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Siguen las protestas de las Islas Municipio

CLARIDAD

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Los viequenses y culebrenses llevaron este martes su malestar ante las oficinas de la Autoridad de Transporte Marítimo (ATM) aquí en la Isla Grande para exigir un servicio de transportación digno. Tras protestas en ambas Islas durante el fin de semana un nutrido grupo en particular de Vieques apoyados por personas de la Isla grande protestaron durante toda la mañana frente al edificio Minillas, en Santurce con la intención de entregar un documento con sus demandas al nuevo director de ATM, Jorge Droz.

“Dentro de todas las décadas que llevamos con las manifestaciones nos hemos dado cuenta y hemos aprendido que siempre nuestras voces llegan a oídos sordos, administración tras administración siguen dando largas al asunto y no lo resuelven y nosotros siempre hemos insistido en la participación de la comunidad para que el servicio sea uno eficiente”, expresó la viequense Erica Bulón.

La nacida y criada en Vieques reclamó que solo los residentes de Vieques pueden decir y hacer entender a todos los directores que no saben nada de Vieques ni de Culebra lo que ellos reclaman. Aun cuando dijo que sabían que Droz no estaría en el edificio decidieron no detener la protesta para que “todos los hermanos y hermanas puertorriqueños(as) puedan unirse a nosotros, que sepa que no estamos solos porque la frase de cuatro gatos protestando se ha hecho viral y entendemos que cuatro gatos maúllan mas que uno”.

Bulón reconoció que el nuevo director de la ATM se reunió con los alcaldes de ambas Islas y llegaron a unos acuerdos que podría decir son sus peticiones pero puntualizó que en dicho acuerdo no se puso lo que consideran mas importante, que es la cancelación del contrato de HMS Ferries. “Entendemos que solo beneficia a esta empresa privada es un contrato muy similar al que firmaron con LUMA. Por ahí debemos de partir, el Gobernador nombró al director a sabiendas de que la comunidad quería ser partícipe de esa decisión y no fue. Él tomó esa decisión sin nosotros saber si tiene méritos o no para ese puesto”. Denunció que los acuerdos se toman a puertas cerradas y excluyendo a la comunidad “Los alcaldes de Vieques y Culebra son nuestros portavoces pero además de ellos debe de haber una participación comunitaria”, reiteró.

De hecho los residentes de Vieques que se movieron a la Isla Grande por la mañana no estaban seguros de su regreso a la isla Nena debido a que esa misma mañana salió de servicio la última embarcaciones de ATM que estaba funcionando. Bulón confirmó que se trasladaron en unas embarcaciones de HMS Ferries que están diseñadas para navegar en lagos, no en el océano, las cuales dijo la empresa se las alquila a la ATM por $14 mil diarios.

En entrevista por separado Yaureibo Zenón, también presente en la manifestación y quien es hijo del fallecido luchador viequense contra la presencia de la marina Taso Zenón, se expresó sobre su participación en que “definitivamente es un relevo generacional y son los mismos problemas Vieques y Culebra siguen sufriendo las mismas situaciones de la lucha que llevaron los viejos de nosotros y a nosotros nos corresponde seguirlo y para nosotros es mas que una honra poder seguir esta lucha y conseguir lo que ellos comenzaron y estamos aquí para seguir”.

Reiteró que entiende que la situación con el servicio se debe a una mala administración y que la privatización “es una decisión absurda. Está mas que probado que las compañías privadas en el transporte marítimo para Vieques y Culebra no funciona. Ahora mismo las lanchas que tenemos en Ceiba no funcionan, el sistema esta colapsado y quieren gastar $730 millones en un contrato con una compañía que no puede cumplir ahora, como lo va a cumplir en 23 años. Es un contrato completamente desleal para Vieques y Culebra”. Insistió en que la privatización no garantiza que de aquí a cinco años puedan tener un sistema saludable. “Le estamos reclamando al Gobernador que tome lcartas de este asunto de manera seria y escuche a los residentes de Vieques y Culebra para que entienda como es que se maneja esto”.

