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Abey Charrón Walker: El hombre del cartel 2020

¿La encomienda? Redactar un artículo sobre el proceso de elaboración del cartel del Cuadragésimo sexto Festival de Apoyo a Claridad, a celebrarse del 20 al 23 de febrero de 2020 en el estadio Hiram Bithorn. También, sobre el artista que está detrás de la pieza conmemorativa, Abey Charrón Walker. Sin embargo, sería imposible comenzar a escribir la encomienda sin resaltar la persona que se homenajea con el cartel y con esta edición del festival: el patriota José Enrique Ayoroa Santaliz.

En mayo 2019, el periódico CLARIDAD público el texto de Carmen Ortiz Abreu titulado “Quique Ayoroa Santaliz: Vivir la vida con el corazón en la mano”, escrito en ocasión de la presentación del libro “Quique Ayoroa Santaliz, Patriota, Quijote y Amigo”, de la autoría del joven historiador José Enrique Laboy Gómez. Según Ortiz Abreu, en este libro se retrata la amplia dimensión humana de este hombre, “uno de los patriotas más consecuentes y prolíficos del Puerto Rico contemporáneo”.

Para Carmen Ortiz, Quique ha trabajado con “insistencia frenética” para adelantar la lucha por la independencia de Puerto Rico desde sus trincheras de abogado penalista y líder independentista. En ese sentido, comenta Ortiz Abreu “a Quique Ayoroa Santaliz se le reconoce como ‘el hombre que dio a conocer a Don Pedro’ en Puerto Rico. La gran tarea de recuperación histórica de la figura de Pedro Albizu Campos que Ayoroa presidió en ocasión del centenario del natalicio del prócer fue una de las jornadas patrióticas de mayor impacto que se han realizado en Puerto Rico. La misma tuvo un extraordinario y tangible resultado en las decenas de escuelas, carreteras, edificios, puentes y monumentos levantados o nombrados en honor de Albizu a través de todo nuestro país. Desenterrar nuestra historia escondida, promover y defender nuestra cultura y arte, elevar la autoestima colectiva, resaltar la importancia del trabajo y la autogestión económica y promover la unidad y reconciliación entre las distintas organizaciones y tendencias independentistas, han sido solo algunas de las iniciativas patrióticas y cívicas en las que nuestro protagonista marcó el paso y sentó el ejemplo”.

Precisamente, a Abey Charrón, reconocido fotógrafo y artista, le pareció importante de la trayectoria de Ayoroa Santaliz su tarea de recuperar la figura de Don Pedro a través de la designación de lugares públicos con el nombre del prócer. Previo a crear el cartel, “lo que hice fue un estudio sobre Quique y lo que es su figura dentro de todo el movimiento independentista. Después que me empapé, comencé el proceso a partir de distintas fotografías”, dijo en entrevista para En Rojo.

Sobre la metodología utilizada para la creación de la pieza, que la completó en dos o tres semanas, Abey dijo que tomó prestada una foto de su papá  José Rafael (Pucho) Charrón – fotógrafo de CLARIDAD hace muchísimos años –, le hizo una impresión digital y luego, una transferencia a un pedazo de madera. El producto final, el cartel, es una foto de la pieza en madera, material que utiliza frecuentemente el artista para aplicarle su técnica artesanal. “Cuando trabajo en madera, hago lo que le llaman una transferencia. Con un pegamento, voy adhiriendo imágenes a la madera. Lo que se transfiere es una parte finita de la tinta con esa pega. La tinta de la imagen queda pegada en la madera”, explicó.

“El pedazo de madera se prepara antes de hacer la transferencia”, factor que se evidencia en el cartel de esta edición del festival con unas tonalidades de color oro y plateado. “Esta técnica me gusta mucho porque resalta las texturas. El toque rústico que tiene me identifica a mí como artista”, expresó.

