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Arecibo: Víctor Rojas 1 y las inundaciones

 

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com

El dique o zanjón, como lo nombran los vecinos de la comunidad Víctor Rojas 1, fue construido para canalizar las aguas de lo que en algún momento fue la zona industrial de Arecibo. Tras las inundaciones sucedidas el domingo, 13 de septiembre, lo primordial es trabajar en su reparación. Hace una semana, varias comunidades de dicho municipio se inundaron después de una fuertes lluvias, entre ellas Víctor Rojas 1. CLARIDADentrevistó a Lisandra López, quien ha vivido allí desde de niña. Ella y su esposo fueron una de las tantas familias afectadas.

Las inundaciones siempre han sido un problema en la zona. López recuerda que cuando era pequeña limpiaban el dique para evitar lo mismo que sucedió. La primera inundación, similar a la del domingo pasado, fue en 1969, según le cuenta su abuelo.

López indicó que las inundaciones ocurrieron por varios motivos:las alcantarillas,que no se han destapado; el caño,que explotó por la parte de atrás de una de las casa cerca de donde vive; el torrente de agua,que baja del ColiseoManuel PetacaIguina, que no solamente se desvía hacia ese caño, sinoque se desvía hacia la carretera.“Todoeso se inunda y toda esa agua viene a tener aquí”.

“Mis papás son también de aquí. Yo vivía más arriba. Como para la segunda vez que explotó ese caño hubo una inundación de tal magnitud que aquí la ayuda que dieron no fue suficiente,  los vecinos se juntaron y radicaron una demanda”, mencionó. Respecto al Coliseo López añadió que luego de su construcción el problema de las inundaciones se ha agravado.

Otras de las comunidades afectadas fueron Rodríguez Olmo, Trina Sanz, en el Cotto, Vista Azul, Urbanización Regional y el pueblo. La Cruz Roja repartió unas tarjetas de $450. El municipio dio $1,000. Por otra parte, sabemos que a través de individuos y organizaciones comunitarias algunos vecinos de Víctor Rojas 1 han recibido donativos como estufas, neveras y alimentos.

“Según me informaron del Municipio, esto era una ayuda primaria en lo que el alcalde rendía el informe para que esto se declarara zona de desastre y pudieran también empezar a arreglar ese caño, porque ahora mismo, si a eso no le empiezan a meter mano, con cualquier lluvia nosotros nos vamos a ver en una situación bien precaria”, dijo López.

“Yo entiendo que la ayuda que se va a necesitar es mucho más de los $1,450. Aquí no han venido ni los bomberos a limpiar la carretera. Esto es una peste a bache y excremento horrible” añadió.

Lisandra López, es ama de casa. Trató de salvar en una hora lo más que pudo. A continuación un resumen de su experiencia y opiniones tras las repentinas inundaciones del domingo.

 «Con todo y eso las ollas volaron por ahí para abajo… (soltó una carcajada). Hay que cogerlo con un poco de humor también porque no es la primera vez que lo pierdo todo. Es la tercera vez. Yo perdí todo para el huracán George, para la tormenta Hortensia y ahora. Para María, gracias a Dios, aquí ni se inundó. Se inundó después, pero entre los vecinos y yo pegamos rápido a limpiar la alcantarilla y no subió…

Tú sabes cómo somos los puertorriqueños, que tenemos en nuestro patio sembrado palos de pana, aguacate y diferentes cosas. Toda esa área de allá arriba eran casas donde había plantaciones de estos árboles. Luego del huracán María muchos árboles se cayeron y cayeron dentro de ese caño. Nunca vinieron a limpiar. Sedimento tras sedimento. Porque como ya dije hace muchísimos años que ese caño no lo limpian. Esto agravó la situación. Ahora sí vinieron y limpiaron…

La pared que queda a la parte de atrás de mi casa es relativamente nueva porque fue de la última inundación. Una pared que la tiraron como en chinos negros. De esa pared salió un chorro que eso fue lo que hizo que se me llenara la casa de agua por la parte de atrás, pero igual recibí agua por la parte de al frente. Yo logré salvar un montón de cosas porque me moví rápido, pero con todo y eso perdí la lavadora, la estufa, los muebles. Tuve que botar las camas de los tres cuartos.