La falta de transportación marítima no es el único problema que enfrentan los viequenses desde el paso del huracán María no cuentan con un hospital. “La construcción del hospital es un tema que llora ante los ojos de Dios. Todos los que vivimos allí sabíamos que cerrar ese hospital fue una treta del gobierno y ahora decir que se puede reconstruir el hospital cuando eso lo sabíamos que se podía reparar, el hospital no sufrió daños pero la corrupción del gobierno es tan rampante que Vieques y Culebra sufren las consecuencias. Llevamos sin hospital desde el huracán María y allí se muere gente todas las semanas y para completar no tenemos un sistema marítimo que podamos sacar a nuestros pacientes nos llevan a un calvario en Vieques no se vive se sobrevive”. En igual tono de pesar expresó que a la juventud en Vieques se les empuja a la calle.

Se supone que en enero del 2020 la Administración Federal para el Manejo de Emergencia (FEMA) asignó la cantidad de $39.5 millones para la construcción de un nuevo hospital. Hasta el presente el gobierno no ha dado ningún indicio de cuando iniciará la construcción.

La joven Ana Pérez, quien lleva siete años en la Isla Nena y forma parte del proyecto agrícola La Colmena Cimarrona comentó cómo la falta de de transportación marítima también les afecta. Para empezar todo es más caro, todo material que se lleva desde cemento, varilla, el material para riego etc. Un saco de cemento que en la Isla Grande cuesta alrededor de $4.40 en las Islas Municipio cuesta ocho, dijo que hace un mes las ferreterías estuvieron sin cemento y bloques materiales básicos de construcción.

Buscan otra alternativa a la privatización

Como parte de sus esfuerzos por detener la privatización los residentes de ambas islas respaldan una resolución (RS 147) presentada por la senadora del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) Maria de Lourdes Santiago, y respaldada por las senadoras Rosamar Trujillo Plumey, Ana Irma Rivera Lassén, Joan Rodríguez Veve y Rafael Bernabe para que la Comisión de Hacienda, Asuntos Federales y la Junta de Control Fiscal (JCF) y la Comisión de Cooperativismo lleven a cabo un estudio sobre la viabilidad de una propuesta ya sea mediante el modelo cooperativo o empresa municipal para la administración y operación del transporte marítimo.

El representante del PIP, Dennis Márquez Lebrón, quien estuvo presente en la manifestación a preguntas de CLARIDAD afirmó que la cooperativa es un reclamo de muchos años de ambas comunidades. “Desgraciadamente aquí hay un contrato de privatización que como descubrió María de Lourdes en una vista pública lo aprobaron en 50 minutos, es una conducta continua, con Luma fue igual parece que leer es un pecado para los miembros de estas organizaciones. A mí me parece que hay que insistir en este tema que seamos un vehículo para adelantar ese reclamo de las comunidades”.

En ese sentido comentó que ha estado en Vieques en muchas ocasiones como legislador y en particular en el 2017 en unas vistas de la Comisión de Salud atendiendo el tema del hospital y sus facilidades y no pasó nada “por eso es la indignación y cuestionamiento de las comunidades, porque es que realmente han dialogado durante años y han expresado su preocupación y por lo tanto la protesta, el cuestionamiento al orden que es un desorden para ellos”. Describió como patética la gestión de la ATM.

“La gente tiene que internalizar que este es un problema de derechos humanos porque no es solamente un problema de transportación, es el derecho a la salud, el derecho a la vida, el derecho a los alimentos, el derecho a vivir en paz, el derecho al trabajo y de eso es que se trata no es un mero problema de transportación como se puede tener en otras áreas del país”, reclamó.