Otro de los propósitos de su técnica artística, además de que puede reflejar su personalidad en ella, es que se distingue de otros artistas y tipos de arte. “Una de las cosas que me lleva a desarrollar estas técnicas más manuales (crudas, rústicas) y poco tradicionales es para separarme de trabajos de otra gente y para crear un estilo propio, porque hoy día, con la digitalización y las cámaras digitales, mucha gente puede hacer grandes cosas. He querido hacer algo más manual para mantener un estilo único”, enfatizó el fotógrafo de “toda una vida”.

“En la fotografía llevo toda mi vida porque de niño miraba el trabajo que hacía papi. Tengo 46 años y 40 o más de experiencia en la fotografía porque yo le cojo prestado a papi sus años de experiencia”, dijo entre risas.

“Estudié fotografía para los ‘90, pero la incursión en el arte fue a partir de 2003. Desde ese entonces, continúo trabajando en el arte. También, hace 10 años trabajo piezas de arte a gran escala, murales, pero siempre con la fotografía de base”.

“Para mí, es un gran honor que me hayan hecho el acercamiento para ser parte de esa lista de artistas reconocidos que han hecho los carteles del Festival en diferentes años. CLARIDAD es parte importante de mi vida por papi, que trabajó allí tanto tiempo. Yo mismo trabajé de fotógrafo unos años para el periódico. CLARIDAD básicamente es parte de la formación de mi familia”, concluyó agradecido por la oportunidad.

Abey Charrón Walker es este año y en honor a Ayoroa Santaliz, nuestro hombre del cartel.

Festival: Dedicatoria de cuadragésimosexto Festival de Claridad

En CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña, dedicamos este festival a un gran patriota puertorriqueño cuya vida toda- desde su temprana adolescencia- ha sido un canto de amor y entrega a su patria y su gente. Se trata del querido compañero isabelino-ponceño José Enrique (Quique) Ayoroa Santaliz. Mediante esta dedicatoria, CLARIDAD reconoce y agradece la obra patriótica realizada por él a favor de la independencia de Puerto Rico y de nuestro periódico.

Quique es un ejemplo vivo del independentista que- en la prédica y acción- se alza sobre lo que nos separa para resaltar lo que nos une. Su trabajo en favor de la unidad y armonía entre las y los independentistas puertorriqueños ha sido su gran legado patriótico durante los pasados 50 años. Su más evidente resultado han sido los importantes proyectos unitarios impulsados por él y que han mantenido su vigencia a través del tiempo, y hasta nuestros días.

Para acortar la lista, mencionaremos solo tres, comenzando con aquel proyecto gigante que se realizó durante los años 1991-1993 por el Comité para la celebración del Centenario de Don Pedro Albizu Campos, que presidió el compañero Ayoroa Santaliz. Fue aquella una labor de rescate histórico sin precedentes de esa figura trascendental de nuestra lucha e historia. Centenares de actividades se realizaron en toda la isla llevando la vida y obra de Albizu por campos y pueblos para que fuera conocida y apreciada. Más allá de banderías políticas, la figura de Albizu se reconoció en toda su grandeza por puertorriqueños de todas las ideologías, y hoy son decenas los monumentos, parques, escuelas, carreteras, instalaciones deportivas y otros espacios urbanos y rurales que llevan el nombre de Pedro Albizu Campos en todo Puerto Rico. Pero, la labor de ese Comité no concluyó con el centenario. Se ha sostenido en el tiempo  y cada año organiza la conmemoración del natalicio de El Maestro en la plaza donde se erigió su estatua, en su barrio natal de Tenerías en Ponce. Nuevas generaciones han tomado el batón que les pasó generosamente Quique Ayoroa Santaliz para continuar la obra de perpetuar la memoria de Albizu en la consciencia de nuestro pueblo.

