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La hora de la niñez

 

Especial para CLARIDAD

Puerto Rico enfrenta numerosos problemas sociales: drogadicción, feminicidios, crímenes de odio como los que enfrentan las comunidades lbgtq y trans, criminalidad desatada en sus múltiples manifestaciones desde asesinatos hasta carjackings, crímenes ambientales. Pero los que protagonizan los niños y adultos mayores, suceden todos los día y muchos de ellos pasan inadvertidamente para el sistema de justicia y el pueblo en general.

Los números son escalofriantes: en lo que va del año 12 niños han muerto a manos de sus padres u otros miembros de las familias, como son las parejas de sus madres. Estos son los que se conocen. Los abusos sexuales de menores son los menos reportados y conocidos. Los familiares responsables de su bienestar los callan por medio al perpetrador o por vergüenza, muchas veces encubriendo el crimen silencioso del incesto. Los estudios sociales y de salud mental sobre este tema apenas han tenido la difusión pública que deberían.

El reciente asesinato de Jeiden Elier Santiago Figueroa a manos de su padre nos revela el doloroso drama en que de seguro viven miles de niños en Puerto Rico. El Departamento de la Familia informa todos los años tener miles de casos de maltrato infantil reportados y solo un mínimo de ellos llega a ser investigado a fondo y haber tomado medidas protectoras de los niños y niñas afectadas.

Según informado por Carmen Ana González, Secretaria de la Familia, en una vista pública conjunta de las comisiones de Bienestar Social y Asuntos de la Vejez y de Asuntos de Vida y Familia, durante el 2021 el Departamento de la Familia ha recibido 6.221 referidos de maltrato infantil, de los cuales 624 fueron fundamentados, apenas un 10%. Lo que no informa es ¿qué sucedió con los no fundamentados? ¿Fueron investigados?

Al comparar las cifras de referidos de maltrato con el 2020, se observó un aumento de un 21,4 %. Al 6 de abril de 2021 se reportaron 3.727 referidos de maltrato recibidos a través de la Línea de Denuncias de Maltrato del Departamento de la Familia comparado con los 3.069 referidos recibidos en ese mismo periodo el año anterior. Esto arroja 658 referidos adicionales», explicó.[1] La funcionaria alertó que los casos de maltrato infantil en el 2021 se han disparado.

¿Qué se considera maltrato infantil? Según la Ley 246 del 2011:

Maltrato es ¨todo acto u omisión intencional en el que incurre el padre, la madre o persona responsable del menor de tal naturaleza que ocasione o ponga a éste en riesgo de sufrir daño o perjuicio a su salud e integridad física, mental y/o emocional, incluyendo abuso sexual, o la trata humana según es definido en esta Ley. También, se considerará maltrato el incurrir en conducta obscena y/o la utilización de un menor para ejecutar conducta obscena; permitir que otra persona ocasione o ponga en riesgo de sufrir daño o perjuicio a la salud e integridad física, mental y/o emocional de un menor; abandono voluntario de un menor; que el padre, madre o persona responsable del menor explote a éste o permita que otro lo haga obligándolo o permitiéndole realizar cualquier acto, incluyendo pero sin limitarse a, utilizar al menor para ejecutar conducta obscena, con el fin de lucrarse o de recibir algún otro beneficio; incurrir en conducta que, de procesarse por la vía criminal, constituiría delito contra la salud e integridad física, mental, emocional, incluyendo abuso sexual del menor o la trata humana. Asimismo, se considerará que un menor es víctima de maltrato si el padre, la madre o persona responsable del menor ha incurrido en la conducta descrita o ha incurrido en conducta constitutiva de violencia doméstica en presencia de los menores, según definido en la Ley 54-1989, según enmendada.¨[2]

La Organización de Naciones Unidas (ONU) a través del Secretario General, designó en el 2006 a Pineiro[3] como experto independiente a tenor con la resolución 57/90 de la Asamblea General, de 2002. ¨El experto presentó un cuadro general de la violencia contra los niños, al tiempo que propuso recomendaciones para prevenir y dar respuesta a este problema. En su informe señala que toda sociedad, sea cual sea su trasfondo cultural, económico o social, puede y debe poner fin a la violencia contra los niños debido a que esto no significaba que hubiese que limitarse a castigar a los agresores, sino que era necesario transformar la mentalidad de las sociedades, así como las condiciones económicas y sociales subyacentes ligadas a la violencia.¨[4] [5]

Las principales causas del maltrato a menores, según identificado por la UNICEF en el 1996, son tanto de naturaleza económicas, sociales, biológicas, emocionales y culturales, proveyendo para cada una de estas una definición:

  • Económicas: carencias monetarias, desempleo, subempleo, entre otras.
  • Sociales: farmacodependencia o alcoholismo de los padres, abuso sexual en las familias, desintegración familiar, conflictos ocasionados por el nacimiento de hijos no deseados, prostitución, orfandad, etc.
  • Biológicas: limitaciones físicas en el menor, daños neurológicos, malformaciones, entre otras.
  • Emocionales: incapacidad de los padres para enfrentar problemas, inmadurez emocional, baja autoestima, falta de expectativas, inseguridad extrema y problemas entre pareja que conducen a maltratar al menor, omitiendo los requerimientos básicos para su formación y desarrollo.
  • Culturales: falta de orientación o educación sobre las responsabilidades de la paternidad. [6]

No he podido identificar estudios de Puerto Rico donde se desglose e identifique cada causa de maltrato según identificadas por la UNICEF. Las experiencias de maltrato reportadas y hechas públicas parecen abarcar cada una de las anteriores causas. Por ejemplo, las causas económicas y sociales son parte de la realidad que vivimos en Puerto Rico. Las causas emocionales son mas difíciles de identificar sin estudios al respecto. Las culturales sin lugar a duda son consecuencia de el dominio de las agendas de los fundamentalistas religiosos en las administraciones de los gobiernos electos tanto del PNP como del PPD. El activismo de este sector en contra de la educación de perspectiva de género de seguro incide en la falta de educación y orientación sobre la paternidad y maternidad responsable.

