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Pedro Grant Chacón:  a 100 años de su natalicio

Por Doris Pizarro y Ángel Pérez/Especial para CLARIDAD

El 3 de abril del 2020 se cumplen  cien años del natalicio de uno de los más grandes sindicalistas del siglo XX: Pedro Grant Chacón.  Pedro, cuyas aportaciones  trascienden el suelo boricua, nacióen el pueblo de Aguadilla, donde a escasa edad se mudócon su familia a la República Dominicana. Su padre era maestro quien a  pesar de su  formación universitaria-no conseguía empleo y tuvo que emigrar.

Terminó su escuela superior en la Nocturna de la Escuela Superior Central. Trabajó como asistente de biblioteca en el Departamento de Agricultura de Puerto Rico en 1941 y  más tarde  como obrero en los muelles, conectando con la realidad de los que sudan. A pesar de conocer de cerca los sufrimientos de los trabajadores, no creyó de buenas a primera en el sindicalismo. Dice en sus  Memorias[1]: “Nadie nace sindicalista. Nadie nace con conciencia  para luchar por  mejores condiciones de vida”  y por ello  daba siempre importancia a la formación obrera.

Su trabajo no fue fácil. Pedro comenzó a organizar obreros desde la década del cuarenta  del siglo XX con el fantasma de la traición de la Federación Libre de Trabajadores ( FLT )y del Partido Socialista  y; posteriormente ver la división y el debilitamiento de la Confederación   General de Trabajadores (CGT),  de cara a la ofensiva  ideológica del Partido Popular y  el inicio de la Operación Manos a la Obra. Conoció la cooptación del liderato obrero y vio el desarrollo del sindicalismo amarillo  de las uniones internacionales de aquella época junto con la imposición de la Ley Tatf Harley, la camisa de fuerza del movimiento obrero, como se le nombraba. Vivió eventos claves de este periodo, como fueron la ofensiva del capital, la constitución del Estado Libre Asociado,  la Revolución del 50, el ataque al Congreso, entre otros, los cuales abonaron al desarrollo de una conciencia nacional  y su eventual integración formal a la lucha por la independencia y la soberanía nacional hasta sus últimos días de  su vida.

Junto con ello, mantuvo su compromiso con la lucha y organización sindical de los trabajadores.  Ello,  con la convicción   de que las reivindicaciones verdaderas de los trabajadores-marchan a la par con la lucha por la autodeterminación  e Independencia de  Puerto Rico. Esa conciencia se profundizó con su militancia en el Movimiento Pro Independencia a partir de 1960– y posteriormente  en el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) donde ocupó cargos de la más alta responsabilidad. Hasta sus últimos momentos de vida , estuvo claro en la vinculación  del movimiento obrero con la lucha de por la soberanía e independencia, reclamando a su vez completa autonomía en sus  procesos  y decisiones internos. También llegó a incentivar  la unidad del sindicalismo con el  movimiento estudiantil universitario, en  las  luchas contra el ROTC , el  Servicio Militar Obligatorio y recíprocamente ,en apoyo  a conflictos obreros, aportando siempre su sabiduría a dichos  procesos.

Un dirigente político de alta talla

Pedro estuvo vinculado a los  procesos sindicales más importantes del siglo XX y  de la primera década del siglo XXI. Para 1964, de  mano de su amigo Moisés Lebrón, organizaron  la Unión General de Trabajadores (UGT) , afiliada a la Boilermakers de  Estados Unidos. Más adelante la UGT se desafilió  de esta.

La   UGT,  abrió nuevos rumbos al sindicalismo puertorriqueño apoyando  la organización de uniones independientes en el sector privado, asesorando la organización de las corporaciones públicas  y de diversas agencias gubernamentales incluyendo municipios.  Ese proceso-con el liderazgo certero de Pedro Grant,  terminódesarrollando al Movimiento Obrero Unido (MOU) -un proyecto orientado la unidad en la acción de las luchas obreras del momento.  El MOU logró agrupar  a distintas organizaciones sindicales, con una clara visión de lucha social radical y  combativa, unitaria y contextualizada en la problemática colonial; con  una nueva visión clasista  e internacionalista de la lucha social y política en el contexto de la llamada Guerra Fría entre los países capitalistas y el campo socialista.  Pedro Grant y otros sindicalistas integraron  esto a su formación ideológica mientras contribuía a la formación de  un amplio movimiento de base que tuvo repercusiones políticas  nacionales e internacionales. Cabe señalar la influencia en este proceso del Partido Socialista Puertorriqueño y el colectivo dirigente de su Secretaria de Asuntos Obreros y Sindicales (SAOS). La modalidad de los círculos de estudios para la formación obrera que incluía economía política y filosofía  marxista, historia del movimiento obrero, legislación laboral, entre otros contenidos, contribuyó a  la solidez de este sector sindical.

