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Será Otra Cosa: Fiesta de despedida

 

Especial para En Rojo

– Paso del tiempo

Mascarillas, hand-sanitizer, internet, películas, series y youtube varios (aplausos, tantrums, chismes, animalitos adorables, abrazos, la vida leve ahora es central). Trabajo doméstico, mudanzas, resacas, reparaciones, viejas recetas ensayadas, escasez de levadura, escasez de harina, miedo a la escasez. Carreras a la farmacia, algunas citas médicas, mucho polvo del Sahara, sequía, ley seca. Trabajo a distancia, clases por zoom, dónde está José, José se convirtió en bolita, José prende la cámara. Visitas por zoom, entrevistas por zoom, el duelo de algunos, la pena, te abrazo. Yo miro por el balcón, voy mucho al colmado, me distancio, viajo sola en ascensor. Espacios, rumores, noticias, instrucciones, desescaladas, toque de queda, mi sofá, mi gata. Gestiones a distancia, gente que responde desde sus casas, gente que llama por teléfono, gente que sale a caminar por las mañanas, gente que no responde los emails, cosas que llegan por correo, muchas cajas, mucho cartón, mucha basura, culpa. Noticias tremendas, noticias bobaliconas, noticias confusas, noticias esperanzadoras, muchas muertes, mucho miedo, estupideces, encuestas, estadísticas, griterías, turistas, elecciones, más rumores, lo de siempre, algo nuevo y las vacunas. Vivo el mismo día con variantes. Entonces es noviembre y llegan las fiestas.

Me regalé una silla alta para velar la tarde. La gata está muy contenta porque puede acompañarme y mientras tanto pasear por el pasillo, su actividad favorita desde siempre. Los gatos son así, saben bregar con el confinamiento. No se angustian, no se desesperan, toman las cosas como vengan.

No tengo espejuelos puestos, así que no puedo distinguir las caras de quienes llegan hasta acá, así que a todos les sonrío desde lejos. Me he vuelto muy simpática. Luego me doy cuenta de que es un gesto indescifrable bajo la mascarilla. Pasan de largo. Nos evitamos como si fuéramos radioactivos. Es mejor así.

Desde acá arriba parece como si unos vecinos allá abajo tuvieran un pequeño jardín privado. No es tan privado para mí porque puedo ver todo lo que sucede a la distancia. Se están riendo y no sé si ríen porque los miro o parezco mirarlos desde aquí. Hay un perro, eso puedo distinguirlo bien. Hace unos meses pusieron una piscina para los niños y el espacio ha mutado varias veces. Han puesto toldos para el sol, una parrilla y una mesita para pasar el rato. No supe cuándo vaciaron la piscina y la guardaron. Las tardes son más frescas. Ahora se ve la ropa tendida y los cuatro gatitos que nacieron en verano.

Mi casa parece un barco, un globo suspendido, un espacio seguro para viajar, acaso.

–  La fiesta improbable

Ya era diciembre y me preparé para una fiesta improbable. Tenía especias suficientes, una botella de ron casi completa y otros ingredientes sin expirar desde el año pasado, así que sin pensarlo mucho hice tres botellas de coquito por si acaso. Por si acaso qué, me dije inmediatamente después de que las puse en el fondo de la nevera. No hay invitaciones este año, así que no hay que buscar traje ni zapatos. Sigo descalza desde marzo.

Nochebuena no dejó sobras. Los tres participantes de la fiesta nos ponemos mascarillas, abrimos las ventanas y ocupamos alguna esquina de la sala. Somos tres, así que siempre sobra una. No es exactamente una fiesta, pero ese día armamos un almuerzo con obsequios varios que han llegado durante el día: pasteles de Vanessa, morcillas veganas de Mari, aguacate de Fior, tembleque de Úrsula. Pienso en la palabra «festín». Todo venía con cariño y estaba sabroso. Nos dio trabajo tomarnos una foto en la que saliéramos los tres. En la esquina me veo más gordita porque el lente es ancho. Ha sido un año ante las cámaras.

– El final

Dicen que en el principio las fiestas se hacían para agradecer el buen tiempo, las buenas cosechas, las victorias, el regreso de la primavera, de la felicidad, de los combatientes en batalla, de las reconciliaciones, el amparo de las fuerzas ultraterrenas. Hay un poco de todo en estas fiestas del final.

