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La emergencia es el caldo de cultivo para la corrupción

Foto Vicente Vélez

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

En el sistema político y económico capitalista que impera en Puerto Rico, y más aun en el caso de una colonia, las emergencias parecen ser abono fértil para la corrupción. Los actos de corrupción relacionados con la epidemia del coronavirus (COVID-19) que se han revelado casi simultáneos con la declaración de la emergencia, los casos de corrupción que se vieron tras el paso del huracán María, los que se  fraguaron con los terremotos y otras experiencias pasadas son prueba repetida de esta relación.

Así quedó establecido en el panel Corrupción, impactos sociales y alternativasefectuado por la Comisión Ciudadana de la Auditoria de la Deuda (CCAD) y el Frente Ciudadano por la Auditoria de la Deuda (FCAD).

Para la Comisión, según apuntó su presidente, el licenciado Luis Torres Asencio, también moderador del panel, la corrupción es un síntoma de que algo anda mal con el sistema político y económico de un país y muchas veces es el reflejo de un sistema en el cual se prioriza el lucro individual sobre el colectivo. Eso lleva a que en tiempos de emergencia los actos de corrupción parecen dispararse. En ese escenario también los sistemas políticos aprovechan que las personas están en estado de shockpara implantar políticas que de ordinario serían rechazadas. Como hemos visto en Puerto Rico, el Gobierno en nombre de la presente emergencia ha flexibilizado los procesos de contratación, compras, procedimiento; en fin, relajado los procesos que debería exigir la ley en contrataciones gubernamentales. Torres Asencio describió estas medidas como “incentivos perversos” para la corrupción. Recordó que luego del huracán Georges, en el 1998, también hubo casos de corrupción que conllevaron arrestos y el Gobierno se valió de la ocasión para imponer los proyectos del gasoducto y el tramo de la Carretera 10 de Ponce a Adjuntas.

Mientras, Issel Masses, quien ha trabajado en la gestión pública por más de diez años temas de gobernanza y economía en lugares como Chile, Senegal y el mismo Estados Unidos, expuso sobre los conceptos de corrupción de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros.. “La corrupción gubernamental es el acto de utilizar el poder y la influencia pública para obtener beneficio personal”. Para Masses, quien también es consultora senior del FMI esa es una definición ambigua y general. Describió es que hay varios niveles de corrupción. El primero es la corrupción a gran escala, que es cuando la élite política crea unos enlaces, unas estructuras y andamiajes muy fuertes que se parecen mucho a andamiajes criminales, pero dentro del gobierno, para sustraer los recursos y redirigirlos a intereses privados. Comparó ese tipo de corrupción con uno similar al lavado de dinero.

Está además el tipo de corrupción a pequeña escala, que es la que involucra al ciudadano común; es la interacción entre el servidor público y el ciudadano y la burocracia. Y tercero, está la corrupción política que se relaciona con la de gran escala, cuando los políticos manipulan las instituciones y las reglas en la distribución de recursos para mantener o incrementar su estatus y o su poder.

Llama la atención el dato ofrecido por Masses de que hasta el 1970 la corrupción se consideraba un “mal necesario”, como un mecanismo para agilizar los negocios. No fue hasta los años 70 que los economistas empezaron en ver un patrón extraño y se comienza a estudiar de manera sistemática y ver como la corrupción impacta a los diversos modelos económicos y cómo se refleja en el desarrollo internacional.  Ahí es que “explota la bomba”.  Se ve que a largo plazo la corrupción cobra un alto costo del presupuesto, desvía fondos, captura y deteriora las instituciones y cambia hasta las normas sociales.

La corrupción está asociada con mayor desigualdad y pobreza, con menor inversión en salud y educación, con debilidades en las instituciones que toman decisiones por y para el pueblo, con una menor inversión privada y un aumento del costo de hacer negocios en un aproximado 10%.  En el caso de Puerto Rico, el aproximado es mayor, indicó. A todo esto se suma la desconfianza del pueblo en su gobierno.

Presentó que a nivel global la corrupción tiene un costo de $3.6 trillones de dólares anuales, según el FM; el 7% del presupuesto en salud y entre el 10 al 25 % del presupuesto de contrataciones públicas. Resaltó que esta cifra es importante debido a que muchas veces no se piensa que el gobierno utilice tantas partidas de su presupuesto para contrataciones, pero que a nivel global entre el 30% del presupuesto de los gobiernos se va en contrataciones. En el caso de Puerto Rico reveló que en los últimos años se está viendo que esta cifra sobrepasa el 50%.

Masses recalcó que en tiempos de emergencia la corrupción aumenta ante el hecho de que ocurre un aumento del flujo de fondos que por lo regular son para que se utilicen en un corto periodo de tiempo y los procesos y los controles pasan a un segundo plano. Denunció que en el caso de Puerto Rico los controles casi desaparecen, cuando los controles son precisamente para evitar la corrupción y otros delitos de malversación de recursos. La presión añadida a responder y el agotamiento pueden además representar otro espacio enorme para la corrupción.

