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NaciÓN

“La trinchera de ideas tiene que disputar sobre el presente, sobre el futuro y también sobre la memoria”

Entrevista a Abel Prieto,Presidente Casa de las Américas

 En Rojo 

Llegué, por mi cuenta, justo a la hora acordada – las 3:00 de la tarde – a la emblemática sede de Casa de las Américas, en El Vedado (La Habana), para la entrevista con Abel Prieto, Presidente de Casa de las Américas. Yo venía de Centro Habana, y realmente tuve suerte al mantener un contacto que pudiera brindar transportación de un lado de la ciudad a la otra en tan poco tiempo. La Habana, simultáneamente, se encontraba detenida por el bloqueo energético (grandes sectores de la ciudad sin energía eléctrica, las oficinas del gobierno abiertas de manera intermitente como parte de la adaptación a la crisis, escasez de vehículos en las calles – aparte de las motocicletas y los triciclos eléctricos) y frenética en su continuo movimiento acostumbrado. (No tiendo hacia las referencias atemporales, pero hay algo en La Habana que trasciende.)

Me informan que el resto del equipo de CLARIDAD ya se encontraba en la sala de la entrevista. Subo las escaleras, que, a su vez, contienen una obra de arte: cuatro escalones con una frase de Eduardo Galeano pintada: “Fe de erratas. / Donde dice: 12 de octubre de 1492, / debe decir: / 28 de abril de 1959”.  Ese día, se fundó “la Casa”, un proyecto que como mejor se puede describir es como una “institución cultural”, aunque la etiqueta se quede corta; alberga centros, revistas, certámenes, exhibiciones y cuya sede contiene también toda la complejidad artística de su propósito.

“Tienes que interrumpirme, porque yo soy de logorrea”, dijo, desde la mecedora, Abel Prieto. Pero, en entrevistas, no suelo interrumpir. En efecto, las divagaciones lograron comprender a Bruce Springsteen, la invasión de Granada por parte de los Estados Unidos, Isabel Allende (no la escritora chilena, sino la embajadora de Cuba en España), a Capitán América y Spider-Man, a Bad Bunny. Lo que hubo fue una conversación, en la que intervinieron las demás personas del equipo de Claridad presentes: Alida Millán, Alina Luciano, Edwin González Vázquez. Transcribo, sin embargo, lo esencial, porque una buena conversación no suele trasladarse con facilidad a la página escrita. 

En la foto: Edwin González Vázquez, delegado en Misión de Puerto Rico en Cuba, Abel Prieto, Alida Millán Ferrer y Jorge Lefevre Távarez. Foto Alina Luciano.

Jorge Lefevre Tavárez: Asumes la presidencia de Casa de las Américas después de varias décadas en las que esta silla la ocupó Roberto Fernández Retamar. ¿Qué representó para ti, no solo seguir a Retamar en ese espacio, sino asumir la dirección de un proyecto cultural tan importante y único como este?

Abel Prieto: A ver, hermano. Retamar fue mi profesor en la Escuela de Filosofía y Letras, aquí en La Habana, y fuimos muy amigos. Uno de los privilegios de mi vida es haber tenido una amistad con Roberto, que no solo es un gran poeta y un gran ensayista. Era una persona muy generosa, particularmente con los jóvenes. Mi primer texto publicado fue en la revista Casa de las Américas, un texto sobre un libro de Antonio Cisneros, que me lo encargó él. Fue una persona que siempre tuvo una atención particular para la gente joven. Soy muy amigo de Laidi Fernández de Juan, la hija; fui muy amigo de Adelaida, la esposa.

