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De la ciencia anticapitalista y otras insurgencias[1]

 

¡Somos islas!; laboratorio probado para las más perversas experimentaciones de todo tipo, aquellas que permiten la destrucción de sus habitantes y sus recursos en pos del beneficio capitalista nacional y global.[2] La ciencia ha servido bien como discurso de apoyo a tales maniobras político económicas, como ilustran el uso del agente naranja o la toma de nuestras tierras cultivables por Monsanto, por mencionar solo dos ejemplos. Pero ¿qué, si la ciencia se quiere anticapitalista? ¿Qué, si busca vías para un desarrollo económico, material y social sostenible orientado al beneficio común?[3]

Ciencia para la insurgenciarecoge setenta y cinco columnas del líder comunitario, biólogo y profesor universitario, Arturo Massol Deyá, publicadas durante más de dos décadas en periódicos del país como Claridad, El Nuevo Día, La Perla del Sur, Diálogo,80 grados, así como en revistas científicas, y en su blog de viajes, Siempre te quieres ir. Los textos, de tesitura y temas variados, se aúnan en el interés de Massol Deyá de resistir y proponer alternativas a las políticas públicas neoliberales de los gobiernos de turno en Puerto Rico y Estados Unidos, responsables del deterioro de la vida cotidiana y el futuro ambiental del archipiélago.

El volumen supone una importante bitácora de la lucha ambiental y comunitaria de su autor desde el lente científico y el rigor de la investigación. Conocemos el imprescindible trabajo de resistencia que, desde Casa Pueblo en Adjuntas, él, sus padres, Tinti Deyá y Alexis Massol, y toda una comunidad han venido gestando desde hace cuarenta años. La trayectoria activista de Casa Pueblo incluye imprescindibles éxitos en la protección de nuestro archipiélago, ejemplificados en su oposición a la explotación minera, a las prácticas tóxicas de la Marina de Guerra de Estados Unidos en Vieques y a la construcción de “Vía Verde”. También conocemos sus proyectos ambientales, culturales y pedagógicos, como el Bosque Escuela La Olimpia Ariel Massol Deyá y la campaña de Insurgencia Energética, que al fortalecer la organización comunitaria y constituir alternativas concretas de otra vida para el país revelan los nefastos presupuestos capitalistas de desarrollo.

Una persistente voz de alerta denuncia en estas páginas, de columna a columna, las depredadoras medidas de desarrollo de los gobiernos coloniales desatentos al bien común, así como sus nefastas consecuencias ambientales y económicas. La ciencia, discurso que se alía fácilmente a proyectos de explotación económica y humana, sirve aquí para lo contrario: documentar e informar sobre la contaminación y el expolio ambiental, convirtiendo este libro en un registro científico del daño ecológico en Puerto Rico. Por ejemplo, a más de una década del cierre del polígono de la Marina de Guerra de Estados Unidos, Arturo informa, a partir de sus investigaciones y las de otros científicos, de la toxicidad de la laguna Anones en Vieques, del repunte de los niveles de plomo en la Playa Carrucho y del desatinado proceso de limpieza impuesto por la Marina, caracterizado por la quema y detonación. Éste, no solo ha empobrecido la vegetación y la pesca de la zona, sino que también ha afectado considerablemente la salud y la vida en la Isla Nena. Lo peor es la complicidad de las agencias federales y estatales ante el crimen ambiental.

Aprendimos en cuerpo propio, sobre todo desde el paso del huracán María, que los proyectos de desarrollo de infraestructura y de rescate son oportunidades de enriquecimiento de unos pocos bajo la óptica neoliberal. Este libro también es bitácora de las medidas depredadoras de la clase política del país, que firma leyes y otorga permisos a diestra y siniestra, que aprueba contratos e inicia proyectos de reconstrucción desastrosos y fraudulentos, debidos sólo al beneficio político y al lucro personal y corporativo. Quizás el mejor ejemplo sobre la alianza del gobierno con el capital privado que nos brinda Massol Deyá sea el mal llamado proyecto “Vía Verde” o gasoducto, la construcción de un tubo de 93 millas de norte a sur de la isla, propuesto por el gobierno de Luis Fortuño para “resolver” el problema de insuficiencia energética del país.  El científico dedica gran parte de sus columnas a denunciar este proyecto y su secuela pos María, “el gas natural”.

