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Editorial:  Una guerra política que afecta a nuestro pueblo

 

 

La guerra sin cuartel que desde hace un tiempo se viene dando en el interior del Partido Nuevo Progresista (PNP) no solo afecta a los oficiales y miembros de dicho partido que pugnan desde bandos separados- cada uno peleando por su pequeña parcela de poder- sino que afecta también toda la operación y funcionamiento del gobierno de Puerto Rico, y por ende los servicios que este presta al pueblo puertorriqueño.

El espectáculo de los últimos días y semanas, colmado de chismes, insultos, diatribas y conspiraciones entre los distintos bandos del PNP ha sido patético. En cada uno de esos bandos, decenas de oficiales electos y funcionarios se aferran al poder como sanguijuelas, ya para perpetuarse, o para colocarse a sí mismos en los puestos de mayor jerarquía, y con los mejores salarios, u obtener los contratos más jugosos. En la carrera para atornillar en sus sillas a parientes, dolientes y allegados, o para pagar favores políticos o personales, no queda espacio para que nadie más, ni por mérito ni por ninguna otra razón, intente siquiera llegar a puestos de mediana o alta jerarquía en el gobierno de Puerto Rico. Hasta los llamados “puestos de carrera” tienen nombres y apellidos asignados en estos días.

Estos conflictos internos de los partidos, que han afectado los gobiernos que se han turnado el poder colonial en Puerto Rico, han existido siempre. Solo que antes se disimulaban un poco mejor y, al menos para consumo público, se guardaba algún decoro. Ahora, ya no hay decoro ni dignidad que se considere.  La guerra es declarada y abierta, y las intenciones de cada cual son diáfanas, sin nada qué imaginar o especular. Durante estos últimos tiempos, y en la medida en que se han reducido las esferas de poder de los partidos y gobiernos en nuestro país, más se recrudecen las pugnas por controlar lo que sobra del recortado poder colonial. Los pasados 15 años han marcado un estado de profunda crisis en nuestro país. Por supuesto, la crisis se extiende también a los partidos coloniales, con sus vestigios de invencibilidad por el poder que les fue prestado durante décadas, sobre todo el PNP, que subió desde abajo hasta convertirse en un partido grande y pujante, y que mantuvo el control del gobierno durante 8 de los últimos 12 años.

Este próximo, 2 de enero, se inaugura una “nueva” administración del PNP, la primera de dicho partido en esta tercera década del siglo 21. Este PNP del 2021 debe considerar con mucho cuidado la cuesta empinada que le tocará subir este próximo cuatrienio.  No solo porque su base y su radio de influencia se encuentran en su punto más bajo, sino porque en su cúpula se ha enquistado la peor claque política de las últimas décadas en Puerto Rico. Una claque que no sabe respetar la línea fina que divide al partido del gobierno, ni el beneficio individual y partidario del bien común.

La gobernadora Wanda Vázquez y el presidente del Senado Thomas Rivera Schatz, protagonistas de la guerra actual en el  PNP, son solo dos entre los muchos ejemplares parecidos que coexisten en los más altos niveles de dicho partido. Afortunadamente, en pocos días ambos pasarán a ser puntos suspensivos en nuestra historia. Ella, porque ha dicho que se retira del servicio público, y él porque será despojado de la presidencia del Senado de Puerto Rico que ha ostentado durante los pasados cuatro años.

Sin embargo, el daño que le habrán hecho a las instituciones públicas en Puerto Rico quedará para siempre como  un nefasto legado, no solo por haber escenificado un espectáculo tan poco digno y edificante, sino por el impacto a  largo plazo que podrían tener las decisiones tomadas por ellos al calor del conflicto de estas últimas semanas y días del cuatrienio.

Como siempre, en esta guerra absurda entre políticos fracasados, el principal perjudicado será nuestro pueblo.  Por eso, habrá que afilar nuevamente las armas de la lucha y la resistencia para no perecer en esta nueva guerra avisada que se nos avecina.

 

Se opone Jaresko a asignar dinero para la Fundación Fondo de Acceso a la Justicia

CLARIDAD

 

En otra acción dirigida a asegurar el pago a los bonistas y en perjuicio de la gente pobre de Puerto Rico,  la directora ejecutiva de la Junta de Control Fiscal (JCF), Natalie Jaresko, se opuso a que se apruebe el proyecto de la Cámara PC 2310 que asigna fondos para servicios legales para las personas con bajos ingresos.

 El PC 2310 que fue aprobado sin oposición en la Cámara de Representantes en la pasada sesión ordinaria ordena  a los bancos a transferir el dinero de cuentas no reclamadas a la Fundación Fondo de Acceso a la Justicia (FFAJ). En entrevista, la directora ejecutiva de la Fundación, licenciada Amaris Torres Rivera,  indicó que la carta firmada por Jaresko, con fecha del 10 de diciembre, les tomó por sorpresa;  se enteraron de la carta  la semana pasada. 

 Según Jaresko, el proyecto sería  perjudicial para las Cooperativas de Ahorro y Crédito. La  licenciada Torres Rivera, aclaró que el lenguaje de la medida fue enmendado por consenso con el Senado, la Cámara y La Fortaleza para excluir  a las cooperativas. “Jaresko, en su posición por escrito, se basa en el proyecto original; o sea, que también está diciendo unas cosas que ya no están en el proyecto”.

 Después de la supuesta defensa de las cooperativas de ahorro y crédito, la postura de Jaresko es de rechazo total al proyecto, y ordena que el  dinero no reclamado que poseen las instituciones financieras   pase en su totalidad al Fondo General en el Departamento de Hacienda (DH).

 En la actualidad, los ingresos  de la Fundación,  creada mediante la Ley 165 del 2013, son  producto de unas cuentas de  fideicomiso de abogados y abogadas, que generan intereses. Entonces, los bancos transfieren esos intereses a la Fundación. Esta recibe, además, el 25 % de los recaudos de los sellos de suspensión que los abogados tienen que presentar en los tribunales al radicar una moción de suspensión.

 La licenciada Torres Rivera expresó que debido a que los tribunales han cerrado durante la pandemia, el Fondo “ha tenido una merma muy fuerte, drástica, en cuanto a los ingresos por esa vía. Por eso, estamos haciendo todo lo posible, como ese proyecto de ley, para poder atajar la merma de ingresos que hemos  sufrido”.

