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La encarnación en lo artístico del nuevo Puerto Rico

Reproducida de Democracy Now

 

Especial para En Rojo

Puerto Rico reorganiza con sus propias fuerzas endógenas un nuevo orden de su entropía política y sus concomitancias económicas que hoy lo abaten. Benito Antonio Martínez Ocasio (Bad Bunny) es, sin que él mismo lo sepa, parte del reordenamiento de la entropía en Puerto Rico.

Su presentación artística de un puertorriqueño, caribeño y latinoamericano en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl en el Levi’s Stadium, en Santa Clara, California, es un hito histórico que coloca a Puerto Rico en una nueva dimensión. Redimensionar política, cultural y artísticamente a Puerto Rico desde Estados Unidos mediante un espectáculo de tal importancia es el aporte que ha hecho Bad Bunny a la reorganización de un nuevo orden que comienza a proyectarse de forma artística al mundo desde la entropía política, económica y social de Puerto Rico. Un nuevo orden, porque proyecta lo que es redimensionar la colonia de Puerto Rico y su diferenciación, étnica, idiomática y cultural frente al poder imperial de Estados Unidos desde su propia interioridad.

Esa transfiguración de Puerto Rico proyectada hoy artísticamente será mañana su nuevo orden político. De la entropía política de Puerto Rico va configurándose un nuevo orden que definirá su futuro. Porque la entropía siempre tiende a encontrar un equilibrio y una estabilidad dentro del caos que da forma al nuevo orden. Es lo que comienza a encontrar Puerto Rico dentro del nuevo Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump.

Dentro de ese nuevo Estados Unidos reordenado distópicamente por Trump, Puerto Rico comienza a reposicionarse desde lo más íntimo de su espíritu con verdadera autenticidad en el Caribe y Latinoamérica, aunque persisten políticamente y mediante su sometimiento militar los rezagos y reminiscencias de su papel colonial en la región que siguen ensombreciendo su imagen.

El ya histórico rapero Martínez Ocasio abrió en el Super Bowl un espacio de luz que está disipando las sombras que han ensombrecido a Puerto Rico. Se alumbra un nuevo futuro para Puerto Rico. De un Puerto Rico auténtico que quedó plasmado para el mundo con el espectáculo de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl.

Así como la naturaleza y el cosmos buscan encontrar un orden desde la entropía, toda sociedad busca desde la entropía a través de la política encontrar, también, un orden. Y eso, precisamente, es a lo que apuntan los acontecimientos en Puerto Rico. Porque el fenómeno de Ban Bunny no debe verse como un caso aislado en Puerto Rico. Es parte de otras muchas incidencias concatenadas en la nación puertorriqueña últimamente.

Bad Bunny encarna en lo artístico al nuevo Puerto Rico. Ya a su tiempo Puerto Rico encontrará quien lo encarne políticamente. Lo que sí es un hecho es que la significación que hoy tiene para los puertorriqueños Bad Bunny representa la chispa de una transformación de la sociedad puertorriqueña que comienza a valorar y a apreciar la potenciación de sus capacidades. Que comienza a apreciar y a valorar sus potencialidades y de lo que es capaz cuando se lo propone y cuando los puertorriqueños tienen fe en sí mismos.

De adentro hacia afuera es el nuevo impulso de Puerto Rico.  Y no como la mentalidad colonialista había enseñado a los puertorriqueños a cómo aceptar el curso de las cosas bajo el complejo colonial de inferioridad, que había sido siempre de afuera hacia adentro. O sea, la sumisión de siempre esperar que lo exógeno conformara lo endógeno. Aceptar pasivamente la transculturación a través de una imposición abierta o subliminal de la cultura y costumbres anglosajonas provenientes de Estados Unidos y a aborrecer lo nuestro.

Ahora, para sorpresa de muchos, fue Puerto Rico el que se impuso en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl anglosajón. La puertorriqueñidad abre sus capullos en flor en pleno Estados Unidos ante los ojos del mundo, pese a la oposición acérrima de Trump y de los ultranacionalistas del Make America Great Again (MAGA) que ven el espectáculo de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl como una ofensa de la hispanidad al hegemón estadounidense.