El segundo proyecto a mencionar trata de la organización y desarrollo de la Coordinadora Cerro de los Mártires. Esta es la entidad que organiza la actividad anual en recordación de los jóvenes independentistas Carlos Soto Arriví y Arnaldo Darío Rosado, entrampados y asesinados por la Policía de Puerto Rico en el Cerro Maravilla el 25 de julio de 1978. Esa fecha infame- símbolo de la ocupación estadounidense en nuestra tierra, de la perpetuación del coloniaje y el abuso, y de la más brutal represión contra el independentismo- fue transformada por la Coordinadora Cerro de los Mártires, con el impulso de Quique Ayoroa Santaliz, en ocasión de recordación anual de todos y todas los que han ofrendado sus vidas en aras  de la libertad de nuestra patria. Gracias a esta conmemoración, el Cerro Maravilla es hoy un escenario de convergencia patriótica donde reconectamos con nuestra historia y reafirmamos el compromiso de que nunca más se repita un suceso tan trágico y despreciable.

Mención aparte merece la consecuente generosidad de Quique Ayoroa Santaliz hacia nuestro periódico  CLARIDAD, al que  se ha mantenido estrechamente vinculado por varias décadas. Fue nuestro colaborador editorial por muchos años. Organizó y presidió el Festival de Apoyo a CLARIDAD en la zona sur del país, celebrándose seis festivales en Ponce, el primero en 1976, y de ahí sucesivamente hasta el año 1981, precisamente en los momentos álgidos en que se intensificaba la represión del Estado contra el independentismo puertorriqueño. La celebración de esos festivales avivó la militancia patriótica, aumentó la presencia e impacto de CLARIDAD en la región sur y suroeste del País, y contribuyó a recaudar importantes sumas de dinero para su publicación. En el año 2009, presidió el Comité para la celebración del 50 Aniversario de CLARIDAD, jornada que abrió la ruta que nos ha permitido culminar hoy- con este Festival- la celebración exitosa de nuestro 60 Aniversario de publicación ininterrumpida.

A Quique Ayoroa Santaliz se le celebra también por su sobresaliente quehacer cívico, cultural, social y deportivo que inició en su pueblo natal de Isabela e irradió desde Ponce, su ciudad adoptiva, hacia todo Puerto Rico. Se le reconoce, además, por ser un extraordinario ser humano en todas las facetas: hijo, esposo, padre, abuelo, hermano, familiar, amigo, vecino, compueblano, y como vehemente defensor- en los tribunales y en la vida- de las y los perseguidos por sus ideas. Estamos seguros de que miles de personas en Puerto Rico guardan algún recuerdo, o cuentan alguna anécdota de su interacción con este puertorriqueño singular, que posee un don especial para conectar con el alma de sus semejantes.

Por todas estas razones y muchas más, CLARIDAD se honra en dedicar este, su 46 Festival, al ilustre y querido compañero José Enrique Ayoroa Santaliz.

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Comité Organizador Festival de Claridad

Tombuctú

Por E. S. Ortiz González

 

1. Señalo un punto en el mapa.

— Eso es Tombuctú.

Un boleto para Tombuctú entonces.

Es adonde debo llegar.

2. Billete en mano, 

Tombuctú se convierte en duda. 

Un motín en el barco. Sed,

hambre. La depredación del hombre

por el hombre. Un barco borracho, 

perdido para siempre de la senda 

hacia Tombuctú, sus mujeres, 

rones y mosquitos,

la selva de mi Tombuctú 

para siempre ignota 

a pesar de mi empeño 

en descubrirle.

Peor suerte será quedarme.

Agarro la maleta 

y presento mi boleto.

3. En mi camarote, 

leo la siguiente inscripción

garabateada arriba tras de la puerta: 

no enfermes, sé vigilante, 

conserva tu fuerza.

Tu educación rumbo a Tombuctú 

ha comenzado.

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Agosto, 1924.

