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Cómplices de la ciencia boricua

 

CLARIDAD

La organización científica, Ciencia Puerto Rico (Ciencia PR), lanzó un nuevo programa de donativos llamado “Cómplices de la Ciencia Boricua”, la cual busca promover donaciones y apoyar su sostenibilidad para seguir poniendo la ciencia al servicio de Puerto Rico.

El programa de donativos “Cómplices de la Ciencia Boricua”, cuenta con destacados portavoces como el ex pelotero Carlos Delgado Hernández, la epidemióloga Dra. Fabiola Cruz López, el periodista Benjamin Torres Gotay, el científico y fundador de la organización Dr. Daniel Colón Ramos, y la aspirante a astronauta Dra. Yajaira Sierra Sastre.

“A través de los últimos 15 años, CienciaPR ha puesto el conocimiento, el ejemplo, y las conexiones de nuestra comunidad a trabajar por Puerto Rico con proyectos que impactan la educación, la comunicación y las carreras científicas. En los próximos 15 años, quienes se unan al programa “Cómplices de la Ciencia Boricua” nos ayudarán a establecer un portal de recursos gratis para maestros y estudiantes; a mejorar la capacitación de niñas y mujeres en campos en los que estamos poco representadas; y a crear más espacios colaborativos para que nuestras comunidades puedan usar la ciencia para atender sus necesidades” comentó la directora ejecutiva de la organización, la Dra. Giovanna Guerrero-Medina.

“Las ciencias impactan todos los sectores de la sociedad puertorriqueña, como bien lo señalan nuestros portavoces. Por eso nuestra misión va mucho más allá de las ciencias y es una de responsabilidad cívica y de justicia social”, puntualizó.

CienciaPR, fundada en el 2006, es la red de científicos y científicas boricuas más grande del mundo. Su misión siempre ha sido democratizar el acceso al conocimiento y las carreras científicas y , facilitar que la ciencia sea herramienta para el bienestar del país.

“La pandemia dejó bien clara la importancia de las ciencias para Puerto Rico. Sin una comunidad científica conectada, comprometida, y empoderada, no sé si hubiéramos podido atajar los retos de la pandemia de la manera que lo hicimos”, indicó el Dr. Colón-Ramos, quien también es catedrático en la Universidad de Yale y presidente de la Coalición Científica de Puerto Rico. “Hay otros retos que enfrentar, como el cambio climático, que se benefician de una perspectiva científica. Nuestro país necesita una comunidad de científicos preparados que ayuden a hacerle frente a estos retos, para beneficio de la sociedad puertorriqueña y la humanidad. La comunidad y los programas de CienciaPR han estado ahí, y estarán ahí para ayudar a preparar a nuestra sociedad a responder a estos nuevos desafíos. Por eso pedimos a la gente que apoye a la organización con su donativo”, añadió.

La organización, a través de sus programas, proyectos y colaboraciones con científicos, educadores, líderes comunitarios y organizaciones no gubernamentales y gubernamentales, ha impacto a cientos de miles de personas en y fuera de Puerto Rico mediante la educación, la comunicación, y la capacitación profesional y comunitaria de talentos científicos boricuas de todas las edades.

Entre los logros organizacionales destacados está que han impactado a más de 7,000 estudiantes por medio de los programas Semillas de Triunfo, que da mentoría a niñas que quieren ser científicas, y Ciencia al Servicio, que trabaja uniendo a científicos y educadores del país. CienciaPR también ha creado cientos de recursos educativos como el libro ¡Ciencia Boricua!, la primera antología de historias sobre ciencia y Puerto Rico. Durante la pandemia, la organización creó el proyecto comunitario Aquí Nos Cuidamos, que fue reconocido recientemente entre 189 proyectos de 80 países como uno de los Avances del Año en Comunicación Científica.