Conocer  las aportaciones de Pedro Grant a la lucha contra el colonialismo y el capitalismo requiere  un espacio más amplio. Aun así queremos destacar otras de sus aportaciones valiosas, enfatizando que fue un proceso colectivo de  muchas personas, incluyendo destacados  abogados sindicalistas, entre ellos el recién fallecido Luis Escribano Díaz, quien merece un artículo aparte- uno de los forjadores del Bufete Sindical y múltiples procesos de lucha sindical. Destaca el  apoyo al fortalecimiento de los sindicatos petroquímicos en la CORCO de Peñuelas,  la Union Carbide, la GULF, entre otros; y elevar a un plano superior la combatividad y la solidaridad obrera en huelgas destacadas de la época, como la de la Puerto Rican Cement de Ponce.

Vimos que Pedro Grant contribuyó además a la desafiliación de uniones independientes de sindicatos patronales internacionales  en militantes campañas contra el colonialismo sindical. A la par, dio visibilidad al sindicalismo puertorriqueño con la vinculación de este   a organizaciones  regionales e internacionales , como fueron el Congreso  Permanente de Unidad Sindical de los Trabajadores de América Latina y el Caribe (CPUSTAL) y la Federación Sindical Mundial (FSM) , así como una  profunda relación con la Central de Trabajadores de Cuba. En un esfuerzo con diversos sectores sindicales y políticos, Pedro Grant, junto a Luis Escribano y otras  personas fueron  de los  gestores principales  del Instituto Laboral de Educación Sindical  (ILES) uno de los esfuerzos de formación obrera claves de finales del siglo XX y principios del XXI.

Una visión clasista e independentista  de la lucha obrera

En sus Memorias decía “siempre me considerénacionalista”.  Era que para él,  la lucha social tenía muchos frentes y espacios para alcanzar el poder de los(as) trabajadores, incluyendo en el plano político organizativo, la conquista de la independencia y la soberanía nacional reconociendo el derecho al ejercicio de todas las formas de lucha. Nunca escondió su afiliación ni militancia política. Aceptóla encomienda de ser  candidato a senador por acumulación por el Partido Socialista Puertorriqueño en 1976, junto a Juan Mari Brás como candidato a la gobernación. Hasta el final de su vida, reafirmó el socialismo como aspiración suprema y justa  de las clases trabajadoras. Por ello, podíamos ver en Pedro las cualidades de un dirigente político accesible, unitario, sencillo, inclusivo y solidario. Dispuesto a compartir, valiente , trabajador, disciplinado y afable.

Habrán más espacios para hablar y celebrar la vida de este dirigente obrero y la del Lic.  Luis EScribano. Retomaremos  las actividades programadas a su nombre por parte de diversas organizaciones, esperando que surjan otras donde se destaque su dimensión nacional y continental.

 

[1]Ver Memorias de un líder sindical(2005) editadas por Ramón Arbona Martínez y Armindo Núñez Miranda.

Cuba trabaja en una vacuna con tecnología propia para combatir la Covid-19

Cuba aplica un ensayo clínico para una vacuna desarrollada con tecnología propia y destinada a activar el sistema inmune innato para combatir al nuevo coronavirus SARS Cov-2, causante de la COVID-19.

Durante una mesa redonda dedicada a la biotecnología cubana, Gerardo Guillén, director de investigaciones del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), explicó que el medicamento denominado CIGB 2020 está sometido a ensayos clínicos en el hospital Luis Díaz Soto, de La Habana, con pacientes voluntarios sospechosos de ser portadores de la enfermedad, resalta la ACN.

Agregó que se aplica de forma nasal y sublingual para fortalecer estas áreas y ya se han observado resultados alentadores respeto a la activación del sistema inmune innato, lo cual resulta muy importante para combatir con éxito esta enfermedad.

Hemos visto como se estimulan las moléculas de la superficie de la celular que marcan el sistema inmune innato relacionado con los virus fundamentalmente y además estamos evidenciando a nivel de sangre que se están estimulando linfocitos y otros cromatógrafos que son encargados de presentar los antígenos al coronavirus, explicó el investigador.

Agregó que el CIGB 2020 es un medicamento que se inserta, junto con otra vacuna cubana desarrollada por el Instituto Finlay, en una campo de investigación muy debatido en la ciencia contemporánea que es el desarrollo de vacunas específicas para estimular la inmunidad innata, lo cual es impulsado por el nuevo coronavirus.

Nuestros investigadores han sido capaces de poner en tiempo récord las tecnologías de laboratorio a disposición de esta investigación y luego de estos primeros resultados continuaremos con los ensayos y analizando los resultados, destacó Guillén.

Radio HC

La agonía de nuestra época

Eduardo Arroyo Laguna

La pandemia del coronavirus ha paralizado a la globalización neoliberal hegemónica, que pasa de ser un modelo de puertas abiertas a terminar acuartelada en las casas de la población mundial.