— Hiroshi Akatagawa

(versión de e.s. ortiz-gonzález)

Sera otra cosa: Con la letrecita A

Por Mara Pastor/Especial para En Rojo

Abubilla, a ti nadie te pilla/ 

pareces anarquista

Candela y los supremos

Mamá, qué es ser anarquista, preguntaste después de escuchar la canción “Abubilla” de la agrupación Candela y los supremos (2012). Aunque ya me estoy acostumbrando a que me hagas preguntas como esta cuando vamos en el carro, la pregunta, a tu año y nueve meses, me tomó por sorpresa. En ese periodo de 33 minutos— tú, de camino a tu escuela, y yo, a mi trabajo— he conseguido tomarme el café, grabar el principio de un poema, maquillarme y extraerme leche, todo a la vez. Así las cosas, no está de más intentar responder a tu pregunta. La canción hace referencia a un ave migratoria muy hermosa conocida como abubilla que, por su cresta, de plumaje amarillo con las puntitas negras que de pronto eriza, parece punk (o punky, como dice la canción). El punk es un movimiento contracultural que surgió en el siglo pasado como protesta del conservadurismo de la sociedad. Quiero decir, el punk es como cuando te molesta que no te dejemos pintar las paredes. En fin, el punk es una forma de expresar que no quieres que yo te prive de tu deseo. El punk expresó su descontento a través de todos los sentidos. En términos artísticos, lo expresó a través de la música, la vestimenta y los peinados, estos últimos, en ocasiones, parecidos a la cresta de la abubilla. 

Cuando Candela, la niña que canta la canción, dice que “a la abubilla nadie la pilla”, quiere decir que no la entienden o también que la buscan, pero no la encuentran. Cuando te pillan en el sentido de que te encuentran, quiere decir que te encontraron haciendo algo que no debías hacer. Hoy en día mucha gente piensa que la anarquía es el reguero que dejas cuando juegas y no recoges. También a esto le llamamos caos. Pero el término tiene otros significados. También hay contenidos que pueden vestirse con otras palabras, como pasa con las distintas formas en que se conoce a la abubilla. Hubo muchos anarquistas desde antes que apareciera el punk. Esto pasa porque hay algunas palabras con cajitas adentro. Cada cajita tiene su reloj. Algunas veces, le suena el despertador a una cajita que a todos despierta. Es como cuando te pregunto en qué mano está la sorpresa y dices que está en la derecha pero está en la izquierda. No. Es como cuando no te quieres comer los gandules, aunque sean parte del almuerzo, porque no te gustan. No sé. Una palabra despierta les habla a todas las cajitas, que van acompañadas de colores, sabores, olores, tacto y gusto. Por eso, cuando digo “coco”, sin tú probarlo, dices “Mmmm, rico”. Entonces, cuando Candela dice punky, también dice anarquista. 

En nuestro país ha habido anarquistas desde hace mucho tiempo. Una de ellas se llamó Luisa Capetillo y no nació en el siglo pasado, sino en el anterior. Se dedicaba a leerle en voz alta a personas que no sabían leer, como te leemos cuentos a ti. Era de Arecibo, un pueblo que queda al lado de Manatí, el pueblo de tu abuela. Tu abuela no me escribe cartas, pero también tenemos largas conversaciones cuando vamos en el carro. Fue en ese trayecto que le pregunté, mientras conducía, cuál había sido el momento más feliz de su vida. Me respondió que este. Tu abuela trabajó mucho. Primero fue comerciante, luego montó una tienda de arte y manualidades donde daba clases, luego administraba junto a tu abuelo una tienda de artesanías en el aeropuerto. Ahora sigue trabajando en las labores de su casa, teje y cocina para toda la familia. ¡Es tu cocinera favorita! Le pregunté también que desde cuándo le gustaba cocinar. Me dijo que no le gustaba cocinar. Si mi mamá fuera más como la abubilla, no cocinaría tanto. Si nosotras fuéramos más como la abubilla, le cocinaríamos más. A diferencia de tu abuela, a Luisa le gustaba cocinar. Igual que tu abuela, cocinaba para muchos. Tuvo un restaurante de comida vegetariana en Nueva York a principios del siglo XX.  Además, tuvo una hija llamada Manuela a la que también le escribió cartas para explicarle cosas complicadas. 

