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NaciÓN

Retrospectiva de Pedro Almodovar-parte 3

En este 3er y último segmento de la filmografía de Pedro Almodóvar enfatizo su empeño en sus filmes de crear un grupo de apoyo/un junte constituido de mujeres tan dispares como todas sus actoras a través de los años. Dolor y gloria, su semi autobiografía de 2019, consta de conversaciones recordadas y repetidas y el apoyo incondicional de mujeres que fungen como madres, hermanas, buenas vecinas, amigas incondicionales. Esas son las integrantes de sus historias que tejen historias que él cuenta con su ayuda, mujeres que nunca están solas y se animan mutuamente. En una muy reciente entrevista en El País, la realizadora argentina, Lucrecia Martel, revela que “Para mí fue muy importante Almodóvar porque cuando aparecieron sus primeras películas yo sentí que por fin me divertía en el cine. Las comedias norteamericanas de mi adolescencia no me hacían ninguna gracia. Pero cuando descubrí a Chus Lampreave, que es igual a mi abuela paterna, todo aquello me conectó con el cine, con reírme y con mi propia familia. Veo mucha conexión entre la vida salteña y la manchega.”

La retrospectiva en Fine Arts continúa con La mala educación (2004) 28 de noviembre, Hable con ella(2002) 5 de diciembre, La piel que habito (2011) 12 de diciembre y cierra el ciclo con Volver (2006) el 19 de diciembre. Aquí rescato y edito de mis reseñas de Hable con ella, Volver y La piel que habito.

RESCATE DEL PASADO

Hable con ella (2002)

(elenco Javier Cámara, Darío Grandinetti, Leonor Watling, Rosario Flores, Mariola Fuentes, Geraldine Chaplin, Pina Bausch)

Este es un melodrama en el mejor sentido de la palabra–la femeneidad del hombre y la mujer y la reconstitución de la familia como el elemento esencial de la intensidad pasional–donde Pedro Almodóvar integra elementos disímiles en una madeja que se expande para darle espacio a cada persona y situación. Por eso una danza tan hermosa y ambigua como «Berlin Café» de Pina Bausch puede enlazar las lágrimas que derrama un hombre solitario en el público con la mirada de otro hombre que observa y admira esa expresión tan abierta. Así mismo estos dos hombres pueden amar intensamente y en silencio a mujeres que parecen provenir de otro mundo donde ellos no tienen cabida. Esas mujeres pueden comunicar unos miedos y una valentía a través del baile y de la danza de la muerte que es el toreo. El que hayan perdido contacto con su alrededor no significa que dejen de ser lo que siempre fueron cuando dominaban la palabra como vehículo de expresión. Javier Cámara, Darío Grandinetti, Rosario Flores, Leonor Watling y Geraldine Chaplin parecen componer una coreografía muy especial de otra obra de Bausch a través del lente de Almodóvar.

Volver (2006)

(elenco Penélope Cruz, Carmen Maura, Lola Dueñas, Blanca Portillo, Yohana Cobo, Chus Lampreave, Antonio de la Torre)

¿Y si pudiéramos revivir a esa madre muerta que tantos vacíos dejó, a la que nunca pudimos decirle suficientemente cuánto la amábamos? Es este eslabón que explora Almodóvar en esta historia sencilla, pero de emociones muy profundas y, aunque conflictivas, llenas de un amor que nos sirve de bálsamo ante la violencia, destrucción e inhumanidad que nos rodea.

Lo primero que hace la historia es eliminar las fronteras reales e imaginarias entre la vida y la muerte. Como tantos cantos jondos, tangos y boleros nos cuentan, vivir es morir y por eso podemos morir en vida y seguir viviendo después de la muerte gracias al amor y los recuerdos de lxs que nos quieren bien. Por eso el tango “Volver” de Gardel y Le Pera con su regreso, olvido y veinte años no es nada se convierte fácilmente en un flamenco en la que pudo ser la voz de Raimunda (Penélope Cruz). Ese comienzo tan metafórico (como son todos los comienzos de los filmes de Almodóvar) de mujeres de diferentes edades limpiando las tumbas de un cementerio de pueblo chico, reúne los principales elementos de la historia: mujeres en busca de las madres perdidas; mujeres ayudándose entre sí; mujeres unidas por la pena, el dolor y la vida compartida.

En este filme reinan las mujeres y por eso los diálogos son tan ricos, las emociones tan bien expresadas, y las mujeres se sienten y resienten, se atraen y repelen, pero hablan ese lenguaje que abraza y abrasa, donde se va del llanto a la risa en par de segundos. Los problemas y dificultades parecen sembradas por maridos y padres; las mujeres los resuelven con violencia, pero con espacio para sanar heridas sin tener que revivir la pena causada por los que nunca pensaron en su bienestar. Ahí siguen en pie la tía Paula, Irene, Agustina, Raimunda, Soles y la chica Paula interpretadas por unas actoras maravillosas: la Chú, la Maura, la Portillo, la Penélope, la Dueñas y la Cobo.

La piel que habito (2011)

(elenco Antonio Banderas, Elena Anaya, Marisa Paredes, Jan Cornet, Roberto Alamo, Eduard Fernández, Blanca Suárez)

En su nuevo proyecto fílmico Almodóvar convoca a dos de sus mejores actores—Antonio Banderas y Marisa Paredes—para seguir con sus historias de misterio y suspenso que desencadenan comportamientos inesperados en sus personajes. En este caso nos adentramos en el mundo de una de las ciencias más avanzadas y lucrosas, la cirugía plástica y transgenética. No solamente nos expone a los centros de investigación, pero aún más importante, compartimos el espacio de su propio laboratorio y quirófano. Las retrospecciones se hacen para darle al espectador otros incidentes en la vida de Robert que no son contados por Marilia, su madre/ama de llaves. No son necesarias para los personajes porque todos han interiorizado y fusionado los incidentes del pasado, su comportamiento y pensamiento en las personalidades que demuestran en el presente. La cámara de José Luis Alcaine nos permite investigar e indagar en las muestras de sangre, pedazos de piel y trasplantes que Robert estudia minuciosamente. ¿Qué hacer entonces cuando la comunidad científica le exige más detalles de los resultados de sus estudios para poder validarlos y hacer contratos con las farmacéuticas y lucrarse aún más? En el caso de Robert, su única salida es no hacer público su experimento y retirarse a su propia casa-laboratorio y ser el único testigo de su éxito. Aquí tenemos una nueva versión de la historia del Dr. Frankenstein y su “monstruo” excepto que esta vez la creatura es un humano alterado que va en busca de la mujer perfecta tanto de cuerpo como de cara.

La cámara también habla por Robert a quien conocemos como una persona dedicada a su trabajo porque lo vemos adentrado en sus experimentos. No existe división entre el trabajo y su vida personal. Este comportamiento lo hace un extraño e ignorante de la vida propia que lo rodea. Nuevamente el uso de los colores, los espacios abiertos que se cierran y los cerrados que se transforman, los ángulos de la cámara de abajo hacia arriba, el constante close-up a objetos, caras y partes del cuerpo (que des-erotiza a la mujer) y la música seleccionada para ambientar las escenas son parte esencial de cómo contar esta historia. La normalidad de las pasiones y la respuesta deshumanizante de la mente científica son transmitidas admirablemente por Almodóvar. Todos los actores de reparto tienen su espacio para sorprender al espectador, aunque solamente sea por espacio de minutos, como el caso de Roberto Alamo y Blanca Suárez. Y para resaltar la importancia de la música en toda su obra, Almodóvar nos brinda la voz y presencia de Buika.