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La huelga de 1948

El regreso de Pedro Albizu Campos  a fines de 1947 provocó un conflicto en la Universidad de Puerto Rico al aumentar, por un lado, el activismo de los estudiantes independentistas, y por otro lado, el conservadurismo del rector Jaime Benítez. El mismo día que llegaba Albizu a Puerto Rico después de once años de ausencia, comenzó una serie de confrontamientos que culminarían en la gran huelga de 1948. La primera etapa del conflicto se inició con motivo del izamiento de la bandera puertorriquenna en la Torre de la Universidad, entonces conocida como Torre Roosevelt.

La bandera monoestrellada era patrimonio casi exclusivo de los Nacionalistas e Independentistas, pues era ilegal el izarla públicamente. Sin embargo, el 23 de septiembre de 1947, el rector Jaime Benítez había dado permiso a un grupo de estudiantes para izarla en conmemoración del Grito de Lares. Benítez había dicho en esa ocasión que siempre que fuera con su autorización podrían volver a izarla en un futuro.

A fin de tener la bandera puertorriqueña ondeando para recibir a líder Nacionalista, el Congreso de Estudiantes nombró una comisión para que solicitase permiso del rector Benítez para izar la bandera la noche del 14 de diciembre. Tras una búsqueda infructuosa del Rector, la misma comisión de estudiantes decidió izarla en el asta de la nueva Torre Roosevelt. Permanecieron allí de guardia de la bandera solamente José Gil De Lamadrid y Antonio Gregory, porque “descansaban en la palabra pública del rector Jaime Benítez, en el sentido de que la bandera nunca sería arriada”. 

Cerca de las siete de la mañana del 15 de diciembre, el jefe de la Guardia Universitaria, Charles Petterne, “en forma violenta”, bajó la bandera puertorriqueña y volvió a izar en su lugar la americana. Un grupo de estudiantes fue a querellarse ante el rector Benítez del atropello de Patterne, pero éste les recriminó el haber “violado la autoridad universitaria” y les amenazó con aplicar sanciones disciplinarias. Entonces, de acuerdo al periódico El Universal, un grupo de estudiantes presidido por Jorge Luis Landing:…solicitó la devolución de la bandera puertorriqueña, y… cientos de estudiantes en la Torre Roosevelt, bajaron ordenadamente con todos los honores la bandera americana y en su lugar volvieron a izar la bandera puertorriqueña.

También los estudiantes colgaron un gran letrero que decía: “Universitarios Saludan al Maestro Pedro Albizu Campos”, e inscripciones de, “Viva Albizu Campos”. Luego de varios discursos de sus líderes, partieron cientos de estudiantes a recibir al líder Nacionalista al muelle en San Juan. Ese mismo día el Rector telefoneó al gobernador Piñero y éste tuvo que enviar miembros de la Policía Insular a fin de izar de nuevo la bandera americana en la Universidad de Puerto Rico. Como resultado del incidente de la bandera, el Rector suspendió a Jorge Luis Landing, José Gil De Lamadrid y Juan Mari Brás, a quienes no se les permitió tomar los exámenes finales en esos días. Aunque el Fiscal Federal Phillip Herrick declaró que arriar la bandera americana no es delito federal, a pesar de que una comisión de estudiantes visitó al Rector con cinco mil ciento diecinueve firmas solicitando que se readmitiera a los suspendidos; y por encima de las protestas de algunos profesores, los estudiantes permanecieron “expulsados definitivamente de la Universidad”. 

El caso judicial tardó meses en decidirse, pero entretanto, los estudiantes suspendidos volverían a participar en la segunda etapa del conflicto universitario que también surgió por una negativa del Rector.

Fragmento del relato sobre la huelga universitaria de 1948 de Ivonne Acosta en el libro La Mordaza 

Bye, bye Pesquera

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

La salida de Héctor Pesquera de secretario del Departamento de Seguridad puede representar un aspecto positivo para que por fin comience a progresar la reforma de la Policía, coincidieron en señalar dos activistas de los derechos civiles a CLARIDAD.

