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Entrevista con Francisco Durán: No hay bola mágica, solo disciplina para vencer la COVID-19

El doctor Duran es el director de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública(Minsap) en Cuba. Las personas alrededor del mundo que siguen el desarrollo del COVID-19 en Cuba acostumbran a escuchar la conferencia  de prensa que transmiten a las 11:00 por el noticiero. Aquí la entrevista que le hiciera la periodista Ana Maria Domínguez Cruz. amf

 

Por Ana María Domínguez Cruz

«Vengan, pasen… siéntense. Esta es mi casa. En estos tiempos solo voy a la otra de visita, pudiera decir, y apenas duermo tres o cuatro horas. Luego ya estoy de vuelta aquí. Pónganse cómodos… Hablemos de lo que quieran, pero seguro será de trabajo, porque lo que más he hecho en mi vida es trabajar».

Nos acomodamos en los asientos de su oficina en la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (Minsap), manteniendo la distancia prudencial que se aconseja en estos tiempos en los que la COVID-19 se adueña del mundo. Él abrió las ventanas, desconectó el teléfono y de inmediato nos contagió con la paz que le caracteriza, «aunque todo esté patas arriba».

Inolvidables momentos aquellos en los que Durán estuvo cerca del Comandante en Jefe, Fidel Castro, con quien pudo dialogar sobre el modelo de enseñanza en las Ciencias Médicas. Foto: Cortesía del entrevistado/JR

—Durán, usted es el hombre del momento… El nuevo coronavirus lo ha hecho famoso. La gente lo espera cada día a las 11 de la mañana.

—¡Qué va! Solo soy el más visible, el que asume la responsabilidad de informar sobre la situación del país en ese espacio televisivo, pero existen muchas otras personas que no aparecen en la pantalla y que tendrían muchas cosas que contar. La verdad es que todo el personal de nuestro sector y de otros muchos se ha involucrado en el enfrentamiento a la COVID-19. Todos somos «famosos» entonces, aunque pocos sean los rostros que se conozcan.

—Usted apenas descansa…

—Sí, porque tengo mi responsabilidad laboral en el cargo que ocupo y estoy de aquí para allá enterándome de todo lo que sucede en el país, asisto a las videoconferencias con carácter internacional que se realizan para guiar la prevención de la enfermedad, reviso los resultados publicados cada día de las investigaciones que se acometen sobre el virus, su origen, sus características, sus secuelas… Apenas descanso, pero muchos otros tampoco lo hacen. Esta es una situación sin precedentes y necesitamos cada vez más participación popular, mayor conciencia para que el panorama sea más favorable.

—Cierto. Sin embargo, dudo de que pueda caminar por las calles sin que las personas lo saluden, le demuestren afecto y respeto, le hagan preguntas…

—Muchacha, mejor ni te cuento. Apenas doy un paso y pueden gritarme desde una esquina: «¡Eh, Durán, ¿Cómo va la cosa?! ¿Esto se demora o el virus se desaparece con el calor?», hasta ofrecerme que pase de primero a comprar en una tienda a la que llegó el envío del papel sanitario o el aceite. Agradezco todo tipo de atención, pero realmente lo que más agradecería es que las personas se protegieran, que cumplieran con lo que orientamos, que usen el nasobuco y no olviden las medidas de higiene, que se mantengan más tiempo en sus casas…

«Cuando me preguntan por los pronósticos me disculpo, pues no puedo responderles, no poseo una bola mágica para predecir el futuro. Solo puedo decirles que mientras más disciplinados seamos y mejor nos comportemos, menos contagios tendremos».

El doctor Francisco Durán García no muestra más que sus ojos por encima del nasobuco, pero es fácil percatarse de que su rostro refleja, más que el agotamiento de tantas jornadas de desvelo y preocupación, el deseo de que todos comprendamos mejor lo que debemos hacer.

«Que cada uno se quiera a sí mismo y a los demás y, en consecuencia con ello, actúe. Todos los que continuamos trabajando en medio de la pandemia agradecemos el reconocimiento y hasta los aplausos de las nueve de la noche, pero lo que más necesitamos es que cada cual haga su parte».

Santiaguero rellollo, como se reconoce, Durán creció en el centro de la ciudad caliente, en la calle Santa Rita, a una cuadra de la escalinata de Padre Pico, «un lugar muy conocido en Santiago de Cuba y con valor histórico porque los hechos del 30 de noviembre de 1956 tuvieron lugar por la zona», como él mismo dice.

Hijo de un médico siquiatra y de una estomatóloga, supo de buena tinta sobre los acontecimientos de la lucha contra Batista, «porque él fue combatiente del Movimiento y mi madre, luchadora clandestina. Compartían sus vivencias conmigo y con mi hermana y así crecimos en un hogar de fuertes convicciones revolucionarias, en el que también se hablaba del tío Eduardo García Lavandero, quien fuera acribillado por los esbirros en la calle Vapor».

—¿Quiso seguir los pasos de su padre en la Medicina?

—Supongo que sí, que fue lo que más me llamó la atención. Él era muy pintoresco, como persona y como médico, y la gente lo quería mucho. Me gradué en 1975 en La Habana, en la llamada graduación del Primer Congreso del Partido, después de cursar estudios en el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón y en la Facultad de Ciencias Médicas del hospital Calixto García. Realicé el internado (último año) en la especialidad de Siquiatría, y en plena formación trabajé como tal en el Ejército, etapa de la que recuerdo momentos muy difíciles de mi desempeño.

«Luego hice mi servicio social en Camagüey y de regreso a Santiago de Cuba, tomé el rumbo de la Epidemiología, una rama de la Medicina que permite ejecutar más acciones comunitarias, intervenciones en grandes poblaciones. Requiere mucho estudio porque los agentes transmisores de muchas enfermedades no siempre son los mismos, y hay eventos nuevos, como el de la COVID-19, y cada día emerge una alerta diferente. Es difícil.