Su carácter imponente y olímpico es mellado por las limitaciones del libre mercado, cuyas corporaciones transnacionales y empresas privadas están más interesadas en hacer valer la ley de la ganancia y su bienestar particulares. Retorna el Estado protector, el que frente a las pandemias y miedos globales recupera su rol de asistencia al bien público. Es, por tanto, el fin de las viejas seguridades y la conciencia de las vulnerabilidades del modelo global, de su individualismo, egoísmo y consumismo asfixiantes, permitiendo reflexionar sobre la importancia de la fraternidad en esta hora que golpea al conjunto de la humanidad. “Remar juntos” ha dicho el Papa Francisco en estos tiempos en que debería primar la solidaridad.

La incertidumbre se generaliza, es decir, la imposibilidad de saber qué pasará en el porvenir a partir del parteaguas que ha sido esta pandemia. No sabemos si regresaremos al trabajo, si este se irá a la quiebra ante un público quebrado que está gastando sus últimos ahorros en la cuarentena familiar, clases medias que viven en la pobreza y un mundo pobre que debe vivir de los subsidios estatales. Prefiguramos que las viejas formas de vivir en sociedad cambiarán. Es la agonía de los viejos tiempos y la inseguridad del presente y el futuro.

Nuestra época sigue en el cuadro recesivo abierto en el año 2008, en el que las grandes empresas bancarias quebraron. No hemos vuelto a la anterior productividad ni en EEUU ni en Europa manteniéndose una China ralentizada y el sudeste asiático con los tigres y dragones a la vanguardia. Es de suponer que la paralización planetaria actual acentuará la recesión.

La civilización global de hiperconsumo entra en crisis con esta súbita frenada así como sus manifestaciones (turismo, espectáculos artísticos, farándula; campeonatos deportivos a escala planetaria, olimpiadas; restaurantes, bares, cines, gimnasios, hoteles; escuelas, universidades, etc).

Los viejos mitos de libertad, igualdad y fraternidad no han sido aplicados en el mundo, de lo contrario no tendríamos los dantescos cuadros de desigualdad social en los casos de salud, educación; pobreza crónica y extrema; brechas de género, raciales, étnicas, etc. Toda una modernidad basada en el mito del progreso, la utopía y fe en la razón ilustrada se viene al suelo.

La especie humana ha demostrado ser sumamente irracional cayéndose el viejo pensamiento aristotélico y el pensamiento helenístico en su conjunto. Los miedos globales, el pánico reflejan el descontrol de la población mientras la codicia sin freno movida por la sempiterna ley de la ganancia de los consorcios internacionales está a la base de los enfrentamientos de clases, desigualdades y destrucción del medio ambiente.

Es tan fuerte el cataclismo que regresan los actores y axiomas repudiados por este modelo: vuelve el Estado, retorna la inversión en la gente pobre lo que no se acusa de populismo, trascienden las soluciones colectivas ya no calificadas de socialistas.

LA CRISIS ESTRATÉGICA DE LA MODERNIDAD CAPITALISTA

La modernidad ha generado un alto desarrollo tecnológico basado en la explotación de una clase sobre otra, ante la que Karl Marx y Federico Engels plantearon cambiar las cosas desde las miras del proletariado (1). Previo a ellos, maestros de la economía clásica como Adam Smith y David Ricardo habían considerado que el motor de la sociedad humana era la lucha de clases, solo que ellos defendían las miras burguesas.

La modernidad nace en una atmósfera preñada de agitación, turbulencia, “…transformación de nosotros y del mundo y que, al mismo tiempo, amenaza con destruir todo lo que tenemos, todo lo que sabemos, todo lo que somos…En el siglo XX, los procesos sociales que dan origen a esta vorágine, manteniéndola en un estado de perpetuo devenir, han recibido el nombre de ‘modernización’…estos valores y visiones llegaron a ser agrupados bajo el nombre de ‘modernismo’…” (2).

Sin embargo, pese a todos los adelantos tecnológicos de la era presente, no se ha construido una civilización superior sino una destructiva del cosmos, hiperconsumista, individualista, narcisista, presentista, cayendo los valores que irradiara la revolución francesa (libertad, igualdad, fraternidad).

En estos tiempos de coronavirus, en las ciudades más prósperas según la OCDE, sea París, Hong Kong, Santiago de Chile o New York, la desigualdad social está a flor de piel generando grandes manifestaciones en las que son los jóvenes y las mujeres los manifestantes protagónicos. La historia mundial recuerda manifestaciones de dos millones de mujeres y feministas en Santiago de Chile, la multitudinaria este año en Madrid así como la gran marcha ¡NI UNA MENOS! en el Perú y la movilización del año pasado por el orgullo gay.

¿Qué fue de la libertad, igualdad y fraternidad? La globalización ha acentuado las desigualdades privilegiando el asunto de la libertad y dentro de las libertades la del mercado, no la libertad de expresión, de movilización, de migración. El libre mercado solo favorece la libertad de las corporaciones transnacionales y empresas privadas, no la de los de abajo que sienten la discriminación y no son iguales ante la ley aunque la Declaración de Derechos Universales de Naciones Unidas diga lo contrario. Hay conciencia a nivel mundial de las desigualdades y de las imposibilidades de este modelo para acercar a los seres humanos.

¿Hay entonces algo en la naturaleza humana que impide el vivir en común?

