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Nuevo libro destaca la amplitud de la identidad puertorriqueña

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Fotos Christian Rosado Medina/ Especial para CLARIDAD

El autor presentó el texto desde la Escuela Graduada de Trabajo Social de la UPR

 

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 En miras de cuestionar las narrativas simples relacionadas con la identidad puertorriqueña, el Instituto de Política Social (IPS) de la Escuela Graduada de Trabajo Social de la Universidad de Puerto Rico presentó, el 21 de abril, el libro White, Black, Brown: Becoming Puerto Rican in Chicago desde la biblioteca del programa.

El texto, escrito por el historiador Michael Staudenmaier, discute el desarrollo de la diáspora puertorriqueña en Chicago y sus interacciones con las dinámicas raciales “complejas”. El coordinador del IPS, el Dr. Mikael Rosa Rosa, ofreció preguntas con relación a capítulos puntuales del libro.

“(Esta) es una escuela que reconoce que servir al trabajo social desde la Universidad de Puerto Rico nos da una oportunidad muy particular. Esta escuela se debe a Puerto Rico. Y cuando hablamos de Puerto Rico, hablamos de Puerto Rico en su concepto más amplio, en su expansión, reconociendo que hay un Puerto Rico que se une desde distintos espacios”, expresó la directora de la Escuela Beatriz Lasalle, la Dra. Elithet Silva Martínez.

José López, director del Centro Cultural Puertorriqueño Juan Antonio Corretjer en Chicago. Foto Christian Rosado Medina/Especial para CLARIDAD
Michael Staudenmaier y Luis Gutiérrez

Poco antes de las 7:30 a.m., estudiantes, docentes e invitados como el excongresista Luis Gutiérrez se dieron cita a la actividad. José López, director del Centro Cultural Puertorriqueño Juan Antonio Corretjer en Chicago, comentó por su parte que la diáspora aparece como un grupo marginado dentro del imaginario de la sociedad puertorriqueña.

“La conversación es bien importante porque, aquí en Puerto Rico, parte del problema es que la diáspora no ha sido reconocida y ha sido marginada de la historia. Si se habla algo de los puertorriqueños (radicados en los Estados Unidos) casi siempre es en Nueva York. No se le ha dado la importancia de la lucha de los puertorriqueños en Chicago. Para nosotros esto es importante”, elaboró el hermano del patriota excarcelado Oscar López Rivera.

Del mismo modo, López agradeció otras colaboraciones de Staudenmaier con el Centro  Cultural. El historiador trabajó, años atrás, como maestro de la escuela secundaria Pedro Albizu Campos, la única escuela puertorriqueña ubicada dentro de los EE. UU. El autor de White, Black, Brown también ha cooperado con diversos proyectos dedicados al antifascismo, el antiimperialismo y el anarquismo.

“Para mí, mi historia empieza como un white guy (hombre blanco) de Wisconsin. Mientras tenía 21 años, empecé una pasantía con la escuela superior Pedro Albizu Campos, en Chicago. No sabía nada, nada nada. Solo la geografía… Durante diez años, entre 1994 y 2004, trabajé de varias maneras en la escuela superior y la comunidad. Como en el apoyo de la campaña para liberar a los presos políticos”, compartió Staudenmaier sobre su relación con Puerto Rico. Para el historiador, aquellos años “lo formaron como adulto”.

El Dr. Rosa Rosa prosiguió a discutir, con el autor, conceptos como racial flattening y el nacionalismo dentro del marco de la comunidad diaspórica acomodada en Humboldt Park, Chicago. Estos conceptos– en particular la idea colorista del flattening– argüían que los puertorriqueños no guardaban distinciones raciales entre ellos mismos. En los años iniciales de la comunidad, cuenta Staudenmaier, había una fuerte tendencia hacia esta noción homogénea.

“Tenían la idea de que los puertorriqueños podrían convertirse en los próximos italianos, los próximos irlandeses. Como un grupo étnico similar a una identidad blanca. Por eso (los puertorriqueños) querían proponer unos aspectos de asimilación para la comunidad. En sus mentes, había una buena idea (como) evitar la discriminación de la policía o empleadores. En sus mentes, fue la ruta que antes había tenido éxito”, explicó el historiador.

El texto incluye, además, tensiones entre instituciones políticas como el Partido Nacionalista de Puerto Rico, con una presencia fuerte en Chicago, y los Caballeros de San Juan. No obstante, tras los hechos del 1 de marzo de 1954, cuando cuatro puertorriqueños irrumpieron en el hemiciclo del Congreso, el grupo emancipador prácticamente “desapareció”.

“En esta brecha, surgieron otros grupos más locales que tenían más ideas de asimilación. Además, querían establecer instituciones… como los Caballeros de San Juan, un grupo de apoyo mutuo de la Iglesia católica. En algún momento, en los 1960, tenían miles de miembros en Chicago… Había otros menos religiosos, pero la idea central de todo era afirmar ‘estamos aquí, nos quedamos aquí, no vamos a regresar en un futuro inmediato y necesitamos nuestras propias organizaciones’”, agregó Staudenmaier.

Dentro de esta nueva agencia comunitaria, nació una jerarquía racial entre la diáspora puertorriqueña. Los binarios del blanco y el negro, discutieron Rosa y Staudenmaier, se imponían como idearios ineludibles donde el blanqueamiento resultaba “mejor”. El director del IPS y el autor coincidieron que estas reacciones de los puertorriqueños de la diáspora suponen “una forma de cooptación” y una “adaptación estratégica”.

“Es una experiencia de generaciones. Hay una generación que, como adultos, llegaron a Chicago y otra que venía con sus padres desde niños. En Chicago, como adultos, ellos tenían sus propias ideas, muchas veces más radicales… (También) el contexto del movimiento de los Derechos Civiles de afroamericanos cambió mucho el contexto para los puertorriqueños”, detalló Staudenmaier.

Con protestas como los Division Street Riots y otros eventos de resistencia comunitaria, el historiador discute un sufrimiento común que la diáspora puertorriqueña notó a principios de la década de 1960. Recibiendo balas por las mismas razones, la brutalidad policíaca y la condición política de estos grupos propiciaron el surgimiento de los Young Lords y otras pandillas.

“Eran grupos muy pequeños que defendían un espacio reducido, como una cuadra”, describió el autor.

En los 60 y 70, agregó Staudenmaier, surge una identidad común y reconocida entre puertorriqueños y mexicanos fundamentada en la idea de ser “latinos”. Organizaciones como el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) y las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). Eventualmente, los intentos de organización alcanzaron escaños políticos, como con la elección de Gutiérrez a la Cámara de Representantes federal, en 1992.

La actividad, que coincidió con la asamblea estudiantil del recinto de Río Piedras, estaba citada para las 6:30 p.m. Como resultado, la presentación quedó pospuesta por una hora, pero decenas de estudiantes e investigadores acudieron a la discusión.

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