“Por eso es que vemos que los federales durante y luego de un desastre investigan más, fiscalizan más. Eso no es solo en Puerto Rico. En los estados también ocurre lo mismo porque saben que el riesgo de corrupción aumenta y que el pillo también esta consciente de esa oportunidad y sabe que muy probablemente en esos momentos pasará desapercibido”.

La también directora ejecutiva de la organización Sembrando Sentido, concluyó que era evidente que en Puerto Rico se están dando todos los síntomas para que haya un amplio espacio para la corrupción en medio de la emergencia.

La directora de la organización Espacios Abiertos (EA) por su parte destacó que la falta de transparencia es el semillero de la corrupción y que, en la situación actual además de preocuparnos por la salud, hay que atender la situación de la corrupción y asegurarse los mecanismos para prevenirla.

En esa línea presentó las guías y recomendaciones que la organización Transparencia Internacional (TI) ha diseñado y Espacios Abiertos a adoptado, dirigidas a evitar la corrupción gubernamental. Los cinco elementos les fueron presentados a la gobernadora y al secretario de Salud:

1) Transparencia y datos abiertos – los recursos destinados a la emergencia deben ser informados en su totalidad, de forma continua, oportuna, veraz y verificable, y en lenguaje ciudadano.

2) Administración de los recursos–  los recursos deben ser administrados bajo los principios de eficiencia, eficacia, economía, transparencia e imparcialidad, y deberán asegurar las mejores condiciones para el Estado.

3) Rendición de cuentas – del total de los recursos invertidos, las acciones realizadas, beneficiarios, contrataciones y evaluación de eficiencia de dichas contrataciones.

4) Garantía de competencia económica- evitar la concentración y acaparamiento de contratos por bienes y servicios para atender la emergencia.  Asegurar participación de micro, pequeñas y medianas empresas. Asegurar libre concurrencia y competencia para evitar pagos con sobreprecios o especulación.

5) Seguimiento al gasto público- deben implementarse mecanismos de vigilancia adicionales a los que existen en las leyes y reglamentos para garantizar eficiencia e integridad en el uso de los recursos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La epidemia de la desinformacion

 

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

“Aquí tenemos dos epidemias, el coronavirus y la de falta de información, la epidemia de la desinformación”. Para la doctora en epidemiologia, Cruz María Nazario, en el País existe mucha desinformación respecto a la verdadera propagación de la epidemia del coronavirus (COVID 19), a la luz de los datos que recopila y presenta el Departamento de Salud (DS).

En entrevista con este semanario la doctora Nazario, señaló que en la página del DS (Puerto Rico COVID 19), la información se cambia todos los días y no hay forma de hacer una comparación de los datos. Puntualizó que según el DS hasta el presente (al 19 de abril) se habían hecho 11,332 pruebas, pero el Departamento ha dicho que ha comprado cientos de miles, a lo que Nazario Cruz, alertó a que nadie sabe si son pruebas parra PCR, (pruebas moleculares), o si son pruebas rápidas (rapid kits), si las pruebas se han repartido a los hospitales, si las pruebas las está confirmando el DS. “El departamento lo que ha hecho es que ellos metieron en ese número de 11 mil pruebas todas las pruebas que encontraron para aparentar que están haciendo un montón”, denunció.

La profesora del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (UPR), desmintió que el DS este haciendo un montón de pruebas y reiteró que lo que está haciendo Salud es juntar números para aparentar que han hecho un montón de pruebas. Explicó que si en el país hay alrededor de tres millones de habitantes, ese número quiere decir que solo se le ha hecho prueba a .37% de la población, si es que ese número de pruebas fuera cierto.

El problema, reparó, es que la única fuente de información que ella como epidemióloga tiene es la que pone el DS en su página por lo que cuestiona cuán fiable es esa información.  En esa dirección explicó que no se pueden unir todo tipo de prueba en uno debido a que las pruebas todas son diferentes. Hay la prueba molecular, que se supone que esa sea la prueba que confirma el diagnóstico del COVID 19. Esta prueba molecular son las que dicen que la persona tiene el virus presente en su cuerpo. Esas son las pruebas conocidas como PCR. Continuó que las pruebas rápidas no detectan el virus, lo que detectan es los anticuerpos que se levantan cuando la persona ha tenido el virus en su cuerpo.

El problema que tienen las pruebas rápidas es que, si todavía la persona está empezando la infección, el cuerpo no ha levantado el sistema inmunológico para matar el virus, y lo que pasa es que enseguida el cuerpo saca tu sistema inmunológico para matar ese invasor. Si todavía el cuerpo no ha desarrollado esa respuesta inmunológica, esa respuesta de anticuerpo la prueba rápida da negativo, aunque la persona tenga el virus y ese negativo se llama un falso negativo. Por eso es por lo que algunas personas se hacen la prueba en determinado momento y lugar y da negativo, luego la repite y da positivo, ya que el resultado   depende del momento en que se haga la prueba.