 

La vez que un conejo cantó a medio tiempo

En Rojo

A mitad del juego final de la Liga Nacional de Fútbol (NFL, en inglés), donde los Seahawks se batían en duelo contra los Patriots, Benito Antonio Martínez Ocasio presentó su Súper Espectáculo de Medio Tazón. Y gente de todo el orbe se reunía en barras, salas, comedores, terrazas y spots de jangueo para ver al primer exponente del género urbano cantar en uno de los eventos más comercializados de la cultura estadounidense.

Auspiciado por Apple Music, el concierto breve inició con las imágenes de un cañaveral poblado por gente vestida con pavas y ropas blancas. La escena se une con el escenario televisado y Tití me preguntó despuntó el mosaico de melodías en medio de quioscos de cocos fríos y mesas de dominó. Aparecen señores con guayaberas, filas de Marías, Sofías y Gabrielas que le guiñan a Bad Bunny mientras se pasea por los pastizales impostados. Otra muchacha lo saluda desde una pila de bloques de cemento y Benito, contento, la mira antes de recibir una piragua. Sin darle un bocado, se la da a un hombre que finge operar un quiosco de tacos. Es la imagen de un hombre paseando por su barrio.

Durante los intervalos de silencio, mientras las melodías se intercalaban, la multitud se filtraba por los micrófonos como un rumor intraducible de gritos y vítores. Entonces, Yo perreo sola sonó mientras el vegabajeño cruzaba entre dos jóvenes que amagaban puños de pugilista. Esquivando la escena, el artista llega a un escaparate donde le dan un anillo, lo mira, se asusta y lo pasa rápido a una pareja de novios.

Aparece, luego, un gentío perreando desde la famosa casita: Young Miko, Pedro Pascal, Karol G y otras figuras mediáticas de América Latina y los Estados Unidos.  A pesar de estar plagadas de frases soeces, aquellas líneas que suelen hablar de falos fugados o juegos pudendos, la casita, que simuló ceder ante el peso del conejo, dio paso a una versión corta Voy a llevarte pa PR que, junto a Pa que retozen, Dale Don, Travesuras y Gasolina, preludiaron el éxito EoO.

Al timbre de unos violines similares a los MONACO, Benito saludó a la multitud californiana mientras la pareja de novios regresó para casarse. El paseo por el barrio se convirtió en un rito comunitario. La boda, celebrada entre murallas que parecen coloniales, reveló al bandón de Los sobrinos junto a Lady Gaga. Die with a smile suena por primera vez en clave de salsa, maridando los asiduos trombones, pianos, güiros, bajos y trompetas del género afrocaribeño con la voz de la astro norteamericana. Las nupcias ficticias acabaron al son de Baile inolvidable, antes de que el escenario se mudara a La Marqueta y al club de Toñita. Allí, perlada de sus sortijas, el personaje neoyorquino le dio un palo de caña al conejo. Benito dirigió el frenesí de Nuevayol en medio de una coreografía precisa.

De súbito, el cuatro de José Eduardo Santana reclamó la atención de todos para que Ricky Martin entonara, desde dos sillitas plásticas, Lo que le pasó a Hawái. El espectáculo cerró con El Apagón, Café con ron y Debí tirar más fotos. Había, colgando de postes de madera, bailarines disfrazados de celadores de electricidad. A la Rubén Blades en Plástico, Benito recordó todos los países que comprenden América: Chile, Argentina, Perú, Venezuela, Cuba, Haití, Canadá…y, por supuesto, la pequeña isla caribeña que lo miraba con excesivo orgullo.

 

Entre el Grammy y el Super Bowl: el medio tiempo perfecto — sin agua, sin justicia, pero con streaming espectacular

 

Mientras Puerto Rico celebraba a Bad Bunny entre el Grammy y el Super Bowl, el país colapsaba con la precisión de un medio tiempo perfectamente ensayado. Sin agua potable, con un ambientalista asesinado y absuelto su agresor, con la universidad pública secuestrada y las playas listas para privatizarse. No fue una mala semana: fue una radiografía. El espectáculo cumplió su función histórica: hacer show mientras se llevan lo que es del país. Fue el medio tiempo perfecto del Pan y circo, versión streaming, cortesía del PNP.