 

 

 

 

 

 

A la carga otra vez Culebra y Vieques

CLARIDAD

 Los y las residentes de Culebra y Vieques, volvieron a la carga para exigir un buen servicio marítimo y protestar contra la privatización. Como en la lucha en tiempos de la marina primero los culebrenses el sábado se tiraron al mar e impidieron que  embarcaciones de la Autoridad de Transporte Marítimo (ATM) pudieran atracar en el muelle. El domingo los viequenses  hicieron lo propio e impidieron que la embarcación Cayo Blanco atracara en el puerto de Vieques.

 Los manifestantes se enfrentaron desde sus pequeñas embarcaciones y algunos kayaks con las fuerzas de la Policía, la cual fue movilizada de inmediato incluyendo al helicóptero de FURA.  En Culebra se arrestó a dos personas,  Juan Devis de 70 y pico de años y a Maria Garcia Hiraldo. Mientras que en Vieques se arrestó a Ismael Ramos Pérez.  A García Hiraldo y a Ramos Pérez les fueron radicados cargos por sabotaje a servicios esenciales por la jueza Vanessa Dávila, quien les impuso una fianza de $3 mil dólares a cada uno. La  fianza fue diferida por la Oficina d Antelación a Juicio. Devis fue dejado en libertad sin que se le radicaran cargos.

 Mientras acá en la Isla Grande cientos se movilizaron el domingo hasta el terminal de la ATM en terrenos de la antigua base naval de Roosevelt Roads, en Ceiba  para solidarizarse con los puertorriqueños de Vieques y Culebra. La manifestación fue convocada por el Movimiento de Victoria Ciudadana (MVC) en esta estuvo presente el senador Rafael Bernabe, quien hizo expresiones a la Prensa de que el contrato de privatización del servicio no soluciona el problema y lo que hará será prolongarlo.

En tanto la reacción de la secretaria de Transportación y Obras Públicas (DTOP), Eileen M. Vélez Vega, fue la cancelación  del servicio hacia ambas islas. El sábado  en medio de las protestas Vélez Vega confirmó la designación de Jorge Droz como director ejecutivo de la ATM, quien ocupaba la dirección de manera interina luego de que la anterior directora Mara Pérez renunciara el 13 de marzo ante las continuas criticas a su gestión.

 Según informó el DTOP Droz cuenta con experiencia pericial en operaciones portuarias  ocupó  varias posiciones de liderato en la empresa marítima Horizon Lines, en Puerto Rico, donde fue gerente de operaciones, control de almacenamiento, planificación portuaria y relaciones laborales. Con la empresa naviera CSX Lines, fungió como Gerente de Operaciones y Ventas. Dentro de su experiencia de trabajo, también fue Gerente de Operaciones y Gerente de Almacenamiento de la empresa SSA, en San Juan. Este comenzaría sus funciones tan pronto como este lunes 29 de marzo, y su primera gestión fue reunirse con los alcaldes de las islas municipio de Culebra, Vieques y Ceiba.

 El martes 30 de marzo manifestantes de ambas Islas se trasladaron a Minillas para continuar la protesta junto a la gente de la Isla grande

 

Editorial: Vieques y Culebra, ¿hasta cuándo la injusticia en el transporte?

 

Nuevamente, la larga cadena de injusticias contra nuestros hermanos y hermanas viequenses y culebrenses cobra cariz público con las protestas efectuadas esta semana demandando un transporte marítimo digno para los residentes de las islas-municipio de Puerto Rico. No se trata de un problema nuevo. Aunque con sus alzas y bajas, el transporte marítimo desde y hacia Vieques y Culebra siempre ha dejado mucho que desear. El gobierno de Puerto Rico no ha sido capaz de proveerle un servicio de transporte estable, confiable y puntual a dichas poblaciones, como tampoco satisfacer sus necesidades básicas de salud, educación y de poder contar con un abasto razonable de bienes de primera necesidad. Precisamente, por la falta de servicios esenciales, los residentes de Vieques y Culebra necesitan viajar continuamente a la Isla Grande para estudiar o para recibir tratamiento médico, y poder adquirir medicamentos, comestibles, ropa, productos de higiene personal y del hogar, y muchísimos otros artículos de primera necesidad que no solo escasean en las islas, sino que su costo puede llegar a ser prohibitivo.

