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Cuesta arriba el trabajo del personal de enfermería

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridaadpuertorico.com

Los profesionales de la enfermería han sido ignorados en los esfuerzos para combatir la epidemia del coronavirus (COVID-19) Aun siendo los trabajadores y trabajadoras de primera línea en la isla, no reciben el equipo de protección indispensable, el monitoreo de contagio necesario ni la compensación adecuada.  Así se desprende de una entrevista con la presidenta del Colegio de Profesionales de la Enfermería (CPE) la doctora Ana García Cintrón.

“Nosotros, el Colegio de Enfermería, siempre hemos dado el frente durante la pandemia. El Colegio ha estado denunciando constantemente la falta de materiales de seguridad para las enfermeras y enfermeros en todos los escenarios. El equipo de seguridad ha estado ausente en todos los escenarios estructurados y no estructurados y por todos los administradores de hospitales en este país, que son los llamados y son los que tienen el presupuesto”, reaccionó García Cintrón a la pregunta de cuál ha sido la atención que ha recibido este personal por parte de sus patronos en la pandemia.

Recordó que lo primero que hicieron los administradores de hospitales cuando comenzó la pandemia fue cesantear a enfermeros y enfermeras. “Eso es irracional. Cuando mundialmente lo que han hecho los hospitales es retener y reforzar su personal de enfermería, aquí han hecho todo lo contrario: cesantear. No reclutan, no tienen el suficiente personal para poder mantener las áreas de trabajo e ir sustituyendo personal para tener disponible. Porque esta pandemia no selecciona solo a la comunidad. El mismo personal de enfermería se contagia y muere”.

De los 250 cesanteados no se ha vuelto a reclutar ninguno por los hospitales. Aun cuando se les dio un incentivo para inventario y reclutamiento, “no he escuchado a ningún enfermero de los cesanteados decir que lo hayan reclutado otra vez”.

Reparó además en que ese maltrato no es solo para los profesionales, sino para la comunidad, que no va a recibir un cuidado de primera porque no se tiene el personal suficiente. En un ejemplo de lo que está sucediendo, describió que cuando un paciente llega a una sala de emergencia con una mascarilla de tela, según el protocolo, se supone que al paciente se le provea de inmediato una mascarilla N95, y eso no se está haciendo. Esta omisión no protege ni al paciente ni al personal de enfermería.

A raíz de un estudio económico que se hizo sobre los salarios y la realidad de los enfermeros y enfermeras, el CPE desembolsó una cantidad de dinero para proveer material de protección a sus miembros. Reveló que hubo hospitales que no le dejaron ni siquiera estar en la puerta para entregar el material a los trabajadores cuando salían, entre ellos, el Hospital HIMA de Caguas y el Auxilio Mutuo.

Además de la falta de equipo de protección, los hospitales tampoco le están ofreciendo a su personal de enfermería monitoreo de muestras de COVID-19. Según denunció, los hospitales ni siquiera han creado un protocolo para que cada 14 días se le haga prueba a todo el personal de enfermería. Puntualizó que debe ser a todo el personal porque los hospitales tienden a mover al personal de enfermería según la necesidad y cantidad de pacientes; por lo tanto, todos deberían estar en monitoreo contante de muestras de Covid. Han sido los propios trabajadores quienes han tenido que procurar y pagar por sus pruebas de detección. En este aspecto el Colegio ha estado realizando clínicas para ofrecer la prueba.  Ni siquiera en ese esfuerzo los hospitales han colaborado en dar el tiempo para que las y los enfermeros puedan ir a hacerse la prueba.

La presidenta del Colegio de Profesionales de la Enfermería reveló a CLARIDAD que, aun cuando tienen comunicación con el Secretario, no sabe por qué el Departamento de Salud (DS) no les puede dar data estadística de cuántas enfermeras y enfermeros se han contagiado y muerto por causa de COVID-19.  No se ha incluido a estos profesionales por grupo de trabajo. “No es porque no hayamos hecho el acercamiento. Lo hemos hecho y constantemente se nos dice que los van a incluir en los grupos de trabajo; pero hasta el día de hoy no la recibimos y no sabemos la causa”.

Añadió que la información que tienen es la que ha salido en la prensa. La primera baja fue la de una enfermera graduada del Hospital Auxilio Mutuo y en el momento de la entrevista había muerto una enfermera supervisora del Hospital Universitario de Carolina. También ya han fallecido otras dos enfermeras prácticas y dos graduadas.

Por si no fuera suficiente, García Cintrón denunció que en el llamado Task ForceMédicono se haya incluido un o una enfermera. Aunque dio crédito a que en el TF participa la decana de la Escuela de Enfermería del Recinto de Ciencias Médicas de la UPR, reclamó que la profesión debería tener una participación más vocal en este grupo.

“Es una especie de subestimación de la capacidad profesional de ese personal cuando es el que mueve un hospital. Somos los que cuidamos de primera mano, somos el todo, la columna vertebral de los hospitales. ¿Cómo es posible que seamos tan esenciales y no se nos considere en los diferentes escenarios integrados con los demás profesionales de la medicina? Somos 38 mil profesionales en Puerto Rico; sin embargo, no permiten que la enfermería se posicione en el frente de esta pandemia”.

Otro ejemplo es que en los programas de rastreo municipales no ha escuchado a nadie decir que tienen enfermeras. “Hablan de epidemiólogos. Pero si las enfermeras somos también epidemiólogos. ¿Dónde están las enfermeras? Sin los profesionales de enfermería los países no van a poder ganar la batalla contra el brote del covid ni tampoco vamos a alcanzar la cobertura de salud adecuada sin que se afecten los objetivos de desarrollo sostenible que se quiere en cada país. Esto es algo mucho mayor de lo que las personas pueden pensar; no es un capricho el que se incluya la enfermería, que es la médula espinal de cualquier escenario de salud”, reclamó.

García Cintrón trajo a la atención que un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), La situación de la enfermería en el mundo 2020,concluye que los gobiernos tienen que invertir en de una manera más acelerada y mayúscula en la formación del personal de enfermería y la creación de empleos en el sector y en liderazgo. “Prácticamente esta publicación de la OMS recoge lo que acabo de traer. Aquí no permiten que la enfermería tome liderazgo integrado con otros profesionales, no hay creación de empleos en los hospitales, no hay plazas —no las hay—, y tiene que haber una inversión mayúscula en la preparación”. Denunció que, por el contrario, que ha escuchado que algunas entidades están despidiendo a profesionales de la educación en este campo, lo que va en detrimento y crea inseguridad en la profesión.