«Allí en Santiago, justo el día en el que me examinaba para recibir el título de la especialidad me entregaron la responsabilidad de la campaña de erradicación del Aedes aegypti, en plena efervescencia de la epidemia del dengue de 1981. Luego dirigí el departamento de Desinfección y Control de Vectores, y posteriormente, asumí la dirección del Programa de Prevención y Control del Sida», detalla.

Fueron tiempos de alta complejidad, afirma Durán. Recuerda entonces cuando asumió la dirección del sanatorio en Santiago de Cuba durante tres años. «La gente tenía mucho miedo de la enfermedad. No pocas veces tuve que explicarles a médicos y enfermeros de un policlínico o del cuerpo de guardia de un hospital porque temían atender a una persona confirmada con el VIH, y a la tripulación de un avión que no se alistaba a salir porque uno de sus pasajeros portaba el virus. Fue duro, pero con paciencia y dedicación se logran los mejores resultados».

Luego Durán fungió como rector de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba y fue una etapa, nos cuenta, en la que la docencia se le presentó como una de las aristas más complejas de la profesión. Muchos aún evocan en su ciudad natal los años en los que se desempeñó como director provincial de Salud.

«Santiago es una provincia grande, con características peculiares en su población y con las exigencias de cada programa de salud para cumplir. Tuve un entrenamiento bastante fuerte, supongo, porque fueron años en los que yo respondía por mi territorio, y eso se dice fácil pero no lo es. Otra vez la epidemia del dengue, en 1997, fue una prueba de fuego, entre otras».

Rememora que ante la designación como viceministro del área de Docencia e Investigaciones del Minsap (llamada luego Docencia Médica), se mudó a la capital en 2003, «sin dejar de extrañar al santiaguero campechano que te dice: “Ven, echa pa’ acá, quédate en mi casa… aunque no tenga ni otra cama ni otro plato de comida que ofrecerte”».

—¿Y las congas? El santiaguero se resiste a olvidarlas…

—Por supuesto que no las olvido. Yo también fui joven, y escuché mucha música y disfruté mi juventud. Pero ya te dije que soy un santiaguero rellollo, así que en mi vida también han existido congas y carnavales.

***

La epidemiología te obliga a estudiar numerosas enfermedades, algunas de las cuales están erradicadas y eliminadas en Cuba. Por ello, la estancia durante tres años en Angola le ofreció a Durán la oportunidad inigualable de «tocar» aquello de lo que había leído o escuchado.

«Antes había asistido a eventos de carácter internacional celebrados en otros países, como Brasil, pero viajar como jefe de la brigada médica y aceptar la asesoría del ministro de Salud de Angola en esa misión fue invaluable. Ser cubano es ya una garantía de la buena acogida que en ese país se te ofrece, porque allí viven agradecidos de la sangre cubana derramada por su soberanía, como tantas veces me dijeron, pero las responsabilidades fueron muchas y el aprendizaje, inmenso».

Cólera, paludismo, entre otras enfermedades ajenas al contexto cubano en aquel momento, estuvieron muy de cerca del doctor, quien reconoce que años después, cuando se desata el brote de cólera en nuestro país, mucho de lo aprendido allá le sirvió para ponerlo en vigor acá.

«Tengo gratos recuerdos del trabajo de nuestros médicos en ese país lleno de contrastes, donde coexiste la opulencia inimaginable en algunas zonas urbanas y la miseria aplastante en las áreas rurales, pero donde te brindan un plato de funge (mezcla de harina con yuca fermentada, salsa, carne y aceite de palma), con el mayor de los afectos, y donde sé que tanto se quiere a Cuba».

Durán fue después, de vuelta a La Habana, vicedirector primero del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), «una institución de referencia nacional, regional e internacional, y del que luego me fui a asumir la dirección del departamento de Enfermedades Transmisibles del Minsap».

No puedo contarte en pocos minutos todo lo aprendido allí, dice. «El IPK fue, para mí, como el hospital Calixto García en mi época de estudiante de pregrado. En aquel momento me insistieron en que esa Facultad de Ciencias Médicas era la mejor para el aprendizaje. “Te recuestas a las paredes del hospital y aprendes”, me dijeron. Alguna metáfora similar emplearía para describir todo lo que el IPK ofrece como institución.

«En agosto celebraré seis años como director de Epidemiología del Minsap, responsabilidad que ocupé luego de la que te comentaba anteriormente y que hoy es la que demanda de mí casi las 24 horas del día. Es cierto que algunos momentos en el año son más intensos que otros, pero incluso para controlar las enfermedades y mantener a raya las estadísticas en cada uno de los programas que supervisamos.

«Entre ellos se destacan el de la tuberculosis, el del VIH, el de las enfermedades zoonóticas, el de la lepra, el asociado al Control Sanitario Internacional y el de inmunización. Para ello, hay que trabajar, que es lo que más he hecho en mi vida y es lo que hacen a diario los especialistas que me acompañan en cada una de las áreas de mi dependencia», afirma.

***

Padre de tres hijas y abuelo de cinco nietos, Durán revela que ama estar en casa, disfrutando de la familia cada vez que se puede porque cada cual ya tiene su propio camino. «Dos de mis hijas me siguieron los pasos también, más o menos, porque una es médico y otra es estomatóloga. La tercera es pedagoga, y también trabaja mucho, así que nuestros lazos afectivos son fuertes. Nos queremos  aunque no nos vemos muy seguido».

Lo confirmó su actual esposa, Nayra Pujals Victoria, licenciada en Estomatología y profesora del departamento de Educación Posgraduada de la Escuela Nacional de Salud Pública. Ella es la retaguardia que le acompaña. «Lo conocí cuando él era Director Provincial de Salud y yo fui su sustituta en la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

«Es admirable su capacidad para desempeñarse en todas las responsabilidades, y mucha gente en Santiago lo quiere porque a Durán es muy fácil quererle», nos dice esta mujer a través de una llamada telefónica que hacemos a su casa después de que terminamos nuestro diálogo con el Director de Epidemiología.