No es noticia tampoco que los ingresos y el estándar de vida promedio de viequenses y culebrenses está por debajo del promedio en la Isla Grande, y que cada vez es más difícil para las familias allí enfrentarse al altísimo costo que deben pagar por los bienes básicos. Por eso, para ellos y ellas es esencial contar con un servicio de transporte estable, confiable, puntual y costo efectivo, que les permita el libre tránsito que les permita satisfacer sus necesidades básicas. En este momento, la Autoridad de Transporte Marítimo (ATM), agencia encargada del transporte desde y hacia Vieques y Culebra, y la compañía HMS Ferries, la más reciente proveedora de embarcaciones- contratada para que administre las rutas por los próximos 22 años a un costo de $750 millones pertenecientes al pueblo de Puerto Rico- han convertido el transporte marítimo en una pesadilla para las poblaciones de las islas. De nueve lanchas con que cuenta la flota, solo una está actualmente en servicio completo, razón por la cual las cancelaciones de viajes, los retrasos y la inestabilidad en los horarios de viajes son la orden del día que enfrentan viequenses y culebrenses cada día, los 365 días del año.

A través de varias generaciones, las poblaciones de Vieques y Culebra- luchadoras y resilientes como pocas en el mundo- han convertido en un arte su demostrada capacidad de hacer mucho con poco, y enfrentar los retos y la precariedad con la mayor creatividad del mundo. Así, no solo han sobrevivido, sino también han vencido muchísimos retos y obstáculos, sobre todo más de 60 años de bombardeo inmisericorde sobre sus aguas y suelo por parte de la Marina de Guerra de Estados Unidos, la más grande y feroz de la humanidad. Pero, su heroica resistencia ha dejado también secuelas enormes en la salud física y emocional de la población. Viequenses y culebrenses no solo deben convivir con los residuos de bombas y otros materiales tóxicos en las antiguas zonas de tiro, que aún hoy no han sido limpiados ni descontaminados por las autoridades pertinentes del Gobierno de Estados Unidos, sino también enfrentar la oleada de nuevos colonos, principalmente extranjeros, que han creado enclaves burbuja y exclusivos para ellos y sus relacionados, mientras los residentes permanentes de las islas luchan por su supervivencia.

Si bien es cierto que la gente de Vieques y Culebra es experta en resistir, la paciencia tiene su límite. Y los abusos sostenidos de la Autoridad de Transporte Marítimo (ATM) y las distintas compañías de embarcaciones a cargo de prestar dicho servicio esencial han logrado que se desborde la copa de la paciencia de viequenses y culebrenses con el servicio de transporte marítimo que reciben a cuenta gotas y de mala gana. En este momento, hay una gran crisis en el servicio y un disgusto grande hacia ATM y HMS Ferries por haber creado una situación insostenible que no tiene otra explicación que la obsesión de las dos administraciones consecutivas del Partido Nuevo Progresista (PNP)- la de Rosselló-Vázquez y ahora la de Pierluisi- con la privatización del transporte marítimo desde y hacia Vieques y Culebra.

Con un contrato tan jugoso y desbalanceado a favor de HMS Ferries, lo mínimo que debe exigirle la ATM a la compañía administradora es que ofrezca un servicio eficiente, por el cual se le paga tan lujosamente. Por eso, las poblaciones de Vieques y Culebra reclaman justicia. Un transporte marítimo digno es su derecho y lo mínimo que el Gobierno y sus contratistas les debe garantizar.