Mas, como en este libro la ciencia también se moviliza para ilustrar, fortalecer y ejemplificar posibles vías de desarrollo más justas y sostenibles, la denuncia de “Vía Verde” y el gas natural, permite a Massol Deyá exponer su más importante proyecto ambiental y político en el presente: la insurrección energética. Partiendo de la idea de que “quien genera energía se puede autogobernar”, y ante el desafío que supone el calentamiento global y las crisis energéticas, fiscales y de gobernabilidad de Puerto Rico, Massol Deyá hace un llamado a la transformación energética del país. Nos urge movernos de la actual dependencia total de los combustibles fósiles, el gas natural entre ellos, a la utilización de energía renovable como el sol, el viento y el agua. Su propuesta viene sustentada por el éxito de proyectos comunitarios concretos que incluyen desde una cultura de bajo consumo energético y la invención del Posterriqueño en colaboración con UPR Mayagüez, hasta el diseño e implantación de microrredes fotovoltaicas que generan suficiente energía para la operación de negocios y residencias. Para Massol Deyá, la agenda de futuro esta clarísima: la insurrección energética como proyecto ambiental y político.

También en estas páginas se hace espacio para la reflexión de tono personal, en la que la ternura y la ciencia se imbrican. A veces sirve para la contemplación de la naturaleza, como en los textos que provienen de su blog Siempre te quieresir. Allí el científico viajero nos invita a acompañarlo en sus periplos por México, Bolivia, Venezuela, Brasil, Cuba o Panamá para, desde otro lugar, admirar la magnitud planetaria en la migración de las mariposas monarcas, en el altiplano boliviano o en las Cataratas del Iguazú. Otras veces, aborda el costo personal de la crisis en el manejo de los desastres naturales. Así, en “Andrea”, una de las columnas más hermosas del volumen, Arturo, el padre, expresa su dolor por la mudanza de su hija menor a EEUU debido a la crisis pos María: “Quienes se van se llevan mucho más que así mismos. Se llevan su rostro, sus manos, y lo cotidiano toma otra rutina mientras un raro silencio se apodera del fin de semana…”. ¿Quién, hoy en Puerto Rico, podrá darse el lujo de no encontrarse en estas palabras?

Por su parte, la tristeza se cuela en otras columnas de duelo, al reconocer el legado de importantes líderes ambientales, políticos y comunitarios como Brunilda García Ayala y Enrique Fernández Toledo, entre otros y otras. El duelo marca la huella del trabajo y nos alienta a continuar el camino trazado. Quizás por eso, “Los 10 años de Ariel”, columna dedicada a su hermano Ariel Massol Deyá, cierre el libro con la seguridad del científico-militante de que sus muertos son “presencias permanentes” en su lucha ambiental.

El valor de este volumen no estriba solo en la persistencia de una voz de denuncia con rigor científico. Lejos de un tono apocalíptico, estos textos se escriben con la confianza y la esperanza en la lucha comunitaria y la conciencia ambiental. Incluso los desastres naturales, que son más bien desastres de manejo público de un evento natural, se utilizan para reflexionar y proponer formas alternas de enfrentar las crisis. Arturo continuamente nos motiva a participar de su agenda, que no es suya, sino de todas y todos.  “¿Qué queda? Estar alertas, organizarse y responder como pueblo, trascendiendo barreras ideológicas para protegernos. De eso se trata, de enfrentar la amenaza y prevenir futuras crisis”.

Apostar por un futuro Puerto Rico diseñado desde la justicia social y ambiental es la verdadera insurgencia de este volumen. Un Puerto Rico en el que todas las personas tengan igual acceso a los medios materiales y sociales necesarios para vivir y desarrollarse: seguridad hídrica, energética y alimentaria. Un Puerto Rico con justicia ambiental, en donde todos los sectores nos enfrentemos de igual manera a los desafíos de los daños medioambientales. Incluso, un Puerto Rico con responsabilidad planetaria, porque no habrá futuro sin el deseo de justicia intergeneracional y global. Para ello, no sólo basta estar atentos al deterioro del ambiente e intentar detenerlo; hay que diseñar y accionar posibilidades de desarrollo sostenibles.[4]