No por ser su esposa es bueno todo lo que puede decir de él. «Me dice que soy su peor fiscal a veces pero realmente, y muchos pueden confirmarlo, Durán tiene un corazón muy grande y sacarlo de quicio es una tarea ardua porque su paciencia es casi ilimitada. Tiene carácter, sí, y sabe imponerse, pero sabe cómo hacerlo».

Le tranquiliza saber que él conoce cómo cuidarse, «porque es la persona más pulcra que he conocido y las normas higiénicas las respeta cabalmente». Pero el riesgo es creciente «y él no dejará de trabajar. Apenas duermo porque lo espero despierta, a veces ni come porque prefiere dormir, y aunque llegue a la una o las dos de la madrugada, a las seis ya está en pie», asegura Nayra.

Seguidor de los juegos de béisbol «como cualquier cubano» y zurdo en la cocina «como nadie imagina», Durán se confiesa amante de la natación. «Fíjate, yo pertenecía al equipo de natación de la Universidad, y cada tarde salía de las clases y entrenaba en la piscina del Estadio Universitario. Hubiera sido nadador, nadie sabe. Pero escogí otras aguas…».

Los años pasan, no en vano, y las rutinas de ejercicios varían, aunque hace todo lo posible por mantener ciertas dosis de actividad física. «A veces el cansancio me vence, como en estos tiempos, pero es recomendable mantener una dinámica de vida saludable, y lo intento».

—Por su edad y quizá alguna afección, usted es de los más vulnerables a la COVID-19. Muchos se preocupan por ello…

—Lo soy, no puedo negarlo. Pero me cuido mucho, extremo las medidas higiénicas y evito exponerme. Sin embargo, a mí me corresponde estar en riesgo en cierta medida, aunque a la mayoría de las personas no. Por eso pido una y otra vez que cada cual gane en autorresponsabilidad para evitar que la curva de los contagios crezca.

«No depende solo de los que estamos del lado de acá, porque el éxito contra cualquier epidemia depende de todos. No se puede culpar a la necesidad de hacer cola para comprar comida, pues sabemos que algunos andan por las calles como si la COVID-19 fuera ciencia ficción.

«Me cuido, créeme, todo lo que puedo y más. Es más probable que me gane el agotamiento que este coronavirus, pero lo asumo porque si es para que los demás gocen de buena salud, mi trabajo tendrá sentido. Eso es lo que siempre quiero».

Reproducido de www.cubadebate .cu

Edwin Feliciano, comprometido con Puerto Rico y el deporte

Con motivo de la suspensión de toda actividad deportiva en Puerto Rico y a nivel internacional, hemos decidido comenzar una serie de entrevistas a figuras vinculadas al mundo del deporte desde las páginas de Las Canto como las Veo.

 

Edwin “Molotov” Feliciano es un destacado narrador y periodista deportivo, quien tuvo sus comienzos en un novedoso espacio deportivo dentro de lo que fue Radio Huelga en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. En su 30 cumpleaños Edwin nos habló desde su residencia en Carolina del Norte de sus comienzos en el deporte, sus primeros pasos en el periodismo deportivo en el deporte universitario y su salto a la televisión nacional.

 

Molotov, ¿de dónde sale ese apodo?

Cuando empecé en Radio Huelga en el 2010 y en 2011 a narrar e hicimos Resistencia Deportiva, estaba buscando un lenguaje distinto que incorporara la lucha al lenguaje deportivo y cuando había un tiro de tres puntos decía “apunta molotov”. Así poco a poco lo seguí usando hasta que Pedro Urbiztondo (productor de televisión) y Elliott, me lo pusieron de apodo.

¿Practicaste algún deporte de niño?

Mi vida siempre ha girado en torno al deporte. A los 4 años mi Papá me apuntó en la Liga Pamper de Béisbol en Río Grande. Jugué también tenis de campo, ajedrez, balonmano. Incluso estuve en la escuela del Albergue Olímpico desde séptimo hasta mitad de octavo grado, practicando tenis de campo, pero ya ahí solo quería jugar fútbol y la dejé.
Me enamoré del fútbol en el Mundial del 2002. Es mi gran amor, mi deporte favorito. Estuve dos años practicando solo. Y cuando me fui del Albergue lo único que encontré fue en Fraigcomar ya que en Río Grande no había nada, un campamento de verano, tenía 14 años y fui feliz. Jugué fútbol hasta mi etapa universitaria . Incluso jugué un año en la LAI representando a los Gallitos, hasta que en el 2008 tuve una lesión de rodilla y tuve que operarme.

Háblame de Radio Huelga y Resistencia Deportiva.

Esta semana se cumplen 10 años de la huelga, que empezó el 21 de abril de 2010. El 2 de mayo se fundó Radio Huelga. A mi me encantaba Radio Huelga, la escuchaba y cuando terminó la huelga, que duró todo el verano, les escribí porque no tenían sección deportiva y le sugerí que hubiera una. Así, en septiembre de 2010 empieza Resistencia Deportiva como un programa radial dentro de Radio Huelga. Al principio era lunes, miércoles y viernes a las 10 AM por media hora, luego, por los compromisos, lo movimos los miércoles a las 9:00 PM.

Resistencia Deportiva duró dos años como programa radial, transmitíamos juegos de la iupi, de volibol, baloncesto, fútbol y una vez hasta transmitimos las Justas. Era una guerrilla. Empecé solo y luego se incorporaron otros compañeros, los primeros que empezaron a narrar eran estudiantes atletas, Hilton Fernández, Emanuel y Julio Andrés, que practicaban atletismo. Yo empecé narrando baloncesto y luego volibol. Cuando llegamos a la final éramos un corillo, como 8 personas.

Para mí esta experiencia ha sido lo más importante en mi carrera, me dio una total libertad creativa y como no teníamos recursos, me enseñó a maximizar los que tenía. Para el 2012 la lucha se había transformado y Resistencia Deportiva se separa de Radio Huelga y decidimos ser mas inclusivos en lo que es la cobertura del deporte universitario, trascendiendo la iupi.

¿La idea de Resistencia era darle voz a los estudiantes atletas o traer el deporte a la lucha?