El colectivo ha demostrado su compromiso con las comunidades boricuas en momentos críticos luego de emergencias como el paso del Huracán María, cuando organizaron fondos para investigadores, y durante los terremotos del 2020, cuando entregaron más de 130 kits educativos de emergencia a maestros y maestras del sur. Además de esto, la ONG lídera la Academia Yale Ciencia, que ha capacitado a más de 200 jóvenes científicos, como la Dra. Fabiola Cruz López, y han publicado más de 800 artículos en colaboración con los medios del país, casi 100 de ellos desde el comienzo de la emergencia por COVID-19.

“La ciencia está presente en todo, hasta en el béisbol. Por los últimos 15 años, CienciaPR se ha encargado de resaltar la ciencia en nuestro día a día y nuestra cultura para beneficio de nuestros niños y comunidades. Por eso es que apoyo el trabajo que hacen e invito a que el pueblo lo haga también, ¡para asegurarnos de que haya CienciaPR para rato!”, invitó el ex pelotero de Grandes Ligas, Carlos Delgado Hernández en un video de la campaña “Puerto Rico es ciencia”.

Los interesados en apoyar a CienciaPR pueden hacer un donativo en www.yoapoyocienciapr.org. Durante el martes 30 de noviembre, la organización estará participando del evento “Un Día para Dar” y ese día habrá múltiples oportunidades de duplicar los donativos mediante un pareo de fondos. Con una donación de $60 o más en www.yoapoyocienciapr.org las personas pueden convertirse en “Cómplices de la Ciencia Boricua” y recibir diversos beneficios.

 

 

 

 

 

 

 

Elecciones en Honduras: Xiomara Castro se proclamó ganadora y celebró su triunfo

 

Xiomara Castro, se proclamó presidenta electa de Honduras y primera mujer que gobernará el país, celebró su triunfo en las urnas este domingo y anunció que formará un gobierno de “reconciliación”, de “paz y de justicia”.

Si bien el escrutinio continúa, la candidata del Partido Libertad y Refundación (Libre) se impone con una amplia ventaja al oficialista Nasry Asfura (Partido Nacional) .

“Vamos a iniciar un proceso en toda Honduras para garantizar una democracia participativa, directa, porque vamos a las consultas populares. Esa será una norma para gobernar”, dijo Castro en un discurso que brindó en el comando de Libre.

La presidenta electa, esposa del ex mandatario Mel Zelaya depuesto por un golpe de Estado en 2009, sucederá a Juan Orlando Hernández, cuestionado por corrupción y cuyo partido sería desbancado tras 12 años en el poder.

“Yo le tiendo la mano a mis opositores porque no tengo enemigos. Llamaré a un diálogo a partir de mañana con todos los sectores de la nacionalidad hondureña para que podamos entonces encontrar puntos de coincidencia y que esto nos permita conformar las bases mínimas para un próximo gobierno”, agregó.

Castro aseguró que van a “entregar alma, vida y corazón para poder garantizar una patria diferente, una patria justa, equitativa, una Honduras libre e independiente con la capacidad de poder darle respuesta a tantas necesidades”.

“Fuera la guerra, fuera el odio, fuera los escuadrones de la muerte, fuera la corrupción, fuera el narcotráfico. No más pobreza y miseria en Honduras. Hasta la victoria siempre”, concluyó.

Reproducido de www.pagina12.com.ar

Las huelgas estudiantiles recientes: La organización de la ira

 

Especial para CLARIDAD

Las huelgas recientes en la Universidad de Puerto Rico tienen sus raíces en la profunda crisis que vive la sociedad puertorriqueña. Por consiguiente, son expresión de un malestar general que incluye a la inmensa mayoría de nuestra población. La posibilidad de que su resonancia llegue alma adentro del país no se puede descartar. Es necesario comenzar a evaluarla con la mayor precisión. Sobre todo para destacar sus aspectos novedosos, evitando que los innegables elementos de continuidad echen sombra sobre lo que podría ser una coyuntura histórica cualitativamente diferente.

