Este es el tema de la 4ª Jornada Mundial de los Pobres, que, según propuesta del papa Francisco, la Iglesia Católica celebra este domingo. Esta palabra bíblica (Ecl 7:32) nos llama a superar barreras de indiferencia social y construir una sociedad basada en la hermandad de todos.
En esta época de pandemia, una de las precauciones necesarias es evitar el contacto personal, especialmente con las manos. Sin embargo, el papa Francisco propone que, a través de la Jornada Mundial de los Pobres, expresemos una comunión concreta con las personas más pobres que viven a nuestro alrededor. No basta la lucha estructural para cambiar el mundo. Debemos romper con la invisibilidad de los más pobres, muchas veces, tratados como desechables, o como obstáculos al progreso. Para encontrar una nueva esperanza para esta sociedad, es necesario ponerse junto a los más pobres en el camino de la utopía posible que los pueblos indígenas llaman «el bien vivir». Como siempre nos han enseñado las teologías ligadas al Cristianismo de la Liberación: junto con los pobres, contra la pobreza injusta.
Precisamente por esta razón, además de mostrar signos de cercanía a las personas concretas de los más pobres, el Papa siempre trata de dialogar con los movimientos sociales que organizan a los pobres en su camino de liberación. El sábado 24 de octubre, por cuarta vez en estos años, a través del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, reunió en el Vaticano a representantes de los movimientos sociales de todo el mundo. El objetivo fue escucharlos antes de reunir a jóvenes economistas de todo el mundo en la búsqueda de un nuevo modelo de economía para el mundo.
En su mensaje para nosotros con respecto a la celebración de este día, el Papa afirma: «La meta de cada acción nuestra sólo puede ser el amor. Este es el objetivo al que nos dirigimos. Nada debería distraernos de él. Este amor significa compartir. Pide dedicación y servicio. Sin embargo, comienza con el descubrimiento de que hasta antes de que amáramos, fuimos por primera vez amados y despertados al amor. Este propósito aparece en el momento en que el niño se encuentra con la sonrisa de la madre, sintiéndose amado por el hecho mismo de existir.De la misma manera, una sonrisa que compartimos con los pobres es una fuente de amor y nos permite vivir en la alegría. Que nuestra mano extendida se enriquezca siempre con la sonrisa de quien no hace pesada su presencia, ni cobra interés por la ayuda que da, sino, al contrario, se alegra de vivir al estilo de los discípulos de Cristo”.
La nueva ley electoral- redactada, aprobada y firmada a la trágala hace unos meses por la mayoría legislativa y la Gobernadora del Partido Nuevo Progresista (PNP), sin el consenso de los demás partidos políticos ni del País- ha significado, en este final de ciclo electoral, el dominio férreo del PNP sobre la Comisión Estatal de Elecciones (CEE).
Tras la aprobación de esta nueva ley electoral, el caos se ha apoderado de la CEE. Por primera vez, las primarias de los partidos no se pudieron completar en la fecha señalada, resultando en un proceso altamente irregular. Ahora mismo, a una semana de realizadas las elecciones generales, aún no hay certeza de sus resultados, por la inesperada aparición de 182 maletines conteniendo material electoral que no fue debidamente devuelto a la CEE tras concluir el evento del pasado martes, 3 de noviembre. Queda claro, entonces, que la nueva ley electoral tiene defectos y lagunas insalvables para el buen funcionamiento del sistema electoral en Puerto Rico, y que la misma debe ser derogada, si se pretende preservar el adecuado balance entre las fuerzas políticas representadas en la CEE, y garantizar que los eventos electorales se conduzcan mediante un proceso competente, transparente y limpio que estimule la confianza del pueblo. No olvidemos que, tanto las fallidas primarias como la súbita aparición de los susodichos maletines ocurrieron bajo el actual gobierno del PNP, el mismo gobierno que aprobó en solitario la nueva ley electoral, y cuyo candidato a la gobernación, Pedro Pierluisi, resultó favorecido en ambos eventos electorales.
Los 182 maletines perdidos y encontrados, cuyo contenido se desconoce al cierre de esta edición de CLARIDAD, podrían incluir un número indeterminado de papeletas no adjudicadas, correspondientes a la jornada de voto adelantado que se realizó en la semana previa a la elección general. En algunas contiendas particularmente cerradas, los resultados podrían cambiar si aparece un número significativo de papeletas no adjudicadas en esos maletines.
