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Integro por el PIP

Por Jenaro Rentas Rodríguez

Históricamente, la estructura económico-política en Puerto Rico ha ambulado con la prótesis de capital y tecnología ausentista.

En sintonía ideológica con un enjambre de falsas representaciones ha sido construida una artificiosa realidad que ha funcionado a modo y manera de infranqueable barrera a todo cuanto nos es dable aspirar como Pueblo.

Se ha tratado de una tajante usurpación montada con un violento despojo de los recursos y medios constitutivos y vinculantes entre la capacidad y la libertad de hacer, la formación social-clasista y la organización política. Elementos necesarios en convergencia, en y a todo despegue económico con base en la creciente acumulación de capital autóctono, producto del trabajo.

La condición de enclave colonial ha maniatado al país a la vieja práctica de producir lo que no consumimos y consumir lo que no producimos. En todo momento sometido al control propietario de la producción, del comercio, y los servicios por parte del capital ausentista. Y la consecuente fuga o exacción de excedentes capitales hacia las bóvedas de las corporaciones financieras metro políticas.

Todo a contramarcha del ingente proceso que en el mundo fue madurando condiciones a la formación y desarrollo del Estado Nacional. Proceso que tuvo su fundamento material en la acumulación originaria de Capital, la formación de un sólido mercado interno y la activa participación en el mercado internacional.

Con y desde ese distorsionante engranaje ha sido hilvanado el eslabonamiento económico-político capitalista colonial. Y paralelamente el semillero de antagónicas contradicciones que le están facturando cambios radicales hacia la liberación.

Ha sido altamente detrimental a los más caros intereses del pueblo puertorriqueño el resultado que el capitalismo colonial ha tenido.

En ese macroescenario se entrecruzan problemas estructurales, que conforman o expresan relaciones tanto cuantitativas como cualitativas de la realidad social total. Y las de tipo coyuntural que tratan de las condiciones prevalecientes en un momento determinado, pero que a su vez inciden sobre la estructura social total. Simultáneamente, la lidia conlleva el manejo de los elementos de carácter sustantivo y la metodología procesal. Ambos, de vital importancia para el diseño y puesta en práctica de la estrategia y la táctica. En todo caso, lo sustantivo tiene preponderancia sobre lo procesal.

Durante las últimas cuatro décadas el conjunto del movimiento de independencia ha ido concentrando grandes esfuerzos en dar con un mecanismo procesal para adelantar la lucha. Ello, en detrimento del trabajo sustantivo sobre la necesidad y la posibilidad de la independencia, imprimiéndole fuerza clasista-popular a la lucha anticolonial. Esa línea aislante entre lo sustantivo y lo procesal trae aparejada el debilitamiento de ambos y le resta poder a las masas trabajadoras.

 

Es harto frecuente, que desde los circuitos clasistas-gobernantes e instituciones  en su radio hegemónico se emitan nociones ideológicas y voces de mando político de corte retardatario desviacionistas e incluso reformistas para contrarrestar los movimientos de cambio.

Los movimientos de cambio organizados en sindicatos de trabajadores y trabajadoras, ambientalistas, comunidades residenciales, gestores y defensores de los derechos humanos, cooperativistas, grupos culturales… están atrincherados, las más de las veces en sus respectivas inquietudes inmediatas.  La participación en las próximas elecciones desde la perspectiva táctica-procesal ha ido ganando espacios con la renovada dirección del PIP.

De entrada, ha ido reduciendo la falaz argumentación de votar al Partido Popular para detener el mito de la estadidad. Ha recuperado espacios en las luchas sociales; reducido la absurda lucha entre la participación electoral y su rechazo por cuestión de principios y ha retomado la defensa de la lucha por la independencia.  Dentro de ese marco votaré integro en todas las papeletas por el Partido Independentista Puertorriqueño.

 

 

En torno al llamado de los Independentistas No Afiliados al PIP a Votar PIP

 

 

Empiezo por reconocer la inmensa valía y militancia patriótica de las personas que conozco y han firmado la proclama llamando al voto de los independentistas no afiliados por el PIP. La generalidad de ellas, patriotas más consistentes, comprometidas y sacrificadas que lo que yo he sido nunca, pueda, o esté dispuesto a ser.

