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Poesía de Laura Rojas

Laura Rojas es una poeta y periodista colombiana residente en la ciudad de Nueva York. Los poemas que compartimos son de Crujir insecto, su primer libro, publicado por la editorial de Gegman Lee Reios, Alayubia. Sobre el poemario se ha dicho:

Del interior de la nevera emana un olor a carne podrida que invade el espacio demarcado por este compacto e insólito libro. Mientras tanto, una certeza se aúpa como un asalto: la lengua, tanto la que se usa para expresar sus versos como la que habita en el interior de la boca, son de la misma especie que los insectos. La lengua es, de hecho, “la pata de un ortóptero”.

Una mano, que es una pata, escribe desde ese espacio justo más acá del asco, donde una mujer boca arriba, tendida sobre una cama asediada, observa y escucha. ¿Quién es, realmente, la ama de casa, la ama de casa? Es esa la pregunta que la escritura hilvana, salida de la sombra de Kafka y reescrita con la rueca de Lispector. ¿Quién es la dueña y señora, la que escribe, o la que espera desde sus posadas patas? Y, ¿quién es la ama de esta caza, quien acecha a quién?

Rubén Ríos Ávila

En este singular registro de aproximación kafkiana, la ciudad se extingue como un cuerpo. Concreta un estado espiritual que hace posible otro nacimiento: el tejido cicatricial de haber sobrevivido la autodestrucción. Son versos inquietantes. Acercarse a ellos, como a los tiempos que corren, confirma la urgencia de reinventar lo humano en medio de la piel y de las cucarachas.

Marta Jazmín García

 

PROPIEDAD PRIVADA

Vino el insecto mayor

a encender la caldera .

Se piensa que el reposo allí

no es humano.

Ahora se inhala gas,

ahora sí que hay que irse.

Vino a prohibir

la vida invertebrada.

En casa se percibe

el estado de emergencia.

Vino a decir 

que los días cucaracha están contados.

La familia se descompone

rotación de los espacios.

Vino a interrumpir

la metamorfosis.

PREPARATIVOS

Alisto todo para abandonar la tierra

las piernas se estiran

en pos de dar el salto

un vientre escala

suplica por el aire

el agua hierve

el pitido anuncia la hora

la carne ya está lista para un nuevo rectángulo

no hay lugar para el desplome.

TRANSICIÓN

La tarea es mudar el hueso

que fue admitiéndose bicho opaco

¿de qué se trata el cambio

si no es aceptar

que la escalera es andamio

pero al fin y al cabo sube

y me muestra el borde

de una vida fuera del encierro?

Por un tiempo creí 

que la luz fluorescente

irradiaba más que el sol.

El comedor es la primera parada

de una carrera que ya gané

porque salir de los cimientos de una casa

para ver escarcha

es resucitar después de ser coleóptero.

La pata-pierna avanza

y es más pierna que pata

todo brilla.

esto debe ser el vértigo.

La respiración va y vuelve

porque aquí se abren las ventanas.

Vieques, el ferry, el Fortín, la tremenda Teresa Hernández y Mona

Por Lowell Fiet/Especial para En Rojo

Todo cuento de Vieques comienza con el “ferry” –el sistema de “ferries” y lanchas de la Autoridad de Transporte Marítimo (ATM). Y cada cuento comienza con “a pesar de . . .”: a pesar de cambios, cancelaciones, insultos, esperas de 2, 3, 4 o más horas, las citas médicas, el trabajo, las escuelas, la comida, otros productos esenciales, materiales de construcción, visitas familiares y el TURISMO se logran o no, llegan o no, según las peripecias del “ferry”. Y a pesar de . . . –y no tanto como debe ser– el arte y l@s artistas continúan llegando a Vieques para trabajar y colaborar con l@s viequenses.

 Del 15 al 19 de mayo, tanto la escritora-actora-bailarina Teresa Hernández y su equipo de trabajo y la cineasta Sonia Fritz, directora de la película Mona, transitaban el mar para dar, en el caso de Teresa, su taller de gestión creativa y el performance “Bravata”, y en el caso de Sonia, presenciar la proyección y responder a las preguntas sobre su documental. A pesar de todo, el servicio improvisado de la ATM no pudo detener sus esfuerzos. 