 Había otro vecino que lo había perdido todo. Mi nevera se llenó de agua hasta la mitad, las tablillas explotaron. Aunque solo tengo una tablilla y el freezer, la nevera me prendió. Le cedí la nevera que me dieron a los vecinos de al frente, que lo perdieron todo, porque sus nietos están todo el tiempo con ellos. La estufa no la he podido montar porque he tenido varios inconvenientes; mi esposo está enfermo y tuve que arrancar con él para el hospital. Yo tengo múltiples condiciones de salud, así que todavía no he podido tampoco limpiar muy bien que digamos.

 Lo material puede ir apareciendo poco a poco, pero si no meten mano con ese caño vamos a seguir expuestos al mismo problema. El roto en la pared del dique sigue abierto y como no han limpiado la alcantarilla va a seguir bajando todo ese arenal, va a seguir bajando todo eso para la alcantarilla. Por más que limpien no están haciendo nada…»

El plebiscito de la estadidad corrupta

 

Por Félix Córdova Iturregui/Especial para CLARIDAD

            Una tendencia política podría haber madurado lo suficiente para manifestarse de manera contundente en las elecciones del próximo noviembre: el rechazo masivo del bipartidismo entre el electorado. Sobre todo por el carácter novedoso de la contienda electoral de este año. Nunca antes en la historia de Puerto Rico los electores asistieron a unos comicios después de haber expulsado de su puesto en la Fortaleza a un gobernador, por medio de las movilizaciones sociales más grandes en la historia del país.  El impacto del verano de 2019 está por verse.

Las causas de esa forma inédita de residenciamiento en la calle fueron múltiples. Todas ellas se manifestaron y siguen manifestándose en la crisis económica y política que vive nuestra sociedad desde hace años, acentuadas por las catástrofes naturales: los huracanes Irma y María, de septiembre de 2017, los terremotos de fines de 2019 y de 2020, coronados ahora con la pandemia del Covit- 19. Las elecciones de noviembre de este año, por consiguiente, son novedosas por un racimo de razones. Todas responden a un repudio, aun si no existiera una conciencia clara sobre ello, de la política neoliberal que ha prevalecido en Puerto Rico desde hace tres décadas.

Una gran cantidad de jóvenes nació en estos tiempos de crisis. No ha conocido otra vida social que no sea de austeridad y restricciones para grandes sectores de la población, mientras una minoría se ha enriquecido de forma obscena, en un ambiente de creciente corrupción. Al mismo tiempo la vida de la mayoría se ha hecho más precaria. Durante los treinta años del neoliberalismo depredador, varias generaciones de jóvenes han consolidado su desprecio al bipartidismo asociado con la corrupción. No debe, pues, quedar duda de algo decisivo: el rechazo masivo a los dos partidos de gobierno, como manifestación concreta de la crisis económica y política, es también un repudio al neoliberalismo como la política económica que nos ha conducido al desastre actual.

La amplitud del repudio se manifestó en el pasado debate de los seis candidatos a la gobernación. Allí estuvieron acorralados los dos candidatos del bipartidismo, sobre todo Pedro Pierluisi, como encarnación viva de las peores características del gobierno actual. No deja de ser una ironía que el otro candidato del bipartidismo, Carlos Delgado Altieri, le señalara sus contratos con la Junta de Control Fiscal, pagada con dinero del gobierno de Puerto Rico, acusándolo de haber cobrado 400 dólares la hora, con la facturación de un millón de dólares. La mayoría de los votantes sabe que después del contrato de Pierluisi con la Junta de Control Fiscal, ahora se le hace la boca agua ante la posibilidad de llegar a ser gobernador y administrar las decenas de miles millones de dólares en fondos federales asignados a la isla.

El PNP sabe que está en una posición frágil y ha recurrido otra vez a la estrategia utilizada por Luis Fortuño en 2012: incluir un plebiscito en el mismo día de las elecciones. Olvidan, sin embargo, que con todo y plebiscito, Luis Fortuño fue derrotado. La idea parecía sencilla y efectiva. Después de un gobierno que dejó en la calle a más de 20,000 trabajadores y trabajadoras del sector público, que atropelló a grandes sectores del país con una política insensible de austeridad, Fortuño perdió, en sólo cuatro años, una ventaja de 215,000 votos.

Ahora, el mismo partido, después de cuatro años de gobierno desastroso pretende arrastrar a la supuesta mayoría estadista del país a un plebiscito, no con el propósito de traer una estadidad quimérica, sino de ganar las elecciones. Intentan utilizar el anzuelo de la estadidad para pescar votos por el PNP y prevalecer en los comicios. En esta estrategia se manifiesta un problema que debe estimular el pensamiento. ¿Cuál es el peligro de identificar el llamado ideal de la estadidad con el PNP?

