CLARIDAD
El comienzo de la cancelación del contrato de LUMA Energy, anunciado por el Zar de Energía, Josué Colón, es un primer paso necesario para mitigar la crisis energética que afronta Puerto Rico. No obstante, dos fuentes consultadas por CLARIDAD coincidieron en que la importancia del proceso radica en las próximas tres etapas, donde la negociación puede fracasar o redundar en otro operador privado.
Para el licenciado Rolando Emmanuelli Jiménez, experto en el tema, el anuncio del Zar de Energía abarca unos incumplimientos “esenciales” mientras atiende otros más “triviales” que, además, el consorcio privado puede rectificar, malogrando la cancelación completa. “Todas esas cosas se pueden negociar”, sostuvo el abogado.
“Primero, la carta no recoge todo lo que se le puede imputar a LUMA… pero es un primer paso que era necesario. El proceso es lo que es más importante, lo que viene ahora. Porque ya está escrito, está documentado, pero aquí es donde cualquier cosa puede pasar. De hecho, los primeros 30 días son un proceso de negociación en donde las partes se reúnen”, explicó Emmanuelli Jiménez.
De acuerdo con el representante legal de la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER), ese primer plazo resulta crítico ante las posturas “timoratas, manipulables, sin espina dorsal, que se pliegan a todo lo que piden las compañías privadas” de los gobiernos pasados. La traición, agregó Emmanuelli, estribaría en que la administración de turno negocie un acuerdo que favorezca la permanencia de LUMA, la operación privada del sistema energético y su encarecimiento.
“No resolvería el problema del deficiente servicio eléctrico que tenemos en Puerto Rico, ni de haber dilapidado el dinero de Puerto Rico ni de los aumentos dramáticos que vienen. Aquí, la luz se podría poner a $0.33 por kilovatio, y eso no lo aguanta nadie”, aseveró el licenciado, quien formó parte de la Comisión Especial del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico (CAAPR) que concluyó, en 2024, la nulidad de los contratos de LUMA Energy y Genera PR.
La segunda etapa, aún más crítica a juicio de Emmanuelli, integra una mediación que pretende “alinear las voluntades” y, por lo tanto, frustrar cualquier asomo de cancelación. “Está en la misma línea de la negociación”, dijo el abogado. La tercera etapa es cuando fracasa la negociación.
“Cuando sumamos todos estos términos, estamos hablando de más de 180 días, ¿sabes? Son seis meses. Cuando viene el fin de la mediación, a los 90 días de haber empezado, ahí es que tiene que haber una carta que notifique formalmente que se canceló el contrato”, advirtió.
Emmanuelli Jiménez detalló que los incumplimientos “triviales” que anunció Josué Colón no traen consecuencias concretas respecto a la cancelación porque, en muchos casos, LUMA Energy puede enmendar fácilmente esas fallas. Al anunciar el inicio del proceso, el Zar de Energía presentó supuestas violaciones en estas seis tareas:
- Niveles de interrupción.
- Manejo de fondos federales para reconstrucción.
- Cantidad de fondos para operar
- Mantenimiento de vegetación y líneas de transmisión.
- Rendimiento de informes requeridos para auditorías.
- Cobro a empresas de telecomunicaciones que utilizan postes públicos.
“Es fácil estipular si yo (el operador) nunca te dije nada sobre la cotización financiera del sistema, ahora te lo voy a decir. Eso se estipula y no hay consecuencias posteriores”, afirmó el experto.
Por otra parte, el exrepresentante del consumidor en la AEE Juan Rosario reconoció los esfuerzos que, a diferencia de administraciones pasadas, este gobierno parece emprender para resolver la crisis eléctrica. Sin embargo, Rosario entiende que el contrato de LUMA Energy es, en principio, un acuerdo absurdo que no amerita las etapas de negociación.
“Yo anularía el contrato en lugar de cancelarlo porque, para eso, ni siquiera tendría que entrar a los planteamientos del contrato. Lo que estaríamos planteando es que el contrato era nulo de su fase. El contrato nunca debió haberse firmado, y hubo una negociación con dolo, con engaño. Porque LUMA hizo una serie de representaciones sobre su peritaje que son falsas”, manifestó el experto.
Sobre este punto, Emmanuelli coincidió en que las promesas y representaciones falsas de LUMA Energy– y de Genera PR, por igual– contravienen el consentimiento y la buena fe que legitiman el acuerdo. “Si tú contratas un plomero y el plomero no sabe bregar con los tubos, el plomero te engañó”, abundó Emmanuelli.
Con relación a las seis violaciones que el Zar de Energía incluyó en su anuncio, Rosario opinó que cualquier señalamiento “va a quedar corto” ante la cantidad considerable de desperfectos sistémicos que el sistema eléctrico sufre bajo la dirección de LUMA Energy. Aunque estimó cualquier denuncia “válida”, considera que muchas pueden ser apeladas exitosamente en un tribunal.
“Desde el primer momento en que LUMA asumió sus tareas, estuvieron violando disposiciones del contrato. El contrato está hecho de una manera que protege a LUMA antes de que se tenga que ir; hay mecanismos hechos para un solo lado. Este contrato parece más un contrato de adhesión que un acuerdo entre dos partes. Como cuando compras un celular, que no negocias con la compañía proveedora, pues este contrato parece ser así”, concluyó Rosario.
Por último, Emmanuelli exhortó a que la ciudadanía se mantenga vigilante ante las siguientes etapas, ejerciendo presión para que el Estado dé paso a la cancelación del acuerdo con LUMA Energy. Para eso, se convocó una manifestación el martes, 29 de julio, a las 4:00 p. m., frente al centro comercial Plaza las Américas.
“Si el pueblo no presiona, esta gente hace lo que le dé la gana. Recibo con actitud positiva el inicio del proceso, pero con mucha cautela”, terminó el abogado.