Desde dos meses antes se anticipaba el taller y el performance de Teresa Hernández del 17 al 18 de mayo. Los anuncios comenzaron en febrero, y durante ese tiempo, ella también planificó y dio talleres tanto en Aguada como en Culebra. No obstante, reservaba el último taller para Vieques porque quería añadir el performance “BRAVATA: el comienzo de un comienzo” para terminar el ciclo con una expresión creativa muy suya y a la vez relacionada a todos los otros talleres. Como resultado, fue algo nunca visto antes en Vieques, una experiencia única e inolvidable para el público presente.

El taller de teatro, movimiento y escritura que Teresa ofreció el viernes 17 de mayo partió de conceptos de la tragedia griega clásica de hace dos mil quinientos años. Tal vez más importante es la noción del sufrimiento compartido después de desastres causados por la ambición y la arrogancia del poder, de hombres y gobiernos, también de la purgación o sanación y la reafirmación de un nexo humano común. Lo que pasó en Troya hace más de tres mil años no es muy diferente de lo que vivimos diariamente.

Yo no presencié el trabajo: fue un taller para mujeres –de auto-gestión, auto-expresión, auto-creación femenina en que Teresa introducía ejercicios de yoga, comunicación interpersonal, improvisación y elementos físicos del mar como la base de la creación en grupos pequeños de rituales: Palos de playa –“driftwood”–, los abanicos del mar y la sal. 15 mujeres –y aquí la Incubadora de Microempresas Bieke fue crucial al reclutar representantes de los grupos de mujeres de Vieques –participaban en cinco horas intensas de trabajo para forjar sus actos creativos colaborativos. 

Hablé con Teresa y con cuatro participantes después del taller. Las respuestas fueron bastante uniformes: momentos mágicos de comunicación y entendimiento, se rieron y lloraron juntas, aunque muchas se conocían antes, se reconocieron de maneras diferentes, tocaron base como viequenses que experimentan la misma doble-explotación: dos veces colonia, de Estados Unidos y (por años) su marina de guerra y también del gobierno de Puerto Rico. 

Participaron mujeres adultas; tal vez hacía falta una representación más amplia de mujeres en sus 20 y 30. Pero da la impresión que las mujeres que sí participaban querían continuar forjando relaciones que se extendieran desde la sala de conferencias del Fortín Conde de Mirasol hasta las casas y las calles de Vieques.

El próximo día, sábado 18 de mayo, a las seis de la tarde, Teresa presentó el performance “Bravata: el comienzo de un comienzo”. Según su descripción se trata de nuestra(s) isla(s) colonial(es), explotada(s) y al ritual. La crisis social y laboral junta a la sensualidad son las fuerzas que mueven esta breve pieza. El público viequense era más numeroso del esperado, y quedaron fascinados con la acción de este gesto teatral.

Teresa llega frente al Fortín en una guagua cubierta de sargazo de mar y sale vestida en un traje azul y un cuchillo grande en la mano. El cuchillo cambia de la mano a la boca y Teresa empieza a escalar la muralla colonial descubierta al lado del Fortín. Así transita buscando huequitos para los pies y manos, subiendo, bajando, medio cayéndose, dando cuchillazos a la pared y moviéndose en la dirección hacia atrás. Baja a la tierra para arrastrarse por el piso, virarse en lugar y acercar más al público con el cuchillo como arma de defensa y de agresión. Llega a la platea detrás del fortín para acostarse –¿muerta o dormida? — encima de los ladrillos y pedazos de ladrillos no utilizados en la última renovación. Despierta y se dirige al público con instrucciones de ayudarla a mover los ladrillos. Tres o cuatro viene a ayudarla, pero de pronto los ladrillos depositado en un lugar ya se tienen que mudar a otro lugar y entonces a otro y a otro, hasta llegar de nuevo al primer lugar. 

De nuevo, Teresa se cae al piso, y mientras está doblada en el suelo, lenta y difícilmente quita su traje azul –un señor dice casi a sí mismo: “No, no haga eso”. Ya vestida en una enagua verde oscura, Teresa baila con el cartílago de un pequeño tiburón en su propia boca antes de mirar al público a través de ella. Entonces agarra un carrito con bolsas de sal. Son casi cien libras en total. Teresa esparce la sal en un espacio de tres por cinco pies y se tira encima, moviéndose y dejando la huella de su cuerpo. Repite la acción moviendo y extendiendo la sal.