Conmover

Ver el duelo con Marisol Plard Narváez

 

EN ROJO

Lo sabía, pero en el espacio con nombre perfecto AMOR FUEGO (802, Calle Corchado, San Juan) hay unos dos párrafos a la entrada.  Vamos a ver la exposición de Marisol Plard Narváez. Digo que sabía lo que leo: “Marisol Plard Narváez. Me fuí. Cuídate. “El proyecto de vida de Marisol emerge de su diario vivir. Cada imagen, cada objeto, cada video de este proyecto retoma un momento específico de su tiempo y espacio, de su vida y la del otro que, en conjunto establecen paradigmas que definen cómo atravesar las fronteras del duelo en situaciones precarias. Aquí el dolor queda transformado en poesía y la muerte se convierte en sinónimo de vida. En este proyecto la artista convoca al espectador a observar su intimidad, desde su infancia hasta el presente, rindiendo homenaje a dos de las figuras más importantes de su vida”. Lo sabía porque Marisol me lo había comentado. Augusto, el Padre. Carlos, el Amigo (en ese sentido de las jarchas mozárabes) Lo sabía porque toda la obra de Plard Narváez me ha emocionado porque es así, visceral. Con esto quiero decir que es conmovedora, que es arte en el que se revela el cuerpo, sus sentidos y que podemos sentir en el nuestro otra corporeidad, como si pudiéramos habitar el temblor emocionado de la artista.

Ya sabía que había fuerza en el nombre: Me fui. Cuídate. El adiós. Más aún. La ausencia. Marisol es genial. Hay en ese nombre del proyecto un modelo dialéctico emotivo.  La tesis sería la “presencia” (en este caso de El padre/el Compañero -que luego nombrare Amante, Amado), es decir, lo que se tiene. La antítesis, la “ausencia” (se fueron, RIP, Augusto y Carlos Bigote). La síntesis, no es el duelo, es este rito que produce arte. Es esto que vemos. El “yo” decide ciertas carencias, dependiendo de las circunstancias históricas y socioló- gicas, así como las derivadas de su propia condición personal, es decir, el individuo tendrá “necesidades” diferentes, según su edad, sexo, entorno y momento, frente a otro tipo de “ausencias” que se producen independientemente de la voluntad humana, como la enfermedad, o falta de salud y la fealdad como privación de la belleza, entre otros muchos casos.

En Me fui. Cuídate. he visto diferentes tomas del dolor. Vi una respuesta humana, profunda, a la pérdida de un(os) ser(es) querido(s). Lo primero: una cita visual a la pieza Jugando con Papá” (Serie entre tiempos de ocio) 2004. Pasamos a las fotografías. La artista entonces nos propone leer los fragmentos – instantáneas- dispuestos en la pared, liberados de la continuidad ilusoria del relato. Las imágenes no nos cuentan. Mas bien nos dejan participar, buscar esa sensación de duelo en dos sujetos refractados. Poco a poco vamos reconociendo los códigos de cada tiempo y lugar -autos, arquitectura, ropa, cambios físicos- que paradójicamente dan presencia y caracterizan a las carencias respectivas.

Son resplandores colocados en un orden que la artista reconoce y nosotras vamos componiendo una y otra vez cada vez que miramos. Dos protagonistas en el universo de fotografiás: Padre y Compañero. El padre y el amante -el amado, si quieren citar a San Juan de la Cruz- como instancias que permiten a la artista la entrada -otra vez- en el orden de lo simbólico, es decir del lenguaje, para reformular el discurso del mundo social y de sus normas. Ponerlo en crisis. En fin: La belleza.

¿Por qué digo instancias que permiten OTRA VEZ la entrada a SU lenguaje? Porque lo ha hecho antes. Consistente. Poderoso lenguaje. Digamos, que exactamente el viernes 18 de marzo del 2016 llegamos al Chalet del Malecón, en La Perla- entrando por la bóveda del cementerio, por el camino del litoral hasta el Malecón Noel Estrada-. La primera casa del malecón era el Chalet. Allí, 12 vecinas. Allí, en video, vemos a las vecinas que acogieron a la artista en un momento de precariedad. El pan compartido, el escucharse y hablar creo intimidad. Creó hogar. Fuego. Amor. Aquel era un ensayo visual a través de las voces de las vecinas y en el que Plard Narváez , que establece un paralelismo entre el barrio y la historia del país. También era una imagen paralela de otros barrios y ciudades que pasan por un proceso similar. ¿Qué proceso? El proceso del hostigamiento policial, la persecución del capital especulador, la demonización, la apropiación de espacios por parte del gobierno federal. Porque es así. Los guardias llegan a poner orden y destrozan la casa, se tumban el leash de las perras, cortan servicio de luz y agua. Los guardias vinieron a poner orden y terminan atropellando los derechos de los residentes.  Como diría Marisol: Welcome to La Perla Bitches, la heterotopía del jangueo. !2 Vecinas era/es un atisbo a la calurosa intimidad y la amistad en medio de ese síntoma brutal que es la colonialidad.