Roberto y yo hicimos algunos viajes que fueron esenciales para esa relación. Fui a la Feria del Libro en Montevideo, con él, la primera después de la dictadura. Después estuve en Buenos Aires con él, en una estancia extraordinaria. Conocimos juntos a Ernesto Sábato, y él visitó a Borges. Lamentablemente, en el momento en que habló con José “Pepe” Bianco para ir a visitar a Borges, yo estaba comprándole unos zapatos a mi hija… Aquí en Cuba le dicen “la pacotilla”. Una amiga argentina me iba a llevar a un lugar donde los zapatos eran muy baratos, y le compré zapatos a mi hija como si fuera un ciempiés… Cuando regresé, Roberto me contó la extraordinaria entrevista con Borges. Borges autorizó una antología en Casa de las Américas hecha por Retamar, con prólogo de Retamar. Yo quiero escribir una cosa, “Borges, la pacotilla y yo”. Perdí la gran oportunidad de conocer a Borges.

Borges era un hombre cuyas ideas políticas eran extremadamente reaccionarias, muy reaccionarias, pero que en su literatura era un revolucionario. Hay algunos escritores así, artistas también, que tienen una vida creativa que es de izquierda y una vida política de ultra derecha. Mario Vargas Llosa… Vargas Llosa es como Dr. Jekyll y Mr. Hyde. En el sentido literario, es un enorme talento, incluso con ideas progresistas en su ficción, y como político, neoliberal, pro yanqui, lamentable.

Y otro viaje memorable es el que hicimos a Nicaragua, a la Nicaragua sandinista, a un aniversario de la editorial Nueva Nicaragua, con la que colaborábamos. Nicaragua, para Roberto, fue muy importante. Tuve un recorrido con él por todo el país, fuimos a distintas ciudades, con Tomás Borge, con Daniel Ortega, con Rosario Murillo, con Ernesto Cardenal, que era Ministro de Cultura y era un gran amigo de Roberto y un gran amigo de Casa de las Américas.

Siempre he admirado esta institución. Haydee Santamaría, la primera directora de Casa de las Américas, es una gloria de este país, heroína del Moncada, una persona excepcional. Después de Haydee, estuvo un gran artista plástico, pintor, Mariano Rodríguez. Después, estuvo Roberto… Una heroína, y dos grandes figuras de la literatura y del arte de la revolución. Imagínate lo que significa eso para mí. Es muy difícil tratar de ser digno de esa historia. Estoy tratando de hacer lo posible dentro de mis límites.

Esto es una institución con una mística muy particular. Esta institución se crea en abril del 1959, por Fidel y por Haydee, a partir de la tesis de Fidel, que se confirmaría, como casi todas sus tesis, que los gobiernos de América Latina iban a romper todos las relaciones diplomáticas con Cuba, y que era necesaria una institución fuerte que mantuviera vivos los lazos culturales de Cuba con su familia espiritual, que es la América Latina. Efectivamente, menos México, todos los países rompieron relaciones con Cuba. Esta institución, en aquella etapa inicial, servía para comunicar lo que ocurría aquí en Cuba.

Yo creo que es muy importante tener a Retamar siempre presente. El otro día, estrenamos un documental de una realizadora argentina, llamado “Retamar, el Quijote del Caribe”, un bellísimo documental sobre Roberto. Aquí, en medio de un apagón, con un EcoFlow para poder poner el proyector, pero lo hicimos.


Foto: Alina Luciano

JLT: Fuiste previamente Ministro de Cultura. Ahora asumes la Presidencia de Casa de las Américas. Aunque el Ministerio de Cultura tiene, también, un aspecto internacional, ¿cómo se ha transformado o cómo se distingue tu trabajo ahora en Casa de las Américas, y cómo crees que te ayudó haber sido previamente Ministro de Cultura?

AP: Yo fui, antes, Presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), que fue como realmente empecé a trabajar con Fidel. Lo más importante que me pasó en la vida fue estar en la UNEAC y estar cerca de Fidel. Después, como Ministro de Cultura, también me mantuvo cerca, para mi alegría infinita.