Desde que se inició la discusión pública por el nuevo código electoral, se advirtieron los problemas que dicha ley representaría para que la CEE pudiese descargar responsable y certeramente sus funciones en las primarias y la elección general de este año. Darle un vuelco total a la estructura electoral a menos de un año de una elección general es invitar al caos. Ese caos se evidenció durante el montaje fallido de las primarias de los partidos PNP y Popular Democrático (PPD) el pasado mes de agosto, un proceso tan inusitado y vergonzoso que le costó el puesto al entonces presidente de la CEE, Juan Ernesto Dávila. El trauma resultante de las primarias obligó a reorganizar a toda prisa la CEE para que esta pudiera cumplir con los requisitos para la celebración de las elecciones generales. Ahora, nuevamente surgen el caos y la duda con el asunto de los maletines no entregados y las repetidas denuncias del proceso incierto y atropellado en la adjudicación del llamado voto adelantado.
Para las llamadas democracias liberales, la fe del público en el proceso y los resultados electorales es crucial. A pesar del recortado marco de acción y autoridad de los procesos electorales en una colonia como Puerto Rico, nuestro pueblo ha aprendido a confiar en sus elecciones y en la CEE.
Pero ahora, tras la aprobación de la nueva ley electoral y la instauración del dominio PNP sobre la estructura de la CEE y los procesos electorales en Puerto Rico, y luego de las irregularidades en las primarias y, ahora con el asunto de los maletines, urge que los partidos de oposición se unan para exigir de la CEE una evaluación completa de ambos eventos, y la instauración de remedios extraordinarios para que estas irregularidades no vuelvan a repetirse. Derogar la nueva ley electoral y reinstaurar en la CEE un sistema de pesos y contrapesos que garantice la transparencia y la competencia de los procesos electorales en Puerto Rico es, a nuestro juicio, la única solución para que se disipen las dudas del País, y haya una mayor competencia, transparencia y confiabilidad en el sistema electoral de Puerto Rico.
“En inglés no hay más que una traducción de los verbos ser y estar. El verbo to be requiere de explicaciones contextualizadas para distinguir, por ejemplo, entre la temporalidad de ‘estar feliz’ y la inmutabilidad de ’ser feliz’… Aun así, los angloparlantes de nacimiento nunca alcanzan a comprender del todo la diferencia que hay entre ellos. También en la práctica, al menos, en cuanto al ejemplo de la felicidad, la distinción es a veces volátil, difícil de aprehender”.
Así reflexiona sobre su situación sentimental el protagonista de La noche se me fue de las manos, la primera novela de Max Ehrsam, que relata la historia de una intensa relación entre dos hombres que no debió durar más de una noche.
El argumento es simple: dos hombres se miran en la calle, se vuelven a encontrar casualmente, se acuestan y se van a vivir juntos. La originalidad está en cómo el autor utiliza las explicaciones sobre el uso de la gramática y las complejidades del idioma, que forman parte de la actividad laboral del protagonista, para enriquecer el relato y darle profundidad.
La historia se desarrolla en San Francisco, California, a finales del siglo XX, cuando la comunidad gay acababa de recuperarse de los estragos del sida. Se trata de un relato narrado en primera persona, y con una honestidad abrumadora, por un joven que, al igual que el autor, es mexicano y que trabaja editando libros de texto de enseñanza del español. Su nombre no se revela nunca en la trama y solo se le conoce por Gato, como cariñosamente le llama su amante.
En un viaje a Chicago, Gato conoce casualmente a Nate, un guapo americano que por el día trabaja como psicólogo y por la noche es escort. Ambos se embarcan en una relación alimentada, principalmente, por la atracción física y sexual, y el uso de drogas recreativas.
El protagonista también habla sobre su trabajo, sobre los libros que edita. Según explica las complejidades de la gramática española, las va extrapolando a las complejidades de su vida con Nate.
De hecho, esta historia amor se narra a la par con el contenido de los libros editados por Gato, que empiezan enseñando el presente de indicativo. Gato y Nate inician su relación viviendo en ese tiempo verbal, es decir, sin tener en cuenta el pasado ni el futuro.