No obstante, con el mismo respeto, cariño y admiración que les tengo, me permito disentir de su llamado. Ello, no porque cuestione la calidad de las candidaturas del PIP (a algunas de las cuales daré mi voto); sino porque no coincido con la estrategia descolonizadora del PIP, que al fin y al cabo es lo que le da sentido a un partido que exige un compromiso con la independencia como condición para cualquier tipo de unidad entre sectores sociales progresistas en nuestro país. Esa estrategia del PIP en las últimas décadas ha incluido el permitir que se fortalezca el reclamo de los anexionistas, bajo la premisa de que “como la estadidad es un imposible”, cuando nos cierren las puertas en EU, la opción de la independencia nos caerá en la mano a los independentistas como fruta madura. Personalmente no comparto el ideal de una independencia así alcanzada, con el grueso de la población en contra y obtenida anti-democráticamente. Creo en una independencia ganada, construida desde abajo, mediante experiencias de  satisfacción de las necesidades mas apremiantes de l@s boricuas por l@s boricuas, unidos en colaboración patriótica solidaria, y ganando con cada conquista mayor conciencia de nuestra capacidad de valernos por nosotr@s mism@s bajo el compromiso de procurar primero el bienestar de las grandes mayorías, empobrecidas material y espiritualmente por el capitalismo-colonial.

En segundo lugar, pienso que la forma en que está estructurado el sistema de partidos en PR donde nos agrupamos prioritariamente a base de nuestras preferencias de tipo de relaciones con la metrópolis, es un sistema diseñado e impuesto por el imperio para dividirnos en tribus y así siempre impedir la necesaria unidad de pueblo que necesitamos para construir una nación para sí, bajo cualquier arreglo posible. Ese sistema de división obligada entre anexionistas, colonialistas  e independentistas es lo que permite el cambalache de que progresistas se agrupen con retrógrados,  conservadores con liberales, feministas y defensores de la comunidad LGTTBQ con machistas, sindicalistas con anti-obreros, y mucha gente honrada con ladrones. Ese es el principal mejunje político del país,  y no otro. Se trata de un esquema que invisibiliza muchas de las principales contradicciones socioeconómicas que vivimos como el capitalismo, el neoliberalismo y el patriarcado, bajo un manto nacionalista sumamente opaco.

Se trata de un sistema que condena a los independentistas al aislamiento y la exclusión, donde regularmente no hay apertura ni siquiera a ser escuchados, porque el filtro interior de los partidarios de la colonia o la anexión los tiene programados para descartar y enviar a la bandeja de spam los mensajes de quienes, de entrada, identifican como enemigos ideológicos. Igualmente encapsula el verdadero pensamiento transformativo.

La desunión y la incapacidad de comunicarnos entre nosotres, sin descartarnos de entrada, será siempre la victoria del colonialismo y cualquier otra estrategia que no parta de ese reconocimiento, estoy convencido de que será una estrategia fallida a priori. Matarnos por defender el que cada 4 años haya una franquicia electoral puramente independentista en las elecciones, para que reiteradamente nunca quede ni inscrita, tengo grandes dudas de que merezca tantas energías y tanto fuego cruzado entre  nosotres.

En tercer lugar, creo que se hace evidente que la capacidad de los movimientos progresistas en el mundo de alcanzar posibilidades de gobernar ha dependido en las últimas décadas  de su capacidad estratégica de alianzas con otros sectores en frentes electorales comunes.  En PR no visualizo que el PIP sea capaz de un acto de desprendimiento de tal naturaleza (a menos de que se enmiende la Constitución pera establecer una segunda vuelta electoral), pues su estructura operacional y financiera (su existencia organizativa) depende de los fondos públicos que le asegura su franquicia electoral de parte de la CEE y la nómina legislativa. En ese sentido no van a estar dispuestos de ningún modo a renunciar a ella en pos de adelantar alianzas amplias con posibilidades reales de aspirar a gobernar.