En Puerto Rico, la atención al problema del maltrato infantil ha sido poca y deficiente. De las pocas medidas dirigidas a atender el problema, la representante del Partido Nuevo Progresista (PNP), Yashira Lebrón Rodríguez presentó una resolución en mayo de 2021, para ordenar al Departamento de la Familia, así como al Instituto de Estadísticas y el Negociado de la Policía para que proveyeran estadísticas detalladas sobre la incidencia de maltrato infantil y explotación infantil en la Isla desde marzo de 2020, mes que comenzó el cierre y toque de queda por motivos del COVID-19, hasta el 30 de abril.

La Resolución Conjunta de la Cámara 120 también requiere a las antes mencionadas dependencias brindar a la Legislatura un plan de acción para atender y combatir el maltrato y explotación infantil en Puerto Rico.[7] Desconocemos si efectivamente las entidades concernientes han provisto las estadísticas ordenadas.

No debemos dejar de mencionar que Puerto Rico no se beneficia de las distintas iniciativas, estudios, conversaciones e intercambios que se dan dentro de la comunidad internacional que podrían proveer herramientas adicionales para atender este doloroso y pavoroso tema. Tampoco puedo dejar de señalar que me sobrecoge la falta de llamamientos al gobierno para que atienda con urgencia y como una emergencia nacional el problema del maltrato infantil. No digo declaraciones de emergencia porque no me interesan los papeles, me interesan las manos y mentes atendiendo el tema. Lo que está en juego no es solo la vida de los niños y niñas que se pierden sino que los sobrevivientes del maltrato quedan con profundas cicatrices emocionales que van a marcar sus vidas para siempre. Alcemos nuestras voces por los que no pueden.

 

 

[1] https://www.efe.com/efe/usa/puerto-rico/los-casos-de-maltrato-a-menores-en-puerto-rico-se-disparan-2021/50000110-4563481

[2] https://agencias.pr.gov/agencias/secretariado/Pages/MALTRATO-DE-MENORES-EN-PR-PAGE.aspx

[3] Pinheiro, P.S. (2006). Informe del experto independiente para el estudio de la violencia contra los niños, de las Naciones Unidas. https://www.tendenciaspr.com/Violencia/ONUViolenciaNinos.pdf.

[4] file:///Users/user/Desktop/1914-Texto%20del%20arti%CC%81culo-1974-1-10-20160427.pdf

[5] Noel Maldonado Santiago Ed.D., C.P.L. Consejero de la Facultad de Educación — UPR/RP Profesor de University of Phoenix, Revista Griot Volumen 1, Número. 2, 2007.

[6] Idem

[7] https://www.telemundopr.com/noticias/puerto-rico/representante-reclama-estadisticas-sobre-maltrato-y-explotacion-infantil-durante-la-pandemia/2212586/

Utuado: En defensa del patrimonio nacional

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

El secretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), licenciado Rafael Machargo Maldonado, continúa con una política cuyas acciones ponen en entredicho si más que proteger los recursos naturales van dirigidas a destruirlos. Lo más reciente es la pretensión de municipalizar la Reserva Forestal Bosque Río Abajo, la parte que pertenece al municipio de Utuado, para la explotación de maderas y el desarrollo de un parque temático en el Centro Ceremonial Indígena de Caguana.

La voz de alerta sobre estas dos propuestas fue dada por la legisladora Mariana Nogales Molinelli. “Esta es la continuación de la política del secretario Machargo de ignorar sus deberes constitucionales y continuar destruyendo y enajenando nuestros recursos naturales. Vamos a darle seguimiento a las propuestas que escuchamos hoy para ofrecer la información que el DRNA y Fortaleza le están negando al público y vamos a prepararnos para defender nuestro patrimonio”, afirmó la legisladora, quien afirmó que Machargo Maldonado debe ser destituido de su puesto como secretario del DRNA.

La legisladora denunció que ambos asuntos fueron discutidos en una reunión celebrada en el recinto de Utuado de la Universidad de Puerto Rico, a la cual asistieron el secretario del DRNA; el gobernador, Pedro Pierluisi Urrutia; el alcalde de Utuado, Jorge Pérez Heredia, y otros seis legisladores, tanto del Partido Nuevo Progresista (PNP) como del Partido Popular Democrático (PPD).

Ambas propuestas, la municipalización y explotación del bosque, así como la del parque temático, provienen del alcalde Pérez Heredia, quien es miembro del PNP.

¿Es posible una industria maderera en Puerto Rico en ese bosque?

CLARIDAD entrevistó al dasónomo Edgardo González sobre la viabilidad o no de una actividad maderera en Puerto Rico, en particular en el bosque Río Abajo.

“Hay que definir industria, porque en ese bosque se sacó madera en la escala de Puerto Rico, un por ciento pequeño si lo comparamos con otros lugares donde se produce madera”, fue su primera reacción.

González, quien fue el director del Negociado del Servicio Forestal del DRNA hasta el 2009, puntualizó que se pueden establecer criterios para utilizar esos árboles. Una industria de madera basada en un solo bosque es muy ambiciosa y es no conocer lo que envuelve esa alternativa. Narró que en el caso particular del bosque Río Abajo, entre finales de los años 70 y los 80, se estableció una variedad de plantaciones de pino hondureño, con la intención de que se pudiera manejar para producir madera y fortalecer la alternativa de una industria de madera asociada a la escala de la isla. Hizo hincapié en el concepto de escala de Puerto Rico, destacando que uno de los problemas de una industria maderera es la competencia y que, en el caso de Puerto Rico, las importaciones son tantas que competir con este tipo de estrategia es sumamente difícil.

“Esa estrategia se cayó porque salía más barato comprar el pino cepillado en la ferretería, que el costo de producción. Así que esa es una de las cosas, que la gente que produce madera tiene relación con la parte económica”.

Explicó que el bosque tuvo un aserradero que funcionó por muchos años y que las plantaciones se manejaron con criterios de cuántos y de dónde se podría extraer. Esos patrones se seguían con asesoría del Instituto de Dasonomía Tropical. Para que se tenga una idea de la dimensión de una explotación forestal describió que los forestales hablan de lo que es un pie tablar, que es un cuadrado de 12 x12 de una pulgada de grueso.