No se trata de algo sencillo. La relación estadidad-PNP tiene unas implicaciones de mucho alcance. El repudio masivo al bipartidismo, ciertamente no genera de forma mecánica un repudio a la estadidad. Más aún si los estadistas encuentran otras maneras de participar en las elecciones sin votar por el PNP. Sin embargo, el vínculo creciente entre la corrupción y el PNP adquirió un dinamismo extraordinario durante el gobierno de Luis Fortuño y se acentuó durante este cuatrienio. Entre la juventud y otros sectores considerables del país, existe la noción de que el PNP es un partido corrupto. La atmósfera interna del partido se percibe como una permeada de podredumbre. Es imposible que una percepción tan amplia no tenga ningún efecto sobre el plebiscito.

Si el partido identificado con la estadidad destila corrupción por todos sus poros, puede esperarse que la estadidad, en un plebiscito amañado y oportunista, también venga acompañada con el hedor de la corrupción. La estadidad utilizada como ficha electoral, como una tomadura de pelo para seguir teniendo acceso al dinero público, puede ser considerada una estadidad corrupta. Muchos votantes de corazón limpio, podrían no querer participar en un proceso preparado por dirigentes inescrupulosos, mientras otros podrían ver la posibilidad de un voto negativo para golpear a los maleantes que se han apoderado de una retórica de la igualdad para enriquecerse y al mismo tiempo propagar la desigualdad por toda la superficie de nuestra sociedad.

La situación es seria y exige atención. Desde 1993, el PNP ha administrado el gobierno en cuatro ocasiones, con una extensión de 16 años de un total de 28. Durante esos años, los llamados estadistas han reclamado la igualdad con los Estados Unidos, pero han promovido políticas de desigualdad en el interior de Puerto Rico, creando una distancia mucho mayor entre ricos y pobres en el país. Una enorme cantidad de personas afectadas por esta política de polarización de la riqueza, se han dado cuenta que también la retórica de la igualdad de los líderes de la estadidad está penetrada de falsedad y corrupción. En resumen, la estadidad ha sido desmantelada por el mismo movimiento del mercado tan aclamado por los falsos estadistas.

Ante esta bancarrota, ¿qué le queda a la estadidad como atractivo? No le queda nada relacionado con un ideal político. Pero sí le quedan los resultados abyectos de la política del empobrecimiento colectivo impuesta por el neoliberalismo. Los falsos apóstoles de la igualdad, no ofrecen nada de ellos. Se apoyan en la creciente dependencia de fondos federales. Pretenden, sin ningún sentido ético, hacer política con fondos públicos federales, mientras se han estado robando los fondos públicos de Puerto Rico. El país siente un cansancio profundo con la política de los corruptos. Es imposible separar la estadidad de sus proponentes y de la corrupción del espíritu público puertorriqueño que ellos representan. Ante el asalto a la moral del país, es urgente salir en noviembre a decir  no, en el plebiscito. Derrotar la estadidad de los corruptos también significará enfrentar la corrupción.

 

La “sorpresa” de Donald Trump

 

Por Jesús Arboleya Cervera

 

Cada vez que se aproxima una posible reelección de un presidente estadounidense, el mundo tiembla ante el temor de que invente una guerra con tal de unificar al país alrededor de su figura. Ha sido el recurso más común de lo que se ha dado en llamar “la sorpresa de octubre” y parece que, en el caso de Donald Trump, el escenario de esta guerra conveniente, será el propio territorio norteamericano.

La mayor parte de los especialistas han identificado dos variables que consideran decidirán el resultado de las próximas elecciones en Estados Unidos: la situación de la pandemia del COVID-19 y sus consecuencias económicas, así como el estado de la tranquilidad ciudadana, afectada por las protestas contra la discriminación racial, el abuso policial contra las minorías y las confrontaciones callejeras con los grupos supremacistas blancos, partidarios del presidente.

Frente a la pandemia, la política de Donald Trump ha sido restarle importancia, a pesar de que el número de muertes supera las 180 000 personas, e insiste en presionar por la apertura económica, aún a riesgo de aumentar los contagios. El discurso oficial la trata como un momento superado, aunque los especialistas insisten en que no es así, y se alienta la esperanza de una pronta solución, gracias al descubrimiento de una vacuna que, por cierto, el gobierno asegura que estará disponible antes de las elecciones, cosa que las autoridades sanitarias y las propias farmacéuticas ponen en duda.