El nuestro era un movimiento político con unos ideales firmes, de reafirmación puertorriqueña y valores, pero le queríamos dar voz a los estudiantes atletas. Yo estudiaba Educación Física y vine a pisar una cancha en la iupi por primera vez para narrar un juego. Sentía que el deporte universitario estaba ausente de la vida universitaria.

Y nos ganamos respeto, por el respeto que a su vez le teníamos al trabajo y por la consistencia.

 

¿Cuál fue tu primer trabajo en el periodismo deportivo? Me refiero, remunerado o fuera de Resistencia.

Estuve tres o cuatro años trabajando sin ver un peso. Luego nos llegó un auspicio a través de Grimaldi Maldonado que era un asistente de un equipo de la Liga Sub 21 de Baloncesto de una Casa de Empeño, fue de 50 pesos-ríe-así que lo dividimos, $10 pa’ cada uno y $10 pa’ gasolina. (vuelve a reir).

Pero mi primer trabajo fuera fue con la Federación Puertorriqueña de Fútbol en las transmisiones, gracias a Temo López. Después, en el 2013 mientras hacía la práctica en la escuela, un día recibí la llamada de Zacha (Acosta) y me dijo que me iban a llamar de la LAI. Y así fue, me llamó Urbiztondo y mi primer juego fue en la UNE (Universidad del Este) un juego de baloncesto femenino y masculino.  Después seguí trabajando en la LAI narrando baloncesto y en las transmisiones de volibol haciendo entrevistas. Del 2014 en adelante comencé a narrar todos los deportes: baloncesto, volibol, fútbol.

En el 2015 vino el boom, cuando empecé en el Volibol Superior Femenino. Mi primer juego fue en Mayagüez y me recuerdo que me fui con Elliott y allá nos encontramos a Xiomara (Mulero, quien fuera acomodadora de la selección nacional, dirigente de las Jerezanas de Río Piedras y trabajaba en las transmisiones televisivas). Ese verano también trabajé por primera vez con el Comité Olímpico, en la transmisión de los Juegos Panamericanos de Toronto en Telemundo. Y también tuve mi primera experiencia con la selección nacional al trabajar en el Mundial de Volibol Sub-20.

Mencionaste que estudiabas Educación Física, ¿era para ser maestro?

Sí y de eso me gradué. Solo llegué a hacer la práctica en una escuela elemental, el Colegio Mater Salvatori. Y trabajé como coordinador de un programa comunitario en Río Piedras, en Buen Consejo, Sicardó, Quintana, llevando baloncesto, fútbol, volibol, natación y hasta yoga y zumba.

Leí que empezaste a narrar volibol sin conocer el deporte y sus reglas, cuéntame.

El volibol no se seguía mucho en mi familia, tenía un conocimiento general pero no era un experto. Aprendí mucho de Elliott, de Xiomara, que es de quien más he aprendido, como comentarista y viéndola en la iupi, cuando dirigía. Como narrador tienes que ser respetuoso con la jerga, con los fundamentos. Y ahí empecé a desarrollar mi estilo como narrador de volibol, que rompe con la tradición. El narrador tradicional de volibol usualmente menciona las posiciones, “por el medio, en la 3” y yo me salí de la norma de nombrar las posiciones. Y siempre aludiendo a las metáforas de la resistencia, al bloqueo le llamo “la barricada”.

¿Ahora te gusta?

Me encanta.

¿Cómo llegaste a ser fanático del Real Madrid?

Primero fui fanático de Brasil en el 2002, era fanático de Ronaldo (Nazario de Lima) el Fenómeno. Y ahí, luego de su cambio al Real Madrid, me encantó el equipo, su estilo y su filosofía ganadora, y aunque se que políticamente tienen sus fallas, me encanta del punto de vista deportivo.

¿De cuál otro equipo eres fanático? En Puerto Rico y fuera.

Como aficionado lo más que me gusta es el fútbol y el baloncesto. En baloncesto siempre fui Lakers y luego me hice Knicks, cuando los empecé a cubrir mientras viví en Nueva York luego del Huracán María, me enamoré de la magia del Garden. Y en Puerto Rico siempre fui Cangrejero, mi Papá era parte de los Pleneros de los Cangrejeros.

Ahora trabajas para MLB (Major League Baseball), ¿cómo fue eso si llevamos hablando una hora de deportes y no has mencionado el béisbol desde que lo jugaste de niño?

 El béisbol lo jugué desde los 4 hasta los 13 de manera organizada y después me envolví con otros deportes hasta que llegó el Clásico del 2017 y me enfiebré de nuevo. Cuando terminó el juego de Holanda, mi roommate y yo ahí mismo compramos los pasajes y fuimos a Los Angeles a ver la final, algarete.

Para ese entonces tenía cuatro trabajos y todos poco a poco se cayeron. Un día decidí entrar a la página de MLB y solicité un trabajo y me lo dieron. Estoy en el área de “social media” de MLB en español, Las Mayores, hasta el sol de hoy. El problema fue que al poco tiempo vino el Huracán María y sin luz ni internet no podía hacer mi trabajo así que me fui a Nueva York. Ha sido una experiencia bien buena, estar en el deporte organizado a un alto nivel. En Puerto Rico la industria del deporte es bien diferente. Así, que de alguna manera, regresé a las raíces de mi niñez. Recuperé el amor gracias a los rubios.

Atleta favorito de todos los tiempos boricua? ¿Extranjero?

Extranjero, Ronaldo. Boricua, uf, muchos, Iván Rodríguez, Carlos Beltrán, José (Piculín)Ortiz. Y bueno, tengo que añadir a Ken Griffey Jr. Yo de niño veía mucho béisbol, es el deporte favorito de mi Papá, tengo recuerdos de ver Baseball Tonight.

Momento deportivo favorito.

La victoria del Dream Team. Y la medalla de oro de Mónica.

Momento histórico no deportivo favorito.

El nacimiento de mi hija.

Veo que siempre le has dado mucho énfasis al deporte femenino, ¿por qué?