En el bosque Río Abajo se llegó a producir, en sus mejores momentos, cerca de 40 a 50 mil pies tablares anuales. Subrayó que en el manejo de un bosque se extrae madera cuando se tiene una alternativa económica viable y cuando es menos impactante para el bosque en las épocas más secas. Fue a base de esos criterios que en río Abajo se llevó a cabo el proyecto demostrativo, aunque hubo otros bosques que también aportaron a la producción de madera, como Toro Negro, Maricao y Guilarte.

González indicó que muchas de las siembras que se hicieron en Río Abajo fue con la visión de ofrecer una alternativa de estrategia económica maderera a escala de Puerto Rico; pero aclaró que hay otros criterios que pueden ir por encima de esa actividad, como lo es mantener el recurso del agua para la población. Por ello hay que ver dónde se puede y dónde se debe mantener el recurso del bosque para a su vez proteger el recurso del agua.

En esa línea, precisó que si la intención es utilizar el bosque en un proceso demostrativo, eso es posible siempre y cuando exista alguna especie en particular que no se encuentre en otros lugares. En el caso de Río Abajo, las plantaciones principales que se sembraron fueron teca, caoba y el majo, que es una especie nativa de Jamaica. Trajo a la atención que sobre el 80% de los terrenos que tienen bosques en Puerto Rico son privados.

Para concluir, González advirtió que una industria maderera en Puerto Rico centrada en un bosque sería un error, a menos que esta sea subvencionada. Añadió que esa no debe ser la idea porque el manejo forestal tiene una visión sostenible. “Es la primera disciplina que trabaja más en el desarrollo sostenible, porque si no se siembra para que vuelvan a crecer, sin un sistema de rotación efectivo, te quedas sin negocio”.

Los bosques en la isla, tanto Río Abajo como el resto en manos del Estado, se sembraron entre las décadas del 40 y 50 del siglo pasado.

La violación de un santuario arqueológico

La segunda propuesta del alcalde de Utuado resulta igual de desatinada. En entrevista, el doctor en arqueología Reniel Rodríguez Ramos denunció en tono enfático que el planteamiento de hacer un parque temático en el Centro Ceremonial Indígena de Caguana surge del desconocimiento, que es uno de los grandes problemas que hay en las propuestas de municipalización de ese sitio arqueológico tan importante.

“Caguana es ante todo un yacimiento arqueológico, posiblemente el más reconocido en todo el Caribe antillano. Eso tiene unas implicaciones bastante claras en términos de qué tipo de cosas se pueden hacer en ese espacio. No tengo ni idea de a qué se refiere el alcalde con el asunto de un parque temático”.

El profesor del recinto de Utuado de la UPR reclamó que hay que respetar Caguana como un espacio que fue uno sagrado para las sociedades indígenas. “Ahí uno no puede ir a convertir a Caguana en un Disney, porque ese no fue el tipo de espacio que contemplaron las sociedades indígenas”. Comentó que entiende que las ideas del alcalde son debido a que no ha recibido asesoramiento de arqueólogos que le puedan hablar de lo que puede y no puede hacerse en este tipo de espacios.

“Los yacimientos arqueológicos no son parques de pelota. Son sitios que requieren un manejo adecuado y que son regidos por la Ley 112 para la protección del patrimonio terrestre, que implica que en un sitio como este jamás se puede hacer ningún tipo de intervención sin haber hecho las consultas debidas antes de proceder”.

Expuso que por regla general los lugares arqueológicos se mantienen en su carácter original debido a que son recursos no renovables. Es decir, que una vez se impactan no se pueden regresar a su estado original. Por eso, la recomendación que se da desde el campo de la arqueología es que se intervenga en esos sitios lo menos posible porque el propósito es conservar el lugar para las futuras generaciones. “Propuestas como estas, que vienen sin ningún tipo de peritaje asociado a ellas, son verdaderamente preocupantes”, expresó.

De hecho, Rodríguez Ramos, quien es el único profesor de arqueología en el recinto de Utuado donde se llevó a cabo la reunión, confirmó que ni él ni el resto de la facultad tuvieron ningún tipo de información respecto a su celebración.

Reveló, además, que el alcalde ya le había hecho una propuesta al Instituto de Cultura (ICP) para que le cediera la titularidad de Caguana, lo cual advirtió sería un desastre total. “Caguana   no es patrimonio del pueblo de Utuado, Caguana es patrimonio del pueblo de Puerto Rico, y la experiencia cuando se municipalizan los recursos arqueológicos no es la más positiva. A veces los municipios no cuentan con arqueólogos en la plantilla de sus trabajadores”. Ante la pretensión del alcalde, Rodríguez Ramos le escribió una carta al Director Ejecutivo del ICP expresando su oposición. La respuesta del ejecutivo del ICP fue que la agencia no contemplaba dicha acción.

Mientras, Rodríguez Ramos, quien es también de Utuado, expresó que el pueblo está ajeno a las intenciones del alcalde, tanto en lo que respecta al bosque como al parque ceremonial.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras la tormenta vuelven otros vientos

 

CLARIDAD

En Puerto Rico las tormentas, incluyendo las que se anuncian y nunca llegan, obligan a pausar. Como los traumas acumulados nunca se van del inconsciente colectivo, desde allí llega la adrenalina que nos ayuda a enfrentar la nueva amenaza. La preparación para el nuevo evento nos consume y todo lo demás se olvida o baja en orden de prioridad.

Quien más se beneficia, tanto de ese olvido momentáneo como de la ansiedad que se generaliza, es el gobierno de turno. La tormenta le sirve de tribuna para promover la “eficiencia” de sus funcionarios, proyectados en conferencias de prensa televisadas hacia una audiencia cautiva, mientras los oyentes, nerviosos ante lo que viene, se olvidan de los últimos dislates.

Pero casi siempre el alivio que les permite la pausa es momentáneo. Si la tormenta llega con fuerza, como el terrible huracán de 2017, los retos de ordinario desbordan los límites angostos de un gobierno escaso de poderes, y su pequeñez se torna manifiesta. Si el peligro se desvanece, porque la tormenta azota con efectos mínimos o no llega, la otra realidad – la cotidiana que siempre es dura – nos vuelve a golpear. Entonces las insuficiencias públicas vuelven al primer plano.