La racionalidad de Trump para explicar el fracaso de su gestión frente a la enfermedad ha sido la típica de su comportamiento. La culpa la tiene China, la OMS o los gobernadores demócratas. De los muertos mejor no se habla y el 60 por ciento de desaprobación a su manejo de la pandemia, es el resultado de las conspiraciones de sus enemigos. Le creen los que van a creerle de todas formas y, pase lo que pase, ésta debe continuar siendo la tendencia, lo que induce a pensar que ha llegado al límite de su capacidad para el control de daños en este asunto.

La otra alternativa para reducir el margen que lo separa de los demócratas, es tratar de explotar las tensiones sociales, considerada la otra variable fundamental, y erigirse como el defensor de la ley y el orden. Según ACLED, una organización no gubernamental que monitorea los conflictos en todo el mundo, desde mayo, se han producido 10 600 demostraciones populares en Estados Unidos, el 73 por ciento asociadas al movimiento Black Lives Matter (BLM), aunque con una significativa participación de otros grupos sociales estadounidenses, en especial jóvenes blancos. El 95 por ciento de estas manifestaciones tuvieron un carácter pacífico, pero el 54 por ciento fue reprimida por la policía. También se produjeron 360 manifestaciones en contra, entre ellas unas cien por parte de grupos supremacistas blancos, incluyendo a milicias armadas y el KKK, que generaron los mayores niveles de violencia.

Bajo la excusa de que se trata de movimientos anarquistas, calificados como terrorismo doméstico por el propio Donald Trump, se ha construido un relato que tiende a alentar el temor de la población blanca y justificar la represión policial, que en algunos casos se ha traducido en burdos asesinatos de afroamericanos. No se trata de algo nuevo, sino un recurso explotado por la derecha desde siempre, el problema está en los límites a que están dispuestos a llegar alentando estas contradicciones, sobre todo porque que, hasta ahora, la estrategia del presidente no está rindiendo los frutos que esperaba.

Recientes encuestas de la CNN/SSRS indican que Biden lidera por 6 puntos entre los que lo consideran más capaz que Trump para mantener la seguridad interna del país y por 7 puntos en el mejor manejo del sistema criminal y de justicia.Se trata, por tanto, de otra variable que no debiera mostrar cambios significativos, de mantenerse las tensiones a los niveles actuales.

La conclusión es que los cálculos electorales no deben modificarse significativamente en las ocho semanas que faltan para los comicios, sobre todo porque las últimas encuestas indican que alrededor del 95 por ciento de los posibles votantes ya tiene decidida su selección. No obstante, a los republicanos le queda la opción de reducir a toda costa el número de “posibles votantes”, lo que alteraría de manera radical la ecuación de las elecciones. Como dirían los físicos, ya no sería un experimento en condiciones de temperatura y presión normal.

Es sabido que, por tratarse de una minoría a escala popular, los republicanos siempre tratan de disminuir la participación electoral. Todo tipo de artilugios se utilizan para alcanzar este propósito y estas elecciones no han sido una exención, por el contrario, han llovido las denuncias de los demócratas en este sentido.Lo novedoso en la actualidad, es que las dos variables señaladas como fundamentales tienden, por sí mismas, a reducir la participación electoral de las personas y ello favorece a los republicanos.

La pandemia constituye un impedimento para la concurrencia a las urnas por el temor a los contagios, particularmente entre los demócratas, más propensos a respetar las medidas de aislamiento. Si Trump no ha insistido en esto, digamos en enfatizar el peligro, es porque también puede ahuyentar a algunos de sus correligionarios y porque esa lógica favorecería el voto por correo, a lo que obviamente se ha opuesto de manera sistemática y tratado de dificultarlo.

Pero quizás esto no resulte suficiente y no es descartable que los republicanos inciten aún más la violencia doméstica, porque agregaría un factor que puede ser decisivo a la hora de concurrir a las urnas. Resultaría aterrador el incremento de bandas armadas de supremacistas blancos, orientadas a impedir el voto en zonas de alta concentración demócrata. No se trata de una fantasía, estamos viendo esta posibilidad todos los días y la actitud del presidente estimula esta conducta. Más bien, esta pudiera ser la “sorpresa” que Donald Trump tiene preparada para octubre, incluso para el día mismo de las elecciones.