Ya Thomas Hobbes, más bien monárquico, en 1651 anunciaba en su Leviatán los horrores e irracionalidad de la especie humana. Dirá que donde haya humanos habrá rencillas, envidia, competencia, guerras. No sólo refuta ese axioma que procede de la antigüedad helena y es repetido por todos de que el ser humano es un animal nacido con disposiciones naturales para vivir en sociedad sino que plantea que “…los hombres no derivan placer alguno (sino antes bien, considerable pesar) de estar juntos allí donde no hay poder de imponer respeto a todos ellos…Así pues, encontramos tres causas principales de riña en la naturaleza del hombre. Primero, competición; segundo, inseguridad; tercero, gloria…El único modo de erigir un poder común capaz de defenderlos de la invasión extranjera y las injurias de unos a otros…es conferir todo su poder y fuerza a un hombre, o a una asamblea de hombres, que pueda reducir todas sus voluntades, por pluralidad de voces, a una voluntad… Esta es la generación de ese gran LEVIATÁN o más bien (por hablar con mayor reverencia) de ese Dios Mortal a quien debemos, bajo el Dios Inmortal, nuestra paz y defensa. Pues mediante esta autoridad concedida por cada individuo particular en la república…resulta capacitado para formar las voluntades de todos…a los fines de que pueda usar la fuerza y los medios de todos ellos, según considere oportuno, para su paz y defensa común…” (3).

Según Hobbes, la naturaleza humana estaba destinada al conflicto mientras Rousseau sostenía que el mal procede de la acción que el ser humano ejerce sobre la naturaleza humana. Para el primero, se requerirá de un Estado fuerte que modere las ambiciones de los seres humanos mientras el segundo acentuará la fuerza del hábito, las costumbres, la pedagogía, que llegue a establecer un contrato social que haga viable la vida en sociedad.

La propia revolución francesa y la modernidad que anuncia instaura grandes avances ideológicos, es un parteaguas con el feudalismo monárquico y augura el advenimiento del capitalismo de gran envergadura pero no considera la situación de los esclavos y las mujeres. De ahí que muera guillotinada Olimpe de Gouges, quien se atreviera a redactar una constitución alternativa en la que sí se consideraban los derechos de las mujeres y en que una mujer como Mary Wollstonecraft se enfrentara ideológicamente con Rousseau porque este intelectual relegara a éstas últimas a la escena doméstica. Así y todo, Rousseau nos deja interesantes notas sobre lo que consideraba los orígenes y fundamentos de la desigualdad entre los hombres. No habla de seres humanos sino de hombres asumiendo la caracterización de Aristóteles que asignaba al hombre la categoría de Uno, lo absoluto y a la mujer la categoría de lo Otro, el complemento.

Rousseau nos dice al tratar de entender si las desigualdades entre los seres humanos se acreditaban por la ley natural que “…Si seguimos el progreso de la desigualdad a través de las distintas revoluciones, encontramos que el establecimiento de la ley y del derecho de propiedad constituyó su primer término; la institución de la magistratura, el segundo; y el tercero y último fue el cambio del poder legítimo en poder arbitrario… apenas están reunidos en una misma sociedad, porque están obligados a compararse entre sí y a tomar en cuenta las diferencias que observan en el trato continuo. Estas diferencias son de varias clases, pero puesto que, en general, la riqueza, la nobleza o el rango, el poder y el mérito personal son las principales distinciones por las que se mide la sociedad, demostraría que el acuerdo o el conflicto entre semejantes fuerzas es la señal más confiable de un Estado bien o mal constituido. Mostraría que estas cuatro clases de desigualdad, dado que las cualidades personales son el origen de todas las demás, la riqueza es la última a la cual finalmente se reducen porque, al ser la más inmediatamente útil al bienestar y la más fácil de comunicar, suele utilizarse para comprar todo lo demás…Se colige de esta exposición que la desigualdad es casi inexistente en el estado de naturaleza, que saca su fuerza y su crecimiento del desarrollo de nuestras facultades y de los progresos del espíritu humano, y que finalmente se vuelve estable y legítima con el establecimiento de la propiedad y de las leyes…..la ley de la naturaleza se opone a que un niño mande a un anciano, a que un imbécil guíe a un hombre sabio y a que un puñado de gente nade en lo superfluo mientras la mayoría hambrienta carece de lo necesario” (4).

Rousseau llegará a percibir que los seres humanos pasarán a ser dependientes de la tecnología de la modernidad capitalista y que la industrialización depredaría a la naturaleza y, al hacerlo, corrompería y degeneraría a la especie humana.

La modernidad abierta por la revolución inglesa (1760), la guerra independentista norteamericana (1776), la revolución francesa (1789) que anunciaban una civilización diferente y superior no fueron tanto y asistimos al declive de esta civilización que bajo la égida del modelo global, la ha llevado al clímax de su avance y destrucción a la vez.