“Esa prueba rápida, no sirve, no te dice que tienes el virus. Lo que te dice la prueba rápida es que en algún momento la persona tuvo el virus en su cuerpo. Claro mientras se está incubando el virus nada más con pararse frente a una persona y hablar fuerte en las gotitas de la boca el virus va cargado si le cae en la cara de la otra persona o en alguna superficie que toque y luego se lleva la mano a la cara esa persona es un propagador potencial del virus”, dijo con énfasis.

Nazario reiteró que su problema con la información del DS es que no se sabe qué tipo de prueba Salud está incluyendo en esa página. “Las pruebas rápidas tienen que ser confirmadas por el PCR yo creo que el Departamento de Salud no tiene la capacidad para procesar todas las pruebas que aparentemente se están haciendo en Puerto Rico, yo no creo¨

La epidemióloga dijo que se basaba en que cuando no estaba el COVID 19 y estaba la epidemia de influenza en Puerto Rico se confirmaban por PCR menos del 1% de los casos de influenza, tanto para la influenza y el coronavirus se usa la misma máquina. “Yo no he visto en ningún sitio que el Departamento de Salud ponga cuál es la capacidad que tiene para hacer pruebas de PCR¨, y reclamo que según se pone en la página del DS cuantas camas hay disponibles, le gustaría saber cuántos ventiladores hay disponibles y cuál es su capacidad para hacer esas pruebas.

Una posible explicación de lo que puede estar pasando dijo es que no se sabe a dónde va a parar el kit donde se toma la muestra dentro de la nariz, que, aunque se supone que sea al laboratorio del DS, este tiene una lista de kits esperando para confirmar el resultado. “Dónde está esa información, cuál es la capacidad del DS y de los laboratorios privados de hacer esa prueba. La evidencia en todos los informes que yo he visto tiene un 15 a 16% de las pruebas pendientes.  Eso es que hay una fila de turnos con los reactivos esperando para que se les haga el análisis y determine si es positivo o no”.

Contrario a lo que se ha dicho de que los resultados tardan de 4 a 6 días, además de considerarlo como inaceptable, censuró que eso quiere decir que ni los laboratorios privados tienen la capacidad para dar resultados en un día, ya que el resultado de un PCR puede estar en un día.

La doctora Nazario coincidió con la apreciación que desde antes de la emergencia del COVID 19 el DS no tiene la capacidad para atender una emergencia como esta, ni como lo fue María, ni como son los brotes de influenza.

“Nosotros sufrimos el exceso de muertes en María porque el DS no estaba preparado, porque muchos hospitales no tenían reservas de combustible, cuando se fue la luz no podían atender a los pacientes y cerraron los hospitales, llevaban una semana diciendo el huracán viene y que hizo el sistema bueno vamos a ver si no viene. Tuvimos ahora desde enero sabemos que la pandemia venía para Puerto Rico, llevamos desde enero en vez de prepararnos negando porque estamos copiando el DS con los ojos vendados copiando todo lo que decía CDC (Centro para el Control y Detención de Enfermedades) y el presidente Trump”. En esa línea comparó que la Republica Dominicana tenía como hacer las pruebas primero que Puerto Rico, al solicitarlas a la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

En cuanto a la controversia de cuándo se podrá poner fin a la cuarentena, Nazario, expuso que el problema con esa posible consideración es que el DS está usando un solo modelo para seguir la epidemia y ese único modelo está basado en datos que el mismo DS ha reconocido que tiene problemas. Si la predicción está basada en un solo modelo y el modelo tiene información errónea, así que ese momento no se puede ni tan siquiera anticipar porque en realidad no se sabe qué es lo que está pasando en Puerto Rico, no se sabe cuántos casos hay.

Atribuyó que el problema y la razón por la que aquí no se están haciendo más pruebas es que si se hacen más pruebas se va a confirmar que ya el virus este regado en todas las comunidades de Puerto Rico, y el gobierno está haciendo como el avestruz, “si no hacemos pruebas no vamos a encontrar casos”.

Por el contrario, si se quiere mitigar la propagación del virus hay que saber quién está infectadoen este momento, es a esa persona a la que hay que poner en cuarentena supervisada, no puede salir de su casa en 14 días, dar seguimiento a las personas con las cuales tuvo contacto directo. Al recalcar que esa es la única forma de atender la epidemia aquí lo que se está haciendo es que  cuando llega el paciente al hospital que ya no hay ni que hacerle la prueba porque los síntomas son evidentes, la  persona ya tiene problemas para respirar, tiene fiebre,  entonces ahí le hacen el diagnóstico y con ese diagnóstico lo único que se hace es seguir las indicaciones clínicas para apoyar medicamente al paciente, pero esa información no sirve para contener la propagación del virus porque no se ha hecho un seguimiento con las cuales la persona se ha estado relacionando. Esa información no la ha visto en ninguna página del DS.