El 2020 no tiene la culpa. Vino nuevecito como vienen todos los años, como viene por ahí el 2021. Vino tremendo, pero también con sus buenas ocurrencias, como antes el diecinueve y el dieciocho, con una estela indescifrable de buena fortuna entre desastres personales y nacionales que nunca parecen repartirse equitativamente entre sus días. Eso tienen los años, vienen envueltos en brillos y música festiva, y no podemos ver el contenido.

El 2020 tuvo sus cantitos buenos. Este año hemos sido testigos de esporádicas muestras de inteligencia, belleza, solidaridad, entre oleadas de mezquindades y estupidez. Se va acercando el final, y cuento: hay vacunas, gente buena, muchas ganas y la vida que se filtra en nuevas criaturas que nos llegan como emisarias de otras celebraciones.

Hay luna llena y pronto es la despedida. Espero la pequeña fiesta con la ilusión de un nuevo número, tan verdadero y engañoso como los anteriores. Que ardan las luces en la oscuridad, que por ahí vamos de nuevo.

El racionamiento

 

El golpe rudo que es integrarse a la vida antillana se modera con alternativas. Cuando Carlos Roberto Gómez habla de la literatura alternativa, se refiere a la moderación. Hoy en día resulta duro integrarse a la zona del Caribe, si no existe por lo menos la idea de que hay alternativas a esa integración. Por ejemplo, en lo que se refiere a la vacuna, que es adquirir anticuerpos y un sistema de control reproductivo, el joven de ahora tiene dos semanas para decidir si después de adquirir los anticuerpos, va a controlar su capacidad reproductiva con la segunda inyección. Eso es pensar en términos de alternativa y además es ser moderado. En mi época no había esa idea de alternativa para el que se iba a integrar a la Cuenca del Caribe. La doble inyección se recibía una sola vez. Eso explica que apenas 8 por ciento del estudiantado que se graduó en aquel entonces aceptara integrarse a la nacionalidad antillana. No es mentira por otro lado que algunos historiadores tienen por referencia la vacunación como índice de tal integración. Antonio Molina nos refiere que data de 1734, y lo paradógico es que los antillanos que reconocían la dificultad que supone formarparte de y no irse demás bien llamaban a la moderación que a la revolución.

Un curioso artículo del periódico El Nuevo Día expone un hecho que refleja la época actual. Los indocumentados que vienen a Puerto Rico no vienen directo en el ferry Tyron, pasan por Mona primero, para que el golpe de la presencia de ellos no sea tan rudo. El contraejemplo de esta moda es otro hecho de la actualidad, que se lleven las baterías de Palo Seco que permiten procesar la energía directa para traerla procesada a las casas puertorriqueñas. Los electricistas están haciendo exactamente lo contrario a lo que hace el resto de la gente en el Caribe. Eso no era así en el pasado. Los electricistas de mi época eran moderados, cuando la mayoría era radical. La periodista del Nuevo Día siempre ha sido una persona de buen humor, y nos recuerda principalmente dos cosas. Que hay una especie de demiurgo detrás de todo este asunto. ¿Se trata de Jesucristo de nuevo? No es tan trágico, es más bien un ermitaño y un criticón como el personaje central de Baltasar Gracián, que tan bien recoje Daniel Defoe en Robinson Crusoe.

Este aislado personaje es profesor y es el que llama a los que vienen a Puerto Rico de La Española a matizar el golpe de la antillanía. Es cómico porque sucedía en territorio galés. Los poetas galeses eran tipos cerrados, aunque moderados. Si decía que el obispo Beckett era moderado y lo asesinaron por su amor a las leyes, ¿no es sino un tráfago de tragedia el que siempre nos cuentan? Beckett no era moderado de ninguna manera o quizás ni existió. Es una leyenda. Tampoco es verosímil la historia del asesinato de Snorri Sturluson porque actuara como regente de una deuda que tenían los islandeses con los normandos. Para botón una muestra. Aquí votaron por el abogado de la Junta de Control Fiscal, que es exactamente eso mismo, un regente en propiedad. A ninguno lo han ultimado, y la verdad es que gobernar el ELA es actuar como regente. En este país, se ve moderación hasta en la manera de vender la electricidad.