Hoy el imperio estadounidense naufraga con Trump a la cabeza, Bolsonaro en Brasil y el primer ministro italiano Salvino ha desaparecido de la escena pública en una Italia que agoniza ante la actual pandemia mientras China, Rusia y países del sudeste asiático (Singapur, Corea del Sur) vienen superando esta epidemia. Asombra que en plena pandemia y con una Europa muy infectada, lleguen sin mayores explicaciones 30,000 soldados estadounidenses a hacer maniobras con las tropas de la OTAN. Rusia está advertida y sus fronteras cerradas con el ejército en situación de alerta máxima. América, por su parte, participa dividida ante la actual pandemia con países que entran en cuarentena y otros que se niegan a hacerlo.

LA HERENCIA PASADA NOS DA BASES PARA UNA NUEVA CIVILIZACIÓN

Este modelo global data de la década del 90 del siglo XX y por tanto cumple treinta años de ejecutoria. Es heredero de la gran época de cambios que fueron los turbulentos años 60 del siglo XX de los que proceden las redes informáticas, las primeras computadoras, una sociedad virtual; una economía en red y una crítica al patriarcalismo y a toda la cultura que conlleva esta concepción de la vida sometida a fuego por las concepciones feministas, las ecologistas, las pacifistas, los movimientos por la defensa de los derechos humanos; los movimientos juveniles; las guerrillas; el movimiento negro, chicano, piel roja; la iglesia católica y el Concilio Vaticano renovador con Juan XXIII y Paulo VI con su encíclicas “De la vita humanae” y la “Populorum progressio”; el rock, el amor libre, la psicodelia.

La globalización a partir del Consenso de Washington (1990) unió todo el planeta, su espacio y su tiempo en uno solo, el espacio como un solo mercado y el tiempo como único, no la hora que varía según las latitudes. Nunca como ahora todos estamos en el mismo espacio y tiempo a la vez y conectados en el tiempo real. Disfrutamos de los adelantos de la informática, cibernética, robótica, biogenética, nanotecnología, lo que hace que la nuestra sea la especie humana más universal de todas.

Asentándose el proceso global, la sensación de bienestar que se abría con la caída del modelo soviético de construcción del socialismo y la paz que advenía (1985-1990) fueron rápidamente cortadas con la voladura de las Torres Gemelas y la Guerra del Golfo (1991) y con desajustes económicos en diferentes países, fuera en Japón, México, Argentina, Brasil hasta la quiebra de la gran banca desregulada en el año 2008.

A treinta años de hegemonía del modelo global del sistema capitalista crecen diversas crisis como la climática, hídrica, energética, alimenticia, recesiva, financiera, de valores morales.

Las potencias imperiales luchan por el control del planeta declinando la hegemonía de occidente (Atlántico norte) mientras insurge la fuerza del Asia y la presencia cada vez más protagónica del Océano Pacífico. El eurocentrismo declina ante nuevos enfoques para entender las cosas.

La guerra para controlar territorios y recursos (Irak, Afganistán, Libia, Siria) de parte de las potencias ha generado un descomunal movimiento migratorio. Hoy ante el belicismo, la exacción de recursos naturales, las sequías, desertificación de suelos, millones de ciudadanos se desplazan de sus lugares de origen y deambulan por Europa y Medio Oriente en busca de un lugar en que radicar.

Ello genera miedos globales, la fobia a lo diverso culturalmente, lo diferente racialmente, los sexos diversos, los géneros, la homofobia. Pese a la xenofobia, el mestizaje se extiende por todo el planeta.

La guerra avanza al terreno digital. De ahí el 5G chino que supera el 4G norteamericano y el 6G japonés, superior a todos. La guerra es digital, quien controle la información mundial controlará al poder.

El incendio de bosques en Australia, el Amazonas, África nos retraen a la crisis climática y el calentamiento global amenazador sobre el planeta.

Finalmente, la guerra epidemiológica del coronavirus, superior a las dos guerras mundiales del siglo XX, llevan a toda la población mundial al encierro en sus cubiles para no contaminarse. Estamos en la etapa de pandemias, es decir que las epidemias se tornan planetarias y afectan a todos por igual, de cualquier país, clase social, género, siendo los adultos con enfermedades el sector social en mayor riesgo. Es un fiel reflejo del nivel de contaminación de nuestro ambiente y se convierte en un problema estratégico.

Guerras militares por territorios y recursos, inmigrantes por todo el orbe y xenofobia, guerras digitales y hoy pandemias globales nos permiten concluir planteando que el mundo nuestro en su dinámica va quemando etapas y, por tanto, no volverá a ser lo que era antes. El capitalismo que se imponga será más democrático o más sanguinario dependiendo de las correlaciones de fuerzas planetarias que se vertebren. Así lo ha planteado el sociólogo Wallerstein: “Lo excepcional es la transición que desde hace 30 años venimos viviendo, desde el sistema-mundo capitalista hacia otra formación sociohistórica. A mi juicio podemos estar seguros de que en 30 años no viviremos en el sistema-mundo capitalista. En ese sentido, con la crisis coyuntural del capitalismo, converge una crisis estructural, un declive histórico del sistema-mundo. En eso se distingue esta fase de recesión económica mundial de otras anteriores: el nuevo sistema social que salga de esta crisis será sustancialmente diferente. Si evolucionará en un sentido democrático e igualitario o reaccionario y violento es una cuestión política y por tanto abierta: depende del resultado del conflicto entre lo que llamo “el espíritu de Davos” y el “espíritu de Porto Alegre”. En otras palabras, de la inteligencia y el éxito político de los movimientos antisistémicos” (5).