Esa fuerza, esa intimidad, la percibí también en Mucama Project. Allí, a través de imágenes que conformaron un impresionante libro -que se volverá a publicar pronto- la mucama -la artista trabajando duro- entra al espacio hogareño del otro, ordena la casa del otro, asiste al hogar (fuego) a(r)mando un orden. Limpia. Identifica. Borra huellas y deja rastros que veremos casi como un juego de pistas que nos llevan a una intimidad de otros intervenida por ella. Hay además, un fuerte contenido de clase. Porque es así, Marisol hace arte transgresor, político, sin necesidad alguna de panfleto. Su fuerza radica en la práctica del cuerpo, en cómo lo expone y se expone.

Pero ¿acaso no había una  fuerza simbólica monumental en Cavando un hueco en el patio de mamá, 2004, en Antropofagia, 2008  en el que Marisol nos presenta una visión de duelo por la ausencia de la madre que nos conmueve? Eso, arte conmovedor.

Marisol Plard Narváez me hace pensar a veces en que su obra es como lo contrario de algún filosofema de Schopenhauer que saco de contexto de manera irrespetuosa. El alemán proponía que la única manera de sobreponerse al dolor que acarrea este “valle de lagrimas” es renunciar al deseo, a la voluntad y dejarse arrastrar a la negación de esa tendencia innata a conservar lo material. Marisol no renuncia a nada. Filosóficamente hablando, ella no renuncia al deseo, ni a la voluntad. Se deja arrastrar por el duelo para mirarlo de cerca, para cruzarlo de medio a medio y con una voluntad admirable hacer arte, comunicación. ¿Renuncia de lo material? No, búsqueda dura y constante de conseguir sobrevivir ante la precariedad de la política neoliberal y la colonia. Mi admiración total al trabajo de Marisol viene de ahí, de esa invencible humanidad que convierte la lucha en belleza, de ese arte salvajemente político sin concesiones al panfleto. En fin, La Belleza.

Será Otra Cosa: Ni una tacita de café

 

 

Especial para en Rojo

Las batallas las ganan o las pierden los soldados. Pero para contarlas, nos hacen falta D’Artagnan  y los  tres mosqueteros.

Un día en marzo pasado, mi ex me llamó. Me sorprendió ver su nombre en el celular. Aunque fuimos un caso raro de divorcio cooperativo y respetuoso, con el muchacho ya hombre, nuestro contacto es más bien esporádico. Declaró sin anunciar el tema: “Tu papá hubiera tenido a todo el país con la prueba del COVID en un fin de semana”.  Recordaba así la extraordinaria hazaña de vacunar  la población infantil entera en la República Dominicana en 1983. En un solo fin de semana, treinta y cuatro mil voluntarios peinaron el país, andando de casa en casa, dándole la vacuna oral del polio a todos los niños menores de cinco años.