Se levanta y continúa amasando la sal. Entonces pide a miembros del público venir e identificar su mapa de relieve de sal. Invita a la gente hacer revisiones y ellos añaden a Mona, Vieques y Culebra. En un sentido, el performance termina en ese punto. Pero una persona del público busca la bandera “Basta Ya de los Abusos: Nuestras Vidas en Riesgo” creada por la reunión sobre la ATM más temprano en la tarde. La imagen final es la(s) isla(s) de sal y la bandera de protesta aguantada por varios miembros de público.

Casi sin palabras, Teresa Hernández creó una imagen-ritual duradera de lucha, de resistencia y de sobrevivencia colectiva. Dejó mucha huella en las conciencias de los presentes. ¡Bravo para la Bravata-Teresa!

Esa misma tarde a las 7:00 se proyectó el documental Mona, con la directora Sonia Fritz presente, en el mismo Fortín. La coincidencia de los dos trabajos no pudiera haber sido más cónsona. Los medios son diferentes, los temas son diferentes, pero las dos obras abren brechas de percepción y conocimiento. Al momento, la isla Mona se reinventa como una que no hemos conocido anteriormente y lo que descubrimos es fascinante tanto por la brillante e impecable fotografía como por el texto histórico. La película revela que la Mona de ahora fue diferente durante la época de los taínos y que ha experimentado etapas de cambios de causas naturales y especialmente humanos para llegar a su condición ambiental actual. 

Una sala llena recibió el documental que yo diría es entre los mejores trabajos de la experimentada y prolífica directora y productora Sonia Fritz. La presentación de Mona y el taller y performance de Teresa Hernández también son logros para el Fortín Conde de Mirasol que “a pesar de” todo lo difícil de Vieques continúa sus proyectos culturales para el beneficio de todos sus residentes.

En busca de balance: El Reino (intensidad) y Poms (liviandad)

Por María Cristina

 

Lo fabuloso del cine es que a pesar de la singularidad de temas y estilos que los grandes estudios imponen a sus proyectos más costosos, están los márgenes, las orillas, los lados que nos permiten entrar en otros mundos que pudieran ser repetitivos, fantasiosos, minimalistas, desafiantes pero siempre entretenidos. Por eso a los amantes del cine les encanta el Festival de Cannes con cartelera principal de directores, historias y estilos conocidos o por conocer si aceptamos el reto que nos lanzan. El filme español El Reino, ganador de los Premios Goya por mejor actuación masculina, actor de reparto, director, guion original, música, edición y sonido, y también del prestigioso Premio José María Forqué por mejor actor y Premio Platino al cine iberoamericano por mejor actor y edición, nos incomoda desde el primer momento y cuando estamos acomodándonos a la manera de pensar de su protagonista, nos apagan la cámara. Poms, otro producto con el sello de éxito de Hollywood por su tema y elenco para atraer la población 60 +, incorpora esta vez a las mujeres viejas que supuestamente no tienen ningún “appeal” (piensen en la popularidad de Broche de oro aquí en Puerto Rico con los viejos que pueden atraer mujeres mucho más jóvenes que ellos). 

 (director Rodrigo Sorogoyen; guionistas Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen; cinematógrafo Alejandro de Pablo; elenco Antonio de la Torre, Mónica López, Josep María Pou, Bárbara Lennie, Nacho Fresneda, Ana Wagener, Luis Zahera, Francisco Reyes, María de Nati, David Lorente, Paco Revilla, Sonia Almarcha, Andrés Lima, Oscar de la Fuente)

Todo el filme—historia, personaje, cámara, edición, movimiento, diálogo—se centra en Manuel López Vidal (Manu), interpretado magistralmente por Antonio de la Torre, quien de ser el heredero del reino de las finanzas, económicas y políticas, se convierte en el chivo expiatorio/fall man cuando descubren el esquema de fraude y engaño en que se basa. De la euforia, complacencia y soberbia que todos manifiestan en una de sus muchas reuniones/fiestas de amigos se mueve todo al silencio, desaparición y no disponibilidad de los miembros del grupo. Manu intenta mantener al grupo junto y continuar su trabajo como si nada estuviera pasando. Cuando ve que todos le dan la espalda y que será el único que lo pierda todo y cargue con la culpa, pone toda su energía—al parecer inagotable—a descifrar el enjambre que implica a personas poderosas e influyentes en todas las ramas del gobierno y la política de turno.