Entre el Grammy y el Super-Bowl: el medio tiempo perfecto

Todo esto ocurrió en la misma semana en que Bad Bunny ganó un Grammy y el país se prepara para verlo como figura central del Super Bowl. Mientras el país celebraba, el colapso avanzaba. No es culpa de Benito; es la función del espectáculo maripilesco de la Jenniffer González y su partido. El brillo distrae, anestesia, suspende la indignación. La JGo, y la legislatura con su Pan y circo en versión streaming: conciertos, hoteles, promesas de grandeza, mientras el país aprende a vivir sin agua, sin justicia y sin futuro compartido.

Agua en Puerto Rico: un derecho convertido en lujo

En Puerto Rico, el agua potable ya no es un derecho: es un privilegio intermitente. Hace unos meses, la rotura del Superacueducto dejó a sectores enteros de San Juan, Bayamón, Carolina y Guaynabo secos durante días, confirmando lo que muchos sospechaban: esta crisis no es accidental, es estructural. Años de negligencia, impunidad administrativa y abandono deliberado convirtieron la infraestructura en una ruina predecible. Que la principal planta de filtración operara desde 2020 con cuatro filtros menos no es un error técnico, es una decisión política sostenida en el tiempo y, por ello, esta semana colapsó.

La respuesta del gobierno fue una coreografía conocida: comunicados confusos, promesas huecas y ningún plan real. Mientras la gente hace fila por un “chorrito” de agua, la gobernadora prefirió crear comités y nombrar coordinadores reciclados del PNP. El mensaje fue diáfano: la sed del país no amerita responsabilidad, solo manejo de imagen. El agua pasó de ser un bien común a un lujo administrado desde la incompetencia.

 Justicia en entredicho: el caso Viqueira

La absolución del acusado por el asesinato del biólogo y ambientalista Roberto Viqueira Ríos confirmó que en Puerto Rico la justicia también se raciona. Viqueira fue asesinado tras años de denunciar daños ambientales; el tribunal resolvió que el problema no fue el crimen, sino que la víctima “se tomó la justicia por mano propia”. El fallo absolvió al acusado y culpabilizó simbólicamente al asesinado. Para el juez Ángel Llavona Folguerz, Eduardo Meléndez Velázquez asesinó a Viqueira en defensa propia.

El streaming de la escena fue brutal. La viuda reclamando que nadie la escuchó; el juez dictando sentencia como quien cierra un trámite.

El mensaje fue devastador. En Puerto Rico, ni siquiera una vida dedicada al bien común merece justicia plena. Cuando el sistema normaliza la impunidad, no hay equidad posible, sólo desafección y miedo.

 Universidad tomada por la política

La Universidad de Puerto Rico tampoco escapó al colapso de la semana. La presidencia de Zayira Jordán Conde, cuestionada desde su nombramiento, acumuló críticas por improvisación, falta de rumbo y desconexión total con la comunidad universitaria. Estudiantes y docentes lo dijeron sin rodeos: la universidad está paralizada.

La Junta de Gobierno intentó destituirla y falló por un voto. Lejos de leer la señal, el poder cerró filas. Jenniffer González nombró a Vanessa Santo Domingo —figura de confianza del PNP— para reforzar el control político de la Junta. Autonomía universitaria, mérito académico y diálogo quedaron fuera del salón. La UPR, históricamente motor de movilidad social, fue reducida a ficha partidista y a tener que tragarse la incompetencia, incapacidad e ineptitud de Jordán Conde.

 Desarrollo a toda costa: turismo y ambiente en conflicto

Sin agua, sin justicia y con la universidad intervenida, el gobierno decidió apostar por lo de siempre: cemento y espectáculo. El proyecto del Hard Rock Hotel & Casino fue vendido como “desarrollo”, aunque consume agua que no existe y se levanta sobre costas ya vulnerables. A la vez, otros megaproyectos resurgen en Cabo Rojo y la costa sur, amenazando manglares, yacimientos y ecosistemas frágiles.

Para completar el cuadro, el PNP coquetea con redefinir legalmente la “playa” para achicar lo público y agrandar lo privado. En Puerto Rico, legalizar la ilegalidad, le llaman modernización. El desarrollo se persigue “a toda costa”, literalmente, expulsando la justicia ambiental del debate.