Aunque parezca contradictorio, las protestas estudiantiles han sido y al mismo tiempo no han sido una sorpresa. No sorprenden porque es conocido el coraje y la acumulación de ira que la crisis económica ha provocado en la juventud. En esa acumulación de ira operan importantes elementos de conciencia histórica. Sobre todo el recuerdo activo de las dos huelgas de 2010-11 y la huelga de 2017. Pero al mismo tiempo lo esperado sorprende porque se ha desatado después del golpe estremecedor del Huracán María en septiembre de 2017, los terremotos de fines de 2019-20, y del cierre del país en marzo de 2020 como resultado de la pandemia. A estos desastres naturales y sociales se añade, como factor clave también, la imposición de la Ley PROMESA en el verano de 2016 y la política de austeridad impuesta por la Junta de Control Fiscal (JCF) como organismo dictatorial que ha llegado para garantizar las mejores condiciones de cobro de la deuda pública por parte de los bonistas.

Todos estos elementos – huracanes, terremotos y pandemia -, conjugados con la profundización de la crisis económica y la política de austeridad cristalizada en los planes fiscales impuestos por la JCF a partir de 2017, configuran una nueva situación histórica nunca antes vivida por el país. En el contexto hostil de la política de austeridad impuesta por la JCF, la UPR ha sido la institución del gobierno que ha recibido la mayor agresividad. Se le ha violado la fórmula establecida por ley para garantizar su autonomía fiscal, con una reducción de más del cincuenta porciento del presupuesto recibido del fondo general del gobierno. Como resultado se ha profundizado la crisis que vive la universidad pública del país.

En este contexto de crisis económica y de intensificada crisis de la educación pública superior, la juventud de nuestra sociedad ha sentido en carne viva que se le ha expropiado el futuro. La fracción de esa juventud vinculada a la universidad pública también ha entendido que un aspecto importante de esa expropiación se relaciona con el ataque y el desmantelamiento de la UPR por parte de la JCF. Por eso no sorprende que las protestas coincidan con la vergonzosa aprobación de la Ley 53 por parte de la legislatura y la discusión del Plan de Ajuste de la Deuda (PAD) en la corte federal. En un país con una historia de proletarización basada en amplios procesos de expropiación, la vivencia de las nuevas generaciones de que se le ha expropiado el futuro no puede considerarse como algo abstracto. Por el contrario, se trata de algo que se entiende y se sufre concretamente desde el cuerpo. La relación histórica entre formación profesional y trabajo, en condiciones mejoradas, ha sufrido un significativo quebranto. Si a la reducción de mejores posibilidades de empleo como resultado del achicamiento de la economía se le añade la agresión sistemática a la universidad pública, sobre la ofensa se impone el agravio.

El resultado del proceso señalado debe estudiarse a fondo. Entre la juventud ha ido cobrando forma una nueva sensibilidad. Un aspecto clave de esta nueva sensibilidad tiene que ver con los espacios en que se manifiesta. Las nuevas juventudes se han colocado decisivamente fuera del bipartidismo. La expropiación del futuro sentida visceralmente responde a la misma política neoliberal que han impuesto los dos partidos de gobierno. La juventud se siente políticamente dislocada y al estar fuera de las estructuras de dominación del bipartidismo y encontrarse ante un futuro desdibujado, su propia sensibilidad ante el abandono social incrementa su radicalización. El nuevo radicalismo de la juventud no es resultado de organizaciones políticas. Responde al alcance de la crisis y al respiro de ideas y actitudes que brindan las redes sociales.

Un aspecto muy destacado del nuevo radicalismo cobra forma en una conducta de democratización transversal que ha echado raíces en lo corporal. La amenaza de un futuro expropiado acentúa las urgencias del cuerpo y una cultura mucho más ancha e inclusiva para las formas disímiles del deseo y la felicidad amenazada. La equidad de género, el respeto a todas las diferentes formas de identidad sexual, exigen la democratización de la vida desde las urgencias más internas del cuerpo y de la conciencia. La nueva radicalidad se ha propuesto destapar todos los reductos de la opresión. No desemboca ampliamente en el pesimismo porque la motiva con mayor fuerza la ira. Por eso una consigna clave de estas huelgas expresa esa urgencia: organicemos la ira.