Aunque con un panorama mucho más amplio El Reino se enlaza con el filme estadounidense Margin Call de J.C. Chandor del 2011 que se centra en el debacle financiero de los Estados Unidos en 2008. Tiene la misma centralidad—la corrupción interna del poder—y tempo que no se detiene porque los eventos suceden casi simultáneamente y sin pausa. Aparentemente Manu no pierde la seguridad de que será protegido—ya sea por su jefe/mentor como por los representantes del partido en el poder—y aunque no sigue las indicaciones que le dan de quedarse tranquilo y no contactar al resto del grupo, confía que cuando sus amigos/socios dicen que no van a revelar nada cumplen su palabra. Cuando poco a poco descubre que él es el único sin protección, se lanza en una carrera frenética para buscar documentos, textos, grabaciones y jumpDrives que prueben que él solo es una pequeña parte de un esquema que involucra hasta a los medios periodísticos. 

Poms (director Zara Hayes; guionista Shane Atkinson y Zara Hayes; cinematógrafo Tim Orr; elenco Diane Keaton, Jacki Weaver, Celia Weston, Alisha Boe, Charlie Tahan, Rhea Perlman, Phyllis Somerville, Pam Grier, Patricia French, Ginny MacColl, Carol Sutton, Bruce McGill, Alexandra Ficken)

La trama es muy sencilla: Martha decide mudarse del apartamento en Nueva York donde había vivido casi toda su vida a un complejo de seniors/adultos mayores en Georgia. Un cambio tan radical de localidades no parece tener sentido, pero desde el principio nos enteramos que Martha tiene cáncer terminal y que prefiere alejarse de todo lo conocido para poder morir en paz. Pero paz es lo menos que va a encontrar ya que los residentes de este complejo insisten en que tiene que integrarse a la comunidad. Así es como llega a proponer un club de cheerleaders/porristas y con su nueva vecina, Sheryl, recluta a Alice, Helen, Olive, Phyllis, Evelyn y Ruby para formar mujeres en movimientos corporales. En las pruebas se constata que todas pueden moverse relativamente bien pero que el ensayo es esencial para poder presentar un show a la comunidad. Como es de esperarse, el proyecto sufrirá percances que lo atrasen o desvíen, pero llegarán a su meta.

Elementos narrativos que se añaden están bien integrados sin necesidad de desarrollarlos: el nieto adolescente que vive “ilegalmente” con su abuela; las noches de fiesta con póker, bebida y algo más; los maridos que toda la vida han exigido esposas pasivas; los hijos que deciden todo por sus madres sin tomar en cuenta sus deseos; la intolerancia entre generaciones. Aunque Diane Keaton como Martha es la protagonista ya que es su historia la que mejor conocemos, sin duda, Jackie Weaver (Silver Linings Playbook) como la desafiante Sheryl se roba el show. Sus lecciones e intercambios con las estudiantes adolescentes donde enseña de vez en cuando como maestra sustituta son una joyita. 

La Universidad emite orden de desahucio al Maestro Nelson Sambolin 

 

Sin mediar comunicación previa, y mediante carta portada por un grupo de guardias uniformados, la administración de la Universidad de Puerto Rico, representada en su Presidente Jorge Haddock, notificó al Maestro Nelson Sambolin el cierre del taller ocupado por este desde el 2015.

El Maestro Nelson Sambolin es el Artista Residente de la UPR y su taller / estudio ubica en los predios del Jardín Botánico de la Universidad de Puerto Rico a pasos de la oficina de la administración central y presidencia universitaria. 

La notificación establece que el Maestro Sambolin tiene hasta 10 días para desalojar las inmediaciones del espacio que al presente ocupa su taller y área de exhibiciones.

 

“Jamás habría esperado semejante forma por parte de un Presidente universitario, mucho menos de la Universidad de Puerto Rico a la que serví por más de 30 años en calidad de profesor, director del taller gráfico de Actividades Culturales y más recientemente como Artista Residente. Es una afrenta  a la mejor tradición cultural y al prestigio de nuestra universidad. Además de ser un acto  poco elegante y carente de sensibilidad “ expresó el Maestro Sambolín. 

Si bien es cierto que el contrato entre la Universidad y el Maestro había vencido desde 2017, nunca intentó la Universidad comunicación oficial alguna, mientras continuaba operado el taller con una activa agenda de eventos y talleres además de espacio de trabajo creativo y de exhibición. Por el contrario, fue el artista el que visitó las oficinas de administración para dialogar sobre este asunto y el acuerdo fue que se comunicarían, pero esto nunca ocurrió.