De venta en la CLARITIENDA

[1]Prólogo a la primera edición de Ciencia para la insurgencia(San Juan: Ediciones Callejón, 2020)
[2]Beatriz Llenín Figueroa ha examinado profundamente la insularidad caribeña como espacio experimental para la consolidación y expansión de todas las fases del capital-colonial-patriarcal en“Situar la crisis y ceremoniar su pago: ensayo en cuatro actos” Revista Cruce, (abril-2018): 55-71. Véase también su tesis, Imagined Islands: A Caribbean Tidalectics” Graduate Program in Literature, Duke University, 2012.
[3]Para una discusión sobre el accionar anticapitalista, véase de Eric Olin Wright, How to Be an Anticapitalist in the XXI Century, Verso, 2019.
[4]Para una discusión de estas prácticas de justicia social y ambiental, véase el texto de Wright antes referido.

Será Otra Cosa: Caricaturas Políticas, Racismos y Colonialismos: Puerto Rico y Francia[1]

 

Especial para en Rojo

Carmelo Delgado Cintrón enCien años de caricaturas políticas puertorriqueñas(1898-1998): La caricaturización del proceso políticocontextualiza el desarrollo de las caricaturas políticas de Puerto Rico en una historia más larga proveniente de múltiples genealogías desde fines del siglo XVI.  El libro va más allá de una mera labor de recopilación y sitúa la producción de caricaturas en un arco multidisciplinario amplio que posibilita apreciar su relevancia y valor para generaciones futuras.

El libro tiene una tensión muy fértil entre dos planteamientos definitorios de la caricatura.  Por un lado, Delgado asocia el acto de caricaturizar con el ejercicio de la libertad de expresión que socava los cimientos de regímenes opresivos y autoritarios.  Al estar abocado al desenmascaramiento de verdades subyacentes, se dirige a la subversión del orden establecido.  Por otro lado, está la visión de la caricatura como fuente de ideología que plasma los sesgos discursivos de una sociedad.

Tengo ciertas diferencias y coincidencias con estas teorizaciones de la caricatura.  Para empezar, está la pregunta controvertida de si en efecto existe una verdad en el fondo de una representación, es decir, si la representación contiene de manera esencialista un significado único, universal y trascendental.  Esta premisa ha sido cuestionada desde aproximaciones postestructuralistas y de los estudios culturales que plantean que toda pretensión de esencia interpretativa es inestable dada la indecibilidadintrínseca del lenguaje y la representación.

Todo discurso humorístico, incluyendo el discurso de la caricatura, es interactivo y sus significados dependen de la construcción conjunta de los participantes, tanto el caricaturista como sus audiencias.  En el contexto de caricaturas racializadas, Stuart Hall plantea que la agresión simbólica de convertir una persona o un grupo en una «otredad» a través del humor y los estereotipos de la caricatura racial no pueden ser comprendidos fuera del contexto de la creación de una cohesión de grupo, es decir, son precisamente esos procesos de agresión los que constituyen una cohesión identitaria.  El humor compartido crea solidaridades sociales que en el proceso de identificar sujetos sociales con subjetividades afines también construye espacios de exclusión y otredad.  Algunas caricaturas pretenden incluir a algunas personas en un humor compartido mientras excluyen a otras.  Aunque el humor puede ser solidario y sensible, muchas veces reifica prejuicios pre-existentes en vez de invocar una subjetividad de humor democratizante e inclusiva.  De esta manera, el humor puede generar espacios de identificaciones contradictorias que coexisten.

Aunque coincido con el profesor Delgado en que caricaturas que transgreden las estructuras y discursos autoritarios de un régimen pueden ser profilácticas o saneadores, igualmente entiendo que pueden haber caricaturas que replican los valores racistas, sexistas o clasistas que marcan relaciones de poder desigual en un contexto social.  Como resultado, me inclino hacia el lado de la definición de la caricatura del profesor Delgado como un proceso sesgado ideológicamente, al cual le añadiría el lenguaje de construcciones de «verdades,» unas en competencia con otras o unas más hegemónicas que otras más invisibilizadas. La caricatura, en vez de tratar del descubrimiento de verdades,nos sitúa frente al proceso contencioso de las construcciones de «verdades» por diferentes actores sociales.

