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Otro escándalo que quedará impune

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No hay nada nuevo en la sucesión de escándalos de corrupción gubernamental que han copado los noticieros puertorriqueños durante los últimos dos meses. “Lloviendo sobre mojado”, diría el amigo Bernardo López Acevedo, porque es una repetición ad nausean de lo que ha vivido Puerto Rico durante los últimos 33 años, desde que el primer Rosselló asumió la gobernación el 2 de enero de 1993. Y no es que antes no existiera corrupción gubernamental, sino que era más esporádica o menos atendida por la prensa. Ahora, como en la era de las taifas peninsulares, a la conquista de la plaza le sigue el saqueo para compensar a los colaboradores.

Son varios los eventos apestosos, pero en este artículo me limitaré al de Power Expectations. Como es frecuente en este País donde la corrupción no se investiga, este mega tumbe no llegó a consumarse gracias a una oportuna noticia de la periodista Bárbara Figueroa, pero pudo haber sido de $5,887 millones. ¿Qué sabemos? Que Power Expectations -una empresa poco conocida organizada en Florida, que sólo existe de nombre- creó un consorcio falso, al que añadió a una entidad de Texas llamada Enchanted Rock (que de verdad existe) fue favorecida con un contrato por esa enorme suma de dinero para proveernos la tan necesitada generación eléctrica adicional. La entidad tejana advirtió repetidamente a lo largo de meses, enviando continuos correos electrónicos, que no era parte del consorcio, pero los oficiales del gobierno -el pomposo “zar” de energía Josué Colón y el “privado” Osvaldo Carlo- procedieron a toda prisa con la firma del contrato, a sabiendas de que contrataban con un fantasma. El tumbe se evitó cuando el reportaje periodístico expuso públicamente por primera vez la advertencia de Enchanted y, tras corroborarla, la Junta de Control Fiscal retiró su aval al contrato. También sabemos que la firma en el contrato del supuesto “representante” de la empresa tejana es de alguien desconocido por ellos. El individuo en cuestión tiene un largo historial de convicciones por fraude y está vinculado a otros “empresarios” recientemente perdonados por Donald Trump tras el pago de unos cuantos millones de dólares. Pura mafia MAGA.

¿Qué no sabemos? No sabemos aún los nombres de todos los buscones que se esconden tras el velo corporativo de Power Expectations, ni el historial de los individuos. Se ha identificado a un tal Eddie Echevarría, un “empresario” de poca monta en Florida, pero detrás de él tiene haber otra gente, tal vez vinculados al nebuloso mundo MAGA de Estados Unidos.

Tampoco sabemos si existió algún vínculo conspirativo de Josué Colón con los “empresarios” o si sólo estamos ante otro retrato de incompetencia profesional adornada con prepotencia, a las que el pomposo zar nos tiene acostumbrados desde que dirigió la AEE. Las mismas interrogantes existen sobre Osvaldo Carlo, quien a pesar de su experiencia como fiscal e investigador criminal, dejó pasar por su lado tantas señales de fraude.

¿Cuánto nos cuesta el escándalo? Dado que el contrato tuvo que ser cancelado tras conocerse la trama el mega tumbe de casi $6 mil millones no se dio, por lo que la malversación de fondos públicos se limita a los cientos de miles gastados en el proceso ya que el exfiscal, los funcionarios y los muchos abogados estuvieron en todo momento muy bien pagados. Hay, sin embargo, un enorme costo no contabilizado. Lo que Colón y Carlo debieron gestionar era un proveedor de energía que redujera la enorme deficiencia que arrastra el sistema de generación de Puerto Rico, particularmente durante el ardiente verano. Su negligencia (al menos) y la del gobierno que los ampara aumentó nuestra exposición a la otra incompetencia: la de las privatizadoras Luma y Genera.

¿Alguien investigará? Gran parte de lo que aún se desconoce podría aclararse si una entidad con autoridad para citar testigos y obtener pruebas decidiera investigar la posible trama criminal. Sin embargo, es muy poco probable que eso ocurra. Nadie puede esperar que el Departamento de Justicia, dirigido por la muy leal Lourdes Gómez, vaya a efectuar una investigación seria. Además, habiendo autores en distintos lugares de Estados Unidos, no es mucho lo que el DJ pueda hacer. Quien sí tendría muchas herramientas de investigación es el FBI, pero en estos tiempos esa entidad federal se dedica a investigar a quienes Trump considera enemigos y a narcotraficantes de poca monta.  Como muchos otros, el escándalo de Power Expectations quedará en nada y nos acordaremos de él cuando llegue el próximo mega apagón.