Al principio en Radio Huelga solo cubríamos el deporte masculino. Y un día Maribel Agosto me comentó que por qué no narrábamos los juegos de las nenas también. Y ahí pensé que ellas se merecían lo mismo. No importa el deporte ni la disciplina, debe haber equidad, porque deporte es deporte. Desde entonces hemos tratado de darle exposición a las chicas. Cuando hacíamos el Top Ten de Resistencia Deportiva lo hacíamos de ambos géneros. Y también Elliott tuvo mucha influencia. Con las enseñanzas, los textos que escribió, las historias que me contaba, de lo difícil que había sido para las mujeres deportistas de la Isla. Y ahora criando una hija, pues más.

  Ahora que hablas de Papi (Elliott Castro), cuéntame cómo lo conociste, cuándo trabajaron juntos por primera vez.

Fui a una fiesta de periodistas a acompañar a mi Papá que era músico. Yo tenía 12 ó 13 años y le dimos pon. Luego, nos volvimos a ver en el 2010 en una final de volibol. Y en el 2011 en un Torneo Comunitario de Shangai trabajamos juntos por primera vez, le hacían un homenaje, yo estaba narrando y lo invité a la transmisión y la hicimos juntos.

El fue súper importante para mí aprendí mucho de él. En el 2013, antes de mi primera transmisión de la LAI me dijo, pa’ bajarme la tensión, que pensara que tenía que hacer lo mismo que si estuviera en Resistencia Deportiva, que ya tenía el conocimiento y que solo tenía que hacerlo, daba igual dónde. Eso siempre se me ha quedado.

Política y deporte: no siempre los periodistas deportivos cubren el contexto político y social, que piensas.

Es importante tener en cuenta el contexto, por ejemplo cómo cubrir el deporte en una colonia como Puerto Rico. Hay que ser habilidoso y mantener el balance entre deporte y lo político y esto lo aprendí con Elliott, que siempre lo tuvo. Es mantener a la audiencia deportiva interesada sin perder lo otro.

En Radio Huelga no tenía filtros, después fui modificando el discurso para llegar a la gente, pues Puerto Rico es un país bien conservador y hay que ser respetuoso. Con las redes sociales la gente está más dada a expresarse sin filtro, con los medios corporativos es más difícil. Pero creo que a la larga el público aprecia a una persona genuina y eso es lo que trato.

¿Crees que se juegue la temporada de Béisbol de Grandes Ligas?

Creo que sí, aunque aún no se cómo.

¿Cómo crees que va a cambiar el mundo del deporte cuando termine esta crisis?

Mucho. El mundo del deporte va a cambiar mucho y deben aprovechar esta oportunidad para hacerlo.

¿Cuál es tu sueño deportivo?

Que Puerto Rico gane una medalla de oro olímpica en baloncesto y volibol y que la narre.

A nivel personal mi sueño es que Puerto Rico clasifique a un Mundial de la FIFA.

¿Cuándo fue la última vez que narraste?

En el 2018. Y lo extraño. Es lo más que me gusta hacer dentro del periodismo deportivo.

Propuesta para el 1ro de Mayo 2020

 

Por Luis Pedraza Leduc

A partir de la aprobación de la ley PROMESA en el 2016, el tema de la deuda y la presencia de la Junta de Control Fiscal en todos los aspectos de nuestras vidas han pasado a ser temas urgentes de análisis, propuestas y discusión.

Una de las consecuencias directas es la movilización de amplios sectores del pueblo en el Día Internacional de los Trabajadores, el 1ro de Mayo. Llevamos tres años observando cómo se auto convocan y se movilizan diversos grupos a una actividad que años atrás era fundamentalmente de carácter sindical.

Hoy el 1ro de Mayo es celebrado por todos los sectores del país, durante horas laborables. Las consignas reflejan las demandas de todos los sectores sociales y políticos que se sienten amenazados y afectados por la deuda, la Ley PROMESA y la nefasta Junta de Control Fiscal.

El primer mes del año 2020 nos enfrentó a terremotos y sus consecuencias sobre la salud, la educación, la economía y capacidad para subsistir de las familias afectadas. Hoy, llevamos más de un mes sintiendo la incertidumbre de una pandemia que nos afecta a todos y todas. Pero lo más grave, tanto en los terremotos y la pandemia, es carecer de un gobierno sensible y coherente en sus actos en favor del pueblo. Indigna recibir evidencia sobre cómo se montan esquemas para defraudar el erario público, como se intenta desviar la atención ante las denuncias y peor aún, se trivializa el reclamo de derechos humanos y libertades del ciudadano.

No cabe duda que lo que nos une a todos en este reto de pandemia y un gobierno fallido es nuestro sentimiento patrio, la defensa de nuestra gente, el querer superar lo malo para el futuro inmediato y de las próximas generaciones. De cara al viernes, 1ro de Mayo, propongo que celebremos el Día Internacional de los Trabajadores enarbolando y mostrando nuestra bandera en toda actividad durante todo el día.

Que coloquemos la bandera de Puerto Rico en cada balcón y residencia. Que la mostremos en nuestra vestimenta. Que todo el que tenga que salir en su vehículo, porte la bandera, que encienda las luces del vehículo como señal de solidaridad.

Que dediquemos este 1ro de Mayo a las manos de quienes desde el día uno ha trabajado para el pueblo. Los trabajadores de la salud, los de la limpieza, los del sector de supermercados, agricultores, camioneros y todos los relacionados a la cadena alimentaria. A quienes velan con honestidad por nuestra seguridad. A todos los que nos suplen de las utilidades esenciales, energía, agua, comunicaciones. A toda esa clase trabajadora que sostiene nuestro país.

Para ellos y ellas, que están en la calle, propongo un aplauso simultáneo para las doce del mediodía. Bocinazos, instrumentos musicales entonando nuestro himno, toda acción positiva que podamos realizar como pueblo, en cada rincón, barrio, municipio, en todo el país.

Subir a las redes sociales y medios de comunicación esos minutos de solidaridad y afirmación patriótica.