La promesa incumplida

La gramatología de Derrida es una promesa incumplida. Lo menos de lo que habla es de la gramática y más de la memoria o de lo que el francés llama los pueblos sin memoria. Todo eso es hablar en el vacío, aunque es verdad que sus textos funcionan sentimentalmente traducidos al español. Dice algo que es verdad en este sistema que vivimos los caribeños. Todo está mezclado, todo esta mediado si no está mezclado. La salsa está en español, pero la mentalidad de los salseros no es latina. Eso explica que se diera en Nueva York más bien que aquí. Por otro lado, están los maestros de inglés. La gramática que enseñan no es la inglesa sino la de Nebrija, que es la Andrés Bello. Todas las gramáticas reflejan la manera en que los seres humanos se reproducen. ¿Qué enfatizan más? La española enfatiza todavía la Trinidad de Dios Padre, El Espíritu Santo y la Humanidad encarnada en la figura de la Virgen María. Primera persona, segunda persona y tercera persona. La inglesa hace hincapié en la situación de la Humanidad como algo separado de esas dos cosas, Dios y su mujer. Al inglés le importa más ese dios subalterno que es el ser humano y por eso lo que importa notar es lo que ellos llaman los verbos auxiliares. La Virgen no es Dios o su esposa, pero le da la mano a Dios. Algo que no se tragan los ingleses es la situación del compañero de la mamá de Jesucristo. José les pela los huevos, parece que está de sobra en todas las teologías de raíz no latina. Pero a los españoles no los molesta, aunque tampoco aparece reflejado en la gramática. Para ellos José es peor que un maricón, lo llaman el padre putativo. Sólo los polacos están haciendo algo por el compañero de la Virgen. Escritores como Codrescu en A bar in Brooklin están rompiendo lanzas por esa realidad sicológica, la de ese ser aparentemente inutil que es José. El personaje de José sí que no tiene nada que ver con el negocio de reproducirse.

Derrida prometía decir algo donde importaría decir algo. En francés importaría notar que a todas las gramáticas racionales tienen un defecto estructural, una carencia notable, algo que no pareciendo importante, tiene un peso sicológico abrumador. Lo ha abordado Lacan cuando habla del Otro. El Otro tiene esa incómoda característica de la que no quieren hablar los gramáticos burgueses, centrados en la productividad. El Otro no entra en la ecuación que es producir a un tipo como Dios. Pero en el contexto que habito yo, integrado como estoy a la realidad de ser antillano, me resulta imposible escribir un tratado ni aún menos empastar un seminario como el de Lacan.

Derrida no puede menos que hacerme reír. Ni en francés es posible abordar este asunto de manera razonable y equilibrada. Pero sí es verdad que el problema se ha advertido. Los matemáticos franceses, por otro lado, redescubrieron que la mitad del valor de  puede decir algo sobre el tiempo más idóneo para construir a un ser humano, pero nada del problema que aqueja a los sicólogos, que no todo en el amor es práctico y funcional como la gramática. No todo en la vida es productivo y capaz de esbozarse lógicamente.

Como leí Después del “fin de la historia”.

Ensayos sobre los tiempos presentes de Carlos Pabón Ortega*

En Rojo

            No puedo comenzar a comentar un libro sin decir algunas cosas sobre ese concepto tan huidizo: libro. Pero como se trata de que me crean, mejor cito a un sabio. Jorge Luis Borges decía: “De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación”. Ahí está la importancia de los libros. Pero, ¿por qué nos gustan ciertos libros y otros no? No voy a tomar mucho tiempo en esto. Para mí, Borges zanjó la cuestión: buenos son los libros que nos permiten extender la memoria y la imaginación. Punto.

            Entonces, ¿por qué es bueno este libro de Carlos Pabón Ortega? Cada cual tendrá sus razones. Señalo algunas mías. Insiste, para nuestro beneficio, en presentar una síntesis acerca del debate que sobre la nación y el nacionalismo desarrollado en el campo de la historiografía desdelas dos últimas décadas del siglo XXy el principio del XXI. Un buen libro que se lee con placer y, además, es práctico. Sirve. Este es un buen libro porque se trata de pensar lo contemporáneo y aquí se propone un diálogo para entender(nos).