 Al presente la ley dispone que luego de cinco años el dinero de cuentas bancarias inactivas que no haya sido reclamado pase a la Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras (OCIF) y de ahí al Fondo General. De acuerdo con la ponencia de OCIF sobre el proyecto, en el último año fiscal había $17 millones en cuentas inactivas. El PC 2310 propone que el dinero vaya una mitad al Fondo y la otra a la institución de Fondos Unidos de Puerto Rico (FUPR). “Obviamente  esa cantidad de dinero es ínfima en comparación con los presupuestos de las agencias del Gobierno”.

 Torres Rivera también rebatió el argumento de Jaresko de que se va a afectar el dinero del Fondo General.  “Pero es que esos dinero no son del Gobierno, esos dineros son de personas privadas. Ese dinero ahora va a OFIC y, eventualmente, cuando nadie lo reclama a los cinco años, entonces es que van al FG. En ese sentido, es pretender que cuentan con ese dinero no siendo público. Nos parece una interpretación desacertada. No es correcto decir que afectará a las cooperativas, porque están eliminadas por completo del proyecto”, recalcó.

 Por otro lado la directora ejecutiva de la FFAJ reclamó que  “el Gobierno tiene el deber de garantizar el acceso a la justicia como un derecho humano fundamental. Tiene que haber destinados fondos de parte del Gobierno para esto”.  Añadió que la no aprobación de la medida pone en peligro proyectos del Fondo que ofrecen servicios a mujeres víctimas de violencia doméstica, servicios notariales a pacientes con cáncer —la gran mayoría terminal—, personas en riesgo de desahucio por ejecución de hipotecas y personas afectadas por los huracanes y los terremotos.

 La licenciada Torres Rivera afirmó que han  estado muy pendientes al proyecto y que llevan varios meses esperando que la ley se aprobara. Luego de que fuera aprobado en la Cámara y quedar suspendido en el  Senado, el proyecto fue a consenso, tras lo cual fue incluido en la primera sesión extraordinaria convocada por la gobernadora. El proyecto iba dirigido a su aprobación hasta la aparición de la carta de Jaresko.

 Como suele hacer la JCF, al final de la carta dirigida a los presidentes de ambos cuerpos y a la gobernadora, Jaresko  amenaza con acudir al Tribunal si el  proyecto es aprobado.

 

 

 

 

 

Se pagó extra por el escrutinio electrónico, pero falló en casi todas partes el día de las elecciones

El Gobierno de Puerto Rico ha pagado más de $40 millones por el arrendamiento y mantenimiento de los equipos que en su mayoría no sirvieron cuando se necesitaban.

 Por Damaris Suárez Lugo | Centro de Periodismo Investigativo

Máquinas que no reconocían la llave electrónica para iniciar el proceso en los colegios de votación, otras que no leían o en las que se atascaban las papeletas, algunas que se apagaban en medio del proceso de votación, muchas que no pudieron transmitir los resultados. En otros colegios, se dañaron las tarjetas de memoria durante el proceso de votación o simplemente nunca funcionaron. Este fue el tipo de falla que se repitió en casi todos los colegios durante el proceso eleccionario del 2020, según constató el Centro de Periodismo Investigativo (CPI) con más de 20 fuentes.

 Al solicitar a la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) un registro de las fallas de los equipos reportadas en los colegios, la agencia no dio la información. El CPI supo que no hay, a esta fecha, un récord completo de cuántas máquinas tuvieron problemas ni se puede identificar en qué casos se debió a la falta de mantenimiento, porque la CEE no tiene un procedimiento formal, ágil y centralizado para recopilar esta información.

 

La agencia tiene un acta de incidenciasdel Centro de Mando en la CEE donde se hacen constar las llamadas recibidas para reportar problemas. Pero en muchas instancias, los funcionarios resolvían los problemas directamente en los colegios sin reportarlos al Centro de Mando. Esos casos, según las fuentes y los comisionados entrevistados, no se llegan a contabilizar. Los problemas solo se podrían verificar y cuantificar luego de terminado el escrutinio, haciendo una revisión de todas las actas, por cada maletín de colegio.

 Los problemas con las máquinas en este caso fueron mucho más frecuentes que en las elecciones de 2016, cuando por primera vez se instauró el escrutinio electrónico en Puerto Rico, coincidieron todas las fuentes entrevistadas.

 Máquinas sin mantenimiento, y no se anticiparon las consecuencias

Las 6,075 máquinas de escrutinio electrónico adquiridas mediante un contrato de arrendamiento por la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) a un costo de $38.2 millones a la empresa Dominion Voting Systems en el 2015, no recibieron el mantenimiento requerido, lo que provocó que una gran cantidad de estas no funcionaran adecuadamente durante la elección general, aseguraron al CPI más de una decena de funcionarios y exfuncionarios de ese organismo.

 El problema tuvo su origen en parte en una millonaria deuda que tenía la CEE con Dominion. Además, el equipo apenas pasó por una revisión básica del personal de la CEE de cara a los comicios del 2020.

Enlos anejos B y C del contrato firmado en 2015 y que está vigente hasta el 2024, dice que entre los pagos anuales que debe efectuar la CEE a Dominion se encuentra una partida de $2.6 millones anuales para “preparación para las elecciones”, y a partir de 1ro de julio de 2019 hasta el 2024, una partida adicional de $578,208 por el mantenimiento en garantía que debería ofrecer la empresa a las máquinas. El documento aclara que la empresa no está obligada a reparar o dar mantenimiento en caso de daños al equipo provocados por negligencia o mal uso.

 De acuerdo con personal que trabajó durante el escrutinio electrónico luego de las elecciones de 2016, el equipo debía quedar bajo la custodia de Dominion. No obstante, luego de que el entonces gobernador, Ricardo Rosselló, determinó que se usarían para el plebiscito de junio de 2017, las máquinas fueron almacenadas sin las condiciones adecuadas en el edificio de Operaciones Electorales de la CEE que, según confirmaron la entonces primera vicepresidenta de la CEE, María D. ‘Lolín’ Santiago, y el entonces comisionado electoral alterno del PIP, Adrián González, fue severamente afectado por el huracán María y no tuvo acondicionador de aire hasta el año pasado. Allí permanecieron casi dos años y nadie hizo nada.