El director ejecutivo de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, siglas en inglés), capítulo de Puerto Rico, licenciado William Ramírez Hernández atribuyó a Pesquera haber sido un obstáculo para la reforma de la Policía. En primer lugar, por su actitud para con los mismos miembros del cuerpo: “Si tú tienes una Policía que desde el punto de vista laboral no es tratada bien, no te va a responder a una reforma. A eso sumamos que Pesquera nunca ha creído en la reforma, no ha sido cooperador cuando se hacen los señalamientos ni los reconoce. Creo que con su salida, la reforma podría comenzar a ver un poquito de luz porque no hay el obstáculo que ha habido, que es él”.

Además de señalar a Pesquera como un obstáculo para la reforma, Ramírez Hernández expresó que ACLU no cree que el Departamento Sombrilla de Seguridad sea un organismo que funcione. “Esa idea de que puede haber una persona “Superman” a cargo de todos los departamentos de seguridad se ha demostrado que no funciona. Ahora mismo, cuando hablamos de la reforma, yo veo a Pesquera como jefe de la Policía, no lo veo como director de un departamento de seguridad sombrilla”. El Departamento Sombrilla de Seguridad incluye a la Policía, Ciencias Forenses, Cuerpo de Bomberos, Sistema de Emergencia 911, Manejo de Emergencias y Administración de Desastres y el Cuerpo de Emergencias Médicas e Investigaciones Especiales.

Ramírez coincide con la idea del presidente de la Cámara de Representantes de que es tiempo de revisar esa estructura. Johnny Méndez declaró tras la salida de Pesquera que la Legislatura revaluará el departamento sombrilla. “ACLU le da la bienvenida a que revisen el error que cometieron cuando se creó esta superagencia. No existe un secretario que pueda tener todos esos conocimientos. Pesquera ha sido un obstáculo para la reforma porque ni cree en la reforma, ni acepta cuando se le critica dónde no está funcionando la Policía. Los mismos policías no lo quieren allí y lo ven como un obstáculo a sus derechos laborales. ACLU está consciente de eso”.

Por su parte, ante la renuncia de Pesquera, la directora ejecutiva de Kilométro Cero Mari Mari Narváez expresó que es positivo que finalmente haya salido. “Lamentablemente fue una salida bien tardía. Estuvo a cargo de la emergencia de seguridad después del huracán, y eso no lo vamos a olvidar nunca. Debería rendir cuentas por toda esa negligencia crasa que exhibió. Más allá del huracán, la crisis de seguridad, el Departamento de Seguridad, ha sido un fracaso que ha afectado la reforma. Lo dice el monitor de la Policía y otros que han examinado la situación”.

Sobre el comportamiento de la Policía, adjudicó a Pesquera haber empeorado una situación que es sistémica, de una cultura que hay que transformar. “Pesquera nunca apoyó la reforma de la Policía, nunca fue creyente de la necesidad de una reforma. Espero que la persona que nombren, por lo menos, pueda demostrar un compromiso institucional con la transformación de la Policía y sea una respetuosa de los derechos ciudadanos y de la profesionalización de la Policía de Puerto Rico”. 

Mari Narváez planteó que la persona que se designe debe tener un concepto moderno de lo que es una policía. Advirtió de que mientras se siga nombrando personas que vean ese cuerpo como uno militarizado, como un asunto de “ley y orden”, con un acercamiento hacia la seguridad que se centra en las armas, en gastar dinero y recursos, en adiestrar para la represión, en reprimir derechos y para la discriminación —según clase social y el color de piel—, no habrá cambio.

“Hay que romper con esos patrones, hay que tener una persona que sepa que tiene que ser una Policía respetuosa de las desigualdades, de los derechos de las personas. Una Policía que pueda eventualmente ser más comunitaria, que se reconozca como uno más de esa comunidad, no como una persona con exceso de poder sobre otro, sino como un funcionario que puede trabajar junto con las comunidades para lograr una mejor calidad de vida”.