En los eventos violentos e imperdonables acontecidos en París en torno a la revista Charlie Hebdo vemos como se articuló el conflicto como un choque civilizatorio, «clash of civilzations», entre, por un extremo, la democracia occidental caracterizada por la libertad de expresión y el humanismo secular y, por el otro extremo, la blasfemia, la Islamofobia, la intolerancia religiosa y étnica, la insensibilidad y los males de la democracia y el secularismo occidental.  Se ha pretendido representar a la revista «Charlie Hebdo» como un «equal opportunity caricaturist», pero el historial no es tan inocente ni neutral.  Gary Younge contextualiza bien el conflicto.  Aunque claramente se trata de una transgresión al principio de la libertad de expresión, Younge plantea que todos los países, incluyendo Francia, imponen límites a la libertad de expresión y que dicho principio es realmente contingente a pesar del discurso sobre su carácter «sagrado». Resalta cómo las sociedades siempre trazan líneas altamente contenciosas y cambiantes sobre los estándares aceptables del discurso público en torno a temas culturales, raciales y religiosos. Como ejemplos, menciona que en el 2005 Le Monde fue hallado culpable de «difamación racista» contra Israel y el pueblo judío, en el 2008 un caricaturista de Charlie Hebdo fue despedido luego de hacer comentarios antisemitas en una columna y en el 2006 el periódico Danés que publicó unas caricaturas controvertidas de Mahoma justo dos años antes había rechazado unas caricaturas comparativamente livianas sobre la resurrección de Cristo.  Como resultado, Younge se pregunta si el trazado de las líneas de la libertad de expresión protege a los musulmanes también.

Más aún, Francia, un país con una historia colonial cuyas continuidades racializadas y discriminatorias se hacen sentir en las entrañas de la metrópolis, tiene una relación muy conflictiva con las poblaciones provenientes de las ex-colonias, particularmente de ascendencia islámica que fueron punta de lanza en los procesos de desmantelamiento del imperio francés.  Síntoma de los resentimientos históricos es que en el 2005 Francia pasa una ley sobre colonialismo cuyo Artículo 4 requería que los maestros de escuela superior enseñaran los «valores positivos» del colonialismo, particularmente en el norte de África.  Como plantea Gilbert Achcar, esto sería análogo a que en Estados Unidos se pasara una ley para que se representara positivamente la historia de la esclavitud. Aunque luego en el 2006 se revocó dicho Artículo de la ley francesa, ilustra las continuidades profundas de las genealogías de dominación colonial que resurgen en el redibujo de las líneas imaginarias para distinguir e imaginar de manera maniquea las civilizaciones.

Mientras grupos marginados sigan siendo el objeto repetido de caricaturas estereotipadas precisamente por ser marginados, la pregunta difícil que me ha planteado este conflicto en París ha sido el uso imperial y propagandístico de la consigna de la «libertad de expresión» en el trazado del «clash of civilizations».  Por tanto, aún coincidiendo con el profesor Delgado en que la libertad de expresión es central a la definición de la caricatura, entiendo también que la  libertad de expresión puede ser apropiada y desplegada de maneras contenciosas que replican lo peor de nuestras historias opresivas.

El libro del profesor Delgado contiene ejemplos excelentes de caricaturas que se apropian de estereotipos racistas, como lo son muchas de las caricaturas de Estados Unidos que dilucidan el contacto colonial en el contexto de políticas imperiales.  Independientemente de las intencionalidades de los caricaturistas, dichas representaciones están sujetas a la interpretación de sus receptores, los cuales pueden participar de las premisas racistas de la iconografía visual de la caricatura o sentirse ofendidos y silenciados ante la misma.

La dificultad estriba en distinguir cuando una caricatura es subversiva y cuando es opresiva dada la ambigüedad inmanente del lenguaje y la representación.  En otras palabras y como bien le preocupa a Amy Adler, cómo sabemos si una apropiación de un estereotipo racista o sexista, por ejemplo, es una apropiación subversiva que transgrede los imaginarios dominantes o si meramente reproduce las premisas racistas o sexistas subyacentes.  El humor a veces puede implicar una crítica social o ser cómplice de formas dominantes en la cultura visual o ser indistinguible el uno del otro.