Un aumento a medias

Tras 14 años sin un aumento de sueldo, en la pasada sesión, la Legislatura aprobó un aumento de sueldo, pero solo para tres de las ocho categorías de enfermería que hay en Puerto Rico. Tampoco se aprobaron las escalas presentadas por el gremio. Al momento de esta entrevista, la gobernadora, Wanda Vázquez, no había firmado la medida, aunque se comprometió a ello. El proyecto dispone un aumento a $3,000 para los BA con experiencia y  $2,750 BA sin experiencia; Grado Asociado con experiencia $2,500, Grado Asociado sin experiencia $2,300; Enfermería Práctica sin experiencia $1,800 con experiencia $2,000. Este aumento impactaría a 37 mil profesionales del campo de la enfermería en la isla, 30,920 del sector privado y 6,080 del sector público.

Aun cuando la Legislatura dejó fuera otras cinco categorías de la enfermería (doctorado en Práctica de Enfermería, doctorado en Práctica Avanzada, doctorado en Práctica Especializada y maestría), García Cintrón apuntó que el aumento concedido abre la puerta para continuar la conversación para lograr mejores salarios. Alertó de que los hospitales privados no deberían objetar el aumento ya que han recibido dinero del CARES y no se ha visto que lo hayan invertido en este personal.

Hay que destacar que en junio el Gobierno desembolsó la cantidad de $150 millones de los fondos del CARES para los hospitales, para supuestamente sufragar los gastos incurridos durante la pandemia de mantenimiento, compra de equipo y pago de nómina.  Esta cifra supera más de tres veces las pérdidas de los hospitales, estimadas en $40 millones.

La portavoz de profesionales de la enfermería adelantó que se propone en una próxima Legislatura presentar y abogar por un proyecto de “patrón de personal”.  “Necesitamos estandarizar la cantidad de horas cuidado de un enfermero por horas cuidado de pacientes”. Explicó que hay cinco categorías de pacientes cuya necesidad de horas de cuidado aumenta según el número. La práctica de los hospitales es , en aras de ahorrarse dinero, hay ocasiones que al enfermero se le asignan pacientes de todas las categorías. En ocho horas tiene que atenderlos a todos e incluso, en ocasiones, le pueden asignar entre 14 a 30 pacientes.  Expresó en el sentido de que sepan los hospitales que vendrá de manera enérgica para lograr que se apruebe la medida.

 

 

 

Inició ensayos clínicos el primer candidato vacunal cubano específico contra la COVID

Inician ensayo clínico con candidato vacunal cubano Soberana.
Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

24 de agosto de 2020. Tal como se había previsto y anunciado, Soberana, el primer candidato vacunal cubano específico contra la COVID-19 bajo la categoría de FR (Front Runner), e identificado por las siglas FINLAY-FR-1, inició su fase I de ensayos clínicos.

El sitio clínico escogido es el Centro Nacional de Toxicología (Cenatox), donde se administró el producto a los primeros 20 voluntarios seleccionados, en el rango etario de 19-59 años, cumpliendo todos los protocolos de buenas prácticas para este tipo de estudios, refirió a Cubadebate, la doctora Meiby de la Caridad Rodríguez González, directora de investigaciones clínicas  del Instituto Finlay de Vacunas (IFV).

“El Cenatox fue escogido como la unidad de ensayos clínicos y es el responsable de velar por las buenas prácticas clínicas, de tal manera que la seguridad de los sujetos se encuentre a buen resguardo, y que los datos sean confiables, trazables, reproducibles. Se trata de que el estudio sea transparente y auditable por las autoridades competentes”, explicó el doctor Carlos Alberto González Delgado, jefe de la Unidad de ensayos clínicos del Cenatox.

De acuerdo con la información publicada en el Registro Público Cubano de Ensayos Clínicos, el estudio, nombrado Soberana 01, será aleatorizado, controlado, adaptativo y multicéntrico y tiene el propósito de evaluar la seguridad, reactogenicidad e inmunogenicidad del candidato en un esquema de dos dosis.

La muestra incluirá a 676 personas de entre 19 y 80 años, sin alteraciones clínicamente significativas y que otorguen por escrito su consentimiento informado de participación en el estudio. En cada intervención se conformarán dos grupos etarios, uno de 19–59 años y otro de 60–80 años.

Para la primera etapa del ensayo se espera que la administración de la vacuna sea segura, con no más de 5% de individuos con eventos adversos graves. En una segunda etapa se desea que la proporción de sujetos con respuesta inmune sea superior en al menos 50% con respecto al grupo de control.

Según el Registro Público Cubano de Ensayos Clínicos, el estudio debe concluir el 11 de enero y los resultados estar disponibles el 1ro. de febrero de 2021, para ser publicados el 15 de febrero.

Fase I: Evaluar la seguridad

Beatriz Paredes Moreno, especialista de la dirección de investigaciones clínicas y evaluación de impacto y Meiby de la Caridad Rodríguez González, directora de investigaciones clínicas del Instituto Finlay de Vacunas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

“Hemos entrado en la etapa del inicio de la vacunación a los voluntarios seleccionados, luego de una rigurosa preparación y evaluación del sitio clínico escogido”, comentó la directora de investigaciones clínicas del IFV.

“Estamos muy emocionados, porque han sido días de intenso trabajo,  pocas horas de sueño, de madrugadas enteras en función de tener ya listo el candidato para iniciar los ensayos clínicos pertinentes”, expresó Rodríguez González.

Según explicó la licenciada Beatriz Paredes Moreno, especialista de la dirección de investigaciones clínicas y evaluación de impacto del IFV, en esta fase del estudio “en todo momento se cumplirá el doble ciego, habrá presencia de un control activo y los voluntarios van a ser todos evaluados en el Cenatox”.

