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¿Gaza en el Caribe?: encrucijada americana

 

 

Lanzo la idea a Bad Bunny, Ricky Martin, artistas y productores de espectáculos: hacer un concierto masivo de Bad Bunny este año, por ejemplo en Nueva York, en apoyo humanitario al pueblo cubano. Las ganancias se destinarían a bienes que Cuba urgentemente necesita. Al régimen trumpista le quedan casi tres años para tratar de estrangular a Cuba y hacer que su estado colapse o la resistencia a una invasión norteamericana se debilite por la extrema penuria a que se haya llevado al heroico pueblo. El genocidio que probablemente planea Washington tiene precedente en Gaza.

Los estrategas estadounidenses han arribado al razonamiento realista de concentrar sus esfuerzos en lo que es viable en cada momento. No pueden destruir el estado chino ni sus influyentes políticas comerciales, ni al estado ruso –mediante Ucrania y la OTAN–, ni detener la tendencia de decenas de países de África, Asia y Oriente Medio a su desarrollo e independencia económica, pero pueden –suponen– destruir el estado cubano. Impidiendo que Venezuela le provea petróleo destruirían los medios de subsistencia de Cuba a la vez que arrinconarían al estado venezolano para después destruirlo también.

El periódico cubano Trabajadores advierte: ‘La Revolución Cubana enfrenta hoy su desafío más peligroso desde la “crisis de los misiles” de octubre de 1962, cuando Washington, bajo la administración del entonces presidente John F. Kennedy, le impuso un bloqueo naval total a Cuba y llevó al mundo al borde de la guerra nuclear. La última escalada llega en un momento en que la economía y la infraestructura de la isla están a su límite por el endurecimiento de las sanciones económicas y la designación como “estado patrocinador del terrorismo” (SSOT) impuesta por el despiadado Goliat al norte. Esa designación ha hecho que la importación de combustible, medicinas, maquinaria y otros productos esenciales sea más difícil y, en muchos casos, imposible. Sin combustible, la generación de energía y el movimiento de mercancías dentro del país se están paralizando. Después de impedir el suministro de petróleo a Cuba desde Venezuela, Washington aumentó la presión sobre México. Después de Venezuela, México ha sido la fuente de petróleo más importante para Cuba. Ante el chantaje económico de la administración Trump, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum empezó a divagar sobre los compromisos comerciales de su país con Cuba. PEMEX –la petrolera estatal mexicana– anunció que canceló un envío urgente de petróleo a Cuba que debía llegar a la isla antes del fin de enero. Sheinbaum dijo entonces que el envío procedería como una oferta de “ayuda humanitaria” a la isla. Sheinbaum hizo un giro nuevamente el 28 de enero, insistiendo en que la decisión de retener el petróleo era una “decisión soberana”, implicando que no sucumbía a la presión de Washington, pero que México le seguiría brindando “solidaridad” a la isla. Cuba necesita ayuda material, solidaridad en acción. Necesita que los gobiernos de países productores de petróleo como México y Angola envíen petroleros. Necesita inversión extranjera en paneles solares y generadores eólicos para ayudar a reducir su dependencia de los combustibles fósiles. Y necesita comerciar libremente para obtener productos alimentarios, medicinas y otros insumos esenciales. Es necesario ejercer presión sobre esos gobiernos que ahora se doblegan ante Trump, Rubio, y sus acólitos para que sigan comerciando y apoyando al pueblo cubano, y así darles un respiro para que puedan defenderse de la manera más eficaz. Los trabajadores, los estudiantes y otros jóvenes, y todos los que se preocupan por la democracia y la decencia humana en Estados Unidos, deben coordinarse en acciones unidas para exigir que Washington ponga fin a su maliciosa guerra económica, revierta el bloqueo de petróleo a Cuba y elimine al país de la infame lista SSOT.’

La coerción de Estados Unidos contra Cuba y Venezuela sitúa no sólo estas naciones, sino el hemisferio, en una encrucijada sin precedentes que redefine los desafíos al imperialismo norteamericano, y la medida en que los países latinoamericanos y caribeños puedan instrumentarlos. La crítica de Trump al establishment estadounidense, que provocó en sectores gobernantes irritación e intentos de frenarlo, era en gran parte –podemos inferir ahora– una alarma por los desafíos latinoamericanos.

Habiendo sido el imperialismo decisivo para el atraso y la pobreza –no sólo económica sino política– latinoamericana, aprovecha esta debilidad, que él mismo reproduce, para inducir al crecimiento mediante deuda a cambio de subordinación política. Persigue renovar el sistema de dependencia: estimular crecimiento de modo que los países latinoamericanos se ‘modernicen’ y alejen de rutas independientes, China, Rusia y BRICS. De ahí seguramente los recientes progresos de candidatos electorales de derecha en Honduras, Costa Rica y Bolivia.