El 1ro de Mayo, nos quedamos en casa, pero no callados. Elevemos nuestra voz para ser solidarios y reconocer a quienes se sacrifican por nosotros.

Esta es una propuesta para que cada cual la haga suya, no pretende reclamar autoría ni protagonismo. Compártela con otras que ya han sido expuestas. Lo importante es que este 1ro de Mayo se sienta nuestra voz para exigir salud, ingresos económicos seguros, la cancelación de la deuda, cese la corrupción y se respete la Vida.

 

Organizaciones Independentistas en Puerto Rico y la Diáspora se pronuncian sobre la situación del país

Marzo 2020 IMAGENES PARA ILUSTRAR HISTORIA GRAFICA CORONA VIRUS.Autoridades Municipales de San Juan toman prueba en el Hospital de area en Rio Piedras.

 

Las organizaciones firmantes, antes que todo, desean felicitar al Pueblo de Puerto Rico por una vez más demostrar la firmeza y solidaridad que somos capaces de asumir aún en los peores momentos. Nuestro más grande agradecimiento a todas las organizaciones comunitarias y de base que han asumido la titánica labor de proveer alimento y apoyo a las personas más vulnerables. Gracias a las manos que con el mayor desprendimiento han confeccionado autónomamente mascarillas y equipos de seguridad para la población general y para los hospitales. Gracias a todos los trabajadores y trabajadoras, médicos, enfermeros, enfermeras, entre otras, que se sacrifican a diario para que los demás puedan quedarse en su casa. La realidad es que la gran mayoría de nuestro pueblo ha asumido una actitud muy responsable y comprometida con el bienestar de todas y todos. Destacamos la importancia del distanciamiento físico y la cuarentena como parte del proceso de prevención del contagio durante la crisis sanitaria por la pandemia.

En Nueva York, epicentro de la pandemia en Estados Unidos vive sobre un millón de puertorriqueños, hombres y mujeres trabajadoras que actualmente enfrentan la incertidumbre de un sistema hospitalario a punto de colapsar y un sistema social y económico que propicia la desigualdad. Junto a ell@s, otros cientos de miles de herman@s en el exilio de distintos lugares de Estados Unidos enfrentan las acciones negligentes, las políticas discriminatorias y la conducta errática del presidente de Estados Unidos y el gobierno federal y los gobiernos estatales, quienes defienden los grandes intereses corporativos y financieros por encima de las necesidades de su propio pueblo.

Como defensores del derecho de nuestro pueblo a su libre determinación e independencia es indispensable afirmar ahora más que nunca la necesidad de ejercer nuestra soberanía como pueblo para poder afrontar esta crisis. El gobierno de Estados Unidos vuelve a evidenciar su desprecio y absoluta falta de interés en las necesidades del Pueblo de Puerto Rico, lo que nos ha colocado en una situación de absoluta vulnerabilidad. Este momento ha demostrado, sin lugar a dudas, que sólo la independencia nos garantiza el control de las fronteras ante eventos como éste. A su vez, la presente crisis muestra la necesidad apremiante de crear un sistema de salud universal donde se garantice la salud a nuestra población por encima del afán de ganancias de las aseguradoras, las farmacéuticas y la corrupción #PNP-PPD.

Producto de un proceso de análisis, diálogo y discusión de la situación entre las distintas organizaciones, procedemos a someter nuestras reflexiones, propuestas y demandas ante esta crisis:

 

En materia de Legislación Social Inmediata proponemos:

  1. Que se apruebe una moratoria al pago de agua, luz, internet, mueblería, tarjetas de crédito, planes de salud, auto y celular para el tiempo que dure el toque de queda y que el pago posterior de recobro sea diluido en los pagos mensuales del año entrante.
  2. Que se apruebe una moratoria al pago de hipoteca donde las personas no se vean obligadas a pagar la totalidad de lo adeudado al culminar el plazo de la moratoria, sino que se extienda el término de la obligación financiera de forma proporcional al tiempo de moratoria. (Ej. Si le faltaba un año y hubo una moratoria de tres meses entonces cuando culmine sería un plazo de un año y tres meses).
  3. Legislar una amnistía al pago de renta por el tiempo que dure el toque de queda.
  4. Legislar para garantizar condiciones de trabajo seguras para todos y todas las empleadas y empleados. A su vez, asegurar que el equipo de protección que se requiera para realizar las tareas de la empresa, industria o comercio sea costeado por el patrono y no por el sueldo de los trabajadores.
  5. Ante la insuficiencia del apoyo de $500.00 y de los pagos por seguro de desempleo: legislar para que se desembolse mensualmente durante el tiempo que dure el toque de queda un ingreso universal de $1,200.00 por unidad familiar indiferentemente de si la persona trabaja a cuenta propia o está desempleado.
  6. Legislar para que todo servicio médico relacionado al COVID-19, desde las pruebas hasta la hospitalización, sea totalmente gratuito para quien tenga que recibirlo.
  7. Legislar mayor cantidad de días de enfermedad, seguro de salario y una licencia especial con paga en casos de epidemia.
  8. Legislar para la accesibilidad al internet, subsidiado para quienes lo necesiten, ante su rol fundamental para conseguir trabajo, tener acceso a educación en línea y hacer trámites de ayudas económicas. A su vez proponemos fortalecer la iniciativa de PREPANET que como entidad pública puede competir libremente en el mercado residencial y comercial.