Yo creo que esta es una misión diferente. La labor de ministro tiene un componente… Fíjate, lo principal que me propuse en el Ministerio de Cultura y antes en la UNEAC es preservar la unidad del movimiento intelectual y artístico cubano. Te das cuenta que uno de los sueños de los yanqui ha sido tener aquí una quinta columna intelectual. Ellos cambiarían a todas esas Damas de Blanco por cuatro artistas de verdad, cuatro intelectuales de verdad, empeñados en oponerse a la revolución. En la UNEAC yo lo tuve muy cerca. Ellos lograron reclutar a cuatro o cinco personas, y fue una tarea compleja, porque no puedes aplicar en la UNEAC medidas administrativas como las puede aplicar un Ministerio.

Martí decía que las trincheras de ideas valen más que las trincheras de piedra. CLARIDAD es una trinchera de ideas. La Casa de las Américas aspira a ser una trinchera de ideas.

Para esta misión de Casa de las Américas, tengo que contribuir a ampliar la red de contactos. Hay que tratar, por todos los medios, y en esos países donde está en ascenso la derecha más, ampliar la red de contactos. Ahí nos ayudan las tecnologías. Se hacen foros online, se mueven las ideas.

Hoy, la estupidez, la tontería, la frivolidad están nutriendo a millones de personas, han secuestrado la subjetividad de millones de personas, para desmovilizarlas en términos políticos, para hacerlas inofensivas. Mucha gente joven, debutando en la política, votando por un fascista, odiando los migrantes, odiando al movimiento feminista, son misóginos, son homófobos, son xenófobos, un nacionalismo estúpido… Es un momento en que sí hacen falta las trincheras de ideas. Hay que hacer lo imposible por tocar todas las puertas de la sociedad civil en los Estados Unidos.

Es una gran tarea. Que la tienen ustedes, igual. Cómo promover las ideas de la emancipación en un mundo donde lo que se está promoviendo a todas horas es la tontería y el odio. Cuando la guerra ruso-ucrania estalla, el gran tema era el divorcio de Shakira y Piqué. Eso nada más se explica en un mundo enloquecido, donde la famosa industria de los famosos tiene a la gente pensando en los chismes y todo lo que sea tonto y divertido. “Divertido”… eso es una palabra clave.

Un adolescente hoy, a lo que más horror le tiene es al aburrimiento, a aburrirse. ¿Podrán leerse La montaña mágica, podrán ver el gran cine europeo, el gran cine de Estados Unidos? Tiene que ser cápsula, reel… Vamos a pagar esto, eso lo vamos a pagar todos. Ya los pedagogos están diciendo que se ha reducido drásticamente el tiempo en que un adolescente puede concentrarse en un texto o en un video.

Una cosa que decía Alessando Baricco, el gran escritor italiano, ya hace 20 años, es que la gente surfea por la información, no profundiza, se queda con los titulares. Las fake-news caminan más rápido que las noticias de verdad, y si alguien desmiente una fake, nadie lee el desmentir. La gente se queda con la primera impresión. La idea de una manipulación emocional que te lleva a reaccionar con violencia, con odio, con ira, y no a pensar. Las redes digitales no te invitan a pensar, te invitan a reaccionar.

Fidel decía, el peor error que pudiera cometer un revolucionario es no pensar. ¡Y en este momento, más todavía!

Foto Alina Luciano

JLT: Asumes la presidencia de Casa de las Américas poco después de que se han restablecido relaciones diplomáticas con los Estados Unidos, de que se propiciara mayor movimiento en el turismo, un momento, quizás, de cierto optimismo. Ahora estamos en una coyuntura diametralmente opuesta. ¿Cómo ha sido esa transformación desde Casa de las Américas?

AP: Estás recordando la etapa en que Obama reestablece relaciones diplomáticas y aprueba la visita de turistas norteamericanos a Cuba. Venían los cruceros llenos de estadounidenses. Y logramos que vinieran los cinco héroes nacionales (Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, René González).

Retamar conoció al primer Trump. En el último texto de Retamar, que se llama “Notas sobre América” y que lo publica la revista Casa, llama a Trump “calígula atómica”. Calígula, claro, por el célebre emperador que nombró cónsul a su caballo. Y era el primer Trump, que todavía no se había desatado contra Cuba.