Ante la expectativa de cuál será el comportamiento de la Policía con la salida de Pesquera la víspera del 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, y tras la fuerte represión desplegada por el cuerpo policíaco contra los ciudadanos que han participado en las manifestaciones en los dos últimos años, los entrevistados reaccionaron: 

“ACLU está consciente de la razón que asiste a los policías al denunciar y exigir el respeto de sus derechos como trabajadores. Esperamos que también la Policía entienda que cuando ellos dicen algo y buscan justicia y el pueblo los respalda, deben respaldar al pueblo cuando se tira a la calle a protestar lo que ellos protestan”, propuso Ramírez Hernández.

Mientras, Mari Narváez declaró: Esperamos que este año se haya tomado nota sobre lo acontecido en los dos últimos años —aunque no tengo muchas esperanzas, ni tengo porqué tenerlas — pero que la salida de Pesquera signifique que podamos tener un primero de mayo sin violencia policiaca, sin arrestos masivos y discriminatorios contra jóvenes estudiantes. Que no haya agresiones indiscriminadas, que no tengamos que ver que a la gente que en general se manifiesta pacíficamente les corten el paso. La gente tiene derecho a transitar por las calles. Esperamos que tenga un efecto concreto en cómo la Policía maneja las protestas del primero de mayo y las otras que pueda haber”.

Escuelas chárter: Un desastre para la educación especial

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

gvzaquezlopez@claridadpuertorico.com

Una gran cantidad de madres, padres, maestros y comunidades escolares en general, han rechazado contundentemente el modelo privatizador que representa la escuelas chárter. Lo demuestra el hecho de que varias escuelas (hasta el momento 14 de 30) ya han retirado sus propuestas para implementar los cambios en el modelo administrativo de sus respectivos planteles. Esto, luego de que el Departamento de Educación (DE) anunciara la posibilidad de que para el próximo semestre 30 planteles serían convertidos en escuelas alianza o chárter. 

Las razones para ofrecer resistencia son diversas; sin embargo, la razón fundamental para oponerse a la privatización es que una gran mayoría de los estudiantes de estas escuelas pertenece al Programa de Educación Especial. 

Aunque el modelo chárter propone la creación de escuelas especializadas en deportes, ciencias o matemáticas — lo que puede sonar ideal de primera intención— se deben considerar y cuestionar las consecuencias que tendría este cambio para los estudiantes que se benefician de los servicios del Programa de Educación Especial y la importancia que para ellos tienen estos servicios, especialmente para los niños en grados elementales. 

La semana pasada, Eva Ayala cuestionó durante una entrevista con este medio qué sucederá con los niños de educación especial que no puedan competir en esas disciplinas (deportes, ciencias o matemáticas). Además, reclamó el que se quiera encajonar a los estudiantes de Educación Especial dentro de los mismos parámetros del resto de los estudiantes, lo que en conclusión sería discriminar contra esa población y segregarla.

Para esta edición y con motivos de resaltar la importancia que representan los servicios de Educación Especial (EE) para los niños y las niñas de nuestro país que se benefician de estos, CLARIDAD conversó con la maestra en la Escuela Ramón Marín Solá, en Guaynabo, Verónica Betancourt. 

“El maestro de escuela elemental es la base de los y las estudiantes. Como maestra de Educación Especial yo tengo que crearles confianza en sí mismos. Trabajar la autoestima es primordial, pues a veces vienen trastocados por equis situación que les hace pensar que no van a poder logra ciertas cosas. Mi propósito es enseñarles a que tengan unas herramientas para que dispongan de ellas en el futuro”, dijo Betancourt quien ha sido maestra de Educación Especial para el Departamento de Educación por 19 años.

La transición a la escuela intermedia es un proceso bien difícil para muchos de los estudiantes de educación especial y es una de las razones para que haya tanta deserción escolar durante esa etapa, explicó. Una vez el estudiante pasa a la escuela intermedia no cuenta con el mismo apoyo que tenía en la escuela elemental y muchos de ellos, por miedo a que se burlen, no quieren ir a un salón recurso o no quieren que el maestro los identifique. 