El crédito beneficiaría grupos altos y medios y produciría una imagen temporera de modernidad. Numerosos políticos latinoamericanos se resisten a la izquierda pues suponen imposible un desarrollo económico sin financiamiento norteamericano u occidental. Fracasará, supuestamente, cualquier estrategia de sociedad independiente, y señalan las graves limitaciones de Cuba. Es un razonamiento colonialista, pues el endeudamiento con sometimiento impide la independencia de las decisiones sobre el sentido que tendrían las fuerzas productivas y la infraestructura.

Sin embargo, la expansión galopante del mercado global hace inadmisibles gobiernos despóticos y primitivos. Si bien persiste el miedo a rutas alternativas por la horrenda represión que Estados Unidos impuso en Latinoamérica mediante regímenes tiránicos en los años 50, 60, 70 y 80, es potente la tendencia a formar nación elevando las condiciones del pueblo trabajador. Participar del mercado exige desarrollar la educación de las generaciones nuevas, el gobierno, la infraestructura, las fuerzas productivas, la ciencia y la tecnología. Han quedado atrás las teorías en que los estados-naciones eran innecesarios por la ‘globalización’.

Es de esperar que administraciones imperialistas posteriores a Trump continúen en parte sus políticas, aceptando que se necesitaba un jefe brutal, tipo fascista o decimonónico, que las iniciara. No admite Washington que en Latinoamérica haya recursos naturales estratégicos sin explotar o explorar, por ineficiencia, ‘subdesarrollo’, nacionalismo, falta de capital, o las mismas sanciones estadounidenses. Trump ‘desbloqueó’ la actividad petrolera en Venezuela y está dando acceso a las corporaciones yanquis. Pero en sentido estricto y político el bloqueo sigue.

Según estudiosos, las licencias 46 y 47 emitidas el 29 de enero y adscritas a la nueva ley petrolera, prohíben a Venezuela vender petróleo a entidades vinculadas a Rusia, Irán, Cuba o Corea del Norte –no así China– (Sputnik, 6 febrero 2026). La reforma de la ley abarca casi toda la cadena de valor del sector petrolero, ‘desde la extracción y elevación del crudo hasta su exportación, refinación, comercialización, transporte y servicios logísticos asociados’. No incluye la fase primaria de la producción, que por ahora queda en manos venezolanas, pero incluye la exportación, reexportación, venta, reventa, suministro, almacenamiento, compra, entrega y transporte del petróleo. Los analistas indicaron que todo contrato petrolero que firme el gobierno venezolano o la estatal Petróleos de Venezuela debe estipular que se rige por las leyes de Estados Unidos, y cualquier resolución de controversias se llevará a cabo en territorio estadounidense. Las licencias establecen que los pagos a personas (i.e. corporaciones) bloqueadas deben canalizarse a través de los denominados Foreign Government Deposit Funds u otra cuenta que el Departamento del Tesoro norteamericano indique expresamente. Este mecanismo no implica desbloqueo de activos, sino que permite que los fondos se mantengan bajo supervisión regulatoria estadounidense. La nueva ley autoriza transacciones relacionadas con la exportación, venta, transporte y entrega de diluyentes –para procesar el crudo pesado venezolano– de origen estadounidense, así como servicios logísticos y de pago asociados. Los contratos petroleros deben someterse a la jurisdicción de tribunales estadounidenses, y se prohíben pagos en criptomonedas venezolanas (como el petro), oro o intercambios de deuda.

Exxon Mobil, Conoco Phillips y otras petroleras occidentales reclaman que Venezuela les debe decenas de billones de dólares por haber nacionalizado la actividad petrolera. Estas deudas podrían pesar seriamente sobre Venezuela. Las compañías podrán exigir su pago en los beneficios de la actividad petrolera u otros medios. Sería una amenaza al estado venezolano a menos que se fortalezca para defenderse y protegerse.

Un exministro de Planificación venezolano en el gobierno pre-chavista en 1992-93 opinó que según el nuevo arreglo Washington prohíbe a Venezuela vender su petróleo, pero le permite entregarlo a Estados Unidos, que lo vende a precio de mercado y deposita los ingresos en cuentas bajo su control. Luego transfiere esos dólares al gobierno venezolano, de forma condicionada. (No es claro –añadimos– cuán limitada es la proporción de las ganancias que Estados Unidos transfiere a Venezuela.) Ricardo Hausmann, exministro ahora colocado en la Universidad de Harvard, dijo que la estrategia de Washington consiste en controlar la venta de petróleo y manejar los ingresos en dólares bajo estrictas condiciones (Noticiero Digital, 27 enero 2026). El esquema –señaló– funciona como un control del flujo de caja. El gobierno venezolano accede a más dólares, pero con restricciones sobre cómo y cuándo pueden ser utilizados, algo que Hausmann calificó como una ‘aspirina’: alivia temporalmente la falta de liquidez, pero no cura los problemas estructurales. Venezuela vive una ‘dolarización de facto’, según Haussman. La hiperinflación y la devaluación del bolívar llevaron a que la mayoría de transacciones, desde compras de comida hasta pagos de servicios, se realicen en dólares, mientras que los bolívares electrónicos funcionan como medio de pago secundario. El bolívar desapareció como moneda de ahorro, añadió, y la gente fija precios en dólares. Algunos pagan en dólares y otros en bolívares electrónicos. Dijo que si no hay soberanía venezolana efectiva, las inyecciones de dólares por la venta de petróleo no solucionarán los problemas estructurales de la economía.