Este proyecto fabuloso fue concebido y ejecutado por tres hombres que supieron trabajar juntos: uno era mi padre, Amiro Pérez Mera, epidemiólogo especialista en enfermedades tropicales y Secretario de Salud en ese año. El otro era su viejo amigo, Don Méjico Ángeles, profesor de bioestadística y antiguo director del censo nacional. El tercero era un ecuatoriano experto en educación masiva, el Doctor Ernesto Ruiz, cuyas proezas en implementar entrenamientos a miles de personas, en los años antes del internet, le habían ganado fama en el continente. Para lograr que se quedara Ruiz en el país, Amiro se peleó con los de la OPS cuando quisieron asignarle un experto diferente.  Estos tres y un pequeño equipo técnico pusieron en marcha las acciones que llevarían a un ejército de treinta  y cuatro mil voluntarios a dar  tumbos por barrios y campos, llevando las vacunas en termos llenos de hielo seco.

A estos tres mosqueteros se les sumó un D’Artagnan inesperado: Albert Sabin, inventor de la vacuna de poliovirus vivo, jugó un papel especial en las vacunaciones. Además del apoyo técnico prestado, su participación había sido esencial para mover a la opinión pública, y convencer a los pediatras de que hablaran bien de las vacunas.

Antes de venir a Santo Domingo, Sabin había colaborado con el gobierno de Brasil, en la ejecución de unas campañas de vacunación masiva. Por décadas, los brasileños habían intentado hacer vacunaciones a gran escala, en momentos de crisis, y a través de visitas rutinaria a clínicas en otros tiempos. Estos métodos no lograron controlar la polio. Cuando explotó una terrible epidemia en 1979, el gobierno de Figueredo, enfrentándose a una creciente impopularidad, le pidió ayuda técnica a Sabin. La solución que este propuso fue celebrar dos días de vacunaciones masivas. Sabin sospechaba que la prevalencia de la enfermedad era mayor que en las cifras oficiales, y exigió que se efectuara una rigurosa y ambiciosa evaluación de prevalencia. Esto requería que se hiciera un censo de lisiados en todo Brasil, cosa que resultó extraordinariamente difícil poner en marcha. Poco tardó el ilustre virólogo en  darse unos estupendos encontronazos con los oficiales de salud del gobierno. Sabin era inflexible en sus ideas y poco diplomático y escribió una carta airada a Figueredo, y otra a los periódicos en la que denunciaba la incompetencia del ministerio de Salud. En respuesta, el gobierno le comunicó que sus servicios ya no eran necesarios.  A pesar de este conflicto, las vacunaciones masivas se llevaron a cabo y tuvieron éxito: se vacunó el 90% de la población de todo el país, y el total de casos anuales se redujo en un 95%. Tales resultados hicieron mucho ruido en los foros de salud internacionales.  Cuando le llegó la invitación a colaborar con las vacunaciones de la República Dominicana, Sabin se acercó al proyecto con expectativas mucho mas moderadas que las que llevó a Brasil. Su otro acierto fue venir a supervisar las campañas acompañado  de su mejor refuerzo diplomático: la encantadora Heloisa Dunshee de Abranches Sabin, su segunda esposa. Si los latinoamericanos tuviéramos realeza, Doña Heloisa hubiera sido una Duquesa, hermosa con su pelo plateado, y querida como la princesa Diana. Mientras Sabin asechaba las vacunaciones como un gavilán malhumorado, Doña Heloisa lo apaciguaba y les mantenía el estatus de visitantes de honor con sus anfitriones oficiales.