Un aspecto que trajo a la atención de la data disponible indicó es que se observa que el aumento en el número de casos en algunos municipios es bastante acelerado y habría que verificar si ese aumento es solo por pruebas rápidas o pruebas moleculares.  Por ejemplo, cálculo que en San Juan ha habido un cambio porcentual de 137% en 10 días, lo que es muy alto, lo que puede ser que estén haciendo las pruebas adecuadas o se esté mezclando la prueba rápida con la prueba molecular. A su juicio amerita que se investigue el por qué están aumentando los contagios en algunos municipios de manera tan acelerada, en vez de presentar graficas compactas generales hay que darse cuenta de que aparentemente hay unos grupos, focos que necesitan atención. Hay que mirar a nivel de municipios si es que hay algunas conductas, patronees, o focos de propagación del virus.

Para la doctora Nazario una explicación de la tan errada acción del DS para atender la emergencia y la falta de preparación se explica: “Yo pienso que la mente colonizada les impide a algunas personas a ver más allá de lo que dicen los americanos nosotros pudimos haber empezado a consultar con organizaciones internacionales Puerto Rico pertenece a la Organización Panamericana de la Salud. La organización desde finales de enero estuvo diciendo de que viene la epidemia a todos los países del Caribe y América Latina que hay que preparase, que hay que hacer pruebas para poder si se quiere contener la  propagación del virus, aislar a los positivos y tratar a los que estén muy enfermos, por qué no se hizo, la mente colonizada decía que hasta que el CDC no nos diga que se pueden hacer pruebas no se pueden hacer. Y las primeras pruebas que hizo el CDC estaban mal tenían contaminación y no sirvieron para nada así que, ya teniendo pruebas disponibles, Alemania, China, Australia todos tenían pruebas disponibles que lo que había que hacer era mandarlas a buscar.  Pero esperamos hasta que CDC dijera le voy a enviar unas migajas de pruebas”.

 

 

 

 

 

 

 

 

Mirada al País: ¿Hacia la derecha o hacia la izquierda?

 

 

Por Wilma E. Reverón Collazo

Especial para CLARIDAD

Son tiempos turbulentos, de crisis, vulnerabilidad, incertidumbre y miedo. Así son lo sentimientos naturales de los seres humanos ante situaciones como la que enfrentamos.

El “aislamiento” nos brinda un tiempo amplio de reflexión. Los que militamos en la izquierda invocamos las predicciones marxistas del fin del capitalismo y de la creación de un nuevo orden económico mundial. Los teóricos que me he topado navegando por el ciberespacio y las redes, señalan que el COVID-19 ha demostrado lo errado de las políticas económicas impulsadas desde los centros del neoliberalismo a partir de la crisis financiera del 2008. Erraron con las políticas de austeridad que empobrecieron mas a los trabajadores, disminuyeron el acceso a los recursos económicos con que una vez contaba la clase media, desmantelaron los sistemas de salud pública y limitaron el acceso a la educación a las grandes masas. Aquellas lluvias trajeron estos lodos. Apunta al fracaso de la economía de mercado, el establecimiento de un nuevo orden económico mundial y al fin del mundo unipolar donde EE. UU. es el hegemón y el surgimiento de un mundo multipolar con el ascenso de China y Rusia como actores importantes.

Como secuela de esas prácticas económicas neoliberales, el mundo se enfrenta a la pandemia de COVID-19 con grandes limitaciones en la forma de atender emergencias salubristas. Tomemos por ejemplo la forma en que los países desarrollados buscan conseguir pruebas y equipamiento compitiendo los unos contra los otros en el mercado internacional y provocando con ello que los precios suban. No solo sucede a nivel internacional entre países, embargando los unos y los otros la mercancía adquirida por el país competidor, sino que dentro del sistema federal de EE. UU. se da la anomalía de los 50 estados y territorios competiendo los unos contra los otros y contra el gobierno federal. Lo lógico y eficiente hubiera sido que el gobierno federal comprara centralizadamente y distribuyera entre los estados y territorios a base de su población y severidad del contagio.

En Puerto Rico no nos hemos quedado atrás en la práctica del capitalismo salvaje. La corrupción una vez más ha sacado sus garras y ha prevalecido por encima del bienestar del pueblo. Las pruebas que el Departamento de Salud pudo haber adquirido directamente sin intermediarios a $10.00, optó por comprarlas a través de un intermediario a $38-40 dólares. Ya vamos por tres versiones distintas de lo sucedido. La gobernadora Vázquez en una misma semana dio una conferencia de prensa para defender y justificar el proceso y días después estaba desvinculándose de los autores intelectuales, proclamando ser la mas intolerante con la corrupción en el planeta y tirando sombras sobre la investigación de la Cámara de Representantes. Lo cierto es que todos sabemos que lo que mueve a Johnny Méndez y la Comisión de Salud es la agenda primarista del PNP, pero por lo menos nuestro representante independentista Dennis Márquez hace el trabajo que manda el asunto.