Ahora escribo en medio de la pausa provocada por la tormenta Grace. Cuando todavía el “potencial ciclón tropical” carecía de nombre, el gobierno enfrentaba dos asuntos que superaban por mucho los esfuerzos de Pedro Pierlusi por mantenerse al margen de ellos. La táctica de no mirar hacia allá, para evitar que la fiera despierte, se había mostrado inefectiva.

En el primero de ellos, sus amigos de la Junta de Control Fiscal no tuvieron otra alternativa que darle una estocada. Cualquier gobernador proyectaría estar avergonzado, al menos, si un ente externo cancela un gasto de $36 millones porque la transacción apestaba. Pero Pierluisi ni siquiera reaccionó como si ya lo quedara vergüenza para mostrar. El hecho de que la operación continuara a pesar de la discusión pública que se había generado, y las evidentes señales de corrupción, lo señalaba como partícipe. Ahora el silencio ante la acción de la Junta lo vuelve a señalar.

La operación detenida es la compra de 28 mil purificadores de aire, que no cumplen con las especificaciones de salud y que, por tanto, serían inservibles. Fueron adquiridos a una entidad vinculada a previos actos de corrupción, propiedad de empresarios de la casa. La corporación que sirve de parapeto se llama Camera Mundi, la misma que hace unos años contrató con el mismo Departamento de Educación para “enseñar valores” a cambio de otro montón de millones. Como “Cuca Gómez”, el desaparecido personaje de comedia, los protegidos del PNP lo mismo enseñan “valores” que venden purificadores.

Con toda probabilidad, luego del portazo de la Junta, la transacción pasará al olvido sin que nadie del gobierno responda. O tal vez la reorganizan y, como ocurrió en el municipio de Cataño, y el protegido del PNP licita con otro nombre. Independientemente de cómo se reestructure el tumbe, el zarpazo vendrá digan lo que digan los procónsules, y la impunidad triunfará.

El segundo asunto que volverá tras la calma tormentera venía rondando desde hace semanas y, aunque localizado en el municipio de Rincón, ya es un escándalo nacional, con muchas ramificaciones. Inicialmente parecía un asunto de importancia local, pero su desarrollo ha dejado en evidencia toda la corrupción que se agrupa en las llamadas “agencias de permisos” que, a su vez, trastoca la protección de los recursos naturales y la protección del ambiente. La construcción de una piscina en medio de la playa, para beneficio de los propietarios de un condominio playero, ha puesto de manifiesto cómo el tráfico de influencias controla las dependencias gubernamentales donde se dan permisos. Lo que es más grave, también puso sobre el tapete la hipocresía y el cinismo con que operan las agencias que se supone protejan el medioambiente.

Los últimos desarrollos en ese caso desnudan la intervención directa de los ayudantes del gobernador, primero para que se emitiera el permiso de construcción, y más tarde para revertir la acción del Departamento de Recursos Naturales que paralizó la construcción. Otra vez la táctica de Pierluisi de no hablar del tema para que no lo relacionen, se tornó ineficaz cuando una investigación legislativa probó que el director de la Oficina de Gerencia de Permisos (OGPe) fue llamado a Fortaleza cuando procesaba en de Rincón para presionar por su concesión. Luego supimos que la acción del secretario del DRNA, Rafael Machargo, cambiando una orden emitida por un oficial examinador, fue ordenada por la Oficina del Gobernador.

Pierluisi ha tratado de mantenerse en la orilla para no mojarse, pero la marea lo arropa. Tanto en la operación millonaria del DE, que siempre conoció y facilitó, como en la madeja de actos corruptos que amenazan la playa de Rincón, está su mano y la de su partido.

Durante las próximas semanas vendrán otras tormentas para darle alivio. Mientras la gente se desvive en ansiedad desde que los fenómenos atmosféricos son tan solo “potenciales”, él respira tranquilo creyendo que los vientos se llevarán la mugre que lo arropa. Pero el alivio es pasajero.

Una mirada al 27 de agosto de 1824 en Guayama: Símbolos e identidad en la memoria colectiva

Especial para En Rojo

La ciudad de Guayama es de una gran riqueza arquitectónica. Caminar por las calles del centro urbano –o zona histórica– es ser testigo de ello. Recorrer la ruta de su historiografía y observar ese patrimonio histórico edificado en su “memento mori” –“All photographs are memento mori” (Susan Sontag).– es adentrarnos en un peregrinaje espiritual. Así como hijos e hijas de Guayama le han dado protagonismo a la ciudad a través de los años, de igual manera, los edificios que desde el presente podemos clasificar como históricos también se suman a la “elocuencia” cultural citadina. ¿Cuánto sabemos del Teatro Bernardini o el Teatro Derkes? Estructuras que hoy se suman a la falta de voluntad y de creatividad a la que están condenados múltiples edificios históricos en Puerto Rico. No obstante, ahí están, en el presente como una “huella del pasado”. Y es que “el pasado no desaparece sin más, es decir, sin dejar tras él una cierta huella que atestigua su paso por el presente. Esto sucede ante todo en la memoria y gracias a la rememoración que permite volver a hacer presente lo desaparecido” (Jaran 2019, 17). ¿Y qué me dicen del Club de Braceros, el Casino Español y el Club de Damas? Lugares que en su esencia estaban relacionados con las diversas identidades de la población de principios del siglo XX; y cuyos espacios aún están entre nosotros. Por otro lado, ¿cuál es la historia de las dos estructuras religiosas localizadas en el espacio privilegiado que es la Plaza Mayor de Guayama? Ambas todavía hilvanando historias intramuros como los dos microcosmos que son, desde el momento de su concepción. Y, precisamente, en una de ellas nos centraremos. En la estructura que desde el 1824 existe en el imaginario colectivo de Guayama, y que desarrolló un sentido de pertenencia tan claro y fuerte como aún puede verse en la majestuosidad de su edificio. Es la Iglesia Católica San Antonio de Padua de Guayama un símbolo de identidad que descolla en la ciudad de Guayama.