“En la intermedia, muchos de los servicios de las terapias no los hay, lo que provoca que mis estudiantes bajen su nivel porque no tienen esa continuidad del servicio. Eso causa que la tasa de deserción en intermedia sea mayor. El maestro de ese nivel tiene a veces ocho y diez grupos, pero pienso que, a pesar de estas y otras dificultades, deben ser más sensibles y más a tono con el estudiante de educación especial”. 

Betancourt, explicó que aunque a nivel elemental los estudiantes de Educación Especial ya han recibido unas herramientas para ser más independientes, todavía hay cosas que les falta al llegar a la intermedia. 

Ante esto destacó la importancia de los cursos prevocacionales en las escuelas intermedias, que, sin embargo, están siendo eliminados. Concluyó que si además de esto el maestro de intermedia no le muestra apoyo al estudiante y no hay una continuidad en los servicios de educación especial, muy probablemente el estudiante terminará desertando la escuela. “Si a mí el maestro de intermedia no me tiene enamorado de la educación, yo no voy a llegar escuela superior jamás”, dijo Betancourt en voz que imitaba la de un estudiante. 

“Tenemos, como yo le digo a mis papás, que darle las herramientas que necesitan, por ejemplo: que sepan decir cómo se llaman, cuál es su número de teléfono y dirección, que sepan su fecha de nacimiento y a quién llamar en caso de una emergencia, que puedan llenar una solicitud de empleo”. 

El Programa de Educación Especial propone hacerle justicia a una población infantil que requiere de apoyos significativos para afrontar los retos que le impone la sociedad.  Es imperativo que escuchemos y apoyemos las voces de las madres, padres, maestros y comunidades escolares que exigen para sus hijos la oportunidad de vivir una vida plena. Que sin discrímenes, todos los niños y niñas reciban una educación gratuita y digna.

La marcha del sol

Por la Redacción/CLARIDAD

Una verdadera reforma energética que impulse un modelo de autosuficiencia energética y un rechazo a que la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) continúe con el uso de combustibles fósiles, es el reclamó que impulsa la llamada Marcha del Sol, a celebrarse el próximo domingo 21 de abril en el pueblo de Adjuntas. La actividad es patrocinada por múltiples sectores de la comunidad adjunteña, grupos nacionales, personalidades internacionales y el reconocido proyecto Casa Pueblo de Adjunta.

“El apagón durante meses causó mucho sufrimiento, muertes y pérdidas económicas. Y todavía los responsables de ofrecerle un sistema energético de avanzada al País pretenden seguir utilizando petróleo, carbón y gas natural que no tenemos, que contaminan y nos hacen consumidores dependientes y vulnerables”, recordó Alexis Massol, Premio Internacional Goldman del Ambiente, en comunicado de prensa donde se dio a conocer de la marcha. 

En relación a las palabras del fundador de Casa Pueblo, hay que traer a la atención que el movimiento por un cambio en la generación de energía eléctrica cobró auge a raíz de la experiencia del huracán María en septiembre de 2017. Tras el colapso del sistema el gobierno de Ricardo Rosselló se ha encaminado a la privatización de la AEE y aumentar el uso de los combustibles fósiles. 

“Metas de energía renovable en leyes previas no han cambiado nada, el costo de la electricidad es alto y no hay seguridad energética ante eventos naturales como el huracán María. Por eso celebramos la Marcha del Sol, que saldrá desde Casa Pueblo para reclamar que, desde la base comunitaria, se levante la insurrección energética por la resurrección del Planeta, atendiendo con acciones la agresión principal que enfrenta la Humanidad, que es el calentamiento global y el cambio climático”, añadió Arturo Massol Deyá, director Asociado de Casa Pueblo. 