Entonces, ¿qué le depara al futuro político de Puerto Rico? Estipulemos que todos sabemos que las elecciones no van a cambiar la realidad de la relación política de subordinación de Puerto Rico a EE. UU., no importa quien gane. La Junta de Control Fiscal seguirá mandando con sus siete procónsules y su verduga ucraniana. Lo ideal sería tener a un o una interlocutor(a) en la posición de gobernador(a) que verdaderamente tuviera la entereza y voluntad política de enfrentárseles  con uñas y garras, inclusive arriesgar la cárcel, como lo hacen los líderes catalanes

Ello implicaría un despertar de la conciencia y una madurez que necesariamente conllevaría un giro hacia la izquierda. ¿Existen  las condiciones políticas en Puerto Rico para tal cambio

Puerto Rico recibe la pandemia del COVID-19 arruinado económicamente, despojado de los pocos espacios de autonomía que una vez pretendió tener bajo el Estado Libre Asociado, bajo un régimen de la dictadura de la Junta de Control Fiscal, destrozada su infraestructura eléctrica por dos huracanes, destrozada parte de la infraestructura y arruinada la economía del sur del país por enjambres de sismos que al día de hoy no cesan, destruida sus instituciones de gobernanza por la corrupción del bipartidismo que se turna en el poder y en un cuatrenio electoral donde se ha expulsado un gobernador, hubo un golpe de estado de un hoy aspirante a gobernador y gobernados por una funcionaria no electa por el pueblo.

El principal partido de oposición, el PPD, prácticamente no le queda ni la pava de Muñoz y no sirve ni para criticar. La izquierda que debería poder aspirar a levantar velas con los vientos que soplan, electoralmente se ha dividido en el pequeño espacio que regenta en vez de unirse.

El PNP sigue con su estrategia de siempre y esta vez ayudado por las circunstancias: dinero de FEMA, fondos CDGB-PR, asistencia federal para todos los ciudadanos del EE. UU., fondos de desempleo federal, préstamos de SBA, asistencia a los cuentas propistas de fondos de Puerto Rico. Así, aún con todos los errores, malos manejos, usuales prácticas corruptas, el verano del 19 y los rollos de papeles de Trump, el 3 de noviembre lo que le habrán comunicado día tras día al pueblo es la dependencia de los chavitos del Tío Sam. Con ese telón de fondo se lanzarán con euforia al referéndum Estadidad Si o NO, capitalizando en la vulnerabilidad y desorden post traumático (PTSD) que estamos viviendo todos y todas en estos aciagos momentos.

Entonces, ¿derecha o izquierda? Que Cuba haya dado ejemplo de solidaridad incomparable en estos momentos mientras EE. UU. se ha portado como el típico Scrooge, esa información no les llega a las grandes masas del pueblo. No podemos confundir el mundo del Tweeter y FB con la realidad de la montaña y las barriadas. En última instancia aquí no llegarán los médicos ni los medicamentos cubanos, pero llegarán los $1,200 y los $600 del tesoro federal. Que salen del Seguro Social y el desempleo federal que nos deducen del salario y no es una dádiva, pocos entenderán o peor aun, les importará entender.

Con el toque de queda, sin negar su necesidad, no debemos perder de vista que es el experimento social mas grande de despojo de derechos civiles, en este caso con nuestra anuencia por necesidad. La gobernación por órdenes ejecutivas sin participación de la legislatura de Puerto Rico para tomar acciones que establecen delitos y penas, es una práctica peligrosa que establece precedentes que nos conducen a la pérdida gradual de derechos democráticos arduamente conquistados.

Mientras concuerdo en que una de las ¨ganancias¨ de esta pandemia es que ha dramatizado la importancia de que el sistema de salud esté en manos del estado y que debe ser universal y gratuito, el apoyo a un estado fuerte con instituciones adecuadas para atender las necesidades esenciales del pueblo puede también ser usado para justificar la intervención del estado en espacios que tradicionalmente han sido de la esfera de la intimidad y privacidad, en nombre del bien común.

Por eso, tratar de predecir cómo será un ¨nuevo orden mundial¨, es tratar de predecir cómo han de reaccionar, tras enfrentar esta pandemia, las cerca de 200 naciones en el mundo, desde sus particulares ideologías, culturas y religiones. No va a haber una sola respuesta ideológica ni económica. Lo que habrá que ver es si prevalecerá la política e ideologías occidentales frente a los colosales chinos y rusos, que parece saldrán fortalecidos de esta crisis frente a los poderes hegemónicos de EE. UU. y sus aliados en la Unión Europea, unión que por cierto en este momento revela grandes grietas en su relación interna y con EE. UU.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una legislación cosmética

 

Por Cándida Cotto/CLARIDD

ccotto@claridadpuertorico.com

La política pública establecida por la Legislatura del Partido Nuevo Progresista (PNP) en su primer año de este cuatrienio -dos reformas laborales dirigidas a desmantelar el gobierno; el trastoque al sistema de la Universidad de Puerto Rico (UPR); encaminar la privatización de los servicios públicos como la energía eléctrica, la educación y el agua; iniciativas económicas dirigidas a favorecer a los grandes intereses en contra de los menos privilegiados; una Legislatura complaciente con la Junta de Control Fiscal (JCF)- está haciendo mella en estos momentos frente a la epidemia del coronavirus (COVID-19).