Comentaristas explican que las grandes compañías petroleras norteamericanas son reticentes a hacer inversiones en Venezuela debido a la ‘inseguridad’ del gobierno; léase que éste tiende a estrategias independentistas y Washington no lo tiene bajo total control. Excepto en los casos de Chevron, Repsol y Maurel y Prom, dice un escritor, que persiguen cobrar deudas a Petróleos de Venezuela y ahora han restructurado acuerdos que les prometen beneficios, las resistencias de los inversionistas persistirán. La privatización parcial de la actividad petrolera abre las puertas a empresas relativamente pequeñas que podrán reactivar algunos pozos de petróleo. Les rendirá jugosos beneficios, y también al gobierno venezolano, a corto plazo. Pero, alega un articulista norteamericano, seguirán los problemas de poco personal entrenado, inseguridad en las plantas físicas, de electricidad, y de que el gobierno pueda adoptar políticas independientes. Puede preverse, añade, que los gobiernos norteamericano y venezolano cortejarán estas compañías relativamente pequeñas para que inviertan, y reclamarán su aumento de la producción petrolera como una demostración grande y rápida del éxito del presente arreglo. En Venezuela debe haber ‘cambio institucional’ y ‘estabilidad política’ para que el capital yanqui pueda adueñarse de la industria petrolera y transformarla. De lo contrario las inversiones tendrán beneficios de corto plazo y recuperación veloz de costos, pero difícilmente reconstruirán a largo plazo la industria o su capacidad productiva. El llamado, pues, es a una sólida asimilación económica al gran capital mediante un gobierno neocolonial.

La Ley de Reforma Parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos estará vigente cien años, advirtió el presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Jorge Rodríguez. Fue aprobada por unanimidad, recalcó. (Resulta muy difícil saber cómo acceder por internet a su texto íntegro.) El gobierno evita confrontaciones violentas a como dé lugar, incluso congraciándose con los venezolanos que emigraron o se activaron contra el estado bolivariano. Las fuerzas armadas le juran lealtad.

¿Es la política venezolana como la que pensó el colonialista boricua Muñoz Marín, en que la astucia y la guachafita criollas usarían el ‘imperialismo bobo’, en vez de éste usar y explotar a Puerto Rico? No, porque Puerto Rico carece de un estado nacional (nunca lo ha tenido), y menos uno empeñado en crear poder popular en cooperativas, economía comunalizada, productividad industrial y agrícola, soberanía alimentaria y una estrategia de independencia económica. En ambos países la violencia colonialista ha determinado las condiciones de posibilidad. En Puerto Rico dicha violencia se instaló en 1898 y nunca cesó; ha destruído toda soberanía (menos la deportiva y otras simbólicas o folklóricas). En cambio, en Venezuela el poder estadounidense, aunque manifestado descaradamente, está restringido por la resistencia venezolana, que condensa logros del chavismo de casi veinte años, que a su vez se fundan en un estado-nación establecido hace dos siglos, y que, como muchos otros en América, todavía trata de construirse.

Los gobiernos yanqui y venezolano insisten –por razones distintas– en que haya estabilidad en Venezuela. Washington enfrenta múltiples dificultades para derrocar el estado, al cual busca colonizar. La mayor parte del país está bajo hegemonía del estado, mientras la zona petrolera está bajo control de compañías extranjeras y Washington, hasta cierto punto. Estados Unidos sigue vigilante y acumulando inteligencia, mientras el estado bolivariano trabaja a todo tren para integrar las mayorías populares. Trata de formar una muralla moral que aleje la posibilidad de una intervención militar o una guerra civil. Representa una identidad venezolana de pueblo pacífico, cristiano y digno, que humildemente quiere progresar con su trabajo y sus recursos naturales. Lucha en un terreno caro al trumpismo, de guerra psicológica, comunicación pública e imagen publicitaria.

El gobierno de Delcy Rodríguez asume un discurso optimista en que la nueva ley de hidrocarburos significa soberanía nacional y energética y un futuro de abundancia y propulsión internacional del país. No abunda crítica o educativamente en las obvias contradicciones existentes. Su propaganda disimula, quizá como una ‘falsa conciencia’, el grado a que llega el poder estadounidense en Venezuela. Pues apuesta a derrotar a Washington en su propio juego de ‘política burguesa’. Habrá que ver si a la larga, con astucia caribeña y con la fuerza de la vida ‘pequeña’ y diaria del pueblo, mediante la ambigüedad, los venezolanos reconquistarán terreno político al imperialismo.