 Problemas con las máquinas, aunque no de la misma magnitud, habían sido reportados durante las primarias en agosto pasado en Guaynaboy en las primarias presidenciales demócratas efectuadas en julio.

La empresa Dominion no contestó una petición de entrevista del CPI.

 Las dificultades con los equipos constan también en los hallazgos del informe del Cuerpo de Observadores Electorales del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico (CAAPR). En el documento se consigna, por ejemplo, que algunas máquinas, en lugar de llegar en cero, llegaron a los colegios con votos registrados en el sistema, lo que ocurrió en el Precinto 1 de San Juan (Unidad 2, Colegio 2) de la Escuela Ramón Vila Mayo.

 “En prácticamente todos los colegios hubo algún tipo de problema con las máquinas de escrutinio electrónico. En diversas ocasiones se observó que las papeletas se atoraban en la ranura de salida a la urna, se apagaban sin motivo o simplemente se dañaban sin que pudieran ser reparadas o reemplazadas, causando demoras”, indica el informe del CAAPR.

 Según una funcionaria, hubo unidades en las que las máquinas, a la hora de leer “se fueron en blanco” y no procesaban papeletas. “No se apagó, pero no leía. Esto pasó en la Unidad 4, Colegio 2 de Cidra, a eso de las 3pm del día del evento”, narró al CPI la funcionaria de colegio.

Según el comisionado electoral local del PIP en el Precinto 3 de San Juan, José Torres, en la Unidad 20 de este precinto ubicado en la Escuela Carmen Gómez Tejera, aunque se sustituyeron las máquinas, estas continuaron enfrentando problemas, por lo que hay papeletas que no se adjudicaron la noche del evento pues no fueron leídas por las máquinas. En el acta, según Torres, se hace constar que por el problema de las máquinas, los funcionarios de un colegio en la unidad 28 echaron las papeletas en la máquina de otro colegio (5 y 6), incluyendo las papeletas añadidas a mano, contaminando de esta forma el Colegio Electoral, ya que no se tiene certeza de qué papeleta corresponde a un elector que a lo mejor no tenía derecho al voto, por lo que le corresponderá a la Comisión determinar si las validan o si las invalidan todas. Según Torres, los contratiempos con las máquinas fueron consignados en las actas de ambos Colegios y en las de la Junta de la Unidad 20 del Precinto 3. Los comisionados locales del Precinto 3 fueron notificados sobre lo ocurrido.

 “Al parecer los funcionarios de esos colegios no sabían que no podían mezclar las papeletas de colegios distintos”, sostuvo.

 Según el informe del centro de mando de la CEE, el día de las elecciones se recibieron 398 llamadas telefónicas de los oficiales de inscripción, funcionarios de colegio, de la Junta de Unidad y de presidentes de las comisiones locales con preguntas sobre procedimientos y quejas de máquinas que presentaron problemas técnicos. El documento dice que estos pudieron ser resueltos por el personal del área de llamadas. Además, se reportaron situaciones con las claves de los oficiales de inscripción al tratar de acceder al Sistema de Recibo y Divulgación de Resultados (REYDI), casos en que la llave electrónica para abrir la máquina no funcionó, se reportó una máquina que tenía programada la hora incorrecta, funcionarios de colegio que cerraron la elección sin haber culminado el proceso de pasar todas las papeletas que se encontraban en la urna de emergencia, y falta de materiales en los maletines electorales.

 También se documentó el reemplazo de 48 máquinas de escrutinio electrónico el día del evento electoral, lee el documento suscrito por Brunilda Narváez Meléndez, supervisora del Centro de Llamadas de la CEE.

 

Las incidencias que van a la Junta de Unidad local no llegan al Centro de Mando, explicó por su parte el director de la Oficina de Sistemas de Información y Procesamiento Electrónico (OSIPE) de la CEE, Eduardo Nieves Cartagena.

 

“La cantidad de quejas que nos ha llegado sobre el mal funcionamiento de las máquinas es increíble, por lo que solicitaremos una auditoría del manejo de la CEE de estas máquinas y qué proceso de mantenimiento se le dio, si alguno”, dijo por su parte al CPI el comisionado electoral del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), Olvin Valentín.

 El comisionado electoral del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Roberto Iván Aponte indicó que lleva meses esperando un informe oficial de las máquinas que reportaron problemas en las primarias tras las múltiples quejas de los funcionarios en esa ocasión.

 Esta vez, solo se contrató a Claro, y falló en muchos lugares

 Muchos colegios no pudieron transmitir los resultados al final de la jornada por un problema de conectividad, confirmaron al CPI más de una decena de funcionarios, coordinadores y comisionados electorales locales. En algunos casos, eran las máquinas las que fallaban al momento de cerrar el evento para que se hiciera el cuadre e informe final y en otros casos fallaba el módem asignado para la transmisión electrónica de los resultados a la base de datos de la CEE.

 Este año la CEE contrató solo a la empresa de telecomunicaciones Claro, contrario a las pasadas elecciones, cuando se utilizaron dos compañías, Claro y AT&T, para tener mayor y mejor cobertura, confirmó la agencia a preguntas del CPI. En esta ocasión tampoco se hizo un simulacro electoral en los colegios para probar que hubiera cobertura para transmitir los resultados, como ocurrió en 2016. La CEE aprobó que el simulacro solo se hiciera en las JIP.

 La CEE confirmó al CPI que existe una lista de los colegios que transmitieron por el módem (desde el colegio) y los que transmitieron por el Sistema de Transmisión de Resultados alterno (RTM, en inglés) que se hace desde las JIP, pero la agencia no ha provisto esa lista a pesar de reiteradas peticiones.