 Por supuesto, no es la primera vez y no será la última, que este historiador nos presenta un libro sobre la contemporaneidad. Hace un lustro se publicó Mínima Política: textos breves y fragmentos sobre la crisis contemporánea.(Secta de los Perros, San Juan, 2015).La arquitectura aforísticade ese libro me pareció cercana al tiempode lo que hace ¿cuánto tiempo ? se ha dado en llamar fin.El fin, claro, tiene muchos matices. Y este libro que me ocupa es después del fin de la historia, es decir, si lo asumimos con una coordenada más o menos reconocida, ¿después de la caída del muro de Berlín? Es un libro de ensayos que -por su forma más convencional que aquel de hace un lustro- parecería alejarse un poco de aquellos fogonazos filosóficos y teóricos de Mínima políticaque tanto me gustaron.Pero no. Aquí están, pero envueltos en una reflexión que permite una lectura más sosegada. Una cuestión más de género que de contenido. Este es un regreso a los temas candentes porque son pertinentes.  ¿Matices del fin? Varias veces Pabón Ortega, con un discurso claro, preciso, gravita alrededor deldebate en el contexto de la desaparición del campo socialista-la caída del muro que nos llevó al fetichismo del fin- (p.13), las mutaciones virales de la globalizacióny el neoliberalismo (p.109) y, desde diversos ángulos,  reflexiona sobre el despertar, el insomnio y el sonambulismo de los nacionalismosen la era de Trump (p.83), Para ello establece ricos diálogos con aquellos autores que desde diferentes perspectivas teóricas han planteado renovados enfoques delo nacional.

A mí particularmente me convierte en lector atento desde el primer ensayo. La caída del muro de Berlín y el ‘fin de la historia’  nos coloca en aquelensayo de Fukuyama que nos sirve hoy de máquina del tiempo (The End of History, 1989) Aquel manifiesto del triunfo del capitalismo liberal nos llevó a algunos a escribir ciencia ficción surreal (Exquisito cadáver, 2001). El futuro parecía abandonar al Futuro. Bien lo argumenta Pabón al referirse, por ejemplo, a Future City, de Jameson y en varias ocasiones a Enzo Traverso. Pero este ensayo es fenomenal. Pabón se convierte en director de un diálogo entre Hobsbauwn y Lowy.Surge, entonces lasiguiente interroganteen el lector (moi): ¿Es errado hablar del fetichismo del fin? ¿Necesitamos, como consumo teórico, un “tener eso” como promesa falaz de satisfacción?¿No fue ese ‘fin de la historia’ de Fukuyama esa promesa falaz? ¿No nos lleva el fracaso de la promesa neoliberal al reino de las exigencias desenfrenadas y sin ley?  Me interrogo mientras leo Cómo gobierna el neoliberalismo: subjetividad y sentido común (p. 109)  En este ensayo Pabón Ortega va desmenuzando el concepto de neoliberalismo desde el 1930 al día de hoy con una narración que es un placer leer. Esa “exigencia desenfrenada’” (interpretarlo todo, hasta el ocio y el aprendizaje, en términos de mercado) está aquí presentada de manera contextualizada, digna de una lectura en voz alta. 

Así es todo el libro. Asisto a una puesta en escena(s), a través del hilo conductor del ensayista, de una obra en la que se afinan los conceptos de autoritarismo, la civilización y la barbarie, la historicidad.  La intención, y el logro del libro, es una aclaración de términos con lo que se nos permitirá, en palabras de Pabón, “potenciar una nueva imaginación política”. (p.31)

A esa potenciación se vuelve en La emergencia de un horizonte alterno (p.33) y en varios de los ensayos. Repito: este es un libro en el que se intenta comprender estos tiempos difíciles y que participemos de esa comprensión. La imaginación es el núcleo significativo. En ese sentido algún(a) lector(a) se decepcionará esperando al polemista de La nación postmortem (2002) . Entonces Pabón partía de una metáfora residual que nos acompaña desde el siglo XIX en las novelas de Tapia y en los artículos de Salas y Quiroga: la nación pertenece al reino de loszombis.Si bien se trata de una metáfora muy efectiva algunas voces se escucharon quebradas ante la afirmación de que “la elite neonacionalista se ceba de este cadáver exquisito que, vaciado de conflictividad, afianza la representacionalidad de un saber-poder”. Aunque Después del fin de la historia retoma el asunto de lo nacional no hay aquí ese tono ‘in your face’ de hace casi dos décadas. ¿Por qué? No es un libro de dar respuestas a interrogantes del presente. Mas bien la provocación es que va dejando preguntas.