Con la celebración de la marcha, Casa Pueblo adelantó que dará a conocer un nuevo mega proyecto de generación y distribución energética comunitaria que reclamó, cambiará los paradigmas en Puerto Rico. Se presentará la estructura organizativa, diseño, manejo, costos, beneficios y propósitos con la participación de Alex Honnold, recién galardonado Premio Oscar por mejor documental [Free Solo]. 

Esta nueva iniciativa de Casa Pueblo se desarrolla en concertación con la fundación, Honnold, Empowered by Light, con base en San Francisco, la empresa emergente de carros eléctricos Rivian y la comunidad como modelo de transformación hacia Adjuntas Pueblo Solar. Según se indicó el modelo busca reducir el costo energético, activación económica, construir resiliencia y a su vez levantar un fondo verde permanente para continuar el desarrollo del pueblo con independencia energética. El proyecto cuenta con la participación activa de comerciantes del pueblo, grupos cívicos, organizaciones de servicios de salud y otros. 

Como parte de las actividades del día, habrán exhibiciones y talleres educativos de energía solar desde las 10:00 de la mañana en Casa Pueblo. A las 9:00 se presentará en el Cine Solar el documental Free Solo, con un periodo de preguntas e intercambio con su protagonista Alex Honnold. Además el primer del documental realizado por el CineSolar, Nuestra Insurrección Energética, mientras las compañías de teatro Y no había luz y Agua, Sol y Sereno participarán de las actividades culturales. La Orquesta Nacional Criolla Mapeyé, José Nogueras y trovadores participarán el domingo 21, en celebración del Día del Planeta Tierra.

La actividad coincide con la celebración del 39 aniversario de Casa Pueblo y la presentación del libro, Cultivando Esperanzas, una reflexión de la autogestión comunitaria escrito por Alexis Massol González. 

“La publicación de este libro llega en momentos críticos donde existe la necesidad de encontrar contestaciones a la grave crisis que enfrentamos con modelos alternos y rutas claras de cambio por un mejor porvenir”, expresó su autor.

Casa Pueblo, opera con energía solar desde el 1999, ha realizado más de 150 proyectos de energía solar en la zona urbana y rural de Adjuntas tras el huracán María. Entre otros, 60 casas en comunidades, cinco colmados, dos ferreterías, dos restaurantes, una barbería, 54 neveras solares instaladas en la ruralía y 14,000 lámparas que operan con el sol. Además, el hogar de envejecientes La Misericordia, el parque de bomberos y emergencias médicas. Otras organizaciones y personas individuales hacen lo mismo en Adjuntas y en todo Puerto Rico.

La penúltima mentora

Por Manuel de J. González/CLARIDAD

El nombre de Julia Keleher seguirá en las primeras planas durante las próximas semanas y tal vez meses asociado con la corrupción mientras se desarrolla la investigación criminal que está en proceso. Pero más que el traqueteo de fondos públicos, lo más importante es que señora representa el retorno de aquellos personajes que, tras la invasión militar, pretendieron “civilizar” a los puertorriqueños controlando el sistema educativo. Entre Keleher y Martin Brumbaugh, el primero de aquellos enviados imperiales, hay un lapso de 117 años, pero la visión es la misma. 

Someone had to be the adult in the room.”  Esta frase la soltó Keleher apenas unos días después de haber abandonado nuestro país a la carrera, luego de su “renuncia” como Secretaria de Educación. Hablaba en un simposio de una importante universidad estadounidense (Yale) y, tras alabar su desempeño y lamentar haber tomado decisiones difíciles, quiso justificarse. 

La frase es bastante común en el idioma inglés. Se refiere a la persona débil o indecisa que no se atreve a tomar decisiones importantes. Es necesario, entonces, que otro las tome en su lugar. Ante los pusilánimes que ocupan el salón, incapaces de actuar, aparece el “adulto” listo para guiarlos hacia el cambio. 