FUENTES:

Gilbert Achcar (entrevista), profesor de la Universidad de Londres, Escuela de Estudios Orientales y Africanos, (9 de enero de 2015) disponible enhttps://www.democracynow.org/2015/1/9/gilbert_achcar_on_the_clash_of

(última visita 9 de febrero de 2015).

Amy Adler, What’s Left?: Hate Speech, Pornography, and the Problem for Artistic Expression, 84 Cal. L. Rev. 1499, 1572 (1996).

CARMELO DELGADO CINTRÓN, CIEN AÑOS DE CARICATURAS POLÍTICAS PUERTORRIQUEÑAS (1898-1998): LA CARICATURIZACIÓN DEL PROCESO POLÍTICO (Ediciones Puerto 2013).

Chloé S. Georas, Historia de deformidades perfectas y la imposibilidad de la segunda muerte: Reseña del libre del Dr. Carmelo Delgado Cintrón titulado Cien años de caricaturas políticas puertorriqueñas (1989-1998), 13 Revista de la Academia Puertorriqueña de Jurisprudencia y Legislación(2015).

Stuart Hall, “The Spectacle of the ‘Other’”, Representation: Cultural Representations and Signifying Practices(Stuart Hall ed., Sage Publications 1997).
Gary Younge, Charlie Hebdo: The Danger of Polarised Debate, The Guardian, 11 de enero de 2015, https://www.theguardian.com/commentisfree/2015/jan/11/charie-hebdo-danger-polarised-debate-paris-attacks.
Biografía: Chloé S. Georas es Catedrática de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico donde combina sus formaciones en Derecho y Estudios Culturales e Historia del Arte. Cursó sus estudios de Derecho en New York University para su J.D. y la Universidad de Ottawa para su LL.M. y sus estudios en Historia del Arte en Binghamton University para su M.A. y A.B.D. En su trabajo de enseñanza e investigación examina las intersecciones complejas del derecho con nuevas tecnologías, género, historias coloniales y raciales, memoria cultural y arte.  Ha publicado sus escritos académicos tanto en Puerto Rico como fuera, incluyendo Estados Unidos, Canadá, España, Inglaterra, Chile y Argentina.
[1]Este ensayo es un extracto de un artículo escrito para la presentación del libro del Dr. Carmelo Delgado Cintrón, titulado Cien años de caricaturas políticas puertorriqueñas(1898-1998): La caricaturización del proceso político, publicado en el 2013 por Ediciones Puerto en una edición bilingüe.

Organizaciones magisteriales en desacuerdo con el anuncio de retorno a las escuelas

CLARIDAD

La presidenta del grupo EDUCAMOS, Migdalia Santiago, tildó de irresponsable al gobernador entrante, Pedro Pierluisi, tras este decir en conferencia de prensa el pasado 4 de enero que se prevé el reinicio de las clases presenciales en las escuelas públicas y privadas del país a principios de marzo de este año.“Es muy irresponsable de parte del nuevo gobernador de Puerto Rico decir lo que no sabe. Las escuelas de Puerto Rico no están listas, no estuvieron listas durante los temblores, no están listas para el reinicio del curso presencial”, dijo Santiago en entrevista con CLARIDAD.

 

Por su parte, Grichelle Toledo, secretaria general de la Asociación de Maestros de Puerto Rico (AMPR), consideró irreales las expresiones del recién juramentado gobernador: “Hasta que no haya un 70% de la población vacunada contra el Covid-19 y el proceso de inmunidad se desarrolle en la gente, tenemos que ser bien cuidadosos al hablar de un retorno presencial a la sala de clases”, dijo.

“Pretender y decir categóricamente que iniciamos presencialmente en marzo es irreal. Eso es bien poco probable”, continuó.

Asimismo, el vicepresidente de la Federación de Maestros de Puerto Rico (FMPR), Edwin Morales Laboy, hizo un llamado a la administración entrante a tener cautela ante los procesos de retorno a las aulas. “Hay que ir paso a paso. Establecer comités de salud y seguridad por escuela para que estos organicen protocolos particulares para cada escuela. Paso a paso para que no implique un retroceso en los contagios”, expresó públicamente.