La nueva sensibilidad juvenil no ha surgido de la noche a la mañana. Se ha formado con ritmo intenso, empujada por la amplitud de la crisis. Tiene dos antecedentes muy importantes: la huelga estudiantil de 2017, que aglutinó frente a La Torre del recinto de Río Piedras el primero de mayo más concurrido en la historia de Puerto Rico. Más grande que la movilización del primero de mayo de 2009, en protesta contra la criminal Ley 7 del gobierno de Luis Fortuño. Ese movimiento, previo al Huracán María, iba dirigido principalmente contra la JCF. Los desastres naturales interrumpieron el empuje de los jóvenes que venían acumulando su ira. Pero nadie puede olvidar que la enorme movilización que destituyó al gobernador Ricardo Rosselló fue iniciada y dirigida por la energía de la juventud. Pudo arrastrar a todo un pueblo detrás de sus consignas.

Las huelgas recientes en la UPR son hijas de aquellas dos grandes movilizaciones. Pero se ha profundizado su dinámica. Han madurado síntomas nuevos. La iniciativa tomada por el Recinto Universitario de Mayagüez, así como la importante iniciativa posterior del consejo de estudiantes de la Facultad de Naturales del Recinto de Río Piedras, indica que estudiantes de las ciencias naturales se empiezan a colocar en los puestos de avanzada del movimiento. Esta importante iniciativa tiene vínculos estrechos con la pérdida de la acreditación del importante Programa de Neurocirugía del Recinto de Ciencias Médicas como resultado de los recortes de presupuesto impuestos por la JCF. La amenaza de la JCF no es solo a la educación pública. Se extiende a la salud del pueblo puertorriqueño.

Las huelgas recientes son la fracción de un movimiento mucho más amplio de cambio social. Enjuiciarlas con criterios que no consideran sus nuevas características y devaluar su movimiento, rico en contradicciones y posibles tropiezos, puede ser un error que bloquee la necesidad de un amplio debate social. La ira de la juventud va dirigida contra las generaciones más viejas. En el último proceso electoral le dieron un golpe contundente al bipartidismo esclerotizado. Produjo desánimo entre muchas y muchos jóvenes por no llegar hasta el fondo del problema. Pero el crecimiento del PIP y la fuerte presencia del MVC no pueden entenderse sin la nueva sensibilidad de la juventud radicalizada. La crisis económica no les brinda espacio de respiro. Seguirán organizando la ira y sorprendiendo al país en el futuro. Si algo confirma la nueva sensibilidad de la juventud es la importancia del contacto, del diálogo y de la idea. La ira no contradice estos elementos. Por el contrario, los puede y los debe ayudar a organizar. Organizar la ira podría ser una forma de recuperar el futuro ampliando el cuerpo material del país.

 

 

Asociación de Economistas: Construyendo una agenda para el desarrollo

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

El aumento de la pobreza, del desempleo, de la desigualdad social, la emigración y el incremento en el deterioro del medio ambiente fueron parte de los retos comunes abordados en la conferencia Construyendo una Agenda para el Desarrollo, presentada por la Asociación de Economistas de América Latina y el Caribe (AEALC) y la Asociación de Economistas de Puerto Rico (AEPR).

El evento, que se celebró de manera virtual, contó con la participación de economistas de Bolivia, Chile, Colombia, Cuba, El Salvador, México y Puerto Rico. El presidente de la AEPR, el doctor José Luis Rivera Rivera, indicó en entrevista que debido a los retos que tanto Puerto Rico como los hermanos países participantes han estado confrontando por la pandemia del COVID-19, la conversación se enfocó en la agenda de desarrollo social y económico, pero con un enfoque en las distintas crisis ocasionadas o exacerbadas por la pandemia, como niveles insostenibles del incremento de la pobreza, del desempleo, de la desigualdad social y el deterioro del medio ambiente. En el caso del medio ambiente, observó que debido al COVID-19 este también ha sido impactado de manera muy seria. Esto ha repercutido en la quiebra de muchas industrias nativas y ha afectado la sostenibilidad de los países, haciéndolos recurrir a la deuda.