“El tamaño de la muestra en esta etapa es de 40 sujetos. Hoy solo se comienza con los 20 primeros voluntarios, de 19 a 59 años. Una vez que transcurra la primera semana y se vea el resultado de la seguridad del candidato vacunal, emitimos un informe a la agencia reguladora, el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed), que es la encargada de certificar el paso al segundo grupo de sujetos, comprendidos en las edades entre 60 y 80 años”, dijo.

Para la entrevistada, es imprescindible señalar que en este ensayo, acompañan al IFV el Centro Nacional Coordinador de Ensayos Clínicos (Cencec) en su posición de monitor, el Cecmed como agencia reguladora, además de un Comité independiente de Monitoreo de Datos, y un comité de ética de las investigaciones, encargados de emitir los reportes de seguridad que serán presentados a la agencia reguladora; entidad última que autoriza el paso de una etapa a la otra dentro de la fase I y hacia la fase II.

“Dicha serie de estructuras e instituciones estarán  fiscalizando, monitoreando el trabajo que vamos a estar realizando a lo largo del estudio. En las dos fases (I y II) vamos a tener el mismo acompañamiento y  estaremos emitiendo informes a la agencia reguladora, la cual estará informada mediante esta vía del desarrollo y la evolución del ensayo clínico”, puntualizó.

Doble ciego y voluntario

Inician fase I de ensayo clínico del candidato vacunal cubano Soberana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

La doctora Meiby de la Caridad Rodríguez González insiste en una de las características del ensayo clínico. Será doble ciego, dice.

Ello explica, se traduce en “minimizar la subjetividad de los investigadores, siguiendo un esquema riguroso: ni el sujeto, ni los investigadores, ni el laboratorio clínico conocen qué están evaluando. Al final de estudio es que se abren los códigos y se determina cuál es el producto que se le puso a cada una de las personas y así se les explica en el consentimiento informado.

“Ellos saben que hoy pueden recibir el candidato vacunal en dos de sus variantes, una dosis más baja y una más alta; o el producto control que es la vacuna VA-MENGOC-BC:registered:. El ensayo es aleatorizado, de manera tal que de los 20 sujetos iniciales ocho reciben una dosis baja, ocho una más alta y cuatro, la menor cantidad posible de voluntarios, no recibe el candidato vacunal. Es menor el número de los que no serán beneficiados en el ensayo. Si pasa esta etapa de seguridad, se incluyen posteriormente otros 20 voluntarios”, señaló la especialista.

Como un aspecto esencial, la entrevistada declaró justamente el principio de voluntariedad de los sujetos. “Este aspecto se evalúa en todos y cada uno de los momentos, y a los sujetos siempre se les tiene informados de la evolución del estudio, para que continúen teniendo elementos, que les permitan decidir se continuar o no su permanencia en el estudio. La voluntariedad está presente desde el inicio del ensayo donde se les brinda toda la información y firman el consentimiento, aprobación que pueden y tienen el derecho a retirar en cualquier momento que lo deseen”, sostuvo.

Buenas prácticas y datos transparentes como principios inviolables

Doctor Carlos Alberto González Delgado, jefe de la Unidad de ensayos clínicos del Cenatox.
Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

El doctor Carlos Alberto González Delgado, jefe de la Unidad de ensayos clínicos del Cenatox, señaló que el Cenatox fue designado como centro principal para este ensayo clínico en la fase I, pero en la fase II del estudio la institución estará acompañando a los investigadores en los sitios clínicos escogidos para la segunda etapa, como por ejemplo el policlínico 19 de abril del municipio Plaza, de la capital.

“Participaremos de todo lo relacionado con la ejecución del estudio, transmitiendo nuestras experiencias en las buenas prácticas clínicas y en cómo llevar adelante el ensayo clínico”, comentó.

A su juicio, las buenas prácticas son la clave de la seguridad de un proceso como este, en tanto son estándares que rigen el buen desarrollo de un ensayo clínico.

“Tienen dos objetivos fundamentales: en primer lugar salvaguardar la integridad el bienestar de los sujetos que participan en el ensayo clínico, ya  sean pacientes u otros; y en segundo lugar garantizar que los datos que se generan en los resultados sean confiables, reproducibles y trazables, es decir transparentes, desde la etapa de diseño hasta el cierre de las historias clínicas”, precisó el especialista.

González Delgado consideró que teniendo en cuenta la experiencia previa del Cenatox en estudios de otras vacunas, y las más de dos décadas en ensayos clínicos, es un valor agregado de este estudio en particular haber seleccionado dicha institución como sitio clínico.

Este centro está certificado por la agencia reguladora cubana en buenas prácticas clínicas, y así lo avala además su sistema de registro, con el cumplimiento de las normas ISO de la calidad 9001 del 2015. Hoy se encuentra en el proceso de renovación de esta condición para el 2021.

En lo personal, “haber trabajado durante más de 25 años y haber participado en estudios como el de Heberprot-P es una escuela. Ahora, que seamos seleccionados para el desarrollo de un producto, que puede tener tan grande impacto en la población cubana, ante la pandemia, es un enorme orgullo. Es una forma de aportar nuestro granito de arena a este combate contra la COVID-19. Cuba tiene muchos lugares con estándares de calidad para desarrollar estos ensayos; todo el equipo de trabajo está muy motivado y  orgulloso de que hayamos sido seleccionados”, dijo.

Vigilancia estricta a Soberana

Equipo de monitoreo del CENCEC. De izquierda a derecha, doctora Ivonne Méndez Pérez (monitora); Mayté Amoroto Roig, subdirectora del CENCEC; doctora Yanet Chappi Estévez (gerente de proyecto) y la licenciada Nieves Alexia Sánchez Contino (monitora). Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

“Podemos tener un producto muy bueno y un protocolo de investigación excelentemente diseñado, pero si durante la conducción del estudio no se acomete la investigación cumpliendo con el protocolo establecido y respaldando todo los elementos de la seguridad del paciente; si después incluso, los datos no son los adecuados, no están completos y oportunos, entonces puede que estos elementos den al traste con que la investigación no nos permita obtener los resultados esperados, independientemente de que sea un producto eficaz”, explicó por su parte la máster Mayté Amoroto Roig, subdirectora a cargo de ensayos clínicos del Cencec.

