CLARIDAD
En un seguimiento a las gestiones para que el Congreso de Estados Unidos se decida a atender el estatus de Puerto Rico, una coalición de organizaciones independentistas de Puerto Rico y de la diáspora solicitaron al presidente del Comité de Recursos Naturales, Bruce Westerman, una reunión para discutir el futuro político de Puerto Rico.
En la misiva, las organizaciones que suscriben y solicitan la reunión —Plan B Independencia, Coalición por la Descolonización y Soberanía de Puerto Rico, Puertorriqueños Unidos en Acción, y Friends of Puerto Rico Impact—, plantean a Westerman su interés en presentarle una propuesta para establecer una vía legislativa para una transición ordenada hacia la independencia y soberanía de Puerto Rico. Junto con la carta se entregó copia del proyecto de ley proindependencia que anteriormente se le presentó al congresista Tom McClintock y un boletín The Critical Thinker, que publica el grupo Puertorriqueños Unidos en Acción (PUA), el cual se ha estado distribuyendo en el Congreso, informó su portavoz.
Entre los argumentos presentados para solicitar la reunión, los grupos plantean creer que el estatus territorial continuo de Puerto Rico ya no beneficia los intereses de Estados Unidos ni de Puerto Rico, por lo que el Congreso debería comenzar a considerar de inmediato una legislación que prevea una transición ordenada de Puerto Rico hacia la independencia y la soberanía. Llaman a su atención que, en particular, lo concerniente al crecimiento económico dependiente que ha emergido en Puerto Rico es debido al “arreglo” territorial actual. Subrayan que cada vez más Puerto Rico depende de las transferencias de fondos federales para salud, asistencia nutricional y fondos de desastres.
También presentan a su atención que, en el plano internacional, resolver el estatus de Puerto Rico evita el riesgo político a Estados Unidos de tener que gastar de manera innecesaria capital diplomático para defender el estatus político actual aprobado por la ONU.
La carta firmada por el licenciado Manuel Rivera, portavoz de PUA; Jaime Inclán, portavoz de Friends of Puerto Rico, y el licenciado Rolando Emmanuelli Jiménez, de Plan B, finaliza señalando al congresista que “ha llegado el momento de dejar atrás las medidas temporales y las intervenciones fiscales recurrentes y abordar directamente el problema político subyacente”.
Pero más allá de la carta en el boletín que el PUA ha distribuido en el Congreso y dejó al republicano Westerman, desde la óptica de sus autores se exponen los riesgos políticos que representa para el Partido Republicano no atender el asunto del estatus de Puerto Rico en estos momentos. Se comienza por sugerir que el Partido Demócrata dominaría de manera cómoda por un largo tiempo si Puerto Rico fuese estado. A esos efectos, exponen el hecho de que en las elecciones en Puerto Rico de noviembre del 2024, en un voto simbólico el 73.34 % de 986,936 puertorriqueños seleccionó a Kamala Harris como candidata a la presidencia por el Partido Demócrata.
Otro dato traído a su consideración es que el actual comisionado residente forma parte del caucus demócrata y que la actual gobernadora, mientras fue comisionada residente, también se alineó con los demócratas.
El análisis del PUA, cuyo autor es el licenciado Rivera, plantea que los republicanos deben de rechazar la estadidad, ya que representa un riesgo para ellos. Al respecto, presenta la teoría de que los 3.5 millones de puertorriqueños le darían un representante congresional a Puerto Rico, que se presume demócrata, y la votación por Harris es un símbolo de esto. Ante ese escenario, los propulsores de la presente gestión en el Congreso les advierten a los republicanos que la estadidad para Puerto Rico es el arma para el dominio demócrata en el Congreso y que los demócratas no desean que los republicanos resuelvan el estatus político de Puerto Rico en el Congreso.
El portavoz del PUA argumenta que la “pregunta fundamental es si el Partido Demócrata necesita cinco votos adicionales en la Cámara de Representantes y dos en el Senado”.
En esa línea, proponen que “la solución para detener la agenda del partido demócrata es la transferencia de poderes soberanos a Puerto Rico para que el pueblo pueda decidir libremente una nueva relación con los Estados Unidos. El partido republicano puede lograr este objetivo presentando legislación en el Congreso mientras ambas cámaras estén dominadas por el Partido Republicano”.