Y con preguntas cierra (metafóricamente hablando) la colección de ensayos. Porque este es un libro, es decir, una unidad de sentido. El problema del estado: de Marx a lo común(p.139):

¿Es posible representar lo común? En fin, ante la ausencia de un paradigma de                                  estado anticapitalista viable, ¿podríamos aspirar a un Estado que potencie lo                                común? O sea, ¿las formas de gestión democráticas de cooperación y no de                          competencia? Estas podrían ser, en resumen, las interrogantes que habría que                                  discutir si nos interesa asumir la discusión contemporánea del problema del                              Estado. ( p.177)

Habría muchas cosas más que decir porque sólo hablo desde una perspectiva muy personal. Trato de contestarme una sola pregunta: ¿por qué es este un buen libro?Creo haberme contestado. Les invito a leer y responderse.

Coda: El libro termina con una postdata escrita a raíz de la declaración de la pandemia del COVID-19. Tiempos inciertos y difíciles. De modos de comprender este momento se trata. Agradezco a Ediciones Laberinto su trabajo. No se han detenido a pesar de las duras circunstancias y con este y otros libros que ya estamos leyendo dan esperanza. La esperanza de entender, de seguir pensándonos y dialogando. Alimentan la maravilla de hacernos preguntas. El día que no tengamos dudas esto se acabó.

     * Ediciones Laberinto. San Juan. 2020

Crucigrama José Yumet Méndez

 

Especial para CLARIDAD

Horizontales

1. José _____ Méndez; escritor, orador y poeta. Autor de los versos a nuestra bandera: «Que yo la quiero ver en esas torres / y en donde quiera que la patria asoma / pero ha de ser cual la soñó la mente / tendida en el espacio pero ¡sola!»

4. _____ Juan; Yumet falleció en esa ciudad en 1955.

7. Ala y _____; (1931) poemario de Yumet.

10. Atontada.

13. Convicto.

14. Emperador ruso.

15. Símbolo del tantalio.

17. Adormecerá.

19. Interjección.

20. ¿_____ dónde llegaste?; poema de Yumet.

21. _____; poema a la bandera puertorriqueña escrito por Yumet.

24. Romance de _____ Baja; poema de Yumet.

26. _____; poema de Yumet.

28. _____; poema de Yumet.

29. Sobresalta, asusta.

30. Vital _____; poeta y dramaturgo. Se convirtió en estandarte del movimiento de independencia italiano (Risorgimento).

32. Tú _____ el símbolo; poema de Yumet.

34. Pasado Meridiano.

35. _____ fuente de Aguadilla; poema de Yumet.

37. Salvoconducto.

38. _____; ciudad donde nació Yumet el 9 de junio de 1887.

41. Conejillo de Indias.

42. _____ de Patria; (1958) poemario de Yumet publicado póstumamente.

46. Sonría.

47. Del verbo lograr.

48. Río suizo.

49. Observan desde lo alto.

50. Ánfora _____; (1925) poemario de Yumet.

51. Hurté.

Verticales

1. Pasador para el puño de la camisa, pl.

2. Tú estás en _____; poema de Yumet.

3. La _____ y tú; poema de Yumet.

4. Síncopa de la palabra señor.

5. Contracción gramatical.

6. Ultraderechista.

7. _____ Bulba; novela histórica de Gogol.

8. _____ cerrera; novela de Manuel Méndez Ballester, sobre la conquista de Puerto Rico.

9. José _____ y Gasset; filosofo. Autor de “España invertebrada”.

11. Signo zodiacal.

12. Regalar.

16. Economizar.

17. _____ Suárez Díaz; autora de “El Antillano: Biografía del Dr. Ramón Emeterio Betances (1827-1898)”.

18. José Yumet _____; nombre por el que se conoció al escritor José Ángel Feliciano Yumet Méndez. Autor de “Gemas”, “Caminos de sol”, “Ánfora azul”, “Ala y trino”, y “Raíz de Patria”.

22. Pero.

23. Poema lírico.

25. _____; (1913) poemario de Yumet.