“Nuestra entidad está haciendo la conducción y vigilancia del progreso del ensayo,de manera tal que podamos comprobar que desde la preparación del sitio para participar en el estudio, se cumplan los seguimientos y normas de buenas prácticas clínicas. La premisa es asegurar la seguridad de cada uno de los sujetos que está participando, así como la calidad de los datos que se obtienen en el estudio para que la investigación realmente sea fructífera”, señaló la especialista.

Justamente, dijo, es el Cencec quien se encarga de ello: velar por la seguridad del paciente, que el ensayo se cumpla de acuerdo al protocolo estipulado, que los investigadores que participan también sean los entrenados y capacitados para conducir al paciente y que se sigan todas las normas relacionadas con el almacenaje, etiquetado, control, preparación adecuada del producto en investigación. Asimismo, de la seguridad de toda la documentación que ampare que el estudio se está haciendo de la manera correcta y que los datos son veraces, de modo que permitan realmente demostrar los resultados que se obtienen en la investigación.

Este chequeo de las buenas prácticas clínicas no inicia ahora—señaló— sino que se realiza desde el proceso previo al inicio del ensayo, así como durante el ensayo y una vez concluido este, en todas las etapas. “Luego de concluida la investigación, también hay que reportar un informe del estudio, porque la documentación del ensayo debe ser archivada, para que cualquiera inspección posterior pueda demostrar que el estudio se hizo cumpliendo las buenas prácticas de los ensayos clínicos en Cuba”, dijo.

Fundado en 1991 con la función de diseñar, coordinar e implementar los ensayos clínicos para la evaluación de nuevos medicamentos, vacunas, reactivos y equipos médicos, el Cencec es una institución certificada por la agencia reguladora cubana en el cumplimiento de buenas prácticas y estándares de calidad. Dicha entidad está también certificada por la Agencia Española de Normalización (AENOR) y la Oficina Nacional de Normalización en el cumplimiento de todas las normas ISO.

Cuenta además con más de 25 años de experiencia en la actividad de investigación clínica. “Hemos acompañado el proceso investigativo de un sinnúmero de productos de la biotecnología cubana y tenemos un personal capacitado, con experiencia en el desarrollo de la actividad”, señaló Amoroto Roig.

Narciso Argelio Jiménez, especialista del IPK. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

A la vigilancia estricta del Cencec sobre el ensayo clínico que transcurre con Soberana, se suma un Comité Independiente de Monitoreo de Datos, integrado por profesionales de otras instituciones independientes al centro promotor del estudio, como el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), el Ministerio de Salud Pública, entre otras.

Su presidente, Narciso Argelio Jiménez, especialista del IPK subrayó que la formación de este comité, sin conflicto de intereses con el estudio, ya que sus integrantes no forman parte del IFV, constituye una garantía de la calidad de los procesos que se van a realizar en esta vacunación.

“Tenemos una alta responsabilidad en tanto seremos los que daremos el reporte al Cecmed, de la seguridad, que es la fase del estudio en la que nos encontramos. Tenemos una lista de chequeo donde vamos evaluando todos los pasos que se van dando, desde la vacunación, el protocolo doble ciego, aleatorio, el registro de datos adecuado, la vigilancia de efectos adversos, que es la esencia en esta fase”, explicó el entrevistado, quien agregó que este comité se mantendrá acompañando todo el estudio mientras dure.

Confianza absoluta en la ciencia cubana

Diana Carla Borges, una de las primeras 20 voluntarias que forma parte de esta fase del ensayo clínico con el candidato vacunal. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

“Es fantástico que Cuba tenga su propio producto, hecho por científicos cubanos y si todo sale bien podría ser la cura para prevenir esta enfermedad. Confío plenamente en la ciencia cubana”, fueron las palabras de la joven de 22 años Diana Carla Borges, una de las primeras 20 voluntarias que forma parte de esta fase del ensayo clínico con el candidato vacunal.

“Participo porque siento que es lo necesario, por el compromiso de ayudar a nuestro país en medio de esta situación. Es una vacunación que ahora mismo no está disponible en Cuba y es un estudio que va a permitir lograr resultados positivos en la lucha contra el coronavirus”, dijo Diana, quien estudia estomatología en la facultad Victoria de Girón, y es madre de un niño de dos años. Un gesto, también por su pequeño.

Baltazar Pérez Cárdenas, uno de los voluntarios. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

No piensa diferente Baltazar Pérez Cárdenas, uno de los voluntarios con 58 años. “Para mí es un honor ser de los primeros en poder tener la oportunidad de participar en la vacuna. Creo que es un paso importante para la medicina cubana y estar aquí de alguna manera es un honor”, comenta.

“En cualquier lugar del mundo que estemos, debemos sentirnos muy orgullosos de que Cuba está entre los países líderes en tener una vacuna contra la COVID-19, y en lo personal estoy muy satisfecho con eso”, enfatizó.

Por lo pronto, Soberana comienza su tránsito en esta nueva fase de investigación, con el mérito de ser el reflejo de mucho talento y bondad cultivado, y una esperanza certera.

Reproducido de www.cubadebate.cu

Coronavirus y globalización

Por Rodrigo Bernado Vega

La gran paradoja que ha revelado la crisis del COVID-19 ha sido el hecho de que la globalización trajo consigo el germen de su propia destrucción. En efecto, la expansión de un virus que inició en las entrañas de China, rápidamente se instaló en lugares insospechados a causa de la velocidad de tránsito y comunicación. Para algunos analistas, la propagación de la enfermedad desnudó las desigualdades estructurales en el mundo, pues aquellos ciudadanos que pueden viajar libres -a causa de sus recursos y capital- fueron los que trajeron la enfermedad a sitios llenos de pobreza y sin margen de respuesta sanitaria u hospitalaria. En consecuencia, la “geografía del virus” se ha distribuido más en aquellos sitios sin mayores controles o herramientas de prevención. Esto sumado, por su puesto, a las respuestas llenas de ignorancia de líderes mundiales como Donald Trump, Boris Jhonson y Jair Bolsonaro que, en un primer momento, minimizaron la acción del virus y luego, lo concibieron como algo inevitable, cuando ya los muertos se contaban por miles.