Todo indica que si hubiese elecciones pronto, Delcy triunfaría cómodamente. No hay, hasta ahora, político que pueda oponérsele con éxito. Para Washington parece esfumarse la opción de fabricar candidatos electorales derechistas, aunque podría retomarla instruyendo a la estación de la CIA en Caracas que reorganice el sector colonialista, que seguramente alberga muchos excarcelados y migrantes que han regresado. Pero esta posibilidad disminuye con el progreso económico que Delcy promete y parece empezar con los millones que llegan de la actividad petrolera norteamericana y el gobierno usa en beneficio de la sociedad.

En tanto Washington intente aparentar ‘democracia’ –descartando un golpe de estado, una guerra y un régimen títere– tendrá que seguir cohabitando con el estado venezolano –y el movimiento bolivariano–, con el cual el presidente yanqui dice que se lleva de las mil maravillas. En esta ‘coexistencia pacífica’ el lado venezolano se apoya en bases más firmes que el estadounidense en tanto sigue la estrategia bolivariana, de las clases populares, mientras todavía es incierto si Trump logrará que las corporaciones petroleras principales inviertan en Venezuela – y así avanzar en el neocolonialismo–, ya que Washington no tiene total control de Venezuela y el estado bolivariano les provoca temores y resistencias.

 

Nuevo aumento a la luz colmará bolsillo del consumidor

Representantes de diversas organizaciones denunciaron el aumento propuesto por LUMA Energy

CLARIDAD

Portavoces de distintas organizaciones advirtieron, el 5 de febrero, que el aumento solicitado por LUMA Energy al Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR) supondría un “premio” para la corporación, a pesar de sus “fallas persistentes” en la medición y facturación de consumo, además de su manejo general del sistema eléctrico.

La denuncia, convocada frente a las oficinas del ente regulador, estuvo compuesta por: Comité Diálogo Ambiental, El Puente, el Frente Unido en Defensa del Valle de Lajas, Cambio PR y el Comité Yabucoeño Pro-Calidad de Vida. El grupo arguyó que las pasadas vistas evidenciarias– celebradas del 2 al 6 de febrero– mostraron el manejo cuestionable de LUMA Energy tanto en la facturación como en la infraestructura energética.

“Estas organizaciones están muy preocupadas por esta propuesta de LUMA, que tendría unos aumentos significativos a la factura eléctrica de cada ciudadano y ciudadana de Puerto Rico. Para dar un ejemplo, en una factura residencial estamos hablando de un aumento de más de $40 mensuales. Es un aumento insostenible, no viable, máxime cuando estamos hablando de unas empresas que no han reducido los costos operacionales y tienen unas serias implicaciones de conflictos de intereses”, sostuvo la licenciada Laura Arroyo, de la organización EarthJustice.

Del mismo modo, la abogada recordó los propios datos provistos por LUMA Energy, donde relucen que los abonados de la corporación han sufrido un aumento de 30% en la frecuencia de averías eléctricas. El aumento, agregó, pudiera suponer una desconexión parcial, total o masiva por parte de aquellos ciudadanos que decidan asumir los costos de electricidad a través de paneles solares y baterías de almacenamiento.

“O si no pueden costear, puede haber una migración masiva porque las personas no van a poder cumplir con los pagos de la factura… Del saque, la propuesta es un fracaso. Estas empresas, LUMA y Genera PR, tienen unas compañías matrices que demostraron un conflicto de interés y no tienen una barrera apropiada para enfrentarlo”, continuó.

En ese sentido, el colectivo civil sometió, durante las pasadas vistas evidenciarias, comentarios relacionados con los incumplimientos contractuales de estas empresas, sus faltas operacionales y aumentos tarifarios injustificados. Participarán, del mismo modo, en las próximas vistas públicas para solicitar el rechazo al aumento. A juicio del grupo, estas determinaciones del NEPR “debilitan la legitimidad del sistema regulatorio”.

“En las vistas ha trascendido que, a pesar de tener una cantidad sin precedentes de fondos federales, estamos hablando de $15 mil millones, LUMA y Genera pretenden trasladar a los abonados costos de proyectos que pudiesen cualificar para fondos federales y que tienen una alta probabilidad de ser aprobados. Esto pudiese presentar un riesgo de doble compensación y es altamente antiético e insostenible para los abonados, que ya enfrentan una carga energética insostenible”, expresó, por su parte, la licenciada Lorena Vélez.

Vélez enfatizó en el concepto de carga energética (energy burden) que establece el Departamento de Energía de los Estados Unidos (EE. UU). De acuerdo con la agencia, la carga representa el ingreso neto que un hogar invierte en la electricidad, y tiene un gasto promedio de 8%. La abogada resaltó que, en Puerto Rico, gran parte de la población destina 33% de su ingreso para este gasto.

“(Las compañías) presentan conflictos de intereses en la medida en que favorecen, en el caso de Genera, la conversión de plantas generatrices a la quema de gas metano y la conversión al gas natural. Actualmente se está hablando del gasoducto. Todo estos proyectos y decisiones inciden sobre la planificación, reparación e inversión del sistema que les benefician… En el caso de LUMA, se han hecho varios señalamientos sobre cómo subcontrata sus distintas matrices, específicamente Quanta”, comentó el abogado ambiental Gabriel Meléndez.