 “No sabemos cuál de los salones es el que utiliza finalmente la junta de colegio el día del evento, por lo cual es una prueba que solamente llena el ego de aquellos que entienden que eso es suficiente. Nosotros, que trabajamos en sistemas de informática, sabemos que eso es un falso positivo, porque no hay garantía de transmisión ni con la nube de cobertura, ni con pruebas haciéndose en el lugar, porque las condiciones inherentes al día del evento no necesariamente son las mismas que el día que fui e hice la prueba”, alegó el director de la OSIPE. Justificó la decisión de solo contratar a Claro ya que era sustancialmente más barato y con mayor cobertura de la que tenía en el 2016 debido a las mejoras realizadas en su red luego del huracán María.

 El director de OSIPE dijo que además de las fallas técnicas pudo haber otros factores que provocaron que funcionarios de colegio no transmitieran sus resultados desde allí y decidieran acudir a la JIP, como por ejemplo que durante la votación en muchos colegios, para agilizar las filas, optaron por echar las papeletas en la urna de emergencia, lo que los obligó a que los funcionarios, luego de cerrar el colegio a las 5pm, tuvieran que pasar ellos las papeletas para que fueran leídas por las máquinas, proceso que tomó, en algunos casos, hasta la madrugada.

 “Nosotros no tenemos maneras de saber si tuviste problemas de transmisión desde el colegio, porque hiciste un intento, pero en San Juan no nos enteramos”, añadió Nieves Cartagena tras señalar que con el registro de cada máquina la CEE podría verificar si hubo algún intento de transmisión, pero no se sabría desde donde se hizo dicho intento porque las máquinas no tienen sistema de GPS.

 Además de los colegios que tuvieron que transmitir desde su JIP,otros 109 colegios no transmitieron resultados la noche de las eleccionespor lo que fueron enviados a contar en Operaciones Electorales. Sus resultados fueron transmitidos el 5 de noviembre. Entre estos figuran los cinco colegios para los cuales no aparecían las tarjetas de memoria.

 Tarjetas perdidas

Los funcionarios en el Coliseo Roberto Clemente no hallaron las tarjetas de memoria de las máquinas de cinco colegios en el sobre #8 del maletín de la comisión local, ni en el de la unidad ni en el del colegio concernido, por lo que esperarán al escrutinio para saber si están en algún otro maletín de la unidad correspondiente, dijo el director de OSIPE. Aunque se ha reportado que se han extraviado, Nieves Cartagena sostiene que no es correcto ese término ya que es “muy probable” que los funcionarios del colegio la hayan colocado por error en el maletín de otro colegio. Los cinco colegios donde no aparecieron las tarjetas pertenecen a los precintos San Juan 2, Guaynabo 7, Ponce 61, Luquillo 100 y Río Grande 102. 

 “¿Por qué no aparecen esas tarjetas? Operaciones Electorales va al maletín de la Comisión, luego va al maletín de la Junta de Unidad, porque puede ser que esté ahí, y luego va al maletín del colegio. ¿No la encontré en los tres maletines? ¿Se perdió? No. ¿Y tú sabes a lo mejor dónde está la tarjeta? En un maletín de otro colegio de la misma unidad”, explicó Nieves Cartagena tras puntualizar que cuando se abren todos los maletines de la unidad en el escrutinio, las tarjetas aparecen.

 Las máquinas de escrutinio electrónico tienen dos tarjetas: una que se saca al final de la votación y transmisión de resultados y otra de respaldo que se debe quedar siempre en la máquina, según confirmaron múltiples fuentes al CPI incluyendo la expresidenta de la CEE, Liza García.

 “No tiene sentido que se pierdan las tarjetas”, indicaron varias fuentes tras confirmar que las máquinas de escrutinio electrónico vienen equipadas con dos tarjetas.

 Además, existen protocolos para manejar las tarjetas y actas de cada colegio con balance electoral. Según una fuente que trabajó en el   escrutinio electrónico, en las elecciones de 2016 se tomaron todas las previsiones para la validación de los datos electrónicos con las papeletas marcadas.

 “Sobre los maletines, no me como el cuento que de momento aparecen. Normalmente se contabilizaba todo y se ponían en bóvedas, donde cada partido tiene un candado con llave y no se pueden abrir sin todos los comisionados”, añadió la fuente, en referencia a los maletines que semanas después de las elecciones han aparecido en el Coliseo Roberto Clemente y en edificio de Operaciones Electorales de la CEE.

 El contrato extra de Dominion fue para reparar corrosión en miles de máquinas

 Las máquinas, almacenadas en el edificio de Operaciones Electorales de la CEE, se oxidaron en parte por los daños que sufrió ese edificio por el huracán María, aseguraron cinco fuentes que coinciden en que las máquinas estaban “abandonadas”. “Súmale el tiempo que estuvieron sin acondicionador de aire tras el huracán. Esas máquinas y sus baterías requieren estar en temperaturas por debajo de los 20℃ y deben recibir mantenimiento y recargarse periódicamente para maximizar su capacidad de funcionamiento”, sostuvo una de las fuentes.

 “No recibieron mantenimiento. Por las situaciones de María, el almacenamiento fue bien pobre, se oxidaron y se dañaron un montón”, confirmó al CPI el ex comisionado electoral del PPD, Lind O. Merle. Aunque existe un seguro por daños ocasionados por el huracán, la CEE no podía reclamar por los daños a las máquinas ya que estas no son propiedad del Gobierno, aclaró el director de OSIPE.

 En febrero de este año, la Oficina del Contralor emitió un informe de auditoríaque determinó que la CEE no había dado el mantenimiento preventivo a las baterías en el 50% de las 6,075 máquinas de escrutinio electrónico Optical Scanning System (OpScan), según requerido por el manual de mantenimiento. El informe advierte que esta situación podría ocasionar que Dominion no brindara los servicios contratados y que eso pudiera afectar el escrutinio electrónico en los eventos electorales de este año.

 “En particular, entre mayo y agosto de 2018, se planificó y realizó un ejercicio de mantenimiento preventivo en dos fases cuyo resultado fue que 618 máquinas no encendieron y no cumplieron con la primera fase que es cargar las baterías. La segunda fase, en mayo de 2019, se encontraba en el proceso de realizar y consistía en verificar el proceso de escanear las papeletas y que funcionaran correctamente”, lee el informe de auditoríaque cubre el periodo del 1ro de enero de 2015 al 1ro de febrero de 2019 y en el que se hace referencia a la deuda de la CEE con Dominion.