Este fue el cuadro en el que los legisladores por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Juan Dalmau Ramírez y Denis Márquez Lebrón, en entrevista con CLARIDAD, enmarcaron la actual gestión legislativa.

“Cuando se compara con esta primera sesión el nombramiento de Keleher, la creación del departamento de seguridad pública, cuando se ve ahora parece ser que han pasado cien años, pero es poco tiempo. Después vino María y el desastre de las cuatro mil muertes que estuvieron negando, vimos el arresto de Keleher, vinieron los temblores y ahora estamos en una pandemia en una sesión que realmente ha resultado ser absolutamente cosmética y sometida completamente a la Junta de Control Fiscal”, manifestó el senador Dalmau Ramírez.

“Aquellas lluvias trajeron estos lodos”, agregó. Aunque reparó en que la tendencia a privatizar servicios esenciales viene tanto de gobiernos PNP como populares (Partido Popular Democrático, PPD), señaló que en particular el PNP ha tenido una ofensiva muy dura, y en el actual contexto después de dos cuatrienios -dijo- el equipo del PIP ha podido ocupar espacios y servir de contrapeso a esa política pública. “Lo que nosotros anticipamos desafortunadamente es lo que está sufriendo el país”.

En esa dirección los legisladores del PIP reclamaron que el trabajo en equipo les ha permitido denunciar la reforma laboral, presentar legislación dirigida a proteger el ambiente, relacionada con el depósito de cenizas, protección de costas, de transparencia gubernamental en situaciones de emergencias, en educación, diversidad funcional, en la cultura, entre otros, “un abultado expediente de trabajo que de haberse aprobado serían hoy instrumentos para enfrentar la crisis económica social, y de salud que vive Puerto Rico en estos momentos”, reclamaron.

El representante en la Cámara, Márquez Lebrón, trajo por ejemplo que previo al huracán María radicó un proyecto que es uno de los planteamientos por años del PIP, de un plan universal de salud. “En términos de la discusión pública el proyecto ha quedado soslayado, yo he seguido insistiendo en el tema cuya vigencia destaca ahora con la crisis de salud”.

Esta política de privatización -observó Márquez Lebrón- “es parte de una ideología de ese capitalismo que con apellidos coloniales empeora la situación y además de que toda esa legislación está planteada dentro de la ironía del sistema colonial. Esta Legislatura ha tenido que asumir un rol tímido sometido a la Junta, en muchas ocasiones torpe, proyectos mal diseñados, pero han tenido que asumir un rol del estado para hacer unos mínimos de protección al país en diversos sentidos tratando de buscar un respiro porque en una crisis como la de la pandemia, con una crisis económica, con una crisis de tantos años en recesión económica el modelo económico quebrado por ese capitalismo arrasa con todo el país, por lo tanto ese planteamiento de décadas del PIP del socialismo democrático nosotros lo estamos reafirmando en la necesidad de una transformación económica y social en el país unido obviamente a la condición colonial”.

Los legisladores del PIP se refirieron a que toda la legislación aprobada para atender la emergencia de la epidemia del COVID -19 fue sometida por la JCF. De ahí que Dalmau Ramírez denuncie que el trabajo de la Legislatura ha sido uno cosmético.

“La Legislatura en lugar de enfrentarse a esa realidad de impugnar y confrontar esos abusos, decidió ser complaciente y ha legislado conforme a lo que fue la petición de la Junta de Control Fiscal. Denis y yo hemos insistido en primer lugar que hay millones de dólares todavía en las cuentas de ahorro que estableció la JCF del gobierno que están dirigidas a pagar una deuda impagable y que el gobierno de Puerto Rico debe reclamar de inmediato acceso a esos fondos para enfrentar la crisis de la pandemia y para inyectar el dinero a una economía que ya tiene años de depresión económica y que cuando ya estemos saliendo de la epidemia enfrentaremos una crisis económica mucho mayor”.

En esa línea Dalmau Ramírez expresó sentir frustración al ver que la mayoría legislativa se plegó a la legislación predeterminada que decidió la JCF, y no permitió enmiendas como las presentadas por el PIP. Como por ejemplo que otros trabajadores que están en la primera línea de respuesta de salud también recibieran asistencia económica, como las enfermeras per diem, técnicos de laboratorios, farmacéuticos, médicos internos, que son los estudiantes de medicina y están trabajando en la emergencia, los trabajadores de la limpieza, etc. “Hay una serie de profesionales que quedaron excluidos y se le dio un énfasis desproporcionado a la Policía, sin embargo muchos otros vinculados al tema de salud o se les ignoró completamente o se les incluyó de una manera muy nominal, sin hacerles justicia, en el caso de los maestros por ejemplo que ahora están recibiendo readiestramiento han quedado al margen, es en lo que nosotros hubiésemos insistido y no tuvimos oportunidad”.