El licenciado de la organización El Puente precisó que, dada la cantidad de señalamientos que han recibido, ambas empresas deben someterse a una auditoría antes de considerar un aumento a sus presupuestos.

Por otro lado, la abogada Ruth Santiago coincidió con los demás portavoces en que cualquier aumento tarifario que sobrepase los 20 kilovatios por hora (kWh) representa una estrechez financiera “insostenible”. Como solución, la licenciada recomendó que el Estado y las compañías energéticas inviertan los fondos federales disponibles en fuentes de energía renovable.

“Hay dinero. La ironía de esto es que hay dinero para no solo bajar la factura y proveerles resiliencia energética que puede salvar vidas, sino aliviarle la carga a la gente. Todo el mundo, no solamente la gente pudiente, necesita acceso a los sistemas solares en techos”, añadió Santiago.

A nombre de QueremosSol, la ambientalista y excandidata del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) Myrna Conty afirmó que los aumentos al costo de la luz representan un absurdo cuando ninguna de las empresas rinden cuentas o cumplen con las funciones básicas de operación. Conty también abogó por un sistema descentralizado de electricidad que otorgue agencia energética a la ciudadanía.

“Tenemos a LUMA, que está enfrentando un proceso de posible cancelación de contrato. Darle dinero a una compañía que ya está en proceso de cancelación me parece raro. También la dueña de Genera PR, New Fortress Energy, tiene unos problemas económicos que rayan en la insolvencia. Eso es algo que el Negociado tiene que considerar, yo pensaría que el Negociado responsablemente denegaría la propuesta”, dijo la licenciada Arroyo.

A preguntas de CLARIDAD, el grupo entiende que la discusión del aumento pudiera ascender hasta el Tribunal Supremo, de aprobarse por parte del NEPR. En la tarde, distintas organizaciones se reunieron para repudiar el cambio propuesto.

Pa’ la calle contra Esencia

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

A la vez que aguardan a que la Oficina de Gerencia de Permisos (OGPe) fije la fecha para vistas públicas de la consulta de ubicación, la coalición Defiende Cabo Rojo junto a otras organizaciones aliadas convoca al resto de la sociedad civil a manifestarse en contra del proyecto Esencia.

Héctor Quintero Vilella, miembro de la coalición, confirmó a CLARIDAD  que, ya aprobada la declaración de impacto ambiental (DIA), se supone que el próximo paso sea que la OGPe lleve a cabo vistas públicas para la consulta de ubicación. Aun cuando se supone que el anuncio de la consulta de ubicación salga en algún momento, en el caso de la pretendida construcción en el Escambrón, la OGPE no hizo vistas públicas y aunque los grupos interesados acudieron a los tribunales, no les reconocieron la llamada “legitimación activa”.

En la consulta de ubicación se examina la calificación de los terrenos, que en este caso para el proyecto Esencia reviste importancia debido a que el 40 % de los terrenos están clasificados como suelos rústicos especialmente protegidos, lo  que es la clasificación máxima de terrenos que hay en el país. Los proponentes pretenden un cambio de clasificación que les permita desarrollar en 1,549 cuerdas de bosque en la zona suroeste de Puerto Rico,  lo  que equivale a tres isletas de San Juan, de Puerta de Tierra a El Morro, lo que sería, de facto, una ciudad privada y de lujo para multimillonarios.

Esencia consistiría en 1,132 residencias que se venderían entre $2 a $20 millones de dólares, 520 unidades de hotel,  una escuela de preescolar a grado doce y un aeropuerto. Por si fuera poco, el actual gobierno le ha otorgado al proponente $497.7 millones en exenciones y créditos contributivos.

“Sabemos que el pueblo rechaza el desastre social, económico y ambiental que Esencia supondría, así como el nefasto precedente que establecería para el robo a gran escala de lo que nos queda del país, incluidos nuestros bienes esenciales como el agua y la playa y nuestro patrimonio ancestral, pues en la zona hay numerosos sitios arqueológicos’, manifestó  la coalición.

Las manifestaciones se llevarán a cabo el 16 de febrero y  el 28 de marzo. La actividad del 16 de febrero consistirá de una caravana que tendrá varios puntos de salida desde municipios al norte y al sur de Mayagüez, que serán anunciados próximamente. El tramo de Cabo Rojo saldrá a la 1 de la tarde desde el Centro de Convenciones de dicho municipio en la carretera PR-100. La caravana tendrá un punto de encuentro final a las 2 de la tarde en el semáforo del puente peatonal del centro comercial Mayagüez Mall, en la carretera PR-2.

El próximo 28 de marzo se  llevara a cabo una marcha nacional la cual  saldrá a las 11 de la mañana desde el área del Escambrón en Puerta de Tierra junto a Escambrón Unido; tendrá una parada en la plazoleta del lado norte del Capitolio y luego llegará hasta La Fortaleza, en la esquina de la calle Resistencia.