En el 2018 personal de Dominion vino a Puerto Rico para dar mantenimiento al equipo, pero regresó a Estados Unidos sin ofrecer el servicio tras conocer que la CEE no pagaría los $5.2 millones que le adeudaba. En septiembre de 2019, el entonces presidente de la CEE, Juan E. Dávila, dio a conocer que abonaba $3.1 millones a la deuda, lo que según el funcionario permitiría “continuar con las gestiones para proceder con el mantenimiento preventivo que requiere el equipo”. Ya la CEE había emitido un primer pago en enero de 2019 por $2.6 millones. La deuda de otros $2.6 millones correspondientes al año fiscal 2017-2018, fue saldada a principios de este año.

 Luego de hacer los pagos del dinero adeudado, personal de Dominion vino a Puerto Rico para iniciar las labores de mantenimiento en marzo de este año, pero detuvieron los trabajos debido al cierre decretado por el Gobierno en marzo por la pandemia. El 24 de mayo retomaron las labores. Luego de reiniciar sus labores e inspeccionar las máquinas, el 1ro dejunio del 2020 la CEE tuvo que hacer otro contrato con Dominion para que reparara miles de máquinas y reemplazara baterías dañadasa un costo de casi un millón de dólares adicionales. El CPIrevisó el contrato que fue enmendado el 19 de junio de 2020 por la CEEen el que pactaba con Dominion para trabajos de “mantenimiento correctivo” por corrosión en la parte frontal de 2,000 máquinas, trabajos de reparación general en otras 500 y la adquisición y reemplazo de 4,500 baterías dañadas, lo que confirma el pésimo estado del equipo. Este contrato estipula que los trabajos que realizaría Dominion, incluyendo la asistencia el día de las elecciones, no son parte de la garantía.

 El CPI encontró que además del nuevo contrato por reparación y los pagos que tendrá que hacer la CEE hasta el 2024 por el contrato original de alquiler de la máquinas por $32,288,219.55, la CEE ha pagado otros $777,305 a la empresa por la compra de urnas para las elecciones de 2016 y por programación y servicios de asistencia técnica en el plebiscito y elección especial del PNP en la alcaldía de Guaynabo en 2017 y las primarias presidenciales demócratas en julio pasado, según consta en el Registro de Contratos de la Oficina del Contralor.

 Más que mantenimiento, el contrato firmado en junio de este año revela que se tuvo que pagar dinero adicional a la empresa para realizar labores de reparación general en las 6,075 máquinas. La directora de la Oficina de Prensa y Comunicaciones de la CEE, Grisselle López aseguró al CPI que ese pago fue efectuado.

 “La realidad del caso es que quien tenía la debida custodia a ese equipo era la Comisión. La alegación que hace Dominion es que ustedes no cuidaron el equipo como debió haber sido porque hubo unas fallas en el almacenaje de esas máquinas por las condiciones del desastre y demás”, sostuvo por su parte el director de OSIPE.

¿Qué pasó con las máquinas?

La instrucción de que las máquinas fueran guardadas en la CEE en lugar de enviarse a Dominion en 2016 fue comunicada por el personal de La Fortaleza a la entonces presidenta de la CEE, García, en las primeras semanas de administración de Rosselló Nevares, según explicó al CPI la exfuncionaria.El proyecto de ley que viabilizaba la consulta de estatus radicado el 2 de enero de 2017ordenaba a la CEE a iniciar los preparativos utilizando el sistema de escrutinio electrónico.

“Cuando la Junta de Subastas comunicó al pleno de la CEE la negociación acordada, explicaron claramente que Dominion, como dueño todavía de las máquinas, quería asegurar el equipo bajo su custodia”, explicó García. Sostuvo que el procedimiento para iniciar en marzo de 2017 el traslado de las máquinas consta en una comunicación electrónica con el gerente de proyecto de Dominion, Alex Soto en diciembre de 2016. El proceso de dar mantenimiento e inspección del equipo para su traslado se detuvo.

 El escrutinio y certificación final de los resultados del plebiscito de 2017 culminó el 25 de julio. Las máquinas se continuaron utilizando para el proceso de auditoría de ese evento en agosto y además se utilizaron durante la elección especial del PNP en Guaynabo efectuada el 5 de agosto de ese año tras la renuncia de Héctor O’Neill. En eso pasó el huracán Irma el 6 de septiembre y posteriormente María, el 20 de ese mes, sin que se tomara alguna decisión sobre el futuro de las máquinas. García culminó su término como presidenta de la CEE el 31 de julio de ese año, periodo que fue seguido de una crisis de gobernanza en la CEE que no contó con un presidente en propiedad hasta enero de 2018 cuando fue nombrado a esa posición el hoy convicto exjuez Rafael Ramos Sáenz y que en menos de un mes se vio obligado a renunciar por su participación en el chat político de WhatsApp. Esa crisis de gobernanza concluyó con el nombramiento del juez Juan E. Dávila el 4 de septiembre de 2018, quien en sus dos años en la posición, antes de salir en medio de señalamientos de ineficiencia, no atendió el problema del almacenamiento y mantenimiento de las máquinas.

 Al cierre de esta edición, Dávila no había respondido una solicitud de entrevista del CPI sobre lo ocurrido bajo su presidencia.

 “Allí se utilizó todo el espacio junto al Coliseo de Puerto Rico, como centro de acopio de la ayuda que llegaba a Puerto Rico. Estaba en control absoluto de La Fortaleza y ni los empleados de la CEE teníamos acceso al edificio”, explicó González. La entonces primera dama, Beatriz Rosselló, había encomendado liderar la tarea a la entonces comisionada electoral del PNP, Norma Burgos.

 La Guardia Nacional abandonó en mayo de 2018 los predios del edificio de Operaciones Electorales y entonces personal de la CEE pudo tener acceso nuevamente al área encontrando plagas de ratas en las inmediaciones debido a que se habían dañado algunos suministros, coincidieron Santiago y González.