A medida que transcurre la trama empiezan a aparecer otros tiempos verbales, sobre todo el pasado, que hacen mella en su frágil felicidad. Ese presente de indicativo en el que viven los personajes se convierte en un presente de subjuntivo: en un deseo, en un ojalá que lleva la relación a un destino irremediable.
“Nate habla con frecuencia acerca de la inevitabilidad de nuestro encuentro, de la certidumbre de que nos corresponde estar juntos en esta vida. Ojalá yo también pudiera creerlo…”
Ehrsam no se corta a la hora de describir las escenas sexuales, pero tampoco recurre a los detalles cursis de muchos relatos eróticos. Son escenas muy realistas en las que también se va plasmando el estado de ánimo y el desencanto de los personajes, según decae su relación.
La novela toca algunos temas que pueden parecer trillados, pero que funcionan: enfermedades venéreas, desempleo, sida, soledad, homofobia. También hay miradas críticas a la sociedad estadounidense, al trato discriminatorio y paternalista que reciben muchos inmigrantes hispanohablantes. Cuando Gato le dice a su jefe que el título del libro que edita no tiene sentido en español, este, sin saber el idioma, le asegura que es un buen título porque es fuerte, que es lo que necesita el libro para que se venda.
Además, entre la historia de amor de Gato y Nate, aparecen una serie de relatos cortos, narrados en tercera persona, sobre varios niños y niñas en México cuyas vidas se ven afectadas por los estereotipos y los prejuicios sociales. En principio, no parece haber conexión con la trama principal, hasta que aparece el último que es el que les da sentido.
Estos relatos proveen contexto al protagonista y lo hacen redondo. Gato es entrañable, pero también narcisista, hace comentarios machistas que pueden sonar lesbofóbicos. Está enamorado de Nate, pero a veces le trata con desdén y le recrimina sus gustos y profesión nocturna.
De hecho, tanto Nate como Gato son abrumadoramente reales. Aunque no se esté de acuerdo con todo lo que dicen o hacen, puede ser fácil identificarse con ellos, con sus razonamientos, incluso con sus tormentos, inseguridades y esperanzas.
Max Ehrsam es profesor universitario de lengua y literatura en Boston, Massachusetts. La noche se me fue de las manos ha sido editada por Alfaguara México.
“Es una gobernación sin mandato. Hay que decirlo todo el tiempo así para que esa persona entienda que, o trabaja en consenso, que es lo que el pueblo de Puerto Rico está diciendo, o no entendió lo que pasó”.
En entrevista, las recién electas por el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), licenciada Ana Irma Rivera Lassén, senadora, y la licenciada Mariana Nogales Mollineli, representante a la Cámara, fueron enfáticas al señalar que los resultados de las elecciones en que el candidato a la gobernación por el Partido Nuevo Progresista (PNP) ganó la gobernación con apenas el 35.90 % de los votos significa que el pueblo rompió con el bipartidismo, está cansado de la corrupción y quiere participación y transparencia.
En esta su primera incursión electoral, el MVC obtuvo cuatro asientos en la Legislatura. Además de Nogales Molinelli y Rivera Lassén, también fueron electos el profesor Rafael Bernabe, senador por acumulación, y José Bernardo Márquez, representante por acumulación. Al momento de esta entrevista, la candidata Eva Prados luchaba su escaño a la Cámara como representante por el distrito 1 de San Juan frente al contendiente del PNP.
En su primera incursión, el partido Proyecto Dignidad (PD) logró un asiento en el Senado, con su candidata, Joanne Rodríguez Veve, y otro en la Cámara, con Lisie Janet Burgos Muñiz.
El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) retuvo sus dos escaños, uno en la Cámara y otro en el Senado. Denis Márquez Lebrón revalidó en su escaño en la Cámara y en el Senado, la candidata María de Lourdes Santiago reemplazó al senador Juan Dalmau, siendo senadora con el mayor número de votos en la isla.
Ana Irma Rivera Lassen
Mientras, algunos llamados analistas políticos se han tenido que retractar de sus vaticinios de que el MVC no lograría obtener asientos en la Legislatura. Por su parte, Rivera Lassén y Nogales Molinelli no están sorprendidas con los resultados. “A mí no me sorprendieron. Yo entendía que eso iba a ser así, pero siempre, hasta que no viera los resultados finales, no iba a estar tranquila”, admitió Rivera Lassén.