Tal escenario alteraría de manera contundente las reglas del juego del sistema político estadounidense y nos colocaría ante una realidad, donde los cálculos electorales actuales perderían validez. También pudiera tener consecuencias incalculables, toda vez que la idea de fraude para cualquiera de los grupos podría incendiar el país. Como ha dicho el cineasta Michael More, Donald Trump es la granada que necesitaba la derecha supremacista blanca para lanzarla contra el sistema.

Las elecciones norteamericanas nunca se han caracterizado por normas éticas muy estrictas, pero casi siempre han tratado de salvaguardar la imagen de integridad y respeto a los resultados que necesita la credibilidad y la estabilidad del sistema. Trump ha dinamitado estos presupuestos, acentuando las señales de descomposición que se observan en otros aspectos de la vida nacional.

No solo estamos en presencia de un grado de polarización social que dificulta la gobernabilidad del país, sino de una gran falta de consenso dentro de la clase dominante, lo que posibilita que Donald Trump actúe como una potala para el sistema. Él, queriendo decir otra cosa, quizás lo explica mejor yo: “Estados Unidos es un ejemplo para el mundo”. Debiéramos tenerlo en cuenta, para calcular lo que puede venir.

Reproducido de www.cubadebate.cu

Los nombramientos de la corrupción

 

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

La nominación de Osvaldo Soto García al puesto de contralor de Puerto Rico, sin tener las cualificaciones profesionales para ello, es una acción que pone en cuestionamiento las verdaderas motivaciones de su nombramiento. Aunque es ya reconocido que históricamente los nombramientos en el Gobierno están marcados por la afiliación política de el o la nominada, generalmente, se guardan las apariencias en su preparación. En este caso, ni eso.

La de nominación Soto García no fue la única que envió la gobernadora a la Legislatura, pero sí la que más objeciones a nivel público ha levantado. Esta envió otras 72 nominaciones: dos para jueces apelativos, 25 jueces superiores y municipales, 26 fiscales, 1 fiscal de distrito, 3 procuradores de relaciones de familia, 2 registradores de la propiedad, 3 miembros a la Junta de Gobierno de la Universidad de Puerto Rico (UPR), 1 a la Junta de Subastas de la ASG,  3 a las Junta del Instituto de Estadísticas, 6 a la Comisión del Negociado de Energía, 1 a la Junta de la Autoridad del Puerto de Ponce y 1 de asociada de telecomunicaciones.

El primero en llamar la atención respecto a Soto García fue el Colegio de Contadores Públicos Autorizados (CCPA). En comunicado de prensa, el 15 de septiembre, cuando apenas se había dado a conocer la nominación, el Colegio reparó en que desde el año 1978, a excepción de dos años de interinato, el puesto del contralor ha sido ocupado de manera ininterrumpida por un contador público autorizado (CPA) porque su preparación los cualifica para ocupar el puesto.

“La historia escrita durante esas cuatro décadas ha demostrado que elexperticede un CPA experimentado es clave para ejercer con éxito el cargo de contralor, dada la rigurosidad técnica y el compromiso que requiere dicho cargo”. Reparó además en que, por mandato constitucional, el contralor de Puerto Rico tiene la función ministerial de fiscalizar todos los ingresos, cuentas y desembolsos del Estado, sus agencias e instrumentalidades, así como de los municipios, para determinar si se han hecho de acuerdo con la ley y con las normas de contabilidad generalmente aceptadas para entidades gubernamentales.

Los contadores reclamaron y resaltaron que los atributos profesionales que un CPA con experiencia lleva a la mesa, en general, se distinguen por su excelencia y ética profesional, así como por la calidad de sus servicios. “Además, tienen que cumplir con estrictos requisitos de educación continuada para garantizar su competencia profesional en todo momento. Por tal razón, muchos de ellos han ocupado, y al día de hoy ocupan, altos puestos gerenciales que han sido ocupado de manera ininterrumpida por un Contador Público Autorizado (CPA), porque su preparación académica, educación profesional, experiencia y cualificaciones son idóneas, sino necesarias, para ocupar este importante puesto”. Según dio a conocer, en una resolución aprobada en la Asamblea General del CCPA, el 5 de septiembre de 2020, la Junta de Gobierno del Colegio le solicitó a la gobernadora y a la Asamblea Legislativa que la próxima persona nombrada y confirmada como Contralor de Puerto Rico fuese un contador público autorizado (CPA).