Finalmente creo que en el MVC militan también muchas otras personas súmamente capaces y comprometidas genuinamente con el país, a quienes igualmente reconozco niveles de compromiso y de militancia patriótica, comunitaria y sectorial mayores a los míos; e incluso, mayores a los de gran parte de l@s candidat@s del PIP.  Solo, que han decidido optar por otra forma de hacer política que no parta de las divisiones que por décadas nos han segregado, dándole una oportunidad a la muy difícil y complicada política de alianzas; que para algunas parece ser buenísima en otros países y en contextos políticamente mucho más «espatarrados» como andan diciendo algunos, que es lo que significa el MVC en Puerto Rico. A muchas de esas candidaturas yo  les daré mi voto.

A todos lo que han tenido la paciencia de leerme hasta aquí, les dejo en sus manos estas maravillosas palabras de una de nuestra mentes puertorriqueñas más ilustres y preclaras de estos tiempos, Eduardo Lalo; publicadas en 80 grado bajo el título de LA UNIDAD [IM]posible, para que les sirvan de brújula en este arduo camino de construir un nuevo Puerto Rico.

No obstante, aun así, nos empeñamos en invocar constantemente la unidad y nos descorazonamos ante su fracaso. Me pregunto si estamos conscientes de lo que verdaderamente implica la unión a la que aludimos sin tregua. A veces me parece que se piensa que la unidad se da espontáneamente, que es un estado de gracia producido por la manifestación de un sentimiento de justicia o de rebelión universal. El que no ocurra es entonces síntoma de un defecto moral intrínseco de los puertorriqueños. Pensar así es, en realidad, una forma de no hacerlo.

No hay nada más fácil de lograr que la desunión, porque para conseguirla no hace falta hacer nada. Basta con ser tal como uno es, con sus creencias, sus ideas, sus tendencias.  Esta desunión es la homeostasis de cualquier grupo humano. De ahí que la unidad sea un estado de excepción que sólo es posible mediante un esfuerzo continuo de desprendimiento. Desprenderse significa abandonar voluntariamente cosas que tenemos: nuestras ideas y creencias, nuestras concepciones del ser y del estar. Este proceso, que es siempre arduo e incluso doloroso, se hace porque se descubre una causa mayor que es la que exige la unidad. La construcción de ésta implica una desposesión: actos continuos de generosidad y flexibilidad de parte de todas las partes, la capacidad de convertirse en compañeros de empeño de aquellos con los que nunca se ha tenido relación ni comercio. Estos son siempre los diferentes, los que poseen en relación a uno grados de separación política, religiosa, sexual, etc. Por ello, la unidad es una perenne puesta en duda de nuestras certezas, deseos y voluntades, una negociación sin término tanto con los demás como con uno mismo.

Una nacionalidad no es un uniforme. No existe nada más plural que un gran grupo humano y cualquier tipo de imposición desde arriba o desde abajo de una voluntad exclusiva, y por tanto excluyente, tiene mucho de nacionalismo silvestre y muy poco de nacionalidad activa. No es lo mismo el nacionalismo que la nacionalidad; no es lo mismo los mínimos exigidos para la pertenencia que los máximos permitidos para la inclusión; no es lo mismo el imaginario de un lugar que la pertenencia de unos cuerpos a un lugar. Puerto Rico no es de nadie porque es el lugar de todos. Sin esta consciencia no hay unidad posible.

Ante nosotros tenemos una causa que es una serpiente con dos cabezas: la oposición a PROMESA y la descolonización del país. Divididos nos harán más pobres, más indefensos, más débiles. La unidad no es algo que está ante nosotros; es algo que se tiene que construir con la disposición de marchar hombro con hombro con quien no es como nosotros. Esto significa poner el cuerpo para defender al que no piensa o cree como nosotros, a los que pertenecen a otras generaciones, clases, ideologías, sexualidades. Nos une pertenecer a un espacio, tener el mismo hogar en el mundo. Esto es la nacionalidad; esto es el nosotros.