Rivera Rivera apuntó que aunque los países caribeños y latinoamericanos, al igual que Puerto Rico tienen un problema de deuda y lo atienden de otra manera por ser países soberanos, cuando se analiza desde el aspecto económico, lo cierto es que hay mucha dependencia de otros países dominantes en el ámbito internacional. Mucha de la deuda es con el Banco Mundial o el Banco Latinoamericano. Como el Banco Latinoamericano tiene un limitado acceso a capital, algunos países latinoamericanos tienen que recurrir a deuda con países que le comprometen mucha de su idiosincrasia y dependencia económica. Esto a su vez les resta poder a los países para invertir en proyectos sociales y para mitigar situaciones que han sido exacerbadas por el covid: “Ese ha sido el reto, han tenido que quebrantar hasta cierto punto su soberanía”.

La actividad contó con siete mesas de diálogo y tuvo como conferenciante principal al subdirector de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU) en México, Hugo Beteta, quien disertó sobre la inversión económica social, la crisis sanitaria del covid, el nuevo escenario de la crisis internacional y los retos que representa para América Latina y el Caribe de más pobreza, desigualdad y emigración. Describió que este último ha sido un tema complicado para nuestros países, y que se prevé va a acrecentarse tanto a niveles internos como entre los países de toda la región. Se anticipa que habrá países que van a tener que asumir esa responsabilidad y tener una política de manos abiertas con esos países hermanos.

Rivera Rivera apuntó que parte de los retos que la AEPR ha identificado es la situación alimentaria en la región antillana. Parte del diálogo fue sobre cómo se ha afectado la cadena alimentaria con la pandemia, con los desastres naturales y otros factores exteriores que nos ponen en una situación más vulnerable y más dependientes.

Sobre la pandemia, se explicó que la caída de los sistemas de salud en muchos países que no estaban preparados para este tipo de crisis salubrista tuvieron que hacer una inserción de recursos para atender la crisis, lo que ha significado una mayor deuda. “Muchos compañeros economistas señalaron que hay que repensar los sistemas de salud de nuestros países y que la realidad es que tenemos que ser mucho más intencionales en la inversión en los sistemas de salud porque están muy vulnerables e inaccesibles. Para las comunidades marginadas, como las de indígenas, de obreros o inmigrantes, el nivel de protección de la vida ha sido limitado durante este periodo”. Aun cuando hizo la salvedad de que en algunos casos no ha habido una prioridad gubernamental en atender estas poblaciones, señaló que en otros hay un limitado acceso a recursos.

En tanto, la economista Martha Quiñones Domínguez, organizadora del evento y miembro de la AEPR, expuso que en la conferencia se abordó la necesidad de acuerdos y de colaboración entre los países del Caribe y Latinoamérica y cómo se dan esos procesos con otras regiones. Por ejemplo, lo relacionado con la cadena de suministros, cómo nuestros países se insertan en el mundo global y cómo cambiar la forma en que se produce para poder ser productores de tecnología y nuevos avances para nuestras economías. Según la economista, para eso se requiere colaboración, regionalismos y acuerdos afines “Los caribeños y latinoamericanos no somos mano de obra barata, sino que nosotros somos países que tenemos tecnología y conocimientos que podemos aportar al crecimiento y desarrollo de la región”, aseguró.