PROBABLEMENTE NO VOLVAMOS A LOS VIEJOS TIEMPOS

La vida no volverá a ser la misma, sobretodo porque las pandemias serán incontrolables. Superaremos una pandemia y caeremos en otra. Volveremos a nuestros trabajos y al cabo de algunos meses se declarará una nueva cuarentena. Nada está dicho.

La globalización ha sido extravertida y nos ha acostumbrado a grandes shows, farándula y consumismo. El tránsito abrupto al acuartelamiento sin anestesia presenta una especie humana no preparada para una larga cuarentena y la sana costumbre de la meditación. Hay muchas vidas vacías y sin sentido. La globalización ha achatado la existencia, la chabacaniza. Esta cuarentena ha demostrado a muchos la incapacidad de estar a solas, de soportarse a sí mismos.

Hay una posibilidad de que la población busque más bien a sus gobiernos nacionales más que un sistema hiperglobalizado. Es el tiempo de los Estados nación actuales, los que saben convivir con lo global ya que lo han hecho en estos últimos treinta años.

Asistimos al declinar de la globalización neoliberal y crisis estructural del sistema capitalista. Difícil y arriesgado predecir el futuro cuando las aguas están tan movidas. Los pobres, sin embargo, son los sectores más afectados y las clases medias no las tienen seguras. Son tiempos en que los Estados nacionales deben usar su ahorro para soportar la crisis. Por ser un asunto global, salir de esta pandemia requiere de soluciones globales en donde América Latina tiene mucho que decir dadas sus potencialidades en recursos, población y modo conductual de ser.

Si bien habrá una contracción mundial recesiva, el mundo sabrá salir adelante. La humanidad debe evaluar el papel de las corporaciones transnacionales que han industrializado en base al fósil petróleo y han destruido el medio ambiente. Ante la paralización de la industrialización, el planeta se ha descontaminado. La especie humana aparece como la más predadora en la historia del planeta. No se recordará otra especie más sanguinaria y tanática.

De otro lado, otro sector de la humanidad rinde culto a la vida, a eros. Allí la encíclica “LAUDATO SI”, del Papa Francisco, un excelente texto con explicaciones sociológicas, geográficas, ecológicas, verdadero himno llamando a cuidar nuestra casa a punto de ser liquidada por las fuerzas tanáticas. En el culto a la creación, la juventud y las mujeres cumplen una función central como lo han venido mostrando en sus movilizaciones. Greta Thunberg es el emblema juvenil de lucha contra el cambio climática, épica de nuestros tiempos.

Finalmente, hay que considerar que son tiempos en que Asia se perfila a la vanguardia y aguarda su hora. Baste ver que es la región que mejor controla la pandemia virológica mientras Europa está a la zaga así como EEUU y Latinoamérica reacciona dividida.

Agoniza una época y llegan tiempos diferentes.

 

(1) Marx Karl y Engels Federico, “Manifiesto del Partido Comunista”. 1848.

(2) Berman Marshall, “Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad”. Siglo XXI de España Editores, S.A., Madrid, 1988, páginas 1-5.

(3) Hobbes Thomas, “ LEVIATÁN 1”. Editorial La Página S.A., Editorial Losada S.A., Buenos Aires, 2003, páginas 126 a 164.

(4) Rousseau Jean-Jacques, “Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres”. Traducción: Fabienne Bradu con prólogo de Jesús Silva-Herzog Márquez. Gobierno Federal de México, Dirección General de Publicaciones con el apoyo de Pro Helvetia, primera edición en Cien del Mundo, 2012, páginas 93 a 95.

(5) Wallerstein Immanuel, “El sistema que salga de la crisis será muy diferente”. Entrevista de Íñigo Errejón y Pablo Iglesias, Revista Diagonal. Reproducida en “SOCIOLÓGICA” Nª 1, Revista del Colegio de Sociólogos del Perú, agosto de 2009, páginas 44-45.

  Arroyo Laguna es Decano Nacional del Colegio de Sociólogos del Perú

Miembro Directivo de la Asociación Latinoamericana de Sociología

Máscaras: Campaña por la salud

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

Ante la lenta respuesta del gobierno de Estados Unidos, al igual que la del gobierno de Puerto Rico, en proveer a los trabajadores de la salud del equipo protector necesario para atender la epidemia del coronavirus, en Estados Unidos, un grupo de voluntarios se unió para lanzar la campaña “Masks for America”.