Narró que tuvo una situación difícil en una entrevista en una emisora de radio que pretendía que aceptara que su candidatura había sido derrotada, cuando solo se había dado a la luz pública menos del 20% de los votos. “Eso da muestra de cuán fuera de control y fuera de foco están las personas que están viendo lo que pasó con los mismos lentes de antes. No acaban de entender que el pueblo de Puerto Rico mandó un mensaje y todavía no están leyendo lo que pasó”.
Nogales Molinelli contó que le pasó algo similar con unas expresiones que vio por las redes sociales de Anthony Maceira (uno de los implicados en el chat del exgobernador Ricardo Rosselló) de que ella no tenía oportunidad de llegar, en referencia a que no saldría electa. .
En esa misma retórica tradicional se encuentra el argumento de que no contar con una mayoría legislativa será un obstáculo para la gobernación. Las legisladoras rechazaron tal presunción: “Eso depende de lo que se clasifique como obstáculo. Si es un freno para proteger a la gente sí. Sí vamos a detener medidas que son dañinas para el país. Si son medidas buenas—cosa que no estoy muy segura que ocurra—, se van a apoyar”, afirmó Nogales Molinelli.
En tanto, su compañera de partido declaró: “Creo que el único obstáculo que el gobernador va a enfrentar es el de tratar de pasar por encima del pueblo de Puerto Rico, porque él no tiene un mandato mayoritario del pueblo. Si quiere actuar como si lo tuviera o como si fuera un dictador que tuviera un mandato absoluto y quiera mandar como le dé la gana, sí va a tener un obstáculo en ese sentido. El pueblo de Puerto Rico no le dio un mandato, no tiene un mandato mayoritario”.
Rivera Lassén trajo a la atención que aun cuando el PNP “ganó” con un 35% de votos, con los que puede ocupar la gobernación, si el país tuviera una verdadera ley electoral, se tendría que ir a una segunda vuelta para tener un real mandato del pueblo. “Así que para mí es un gobernador sin mandato, no tiene mandato porque él no tiene la mayoría del pueblo. La mayoría del pueblo está en el resto de la gente y eso es lo que él tiene que entender. Más vale que oiga porque el 70 y pico porciento no está con él”.
Frente a esos resultados y los de la Legislatura, ambas resaltaron el contrapeso que representa la Legislatura, ya que es la rama que tiene la facultad para ir por encima del gobernador, de cambiar determinaciones del Tribunal Supremo, quien confirma los puestos del gabinete; en fin, la que legisla. “La Legislatura es un espacio de mucho poder y es un espacio desde donde nosotros podemos defender al pueblo y tomar unas decisiones, como son las del presupuesto y nombramientos” comentó Nogales Molinelli.
Además de nuevos miembros de partidos emergentes, en la próxima Legislatura habrá un mayor número de mujeres. Este es un hecho significativo, ya que el asunto de la perspectiva de género fue uno de los temas de discusión durante la campaña política. Aun así, Rivera Lassén, apuntó que, comoquiera, sigue siendo una representación ínfima y que su aspiración es que haya más mujeres para que eso no sea una razón para la discriminación.
También expresó que la aspiración es que tanto hombres como mujeres tengan conciencia de perspectiva de género, “porque no le vamos a exigir a las mujeres nada más tener conciencia del reconocimiento de la perspectiva de género y tener conciencia antirracista, que sea pro derechos humanos y contra la discriminación. Eso se lo tenemos que exigir a todo el mundo, a todo el mundo”.
En ese sentido insistió en que “no le voy a exigir más a las mujeres de lo que le voy a exigir a los hombres, porque entonces estaríamos discriminando en contra de las mujeres”.
En cuanto a la pluralidad en la Legislatura, Nogales Molinelli se mostró entusiasmada de que las propuestas del MVC puedan ser apoyadas por otros grupos. Aspectos tales como la segunda vuelta, la fijación de términos, el referéndum revocatorio, “pero sobre todo, la segunda vuelta. Creo que habrá más terreno fértil para mover ese reclamo”.
Mariana Nogales fue una se las participantes del Junte de MujeresFoto Wanda Liz Vega.