 El abismo ya no es metáfora

El patrón es claro: mala gestión, control partidista y desprecio por lo que nos pertenece. Un país tropical sin agua; un ambientalista asesinado sin justicia; una universidad capturada; unas playas entregadas.

La justicia como equidad quedó fuera del proyecto de gobierno.

Lo que sigue es peligroso: normalizar el colapso. Pero también es el punto de quiebre. O se reorganiza la indignación en acción colectiva, o el “medio tiempo” se convierte en el acto final de un país administrado para pocos y agotado para todos. La pregunta ya no es si estamos en crisis. La pregunta es cuánto tiempo más aceptaremos vivir con el país aplaudiendo el espectáculo mientras nos quitan lo que es de todos. Porque todo medio tiempo termina. Y lo que viene después no siempre es un final feliz.

 

La mentira como ardid y táctica política

Especial para En Rojo

La famosa frase en cuanto a que “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad” es un principio de propaganda universalmente atribuido a Joseph Goebbels, quien fuera el ministro de Instrucción Pública y Propaganda de la Alemania nazi.

En honor a la verdad, no existe verdaderamente registro en sus diarios personales ni en sus discursos oficiales de que haya pronunciado o escrito estas palabras exactas.

La idea base proviene en realidad de Adolf Hitler, quien en su libro Mein Kampf (Mi Lucha) describió la técnica de la «gran mentira» (große Lüge), argumentando que las masas creen más fácilmente una mentira colosal que una pequeña.

En la psicología moderna, este fenómeno se conoce como el efecto de ilusión de verdad. Los estudios demuestran que la repetición de una información aumenta su credibilidad, independientemente de si es cierta, debido a que el cerebro procesa con mayor facilidad aquello que le resulta familiar.

Siguiendo ese precepto sobre la gran mentira, cuando se produce un enfrentamiento callejero con las autoridades represivas, la administración del presidente estadounidense Donald Trump y los republicanos más conservadores en el Congreso inmediatamente publican declaraciones en las que culpan a las víctimas. A menudo utilizan el lenguaje más fuerte posible: las llaman “terroristas domésticos” o “sediciosos”.

Es espantoso lo que han dicho sobre Renee Good y Alex Pretti, dos residentes de Minnesota que fueron abatidos a tiros por agentes federales en las calles de Minneapolis. Kristi Noem acusó a Good de cometer un acto de “terrorismo doméstico”. El vicepresidente JD Vance calificó sus acciones de “terrorismo clásico”. El presidente Trump afirmó que ella “atropelló de forma violenta, deliberada y despiadada al agente del ICE”. Todos ellos sin presentar pruebas disponibles.

La calumnia del gobierno contra Pretti puede haber sido aún peor. Gregory Bovino, que entonces aún servía en Minnesota en calidad de comandante en jefe de la Patrulla Fronteriza, dijo que Pretti (que tenía un permiso válido para portar armas de fuego y llevaba una pistola, pero no la tocó, ni mucho menos la blandió contra los agentes federales que intervienen contra él), se le acusó en declaraciones oficiales de haber intentando “causar el máximo daño y masacrar a las fuerzas del orden”. Noem también lo acusó de “terrorismo doméstico”, y Stephen Miller lo llamó “asesino” que “intentó asesinar a agentes federales”. Vance compartió la calumniosa acusación de Miller.

El gobierno hace estas declaraciones antes de que haya ninguna investigación. E incluso antes de haber tenido la oportunidad de revisar todas las pruebas disponibles. Si el enfrentamiento no es mortal, a menudo presentan cargos penales y publican comunicados de prensa con acusaciones de terrorismo doméstico.

Si algún miembro de los medios de comunicación trata de informar cuidadosamente de los hechos y pone en duda la versión del gobierno, eso se considera un “fake news” de un aliado al terrorismo doméstico contolado por los demócratas. Para el movimiento MAGA, la reseña periodística que contradice la versión oficial es un ejemplo del sesgo manipulador de la información.

Las protestas, el buen periodismo y la rendición de cuentas son intolerables para el movimiento MAGA. Entonces, se recurre a la gran mentira o al precepto atribuido a Goebbels de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. La mentira se convierte en un ardid político y táctica recurrente de los ultraderechistas republicanos de MAGA.