 “Nunca encontramos constancia escrita de una obligación de Dominion de llevarse las máquinas a pesar de que funcionarios de la CEE, como la entonces presidenta, Liza García, estaban bajo la impresión de que sí existía tal compromiso. La situación se complicó con el huracán y el deterioro de las condiciones en que estaban almacenadas las máquinas. Esto coincidió con los recortes presupuestarios que impidieron cumplir con el itinerario de pagos que se había pactado con Dominion. Ante la falta de pago, la compañía retrasó el mantenimiento”, sostuvo María de Lourdes Santiago quien fungía en ese momento como comisionada electoral del PIP.

Puerto Rico pagó más por máquinas de escrutinio obsoletas según especialista

 Para el Dr. Jorge Tirado Ospina, especialista internacional en tecnología y sistemas de información electoral, el problema de las máquinas de escrutinio en Puerto Rico no es el equipo sino la pésima manera en que la CEE las ha manejado desde su adquisición. Sostuvo que, aparte de la posible falta de adiestramiento al personal de la CEE, los problemas ocurridos apuntan más bien a actos de negligencia.

 “Suena como que sí hay negligencia crasa en la forma en que se están llevando a cabo nuestras elecciones. [Las máquinas] no se han manejado bien desde que se compraron (lease) porque se guardan, se dañan y no se reemplazan”, indicó el experto que ha trabajado en más de 120 elecciones en 28 países.

 De acuerdo con Tirado, Puerto Rico pagó a sobreprecio unas máquinas que son remanufacturadas, viejas y que solo pueden leer papeletas en un papel especial que es también muy caro. Planteó que el mismo año en que Puerto Rico pagó $38.2 millones, Virginia pagó $20 millones por la misma cantidad de máquinas, el mismo modelo y pagó $5 millones por el servicio de mantenimiento de la empresa Dominion. Aseguró que por el mismo dinero pagado por estas máquinas, la CEE hubiera podido adquirir el doble de máquinas de votación regulares.

 “Encontré que ellos estaban ofreciendo las máquinas en $25 millones más el servicio (de mantenimiento que sumaba) $30 millones, pero los otros $8 millones, que lo ponían como servicio, no fue posible identificar de dónde salían esos $8 millones en el contrato. Por lo tanto, hemos pagado las máquinas de votación más costosas en todo EE. UU.”, sostuvo tras haber hecho una evaluación del contrato entre la CEE y Dominion.

 El protocolo para transmitir los resultados de las máquinas

El problema a la hora de transmitir los resultados fue generalizado. Los funcionarios no se percataban del problema de transmisión hasta que cerraban la votación al final del día y hacían el intento de transmitir. El proceso de la CEE no cuenta con un mecanismo para que el día de la votación se hagan pruebas de transmisión de las máquinas antes de iniciar la jornada.

 El protocolo para el uso de la máquina indica que los coordinadores electorales de cada unidad electoral buscan los maletines con el material en la mañana y lo llevan a los colegios. Al encender la máquina, se valida que se encuentre en cero para poder iniciar el proceso de votación. Al terminar la jornada, se pulsa un botón para “terminar la votación” y la máquina procede a contar todas las papeletas y emite unos recibos para cada uno de los funcionarios.

 Si se diera el caso que no se puedan transmitir los resultados desde el colegio, se saca una de las dos tarjetas que tiene la máquina, se abre el “sobre #8” para depositar la tarjeta de la máquina y las actas, y se sella. Posteriormente, se sellan los maletines de las papeletas y la máquina y se transporta a la JIP para que, en balance electoral y con la presencia del juez electoral, se abra el sello, se coloque la tarjeta en una computadora para que desde allí se transmitan los resultados a la CEE mediante el sistema “Results Transfer Manager” (RTM).

“Eso es lo que establece el protocolo. Usted trata tres veces de transmitir en su colegio con la máquina a través del módem, que en este caso todos eran de Claro. Si a la tercera vez no se logra, el protocolo es que se guarda todo y se lleva a la JIP para que los oficiales de inscripción con los comisionados y el juez de la comisión local hagan la transmisión vía RTM que es el mecanismo alterno de transmisión”, explicó al CPI la expresidenta de la CEE, García.

 En el caso del Precinto 3 de San Juan, no se pudo transmitir desde su JIP los resultados de los colegios que tuvieron problemas ya que no contaba con la infraestructura necesaria. Según explicó el comisionado electoral local del PIP, Torres, en este precinto hubo muchos colegios que no pudieron transmitir y tampoco lo pudieron hacer desde la JIP porque para estas elecciones la CEE rentó un salón de una escuela privada que no tenía ni computadoras ni internet para transmitir. Torres recordó que en San Juan, como en muchos otros municipios, los recortes presupuestarios en la CEE provocaron el cierre de algunas las Juntas de Inscripción Permanentes para ser consolidadas. En el caso de San Juan, de nueve Juntas de Inscripción Permanentes solo hay una ubicada en el edificio central de la CEE en Hato Rey que además funciona como JIP a nivel isla. Las 110 JIP que tenía la CEE se han reducido a 78, y de esas 74 están abiertas,anunció en verano la agencia.

Además de la tarjeta, la programación de todas las máquinas incluye que se escanean todas las papeletas. En el 2016 este mecanismo se utilizó como un sistema de auditoría para asegurar que el número final que dio el escrutinio electrónico coincidiera con los votos emitidos por los electores.

“Así se pudo hacer el informe de auditoría que se pidió en las elecciones de 2016 para asegurar que la máquina adjudicara los votos igual a lo que se podía ver en las papeletas”, sostuvo la expresidenta de la CEE.
De acuerdo con García, si una máquina no lee la papeleta, se supone que se deposite en una urna de cartón, para contabilizarlas a mano y consignarlo en el acta del colegio la noche del evento.

Al cierre de esta edición, la CEE no ha provisto al CPI los colegios en los que no se han contabilizado las papeletas que las máquinas no leyeron y que serán adjudicadas durante el escrutinio general.

 ¿Qué faltó por contar en el evento y se atiende en el escrutinio?

 Faltaban por contar los votos añadidos a mano de hospital, los votos añadidos a mano del evento, las papeletas que no contó la máquina y cuyas actas no pudieron ser reconciliadas en esos 106 precintos de la Unidad 77 del Colegio 3 de voto adelantado, cerca de dos mil votos de confinados añadidos a mano y el voto ausente y voto por correo que llegó con el matasellos del 3 de noviembre. El director de OSIPE confirmó al CPI que de esa unidad solo cuadraron las actas y se reportaron los votos al cierre del evento en los precintos 3 de San Juan, Aguadilla 35, en Culebra y en Patillas.