Un asunto en el que de seguro habrá confrontación será la postura frente a la Junta. “La Legislatura tiene que convertirse en un escudo contra la Junta de Control Fiscal. Tiene que ser el freno de la Junta; que le diga hasta aquí llegaste, no vamos a despedir empleados, no vamos a recortar más los presupuesto, te vamos a quitar el presupuesto, no vamos a pagar los $650 mil a Jaresko. Eso sería, si los partidos tradicionales se ponen para su número, un reflejo de madurez política”, reclamó Nogales Molinelli. Junto a ponerle freno a la JCF, explicó, la gente espera que se haga la auditoría de la deuda para saber quiénes fueron las personas culpables y que rindan cuentas por sus actos.
Las legisladoras de MVC afirmaron que el trabajo en alianza es posible, ya que hay puntos de consenso. “Hay que analizar y llevar todos los puntos que son de consenso. Ese es el principio de cómo surgió Victoria Ciudadana: poniendo primero todo lo que teníamos sobre la mesa en común. Todo lo que tenemos en común debería ser motivo de alianza; no tenemos ningún problema. A la misma vez sabemos cuáles son en los que no estamos de acuerdo”, subrayó Rivera Lassén.
Entre esos temas peliagudos está el del estatus. Las reconocidas independentistas señalaron que la votación de ‘Estadidad Sí o No’ no fue avalada por el Congreso, que no fue una vinculante y que ese cuerpo lo va a usar como una mera encuesta. Indicaron que la postura de MVC será insistir en el mecanismo de la Asamblea Constitucional de Estatus. En opinión de Nogales Molinelli, el momento es bueno para analizar esa posibilidad, aunque considera que no es el tema más urgente para el MVC, reconoció que hay que echarlo a correr.
Rivera Lassén añadió que la Asamblea Constitucional es un asunto que toma tiempo, ya que habrá que sentar las bases para que sea vinculante y, sobre todo, para que la gente vea que es un asunto que se está empezando a echar a correr. Esto no debe ser más un tema de división con el que se siga engañado más al pueblo llevándolo a las urnas cada cuatro años.
En fin, en lo que algunos llaman “pluralidad de partidos” y otros “legislatura dividida”, la licenciada Rivera Lassen, recordó que Puerto Rico ha tenido momentos históricos donde se han alternado la presidencia en los puestos legislativos. “Ha habido de todo, ha habido convergencia, inclusive coaliciones. Ahora mismo, están prohibidas por ley, pero eso no quiere decir que no existieran. Tenemos que volver a la comunicación, a la convergencia. Eso es lo que el pueblo de Puerto Rico está esperando y quien no entienda que ese fue el mandato, todavía no entiende que fue lo que pasó”.
Soplan vientos de cambios profundos en Puerto Rico. Las hojas secas se han movido y una nueva cosecha llena de esperanzas nos conmina a pensar y reflexionar sobre el presente y sobre el futuro.
En estas elecciones de 2020 algunos pronosticaban un triunfo sorpresivo del Movimiento Victoria Ciudadana. Otros anticipaban el fracaso del Partido Independentista Puertorriqueño. Reinaba algo de tensión en cuanto a los partidos mayoritarios, si sufrirían o no una merma significativa. Los alineamientos a la izquierda causaban cierto dolor intestinal en algunos sectores puesto que el PNP tendría la cancha abierta, a menos que los estadistas se vaciaran en Victoria Ciudadana. Circularon los llamados a votar por miedo a perder los “beneficios federales” y también el proverbial miedo a la “independencia”.
Quienes apostaban a la muerte del PIP lo hacían desde dos razonamientos: el agotamiento del paradigma del status para movilizar el voto patriótico o de izquierda, primero, y segundo, la emergencia de un partido como Victoria Ciudadana, de un perfil más atractivo y signos similares al PIP, entidad nueva y sin lastres históricos que se pronuncia por la “descolonización” y la justicia social entre otros temas claves.
Juan Dalmau llega a su colegio. Foto: Domenic Maymi
El balance general es bueno para promover cambios en la política y el gobierno puertorriqueños, aunque se instala en la administración –no digo “poder” porque el poder sigue siendo del imperio– la entidad más furiosamente anti-independentista, anti-obrera y corrupta de nuestra historia de pueblo.
Veamos estas reflexiones en el ánimo de pensar juntos, esbozar ideas y no de imponer criterios:
[ADVERTENCIA: si usted cree sinceramente que esta lectura puede desviarlo de la prioridad de contar votos o apoyar la elección de Natal, los candidatos del MVC y Chaco Vargas Vidot, no lea, pospóngalo. No hay nada más importante que este recuento y la batalla que se libra allí es el mejor curso de educación política].
