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NaciÓN

¿Por qué NO a Esencia? 

El pasado domingo, 19 de agosto, miles de puertorriqueños y puertorriqueñas llegaron hasta el pueblo de Cabo Rojo, en el suroeste de Puerto Rico, para protestar contra  la proyectada construcción del mega proyecto turístico Esencia, cuyo perfil masivo e invasivo amenaza con devorar 2,000 cuerdas de terrenos de alto valor ecológico en dicha región de Puerto Rico para hacer realidad la «visión» de sus proponentes, dos firmas de inversión extranjeras que pretenden transformar el perfil único de la  costa caborrojeña en un «disneyland» tropical para millonarios y billonarios, de esos que andan por el mundo aburridos y buscando su próximo parque de diversiones.
Dos semanas antes, el 6 de agosto, la revista de negocios Forbes, en su sección de viajes y estilos de vida, había plasmado con lujo de detalles la llamada » visión» de los  proponentes del Proyecto Esencia- Reuben Brothers y Three Rules Capital. En una expansiva y muy reveladora entrevista,  Forbes permitió al principal oficial ejecutivo de Three Miles Capital, William Bennett, abundar sobre la magnitud y «bondades» del proyectado mega- resort.
Como Bennett seguramente sabe que las noticias sobre la creciente inestabilidad de la infraestructura eléctrica y de aguas en Puerto Rico han recorrido el mundo, insistió en reafirmarle a Forbes que «construiremos una comunidad energéticamente autosuficiente , impulsada enteramente por energía renovable del sol como fuente principal». De hecho, el titular de Forbes resalta la supuesta independencia energética de que disfrutará Esencia.
Sobre el recurso de agua, el cuento de Bennett es de fantasía: el agua de beber saldrá de un acuífero en el subsuelo, y para regar los campos de golf, las áreas verdes y otros usos, se captará el agua de la lluvia y se le dará un tratamiento especial a las aguas usadas.
El proyecto Esencia es un elefante blanco. Según el propio Bennett, contaría con quinientas habitaciones y suites en Mandarin Oriental, Aman y Rosewood Hotel, los tres hoteles de lujo del complejo. También se construirían 1,200 unidades residenciales, con precios de venta entre $3 y $20 millones. Habría una escuela bilingue, de preescolar hasta grado 12, un centro médico y de bienestar abierto 24 horas, una finca orgánica, un aeropuerto privado, club de playa, club de tenis y deportes de raqueta, centro ecuestre, y dos campos de golf de campeonatos. Los huéspedes y residentes tendrían disponibles también un espacio de 20 millas de senderos que conectan con 33 áreas de humedales y mangles, y  áreas expandidas de hábitats de pájaros y otras especies.
Para que no se cuestione su «objetividad» el periodista de Forbes hace una muy ligera mención de la coalición Defiende a Cabo Rojo y la  masiva oposición que se ha ido cuajando entre amplios sectores del pueblo de Puerto Rico a este proyecto, cuya construcción haría un daño irreparable a los terrenos que conectan la Reserva de Boquerón, el Bosque Seco y las Salinas de Cabo Rojo, área que el propio Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (US Fish and Wildlife Service, en inglés) ha clasificado como Categoría 1, o de valor natural irreemplazable. Proyecto Esencia se  propone construir en esa franja casi virgen de suelo costero especial y protegido.
Mirar a Cabo Rojo y su reserva de terrenos costeros de alto valor ecológico desde la perspectiva del proponente de Three Rules Capital y la Revista Forbes es solo ver el lado del inversionismo rapaz y descarnado que sólo persigue su propio interés. Una vez hecho el daño, ¿ quién responde y ofrece reparación y justicia por la depredación de nuestros recursos y el desplazamiento de nuestras comunidades y población? ¿ quién garantiza que se materializarán los 17 mil empleos que, según los proponentes, se crearían con este proyecto? ¿ quién le responderá a Puerto Rico y a Cabo Rojo si después del despojo todo se hace sal y agua? Reuben Brothers y Three Rules Capital no serán quienes respondan y mucho menos los cabilderos y contratistas, ni los funcionarios públicos y privados  corruptos que están detrás de la aprobación a la trágala de este proyecto. En Puerto Rico, los ejemplos abundan de proyectos promovidos con bombos y platillos que fracasan, y  luego del daño, han terminado convertidos en  escombros.
Cabo Rojo y su vecindad merecen mucho más que incertidumbre. Mega proyectos de lujo que los excluyen y casas de millones de dólares no son opción ni oportunidad para una población de la cual el 38 por ciento  vive bajo el nivel de pobreza y cuyo ingreso familiar promedio no rebasa los $35, 000 al año. Pretender continuar construyendo enclaves exclusivos en Puerto Rico para millonarios extranjeros y locales, a cambio de que se les dé carta blanca para apropiarse de nuestras costas y recursos naturales no es una ruta de desarrollo que beneficie a nuestro pueblo de ninguna manera. Esencia es un proyecto que crea un país de embuste dentro de un país en quiebra, y que amenaza con destruir ecosistemas costeros, generar escorrentías  y agravar el problema del acceso a los recursos de agua de la población del suroeste. Por todas esas razones y muchas más, no debe permitirse su construcción ni ahora ni nunca.