Sabin no creía que se podía hacer la vacunación en todas partes a la misma vez, que era muy difícil, así que insistió supervisar el proceso personalmente.  Amiro llamó a las fuerzas armadas para que le proporcionaran a Sabin un helicóptero, y pudiera ir a donde se estaba vacunando. A mi cuñado, Alfonso Casasnovas, le habían dado la tarea de edecán y traductor.  Acababa de llegar de hacer una maestría de ingeniería en MIT, lo seleccionaron porque en el viaje anterior, Sabin se había impacientado con el traductor que le habían asignado. Entonces, aquel día, a Alfonso le tocó ir con Sabin en helicóptero. Sabin creía que lo iban a llevar a un sitio donde lo estuvieran esperando con las cosas listas para que lucieran bien y se negaba a decidir qué comunidad visitarían hasta que estuvieran en el aire.  Estuvieron discutiendo un rato; los del aeropuerto, tratando explicarle que los helicópteros, al igual que los aviones, estaban obligados a entregar un plan de vuelo.  Antes de abordar, le pusieron un mapa enfrente y él puso el dedo al azar. El nombre en el mapa era Uviña.  “¿Uviña?” dijo el piloto, “¿Y dónde queda eso?”.  Alfonso cuenta que tampoco él sabía que existía una comunidad con ese nombre. Se trataba de un pueblito en un paraje en las cercanías Vicente Noble, localidad adyacente a la cordillera central, que el piloto sí reconoció.  En Uviña bajaron, y de una vez acudió mucha gente.  Sabin vio que se estaba vacunando, saludó a los voluntarios y siguieron a Vicente Noble, donde también se estaba vacunando.

Acabada la supervisión, se llevaron a Sabin en el helicóptero, de paseo a Barahona.  Allí tomaron almuerzo en un restaurante donde ofrecían buenas batidas. Sabin dijo que no conocía lo que eran batidas y procedió a pedir tres para probar distintas: consumió por turno una de zapote con leche, otra de lechoza con leche y terminó con una de granadillo.  En el vuelo de regreso a la capital, Sabin iba mucho más contento. Su siguiente reunión sería con el presidente, y estaba alegre de que podría reportar que el proceso de vacunación estaba funcionando de modo satisfactorio.

Alfonso cuenta que a mitad del vuelo, se encendió una bombilla amarilla en el tablero del helicóptero. Por medio del intercom, le preguntó al piloto que qué pasaba. “Hay una turbina caliente,” contestó el piloto. “Y Ud. que va a hacer?”, replicó mi cuñado. “No se preocupe, estos helicópteros Hewey son de cuando la guerra y todavía no se ha caído ninguno.”  El piloto se sacó el kepi, y lo colgó del tablero para que tapara la bombilla.  Alfonso miró a Sabin que, como la conversación era en español, no había seguido lo que sucedía. Se encogió de hombros y le respondió al piloto. “Bueh. Ustedes son los que saben lo que es.”

La campaña concluyó con éxito, y se realizó una segunda para refuerzo. En los años anteriores, 1981 y 1982, se habían reportado unos setenta casos por año.  El año de las vacunaciones, hubo siete. En 1984, cero.  En la prensa y el gobierno, los dominicanos se felicitaban y celebraban el triunfo.  El jefe de la oposición en la cámara de diputados propuso una moción de apoyo a las vacunaciones para que se supiera que las vacunaciones no eran solo del gobierno, sino de todos. Entre otros galardones, Amiro recibió la orden del caballero de Colón. Esto no lo entusiasmó mucho, porque dicen que la medalla de Colón tiene fama de traer fucú.

“Los verdaderos héroes de tal hazaña”, solía decir, “no fuimos nosotros. Fueron los voluntarios.  A esa gente no se le estaba pagando. Hicieron las vacunaciones porque querían solucionar los problemas de sus propias comunidades”.  Cuando le sugirieron una celebración presidencial, él propuso que se invitara al Palacio Presidencial a los treinta y cuatro mil voluntarios y se les diera a cada uno un pergamino de agradecimiento.

Tres décadas más tarde mi hermana estaba haciendo una transacción de negocios.  El hombre con que estaba tratando le preguntó: “¿Pérez?  ¿Hija del doctor Amiro Pérez?  ¿El de las vacunaciones? Yo había oído que él vivía por aquí. Quiero que sepa que yo fui de los voluntarios.  En aquel entonces yo vivía por Villa Mella. Cuando el presidente invitó a los voluntarios a Palacio, que nos iban a hacer un reconocimiento, yo anduve los veinte y pico de kilómetros a pie, porque no tenía para el transporte.   Y ahí estábamos, en Palacio, nosotros, los voluntarios.  ¿Y usté sabe?  Ni una tacita de café nos brindaron.”