Los tres portavoces coincidieron en que los miembros del magisterio están prestos para trabajar en las escuelas y son conscientes de la necesidad de retomar las clases presenciales, pero, además, en que la salud y la seguridad de la comunidad escolar tienen que ir por encima de cualquier consideración de término académico.

Sobre la infraestructura de las escuelas públicas, Migdalia Santiago comentó que, por ejemplo, el plantel de la escuela superior Juan Ponce de León en la avenida Barbosa de San Juan, donde enseña, solo tiene dos lavamanos para una matrícula de 300 estudiantes. Hay otros planteles escolares que disponen de un solo lavamanos, añadió también Toledo. A juzgar por ellas, esto es indicativo de que las escuelas no están preparadas para recibir a la comunidad escolar porque en muchas no se podría seguir las recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) para mitigar el contagio con el virus.

“Las escuelas se pueden abrir, como estuvieron abiertas de agosto a diciembre; pero que sea para desinfectarlas y prepararlas”, dijo Toledo. Antes de retomar la modalidad presencial, “tenemos que garantizar que esté disponible todo el equipo necesario, que haya estaciones para lavado de manos, establecer horarios para que se pueda desinfectar”, añadió.

Según los entrevistados, tampoco podría reiniciar el curso presencial en marzo si se considera el proceso de vacunación de los maestros y maestras. El general de la Guardia Nacional, José Juan Reyes, ha dicho públicamente que el personal de las escuelas pertenece a la etapa 1B de vacunación, por lo que recibirán la primera dosis de la vacuna contra el COVID-19 después del personal de salud y de las personas de 65 años de edad o más. Las 40 mil personas que trabajan en las escuelas públicas del país comenzarían a vacunarse a partir del 15 o 20 de enero.

“Que Pedro Pierluisi diga que los maestros estarán vacunados en febrero sugiere que van a cambiar el plan ya establecido o que está mintiendo para las gradas”, afirmó Santiago.

“A eso le añade que la niñez y la juventud no son parte de los sectores  de la población para los que se aprobó la vacuna, por lo tanto, no serán vacunados y seguirán siendo posibles transmisores del virus”, añadió la portavoz de EDUCAMOS. El cuadro se complica entre los estudiantes si se tiene en cuenta que los topes de matrícula por salón son entre 25 y 30 alumnos. “No habría seguridad de distanciamiento físico ni se podría velar por que los niños se mantengan con las mascarillas y se laven las manos cada dos horas”, dijo Santiago.

La administración pasada había estructurado un protocolo para utilizarlo al momento de retornar a las aulas, y la nueva secretaria de Educación, Elba Aponte, quien era la presidenta de la AMPR, debe estar enterada de ese plan, señaló Migdalia Santiago.

“El plan había sido empezar de manera híbrida cuando hubiera las condiciones según las especificaciones del CDC: contagios en menos del 5% y que ese patrón se mantuviera por dos semanas. En Puerto Rico no hemos disminuido a ese nivel de contagio (actualmente la isla tiene una tasa de contagio de sobre el 10%), así que no hay las condiciones”, indicó la maestra.

Según la portavoz de la AMPR, ese protocolo se comenzará a implementar con los empleados que se reporten a los planteles escolares a partir del 8 de enero. Pero Toledo hizo la advertencia  de que, tras el receso navideño, esos empleados volverán a la escuelas sin estas haberse limpiado y desinfectado.

“El retorno a la modalidad presencial implica, además, la compra de miles de mascarillas, de desinfectantes, y eso ninguna escuela lo ha recibido todavía”, aseguró Santiago.

La Federación no descarta la resistencia de sus miembros a acudir a los planteles escolares a impartir clases en caso de que no se cumpla con todas las medidas necesarias y recomendadas por los sectores salubristas.

“No quisiera pensar que al poco tiempo de la reapertura tengamos que asistir al entierro de algún miembro de la comunidad escolar. Hay que ser responsables. No estamos hablando de una fábrica de salchichas, sino de la escuela pública de este país, de más de 20 mil maestros, 300 mil estudiantes y miles de empleados del comedor y de mantenimiento”, concluyó Santiago.