El taller del Maestro Sambolí

En el taller del Maestro Sambolín ubica una gran cantidad de obras realizadas por este así como valiosos equipos y material de arte.

La obra del Maestro Sambolín ha sido reconocida nacional e internacionalmente y se encuentra en numerosas colecciones. En junio de 2017, meses antes del paso del huracán Maria se supo de la desaparición de la obra “ Amarillo, Amarillo los plátanos “ donada por el artista y que se encontraba en la casa del Rector del Recinto de Río Piedras. La Universidad no ha informado las gestiones para lograr su recuperación ni ha dado datos sobre si fue pagada por algún seguro.

“ Continuaré con el mismo ahínco mi trabajo creativo y la entrega a las labores educativas, culturales y comunitarias.» expresó el Maestro.

Normalizar lo normal

 

Por Elga Castro Ramos/Especial para CLARIDAD

A las compañeras de BIAD (Burning it All Down): 

Shireen, Brenda, Amira, Lindsay y Jessica, por enseñarme tanto

Esta semana sucedieron varias cosas con el deporte femenino o con mujeres practicando deportes que valen la pena reseñar, y no es que necesariamente haya sido una semana particular en el deporte femenino, sino que es que cada vez más se va creando conciencia de que la igualdad de género en el deporte es esencial. Acá van los ejemplos. 

Las mujeres lo han hecho ya

Así contestó el técnico catalán del equipo inglés Manchester City, Pep Guardiola, ante la pregunta de un periodista sobre cómo se sentía ante la posibilidad de que su equipo fuera el primero en la historia en ganar todos los títulos en juego en Inglaterra, el famoso trébol.  Guardiola le contestó que sería la primera vez que lo logra un equipo masculino, y el periodista insiste en la importancia de ese momento histórico y Pep vuelve y le recuerda que ya un equipo femenino lo había logrado. El Manchester City logró varios días después el primer trébol en el fútbol  masculino inglés, al levantar los tres títulos posibles: el de la Liga Inglesa (Premier League), FA Cup, EFL “Carabao” Cup. Este hecho es impresionante, sobre todo por lo competitiva y nivelada que es la liga inglesa, para muchos la mejor del mundo. Pero eso no lo convierte en pioneros en el fútbol inglés, como algunos lo han tratado de vender. Como dijo Pep, ya había sucedido en el fútbol, con el equipo femenino del Arsenal, el Arsenal Women Football Club, quien no solo fue pionero, sino que lo ha hecho en múltiples ocasiones. Este equipo fundado en 1987, ganó su primer trébol en la temporada del 1992-93, y luego añadió tres más en las del 2000-1, 2006-7, 2008-9 y en la del 2006-7, además, ganaron la Liga de Campeones de la UEFA, el torneo más prestigioso de clubes de Europa. 

“No tenemos bolas pero sabemos usarlas”

Con esta frase la selección femenina que representará a Alemania en el próximo Mundial de la FIFA, afirma su posición en un anuncio que ha sido muy comentado. El mismo que comienza con la pregunta al espectador de si saben su nombre y asumen que no, y dicen que “juegan para una nación que ni siquiera sabe su nombre”. De ahí empiezan a enumerar todas las cualidades que tienen, como que no han ganado tres campeonatos europeos (en alusión a los varones), sino que en ocho ocasiones; que la primera vez que lo hicieron le regalaron un set de te. Luego, afirmando que no solo “juegan contra sus oponentes sino contra los prejuicios”, y los van enumerando: que las mujeres deben tener bebés, que deben maquillarse, ponerse  tacos y en todos intercalan imágenes alusivas a su juego y en medio usan esta frase de las bolas. Al final afirman “no te preocupes, no tienes que saber quienes somos, sino lo que queremos: queremos jugar nuestro juego a nuestro propio ritmo”. Lo que sorprende es que este comercial no es de uno de los equipos menores, representando un país sin tradición futbolística femenina, sino de una de las potencias y serias contendoras al título. Así, evidencia que aún en un lugar como Alemania, donde aparentemente hay más equidad y oportunidades para la mujer en el deporte, hay un largo trecho por recorrer, no solo con las autoridades deportivas, el público y los medios. 