El artista gráfico y novelista, Edgardo Miranda Rodríguez, de origen puertorriqueño dijo a CLARIDAD que la campaña, “Masks for America”, se lanzó el 28 de marzo con el apoyo de los artistas de la película los “Avengers”, lo que ayudó tanto a recaudar fondos para la compra inicial de los materiales, así como para dar a conocerla. En la iniciativa del grupo de voluntarios participan además de Miranda Rodríguez, un pediatra, un ingeniero experto en manufactura y cadena de suministro y una maestra. Agregó que el grupo se conecta directamente con proveedores de China de mascarillas a bajo costo aprobadas por la FDA, (Agencia Federal de Drogas), para su compra y entonces distribuirlas a las instalaciones médicas que las necesitan. Se esperaba que los primeros envíos de mascarillas equivalentes a las N95 a hospitales de la ciudad de Nueva York y Puerto Rico estuviesen programados para recibirse esta semana. La campaña, añadió el activista también está conectando a hospitales e instalaciones de salud que prefieran comprar suministros de manera directa con los fabricantes.

El rostro de “Masks for America”  esLa Borinqueña, una superheroína puertorriqueña de cómic creada por Miranda Rodríguez, quien es el enlace del grupo de médicos de la isla que participa en este esfuerzo.

“Crear un superhéroe, en este momento, significa que tiene que defender la justicia en el mundo real. La Borinqueña es un personaje que creé, que representa la necesidad actual de heroísmo”, expresó.

“The Doctors Borinqueños”, es el nombre con el cual el grupo de 30 profesionales de la salud de Puerto Rico se ha unido a “Masks for America”.

La doctora Sharon Meléndez contó a Claridad que el grupo son todos médicos jóvenes, algunos de los cuales ya han hecho trabajo voluntario tras el paso del huracán María y los terremotos en diciembre y enero. El grupo además ha montado una operación para fabricar un protector facial. “Hacer un protector facial cuesta 97 centavos y ahora los están vendiendo entre 15 a 20 dólares, eso es una falta de respeto, eso no cuesta eso”, acotó la doctora en Medicina General y añadió que los médicos son los que están costeando todas las mascarillas y guantes tanto para ellos como para todo su personal.

Acerca del envío de mascarillas que se espera ratificó que estas serán donadas a once CDT (centros de tratamientos), en once municipios, a la vez que denunció de que estos hospitales del gobierno no reciben los mismos incentivos que los hospitales grandes. Al otro grupo al cual se les donarán mascarillas, será a los policías, “lamentablemente ellos mismos son los que tienen que estar comprando sus mascarillas”.

Junto a la doctora Guzmán, lideran la campaña, las y los doctores, cardiólogo Luis Molinaris, la psicóloga Astrid Gandarilla, medicina general Carla Rossotti, Amneris Rivera y Christian Orama, estudiante de ingeniería mecánica de la Universidad Politécnica, quien fue el diseñador del protector facial

La doctora Guzmán lamentó la pérdida de dos médicos y de dos enfermeras, en los pasados días como consecuencia de exposición al coronavirus durante la atención a sus pacientes, por lo que significó que los primeros protectores faciales que se fabriquen serán donados a este personal. “Este esfuerzo continuará hasta que sea necesario”, dijo respecto a todo el trabajo de la campaña. En cuanto a la fabricación de los “shield cover”, Guzmán precisó que estos se están haciendo en un local en Toa Alta, y que esperan destinar una segunda ronda de fabricación para el público en general por una donación de cinco dólares. Con cada cinco dólares dijo es posible hacer otras tres máscaras.

Ambos entrevistados confirmaron que el cargamento de mascarillas dirigido a la isla desde Nueva York será recibido primero por el Municipio de San Juan, cuya administración ha colaborado con este esfuerzo, luego será dirigido a los CDT ya previamente identificados.

La COVID-19 y un mundo falto de estadistas

Por Randy Alonso Falcón

La humanidad está enfrentada a su mayor desafío global en el último medio siglo. Es una enorme crisis sanitaria causada por un agresivo virus; pero es también una crisis de dimensiones políticas, económicas, sociales y de valores de enormes consecuencias.

Tal desafío, en un mundo tan interconectado, requeriría de estadistas verdaderos capaces de encontrar respuestas audaces y globales. Pero, lamentablemente, esos líderes escasean en estos tiempos.

Estados Unidos, la mayor potencia actual, tiene “el peor presidente de la historia”, a decir de un artículo publicado por The Washington Post. Donald Trump ha sido un fiasco frente a la pandemia. Subestimó el peligro de la enfermedad para su país y el mundo; la tildó de una “simple gripe”, a pesar de alertas del Pentágono y de la comunidad de inteligencia, y se dedicó a jugar golf y tuitear frenéticamente contra los candidatos demócratas a la presidencia y los medios de comunicación.

Washington perdió semanas valiosas para prepararse ante el avance de la enfermedad desde Asia al resto del mundo. Hoy, ese país es el epicentro de la pandemia con el mayor número de infectados y muertos.

Trump ha actuado más como un candidato a la reelección que como Presidente. Sus erráticos pronunciamientos, sus enfrentamientos con diversos gobernadores y sus intentos de culpar a los demócratas, a los chinos y hasta al mismísimo Barack Obama del presente desastre, reflejan la pobreza de su liderazgo.