En la arquitectura religiosa o sagrada abundan los símbolos. Pero más allá de su simbología inherente a una obra de arte de tradición milenaria que trasciende fronteras, su símbolo de identidad y solidaridad resuena con tanta fuerza que es necesario permitirle a los puertorriqueños y a las puertorriqueñas un encuentro “forzado” con el “deterioro de la memoria” y el “reinado del olvido” (Todorov 2017, 17) que impera en la sociedad. Y en este escrito planteamos una mirada a la iglesia católica de los pueblos como una manera de profundizar en esa memoria colectiva y en el patrimonio cultural. Es necesario conocer nuestra historia para así apreciar y proteger el entorno patrimonial que nos caracteriza. Nuestro enfoque a este templo de Guayama no es uno religioso; más bien, es uno humanístico e intelectual. El ingenio y la creatividad humana artífice de este tipo de arquitectura en Puerto Rico es admirable; y, de igual forma, también lo es la voluntad y la solidaridad que permitieron la construcción de estos templos parroquiales. Poco se conoce de los arquitectos e ingenieros que trabajaron este tipo de arquitectura en Puerto Rico, durante los siglos XVI al XIX –ello se expone en el libro La Arquitectura de templos parroquiales de Puerto Rico (1994)–, y, en ciertas ocasiones, los nombres no se encuentran muy claros en las actas de los municipios. No obstante, podemos destacar el nombre de Tomás Quigle como el arquitecto que se haría cargo del proyecto –en sus orígenes– de la iglesia de Guayama en el año 1829. Pero, regresemos al año que hemos identificado como el origen de la Iglesia Católica San Antonio de Padua de Guayama: el año de 1824.

Según documentos custodiados en el Archivo General de Puerto Rico –o Nacional–, identificamos la fecha del 27 de agosto de 1824 como el origen de dicha estructura religiosa. Ciertamente, existía todavía en el mundo de las ideas, pero la voluntad ya estaba definida. Es en esa fecha cuando se reúnen un grupo de hombres del pueblo, junto a Francisco Brenes –alcalde del pueblo–, para discutir la necesidad de dotar al pueblo de una iglesia, puesto que ya llevaban treinta años aproximadamente sin un templo hacia donde dirigirse. Según se desprende de la información que encontramos en varias visitas al Archivo durante los años 2003 y 2004, la iglesia con la que contaban se desplomó. De modo que se construye una ermita, pero ya para el 1824 se encontraba en muy mal estado. Algunos de los hombres que se reunieron ese día de 1824 fueron: Juan Francisco de Castellar –representando a la Iglesia–, Jacinto Texidor –identificado como “mayor”–, Ramón García, Francisco Antonio Ortiz, Pedro Vázquez y Carlos Picar. Asimismo, se reunieron el 30 de agosto, el 15 de septiembre y 16 de diciembre del mismo año para así lograr tal encomienda impuesta. Conocemos el largo relato que acompaña a la construcción de esta iglesia. Una historia que quizá, más adelante, podríamos compartir a través de la escritura. Por el momento, adelantamos que no fue hasta que transcurrieron los meses del año de 1873 que este edificio se pudo inaugurar y, ciertamente, faltando trabajo por concretar. Lo significativo para nosotros es que durante todos esos años la gente del pueblo aportó de múltiples maneras para ver su iglesia terminada. Fueron muchos años de unión y solidaridad entre la gente del pueblo. El que no podía aportar con dinero –que fluctúo desde los 6 hasta los 1,000 pesos– aportaba mano de obra; de su tiempo y energía para erigir un símbolo de identidad. Un edificio que les pertenecería a todos. Mucha gente del pueblo se sentía aludida; el “yo” se transformaría en un “nosotros” unidos en una causa. Un compromiso social evidente. “La transición del ‘yo’ al ‘nosotros’ acentúa la dimensión política de ciertas formas de identidad colectiva asociadas a un sentimiento de pertenencia”, en palabras de Montserrat Guibernau (2017, 48). Esto es importante destacarlo, puesto que, en ocasiones, nos creemos entes aparte de la sociedad e intentamos mantenernos alejados de ciertos temas o situaciones que afectan a otros; cuando la realidad es que, de una manera u otra, lo que afecta a “otros” en una sociedad termina afectando al colectivo. Y el colectivo somos todos y todas. En muchas instancias, en los escenarios más comunes de una sociedad, el yo se transforma en nosotros. Observamos “huellas del pasado” en nuestro entorno, por consiguiente, compartimos una memoria colectiva.

En el escenario de una estructura religiosa como la de Guayama, al igual que las de otros pueblos, y ni se diga de las medievales, particularmente, las de estilo gótico, es inevitable sentirse cautivado. Nuestra admiración o asombro ante ciertas obras arquitectónicas algo nos dice. En efecto, tenemos la sensibilidad para ello. Y nuestra sensibilidad nos lleva a reconocer o identificar algún significado en esas paredes y ornamentos. Hay un lenguaje o varios lenguajes manifestándose. En la fachada (principal) o parte occidental de la iglesia en cuestión de Guayama, se pueden observar varios estilos en convivencia; esto es, varias épocas reunidas. El gótico a través de su rosetón; el románico por medio de sus dos torres –la denominada “fachada armónica”–, y la sensación no muy liviana que nos transmiten; el estilo (neo)clásico –griego y romano– por su portal y las columnas de orden jónico que le acompañan. Esta iglesia del siglo XIX denota un estilo ecléctico. Una vez entramos al templo nos sumergimos en una simbología fascinante. La misma que acompaña a muchas iglesias medievales. Hacemos entrada por la parte occidental –por donde mismo se oculta el sol– y nuestro tránsito o peregrinaje es por la nave central hacia el este u oriente –donde nace todos los días el sol–. De la oscuridad pasamos a la luz. Y este camino espiritual –y simbólico– tiene lugar por el mismo cuerpo de Cristo, puesto que la forma de la planta es en forma de cruz latina; lo que simboliza el cuerpo del hijo de Dios. Una vez somos conscientes de la simbología aquí expuesta, nos sentimos más cerca de la obra. Compartimos el mismo sentimiento de pertenencia que la originó y la transformó en patrimonio cultural de un pueblo. El pasado se manifiesta en nuestro presente.