 

Miel que me das: «Eros nuevamente» – Íbico

Ilustración de Emanuel Torres

Eros nuevamente

Eros nuevamente, mirándome con ojos lánguidos

detrás de párpados marinos,

con sus variados encantos me lanza

en la red insondable de Afrodita.

 

Y sí, al acercarse, tiemblo,

como un caballo enyugado, pero también

victorioso que, viejo

entre carros veloces, accede, reticente, a la carrera. 

 

(Fragmento 287 de Íbico, traducido del griego antiguo por Cristina Pérez Díaz)

En la columna semanal «Miel que me das» comparto mis traducciones al español de poesía lírica escrita en griego antiguo o latín entre los siglos séptimo a.C. y primero d.C.

Íbico, poeta lírico del siglo sexto a.C., originario de Magna Grecia (hoy la costa sur de Italia), quien, quizás, escribió también desde la isla de Samos, bajo el mecenazgo del tirano Polícrates. Compuso poemas de temas eróticos y mitológicos, de los cuales sólo se conservan fragmentos, rescatados a partir de citas en obras de otros autores y de papiros egipcios. El fragmento 287, que traduzco aquí, es una monodia, o canto a una sola voz, probablemente para ser cantado con el acompañamiento de la lira.

 

 

 

 

 

Nuevo bautismo en las aguas del pueblo

Paulo Freire

 

Especial para En Rojo

Actualmente, cuando hablamos de la realidad social y política en América Latina y Caribe, es común que surjan propuestas de reanudar el trabajo de educación de las bases. Muchos recuerdan con gratitud y nostalgia las intuiciones proféticas y el innovador método de alfabetización y concienciación de adultos, llevado a cabo por el gran Paulo Freire, cuyo centenario de nacimiento, en 2020, acabamos de celebrar.

Si miramos la realidad actual, en las últimas décadas, el mundo ha cambiado mucho. La población se ha vuelto más urbana. Para la mayoría de las personas, las condiciones de vida en las periferias urbanas se han hecho más difíciles. La lucha por la supervivencia es más exigente. Hay hermosas experiencias de inserción de personas y comunidad, sea en comunidades indígenas, sea en grupos afro descendientes, sea en poblaciones de periferia urbana, pero parecen menos frecuentes y tienen que tomar otras formas. Además, en los últimos decenios, iglesias y sociedades han experimentado un proceso de autocierre que dificulta más esa retomada de un proceso de educación social y política. Parece que hoy menos pastores y cristianos intentan unir fe y vida, espiritualidad y compromiso social.

En el campo de la política, en los últimos años, además de las diversas formas de desestabilización de gobiernos no alineados con su política neoliberal, el Imperio de los Estados Unidos ha organizado nuevas tácticas de guerra mediática. Coopta a gobernantes. Utiliza el poder judicial, parlamento y medios de comunicación para sus intereses. En algunos países como Brasil, ha logrado inocular en la sociedad una regresión social y política que, hace algunos años, nadie hubiera imaginado posible. Por eso es cada vez más urgente reanudar el proceso de educación popular y el proceso de organización de las bases, así como profundizar la unión de las fuerzas progresistas en torno a un proyecto político común.

El principio fundamental de lo que se llama de “educación de base” es la convicción de que «el pueblo es y debe ser sujeto y protagonista de su propia historia». Cuando comenzó el proceso de los foros sociales, se decía: «pensar globalmente, actuar localmente». Con el tiempo, se hizo cada vez más claro que no podemos separar estas dos dimensiones. Una dimensión interfiere profundamente con la otra. La intensificación de la minería en el Amazonas depende de la bolsa de valores de Beijing. Cada lucha local tiene que tener en cuenta el proceso internacional.

Un elemento desafiante, pero aún esencial, es que el trabajo de base requiere inserción. No se puede hacer sólo con consejos casuales, como si fuera «desde fuera». La inserción debe ser organizada, planificada y sistematizada. Su objetivo es conocer la realidad desde dentro y con la comunidad organizar los pasos del proceso y planificar las acciones a realizar. Este proceso: acción, reflexión, acción toma cuerpo al clarificar un horizonte político, pedagógico, organizativo que sería la concreción de lo que dice el Foro Social Mundial: «Un mundo nuevo es necesario. Juntos podemos hacerlo posible».

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.