 Las papeletas de voto adelantado por correo, ausente y domicilio se comenzaron a contar el 26 de octubre. Para evitar que los funcionarios vieran las papeletas y se filtraran resultados o tendencias previo al día de las elecciones, la instrucción fue que se pasaran boca abajo. Según el director de OSIPE, muchas papeletas fueron rechazadas porque la máquina pudo haber detectado una marca de menos, marcas en exceso o que la papeleta estuviera en blanco y el funcionario estaba impedido de voltear la papeleta e interactuar con la máquina. Explicó que si la máquina devolvía papeletas se sacaba a parte para conteo manual. Estimó que podrían haber cerca de 200,000 papeletas que se tenían que contar de forma manual.

“Esas papeletas de conteo manual que se sacaron a parte para empezar a ser contadas de forma manual el 3 de noviembre pertenecen al Colegio 3 de la Unidad 77 de cada precinto. No en todos los precintos se terminó de contarlos. Ninguno de los precintos se reportó en el sistema. El sábado todavía no se había terminado el proceso de conteo manual. Ahí se decide grabar en cero ese colegio 3 y atender ese asunto en el escrutinio general”, indicó Nieves Cartagena.

 Además, de los cinco colegios en los que no se encontró la tarjeta en los maletines, falta por adjudicar los colegios donde se colocaron papeletas en la urna de emergencia y que al finalizar la jornada el día de las elecciones los funcionarios no las echaron manualmente a la máquina para que esa noche fueran contadas electrónicamente. Al cierre de esta edición, la CEE no ha provisto al CPI los colegios en los que no se han contabilizado las papeletas que las máquinas no leyeron y que serán adjudicadas durante el escrutinio general porque ese dato se desconoce, sostuvo el director de OSIPE.

 “Hay colegios donde la cantidad de votos reportados, por ejemplo, tiene 20 papeletas cuando se supone que voten 200. Ese caso lo atendemos en escrutinio. Esas papeletas se pasan por máquina y se ajusta el resultado. Tenemos casos de esos que no lo sabemos de antemano, eso lo descubrimos en el escrutinio”, sostuvo el director de OSIPE quien insistió en que la CEE no tiene control directo de las decisiones que toman los funcionarios de los 4,524 colegios y de que estos sigan el procedimiento.

 El presidente de la CEE ha justificado que se haya cerrado el evento sin que se contabilizaran una gran cantidad de papeletas que fueron rechazadas por las máquinas y que se separaron para contarlas manualmente. Esas papeletas no están reflejadas en los números que publicó la CEE cuando se cerró el evento el 7 de noviembre.

 

Rosado Colomer explicó que nunca se cierra el evento con el 100% de votos contados, y que ese es un término que se utiliza para culminar el conteo parcial de los votos emitidos en las elecciones e iniciar el proceso del escrutinio, en el que sí se termina de contabilizar el 100% de los votos emitidos. Sin embargo, contrario a otras elecciones, el evento en esta ocasión se cerró ofreciendo resultados parciales (el sistema obliga a publicar como si se hubiese contado el 100%) faltando por adjudicar miles de papeletas que fueron contadas manualmente pero cuyo resultado no se refleja en los números publicados por la CEE porque las actas no cuadraron. Esta situación ocurrió en 106 de los 110 precintos electorales en la Unidad 77 del voto adelantado

De acuerdo con el comisionado electoral del PIP, Roberto Iván Aponte, los comisionados aprobaron por consenso la propuesta del Presidente de la CEE de cerrar el evento electoral dejando esas papeletas sin adjudicar para acelerar el inicio del escrutinio, debido a la gran cantidad de actas que no se podían conciliar.

“Las actas que no cuadraban eran demasiadas y el Presidente quería concluir el proceso de la noche del evento para dar resultados preliminares y comenzar el escrutinio”, explicó.

El Presidente de la CEE explicó que tomó la decisión porque las actas del voto adelantado no cuadraban y entrar los resultados de forma manual de estas papeletas hubiera tomado mucho tiempo.

 

 

Pasaje de ida

 

Especial para En Rojo

Este extraño regreso a nuestro Puerto Rico fue mediado y hecho posible gracias a un pasaje de ida y una casa prestada. No hay choque cultural: más bien un despertar súbito de la (des)memoria, una reconexión con el paisaje, un redescubrimiento de lo viejo y lo nuevo.

En estos días de pandemia y trashumancia, pervivo en un pueblito del oeste, el canto costero del rectángulo isleño que reclamo como propio.

“Pervivo” no es la palabra precisa. Eso es vivir a pesar de algo. Pero “vivo” tiene un no sé qué de permanencia que persigo pero no alcanzo. “Pernocto” tampoco me sirve en estos días de pandemia, cuando la casa es hábitat y refugio no de noche sino a toda hora.

“Habito”, entonces, esta casita, aunque no alcance a llenarla con este cuerpo en vaivén. La habito en el mismo sentido en que habito los caminos.

Éstos son o siguen la ruta clásica, la ruta-personaje de nuestro paisaje y nuestra historia. Una ruta llena de agujeros, con cartones en los postes anunciando donas, detergentes y detectives. Una ruta de esas a las que se les va estrechando el espacio y desapareciendo los semáforos y las aceras, según nos acercamos a casa.

La ruta que me construye (por aquello de citar a Julia al revés y mal) tiene tres esquinas peligrosas y dos curvas ciegas.  Tres cuchillos, un mojón de cemento, un pequeño puente, un murito, una serie de palos de mangó. Un McDonalds (ahí a la izquierda) y un chinchorro (el que me sirve para identificar el primer cuchillo). Caballos (en el primer caballo doblas a la derecha, al segundo lo pasas, sigues de largo), gallinas (sigue de largo, y por cierto, no las vayas a pisar), iguanas (son impredecibles, así que no son punto de referencia).  Una casa verde y otra rosada, con dos cisnes que sirven para anunciar que se acerca la cuesta. Dos cuestas, una de camino y otra que sirve para indicar que se acerca la casa.