Por esa razón, la promesa de la globalización de un mundo interconectado y liberal, luego de la caída del socialismo real a principios de los años noventa, se convirtió en la aparente panacea mundial. Incluso algunos autores hablaron del «fin de la historia», hecho que marcaba la victoria definitiva de los Estados Unidos y por extensión de su modelo económico. Y todo apuntaba a que era cierto: los procesos de integración en Europa, la conversión de China y el espacio post-soviético al modelo capitalista, la conectividad asegurada a través de internet y la entronización de los mercados bursátiles, por mencionar sólo algunos fenómenos. No obstante, muchos ignoraban las señales contrarias y las atribuían a pesimistas o resentidos, verbigracia, el aumento de los movimientos nacionalistas/secesionistas, el resurgimiento de partidos de ultraderecha con consignas xenófobas, los movimientos antiinmigración o políticos con discursos proteccionistas, ejemplos todos de un mundo que nunca se fue.

De ahí que la globalización tenga que ser leída como una estrategia propia del neoliberalismo que benefició a un segmento específico de la población: aquellos que cuentan con los recursos de movilización, pues los millones restantes son vistos con desconfianza y excluidos de los procesos de toma de decisiones. Sin embargo, dejando de lado la discusión sobre la aporofobia, el COVID-19 plantea una interesante reflexión sobre el futuro del fenómeno globalizador que será atendido y desarrollado en las siguientes líneas. Lo primero que hay que mencionar es la paradoja con la que inició este texto: la propagación del virus es una consecuencia inmediata de la globalización. Es decir que la promesa de un mundo unido e interconectado fue el caldo de cultivo ideal para la propagación acelerada de la enfermedad.

Dicho de otro modo, «el aumento de la movilidad de las personas que tantas bondades ha supuesto a la sociedad y a la economía en las últimas décadas se ha convertido en el mejor aliado del virus». La consecuencia inmediata no ha sido otra que el aislamiento de las personas sospechosas de contraer el virus, la cancelación de rutas comerciales y aéreas, el confinamiento de millones de individuos y, como no, el cierre de fronteras. Esto sin contar los innumerables problemas internos como la paranoia colectiva, las enormes desigualdades y la búsqueda de chivos expiatorios que se han centrado en los ciudadanos chinos e increíblemente, en los médicos. Todo ello lleva a preguntarse, ¿El mundo post-pandemia supondrá el fin de la globalización? La respuesta es compleja y requiere de múltiples aristas de análisis. En efecto, por una parte, podría considerarse que los movimientos antiglobalización tenían razón y que en aras de salvaguardar la humanidad de futuros brotes infecciosos es necesario desarrollar estrategias autárquicas y proteccionistas. Por otro lado, están los sectores reacios a perder la unión económica global y por eso le apuestan a la integración solidaria (la cual ha brillado por su ausencia) para superar este impase de la humanidad.

Aunque suele decirse que las grandes catástrofes son las parteras de soluciones y líderes de las mismas dimensiones, lo cierto es que la pandemia del COVID-19 puede transformar al mundo tal y como lo conocemos. Enfermedades y pestes estuvieron en el telón de fondo de la caida de grandes sociedades e imperios y que la debacle de los Estados Unidos no será la excepción. En esta misma línea se encuentra la opinión del filósofo político, John Gray, para quien “el apogeo de la globalización ha llegado a su fin”, éste estará caracterizado por la caída de gobiernos, una ruralización generalizada, la restricción de viajes comerciales, la desintegración de la Unión Europea al estilo del “Sacro Imperio Romano” y el ascenso de la extrema derecha; en una palabra estamos asistiendo al desmoronamiento del «orden mundial». Algunas voces han caracterizado este fenómeno como la “desglobalización”, un proceso consecuente que puede derivar en peligrosas circunstancias como el auge de nacionalismos xenófobos y el proteccionismo económico.

En relación con lo anterior, no debe perderse de vista que el período de entreguerras en Europa suscitó el desarrollo del fascismo y significó un fuerte retroceso al comercio internacional. Y aunque la pandemia no puede compararse con la carnicería de un conflicto bélico, sus consecuencias sí han sido alarmantes, por ejemplo, en tan solo 18 días del coronavirus se perdieron la misma cantidad de empleos que en el periodo posterior a la segunda guerra mundial, con la diferencia que esto se produjo 799 días después. Además, siguiendo a la teoría liberal en las Relaciones Internacionales, la interdependencia compleja asegura que dos Estados no entran en conflicto directo a causa de las consecuencias que se pueden derivar de esta decisión. En pocas palabras, si se decidiera atacar a otro país, esto provocaría un gran peligro, sería como una espada de Damocles. Por eso, de acuerdo con estos teóricos la cooperación y el diálogo resultan mucho más eficientes que el conflicto. No obstante, no debemos perder de vista que la globalización sólo beneficia a un sector social, aquel que cuenta con los recursos necesarios para viajar y negociar.

A pesar de no ser una de las voces autorizadas en el tema -y hasta en cierto sentido, uno de sus causantes-, el multimillonario Bill Gates trae a colación que el coronavirus «nos enseña que todos somos iguales (…) nos recuerda que las fronteras falsas que hemos puesto tienen poco valor ya que este virus no necesita pasaporte”. Resulta hipócrita, sin embargo, que el hombre más rico del mundo hable de “igualdad” cuando tiene asegurado el acceso básico a alimentos y otros bienes, en contraste a millones de personas que sobreviven en situaciones paupérrimas. Las desigualdades estaban antes del coronavirus y seguirán allí después de que pase la catástrofe. También debe destacarse que el período neoliberal de los años ochenta es sólo una fase más de la globalización, para algunos especialistas inició en el siglo XV con el llamado “descubrimiento de América” y la expansión del comercio mundial o incluso tiene sus orígenes en la Ruta de la Seda en la dinastía Han.

Otro de los escenarios que puede caracterizar la “nueva normalidad” será un aparente retorno a la integración económica mundial, donde los grandes triunfadores serán las multinacionales farmacéuticas que obtendrán jugosos dividendos a costa de la necesidad de la cura. Y aunque la Organización Mundial de la Salud ha insistido en la gratuidad del medicamento, no es descabellado pensar que nuevamente todo estará orientado por la oferta y la demanda. De hecho, al estilo de la carrera espacial en tiempos de la Guerra Fría, el país que primero obtenga una cura efectiva tendrá enormes ganancias en posicionamiento y prestigio, de ahí que Estados Unidos esté en una situación tan compleja, pues de no encontrar la vacuna, tendrá que entregar irremediablemente el estandarte de primera potencia mundial. Esta lectura, menos apocalíptica, se basará en un retorno paulatino a la integración económica global, aunque los Estados serán mucho más cautos a la hora de establecer relaciones comerciales.