“La certificación de la DIA que la Oficina de Gerencia de Permisos anunció de mala fe el día de Nochebuena de 2025 no es un permiso de construcción, y no nos ha detenido. Hemos demostrado que la DIA es ilegal y que está plagada de falsedades y omisiones. Continuaremos luchando por todos los medios a nuestro alcance hasta detener de manera definitiva la destrucción de lo que debería ser protegido por ley como el Corredor Ecológico del Suroeste”, aseveró la coalición.

Indignación y repudio ante el asesinato de cuatro mujeres haitianas

Entre la indignación, el repudio y el dolor así se han expresado diversos grupos en Puerto Rico, ante la noticia del encuentro en la frontera dominico, haitianas de cuatro cadáveres de cuatro mujeres de nacionalidad haitiana decapitadas, quienes habían sido detenidas y deportadas de Puerto Rico, por la policía de ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EE UU).

Entre los que se han expresado se encuentra el Comité de Solidaridad con el Pueblo de Haití (CSH). Magali Millán Ferrer, portavoz del Comité condenó el horrendo crimen al señalar: “Sentimos profunda tristeza e indignación por los feminicidios de estas cuatro mujeres cuyos cuerpos fueron violentados, decapitados y luego lanzados al Río Macassias, en la frontera con la República Dominicana. Nos genera particular indignación la información divulgada de que antes de su trágico fin, habían migrado a Puerto Rico, huyendo de las terribles condiciones de violencia, ingobernabilidad y miseria extrema que sobrevive el pueblo haitiano y de las cuales las mujeres y la niñez, son sus principales víctimas”.

Información compartida por el líder haitiano Leonard Prophil, las mujeres llegaron a nuestro país en diciembre de 2024 y fueron deportadas hace unos meses. Según informó Prophil a la prensa, las mujeres -de entre 27 y 31 años- llevaban dos semanas desaparecidas.

Por su parte Millán Ferrer manifestó que el Comité adjudica responsabilidad por lo ocurrido a las agresivas e inhumanas políticas migratorias del gobierno de Estados Unidos y su presidente, Donald Trump. Denunció que en Puerto Rico, como en otras jurisdicciones norteamericanas, el personal de las agencias -se refiere a los agentes de ICE- violenta los más elementales derechos humanos con arrestos y deportaciones que ignoran los planteamientos de seguridad que las mujeres asesinadas, como otras personas migrantes, pudieran tener respecto a los peligros a su seguridad que les esperan en sus países de origen.

Millán Ferrer, quien trabaja de cerca con organizaciones comunitarias en el vecino país, abundó que es de público conocimiento que las gangas de delincuentes en Haití secuestran, violan, asesinan, incendian comunidades enteras y que ni la ineficiente policía local, ni las fuerzas de otros países que organismos internacionales han introducido en la isla para intentar frenar la violencia, han tenido resultados.

Se ha informado que luego de ser deportadas a su país mediante procesos migratorios que desconocemos, pues los nombres de las víctimas no han sido revelados, desaparecieron y sus familiares no supieron más de su paradero. Sacarlas de Puerto Rico, significó la muerte para ellas, finalizó Millán Ferrer.”

El Comité dio a conocer que se unió a las exigencias que esta misma semana hizo el Frente Migrar es un Derecho, el cual entre otros aspectos demanda que los feminicidios sean esclarecidos y que se fijen responsabilidades y saber en qué circunstancias las mujeres fueron devueltas a Haití por las autoridades migratorias de EE UU, que vulneraron su seguridad y propiciaron su asesinato.

De acuerdo al Comité aunque hay un sospechoso arrestado, Chin Laduse, Millán Ferrer, expresó dudas de la capacidad y buena intención de los gobiernos dominicano y haitiano para esclarecer los crímenes. “Son conocidas las políticas discriminatorias del gobierno de la República Dominicana contra migrantes de Haití en su territorio e, inclusive, con sus nacionales de origen haitiano. Competería hacer la investigación a un organismo de derechos humanos independiente, sea internacional o regional,” recomendó.

También exigieron respeto por los derechos humanos y el debido proceso de ley en los procesos migratorios. Esto incluye acceso a representación legal, a que sus vistas se celebren en Puerto Rico, donde está su base de apoyo y a que se les provea intérprete a las personas haitianas o que no hablen español ni inglés.

Por su parte la campaña, Migrar es un derecho, impulsada por las organizaciones, Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU Puerto Rico), Amnistía Internacional Puerto Rico, Comuna Caribe y Kilómetro 0, también expresaron su “más profundo rechazo y dolor ante la noticia sobre el asesinato de cuatro mujeres haitianas. Enviamos nuestras condolencias a las familias de estas mujeres, a la comunidad haitiana y exigimos justicia, verdad y rendición de cuentas inmediatas”.