Manuel llega a votar. Foto por Alina Luciano
Respecto al agotamiento del “status”: si bien es cierto que ya no convoca con igual determinación, el “status” fue uno de los polos de atracción que se encendieron en estas elecciones al punto que decenas de miles de independentistas y socialistas se vieron compelidos a salir en defensa del PIP, aun cuando no fueran afiliados o simpatizantes cercanos. Esa atracción fue reforzada por el MVC al poner en boga una narrativa que se considera contraria a los mejores intereses de la lucha independentista en general. Desde el MVC se afirmaba, por ejemplo, que la “estadidad” era una fórmula descolonizadora tan legítima como la independencia.
Ese tipo de razonamiento no le hace mucho sentido a ningún independentista, por no hablar de soberanistas. La estadidad o la anexión se ha visto siempre como la culminación de la colonia. El nuevo paradigma se ofrecía además desde un partido que se negó a actuar de cara al plebiscito “Estadidad sí o no” y dejó a sus militantes por la libre. Lúgaro fue más lejos: dijo en público que dejaría en blanco la papeleta, despachando así el asunto como una majadería, mientras la segunda en jerarquía aseguraba que votaría por la estadidad. Esta maniobra retórica le rebotó en contra al MVC y muchos terminaron convencidos de que la idea de un partido más amplio, progresista y anticolonial es buena o muy buena, pero en este momento sospechosamente incongruente. O, en términos más categóricos, algunos concluyeron que este MVC de 2020 no es un partido verdaderamente anticolonial.
¿De qué anexionismo hablan? Y la respuesta invariable era que eso se dilucida en la Asamblea Constitucional. ¿Por qué entonces incluirlo como una “forma descolonizadora” desde ahora, a base de qué historial del anexionismo? El vacío, la ambigüedad latente sobre este punto neurálgico se intentó presentar como un atractivo electoral. Borrar años de historia con el silencio o bien con un juego de palabras de tipo legal, en el fondo, sabemos ahora, no resultó convincente. El candidato a la gobernación del PIP sacó de siete a ocho veces más votos que la elección anterior, el voto íntegro se multiplicó por tres y sus candidatos a la Legislatura resultaron electos. El PNP atrajo a la abrumadora mayoría de los estadistas, aunque tuvo una merma considerable en su respaldo electoral que se redujo de 42% en 2016 a 33% en 2020.
Algunos proyectan que los independentistas se dividieron por el mismo medio, una mitad votó con Dalmau y otra mitad votó con Lúgaro. Donde no hubo diferencias fue en San Juan, aquí la abrumadora mayoría votó por Natal. En la ciudad capital se encuentra así la convergencia más prometedora, que incluye además una parte del movimiento sindical de avanzada, lo que se suma a un grupo más nutrido de legisladores comprometidos con la justicia social, el desarrollo ecosustentable, la equidad y el feminismo.
Sea por una u otra razón, acordemos que para decenas de miles de independentistas resultaba entonces incómodo el llamado a votar por el MVC-Lúgaro, y mucho menos íntegro. La tensión respecto al estatus no termina aquí porque bien se sabe que el PIP no hizo una campaña fuerte por el NO en el plebiscito. Tampoco lo hizo el PPD. Sacrificar el tema del status y el plebiscito por los objetivos electorales tuvo como consecuencia una demostración parcial del verdadero alcance de la fuerza antianexionista, si bien hay que celebrar que medio millón de puertorriqueños (más decenas de miles de votos en blanco) hizo frente a la demagogia y a la propaganda millonaria de miedo y manipulaciones del “Sí”. El proceso mismo de la campaña por el NO arroja una enorme ganancia. Hay que celebrar, por ejemplo, el extraordinario talento desplegado por nuestros artistas y creadores. Además, es importante reconocer el trabajo paciente, anónimo y perseverante de decenas de jóvenes que constituyen el relevo de la centenaria lucha independentista.