De otro lado, es importante mencionar la perspectiva del filósofo coreano-alemán Byuung-Chul Han,quien en un texto revelador titulado “la emergencia viral y el mundo del mañana”, propone su interpretación del por qué en el oriente asiático parece haber una mejor gestión del coronavirus. Según Han, Estados como Japón, Corea, China, Taiwán o Singapur tienen una mentalidad autoritaria derivada de su tradición cultural (confucianismo), acompañada de sociedades menos renuentes y más obedientes que, por ejemplo, en Europa o América Latina. Otro de las ventajas, de acuerdo con el filósofo es la vigilancia digital, con lo cual, el big data encierra un potencial inimaginable para defenderse de la pandemia. En China, por ejemplo, hay 200 millones de cámaras de vigilancia con técnicas muy eficientes de reconocimiento facial, hecho que permitió controlar la propagación por medio de un cerco epidemiológico, avisado a través de mensajes de texto. La reflexión de fondo que orienta el artículo de Han es la consideración sobre el dilema entre democracia (libertad) y autoritarismo (eficiencia). Por supuesto que el control de la pandemia es mucho más efectivo en países cuyos índices de libertad están más restringidos, hecho que según el pensador coreano llevará a replantearse en occidente las formas de gobernar, razón por la cual, la tentación a los gobiernos populistas autoritarios no es una coincidencia.

Tomando en cuenta todos los elementos anteriormente mencionados, es posible concluir que la pandemia del COVID-19 está empujando a una reestructuración de las relaciones socioeconómicas mundiales. En el texto intentamos abordar varias perspectivas: desde una visión de la “desglobalización” caracterizada por el ascenso de gobiernos nacionalistas y de fronteras cerradas, hasta una postura mucho más morigerada en donde la integración económica seguirá siendo parte del panorama de países que le apostarán a una reconstrucción colectiva. Si bien, no podemos anticiparnos a lo que sucederá (y nadie, de hecho, puede hacerlo), lo cierto es que los cambios provocados generarán que estemos asistiendo a una transformación en el orden mundial donde se comience a explorar alternativas al extremo individualismo y el culto de mercado tan característicos en occidente y que tanto daño le han causado a millones de personas.

Reproducido de www.alainet.org

Será Otra Cosa: Isleña, playera y otros crímenes pandémicos

 

 

Por Mari Mari Narváez/Especial para En Rojo

 

I. Yo nunca olvidé los helicópteros de Vieques. A veces, cuando pasábamos muchos días en los campamentos esperando los arrestos, me cansaba de tanto bullicio y me iba a una playa un poco apartada para bañarme y estar un rato sola. En varias ocasiones, el helicóptero de la Marina que rondaba por allí se me acercó demasiado mientras me bañaba. Podía ver incluso las armas que exhibían los militares, casi colgando de aquel aparato. Los veía muy con el rabo del ojo tras las gafas de sol pues, en realidad, la manera de lidiar con aquel hostigamiento, era haciéndome la que los ignoraba por completo. Seguía con mi baño y mirando al horizonte, como si mi ensimismamiento fuera más grande, como si no sintiera las hélices del helicóptero sobre mi cabeza ni me perturbara que se acercaran tanto. Nunca en estos 20 años olvidé aquella sensación de invasión, el temor que ese mismo día aprendí a disimular.

II. Isleña y costeña al fin, una sabe lo que es correr y correr hasta llegar al final de esta tierra. Siempre alcanzas un punto en que no queda más remedio que detenerse en una orilla de mar, mirar a lo lejos, respirar. Para nosotras, esa es la sensación de estar en una frontera. A veces he extrañado poder llegar desde aquí a otro lugar, contar con una frontera terrestre. Poder irme de paseo por la mitología del viaje transnacional, costa a costa, que atraviesa lugares parecidos y, a la vez, muy apartados. En una isla no es así.

La playa nunca ha sido un solo lugar. Ni siquiera un solo elemento, un único imaginario. Tengo miles de playas inscritas en el arquetipo de mi evocación. Está la playa plena, absoluta de mi niñez, cuando pasaba el día completo realenga (sin mi madre ni otra figura de autoridad) jugando con los niños que aparecieran. Salía temprano y regresaba poco antes de que se pusiera el sol, muchas veces sin haber comido siquiera, a veces insolada pero feliz, lleno el espíritu, no solo de jugar y nadar y buscar peces y olas sino también de imaginarme los cuentos más truculentos posibles en el escenario marítimo, que era de mis pasatiempos favoritos. A cada objeto perdido en la playa podía hacerle una historia y a veces esa historia cobraba cierta realidad. Por ejemplo, un día vi muy a lo lejos un bebé recién nacido y solo, siendo arrastrado por las olas en la orilla. Corrí a salvarlo. Estaba bastante lejos, así que debí correr muy rápido para intentar salvar a aquel bebé. Cuando llegué donde él, muy fatigada y temerosa, el bebito resultó ser un coco seco y yo tuve por primera vez esa decepción tan contradictoria de cuando algo malo que esperabas no llega a ocurrir.

En las noches todo se volvía muy distinto. El mar frente a esta casa de playa hacía un ruido salvaje, monstruoso, que el silencio y el vacío de la soledad nocturna magnificaba brutalmente. A veces, si estábamos solas mami y yo, las noches eran un tanto tenebrosas. Recuerdo una vez que ella llamó a la Policía porque había un tipo rondando la casa. El vecindario era muy solitario y oscuro, pero yo lo que recuerdo es que mami era tan fuerte y poderosa que, a pesar de lo espeluznante de aquellas noches en medio de un pueblo fantasma y frente a un mar salvaje del que parecían salir todo tipo de fábulas y revelaciones, yo no sentía miedo. Pero sí me impresionaba lo radicalmente distinto que podía sentirse estar cerca del mar según la hora del día.