Las críticas públicas contra el nominado por su falta de preparación han provocado que la Asamblea Legislativa haya pospuesto la discusión del nombramiento, que tiene que ser confirmado por ambas cámaras. La Cámara de Representantes, en donde se dice que no hay los votos para la confirmación, examinará al nominado este lunes, 21 de septiembre. El Senado (para el que Soto fue secretario de Asuntos Públicos del presidente del Senado, Thomas Rivera Schazt) pautó su vista para el lunes 28 de septiembre.

Entre las personas que han cuestionado el nombramiento está el excontralor Manuel Díaz Saldaña, quien calificó el nombramiento de “desafortunado”, agregando  que “no tiene la experiencia ni el conocimiento técnico para ocupar tan importante cargo”. Los exsecretarios de Hacienda, Juan Zaragoza y Teresita Fuentes, también expresaron su desacuerdo.

Si Soto fuese confirmado al cargo de la OC, este sería otro nombramiento de largo plazo (por 10 años) hecho por la administración particular de Vázquez Garced, en complicidad con el presidente del Senado. Hay que recordar que en plena pandemia, la Legislatura creó el puesto de Principal Oficial de Compras (OPC) del Gobierno, a un término de 10 años,  para el cual nombró a Karla Mercado Rivera, cuyo nombre está vinculado a la trama de la compra fallida de las pruebas de COVID-19 por la empresa Apex.

A juicio de la experta en gestión gubernamental, Issel Masses Ferrer, ese puesto de OPC noes legítimo porque la Administración de Servicios Generales (ASG) no es una entidad fiscalizadora y solo las entidades fiscalizadoras o independientes son las que en teoría tienen esos cargos más largos, precisamente para fomentar la independencia de los partidos o de las gestiones de las administraciones vigentes.

Esta denunció que, adicional al término, la Ley 73, que creó el puesto, además de permitir ese periodo, exige unos requisitos quesonmínimos. “En teoría, como está estipulado en ley, estamos hablando de procesos de compras de millones y millones que se van a llevar a cabo a través de una agencia y ese líder tiene que tener unos requisitos bien altos de peritaje de experiencia de preparación independencia e imparcialidad, que a nuestro entender ahora mismo no se está velando”.

Lo tercero que censuró es que el proceso de nominación fue uno bastante cerrado, nuevamente en un periodo donde al público se le complicó mucho participar y donde una vez más solo se habló de una nominación. “Esa nominación pasó fast tracky realmente la sociedad civil tuvo muy poco que ver en ese nombramiento”. La nominación y confirmación de Mercado Rivera se limitó a par de días a inicios del mes de junio.

También entrevistado por CLARIDAD, el licenciado Víctor García San Inocencio, exlegislador por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y profesor de Administración Pública, apuntó  que más allá de la cantidad de nombramientos, no solo se está nombrando personas a términos largos para atornillarlos, sino que en muchos casos se está nombrando a personas sin tener las cualificaciones, como premio político.

“Pero hemos observado un fenómeno más preocupante todavía y es que se está dando y multiplicando un patrón de nombramientos políticamente motivados a cargos estratégicos donde se supone opera la fiscalización entre las ramas del gobierno e intragobierno. Entonces, no es meramente el favor político ni o el atornillamiento; es que se está nombrando a las posiciones mas estratégicas a personas de la confianza política y a personas que muy razonablemente puede cuestionarse si tienen el conocimiento o la preparación, o la capacidad para ejercer los cargos”.

Al denunciar que este parece ser un poderoso patrón, añadió: “Me atrevo a afirmar a que hay personas que por la única circunstancia que han sido nominados, y algunos confirmados, es por su apalancamiento político y cercanía que de por si más adelante debería ser un factor que les inhibiere, pero ya sabemos que inhibirse de participar en un asunto no es algo que por lo menos haya acompañado a la gobernadora cuando dirigía la agencia fiscalizadora por excelencia, el Departamento de Justicia”.

García San Inocencio, señaló como un caso emblemático de cuando se quiere utilizar la autoridad política para manipular procesos la conducta de Vázquez Garced con el nombramiento de la licenciada Dennis Longo Quiñones como secretaria de Justicia.