¿En algún momento los presidentes de los cuerpos pidieron alguna orientación de profesionales de la salud sobre cómo abordar la situación de la epidemia?

Por parte de la Cámara, Márquez Lebrón, narró sobre la vista pública que citó la Comisión de Salud de dicho cuerpo en febrero, en aquel momento al todavía secretario de Salud, Rafael Rodríguez Mercado y a la epidemióloga del estado, Carmen Deseda. En la vista se le preguntó a los funcionarios cuál era la preparación del Departamento de Salud (DS), a lo que ambos contestaron en el sentido de que «aquí no iba a pasar nada y que todo estaba bajo control».

En esa vista salió a relucir que la legislación del DS que tiene que ver con epidemias y enfermedades contagiosas data de 1936. Márquez Lebrón, atribuyó a la luz de lo revelado en la vista el que por eso muchas de las acciones del DS son improvisadas. Agregó que en otra reciente vista la entonces secretaria del DS, Sánchez Longo, reconoció que uno de los problemas que tiene el DS para atender la pandemia por más que haga es que el 90% del sistema de salud está privatizado y aunque el Departamento tenga un protocolo no hay fuerza de ley en estos momentos que obligue a los hospitales a adoptarlo.

“Todo esto está dentro del marco de un sistema económico que permite que el derecho humano de salud sea parte del mercado, seamos nosotros una parte del negocio, lo reconoció el comisionado de seguros que analizó el seguro médico como un seguro más y cómo puede ganar el plan médico dando menos y eso lo vivimos todos los días en la pandemia”, denunció.

Por parte del Senado, Dalmau Ramírez afirmó que no han tenido contacto, ni comparecencia de figuras de la salud para tocar de alguna manera el tema de la pandemia. El único caso que se acerca fue atender la nominación de Lorenzo González como secretario de salud. Nombramiento al cual dijo se opuso por entender que la Gobernadora pretendía chantajear a la Legislatura nombrando un tercer secretario en medio de la crisis sin dar ella una explicación.

Entre tanto Dalmau Ramírez, señaló que, a nivel legislativo no se puede hacer la abstracción de que se está en tiempo de una primaria y la mayoría de los legisladores en ambos cuerpos apoyan a Pedro Pierluisi, pero la gobernadora es Wanda Vázquez. “Eso genera una dinámica que cuando un proyecto sale del Senado y llega a la Cámara, la Cámara quiere hacer su versión para poder decir que no están siguiendo instrucciones de la gobernadora, sino que ellos tienen opiniones distintas o mejores para poder servir de un contrapeso de Pierluisi, esa dinámica ha obstaculizado y ha creado problemas para la respuesta legislativa sea más efectiva”.

El escándalo de las pruebas

Es Márquez Lebrón quien atiende las vistas públicas de la Comisión de Salud, sobre la fallida compra de pruebas del COVID-19 del Departamento de Salud. “Es terrible verlo de primera mano, ver los testigos, ver la prueba, independiente de los intereses del PNP”, expresó sobre las referidas vistas y denuncias de algunos miembros del PNP de que la investigación es una faena contra la gobernadora.

Márquez Lebrón reconoció que el presidente de la Comisión, Juan Oscar Morales  ha tenido deferencia para con él para hacer su interrogatorio y aseguró estar convencido de que hubo un esquema que hay que seguir.

Por su parte, en relación con estas alegaciones, Dalmau Ramírez indicó que el hecho de que la investigación esté animada por una campaña primarista no elimina la veracidad de los hechos que se están develando.

 

Elementos principales del esquema

  1. Se escoge una compañía que ofrece las pruebas tres veces más caras que otras compañías.
  2. Se escoge una compañía que no sabe nada de servicios médicos vende el equipo médico.
  3. El producto a comprar por el gobierno no está aprobado.
  4. El que firma el contrato de un documento público dice que no lo firmó.
  5. La empresa australiana alegadamente envuelta en la venta dice que no conoce a la compañía compradora.
  6. La secretaria auxiliar de Salud reconoce públicamente que se puso de acuerdo con el Rector de Ciencias Médicas para escoger la compañía.
  7. En menos de ocho horas nombran a una funcionaria que viene de la Comisión Estatal de Elecciones -y que solo lleva cuatro meses en el DS- y la escogen de manera directa para que trabaje el contrato, ella no sabe nada de nada y no se utilizan a los compradores de carrera del DS.
  8. Cinco agencias de gobierno aprueban el documento y el director del Negociado de Emergencia lo firma y punto.

Editorial: No más palos a ciegas con el COVID 19

 

Mientras en muchos países del mundo ya se tiene un cuadro completo del impacto del COVID 19, y se preparan para una segunda fase de la etapa de respuesta con menos restricciones para la población, en Puerto Rico se sigue dando palos a ciegas por la falta de datos.