 

A su vez exigimos:

  1. La reincorporación a sus puestos de trabajo de los médicos, enfermeras y enfermeros, terapistas, técnicos y todo el personal de salud al que la visión mercantilista que prevalece en la industria de hospitales ha dejado sin empleo. El desamparo al que han sido expuestos las y los trabajadores de la salud, constituye una invitación al éxodo, lo que pudiera resultar en un peligroso deterioro de nuestro ya precario sistema de salud. Reclamamos además que se garantice a todo el personal sanitario condiciones seguras de trabajo, incluyendo equipo protector y administración de pruebas. En caso de que el aumento en número de casos graves así lo amerite, requerimos que se permita la colaboración de otros países con experiencia efectiva en la lucha contra el COVID-19, para que nos puedan brindar apoyo educativo, material logístico, incluyendo la entrada de brigadas internacionales, como aquellas de China y Cuba, que han auxiliado a otros países ante la pandemia.
  2. La implementación de pruebas masivas y gratuitas de COVID-19, rastreo de contacto de las personas confirmadas como positivo y transparencia del gobierno en el manejo de los casos.
  3. La priorización a la producción y compra de equipo médico tanto para uso en instituciones de salud como para trabajo de campo.
  4. La imposición de controles estrictos en los aeropuertos, de tal manera que sólo se permita la entrada de residentes de Puerto Rico y sus familiares. Además debe permitirse la entrada de personal de apoyo logístico a médicos o que estén vinculados con la producción de suministros, equipo, insumo o cualquier producto esencial en el país para la lucha contra el COVID-19. A las personas que lleguen se le deberá requerir una prueba rápida de COVID-19 y mantenerse en cuarentena por 15 días.
  5. Derogación de la Reforma Laboral y restitución de los derechos laborales arrebatados a las trabajadoras y los trabajadores.
  6. Frenar la intervención o deportación a inmigrantes regulares o irregulares en el país. A su vez, exigimos se ponga en libertad bajo supervisión de la Oficina de Asuntos con Antelación a Juicio (OSAJ) a toda persona actualmente recluida por no poder prestar fianza pendiente a juicio.
  7. Que la reserva de aproximadamente 14 mil millones de dólares hecha por el gobierno para el pago de la deuda se rescate para la compra y administración de pruebas; paliar el golpe a la clase obrera que anda desempleada, reforzar los hospitales, establecer la producción nacional de mascarillas y artículos necesarios para enfrentar la pandemia y crear las condiciones para evitar un colapso del sistema de salud.
  8. Eliminar el alza de matrícula aprobada por la Junta de Gobierno de la Universidad de Puerto Rico al estudiantado y las escuelas laboratorios.
  9. Que se apruebe una orden ejecutiva donde se le provea mayores medidas de seguridad y recursos para atender la pandemia a refugios de sobrevivientes por violencia machista y a personas que deseen salir de su espacio inmediato a raíz de la violencia de género. A su vez, exigimos que se le dé prioridad al procesamiento de casos de violencia de género por encima de violaciones al Toque Queda o a la cuarentena durante esta crisis sanitaria.
  10. Detener el acoso policial hacia nuestros agricultores y vendedores ambulantes de productos agrícolas. Para atender la necesidad alimentaria de nuestras poblaciones producto de la merma en producción mundial y trastoque de las cadenas de distribución por la emergencia del COVID-19, exigimos acceso a tierra para la producción agrícola, comenzando inmediatamente con la distribución de terrenos públicos en desuso, en miras de construir una Reforma Agraria Integral y justa, que igualmente haga disponible toda la tierra cultivable para el bien común, incluyendo los mejores terrenos ubicados en el sur de la isla y actualmente acaparados ilegalmente por las multinacionales de la biotecnología transgénica, que no producen alimento y enferman a nuestras comunidades
  11. Garantizar un salario digno paras las y los trabajadores agrícolas, aumentando el salario mínimo de este sector.
  12. Liberar la estructura y cocinas de los comedores escolares para transformarlos en Centros de Acopio y Procesamiento de Alimentos durante la emergencia para dar apoyo a quienes necesiten alimentos preparados.
  13. En lo que compete a la educación, en la medida de lo posible se utilicen las capacidades tecnológicas disponibles sin dejar de considerar la posibilidad de extender el semestre académico, ante la imposibilidad de que el Estado pueda garantizar acceso al equipo y a conexión de internet indispensable para que todo el estudiantado del sistema público pueda integrarse a la educación a distancia.
  14. El gobierno tiene que activar sus recursos para proveer cadenas de distribución de alimentos para que se lleven a las casas, sobre todo a la población más vulnerable.

 

Por último, reconocemos que, en estos momentos históricos, todas las voces del país deben sumarse a promover el distanciamiento físico y la cuarentena. Y a la vez señalamos que esta situación no debe servir de motivo para abusos de la policía. El gobierno debe redirigir esfuerzos de la policía a tener como prioridad comprender las necesidades de las personas, disuadir y educar a la población. No podemos aceptar que el gobierno aplique su mollero con mayor severidad a los sectores pobres mientras muestra flexibilidad en las comunidades ricas y a turistas. El gobierno debe asumir mayor severidad con los patronos que están autorizados a operar pero que obligan a sus empleados a trabajar sin las medidas de sanidad necesarias, comenzando con el mismo gobierno como patrono.

La evidencia demuestra que el gobierno pudo y puede hacer muchísimo más para combatir el COVID-19 y a la vez garantizar una estabilidad económica mínima para la gente. Sin embargo, lejos de actuar a la altura de los tiempos el gobierno se ha sumergido en actos de corrupción, de mentira y manipulación de opinión pública. La falta de pruebas sólo sirve para esconder la realidad de la crisis y ganar tiempo para un milagro que no ocurrirá.

Hacemos un llamado a organizarnos, fortalecernos y fiscalizar la acción gubernamental en pro de nuestra salud como pueblo. No se deben descartar actos de protesta y acción social que sean efectivos en la denuncia y responsable con evitar contagios. Confiamos en nuestro pueblo y en su infinita capacidad de levantarse aún bajo las peores tempestades. Seguiremos caminando y luchando juntos en pro de la justicia social, la libertad y un futuro digno.