“Mientras le servía, era la mejor del mundo. Tan pronto se le ocurrió a la licenciada Longo Quiñones referir a la gobernadora al FEI, la gobernadora la decapitó y nombró a una persona para ver si podía interferir con la investigación que ya estaba en la jurisdicción del FEI. Si eso se hizo descarada y abiertamente a ese nivel, la verdad es que habría que ser bien ingenuo para no sospechar que se está haciendo sistemáticamente lo mismo, sino en todos, en algunos de estos nombramientos a las posiciones estratégicas”.

El clima que genera esta conducta o proceder tanto de la gobernadora como de la Legislatura más que lacerar, resaltó García San Inocencio —quien participó de las investigaciones sobre corrupción en el Comité Blue Ribbon— mutila y desbarata la confianza en el ejercicio prudente de las facultades que tienen los funcionarios y, por supuesto, apuntala los espacios de la impunidad.

“Yo no creo en las coincidencias, pero a lo mejor es pura coincidencia. Ahora mi criterio es que no se puede ser ingenuo y menos desde actos y omisiones patentemente ofensivas de la administración Rosselló-Vázquez Garced”.

El exlegislador del PIP coincidió en la apreciación de que entre los dos partidos de mayoría esta conducta no parece disminuir, sino aumentar, y más aún, se concentra. No es que solo se haga diez veces al año, sino que de repente  hay decenas de nombramientos. De hecho, la presente administración todavía tiene nombramientos pendientes. Entren ellos una vacante al Tribunal Supremo de Puerto Rico, el cual solo requiere la confirmación del Senado. En esa dirección comentó que “Rivera Shatz va a pasar en el corto tiempo de este cuatrienio en ser el presidente del Senado que más jueces y fiscales haya confirmado”.

Una vez se hacen los nombramientos y confirmaciones, en la práctica ya no hay ninguna vía para separar a la persona de su cargo.   En el caso de los miembros de la Judicatura, tanto jueces como fiscales, una vez son confirmadosno hay una causa genérica para un procesamiento que invalide su nombramiento. En ambos casos están sujetos a procesos internos de sus respectivos entes: si es juez, la Administración de Tribunales y el Tribunal Supremo, y si es fiscal, el Departamento de Jusrticia.

La separación de los cargos de los nombramientos a miembros de juntas de gobierno depende de la ley orgánica de cada cuerpo. Aunque la apreciación de García San Inocencio es que por lo general si un gobernador controla algún cuerpo legislativo, basta con que el gobernador sugiera que la persona renuncie, porque si no lo próximo que haría sería echarle una investigación encima. “Para no hablar de otros tipos de investigaciones más fuertes. Eso es terrible porque al final del camin,o la corporación pública no es un ente independiente”.

García San Inocencio no dudó en afirmar que veremos más nombramientos en los próximos tres meses, entre ellos al Tribunal Supremo.

 

 

 

 

 

Ciencia, carpeteo e ironía federal en territorio viequense

 

 

Por Arturo Massol Deyá

La represión vulgar sobre aquellos que han enfrentado al gobierno de Puerto Rico es histórica. Casos de asesinatos políticos, encarcelamientos y carpeteo son parte del récord público. Y aunque solemos visualizar a la policía estatal protagonizando el trabajo sucio, en una colonia, la persecución a la disidencia llega de más arriba. El problema es que la conocemos poco y la sentimos distante.

Una forma en que he vivido esa represión ha sido siendo incluido en una lista de alta seguridad por la agencia federal de Homeland Security. Desde poco antes de los tiempos del gasoducto “Vía Verde”, era detenido a mi llegada de cada viaje internacional, y era sometido al ‘random check’ en cada viaje a Estados Unidos. Esa vigilancia incluyó sacarme de un avión y llevarme escoltado a mi llegada de Colombia, que me confiscaran el teléfono durante semanas tras llegar de la República Dominicana, separarme de mi hija Andrea -de un año en aquel momento- para cuestionamientos a mi llegada de Centro América o que oficiales me esperaran con una fotografía en el ‘puente’ de desembarque.

Ya había aprendido y siempre me la pasaba tomando tarjetas y brochures al azar para ver las caras de interés cuando llegaba a territorio estadounidense y cómo se llevaban la evidencia para fotocopiarla. En una ocasión, ya con un expediente de vigilancia abultado, un oficial me confesó que solo seguía las instrucciones, que no sabía exactamente qué buscaban, solo que “someone in Washington is not happy with you”.  En otra ocasión un oficial me amenazó diciendo que no tenía garantías civiles de ningún tipo porque hasta que no poncharan el pasaporte técnicamente estaba fuera del País.