Sobre el caso de Puerto Rico, reparó en que no podemos pertenecer a ningún organismo internacional, pero que la AEPR puede insertar algunos de estos elementos de suministros y valores, por formar parte del Caribe. De hecho, indicó que parte del plan de trabajo de la AEPR para este próximo año está dirigido a colaborar con grupos de Puerto Rico y de fuera que inciden en nuestro desarrollo. El propósito es ver cómo los economistas del país pueden insertarse más en la política pública. La Asociación además está participando de manera activa en el grupo que está preparando una nueva reforma contributiva.

Cuestionados sobre si el Gobierno de Puerto Rico escucha a los economistas, Quiñones Domínguez y Rivera Rivera reconocieron que hay países que están más adelantados en contar con economistas que influyen y son escuchados, contrario a Puerto Rico donde hay que pelear por que les escuchen, les hagan caso y se entienda que los procesos económicos que estamos enfrentando son dinámicos y complejos.

Quiñones Domínguez añadió que muchos otros países tienen problemas similares a nosotros, como una alta concentración de personas no reportadas trabajando, que están en el trabajo informal; unos donde hay una brecha digital en muchos sectores de la economía y otros donde la mayoría de las poblaciones son envejecientes. Aun cuando el tema de la pobreza en Puerto Rico es uno afín, existe una falta de coordinación en las políticas públicas de las agencias, lo que no permite que se desarrollen y se den las alternativas apropiadas.

La economista objetó que se pretenda desarrollar el país solo con microempresas.“Entendemos que un país no se desarrolla solo de micro empresas. Se requieren empresas más grandes, y se habló del cooperativismo como una alternativa para el crecimiento”. Trajo a la atención que al igual que en la isla, en los países hermanos las pequeñas empresas fueron las más afectadas por la pandemia.

El modelo neoliberal

La discusión planteó las diferencias entre el llamado modelo neoliberal y el modelo socialista, y de cómo el primero busca asumir cada vez más medidas de recorte, austeridad, de quebrantar derechos, limitando la participación obrera en uniones. Uno de los mayores ejemplos es el ver cómo la privatización de los servicios de salud con la pandemia ha aportado a exacerbar inequidades mientras los modelos con una inclinación social han sido mucho más protectores de la vida con los sistemas de salud universales. “Se dijo claro que el modelo neoliberal ciertamente carece de mucho futuro y el modelo social es el que debe prevalecer”, concluyó Rivera Rivera.

 

 

 

 

 

Mari Brás y la unidad independentista

 

CLARIDAD

Diciembre comienza recordando a Juan Mari Brás, la figura más importante del patriotismo puertorriqueño durante la segunda mitad del siglo XX. Durante el siglo XIX, cuando Puerto Rico emergió con su nacionalidad definida, la figura de Ramón Emeterio Betances sobresalió por su visión y compromiso. En la primera mitad del siglo XX, cuando nos enfrentamos a un nuevo colonizador, sería Pedro Albizu Campos quien asumiría el liderato. Cuando Albizu murió en 1965 ya la figura de Mari Brás, como Secretario General del combativo Movimiento Pro Independencia, comenzaba a llenar parte del enorme espacio que dejó quien siempre consideró su Maestro.

Si tuviéramos que utilizar una sola palabra para resumir la vida política de Mari Brás sería constancia, que el diccionario describe como “voluntad inquebrantable y continuada en la determinación de hacer una cosa y en el modo de realizarla”. En su caso, esa voluntad y determinación siempre tuvo por norte la lucha de independencia. Esta cita, tomada de Patria y Universo, el libro que publicó en 1993 resume muy bien lo que decimos: “Por eso, no puede haber agenda más privilegiada en las prioridades del Puerto Rico de hoy que la que conduzca a la conquista de la independencia nacional. Todo lo demás es secundario, terciario o sucesivo a esa primera prioridad. Quienes no lo vean así están equivocados. Y es menester sacarlos de esa equivocación.” Cuando escribió estas palabras nos acercábamos al umbral de un nuevo siglo y Juan, que ya se consideraba viejo, quería advertirnos que no podíamos salirnos de la ruta trazada.