Ya en la juventud, los días sagrados eran los de playa. Íbamos en grupos, todos los fines de semana, de día y de noche. En esta época el mar también era una frontera entre la juventud y la adultez experimental, entre la ingenuidad y la temeridad, entre la degustación del mundo y sus riesgos. Podría escribir decenas de cuentos sobre los cientos, miles de imaginarios de playas que digo llevar por dentro, pero eso será después. Por ahora, lo importante es establecer que la playa es a muchas de nosotras las isleñas como el agua a la vida.

III.No estoy segura si fue de mis profesores de la UPR, María del Carmen Baerga y Juan Giusti, tal vez fue de mi amiga Jennifer Wolf, de quienes aprendí que el mar es una categoría de análisis. De Fernand Braudel para acá y a partir de su fijación con el Mediterráneo, se han sugerido los mares y los océanos como categorías de análisis histórico superiores a aquellos anclados en las estructuras de naciones-estado. Según quienes proponen esta mirada, «ese acercamiento disuelve distinciones artificiales, a veces incluso absurdas, entre regiones supuestamente coherentes y ostensibles, llamando la atención sobre ciertas interacciones sistemáticas, sostenidas a largo plazo, que se llevan a cabo a través de diversos cuerpos de agua», dice Jerry Bentley en su artículo Sea and Ocean Basins as Frameworks of Historical Analysis. Él ofrece el ejemplo de la esclavitud, que se construyó sobre el escenario (esa especie de denominador común) del Océano Atlántico, protagonizado por tres continentes muy disímiles que crearon un triángulo de actividad, tráfico, relaciones y explotación, sobre el Atlántico (Europa, África, el Caribe).

Ahí entendí que había mucho más en esa búsqueda reiterativa en la orilla del mar; algo que me hace sentir por quienes transitan entre esos cuerpos de agua que desde acá vislumbramos. Que ahí, en última instancia, está impresa la radiografía de la actividad humana entre nuestras islas.

IV. Este verano pandémico, el acto sencillo de ir a la playa se ha convertido en un ejercicio de extraordinaria resistencia. Aquel tiempo del helicóptero, de improvisar valentía para darme un baño de mar, ha regresado. Esta vez el aparato hace acto de presencia constantemente. Es una vigilancia manifiesta, tóxica, intimidante, que necesita dejarse sentir. Los primeros meses de la cuarentena era realmente absurdo, pues las playas estaban completamente vacías. Y si acaso se hubiese colado alguien, esa persona hubiese estado en absoluto distanciamiento físico. El vuelo constante del helicóptero entonces parecía un ejercicio completamente fútil, de exhibicionismo y control, incluso más bien psicológico. Si algo había por esos días era un gran silencio, hasta que este aparato comenzaba su excursión diaria.

Ir a la playa se ha vuelto una paradoja. Crees que puedes hacer algo para relajarte de toda esta ansiedad por la pandemia. Ir a la playa es seguro. Sería muy pero que muy raro contagiarte allí de Coronavirus, así que te dispones a hacer algo por ti, por tu salud mental y física, por tu vida familiar. Preparas todo. Eso nada más hoy día es un esfuerzo épico para mucha gente. Llegas a la playa y al ratito llega también el helicóptero. Es una sensación extraña. No quieres darle importancia, no quieres mirarlo siquiera porque sabes que eso es lo que busca allá en el aire, atención, intimidación, autoridad. Pero aún sin mirarlo, lo sientes. Imposible no hacerlo. Se interpone y te provoca inseguridad. ¿Cuánto va a bajar? ¿Está tomando fotos? ¿Qué busca? Y aquí solamente estoy hablando de algo que hasta cierto punto es lejano: un helicóptero molesta, intimida, a veces baja demasiado y es peor aún. Pero permanece en el aire. Así que todavía no estoy entrando en los casos que hemos documentado en la organización que dirijo, de personas solas arrestadas, entiéndase privadas de su libertad y expuestas al contagio del virus por una Policía que es uno de los mayores focos de contagio en el País. Arrestadas por pasear perros en la playa, por caminar, por estar en pleno distanciamiento observando el horizonte. Tampoco estoy hablando de personas que han sido arrestadas en su hogar incluso o en sus carros por llevar comida a familiares enfermos (¿puede haber más distanciamiento físico que estar en tu casa o en tu carro?)

Nuestro gobierno ha encontrado en la pandemia el subterfugio perfecto para poner su autoritarismo en un tratamiento de esteroides. Hace ya casi medio año que no sabemos lo que es disfrutar de un día de playa sin ser vigilados y en muchos casos acechados por la Policía. Esto a pesar de que, en esta pandemia, lo más recomendado es utilizar los espacios naturales al aire libre. Mucha gente piensa que estas medidas son justificadas por el terrible riesgo de contagios que enfrentamos en estos días. No coincido con ellos pero esa parte de la discusión se puede incluso estipular porque da igual si están o no justificadas. El efecto será el mismo: pérdida de derechos y un enorme retroceso en la cultura democrática del País, que nunca ha sido muy robusta, lo que solo me sugiere que será aún más difícil reponernos. Los gobiernos siempre han sabido utilizar el miedo para eliminar o violentar derechos y arreciar su poder y autoritarismo. En cuestión de meses, se ha criminalizado el acto sencillo y ordinario de acudir a una playa y ya nos hemos acostumbrado a que ejecutar esa inocente actividad puede tener la consecuencia de ser intervenido por el Estado. Así fueran claros, concisos, legales y ejecutables los decretos de la Gobernadora (que no lo son), de todos modos nuestra policía es incapaz de actuar bajo márgenes constitucionales. No lo digo yo. Es un hecho extensamente documentado tanto por el Departamento de Justicia federal como por nuestra sociedad.

Nuestro gobierno ha descansado excesivamente en medidas policiacas para atacar un problema que es de salud pública, y nada tiene que ver con crimen y castigo. Quiere insistir en que el problema somos nosotros, que somos indisciplinados, cuando aquí la gran mayoría de las personas, aún sin poder, hizo y todavía hace un sacrificio increíble para quedarse en sus casas. Desplazan la culpa hacia nosotros porque sus medidas han sido mediocres, corruptas, insuficientes e inadecuadas. Ninguna pandemia puede controlarse con policías, sin pruebas, rastreo, campañas de promoción de salud, estudios de prevalencia y el aislamiento efectivo de los casos positivos, que es en lo que debían haberse concentrado desde el primer día.