La idea de una victoria electoral sorpresiva: En el marco de las elecciones 2020 el MVC se presenta como una “opción de triunfo”. Cientos de alocuciones y decenas de artículos y mensajes pronosticaban una sorprendente victoria electoral de Victoria Ciudadana. Esta otra narrativa no fue del todo eficaz y condujo por lo menos a dos razonamientos distintos, pero no excluyentes: por un lado, mucha gente pensó que si tienen posibilidades de “triunfo” lo mejor para un independentista y socialista sería votar por el PIP. En caso de un triunfo total del MVC más vale que existiera una agrupación con representación legislativa que abogara por la “verdadera descolonización”. Por el otro lado, mucha gente también pensó que la narrativa triunfalista ocultaba de hecho una debilidad organizativa y que en todo caso convendría fortalecer la institución conocida como consecuentemente independentista y patriótica con un programa además socialista y de avanzada (de hecho bastante parecido al programa del MVC).
Jóvenes de MVC contando votos. Foto: Aurora Muriente
Se sabe, además, que un partido que no postula candidatos a la mayoría de las alcaldías y puestos legislativos tiene poca o ninguna probabilidad de prevalecer en unas elecciones generales en Puerto Rico. La convicción de que Lúgaro no tendría oportunidad de ganar las elecciones movió a muchos otros independentistas a un nuevo tipo de “voto útil”: votaron por Dalmau y votaron también por los candidatos del MVC conscientes de que el PIP ya cuenta con una base histórica para sus candidatos a la Legislatura. El voto por Natal es prueba contundente de ese desplazamiento táctico. Por el candidato a alcalde del PIP votaron 4 mil de los 23 mil que votaron por Dalmau en San Juan. Esos otros 19 mil, que en su mayoría deben ser independentistas, representan casi la mitad de los votos obtenidos por Natal en San Juan, jóvenes y no tan jóvenes que hoy apoyan el recuento de votos en el Coliseo convencidos de la importancia de esta convergencia y de la relevancia del MVC para el futuro de Puerto Rico.
El “voto útil” cesó en el 2020: muchos independentistas y socialistas no afiliados que con frecuencia cruzaban líneas a favor del PPD para tumbar al PNP no prestaron su voto. Esto es parte de los factores que explican los 170 mil votos que alcanzó Dalmau y los 176 mil que alcanzó Lúgaro. Este desplazamiento queda más o menos reflejado en la elección de sus legisladores: de cinco electos por el MVC, cuatro son independentistas. Al grupo independentista hay que sumar a Chaco Vargas Vidot, un campeón de las causas sociales en este país, y los dos candidatos electos por el PIP, ambos con gran experiencia legislativa, lo que compone un caucus independentista de siete legisladores, algo solo comparable a la experiencia de 1952.
El futuro inmediato: Los que están por la descolonización y la justicia social votaron tanto por el PIP como por el MVC. El voto tradicional por los partidos mayoritarios se redujo. Aproximadamente un 37 por ciento de los electores abandonó los partidos coloniales tradicionales. Aún así es probable que miles de votos descontentos hayan parado en el PPD, pero resulta difícil pensar que fueran los más politizados. La convergencia de las izquierdas se dio en la calle y en la caseta electoral, sin acuerdo institucional entre los partidos. Y esta apunta ser la gran noticia del 2020: se trata de una convergencia por abajo, sin jerarquías, como en el verano de 2019.
En cuanto a respaldo electoral, luce que el PIP y el MVC tienen más o menos el mismo peso. El PIP apunta a ser un partido con más coherencia ideológica que el MVC. Esa ambigüedad tiene sus ventajas, no hay duda, y sus desventajas, de lo que tampoco hay dudas. Aún así, estimo que esa ligera ventaja que tiene el PIP en este terreno se ve afectada por las prácticas políticas típicas de una organización pequeña que tiende al celo institucional, con poca actividad fuera de las dinámicas electorales, muy dependiente de su proyección pública en la legislatura. Esto ha cambiado en los últimos años. El PIP ha estado muy presente en luchas comunitarias y ambientales, Peñuelas, por ejemplo. Si se afirmara más en esa dirección, tendría otro futuro, un futuro que rebasa y supera lo electoral.
Maria de Lourdes Santiago. Foto Axel Torres
El MVC, en cambio, opera como un “movimiento” sin jerarquías duras, a base de redes y de una suerte de agrupamientos moleculares que se define por intereses y afinidades en lugar de espacios geográficos típicos como el “municipio”. Esa flexibilidad proviene de una fuerte convicción política de pasar el poder a la ciudadanía y de entender la política como un ejercicio de verdad democrático, y al ciudadano como un sujeto digno y no como una simple pieza de maniobra electoral. Heredera en parte de la influencia de VAMOS, que propició mediante diálogos y seminarios su fundación, el MVC valora mucho más que el PIP las expresiones multisectoriales y los movimientos comunitarios, lo que se refleja también en la elección de sus legisladores en donde pueden encontrarse representados, por igual, el movimiento obrero, el feminismo, la comunidad LGBTQ, los derechos humanos y el hacer diverso de los y las activistas sociales.