26. Caminos de _____; (1920) poemario de Yumet.

27. Nombre de la letra l.

30. Dueña.

31. _____ Primera; cantautor revolucionario venezolano.

33. Sagrado.

34. Del verbo puyar.

36. Desecho que queda del cáñamo después de rastrillado.

37. Dicho de una nave: estar quieta con las velas tendidas.

39. Conduce.

40. Reinerio Jiménez _____; combatiente cubano. Fue Jefe del Ejército de Oriente, del Cuerpo de Ejército en Camagüey y Jefe de Estado Mayor del Ejército Occidental.

43. Manuel _____ Gandía; político y escritor puertorriqueño.

44. _____ Yumet Méndez; autor de “Sola”, “Tú eres el símbolo”, “Gritos”, “Saudade”. Dedicó poemas a Bolívar, Maceo, Mariana Grajales y Sandino.

45. En _____ baja; poema de Yumet.

47. No _____ esperes; poema de Yumet.

Periodismo y literatura*

Especial para En Rojo

Nunca pensé ser periodista. Sin embargo, egresada de química y matemáticas de la UPRRP, logré entrar a la escuela graduada de Stony Brook gracias a mi primer libro:Periodismo y ficción en Crónica de una muerte anunciada Es un libro que analiza textos periodísticos de García Márquez, además de intentar establecer la relación entre periodismo y ficción en Crónica de una muerte anunciadaEl periodismo tiene elementos de la ficción y la ficción parece ser la verdad del periodismo. Fue también este primer libro el que me permitióhacer mi tesis doctoral en Stony Brook y publicar un texto sobre derecho y literatura (Lope de Vega: el arte nuevo de hacer “novellas”, Londres, 1994). Entréa un segundo doctorado en Literatura Comparada (Universidad de Columbia), para centrame en la relación entre derecho y literatura (Rewriting the Italian Novella in Counter-Reformation Spain yFicciones legales, Woodbridge, 2003). En la UPRRP edité con mis estudiantes graduados el libro Ensayos sobre ley, retórica y narración (Santiago, 2007).

Mi experiencia sobre el cáncer cerebral, la recuperación del español y el inglés a partir del francés, el italiano y el portugués, permitieron la publicación deCrónicas para matar el cáncer (La Secta de los Perros, San Juan, 2012).

El interés por la relación entre historia y literatura me lleva a publicarLa isla de Puerto Rico, se la lleva el holandés;Discurso de Don Francisco Dávila y Lugoal Rey Felipe IV (1630) (Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan, 2016).Ahora están en prensa: (1) Cuerpo y cabeza enTeatro popularde Francisco de Lugo y Dávila(Sial/Prosa Barroca, Madrid); y (2) América: ¿No hay salida?(Isla Negra Editores, Puerto Rico y RepúblicaDominicana).

Periodismo/ Literatura une el periodismo con diferentes aspectos de la cultura: derecho, periodismo, feminismo, sexualidad, política, música, teatro y reseñas. Periodismo/Literaturaune ensayos de (1) En Rojo (Claridad), (2) 80grados, (3) Cruce:Crítica Socio-Cultural Contemporáneay(4) Diálogo digital.

Actualmente escribo periodismo muy pocas veces. Centro lo que me queda de vida en la escritura de un libro de Juan Pérez de Montalván:Sucesos y prodigios de amor.

Agradezco a mi estudiante graduada, Ivelisse Álvarez, por ayudarme a transformar mi periodismo en un libro.

CRÓNICAS DE UN CEREBRO ENFERMO

OBRAR BIEN CON PALABRAS E IMÁGENES

Especial para «En Rojo»

El domingo pasado Joel Osteen comenzó su sermón con el consabido chiste de apertura. Un amigo aseguraba que no había nada como el cáncer para mejorar la apariencia física, porque sólo a partir de su diagnóstico comenzaron todos los amigos a acercársele para comentarle con entusiasmo «Hombre, pero qué bien te ves». No pude contener la risa.

Un mensaje sobre la importancia de la fe en el desarrollo de una actitud positiva imprescindible para enfrentar dificultades había reactivado viejos archivos de imágenes en la pantalla de mi memoria. Recordé a mi hija Carla a la edad de once años, el 23 de diciembre de 2007, corriendo escaleras arriba para esconderse en su habitación cuando me vio llegar del hospital después de mi primera cirugía cerebral. Acababa de llegar con andador, con la cara totalmente hinchada, la quijada medio torcida y con media melena de cabello todavía enredada con aquella pega que me habían dejado las enfermeras al removerme la gasa de la cabeza antes de enviarme de vuelta a casa. La otra mitad del cráneo era un peladero con una cicatriz casi redonda, rodeada de grapas metálicas.