Paralelamente —y esto resulta todavía más peligroso— se pretende concentrar todo el poder gubernativo en la Rama Ejecutiva y en la Casa Blanca. Se menoscaba adrede el Poder Judicial. Por ejemplo, Patrick Schiltz, juez jefe del Tribunal de Distrito de Minnesota, emitió una orden extraordinaria en la que catalogaba un total de 96 órdenes judiciales que, según dijo, el ICE había violado en 74 casos diferentes. “Es probable que el ICE haya violado más órdenes judiciales en enero de 2026″ —escribió el juez— “que algunas agencias federales en toda su existencia”.

Después de la muerte a tiros de Renee Good, la jueza Sara Ellis, del Tribunal de Distrito de Estados Unidos, expuso detalladamente una serie de mentiras del gobierno de Trump utilizadas para justificar sus tácticas en las calles de Chicago.

Se pretende convertir a Trump en un Emperador de un nuevo poder imperial en Estados Unidos. En otras palabras, imponer un nuevo orden. Así, pues, Estados Unidos se va transmutando sistémicamente en un régimen autoritario que se perfila paulatinamente como un neofascismo totalitario.

 

Series destacadas de continuación en 2025-1era parte

 

En Rojo

Aunque en mi escrito anterior no incluí entre las mejores series de 2025 “Adolescence” (cuatro episodios de Netflix, director Philip Barantini, guionista Stephen Graham, autor Jack Thorne, elenco Stephen Graham, Owen Cooper, Ashley Walters, Faye Marsay, Christine Tremarco, Amelie Pease), merece ser la 1era por su relevancia tan real de lo que parece repetirse continuamente en nuestros días. Pensemos tan solo en Puerto Rico con el apuñalamiento de una adolescente por otra adolescente, el asesinato de un niño por su padre mentalmente desbalanceado, adolescentes encerradas como castigo o manera de controlar situaciones críticas, niños intentando sobrevivir en ambientes no aptos para humanos. Otra serie de seis episodios muy relevante es “Patience” (autores Laurent Burtin y Alexandre de Seguins; elenco Ella Maisy Purvis, Laura Fraser, Adrian Rawlins, Liza Sadovy, Mark Benton, Ali Ariaie) que protagoniza Patience Evans como una joven con espectro autista que trabaja en un centro de documentación policiaco, en el sótano de un edificio donde es la única empleada. Este espacio le da la oportunidad de desarrollar su conocimiento como investigadora y analista sin tener ninguna presión de ese confuso mundo externo. Ambas series estrenaron en 2025. Algunas de las series que ahora incluyo llevan largo tiempo impresionando y deleitando a una audiencia familiarizada con sus personajes y métodos investigativos (tengo debilidad por este género).

“Shetland” (temporada 10, 6 episodios, comenzó 2013) Jimmy Perez 1-7 y del 8 en adelante DI Ruth Calder; basado en las novelas de Ann Cleeves y adaptado por David Kane. (Douglas Henshall, Ashley Jensen, Alison O’Donnell/Tosh), Steve Robertson/Sandy), Lewis Howden /Billy McCabe). Tengo un aprecio muy especial por esta serie que descubrí cuando ya estaba por la temporada siete, pero gracias a noches de bingeing me puse al día. Pero lo que la hace especial es que en 2023 visité la isla de Shetland (Escocia) y parte de la caminata era visitar la vivienda de DI Jimmy Perez. Pero ahora DI Ruth Calder, quien también pertenece a la comunidad a pesar de haber estado apartada por mucho tiempo del lugar y hasta de su familia, vive en otro lugar algo apartado del puerto. El lugar de encuentro es la misma oficina con el mismo personal que trabajó bajo Jimmy Perez (el apellido no parece tener ningún vínculo con la hispanidad). Los casos se extienden y complican a través de los 6 episodios y la relación de trabajo y personal entre Ruth y Alison ‘Tosh’ McIntosh (investigadora principal) se va desarrollando con sus roces y acercamientos ya que sus personalidades y acercamientos a los casos difieren.