Se ha informado en medios de impacto mundial que ya se realizan numerosos estudios en diferentes países con resultados que apuntan a que al menos 1/3 parte de los contagiados por coronavirus no presentan síntomas. Si es así, en Puerto Rico seguimos en babia. Según lo informado por las autoridades sanitarias, las pruebas aquí solo se les administran a personas que han sido referidas por un médico porque presentan síntomas compatibles con la infección por coronavirus. Tomando en cuenta la experiencia de los países que han realizado dichos estudios, puede  concluirse que el alcance de la infección en Puerto Rico es significativamente mayor que lo que se revela en las 11,000 pruebas administradas hasta ahora. Puede concluirse también que debe haber un número considerable de personas en la Isla que siguen interactuando con sus familias, compañeros de trabajo y comunidad, que son portadoras del virus aunque se vean perfectamente saludables. Conocer al menos el por ciento aproximado de dichos casos asintomáticos es una pieza de información fundamental para poder proyectar con certeza el alcance real de la epidemia en nuestro país y el tiempo que duraría la fase estricta de la cuarentena.

Incluso los datos que se desprenden de las 11,000 pruebas realizadas son confusos. En entrevista con CLARIDAD, la epidemióloga y profesora del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, Dra. Cruz María Nazario, sostiene que  los datos diarios publicados por el Departamento de Salud sobre el número total de pruebas administradas no son necesariamente útiles para trazar la cadena epidemiológica de contagio por el virus. Según la académica, para que la información sobre la cantidad y tipo de prueba sea útil en el seguimiento de los contagios y sus contactos, deben contarse por separado las  pruebas moleculares y las pruebas rápidas, porque no son equivalentes, ni tienen el mismo nivel de certeza y confiabilidad. El hecho de que la información sobre los tipos de pruebas no se separe, puede abonar a la confusión en el análisis y proyecciones sobre la epidemia.

Otra cifra que no se informa en Puerto Rico, contrario al resto de los países,  es el de las personas recuperadas. Este dato es un indicador muy importante de la etapa en que se encuentra la epidemia. Por eso, las autoridades sanitarias en el mundo celebran el momento en que su número de recuperados supera el de los nuevos contagios porque es como ver la luz al final del túnel en una epidemia.

Igualmente, las actividades de rastreo de contactos y vigilancia de posibles casos sospechosos son importantes medidas de control de una epidemia. En Puerto Rico, eso está en pañales. La semana pasada el secretario de Salud anunció la creación de un grupo de trabajo para dichas labores de rastreo y vigilancia de contactos sobre el cual no se ha informado nada más. Anteriormente, se había anunciado la existencia de una herramienta tecnológica adaptada a Puerto Rico con idéntico propósito, pero tampoco se ha informado el status ni el avance de la misma. Luego de mes y medio de cuarentena, aún nadie tiene una idea ni de cuán extendida está la epidemia en las distintas regiones y municipios de Puerto Rico, ni para cuando puede esperarse que crucemos el umbral hacia la recuperación.

El recién nombrado Secretario de Salud, doctor Lorenzo González, no es el responsable directo del desmadre que encontró en su departamento. Pero tampoco es un advenedizo porque ocupó esa silla antes, y si aceptó la encomienda de la gobernadora Wanda Vázquez y el PNP,  fue porque pensó que podría hacer una buena labor y ofrecerle a Puerto Rico el liderazgo firme en salud pública que nos ha faltado por tanto tiempo. El doctor González sabe que Puerto Rico lleva décadas con un departamento de salud que abdicó su responsabilidad con la salud del pueblo y la delegó en las aseguradoras privadas que solo velan por sus ganancias.

El gobierno de ningún país puede atender adecuadamente una epidemia de esta magnitud sin un liderazgo efectivo de su autoridad sanitaria principal. El doctor González es la cabeza visible de esa estructura ahora, y es a él a quien corresponde traer la información completa disponible sobre la epidemia, y darle apoyo y certeza al pueblo en medio de la incertidumbre. Como siquiatra, él sabe cuán aterrador puede ser el desconocimiento. Ha dicho que se propone recomendarle a la Gobernadora que extienda la cuarentena durante el mes de mayo. Estamos seguros de que por tratarse de un asunto de vida o muerte como este, la  inmensa mayoría del pueblo lo acatará responsablemente como lo ha hecho hasta ahora.

También ha dicho que no acude ante la prensa porque siente que se le faltó al respeto. Le pedimos que, en la misma medida, respete también la necesidad de proyecciones y datos confiables que tenemos ante la pandemia. No se le puede pedir a una población de 3 millones de personas que se encierre indefinidamente, sin darles la información que arroje luz hacia el camino que aún les aguarda. El pueblo puertorriqueño solo reclama conocer la información pertinente y completa que ya conocen las poblaciones de muchos otros países. No podemos seguir dando palos a ciegas con el COVID 19.