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NaciÓN

Chabela Rodríguez reivindica la danza puertorriqueña con su nuevo álbum

EN ROJO

La composición musical homenajea grandes clásicos del género nacional

La cantante y músico Chabela Rodríguez lanzó, el 13 de septiembre, su nuevo álbum de piezas clásicas de danza puertorriqueña, Danza de la tierra mía, desde el Centro de Bellas Artes en Santurce, en un concierto íntimo con de amistades, artistas y figuras relacionadas con la danza nacional.

En épocas en que la bomba, la plena, el seis chorreao, el aguinaldo, la salsa y otros géneros musicales asociados con la identidad puertorriqueña están en boga, Rodríguez apostó por rescatar los merengues y los acordes de la danza. Para la artista, la danza es un ritmo relegado dentro de este auge de la música nacional.

“Este proyecto fue pensado, hace unos años, por una amiga que financió el proyecto: Carmenchi García. Hace años ella pidió que hiciera este trabajo de danzas puertorriqueñas, y en aquel momento dije que no es el momento, no es el momento. Pero este año pasado le dije a Carmenchi que ahora es que es, que vamos a trabajar con la danza. Un poco reconociendo que la música puertorriqueña está en boga”, contó la artista a CLARIDAD, previo al concierto.

Pero esa tendencia, agregó, parece olvidar uno de “nuestros géneros por excelencia”, la danza, de modo que esta producción busca traer estas piezas a la memoria nacional. “Nuestra música de cámara”, le dice Rodríguez, al también referirse a la reducida cantidad de músicos que suelen interpretar una pieza de danza.

La danza surgió como un estilo musical que enfatiza el elemento nacional, asegura la “Cantora Boricua”. “A finales del siglo XIX, cuando se trabaja la danza, se trabaja desde ese elemento nacional. Ahí comienza ese lenguaje más puertorriqueño dentro de la música. Así que queríamos traer la danza y, por supuesto, hacerla más popular. Hay unas generaciones que conocen esas danzas, y las que hicimos en el disco son vasta conocidas por unas generaciones”, continuó Rodríguez.

Además de un homenaje al género, la intérprete reparó en que Danza de la tierra mía supone un recordatorio para nuevas generaciones que desconocen el estilo musical. La tendencia actual de integrar ritmos musicales puertorriqueños presentaron, a juicio de Rodríguez y el maestro pianista Víctor Meléndez Donhert, “el momento providencial” para producir el disco.

“En 2023, nosotros grabamos la danza que se va a escuchar hoy, Tierra mía, pero solo grabamos esa canción. No grabamos el álbum completo, sino que grabamos esa pieza de Papio Paz, pero encendió la chispa para continuar el junte y crear ese disco. Y mira, la historia no la borra nadie. La historia es como el ADN. Mientras exista la memoria de los grandes compositores como Morel, como Tavárez, como Quintón, como Narciso Figueroa, es imposible borrar la danza. Cuando hay obra, eso no se borra”, expresó Meléndez Donhert, quien colaboró con Rodríguez como el piano del álbum.

El maestro pianista difiere con quienes afirman que “la danza es cuestión del pasado”, y no escatimó en aseverar que funge como uno de los géneros musicales de mayor excelencia en la historia de Puerto Rico. Autor de numerosas danzas y reconocido en el Instituto Cultura Puertorriqueña (ICP) por su ejecución pianística, Meléndez Donhert considera un deber producir música para su “patria” Lo siente como una verdadera obligación. Tan verdadera como el arrobo que le cobra la mirada cuando evoca a su maestro, Jesús María Sanromás, y aquella indeleble danza “Laura y Georgina”, de Juan Morel Campos.

“Hay unos elementos que Víctor menciona que tienen que ver con partes de las danzas. Por ejemplo, él dice merengue. No quiere decir el merengue de la República Dominicana, sino partes de la composición de la danza… El encuentro entre nosotros dos no es una casualidad. Es un respeto mutuo y una admiración mutua. Yo lo conocí primero porque acompañó a los grandes artistas de este país y fuera del país. Es un personaje respetado por todos los músicos”, dijo Rodríguez.

La velada del álbum

A las 5:25 p.m., minutos después de concluir esta conversación, más de 100 personas del público aplaudieron para recibir a la

Foto por Christian Rosado Medina. Especial para En Rojo

Cantora Boricua. Figuras como el propio Papio Paz, Zoraida Santiago, Idalia Pérez Garay, Ana Irma Rivera Lassén y hasta la nieta de Juan Morel Campos ovacionaban a Rodríguez y Meléndez.

A las 6:15 p.m., una pareja de la audiencia acompañó a la voz y el piano mientras bailaban. Ramón Montañez y Elizabeth Torres daban pasos parsimoniosos, calculados, mientras retenían un brazo cerca del pecho y otro estirado. Torres sostenía, en la mano alargada, el abanico de mano que las mujeres cargan en este rito nacional. Cuando terminaron, la intérprete del baile indicó que el abanico fungía, en aquel siglo XIX, una suerte de idioma entre las mujeres, a quienes se les prohibía hablar en público.

Danza de la tierra mía es un recorrido por la memoria sonora de nuestro país, desde la elegancia del siglo XIX– con toda esa cosa del abanico– hasta la vibrante lírica de nuestros compositores contemporáneos como Papio Paz. Cada pieza es un tributo a la identidad que nos define. Acompañan, a estas piezas, la maestría de nuestro Víctor Meléndez Donhert, y entregamos esta producción como un abrazo a la historia y un abrazo al porvenir esperanzado de nuestro Puerto Rico”, compartió Rodríguez con la audiencia.

El resto de la noche, el dúo interpretó piezas como “El baile del coquí”, “Tierra mía”, “Tú vives en mi pensamiento”, “Verde luz” y otras danzas que encantaron al público hasta impelerlo a la noche serena.