 

“Slow Horses” (temporada 5, 6 episodios, comenzó 2022) basado en las novelas de Mick Herron y adaptadas por Will Smith. (Gary Oldman, Kristin Scott Thomas, Jack Lowden, Jonathan Price, Hugo Weaving, Saskia Reeves, Rosalind Eleazar, Christopher Chung, Aimee-Ffion Edwards). Jackson Lamb fue por muchos años un gran agente de MI5 (el equivalente del F.B.I. en el Reino Unido sin el pasado maquiavélico de J. Edgar Hoover), pero su desencanto con la agencia y la presencia de oficiales que consideraba inadecuadas lo hicieron rebelarse contra los códigos internos de seguir órdenes de la línea de mando. En el presente “dirige” una oficina destartalada que alberga a jóvenes prometedores que han fracasado en su intento de convertirse en agentes de 1er orden. No los botan porque saben demasiado, pero los aíslan para que no echen a perder las investigaciones y juegos políticos de sus superiores. En otras palabras, todxs lxs agentes en Slough House odian estar ahí, no se llevan con lxs otrxs y no vislumbran otro camino en sus vidas. A pesar de esto, por accidente—o porque Lamb sabe + que los directores de MI5—descubren complots de todo tipo que con sus destrezas e inteligencia (a veces mal usadas) complican y resuelven, aunque a veces le cueste la vida.

“C.B. Strike” (S6, 4 episodios, comenzó 2017) basado en las novelas de Robert Galbraith/J.K. Rowling, “The Ink Black Heart” (Tom Burke como Cormoran Blue Strike y Holliday Grainger como Robin Venetia Ellacott)

El caso central que investigan el detective privado, Strike, y su asistente y administradora de una oficina algo complicada, Robin, ocupa un nivel de la narrativa ya que la relación profesional entre ellos y la personal silenciada están siempre presente. El pasado complicado de Strike y su incapacidad para expresar cualquier información personal complica el desarrollo de la investigación y, a veces, afecta su resolución. Todos los detalles importan, pero a veces sirven para despistar la investigación y complicar lo que parecía ser un caso de identificación y acoso a una personalidad mediática amada y odiada con la misma pasión.

“Unforgotten” (Season 6, 5 episodios, comenzó 2015) creado por Chris Lang y dirigido por Andy Wilson (Nicola Walker, Sinéad Keenan, Sanjeev Bhaskar).

Los casos no resueltos (“cold cases”) tienen un gran atractivo a juzgar por la cantidad de programas televisivos en países europeos y norteamericanos con este contenido. Eso también significa que tienen que ser muy diversos para no repetir temáticas. En este caso, el grupo se dedica a resolver casos de desapariciones y asesinatos y el grupo lo componen agentes que tienen su propia historia que comparten o esconden mientras se dedican a resolver los casos. Como en “Shetland”, aquí también hubo un cambio de mando de DCI Cassie Stuart (la incomparable Nicola Walker) a DCI Jesse James, quien en estos nuevos episodios tiene muchos problemas familiares que no le permiten poner toda su atención en los casos a investigar. Pero el eslabón que no falla es DI Sunny Khan, quien ha tenido que lidiar con sus propios problemas familiares, además de la pérdida de Cassie y que tiene la paciencia y empeño de siempre ser el investigador que escudriña cada pista que surge.

“Grandchester” (Season 10, 8 episodes, comenzó 2014) basado en cuentos de James Runcie (James Norton, Tom Brittney, Rishi Nair, Robson Green, Tessa Peake-Jones, Kacey Ainsworth, Al Weaver)

Localizada en la década de 1950 en el pueblo de Grantchester en Cambridgeshire tiene como protagonista al vicario/párroco de este pequeño y aparentemente tranquilo poblado. Aunque el interés principal del vicario (Sidney Chambers, William Davenport y ahora Alphy Kottaram) es fortalecer la religiosidad de su congregación, también se interesa por problemas que afectan a la pequeña población. Por eso cuando DI Geordie Keating le pide consejos para resolver problemas que investiga, el vicario asume una participación activa en cada caso. Siempre hay un asesinato, un accidente sospechoso, una pelea infundada, una desaparición misteriosa. A esto se añade lidiar con las personalidades cercanas al vicario: su ama de llaves, la familia de Keating y Geordie mismo, el expárroco Leonard Finch, ahora brindando ayuda y apoyo a comunidades marginadas. Su pasado es algo con que Alphy también tiene que lidiar y no esconderse detrás de su trabajo ministerial. La serie logra la mezcla de seriedad y comicidad perfecta.