En la unidad cabe todo. En la unidad nadie es todo. Unirse es descubrir otra familia, otro partido, otra cultura, otra religión, otra economía, otra sexualidad, otra música, otro color de piel, otra clase. En la unidad todos somos otros. Esta generosidad es el único camino a la victoria.

 

Trabajadores exhortan a romper el bipartidismo

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Desprotegidos y golpeados por una reforma laboral que les ha convertido en trabajadores de alquiler, se han sentido los trabajadores y trabajadoras del sector privado durante este cuatrienio, describió el presidente del Movimiento Sindical Solidario (MSS), Christian Rivera Rosado.

A una semana de las elecciones, el MSS hizo un llamado a la clase trabajadora del País a que vote con conciencia y se desligue de una vez y por todas de los partidos patronales que han llevado al país a la debacle económica y social que se está sufriendo.

“Llevamos más de 2 décadas sufriendo el embate del neoliberalismo y, como siempre, somos la clase trabajadora la que tiene que pagar por la mala gestión, la corrupción y la privatización. Por eso estamos haciendo un llamado a las y los trabajadores para que entre todos y todas impulsemos un cambio y que, de una vez y por todas, rompamos con los partidos patronales: el PNP y el PPD”, expresó el presidente del MSS.

Sobre este cuatrienio en particular, Rivera Rosado indicó a CLARIDAD que lo que más ha golpeado a los y las trabajadores del sector privado es la reforma laboral que aprobó esta Administración, “cosa que es una desfachatez, es un asalto a los trabajadores y trabajadoras puertorriqueños”. La llamada reforma laboral redujo los días de vacaciones y de enfermedad a los trabajadores del sector privado y extendió el periodo probatorio a nueve meses.

“Hoy día, el que entre nuevo al campo laboral, las futuras generaciones, no pueden hacer ningún tipo de plan porque no saben si al otro día tendrán trabajo, si en dos o tres meses lo pierden. Los trabajadores se han convertido en un producto de alquiler, ya que los patronos prefieren coger a los trabajadores por agencia, tenerlos nueve meses y después, en lugar de darles la permanencia, los cambian por otros. Tienen hasta un año para tener al empleado sin darle ningún beneficio y o seguridad”, describió Rivera Rosado sobre las consecuencias de la llamada Reforma laboral (Ley 80).

Añadió que, por ejemplo, un trabajador que entra por una agencia de empleo a una empresa, esa agencia le cobra al patrono $12 y $13 dólares la hora, pero al empleado le pagan el salario mínimo federal. Ese trabajador tampoco tiene ningún beneficio hasta los nueve meses, si es que el patrono decide retenerlo.

“Esa reforma laboral lo que hizo fue convertir al trabajador en un producto alquilable: usted lo usa y lo cambia. La mayoría de las empresas privadas se han acogido a esa reforma”, denunció con ahínco.

Como ejemplo, narró que el año pasado el MSS tuvo negociaciones de convenio con las empresas de los tres grupos de trabajadores que representan: Pepsi Cola, Coca-Cola y Partners Business Services. Las tres empresas y sus abogados llegaron con la intención de aplicarles la reforma laboral a empleados que ya llevaban años unionados. Por fortuna,  lograron dar la batalla para todos los compañeros trabajadores. Pero observó que los y las trabajadoras que no están organizadas en este momento son los que están sufriendo la debacle de esa reforma laboral.

A la reforma laboral se une el efecto de la pandemia. Rivera Rosado denunció que los trabajadores del sector privado se sintieron totalmente desprovistos porque fueron dejados  a su suerte y  a discreción de los patronos “cuando sabemos que el patrono, si no está obligado a darte nada, no te va a dar nada. Al contrario, obligaron a tomar los días de vacaciones y enfermedad a los trabajadores para de esa manera poder seguir cobrando. La consecuencia ahora es que los trabajadores, una vez regresaron a trabajar, ya no tienen acumulado vacaciones ni días por enfermedad”.