A 197 años de esa primera reunión en Guayama, un 27 de agosto de 1824, para iniciar las gestiones de edificación de su iglesia católica, es menester hacer este ejercicio de “selección”. “La memoria, como tal, es forzosamente una selección: algunos rasgos del suceso serán conservados; otros, inmediata o progresivamente marginados y luego olvidados” (Todorov 2017, 18). En estas breves líneas se ha seleccionado una fecha para rememorar un hecho histórico que atañe al presente de Guayama y también al de Puerto Rico: la construcción de una iglesia muy particular y que es símbolo de identidad de un pueblo. “Si bien parte de la fuerza de los símbolos reside en su capacidad para expresar la continuidad con el pasado, necesitan ser constantemente reinterpretados, e incluso recreados, para impedir que acaben siendo algo estereotipado, decorativo o insignificante” (Guibernau 2017, 54). Y es a través de esta “selección” de información de la memoria colectiva de Guayama, la exposición de ciertos datos tanto históricos como de la simbología, que esperamos promover la curiosidad por conocer acerca de nuestro patrimonio histórico edificado, y, por consiguiente, experimentar una completa apreciación y disfrute de cada uno de estos “espacios vivos”. La situación de los templos parroquiales en Puerto Rico, de los siglos XVI al XIX, es muy distinta a la de otras edificaciones antiguas en el País, debido, en parte, al rol predominante de la religión en la sociedad puertorriqueña. Sin embargo, entendemos que son estructuras de las que debemos conocer su historia; y ello, por lo que representaron en su época, además de que trasciende el pasado mismo –por ello se suman al patrimonio histórico edificado–, y dicho conocimiento promover el interés hacia otras obras arquitectónicas aledañas o coetáneas.

Por último, reconocemos el factor económico como un escollo en la conservación del patrimonio histórico edificado, un factor “omnipresente” desde los inicios de la conquista y colonización española. Sin embargo, entendemos que el mayor problema ha sido la falta de voluntad y creatividad en el gobierno colonial y “bipartita” y, sin duda, también en los gobiernos municipales, igualmente divididos en aparentes voluntades. Muchos espacios patrimoniales en la sociedad puertorriqueña se mantienen como “espacios vivos” gracias, en efecto, a la voluntad y la creatividad que han demostrado organizaciones culturales y ciudadanos o ciudadanas particulares. El Museo de Historia y de Guayama es un vivo ejemplo de ello; de igual manera, el Centro Cultural de Arroyo, que hoy lucha por lograr la construcción de su sede, luego del incendio sufrido. Otro ejemplo de voluntad y creatividad lo es el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico, en sus orígenes, y el proyecto que, en el presente, éstos impulsan para rescatar la Escuela Lucchetti. Asimismo, el Taller Comunidad La Goyco es otro espacio donde el compromiso social, la voluntad y la creatividad han encontrado manifestarse como un “lenguaje divino” entre los humanos.

Bibliografía:

Archivo General de Puerto Rico. Fondo: Obras Públicas, Serie: Edificios Religiosos, Legajo 27.

Guibernau Berdún, Montserrat. Identidad. Pertenencia, solidaridad y libertad en las sociedades modernas. Madrid: Editorial Trotta, 2017.

Jaran, François. La huella del pasado. Hacia una ontología de la realidad histórica. Barcelona: Editorial Herder, 2019.

Marvel, Thomas S., y María Luisa Moreno. La arquitectura de los templos parroquiales de Puerto Rico. Segunda edición. San Juan, Puerto Rico: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1994.

Sontag, Susan. “In Plato’s Cave”. En The Philosophy of the Visual Arts, editado por Philip Alperson, pp. 281-288. New York: Oxford University Press, 1992.

Todorov, Tzvetan. Los abusos de la memoria. Traducción de Miguel Salazar. 3ra impresión en castellano. Barcelona: Paidós, Espasa Libros, 2017.

La autora es estudiante de Doctorado en Historia Universidad de Puerto Rico, Río Piedras y Presidenta de la Junta de Directores Museo de Historia y Arte de Guayama

Cabaré, futura y porvenir entre cuerpas, pájaras y muñecas

Especial para en Rojo

Llegó la futura y la futura es trans, es no binaria, es negra, es femenina, es gorda, va en silla de ruedas, es sorda, es muda, es inmigrante, es empática y justa.

Si no estás preparada para que el futuro sea así o te encierras en tu cuarto a inundarte con tu propio veneno, o te unes a nuestro movimiento de amor y justicia para todes.

María José, La futura (22 de julio de 2019)

 

Cuando me topé con las fotos de “Muñeca” en Times Square el corazón me dio un salto de alegría e incredulidad. Entre Broadway y la Séptima Avenida de la ciudad de Nueva York estaban las imágenes de Villano Antillano y de Ana Macho, de nuestras divas boris cuir/trans en un billboard. El cierre del Pride 2021 se vestía con chicas no normales, con muñecas dispuestas a retar todas las normativas heterosexuales. La meca histórica de la exposición mediática las acogía para promocionar YouTube Music, cantando un trap, del Caribe pa’ la munda, en boca de mariconas coloniales y en español. Una belleza, una sorpresa… Refraseando a María José pensé que “La futura” había llegado y que el presente no es blanco, mas sí es cuir y trans.

El encierro de marzo del 2020 nos pilló justo saliendo de la enorme fiesta académica, activista y artística que se conoce como Coloquio ¿Del Otro Lao?, del octavo para más señas. Habían sido tres días de alegría, de reflexión, de compromiso y de duelo por el asesinato de Alexa, en los que nos entregamos a los abrazos, a los besos, a las sonrisas y a los amores otros. La irrupción de la fuerza política de las cuerpas cuir se sintió poderosa del 3 al 5 de marzo en Mayagüez. La verdad es que andábamos envalentonades desde que nos deshicimos del canalla con un perreo combativo en las escalinatas de la Catedral de San Juan. Asimismo, llegamos a la explanada del Capitolio aquel 8 de marzo, ampliando la categoría mujeres y añadiendo reivindicaciones que reconocían el trabajo sexual como trabajo en el Slutwalk transfeminista.

Durante el Coloquio, que coincidió con el lanzamiento del YHLQMDLG de Bad Bunny, “Safaera” y “Yo Perreo sola” se citaba, se discutía o se perreaba en cada esquina, en y entre los edificios Celis y Chardón del RUM. Aquella euforia personal y política que dio ocasión para tantas cosas, incluido el amor, se transmutó en fronteras cerradas y cuerpas (dizque) enclaustradas (se supone que) en todo el orbe. Parecía que el mundo y el vivir conocido hasta aquel momento se desvanecía y nuestras cuerpas cuir, coloniales, racializadas y precarizadas corrían el riesgo de resultar nuevamente borradas por la normalización de la cotidianidad tele real. Se trataba de vivir con distanciamientos y camaritas, sustrayéndonos de la presencialidad.