Las cartas son lugares en que podemos dejar una voz suspendida en el tiempo para que la escuches siempre que quieras e incluso le respondas sin importar cuánto tiempo ha pasado. Recuerda. Las palabras llevan un relojito por dentro diferente al nuestro. En esa carta, la mamá de Manuela le habla de anarquismo. Ella le dice que, aunque la sociedad de su época es indiferente y egoísta, la del futuro será fraternal y altruista porque será anarquista. Como nota mi amigo Luis Othoniel, a Luisa le gustan los finales felices. Si el momento actual fuera un cuento de Luisa, la gente de los refugios tomaría las casas abandonadas, las pintaría de colores, cosecharía alimentos en sus patios. En este cuento, las casas son de los bancos. Los bancos son lugares que te dicen que saltes en la cuna, hasta que caes, entonces te la quitan. Si esto fuera un cuento de Luisa, Aurelia, nuestra vecina que duerme en una carpa que ella llama ranchito y que dará a luz en estos días, no tendría que hacer fila en una oficina de Gobierno. Las oficinas de Gobierno son lugares llenos de charcos en los que no dejan entrar a las abubillas. Aurelia tendría una casa, dormiría tranquila, no pasaría frío en las noches. Su hijo tal vez nazca con el pelo erizado y las puntitas negras. 

Justicia social en un mundo injusto

Por Marcelo Barros/Especial para En Rojo

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) intenta educar a la humanidad para una convivencia solidaria de los pueblos promoviendo fechas que honran a diferentes segmentos de la sociedad, como mujeres, niños, migrantes e indios. Y también crea fechas conmemorativas para que se cuiden de asuntos importantes para la convivencia social y la integridad de la vida en el planeta: día del ambiente, día para luchar contra el tráfico humano y otras causas humanitarias. Así en una sociedad que, cada día, parece menos sensible a la necesidad de los más frágiles, la ONU instituyó el Día de la Justicia Social, a ser celebrado, cada año en el 20 febrero.   

Esa fecha, instituida por la asamblea general de la ONU, en 2007, tiene como finalidad fortalecer la lucha contra la pobreza, la exclusión, los prejuicios sociales y el desempleo, en vista de un desarrollo social y económico justo y sostenible.  En la mitad del siglo XX, diversos países garantizaban derechos sociales, como educación, salud y alimentación para todos sus ciudadanos. Era la sociedad del bien estar social. 

Ya en la Carta Universal de los Derechos Humanos, en 1948, la ONU proclamaba que todas las personas tienen derecho al trabajo, a la alimentación, a la salud, educación, vivienda digna y otras necesidades de la vida. En la década de 80, las políticas neoliberales han suprimido todos los derechos sociales conquistados por las clases trabajadoras. Y en los países que nunca han vivido ese modelo social, como es el caso de nuestros países en América Latina y Caribe, la desigualdad social y las injusticias estructurales se han vuelto aún más fuertes.

Después de décadas de ese tipo de Capitalismo como forma de organización social, queda claro que ese sistema no funciona y solo puede interesar a menos de 1% de la humanidad que gana con la desigualdad, el desempleo y la destrucción de la naturaleza. Frente a eso, la ONU intenta reeducar el mundo para la justicia social, comprendida como el conjunto de políticas que buscan garantizar los derechos sociales básicos a todas las personas. Ya sí como la justicia debe ser el modo de convivencia entre las personas de una misma sociedad, también entre las naciones, es importante eliminar las barreras de prejuicio y discriminación por motivos como raza, etnia, religión y otros.  

Para diversas tradiciones religiosas, la búsqueda de la justicia es el fundamento indispensable de toda espiritualidad. En el evangelio, Jesús proclamó: “Bienaventuradas las personas que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciadas” (Mt 5, 6).