Ahora bien: para cambiar la situación del país hay que ponerse de acuerdo. Gobernar, moverse a grandes transformaciones económicas y sociales requiere de la voluntad firme de los partidos anticoloniales y no solamente de la gente en la calle.
El sector más juvenil, muchos de los cuales proviene de las experiencias huelgarias universitarias de 2010 al 2017, constituye un factor de enorme trascendencia en esta coyuntura. Luce más maduro y listo para el combate en las latitudes electorales que otras generaciones del pasado. No cargan, por ejemplo, con los lastres históricos del vanguardismo de los años ’70 y su noción de democracia, ciudadanía y participación está más oxigenada por la lucha global contra el capitalismo, el cambio climático y el patriarcado que por un socialismo dogmático. Aunque haya excepciones, estimo que esta fuerza juvenil junto al independentismo no afiliado –de considerable más edad–, visualiza al MVC y al PIP, y sus respectivas periferias, como un espacio de convergencia viable y prometedora a largo plazo.
Ese ambiente de camaradería hiere de alguna forma a quienes no aceptan estas dos nuevas realidades: por un lado, un Partido Independentista fortalecido y con garantías de continuidad dado el reconocimiento alcanzado por su líder máximo y el hecho de que se ha nutrido de jóvenes muy capaces y de gran compromiso; y por el otro, la emergencia de un nuevo partido, heterogéneo, de avanzada en su programa de transformación social y con un brazo independentista y socialista de gran peso, en donde se perfilan además dos líderes de estatura nacional, muy jóvenes, junto a un nuevo grupo de legisladores que ampliará mucho más su proyección.
Ninguna de estas dos nuevas realidades se borrará o se marchitará por actos de negación o ninguneos. Decir, por ejemplo, que no hay nada más importante que la demostración del PIP en estas elecciones es una exageración. Igual lo es afirmar que el MVC, dada la fuerza y amplitud demostrada, puede darse el lujo de despreciar la fuerza que representa el PIP y los independentistas y socialistas no afiliados así como el resto de ese horizonte de izquierdas que se abre paso en la formación de cuadros y las expresiones diversas de los movimientos sociales de avanzada.
El MVC tendrá que lidiar, como el PIP, con las incoherencias y las limitaciones que le corresponden. Ambas formaciones deben estar conscientes de que un sector muy vivo de su respaldo electoral abriga profundas esperanzas de que, en el futuro, las fuerzas de izquierda no se cancelen y que por el contrario convivan, compartan, caminen y golpeen juntos.
La gestión monstruosa que se espera de la Junta de Control Fiscal, la reconfiguración de Estados Unidos como un país con una derecha fuerte y amenazante a corto y largo plazo, el deterioro precipitado de la calidad de vida en Puerto Rico y la rápida expropiación de tierras y propiedades a manos extranjeras, todo eso apunta a enormes desafíos. Frente a ese horizonte tenemos el deber de elevar las prácticas políticas de las izquierdas y de las fuerzas afines comprendidas en el feminismo, el movimiento obrero y estudiantil, la agroecología, el cooperativismo y la autogestión comunitaria, entre otras tantas expresiones de la voluntad de cambios en el país. Como dice VAMOS…unidos por el Puerto Rico que va a ser. Y si alguna vez fue cierta la admonición del crítico peruano, Julio Ortega, de que Puerto Rico era lo más parecido a un archipiélago sin puentes, digamos ¡nunca más!
Posdata: En el 2022 se conmemora el 50 Aniversario de la muerte trágica de Roberto Clemente Walker, uno de los más admirados y venerados de los héroes puertorriqueños. Una gran jornada que honre su memoria y valore su lucha contra el racismo, su gloria en el deporte y su grandeza como ser humano, puertorriqueño e internacionalista, puede ser el marco de encuentros y deliberaciones que nos conduzcan a practicar otras formas de convergencias y avanzar hacia la descolonización. Lanzo la idea…