Un día consulté al amigo licenciado Benny Frankie Cerezo, quien me orientó y dijo algo como que podría pedir una investigación detallada personal para que allá se dieran cuenta de que era una persona honesta y no peligrosa, y así me sacarían de la lista. Ahí entendí y le respondí que no hacía falta, que debía seguir feliz cargando con la distinción profesional más importante de mi carrera.

La causa principal de mi ‘peligrosidad’ estaba vinculada a los trabajos de investigación sobre la contaminación causada por la Marina de Guerra de Estados Unidos en Vieques, donde realizoestudios desde el 1999 claramente en la categoría de desobediencia civil científica. Desde mi laboratorio documentamos la movilidad de elementos tóxicos de la zona militar a cangrejos, vegetación terrestre y marina, a herbívoros como las cabras, biodegradación de explosivos, diversidad microbiana, publicamos estudios longitudinales en revistas científicas y denunciamos consecuentemente actos de mal manejo por parte de agencias federales de la Laguna Anones en el antiguo polígono militar. Durante este periodo fui becado y trabajé un verano en el Laboratorio Nacional del Departamento de Energía en Lawrence Berkeley (California) y establecí colaboraciones estratégicas con grandes científicos de universidades estadounidenses. Paradójicamente en el 2009, estuve por invitación ante la Comisión de Ciencia y Tecnología del Congreso y también pasé días de trabajo junto a dos científicas boricuas enfrentando al personal científico de la Agencia para Substancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades en Atlanta incluyendo a su entonces director. Al final de esa cita, el ATSDR (por sus siglas en inglés) anunciaría cambios en sus posturas. Poco después sacarían al director.

Resulta que bajo un nuevo mandato congresional, el US General Accountability Office (GAO) realiza una evaluación del proceso de «limpieza» que se inició en Vieques y Culebra en el 2004. O sea, aunque el Almirante de aquel entonces decía “Vieques ismore beautiful now than before”, este caso, incluido en la lista federal de los lugares más contaminados, le ha costado millones de dólares en un proceso que tomará décadas adicionales para remediar. No es debatible argumentar si hubo o no legado tóxico militar en Vieques y Culebra. La discusión es sobre la magnitud del problema y las formas de enfrentarlo. El GAO, como se les conoce acá, espera emitir un informe público a principios del 2021.

La ironía de todo fue recibir una invitación de ese mismo gobierno que criminalizó el esfuerzo científico para ahora procurar nuestros hallazgos, nuevamente. Mi primera respuesta fue que no tenía nada que aportar sobre la evaluación del proceso de limpieza porque ni la EPA, ni el Navy, ni Pesca y Vida Silvestre, ni el DRNA habían limpiado algo allí. Ni siquiera han tomado medidas de contención como se hace tras cualquier crisis ambiental. Solo remueven con malas prácticas de quema abierta de la vegetación y detonación abierta algunos explosivos superficiales. Esto supuestamente lo hacen así porasuntos de seguridad de las personas. El asunto es que los problemas de salud de esas personas no los causan las bombas sin detonar per se, sino la contaminación química que se desprenden de ellas en el mar, en sedimentos o que están en la profundidad de los suelos arenosos oxidándose y manteniendo vigente los riesgos a la salud pública. De qué limpieza me hablaban, pregunté.

Insistieron y hablamos extensamente días atrás. Ellos tenían su listado de preguntas y yo el mío de asuntos. Con más amplitud de opiniones, podrían evaluar mejor el proceso federal yconsiderar estrategias alternas al proceso de restauración, buen síntoma. Lamentablemente, el esfuerzo ocurre 16 años tarde. No sé qué saldrá de ahí, el GAO responde a los federales, no a los viequenses, pero sí discutimos recomendaciones específicas basadas en observación científica con énfasis en biorremediación ambiental y justicia social.

Tengo una obligación moral de compartir el conocimiento por el bien común de los viequenses, pero prefiero la rebeldía a un proceso cargado de injusticias históricas. Aunque ya no me detienen con la misma frecuencia, me gusta pensarme enrebeldía, una que merece reactivación colectiva. No para compromisos partidistas de temporada sino por Vieques, Culebra y el País, porque la rebeldía no se delega.

El autor es Catedrático UPRM. Esta columna se publica simúltaneamente en 80 grados y la Perla del Sur.