La historia de la lucha durante esa segunda mitad del siglo XX está escribiéndose. Ya circulan varios libros y otros están por publicarse, incluyendo uno de mi autoría. Algunos de los ya publicados ponen énfasis en la fragmentación organizativa del independentismo boricua durante el periodo. Sin embargo, quienes estuvimos cerca de Marí Brás compartiendo tareas de dirección política, podemos afirmar sin asomo de duda que para él no hubo objetivo más preciado, y más deseado, que la unidad de los luchadores de la independencia.

La Declaración General aprobada en la asamblea donde se fundó el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) en noviembre de 1971, hace exactamente medio siglo, estableció bien claro el objetivo que guiaría el nuevo partido: “Por eso sostenemos que las condiciones están maduras para fortalecer e institucionalizar la unidad en la acción mediante la creación de un frente unido. El frente unido debe incluir, no sólo al Partido Socialista y al Partido Independentista, sino a la gran cantidad de independentistas no afiliados que hay en el país y a los viejos grupos unitarios y organizaciones políticas menores existentes.”

El PSP que salió de esa asamblea, con Mari Brás como su secretario general, dirigió esfuerzos sinceros a tratar de lograr ese frente unitario con el PIP, de cara a las elecciones de 1972. Experiencias previas –la campaña unitaria contra el plebiscito de 1967, la celebración unida del Grito de Lares en 1968 y 1970, y la gran marcha contra la visita de los gobernadores de Estados Unidos el 19 septiembre de 1971 –junto al movimiento del PIP hacia la social democracia a partir de 1968, avivaron las esperanzas de que era posible lograr en Puerto Rico una estructura unitaria similar a la que había permitido el triunfo de la izquierda en Chile en 1970.

Luego de la gran marcha del ’71, que movilizó una gran multitud en ocasión de la celebración de una conferencia de gobernadores de Estados Unidos, Mari Brás había manifestado su entusiasmo en CLARIDAD: “Se acabó la charanga del voto presidencial, la estadidad y la asociación permanente. Basta que el independentismo junte sus fuerzas para detener todo intento de seguir remachando el coloniaje. Profundice esa unidad el independentismo y jalonará un paso más decisivo aún: forzar la independencia de Puerto Rico.”. A renglón seguido, añadía un argumento repetido en múltiples ocasiones en sus escritos y discursos: que la unidad con el PIP tendría un “efecto multiplicador”. “Y quedó claro” decía, “que cuando estas dos organizaciones articulan sus fuerzas se reproducen muy por encima que la suma de sus capacidades.” Más adelante ampliaba este concepto: “Si usted llama a una marcha del PIP, usted puede conseguir 10 mil personas. Si usted llama a una marcha del MPI, usted puede conseguir 10 mil personas. Pero si usted llama a una marcha conjunta, no solo son 20 mil los que van, van cien mil. Y ese es el efecto multiplicador de la unidad…”

El 27 de febrero de 1972, a ocho meses de las elecciones de ese año, Mari Brás insistía en su llamado al PIP: “Los dos partidos tenemos la obligación de velar porque una contradicción táctica no se convierta en una barrera que imposibilite la unidad estratégica indispensable para la conquista de la independencia.” Luego añadía: “Nuestros dos partidos están destinados por imperativo de sus objetivos patrióticos a formar una unidad en la acción que cada vez sea mayor.”

Esa “unidad estratégica”, necesaria para que el independentismo pueda alcanzar sus objetivos, no se logró en 1972. Luego, tras el proceso que se dio dentro del PIP en 1973, cuando el sector más radical abandonó la colectividad, se volvió un poco más remota. Mari Brás, sin embargo, siguió insistiendo en ella hasta que la muerte lo alcanzó en 2010. El PSP siempre la mantuvo como objetivo básico de su estrategia y las organizaciones que Juan fundó en la última década del siglo –Causa Común Independentista y Congreso Nacional Hostosiano- aspiraron a servir de instrumento a la siempre buscada y elusiva unidad del patriotismo.