El mensaje de Keleher destila prepotencia y un enorme desprecio hacia a los puertorriqueños, pero, sobre todo, mucho racismo. En el ambiente sonrosado de una universidad de la Ivy League – que de ordinario produce las figuras que dirigen la economía y la política de Estados Unidos – la exsecretaria habla como aquellos oficiales británicos enviados a la India o a África a llevar la “civilización” a fuerza de latigazos. Dado que los puertorriqueños somos incapaces de comportarnos como adultos, tuvo que venir ella desde Pennsylvania a tomar las decisiones difíciles. 

¿Cómo es posible que el gobierno de Puerto Rico haya colocado el sistema educativo puertorriqueño en las manos de alguien que porta esa mentalidad? Según señalé antes, gringos como ella, que venían a “educarnos” inundándonos con su racismo, tuvimos de sobra en el pasado. A Brumbaugh, quien llegó en 1900 a montar un sistema educativo a la medida de ellos, en inglés y jurando la bandera todas las mañanas, le siguieron Lindsay, Falkner, Dexter, Bainter y Miller. Este último llegó al extremo de pretender reescribir nuestra historia preparando el libro de texto con el que debíamos aprenderla. Pero todos esos “salvadores” que, como los británicos en África llegaban con la pluma y el látigo, fueron enviados por distintos presidentes de Estados Unidos. A pesar del título de ‘Comisionado de Educación” no eran otra cosa que el típico funcionario imperial enviado a la colonia a abrirle camino al capital. En el caso de Keleher, quien la seleccionó fue un gobernador electo por los puertorriqueños. 

Esa selección dramatiza cuán enraizado está en nuestro país el sentimiento de inferioridad del colonizado que tan bien describieron Franz Fanon y Albert Memi. Para modernizarnos teníamos que encomendarnos a esta “experta” traída Pennsylvania que, curiosamente, es el mismo lugar desde donde vino Brumbaugh. Como su antecesor, Keleher quiso comenzar en cero, desmantelando el sistema que con tanto esfuerzo se había levantado a lo largo de décadas. Hasta el programa de escuelas Montessori, alabado por padres y estudiantes, estuvo a punto de caer bajo el machete de esta “educadora” llegada del norte. 

Según las investigaciones de periodistas puertorriqueños, además de pretender desmantelar a porrazos el sistema educativo que teníamos, la gestión de Keleher chapoteó en medio de un festín de contratos que benefició a un grupo de protegidos, pero ese no es el principal daño que esta señora ha provocado. Los cambios positivos en Educación no fueron tales, limitándose a impulsar las desprestigiadas “chárter” y los “vales educativos”, que llevan décadas en el tintero de la familia Rosselló. En el proceso cerró decenas de escuelas y dejó a múltiples comunidades sin la institución más importante para su desarrollo. 

Tal vez dentro de un año la veamos desfilar hacia alguna institución carcelaria o convertida en testigo de cargos contra Elías Sánchez Sifonte y los contratistas que benefició, pero ese desenlace no servirá para recomponer el vital sistema educativo que esta señora agredió durante dos años, mientras su empleador tocaba el arpa en Fortaleza. Ninguna de las acciones de esta señora, ya fuere desmantelando el sistema educativo o engordando sus cuentas de banco a fuerza de contratos fatulos, fue tímidamente investigado a lo largo de sus dos años en el cargo. Todo lo contrario, se le proyectaba como la estrella de una administración de gobierno absolutamente carente de brillo. 

Para colmo, luego de anunciarse su salida de Educación pretendieron dejarla cobrando los $20 mil mensuales manteniéndola como “asesora”. Hasta se habló de enviarla a Culebra en una especie de vacaciones permanentes súper bien pagas en una isla que apenas tiene una escuela. Afortunadamente el buen trabajo de algunos periodistas sacó a flote la corrupción, forzando su renuncia total. Este esfuerzo por mantenerla cobrando una vez sale de Educación huele a encubrimiento o a un intento por mantenerla amarrada mientras la investigación criminal se desarrolla. 

Falta mucho por conocer en torno a nuestra más reciente “Comisionada”. Mientras tanto ella se fue a Yale a lanzar desde allá el insulto que aprendió de sus antepasados en el cargo. Ahora la conocemos mejor.