En la pantalla mental de Carla habrían resurgido imágenes de The Elephant Man, la Novia de Frankenstein y la Familia Munsters, —todas criaturas de horror, pero ningunas de ellas tan cercana como su propia madre. Ninguna le había producido el horror inmediato y real de perder a la madre que había conocido para siempre. Seguramente experimentó al mismo tiempo piedad y miedo, pero decidió sacudir al instante ese escenario trágico para mirar la experiencia desde otro ángulo.

Varias horas después, Carla bajó los escalones muy segura, como si no tuviera miedo, e invitó a casa a las vecinitas, Danny e Irene. Después que las tres se cansaron de mirarme por un rato, concluyeron con la mayor naturalidad que mi cabeza llena de grapas parecía body piercing, mi cicatriz un tatuaje, mi cabello empelotado un mohawky yo era definitivamente una versión punk, mucho más coolde la misma Carmen de siempre. El escenario de mi vida había sido transformado en cuestión de segundos, gracias al juego creativo de palabras e imágenes.

Abrir un sermón con un chiste enlaza con una larga tradición. San Agustín lo recomienda como una herramienta didáctica en «De la doctrina cristiana» y Erasmo se atreve incluso a criticar a la iglesia, proponer su reforma y vislumbrar una nueva espiritualidad mediante un elogio irónico de la locura. El chiste de Joel Osteen me hizo pensar sobre el poder de hacer bien a través del poder de las imágenes y las palabras. Carla, Danny e Irene habrían estado bromeando, pero sus risas me elevaron el ánimo hasta llegar a pensar que nada grave ni terrible estaba ocurriendo en ese instante. Sabía, sin embargo, que estas niñas habían hecho un acto heroico precisamente porque habían vencido su propio miedo. «Si esto le ha pasado a Carmen, le puede pasar a mi mamá, nos puede pasar a todas nosotras en cualquier momento». La manera en que estas niñas canalizaron sus propias catarsis, me abrió la posibilidad de enfrentar la tragedia mediante el poder creativo de las imágenes y las palabras.

En «Elogio de la locura», la oradora sostiene que le debemos a la locura el bien de la amistad, relación que sería del todo imposible sin Kolakia (adulación), uno de los miembros de su corte. Si bien adular es un vicio, nadie va a negar que, por el bienestar de un amigo, se evitaría a toda costa decirle a boca de jarro que se ve tan horrible que da miedo. Es probable que más bien se opte por halagar su especial belleza, misteriosa, única, muy pero que muy profunda. Y cuando alguno se mete en líos por hablar demás, seguro que sustituirá el «eso te pasa por chismoso e imprudente» por un «hay gente que no siempre aprecia tu abierta franqueza».

Es lo que llamo obrar bien con el poder creativo de las imágenes y las palabras. A la luz de «Elogio de la locura», la relectura de Carla, Irene y Danny de mi cara horripilante como una imagen super coolde una punkcon tatuaje, body piercingy mohawk, tengo que aceptar que incluso un vicio como la adulación puede transformarse en virtud si se emplea con el propósito de levantar el espíritu de un corazón roto. Por el bien del amigo, de un paciente de cáncer, de un extraño, o como simple herramienta didáctica en el salón de clases, hagamos un experimento.

Juguemos con las palabras e imágenes para transformar lo horrible y feo en algo precioso. En el proceso, quizás podamos encontrarnos a nosotros mismos venciendo nuestros miedos. ¡Lo que puede lograr, en un instante, un acto caritativo de locura!

13 de noviembre de 2011

* En Rojo publica estos textos a manera de anuncio. Se trata de un proyecto de libro que la incansable investigadora e historiadora de la literatura, Carmen Rabell, culmina. Recopila sus notas periodísticas en varios medios. En Rojo ha sido uno de esos espacios que se han visto honrados con su escritura. Desde aquí, desde siempre saludamos este libro que señala hacia un nuevo año 2021, creativo y fructífero.