El MSS reclamó que más allá de organizar a la clase obrera de la empresa privada, siempre ha  apoyado y se ha solidarizado con las luchas sindicales, ambientales, por la salud, la educación y la de las mujeres, entre otras.  La organización propone que este año esos reclamos se lleven de las calles a las urnas.

“A menos de un mes de las elecciones, seguimos escuchando los discursos vacíos y las promesas que se han roto en las pasadas décadas. Ya sabemos hasta dónde nos han llevado los dos partidos de turno que han gobernado el país. Los sindicatos somos organizaciones que luchamos por el bienestar y la calidad de vida de las personas que mueven la economía de los países, por lo tanto, instamos a tener los reclamos del pueblo en mente a la hora de llenar las papeletas”, defendió el líder sindical.

Rivera Rosado aclaró a que el MSS no está endosando a ningún partido como tal. “Sí estamos endosando  que la gente cambie. Hay cuatro candidatos, cuatro personas, cuatro caras nuevas, que vienen con ideas diferentes. Entendemos que los trabajadores deben ir a llenar esas papeletas con conciencia, pensar en lo que están haciendo, porque no es tanto a lo mejor para los que estamos. Esto es para futuras generaciones, para que el día de mañana nuestros hijos tengan unos derechos, tengan unos beneficios y puedan entrar al campo laboral sin ser esclavos del sistema”.

 

 

Indignación contra Pedro Pierluisi por querer derogar la Ley de Educación Especial 

 

Por la Redacción

Padres,  madres de estudiantes de Educación Especial y los profesionales que les atienden expresaron sentirse tristes e indignados ante la postura del candidato a la gobernación Pedro Pierluisi de defender el proyecto de ley 1945. Ese proyecto pretende derogar la Ley 51 que  reconoce el derecho a una educación pública, gratuita y apropiada para los niños y jóvenes con impedimentos.Pierluisi además acusó a los abogados que defienden a esta población de lucrarse con el pleito de Rosa Lydia Vélez.

Las declaraciones de Pierluisi fueron hechas en el llamado Debate Decisivoque se presentó el jueves 22 de octubre a través de la cadena de televisión Telemeundo al responder a una pregunta del contrincante Juan Dalmau Ramírez sobre cuál era su compromiso con los estudiantes de Educación Especial.

El Comité Timón del Pleito de Clase de Educación Especial, la Alianza de Autismo de Puerto Rico, Ryan y su lucha, Madres Innovadoras, el Movimiento por la Niñez y la Educación Pública, entre otrasorganizaciones, en un comunicado de prensa calificaron de irresponsable la  crítica de Pierluisi a los abogados que “defienden a diario la niñez y juventud de diversidad funcional, atacando unos procesos de litigación, que realmente son causados por el incumplimiento sostenido por más de cuarenta años por el Departamento de Educación y el Gobierno de Puerto Rico. Es el mismo gobierno, que ha gastado millones de dólares, que bien podrían ser utilizados en cumplir los procesos, en pagar bufetes de abogados para defender lo indefensible. Basta ya de ataques viciosos. Es momento de reivindicar los derechos de esta población y respetar las estipulaciones del Pleito de Clase de Educación Especial”.

Las organizaciones aclararon que el proyecto 1945, que deroga la Ley 51 de Educación Especial, ha sido vetado dos veces, tanto por el exgobernador Ricardo Roselló como por la incumbente Wanda Vázquez. Aun así, el propulsor, representante Rafael June Rivera, sigue insistiendo en volverlo a someter y pasarlo por encima del veto a pesar de que no cuenta con el aval de ningún grupo que defiende los derechos de esta población.

“Es lamentable que Pierluisi haya repetido expresiones falsas, propagadas por el represente Rivera, ante la falta de argumentos congruentes para impulsar un proyecto dañino para nuestros niños de educación especial. Innecesario, además, ya que se le proveyó información suficiente, en una misiva enviada por representantes de esta población, la cual no fue respondida ni endosada. En dicha carta, solicitamos que expresara su compromiso con la educación y en contra del Proyecto 1945”.