Y yo que desde el Coloquio quedé tocada por un cabaré, recuerdo necesitar una fiesta de carne y hueso, tanto como respirar. Me tuve que conformar con la añoranza del burlesque y transigir su virtualidad temporal esperando aterrizar en la piel. Supongo que eso marcó mi desconcierto ante las medidas para sobrevivir la pandemia y conciliar mis añoranzas y temores ante la nueva realidad. Con algo de culpa pensaba que mientras nosotras conmemorábamos el 8M, de muy cerca desembarcaba la turista italiana considerada entonces como la paciente 0 del coronavirus en Puerto Rico. Admito que fueron días en que me preguntaba, con preocupación, sobre por el destino de la fuerza política de lo cuir y lo trans en el encierro. Pero muy pronto empecé a recibir felices noticias, las de mi equivocación. Lo que pensé como desventaja se convirtió en determinación política. Es más, podríamos hablar de una explosión cuir en el PfknR pandémico. Veamos.

El video oficial de “Yo perreo sola” de Bad Bunny, con el Conejo en drag, daba continuidad a lo que había comenzado con las representaciones visuales de sus temas “Solo de mí” y “Caro” para denunciar la violencia machista y visibilizar su apoyo a los grupos LGBTTIQP+, con la voz de Ricky incluida. Sin embargo, el video de “Yo perreo sola” fue más allá. Si el lanzamiento del segundo álbum, desde el Show de Jimmy Fallon, ya incluía un Bunny en faldas aclarando al gran público que Alexa era una chica trans, se quedó corto al comprarse con en el video en cuestión. En él, el artista demostró un excelente ejercicio de travestismo y apoyo a lo trans. Y eso fue lo primero que nos llegó en el encierro.

Más posibilidades políticas de lo cuir durante la pandemia quedaron demostradas en el video de “El castigador” de Rita Indiana, dirigido por Noelia Quintero Herencia y lanzado en abril de 2020. El sencillo de 2017, declarándole la guerra a los políticos corruptos, encontró ocasión de ir más allá durante ese periodo. No hizo nada más que comenzar el encierro y en Puerto Rico ya se destapaba un mayúsculo escándalo de corrupción gubernamental. Medrando por la epidemia pretendieron adquirir pruebas de detección de coronavirus a sobreprecio y a empresas de dudoso origen y reputación. Resulta evidente que el lado normativo de la vida boricua es consistente en su decadencia, estancamiento y pillería.

Suerte que la fuerza de la empatía, del amor y la necesidad de ser para retar las normas, nos propone otras posibilidades. Las convocatorias para los Slutzine circularon pronto por las redes sociales, materializándose en mayo y junio. Los foros para discutir el trabajo sexual también aparecieron prontamente. La preocupación por los devastadores efectos económicos de la pandemia, se transformó en campañas de apoyo para lxs putxs. En ese marco, el lente de Gabriella Báez captaba para The Nation las historias de vida de algunes durante los primeros meses del encierro, al publicar “Puerto Rico’s Sex Workers Are Struggling to Survive” en mayo. Algún tiempo después se publicaban los artículos de Alejandra Rosa en Todas y 80grados, trayendo a colación el “Fotoensayo de una migración cuir puertoriqueña en Francia” y “Khyo Léone: Transito, sustento y cabaret” la discusión sobre migración, trabajo sexual, arte y supervivencia cuir en Europa.

El Coloquio ¿Del otro Lao? fue reimaginado por la propia Alejandra Rosa, trayendo el activismo, el arte y la academia sobre paterías radicales a nuestra atención en agosto de 2020. Toda esa vuelta daba Ale después de escribirle al pastor de la iglesia de su niñez, para soltar el daño provocado por quien le hizo sentir rotx. En la “Carta abierta…” también publicada en 80grados tuvo como destinatarios a todos los pastores y líderes religiosos que a diario nos violentan.

Durante ese verano, sumergidas en la incertidumbre, el desconcierto, la rareza y mientras nos uníamos a la indignación que provocó el vil asesinato de George Floyd, nuestrxs exponentes cuir se entregaban a la creatividad musical.

Nuevamente es Rita Indiana quien a inicios de septiembre nos sorprende con Mandinga Times. Se trató de una producción sonora pero con gran importancia audiovisual. El genio musical de La Montra combinado con el de Eduardo Cabra y en colaboración con Noelia Quintero Herencia en el concepto y los visuales, nos propuso el After School como lanzamiento del disco. Se trata de 13 minutos y tres canciones, filmados en el Taller Comunidad La Goyco, en Santurce. Con la puesta en escena de “Pa Ayotzinapa”, “The Heist” y “Mandinga Times” se sugirieron renovadas narrativas históricas. La empatía, la solidaridad, la lucha y la revolución conforman un entramado musical y visual marcado por reparaciones y amorosos reclamos de justicia.

En noviembre 11 de 2020, Alegría Rampante completaba lo que inició el 12 de agosto en su concierto virtual en la respuesta. Esa puesta en escena híper cuir de Alegría, acompañado por un teclado, desembocó en Palomas de Poliéster. Se trata de 6 temas, en su mayoría conocidos, que grabados con Jorge “Bebo” Rivera al piano, adquieren nuevas sonoridades y significaciones. Estos son “La iguana en la ventana”, “Diva”, “Un cuarto más pequeño”, “Farifo” y “El recipiente”.

Más recientemente, Mima se dejó sentir fuerte con “El arca de Mima”. Justo en este verano nos hizo recordar tanto de lo perdido. Sorprendió con sonidos tan atados a la “música típica/jíbara puertorriqueña”. Al son de cuatro, guitarra, maraca y güiro, nos recuerda lo que tuvimos, de eso que se tiene porque es vida, no mercancía. La metáfora son frutas, alimento, sustento abundante alguna vez y perdido por las violentas rutas del capitalismo colonial. “Esta es la triste historia de los frutos de mi país/ algún día crecerá otra cosa” afirma Mima para cerrar la canción.