Pero no sólo la Casa Blanca no ha podido conducir el enfrentamiento interno a la pandemia, sino que no ha ejercido el liderazgo mundial que se pudiera esperar de la mayor potencia económica y militar del planeta. Por el contrario, Trump ha optado por enfrentarse a China culpándola de esta situación, se ha liado también a invectivas contra la Organización Mundial de la Salud y amenazado con retirar los fondos que entrega a esa instancia internacional, ha secuestrado a golpe de billetes en aeropuertos chinos cargamentos de mascarillas que habían sido vendidos a Francia o en Tailandia unas 200 mil previamente encargadas por Alemania, ha confiscado ventiladores y otros equipos e insumos médicos que iban hacia su vecino y aliado Canadá y mantiene criminales bloqueos contra Cuba, Venezuela e Irán.

Poco mejor lo han hecho los líderes europeos: enfrentados, divididos, poco cooperativos unos con otros. Mientras Italia y España casi morían de COVID, Alemania, Holanda y otras naciones ponían uno y otro obstáculo a la ayuda financiera necesaria parar enfrentar la terrible situación sanitaria, económica, laboral y financiera.

Sólo el pasado jueves, las autoridades europeas pudieron llegar a un acuerdo sesgado de apoyo a los estados miembros para enfrentar los impactos que va dejando la pandemia. La Unión de los 27 sigue sufriendo quebraduras que van más allá de la estampida británica del Brexit.

Se recogen los frutos trágicos de años de austeridad, recortes y políticas neoliberales que desarticularon los sistemas de salud y allanaron el camino a esta tragedia. A lo que se suma la rebatiña de equipos médicos entre países europeos, la falta de apoyo a Italia por parte del resto de Europa cuando aquel país se hundía entre enfermos y muertos, las presiones de empresarios que ponen por delante sus negocios ante la vida de sus trabajadores.

La Unión Europea y sus instituciones han quedado muy mal paradas ante la pandemia. El presidente del Consejo Europeo no tiene siquiera un equipo de médicos para enviar a la Lombardía; tampoco cuentan con hospitales de campaña ni reservas de mascarillas o respiradores para enviar como ayuda a un país miembro. Sin embargo, si hay armas y drones para la suerequipada policía de la frontera y fondos siempre listos para salir al rescate de los grandes bancos y empresas.

En América Latina y el Caribe se añoran los tiempos de fortaleza de la CELAC y UNASUR. No se ha podido lograr una estrategia regional concertada para enfrentar el desafío global de la enfermedad. Cada país ha asumido sus propias estrategias sin mucha solidaridad entre naciones hermanas. Ecuador vive una tragedia espantosa como resultado de un fallido ejercicio de Gobierno. Brasil se encabrita socialmente con un presidente inaudito que lejos de llamar a la responsabilidad se pasea festinadamente por las calles de Brasilia incitando al libre albedrío ante el peligro.

La región extraña los años que juntaron a Fidel, Raúl, Chávez, Lula, Néstor y otros dirigentes de más amplias miras en esta región.

Cuba -agredida y bloqueada-, enfrentada ella misma a la enfermedad en sus fronteras, no ha dudado en salir a ayudar a otras naciones del mundo, en América, Europa, Medio Oriente y África con decenas de brigadas de profesionales de la salud bien formados y altamente comprometidos con los destinos de los seres humanos.

También Rusia y China se han erigido en líderes de la cooperación internacional en estos difíciles tiempos. Mientras el gobierno de Estados Unidos y su presidente no pasan de prometer recursos millonarios que no llegan, y al mismo tiempo de desacreditar a China, la potencia asiática ha enviado productos e insumos y equipos de expertos médicos a decenas de países del mundo. Según cifras preliminares publicadas en medios chinos, hasta el momento 178 vuelos charter con 100 equipos de expertos médicos y más de 2636 toneladas de suministros médicos a más de 40 países del mundo, incluido los propios Estados Unidos, Reino Unido e Italia, por solo mencionar algunos.

Así lo ha hecho también Rusia, enviando ayuda hasta el mismísimo imperio estadounidense y poniendo médicos y equipos en la golpeada región italiana de Lombardía.

El desafío que la humanidad enfrenta es colosal. No valen aquí ni el “individualismo” salvador, ni la “mano prodigiosa del mercado”, ni las fórmulas nacionalistas y patrioteras. Para salir de esta amenaza el único camino es el de la cooperación y la solidaridad. “Este no es un momento para la indiferencia, porque todo el mundo está sufriendo y necesita estar unido para enfrentar la pandemia”, dijo el Papa Francisco este domingo durante su discurso, conocido como “Urbi et Orbi”.

«No es este el momento para seguir fabricando y vendiendo armas, gastando elevadas sumas de dinero que podrían usarse para cuidar personas y salvar vidas»-afirmó.

Lamentable que falten estadistas que comprendan y practiquen esos preceptos. Se necesita un orden global enteramente nuevo y más justo.

Reproducido de www.cubadete.cu