Las organizaciones además repararon en que el citado proyecto de ley puede abrir las puertas a contratistas inescrupulosos que lo menos que les interesa es el bienestar de la niñez y juventud de Puerto Rico. Esto se asemeja al caso de la aprobación de la ley de armas, que fue denunciado recientemente.

Mas aun trajeron a la luz que en varias ocasiones, han invitado al candidato a Pierluisi a participar en foros relacionados con tema de la educación en Puerto Rico y a reunirse con representantes de la población de educación especial y con la comunidad escolar en general. En todas y cada una de ellas, ha declinado su participación.

“Entendemos que al escuchar nuestros planteamientos, tendrá espacio para reflexionar y trabajar en consenso por las familias de esta población que representamos y defendemos. Tomar una postura sin escuchar antes a los afectados por este proyecto que quieren convertir en ley, es enajenar y dañar a sobre 300,000 familias del país.

“Exhortamos a las familias de estudiantes con diversidad funcional y a la población que entiende la importancia de una educación pública, gratuita y apropiada a estar vigilantes ante estas posturas al momento de emitir su voto en las elecciones generales del 3 de noviembre”, concluyeron.

 

 

Mirada al País: El Movimiento Victoria Ciudadana: para el récord

 

Especial para CLARIDAD

¿Será el Movimiento Victoria Ciudadana un movimiento neoliberal, como han planteado algunas voces? ¿Será un movimiento que plantea que «el status no está en issue», reproduciendo el discurso del Partido Popular en 1940 y años posteriores? En vísperas de las elecciones, quisiera abordar estas críticas, aunque sea para dejar el récord claro entre los lectores de Claridad.

¿Será el MVC un movimiento neoliberal? Para responder a esta pregunta conviene recordar los aspectos fundamentales de las políticas neoliberales. Entre esos elementos están: la privatización de agencias públicas, que incluye distintas modalidades como venta de empresas públicas, subcontratación, escuelas chárter, contratos de administración (como el contrato de LUMA), sistema de vales o váuchers, entre otros; ataques a los derechos y conquistas laborales, que limitan los derechos de los trabajadores en el empleo y precarizan el empleo (como la ley 4 de 2017, conocida como la «reforma laboral»); políticas contributivas regresivas, como los impuestos al consumo, que caen con más fuerza sobre las personas con bajos ingresos o sin ingresos; ataques a las organizaciones sindicales, con el objetivo de destruirlas o maniatarlas y debilitarlas, cuando no sea posible destruirlas; políticas de reducción del gasto público y de austeridad, a menudo con el objetivo de pagar la deuda pública (como la ley 7 de 2009, la ley 66 de 2014, la reducción del presupuesto y aumentos de matrícula de la UPR, las políticas de austeridad promovidas por la Junta de Control Fiscal desde 2016, por ejemplo).

¿Cómo compara esta política neoliberal con la Agenda Urgente, documento de fundación del MVC y con el Programa de gobierno? Una consulta de ambos documentos, así como otras expresiones públicas del MVC y de sus candidatos y candidatas, permite comprobar que el MVC rechaza la política de privatización, plantea la creación de un seguro de salud universal (para empezar a revertir los efectos de la privatización del sistema salud), se opone al modelo de las escuelas chárter, plantea anular el contrato de LUMA, rechaza y propone revocar la llamada reforma laboral, favorece revisar la legislación laboral (como la ley 45) para ampliar los derechos de los trabajadores y promover la organización sindical de todos los trabajadores y trabajadoras, favorece una reforma contributiva progresiva para que «pague más el que más tiene», plantea la necesidad de auditar la deuda y anular la mayor parte de la misma, propone enfrentar la Junta de Control Fiscal, eliminando el financiamiento de ese organismo por el pueblo de Puerto Rico, favorece aumentar el salario mínimo en Puerto Rico, entre otras medidas. Como puede verse, estas posiciones no solo son distintas a las políticas neoliberales, son lo opuesto. Si algo define al MVC es precisamente su rechazo de las políticas neoliberales.