«Institucionalizar la mentira es la demostración más absoluta del poder», dice Diego Olavarría, en su artículo Fascismo en tres partes,publicado recientemente en la revista de la Universidad de México.

Siempre he sabido que agua y libertad están imbricadas. Me pregunto cuánto de eso tan grande e intangible que es la libertad puede sobrevivir la represión. Cuál es el límite, la frontera de la voluntad de libertad, esa orilla donde no importa cuántos policías lleguen, solo encontrarán su propia futilidad, la infecundidad de aquello que se busca y no se alcanza.

Pero también me pregunto: Cuando la pandemia sea ya solo un recuerdo traumático de nuestro pasado: ¿Cuánto habremos retrocedido en la búsqueda del país realmente democrático que queremos ser?

 

 

 

Hablando sobre la obra de Rosario Ferré

 

Por Rafael Acevedo/ En Rojo

Recibo una nota de prensa en la que se anuncia la salida de un libro sobre la obra de Rosario Ferré de la autoría de la escritora Melissa Alvarado Sierra.  La nota incluye un fragmento del libro en cuestión: La narrativa activista de Rosario Ferré: feminismo e identidad(McGraw- Hill España).

Se trata de un análisis del relato “El regalo” . Sobre éste se concluye:

Este cuento aplica muchas de las técnicas que Ferré comenta en su libro Sitio a Eros sobre la transformación que la mujer debe tomar para vencer los obstáculos impuestos. Con «El regalo», Ferré plasma la solidaridad femenina como un tipo de emancipación, invitando a que las mujeres se acepten unas a otras, independientemente de su raza o clase social, para crear un espacio liber- tador. «El regalo» es en sí un obsequio que muestra un escape del racismo y prejuicio, tanto de la mujer como de la nación, a través de la alianza femenina.

Me comuniqué con la autora del libro en ánimo de establecer un diálogo sobre su investigación. Por supuesto, mi primera interrogante era si ese feminismo y su perspectiva de la identidad se habrían transformado a lo largo de su obra.

 Melissa Alvarado Sierra: El libro no cubre toda la obra de Ferré. El enfoque es la obra creada en los años 70s y 80s, específicamente Papeles de Pandora, Maldito Amor y Sitio a Eros. Es en esa época que Ferré se declara independentista y feminista. Su obra en ese entonces señala al imperio como opresor, no solo de la isla, pero de las mujeres que la habitan. Mi análisis intenta rescatar la obra anticolonial y feminista, realzando los paralelos que Ferré presentó entre la isla y la mujer, dos entes marginados — uno por el colonizador y el otro por el patriarcado. Existe una conexión entre la opresión de la isla y la opresión de la mujer. Un buen ejemplo de estas ideas es el cuento “El regalo” en Maldito Amor.

 Yo diría que Ferré expone ideas feministas en casi toda su obra, incluyendo los últimos escritos. Ella cambió de ideología política pero creo que nunca dejó de ser feminista. Sus últimas obras, y las traducciones de Papeles de Pandora (The Youngest Doll) y Maldito Amor (Sweet Diamond Dust), reflejan el cambio ideológico, una narrativa menos anticolonial. Ellla fue más bondadosa con el americano en ese entonces. En definitiva, no podría decirse que en sus últimos textos escribe en contra de la ideología burguesa de su familia. En ese sentido, ella cambió de parecer.

 Mi intención con el libro es que se revisite la literatura anticolonial que comparaba la lucha por la libertad nacional con la lucha por la libertad femenina. Los tiempos que vivimos son diferentes a los que Ferré vivió cuando se declaró estadista en los 90sy creo que su obra temprana es más relevante ahora, una época de caos político y social en Puerto Rico y Estados Unidos.

ER: Como usted muy bien señala esos primeros libros de Rosario Ferré son contestatarios, tanto a nivel estético y formal, como desde un punto de vista ideológico. Para mí Fabulas de la garza desangrada y Papeles de Pandora son el pico de su obra creativa.

Aunque Fábulas se publicó en 1982 sintetiza mucho de las luchas feministas de la década anterior. Establece diálogos muy ricos con la poesía de Anjelamaría Dávila, por ejemplo, aunque son dos poetas muy diferentes hasta en su procedencia de clase. ¿Ha trabajado con ese libro?

Por otro lado su adhesión más clara al estadoísmo (estadidad) ocurre en 1998 en el NYT: «When I travel to the States I feel as Latina as Chita Rivera. But in Latin America, I feel more American than John Wayne”. Una frase muy buena para realizar un análisis. Pero lo cierto es que, aparte de ese asunto extraliterario, sus dos primeros libros son deslumbrantes.

Melissa Alvarado Sierra:Estoy muy de acuerdo con todo lo que expone. Leí y estudié «Fábulas,» pero no lo incluí en mi libro ya que mi experiencia como escritora y crítica es en prosa y no poesía. Pero es un poemario exquisito y una muestra innegable del gran talento de Ferré. Ahora que estoy escribiendo mi primer poemario, seguramente escribiré sobre esa obra de Ferré en el futuro.

 Lo que Ferré publicó en el NYT fue muy claro y la frase que usted cita es definitivamente controversial y buenísima para realizar un análisis sobre el tema de identidad. Lo tomaré en cuenta.

 Quería comentarle que impartiré cursos en un centro literario en Denver (Lighthouse Writer’s Workshop) y la primera clase será sobre la obra de Ferré. Cubriré su cuentística y ensayística, pero también recomendaré «Fábulas,» ahora que usted lo menciona. Le comento que recibí una beca en ese mismo centro para escribir mi segundo libro, una colección híbrida (ensayos y cuentos) sobre lo que significa vivir en un constante desastre en la isla (desastres naturales y sociopolíticos).

        Alvarado Sierra vive entre Puerto Rico e Islas Vírgenes mientras realiza su labor creativa e investigativa. Sus cuentos, crónicas y ensayos han sido publicados en The New York Times, The Puerto Rico Review, Catapult, The Caribbean Writer y Zora, entre otros. También contribuyó para un libro sobre soberanía alimentaria y justicia ambiental en Vieques, Puerto Rico de la editorial neoyorquina The New Press. El libro será publicado en el 2021. Nuestras felicitaciones por la publicación de este libro sobre la obra de Rosario Ferré.