La propia América Latina también está cambiando. Ocurrió algo que no había ocurrido antes: gobiernos de América y del Caribe rompiendo los convenios de salud con Cuba, sacando los médicos cubanos. (Recuerdo que fue de lo primero que hizo Jair Bolsonaro cuando ganó la Presidencia. Incluso hasta retuvo a la jefa de la brigada médica cubana como si fuese una delincuente.) América Latina está cambiando y está creciendo un fascismo que al mismo tiempo se subordina servilmente a los Estados Unidos.

Yo creo que es más importante que nunca que una institución como esta mantenga su comunicación con toda la gente buena del mundo. Fidel, en junio de 1961, en “Palabras los intelectuales”, dijo: “no se puede ser revolucionario sin ser optimista”. Hay que ser optimista para ser revolucionario. Hay que seguir eso como un mandato en medio de las peores condiciones.

JLT: Una pregunta que se bifurca, porque te la hago para pensarla para Cuba pero también para el resto del mundo. ¿Cuál es la función de la cultura hoy? Ese hoy, entendido como el de las dificultades más cotidianas para la vida cubana, entendido como el de la concentración efímera y del bombardeo de la banalidad?

AP: Yo pienso que, no solo los cubanos, sino todas las personas dignas de este mundo, todas las personas que no quieren que la humanidad retroceda a los tiempos de las cavernas, entienden que hay que aferrarse a la cultura. La cultura es una de las tablas de salvación que tiene la humanidad en este momento. Ese fascismo es profundamente bárbaro y anticultural.

Está también manipulando la memoria de los pueblos. La ultraderecha española, aliados de la contrarrevolución cubana, está lavando la imagen de Francisco Franco. Igual, en otros países, están lavando la imagen de Benito Mussolini, de Adolfo Hitler, de Cristobal Colón, de Hernán Cortés y de los conquistadores europeos que vinieron a imponerse aquí con la cruz y con la espada, a sangre y fuego.

Hasta los conceptos “libertad”, “democracia”, todos nos han sido robados a la gente que realmente creemos en estos. La democracia en boca de Marco Rubio o de Donald Trump es una blasfemia. La libertad en boca de Javier Milei… Tergiversan la historia reciente y la historia lejana.

La trinchera de ideas de la que hablamos tiene que disputar sobre el presente, sobre el futuro y también sobre la memoria. La memoria también está siendo sometida a debate permanente.

Otra cosa que nos quieren hacer es reforzar la fisura que pueda haber entre las generaciones, que la joven generación vea la historia revolucionaria como algo de los viejos, como algo antiguo. Hoy es muy difícil que un joven vea una película en blanco y negro. Todo lo “viejo” parece inapropiado. Hay una especie de culto a lo moderno, o a lo que se piense que es moderno. Eso es otra batalla. ¿Cómo entonces vas a leer a Martí?

Sin la cultura estamos perdidos, estamos en medio de la barbarie. La ley del más fuerte se está imponiendo. Nosotros tenemos la obligación de resistir y de mantener la vida cultural. En las peores condiciones.

Ahora, las tecnologías sirven para traernos venenos de todo tipo, pero también sirve para mandar nuestro mensaje. Hay que usarlas en ese sentido. Ahora, muchas de las revistas nuestras y nuestros libros los estamos publicando de manera digital, porque no hay papel, por la crisis que tenemos… Pero, en otra época, la revista Casa de las Américas, que se imprimía y se mandaba por correo común llegaba a todas partes, y fueron muy importantes esos números de la revista Casa en momentos de la resistencia, llevar la verdad de Cuba, y que no se perdiera el ideal de la integración. Ahora, con estos gobiernos fascistas, está en peligro esa idea, se está desfigurando esa imagen de la América Latina que soñó Bolívar, que soñó Martí, que soñaron Fidel y Chávez. Yo creo que aquella labor que Fidel le pidió a Haydee, que hiciera la Casa, la tenemos que seguir haciendo en las peores condiciones.