Las rutas nos definen a todas, en todas partes, pero las relaciones–entre persona y ruta, entre persona y paisaje, y por lo tanto entre persona y persona– son distintas. Los californianos, por ejemplo, usan números y puntos cardinales, y compiten unos con otros a ver quién conoce o tomó la mejor ruta más efectiva. Si vas a una fiesta, la primera pregunta no es cómo estás, sino cómo llegaste. Y la respuesta no es bien, sino algo así  como cogí la 121, luego la 22 y la 101, y luego al sur en Wilshire, a lo que el otro replica pues yo no, yo cogí la 5, la 28 y la 91, para evitar el tráfico en la 22, Cuánto te tomó, Cuarenta y cinco minutos, A mí cuarenta y tres. No sé si sean la famosa afición por la competencia y la adicción a la eficiencia de los norteamericanos, pero siempre hay un ganador ufano y un perdedor refunfuñón en esas conversaciones.

Nunca aprendí a hablar así, o a dejar de perderme en esas numeradas y numerosas carreteras. ¡Es que acá es tan distinto! Te llevan los objetos, los seres, los colores. La ruta se verbaliza no tanto a la hora de ufanarse sino a la de darle instrucciones al prójimo. Pues mira, vas a coger la número dos hacia Arecibo, te metes por el Macdónal a la izquierda, vas a ver un cuchillo, sigue, vas a ver otro, ahí a la izquierda, subes y bajas la cuesta, después de los palos de mangó hay un postecito pintado de azul, siempre tiene un caballo amarrao, ahí a la izquierda…

Los obstáculos son casi señales de tránsito y puntos de ruta en sí mismos. Allá y acá, está el tradicional tapón. Pero acá tenemos además unos muy nuestros: el perro gris haciendo la siesta en medio de la angosta calle; el chamaco lavando el carro amorosamente; la conversación entre la señora del balcón y el señor de la pickup; la larga fila de cabras o gallinas que, a saber porqué, están cruzando la calle.

Coges la derecha del triángulo. Cuentas una, dos, tres, cuatro bocacalles y en la quinta, a la izquierda. Cuidado, que hay unas entradas que parecen bocacalles pero no son… 

Para llegar no hay que tener GPS: hay que saber doblar a la izquierda en el caballo, reconocer la diferencia entre triángulo y cuchillo, perder la orientación sin perder la tabla, aceptar con calma y simpatía la ayuda ajena.

Hay un río, y un pedacito que parece carretera pero es puente, después de ese puente tú vas a ver los buzones. Por ahí te paras y preguntas…

Nuestras rutas nos recorren, nos recrean, nos construyen. Y nuestro paisaje, como nosotros mismos, tiene criaturas y recovecos que no se dejan entender ni colonizar.

Si llegas al junker, te pasaste.

 

 

El más dulce recuerdo de mi vida

Especial para En Rojo

 Se metió la familia entera en la Montero de mi tío para irnos de paseo. Yo era la pequeña, así que me mandaron al baúl–de todas formas eso era lo que yo quería. Ya no necesitaba que mis primas me acompañaran como antes, recién había cumplido diez años y me habían regalado ese Walkman Sony multicolor. Mi mamá, mis tíos y mis primas quedaban tan lejos que no podrían saber lo que yo andaba sintiendo ni aunque me pusiera a cantar. Anduvimos todo el viaje sumidas en ello, Selena, yo, y nuestro amor.

 Rebobiné Amor prohibido tantas veces, buscando aquello que sólo se puede encontrar repitiendo las letras hasta quemarlas. Era una niña, a esas canciones aún no podía corresponderles ninguna experiencia. Pero lo mismo podría decirse al revés: ¿Cómo iba a tener experiencias si no me sabía de antemano sus canciones? En estos días seguramente no soy la única que anda rememorando aquella duda existencial. Seguramente no sería la única a quien una cámara furtiva, en la cocina o la ducha, captaría cantando sin tapujos las rancheras y las cumbias de Selena. Yo por lo menos ando en esas, imitando su voz con los labios entornados, bailando como si de verdad la vida me hubiera dado sus caderas, qué más da. Y aunque nadie sea testigo, yo digo que me sé de memoria todas las canciones. Porque nadie creerá que las líricas que dieron forma al corazón de una niña podrán olvidarse un día.

 Aquel día de 1995 en la Montero de mi tío, con los audífonos puestos yo pensaba en mi noviecito de la elemental. Cierto que en nuestro amor imberbe habíamos experimentado apenas algún drama menor, pero ello no me impedía proyectar sobre nuestra historia las dulces lágrimas del despecho o el deseo avivado por los obstáculos. Aquello era, sin embargo, la infancia; las ganas de sentir eso de lo que hablaban las canciones, apenas una sospecha insistente que venía desde quién sabe dónde. No entendería de verdad la quemazón hasta tres años después, cuando vi por primera vez a aquel vecino.

 Era un amor imposible: yo estaba en octavo grado, él en cuarto año. La sociedad lo prohibiría. Pero no seré yo quien ponga en duda el poder de la tecno cumbia. Es cierto que para entonces ya me había hecho con un Discman y con el CD de los Barrio Boyzz, en el que cantaban junto a Selena “Donde quiera que estés”. Poco importó. Fue “El chico del apartamento 512” la canción que me hizo compañía durante el año en que soñé despierta con que ese vecino se enamoraría de mí.

 Sucedió en una conversación a la medianoche por ICQ. Yo tendría que haberme ido a dormir ya hacía rato, pero allí estaba, sentada frente a mi Compaq Presario con el corazón puesto a saltar. Él tecleó sólo dos letras: “TA”. Yo, todavía más que el misterio disfruté pedirle que me lo deletreara: “¿Te admiro?”, pregunté para azuzarlo. Pero el juego que se termina pronto es aburrido, así que cerré el chat antes de que llegara a escribir su respuesta. Habré estado el día entero en el colegio haciendo corazoncitos en las libretas, por momentos segura de que me amaba, por momentos sufriendo porque seguramente no. Por la tarde al regresar a casa, leí finalmente su mensaje, con el bidi bidi bom boma todo volúmen en las venas…