La campaña destacó que desde el inicio de las redadas antiinmigrantes del gobierno de EE UU en Puerto Rico en enero de 2025, ha condenado de forma enérgica las políticas migratorias y las prácticas de expulsión que criminalizan la migración forzada y niegan protecciones fundamentales a personas vulnerables. En este caso, mujeres que huían de la violencia, de la persecución y de condiciones extremas.

Las políticas del gobierno de Estados Unidos y que los gobiernos de Puerto Rico y de República Dominicana no han hecho más que apoyar y sostener, ponen en riesgo la vida misma, perpetúan violaciones graves de derechos humanos y muestran un desprecio absoluto por el derecho internacional al refugio, a la movilidad y la migración”.

Afianzadas en el derecho de migrar las organizaciones que integran la campaña, exigieron en primera instancia que cesen inmediato de los encarcelamientos y deportaciones masivas, que se brinde acceso efectivo y seguro a solicitudes de protección, asilo y procedimientos justos para todas las personas que buscan refugio en Puerto Rico; Medidas de rendición de cuentas para las agencias y funcionarios que hayan violentado protocolos, leyes y derechos humanos; Una política de santuario y no-cooperación con agencias migratorias federales; y permitir que las personas accedan al debido proceso para que sus casos sean escuchados en Puerto Rico y no sean removidos hacia Estados Unidos donde carecen de comunidad y apoyo legal.

Mientras la representante por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), licenciada Adriana Gutiérrez Colón, también se expresó al respecto.

Exigimos, una vez más, al gobierno de Jenniffer González Colón a ponerse del lado de las comunidades inmigrantes en Puerto Rico y a enfrentar las políticas discriminatorias y racistas de su jefe político, Donald Trump.

Para muchos inmigrantes, especialmente las mujeres, su deportación constituye una sentencia de muerte. La inacción de este gobierno -como no aprobar el Proyecto de la Cámara 331 para garantizar derechos fundamentales de las comunidades inmigrantes- y por el otro lado, colaborar con las autoridades federales de inmigración, lo convierte en facilitador de las muertes que son consecuencias directas de estas inhumanas políticas migratorias”.

 

 

 

Las elecciones de medio y término en el tiro al blanco.

 

Especial para CLARIDAD

La cercanía de las llamadas elecciones de medio término en Estado Unidos (total de la Cámara de Representantes, un tercio del senado y una cantidad similar de gobernaturas), previstas para el 3 de noviembre del presente año, invita a investigadores, periodistas y público en general a hacer vaticinios sobre los probables resultados. Históricamente se han considerado una especie de termómetro para el partido que ejerce el poder ejecutivo, que en la mayoría de los casos en los períodos recientes ha perdido más escaños de los que ha ganado.

En este año 2026 una parte mayoritaria de la población estadounidense y de muchos países espera tal acontecimiento como oportunidad que podría significar que los republicanos encabezados por Donald Trump pierdan el control de ambas cámaras y, en consecuencia, surja algún tipo de restricción para la agenda anti sistema del presidente 47.

Ese podría ser el caso si desde la oficina oval no existiera un plan explícito para cuestionar cada uno de los resultados que le resulte contrario a sus intereses, si no tuvieran una lista de candidatos-objetivos para dañar su imagen y sus recaudaciones, si no estuvieran relacionados cada uno de los distritos electorales que deben atacar y, finalmente, si en dicho proyecto no se considerara incluso la posibilidad de que tales elecciones no tengan lugar.

Desde que el actual gobierno comenzó las acciones de violencia inducida contra inmigrantes (la mayoría vota demócrata), o contra ciudadanos estadounidenses residentes en estados que tradicionalmente no cuentan con mayoría republicana, el propósito ha sido en buena medida desprestigiar y amedrentar a rivales políticos actuales o potenciales. No fue una casualidad que uno de los primeros despliegues masivos de ICE comenzara por Los Angeles, centro financiero y poblacional de California, estado gobernado por un potencial precandidato demócrata a la presidencia en el 2028, Gavin Newsome. Más recientemente la violencia se trasladó a Minneapolis, en el estado de Minnesota, gobernado por Mike Walz, ex compañero de Kamala Harris en la boleta de los comicios del 2024.

Quizás en este último estado es donde más claramente se haya manifestado el real propósito de la violencia potencial en las calles, cuando después de los asesinatos de Renée Good y Alex Pretti, la Secretaria de  (In) Seguridad Nacional estadounidense Kristi Noem ofreció negociar la retirada de los agentes federales de ICE y otras agencias a cambio de que se le entregara el registro de votantes del estado, documento que por ley solo compete a las autoridades locales.

Debe recordarse que tal acción se produce cuando aún están pendientes ante las cortes de varios estados  reclamaciones del propio Trump, o de sus seguidores, cuestionándose los resultados electorales desfavorables tanto del 2020, como del 2024 y después de que varias asambleas legislativas estaduales con mayoría republicana han logrado con éxito, o han intentado, el cambio de los mapas de los distritos electorales,  para que por la gracia de la geografía cuenten con más votantes de su partido que del bando contrario.