Algunos señalamientos sobre el supuesto neoliberalismo del MVC se fundamentan en planteamientos de que su candidata a la gobernación en 2016 expresó su disposición a consolidar recintos de la UPR y a privatizar ciertos servicios y que antes de esa fecha la empresa de la que era parte tenía contratos con el Departamento de Educación. Estas son preguntas y dudas legítimas. Estuvieron entre los temas que se discutieron en el proceso de fundación del MVC y de preparación de su documento de fundación, la Agenda Urgente. De mantenerse aquellas posiciones, ciertamente, muchos de nosotros y nosotras no podríamos participar en el movimiento que se estaba formando. ¿Cuál fue el resultado de la discusión? Ya lo hemos indicado, la adopción de posiciones claramente contrarias al neoliberalismo: el MVC está comprometido con la defensa de los once recintos de la UPR, defiende restaurar la fórmula del financiamiento de la UPR, apoya el proyecto de reforma universitaria elaborado por la comunidad universitaria, se opone a la privatización de los servicios esenciales (incluyendo energía eléctrica, que está planteada en el momento actual). La candidata a la gobernación ha criticado y denunciado el tipo de programa por contrato en que participó en el pasado, que, si bien eran legales, no dejaban de tener un efecto negativo sobre el sistema público. Los ataques que hoy recibe de los sectores que controlan la política del país, no se deben a que tenga contratos (cuando los tenía no la atacaban), se deben a que, no solo no los tiene, sino que los denuncia, y a que el MVC plantea eliminarlos. Los documentos, por su puesto, son papeles y muchos candidatos los ignoran. ¿Qué posiciones han defendido los candidatos y candidatas del MVC, incluyendo la candidata a la gobernación, durante la campaña? Precisamente las posiciones que acabamos de resumir. Hace pocos días durante el último debate, por ejemplo, un periodista preguntó a la candidata a la gobernación si favorecería trasladar el proceso de reclutamiento del personal de gobierno a una empresa privada, como forma de combatir la corrupción. La candidata no solo rechazó esta nueva modalidad de privatización, sino que explicó además que no puede olvidarse que el sector privado es parte de la corrupción que se quiere combatir. No está de más recordar que Alexandra Lúgaro no está corriendo sola: está acompañada por un grupo amplio de candidatos y candidatas que son veteranos y veteranas de la lucha contra las políticas neoliberales y patronales. Describir este movimiento como neoliberal no tiene fundamento.

Se ha dicho, por otro lado, que el MVC plantea que «el status no está en issue» o que el MVC no tiene posición ante el status. Esto es igualmente inexacto. Desde su nacimiento, el MVC ha planteado: que Puerto Rico se encuentra en una situación de subordinación colonial; que es necesario superar esa situación colonial; que para eso el pueblo de Puerto Rico debe tomar acción y tomar las iniciativas que sean necesarias; que la manera de hacerlo es convocar una asamblea constitucional de status. Y señala que esto pueden hacerlo tanto independentistas como estadistas y defensores de la libre asociación. Si algo caracteriza al MVC es precisamente el planteamiento de que el status sí está en issue, de que resolverlo es una tarea urgente.

El MVC ciertamente no es un movimiento independentista ni socialista. Yo soy, como se sabe, independentista y socialista. ¿Por qué apoyo y soy candidato del MVC? Me parece que el MVC permite agrupar a un amplio sector de nuestro pueblo que está rompiendo en el PNP y el PPD, que permite agruparlo bajo posiciones contrarias al neoliberalismo y favorables al pueblo trabajador y al ambiente, posiciones de desafío a la Junta de Control Fiscal, un movimiento que, sin que escondamos ni renunciemos a nuestras ideas, nos permite trabajar con ese pueblo que aún no las comparte plenamente. El MVC no es sustituto de otras formas de lucha. Por eso, la organización sindical, de las mujeres, estudiantil, etc., sigue siendo tarea prioritaria y promoverla sería prioridad de un gobierno y de los funcionarios electos del MVC. Nuestra consigna sigue siendo «en la urna y en la calle». El 3 de noviembre le toca a las urnas.