JLT: ¿Cómo ha podido Casa de las Américas enfrentar la situación actual, del recrudecimiento del bloqueo, y el bloqueo energético

AP: Cuando tú le quitas el combustible a un país, lo interrumpes todo. Pero hay que hacer cosas.

Así, por ejemplo, las giras artísticas. Nosotros teníamos un sistema de giras de músicos nuestros que viajaban permanentemente, de oriente a occidente, haciendo conciertos, haciendo tertulias. Eso no se puede hacer ya. Ni es posible sustituirlo con una llamada, con una videollamada.

Ahora se están haciendo muchas cosas en las comunidades, donde hay gente marginal, gente en condiciones más difíciles. Se les lleva música, se les lleva danza, se les lleva instructor de teatro, se hacen cosas para los niños.

Tratamos de salvar ese contacto entre la población y los creadores. Estamos tratando por todos los medios de que no se pierda el empuje cultural que ha llevado este país siempre, incluso en aquel Período Especial en los noventa, sobre todo en las comunidades. Ahora, igual, se está yendo mucho a las comunidades. Tenemos esos límites, impuestos por las circunstancias, por el cerco del enemigo, pero tratando de que no se pierda la vida cultural.

Vamos a hacer la Feria de Libro, contra viento y marea. La tuvimos que posponer, porque la Feria se hacía en febrero, y se hacía en La Cabaña, al este de La Habana. Eso, hoy, es imposible, porque equivaldría a poner transporte, guaguas que fueran a La Cabaña y llevaran a la gente… eso ya no es posible. Ahora lo vamos a hacer en un lugar céntrico, aquí en El Vedado, en Línea y 18, dedicado a Rusia, supongo que a finales de agosto.

Estamos tratando de mantener la vida cultural. Se han mantenido los principales festivales. Se ha mantenido el Festival del Caribe, en Santiago, que para mí es uno de los eventos más trascendentes que se hacen en el país, muy auténtico, de mucha riqueza. Ahora se hicieron las Romerías de mayo en Holguín, dedicado a los jóvenes, con menos asistentes internacionales y tampoco gente de toda Cuba, son limitaciones. Se hizo el Festival Cuba Disco.

Se hizo el Festival de Cine. Vamos a hacer el coloquio del Centenario de Fidel en agosto, también. Dicen que viene mucha gente valiosa. Es muy importante mantener el pensamiento de Fidel no como algo que está en una vitrina, que está en un busto, sino como algo que nos acompaña.

Fidel dijo, en el 1993: “la cultura es lo primero que hay que salvar”. Claro, no se refería al arte y la literatura, se refería a la identidad de la nación, al perfil nacional de los cubanos, nuestra historia, nuestra memoria.

(Foto: Alina Luciano)

JLT: Esta entrevista saldrá publicada en En Rojo, el suplemento cultural de Claridad. ¿Algún mensaje o reflexión final sobre el espacio de Puerto Rico en el proyecto de Casa de las Américas, quizás en particular bajo tu presidencia?

AP: La relación ha sido siempre muy fuerte. Son pocos los Premios Casa de las Américas en que no hay presencia puertorriqueña en el jurado. Puerto Rico está hasta en las paredes. El ascensor está decorado por Antonio Martorell, que, si hay elecricidad y te arriesgas a tomarlo, puedes apreciar.

Aquí estuvo la Brigada Juan Rius Rivera y la compañera Milagros Rivera, hicimos la despedida de la brigada aquí.

La guerra de Martí, la guerra del 1895, era por la independencia de Cuba y de Puerto Rico. Y para impedir que los yanquis caigan con esa fuerza sobre las tierras de América. Eso le dice Martí a su amigo mexicano Manuel Mercado el día antes de morir. La guerra de Martí fue una guerra internacionalista. Incluía a Puerto Rico. Los cubanos hemos crecido con esa convicción.