Y no podríamos dejar de recordar la aparición del Conejo Malo con Las Atípicas en los Latin Grammy 2020. Esa versión de “Si veo a tu mamá” supone otro momento increíble de lo boricua para el mainstream pandémico.

Sin embargo, los capítulos más radicales de la historia de la escalada trans/cuir en la representación mediática de la pandemia todavía está pendiente.

Temprano en noviembre de 2020 apareció María José con su ¨Casablanca¨ para decirle alto, fuerte y claro al gobierno imperial que no lo queremos más, que solas nos podemos gobernar. Para decirle al machito que “tiemblas tembleque” y que “si no estás listo vete”. Esto es de nosotras… “que nos gobiernen las negras” porque “llegó la era que esperan/nuestras ancestras celebran/Sin taparrabo y cadenas”. “Hartas de malas noticias/No más violencia racista”. Así que “La diva transfeminista” manda pal carajo a la Junta como “mujer desnuda peluda/Ba-babillosa barbuda”.

Así ¨Casablanca¨ se hacía eco de Bairópolis. En octubre, cuando ya estábamos puestas para el combate cuir contra la(s) colonialidad(es), Ana Macho lanzó su EP. Mandar pal’ carajo la Junta , distanciarse del gobierno norteamericano, y de los norteamericanos mismos, es el tema de su canción “No hace falta”.

Con “Operación Bairópolis” como apertura del proyecto discográfico, se refunda la archipiélaga. Es la historia del aterrizaje de Ana Macho en Bairoa, porque desde ahí nos salva de la normalidad ‘con toda su perrería’. Propone una nueva geografía que es la misma y no lo es, porque a los pueblos de siempre se suman lugares tan importantes como la abuela, la plaza, la playa, los tapones, los cupones, los tostones y los maricones.

Algo muy presente en la propuesta cuir/trans colonial de Ana es la precarización de la vida. En “No hace falta” canta al no trabajo. En la letra la pobre remuneración salarial y verse obligada a trabajar con un “chorro de pillos”, le hace desistir del trabajo para estar con su corrillo, para pasarla bien. Está completamente instalada en la vagancia cuir como lugar político. Montada en el cuestionamiento profundo, no solamente a la ética del trabajo, sino de la explotación de la cultura del esfuerzo.

En “Blin, blin”, de su segundo EP Frío tropical establece claramente que se cansó de trabajar, de darlo todo y fichuriar porque se cansó de ser pobre, de los malos ratos y de la mucha mierda que todo eso implica. Por esa razón quiere una ATH sin fin, vacilar en la colonia y del capitalismo disfrutar. Ana Macho está clara, quienes gozan de este sistema social son otros, no quienes se ven obligadxs a trabajar en lo que sea y a cambio de lo que sea.

En ese mismo proyecto musical y en colaboración con Villano Antillano, “Frío tropical” le canta a la precariedad de lxs jóvenes. En el chanteo de Villano se reconoce que “Crecimos sabiendo que teníamos que huir, me siguen botando, pero no me puedo ir al frío tropical … en muchos sentidos ya yo soy un inmigrante…” “Esta vida no me saca el guante de la cara, está la cosa mala/Mami dice que no regrese de que está la vida cara/en casa la luz llega cada día más cara…”

También en diciembre de 2020, Antillano lanza su “Pájara” con un efecto multiplicador en enero en forma de podcasts y artículos sobre ella. Tanto el tema como en las entrevistas Villano es enfática en la apropiación del insulto para empoderarnos y de paso, educar. Al asumirse como una fucking loca, lo hace con todas sus implicaciones. Por ejemplo, en “Pájara” la joseaera y el malianteo son formas de vivir. “Puesto pa’ lo mío con el fitness con el body/Estoy en Only Fans traqueteando por el money” añadiendo ser “el más duro en patineta Hawk Tony/no me voy a quitar soy el real tostoni”. El trabajo, ese que se asocia con la economía formal y con la ética laboral que distingue a los “hombres de bien”, no existe como posibilidad para para quienes el estigma considera loca/maricona/patx/farifo o mariquita, la canción también se apropia de ese buscárnosla, porque es la que hay.

“Cuerpa” de Ana Macho, coincide con “Pájara” en articular la diferencia como apropiación. En este caso de las cuerpas, de las carnes de quienes retan las normativas binominales heterosexuales, blancas y burguesas, para reconocerse y valorarse desde el perreo cuir y saberse revolucionando en la calle y en la cama. Este reggaetón está bien claro: el gobierno no puede controlar cuerpas que no pueden legislar.

A estas alturas es más que evidente que la pandemia estuvo muy lejos de derrotar la fuerza política de lo cuir y lo trans en Puerto Rico. No es fortuito que de pronto, este verano, apareciera en Broadway la representación de las más diversas, hermosas y empáticas subjetividades boricuir.

Estamos segurxs de que tampoco hace falta exagerar la importancia de la visibilidad en los medios comerciales. Después de todo, se trata de un indicativo de cambio social y cierta apertura cultural hacia lo cuir, lo trans, lo racializado y lo colonial. Pero de un cambio y apertura que coquetea con la normalidad capitalista en su afán utilitario. Lo interesante es que esa puesta en escena contiene una crítica que se cuela por los intersticios culturales, a través de las tecnologías, como son las tecnologías de género. Así, en el video de “Muñeca” se afirma lo que es evidente: que el trabajo sexual es trabajo y que lo importante no es ser una mujer más, es ser una mujer trans diferente.

La escena cuir transfeminista puertorriqueña está clara: estamos mucho más allá del mundo del trabajo (clásico y asalariado de la época industrial), estamos entonces en el incesante chiripeo y joseo para poder vivir. Y ya que rara vez pagan y con frecuencia pagan mal, esos joseos deben ser reconocidos como trabajo. Esos joseos representan todo lo que hemos hecho y hacemos mientras no se valoriza como trabajo. Se trata de todo por lo que se ha puesto en entredicho la honestidad laboral y sexual. Definitivamente no somos chicas normales… menos mal.

Y el cabaré cuir y amoroso de carne y hueso se formó y se formará. Es más, esas experiencias ya relatan historias de danzas más salvadoras que las vacunas. Y esta es una fiesta, es una fiesta grande, es la fiesta de la futura. Hay porvenir.