Antesala al Mundial Femenino FIFA 2019

El jueves pasado tuve la oportunidad de asistir a un simposio sobre el Mundial Femenino de la FIFA a celebrarse en Francia este próximo verano. Entre los temas que se discutieron estaba el de las mujeres dirigentes, el desarrollo del fútbol en América Latina, algunas predicciones, entre otros. 

Siguiendo la presentación del documental “Coach” (Dirigente), hubo una discusión con la presencia de su productora y la otrora jugadora de la primera selección nacional de Estados Unidos y quien ahora es dirigente del equipo masculino de fútbol de NYU, Kim Wyant, la única en la NCAA. En este conversatorio se discutió el tema de la falta de más mujeres en puestos de dirigentes, ya sean de equipos femeninos o masculinos. Y cómo las trabas van desde los requisitos para ser certificadas como entrenadoras, a la cultura de dirigente, la prensa, entre otros. La propia Wyant expresó la cantidad de veces que le hacen la trillada pregunta de cómo maneja la situación del vestuario y ella contestó que igual que los dirigentes que son hombres en equipos femeninos. Como suele suceder en muchos de estos casos, la atención se centra en el hecho de que sea una mujer dirigiendo un equipo masculino en vez de en aspectos técnicos o puramente deportivos. 

Luego, y como preámbulo del libro que sale esta semana, los co-autores Brenda Elsey y Joshua Nadel presentaron “Futboleras: A History of Women and Sport in Latin America”. En la presentación nos relataron cómo el fútbol femenino latinoamericano es centenario, no algo nuevo como dicen quienes justifican su poca participación y apoyo aludiendo a su precocidad. Con interesantes relatos, fotos y anécdotas, Brenda y Joshua nos narraron las distintas batallas que han tenido que librar las mujeres en los países latinoamericanos para jugar fútbol. Como por ejemplo, cuando fue prohibido en Brasil por 40 años, del 1941-1981, o tan reciente como el año pasado, cuando las argentinas tomaron notoriedad cuando comenzaron una serie de protestas por las condiciones del equipo nacional. Cuando esta escuadra vino a la Isla a participar de un amistoso, las boricuas se hicieron eco de la protesta, en este caso también protestando por las condiciones del equipo nacional y la falta de fogueos. Cabe destacar que la protesta de las boricuas, que recibieron el apoyo de las argentinas, tuvo repercusión internacional y fue parte de esta presentación. Esta fascinante historia de marginalización, represión y discrimen, se intercala con issues raciales y de clase que complican más el panorama. 

Se chavó Toño”

El domingo 19 de mayo pasará a la historia de la Doble AA en Puerto Rico al debutar por primera vez una mujer, cuando Diamilette Quiles Alicea se puso el uniforme de los Montañeses de Utuado de la liga de béisbol. En 80 años de historia, es la primera vez que una mujer debuta en la pelota de Doble A, mas no así la primera que participa de un torneo masculino en nuestra Isla. Previamente, en los años ‘80, Wanda Maldonado debutó con los Llaneros de Toa Baja en la Liga Coliceba de béisbol. Luego, en la década de los 90, Alexandra Osorio participó con los Ganaderos de Hatillo en la Liga Puertorriqueña de Baloncesto. Cabe destacar que la Federación de Baloncesto de Puerto Rico había prohibido su participación y ésta se logró con una orden judicial considerando el caso como uno de discriminación sexual. 

Diamilette lleva diez años activa en la Liga Superior de Béisbol Femenina con las Lobas de Arecibo, con quien ha conquistado nueve campeonatos en este periodo. La primera base también pertenece al Equipo Nacional de Béisbol desde que se fundó en el 2009. Y ha participado en dos Copas Mundiales y fue parte de la escuadra que llegó en cuarto lugar en los Juegos Panamericanos de Toronto en el 2015. 

Cuando entró en la quinta entrada a defender la primera base, lo hizo en sustitución de Antonio “Toño” Candelaria, quien pasó a defender la tercera base. Ante una ovación del público que se dio cita en Utuado, Diamilette defendió tan bien todas las bolas que por allí pasaron, que por eso algunos en el parque de Utuado comentaban “se chavó Toño”. Aún si no tuvo jits en su debut, su presencia marca un hito en el deporte puertorriqueño, y como dijera el apoderado del equipo, Rafael Juarbe, “va a tener la guerra de muchos machistas que hay por ahí, apuesto a que este paso que estamos dando ayude mucho. Si el discurso es uno de inclusión, ya hay una ganancia”. 

Así es.