El actual ejecutivo republicano privilegió a partir del 2025 la ubicación laboral en agencias que controlan el desempeño de los procesos electorales de funcionarios “negacionistas” que aún no reconocen los resultados del 2020, ha interpuesto recursos legales contra políticas electorales diseñadas a nivel de estados y ha llamado incluso a la realización de nuevos censos en los que se excluyan ciertas categorías de ciudadanos.

Pero las iniciativas relacionadas en los párrafos precedentes puede decirse que corresponden  a “tiempos de paz”. El magnate-presidente y su séquito está llevando el juego a un nivel superior, imaginando algoritmos alternativos, apuntando al pecho de sus rivales y si calcula que ni aún sí gana, pues recogerá el peto, la careta, los guantes, la pelota y no habrá juego.

Por cierto, cuando se habla de algoritmos, no se hace en sentido figurado. Cuando en el 2008 el joven y afrodescendiente Barack Obama arrasó frente al veterano de guerra blanco John McCain en las elecciones presidenciales en medio de una severa crisis económica, se consideró entonces que una buena parte de la victoria se debía a los miles de voluntarios que llevaron el mensaje del candidato tocando “puerta por puerta”, en aquellos distritos donde tenían una desventaja mínima. En aquel momento las redes sociales y las plataformas digitales eran apenas un proyecto. Aún en el 2012 el factor humano presencial y alguna tecnología siguieron favoreciendo a Obama, en términos de instrumental político.

Sin embargo, ya para el 2016 los republicanos hicieron su primer intento “innovador”. En esa fecha el 44% del electorado se “informó” sobre la contienda a través de Twitter, Facebook y otros medios similares, mientras que el 24% de los posibles votantes consumió referencias directas desde los perfiles de Donald Trump, o de Hillary Clinton. Sólo después de concluidas las elecciones se conoció cómo la firma consultora Cambridge Analítica había hecho uso ilegal de la información privada  de 87 millones de posibles votantes con perfiles en Facebook, razón por la que empresa Meta tuvo que pagar una multa multimillonaria, pero nada más.

Ciertamente este puede ser considerado un factor marginal, o secundario, para justificar la victoria de Trump entonces, frente a sus capacidades para comprometer fondos y donaciones en función de su campaña, o ante los masivos errores demócratas tanto en la elección de su candidata, como en los mensajes almidonados que aquella pronunciara.

El caso es que el destape del fraude digital del 2016 y el conocimiento posterior de acciones similares de empresas como Cambridge en los comicios de 68 otros países debilitaron esta muleta de Trump de cara a las elecciones del 2020. Aprendiendo de sus errores el magnate-político desechó a los intermediarios y estableció una alianza entre iguales con los dueños de Amazon, Meta, X, Apple y otras megacorporaciones digitales, que volvieron a regalarle sus datos, sin que esta vez la Comisión Federal Electoral, o el Congreso  se preocuparan en investigar. Nada de multas, ni llamadas de atención. Estuvieron todos presentes en las fotos de la toma de posesión el 20 de enero del 2025.

En estos momentos se registran algunos signos que indican que las balanzas se inclinarán en uno y otro sentido más por los errores actuales y desatinos de Donald Trump, que por la construcción de una oposición demócrata con buen liderazgo, programa y financiamiento. Ya se registran 29 legisladores republicanos que no aspirarán a su reelección. Acaba de tener lugar una elección especial en el senado estadual de Texas, ganada por un demócrata en un distrito donde Trump venció por 17 puntos en el 2024.

Estas y otras señales habrían provocado que el primer mandatario  pase a un nivel superior de enfrentamiento con la realidad que incluiría: reuniones periódicas para analizar la marcha de los acontecimientos en cada uno de los distritos que los republicanos consideran vulnerables de cara a la prueba de noviembre, atacar personalmente a los principales rivales demócratas, cuestionar el origen de sus finanzas; especular sobre la posibilidad de que los comicios no sean supervisados por autoridades locales, sino que esta función se asuma desde el nivel federal; organizar una llamada “convención de medio término”, espectáculo que normalmente se reserva para los ciclos presidenciales cada cuatro años; incluso valorar públicamente la posibilidad de que las elecciones no tengan lugar del  todo.

Trump recuerda perfectamente la consecuencia más inmediata que tuvo para él perder la mayoría en la cámara de presentantes en las elecciones de medio término del 2018: el inicio del proceso de impeachment (destitución por vía legislativa). Difícilmente se siente a esperar de forma pasiva los resultados si cuestionan su liderazgo.

En ese escenario, si fallan todos los recursos (políticos y no tanto) que están a su alcance, cabe esperar que recurra a su principal herramienta: la generación del caos a través de la violencia. Esta puede ser doméstica o exterior.

Los sucesos recientes tanto en Minneapolis como en Caracas el pasado 3 de enero deben recordarnos que casi con cualquier pretexto el presidente de Estados Unidos puede generar una situación que se considere “excepcional”, restringir un grupo de “derechos ciudadanos y garantías”, para saltarse el obstáculo de los comicios. Con qué oposición cuenta para que ello no suceda?