejan esperando en la estación las ideologías, la ética y los grandes ideales. El tren que lleva a la gran aurora se descarrila, se ralentiza. Preguntemos. ¿EEUU se adueñó de 65 mil millones de barriles de petróleo? No se apresuren. Saquen la calculadora. Dependiendo de las fuentes (Trump o Delcy) se van a producir 3 millones o 1.5 millones de barriles al día. En la escala del hiperbólico Trump esos son mil cincuenta y seis millones al año. Para llegar a los 65 mil millones hay que esperar unos añitos. No los 25 que dice la presidenta en funciones de Venezuela. Está más cerca de lo que anuncia Casa Blanca:NABEP recibió concesiones por 100 años para operar 17 campos con esos 65 mil millones. No sé exactamente cuantos años porque no tengo calculadora. Si supiera sumar y restar en vez escribir de novelas de ciencia ficción o historia, sería economista, que es más atrevido. Lo que me parece, a vuelo de pájaro, es que las cuentas y los acuerdos no están claros.
Una amiga vocifera -que no es otra cosa que escribir todo en MAYÚSCULAS- que EEUU se quedó con todo el petróleo de Venezuela. Tómenlo con calma. Venezuela, repito, hace concesiones en torno a 17 campos de 350 que tiene el país. Y la cantidad que recita el acuerdo representa, en teoría, entre el 21% y el 22%. ¿Eso significa que EEUU es dueño de ese petróleo? Lo cierto es que la extracción efectiva de esos barriles duraría casi lo que duró la familia Buendía y tiene sus límites. Por otro lado, la legislación venezolana, la Ley Organica de Hidrocarburos, establece que las reservas son intransferibles y pertenecen a la nación. Las empresas gringas aseguran derechos de explotación pero no propiedad sobre los recursos. Así dice el acuerdo que nadie ha leído.
Sin embargo, hablar de legalidad es como hablar de un Wallenda en la cuerda floja. ¿Cuál legalidad? No es legal secuestrar a un jefe de estado y llevarlo a Nueva York acusado de ser el capo de un delirante Cartel de los Soles, que la propia magistratura norteamericana alega que probablemente no existió. EEUU está negociando con el aparato y funcionariado del gobierno de Maduro. Delcy Rodríguez es presidenta interina, no electa. ¿Será constitucional el acuerdo? Pero, ¿cuándo invadieron el país qué constitución fue la que respetó uno de los socios de este acuerdo?
Entonces, resbalando en la legalidad, la administración Naranja suma y resta para anunciar que el esquema generaría -condicional- 200 mil millones en impuestos y regalías para Vénguela en esos primeros 25 años. Los siguientes 75, porque recuerden que Trump habla de un siglo, ¿serán gratuitos?
Ahora, más allá de las consignas, la presidenta en funciones manifiesta que el país necesita monetizar su petróleo debido a las sanciones y a la crisis económica. Son necesarias lo inversiones y acuerdos. ¿El acuerdo podría ser beneficioso para ambas parte? Las empresas estadounidenses terminan con el bloqueo y las sanciones que jodieron a Venezuela obtendrían acceso a recursos, mientras que Venezuela podría recibir inversiones, mejoras en infraestructura, tecnología, aumento en el empleo, e ingresos fiscales que se calculan en centenares de miles de millones.
Entonces, ¿terminaron las sanciones y Venezuela puede capitalizar con su recurso principal de manera práctica? Sin duda las sanciones y el retiro de las empresas norteamericanas tuvieron como resultado una disminución de la inversión extranjera en el sector petrolero, lo que afectó la capacidad de la empresa estatal de petróleo para mantener y aumentar la producción. Sí. La falta de recursos y tecnología, lo que ahora plantea la presidenta se subsanará, fue exacerbada por las sanciones. Cuando Rodríguez habla de que el acuerdo acabará con las dificultades del mantenimiento de la infraestructura petrolera, con un aumento significativo de la producción, ¿no es lo que se buscaba? ¿Terminar con las sanciones? ¿Poner a producir y ha extraer de campos verdes? Las preguntas se producen más rápido que los barriles de petróleo ¿Ha qué costo? ¿Más allá de lo material y económico? ¿Qué se perdió? ¿Qué empresas norteamericanas van a invertir? ¿Aquellas en las que el Pentágono es socio? ¿Las de CEO investigados por corrupción?¿Qué nos dice la historia sobre acuerdos similares entre EEUU y un país con recursos de petróleo? Un ejemplo: Irak. Devastada por la guerra. EEUU, quien fue el devastador, la va a resucitar. Promete infraestructura y tecnología. ¿Cómo está Irak hoy?
Desde el cinismo puro, digamos, si en la práctica se acabaron las sanciones, ¿aumenta la capacidad de Venezuela para acceder a financiamiento internacional? ¿El anunciado aumento en los ingresos mejorará la capacidad del gobierno para invertir en sectores esenciales y atender las necesidades de la población? ¿Será posible que esos ingresos alivien la crisis de desabastecimiento de productos básicos y medicinas, solucionando la crisis humanitaria en el país agravada por los terremotos? ¿Venezuela podrá mantener relaciones comerciales con países no aliados a EE.UU., como Rusia y China, para continuar exportando petróleo?
Pero hablemos de ingresos. EEUU ha obtenido 13 mil millones de dólares desde que tomó el control de las exportaciones del crudo venezolano (según N+ Univisión, que no es un organismo de izquierda). El gobierno venezolano confirma haber recibido unos 300 millones de dólares. No sabemos si a partir de este acuerdo EEUU seguirá en control de las exportaciones y administrando las ganancias, decidiendo qué cantidad irrisoria le deja caer a las arcas del país invadido. ¿Podrá mejorar la calidad de vida de la ciudadanía con este esquema brutal?
Tengo muchas preguntas. Las respuestas no se pueden contestar a corto plazo. Ni siquiera tengo la certeza de que esos acuerdos sean finales y firmes y duren más de lo que dure un temblor. Lo que está claro es que el mundo es más complejo de lo que nuestros deseos y nuestras ideologías- nuestros modos de interpretar el mundo- nos permiten narrar brevemente para darnos confort. Si alguien tiene las respuestas ahora mismo, las espero. Mientras tanto, una consigna se acerca a mis labios, “Váyanse al carajo, y…” pero me contengo porque, a pesar de todo, quiero ser objetivo.