 

 

 

Organizaciones firmantes:

 

Organizaciones en Puerto Rico

Frente Socialista de Puerto Rico

Jornada: Se Acabaron Las Promesas

Movimiento Independentista Nacional Hostosiano

Movimiento Ñin Negrón

Movimiento Socialista de Trabajadores y Trabajadoras

Movimiento 26 de abril

Partido Independentista Puertorriqueño

Partido Revolucionario de los Trabajadores Puertorriqueños-Macheteros

 

Organizaciones Puertorriqueñas en la Diáspora

A Call To Action On Puerto Rico

Frente Independentista Boricua Organizaciones, que lo componen:

  • Comité de Nueva York Partido Independentista Puertorriqueño
  • Comités de la Resistencia Boricua
  • El Grito
  • Friends of Puerto Rico Initiative
  • Junta de Nueva York y Nueva Jersey del Partido Nacionalista
  • Partido Revolucionario de los Trabajadores Puertorriqueños-Macheteros
  • Patria y Cultura
  • Puerto Rico Me llama
  • Virtual Boricua

Unión Patriótica Boricua de la Florida Central

 

La Faz Social de América Latina y del Brasil

Hoy, de los 7,7 billones de habitantes del planeta, 569 millones viven en América Latina. Según la Oxfam, la pandemia debe aumentar el número de pobres en nuestro continente, pasando de 162 millones para 216 millones, o sea, otros 54 millones más de personas con una renta diaria inferior a USD 5.5. Actualmente sobreviven en la extrema pobreza 67,5 millones. Número que podrá llegar a 90,8 millones.

Con certeza, la pandemia afectará el comercio internacional, especialmente la navegación mercante. La caída de la producción en China ya afecta directamente Brasil, México, Chile y Perú ¿Cómo evitar el hacinamiento propio de un navío que pasa días enteros en alta mar? Las infecciones en cruceros marítimos fueron muy comunes. Por lo tanto, es muy probable que el transporte de alimentos de un país a otra sufra una considerable reducción, ya sea porque el exportador deba reservar sus cosechas para la población local, ya sea que el importador vea disminuido el flujo de envío de cargas, y por eso, si consigue comprar, deberá pagar precios exorbitantes. En resumen, esto significa aumento del hambre en el mundo.

Según la Oxfam, la pandemia podría arrojar más de 500 millones de personas en la pobreza, si es que los gobiernos no establecen con urgencia sistemas de renta mínima y de protección social. El número de personas que viven diariamente con menos de USD 5.5 aumentaría de 3,38 billones a 3,9 billones, o sea, 547 millones más.

En el 2019, mientras la economía global creció en promedio 2.5%, el PBI de América Latina osciló apenas 0,1%, permaneciendo virtualmente paralizado. La CEPAL prevé una caída de 1,8% para el 2020.

Datos del Banco Mundial divulgados en los primeros días de abril, revelan que, en Brasil, el total de personas en extrema pobreza (que sobreviven con menos de USD 1,90 por día) saltó de 9,250 millones en 2017 a 9,300 millones en 2018. La renta mensual de estas familias no superaba en el 2019 R$ 150 (aproximadamente unos USD 28).

El aumento de la miseria en Brasil se debe a la combinación entre baja escolaridad y pocas oportunidades laborales. La tasa de desempleo entre los extremadamente pobres es de 24%. O sea, una de cada cuatro personas de este grupo que buscan trabajo no lo consigue. Hoy, más de 12 millones de brasileros están sin trabajo.

Esto aumenta la tasa de desaliento de este grupo. Es lo que demuestra la cola de espera de 1 millón de personas para ingresar en el Programa Bolsa Familia, que ya hoy atiende a 14 millones de familias, cerca de 60 millones de personas. Lo que comprueba el fracaso de las políticas públicas para superar la crisis económica que afecta al Brasil en los últimos años.

Entre 2014 y 2018, la población que sobrevivía en condición de miseria en Brasil aumentó un 67%. De los 15 países del continente, solamente hubo empeoramiento en este indicador en Argentina, Ecuador y Honduras, además de Brasil. En cambio, en países como Uruguay, Perú y Colombia, la extrema pobreza fue reducida. En México, el número de personas sobreviviendo en la miseria retrocedió de 4,6 millones (2014) a 2,2 millones (2018).

En el 2017, 19 millones de brasileiros tenían una renta personal mensual de USD 3,20. En el 2018, este contingente aumentó a 19,2 millones. Sin embrago, la faja de los que tienen USD 5,50 diarios para vivir tubo un retroceso: de 42,3 millones en el 2017, descendió a 41,7 millones en el 2018.
Esto demuestra que, como sucede siempre, la crisis afectó principalmente a los más pobres. Entre los extremadamente pobre, 40% viven en zonas rurales, y apenas 1/3 de estas familias tienen algún ingreso por trabajo, según datos del Banco Mundial.

Por otro lado, la clase media dio señales de recuperación. Las familias que viven con menos de USD 5,50 por día viven, por lo general, en las ciudades y el 80% tienen empleo. La mayoría es autónoma y sin “carteira de trabalho” firmada, mientras 25% trabajan en el sector formal y cuentan con beneficios, como salario familia e abono salarial (similar asignación salarial por hijo/a).

El Brasil vivió una profunda recesión entre los años 2014 y 2016. A partir de entonces tuvo inicio una tímida recuperación. Con la pandemia, este cuadro tiende no solo a cesar, sino a gravarse, aumentándose la pobreza y la miseria.

La población pobre, que depende más de la renta informal, será la más perjudicada por el aislamiento social impuesto por la pandemia. Salvo que las medidas anunciadas por el gobierno, como ser la ampliación de la Bolsa Familia y la renta básica de R$ 600 a los más pobres, realmente funcione.
La crisis debe profundizar también la desigualdad de renta. Según el Banco Mundial, en el 2018 aumentó la brecha entre los ricos y pobres. Los que detentan el 20% de la renta total del país recuperaron sus pérdidas. Si no fuesen adoptados mecanismos de protección social, como ser la renta mínima, la situación tiende a agravarse.

La esperanza es que la pandemia, que no hace distinción de clase, enseñe que el Estado sí tiene un papel preponderante para asegurar a los más pobres y vulnerables una amplia y eficiente red de protección social. Menos ajuste fiscal y más justicia social.

Reproducido de www.cubadebate .cu

El autor es escritor, autor de “O diabo na corte – leitura crítica do Brasil atual” (Cortez), entre otros libros.

www.freibetto.org/> twitter:@freibetto.

Traducción de NÉSTOR RAÚL JUÁREZ