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EDITORIAL:Una “reforma” deformada

 

Desde que se estableció en 2013 el acuerdo para implantar en Puerto Rico la llamada Reforma de la Policía, la iniciativa fue bienvenida con cautela por los defensores de los derechos humanos en nuestro país. Nadie que conozca de cerca la trayectoria nefasta de la Policía de Puerto Rico podía hacerse de ilusiones sobre sus resultados.  Después de todo- aunque con varias décadas de distancia- esta es la misma Policía que produjo “monstruos” como Alejo Maldonado,  y Ángel Luis Pérez Casillas quienes,  bajo el manto de su autoridad como oficiales de alto rango de la uniformada, ordenaron los más bárbaros atropellos y hasta asesinatos contra ciudadanos inocentes. 

El acuerdo de entendimiento para la Reforma se firmó con el fin de transar una demanda que había interpuesto el propio Departamento de Justicia de Estados Unidos en el 2012 contra la Policía de Puerto Rico, por sus sostenidas violaciones a los derechos civiles y humanos  en la Isla. Bajo el acuerdo, que es supervisado por el Tribunal Federal en San Juan, se nombró a un oficial con el propósito de monitorear el cumplimiento con las estipulaciones del acuerdo, según lo interprete el tribunal. Dichas estipulaciones incluyen el adiestramiento profesional de la fuerza policíaca, en múltiples áreas de la conducta y del manejo y solución de problemas, para evitar la violación de los derechos civiles y humanos en la interacción de agentes de la Policía con la ciudadanía.   

El primer monitor de cumplimiento nombrado en 2013 apenas duró un año en la posición. Luego se nombró al coronel retirado de las Fuerzas Armadas, Arnaldo Claudio, quien llevaba seis (6) años en la posición hasta que anunció su retiro súbitamente hace unas semanas, e hizo unas denuncias fuertes en torno a dicho proceso. En sus expresiones públicas a su salida del puesto, Claudio aludió a “despilfarro de dinero” por parte del Gobierno de Puerto Rico y a “conflictos de interés que no aclaró”. Ahora, ya sabemos a lo que el señor Claudio se refería en sus denuncias: a un innecesario contrato millonario con el Bufete McConnel Valdés para que represente a la Policía en esta fase de cumplimiento. En este bufete es socio el padre del Juez Gustavo Gelpí,  supervisor del proceso de Reforma Policíaca en el Tribunal Federal. 

No existe justificación para el contrato con este bufete, el cual añade una capa más de burocracia a un proceso de por sí lento y burocrático. Tampoco existe justificación para que se torne adversativo y litigioso un proceso que precisa negociación y mediación para obtener el resultado deseado: que la Policía experimente una mejoría en el cumplimiento de su función como garante de la protección y seguridad de la ciudadanía.  Después de todo, así debe ser para beneficio de toda la sociedad. 

Por lo tanto, la salida del coronel Claudio representa un rudo golpe para la agenda a favor de los derechos civiles y humanos en Puerto Rico,  y para la propia Policía tan necesitada de mejoramiento. No solo significa un retraso innecesario en el proceso de cumplimiento, sino también confirma la falta de compromiso del gobierno de Puerto Rico con la transparencia y con el logro de los cambios fundamentales que un proceso como este debe entrañar. 

El Negociado de Seguridad Pública y la Policía de Puerto Rico tienen la obligación legal de cumplir con este acuerdo, o pagar las consecuencias de no hacerlo. El Juez Gustavo Gelpí del Tribunal Federal tiene la obligación de supervisar estrictamente dicho cumplimiento o, de lo contrario, imponer las sanciones que correspondan. Los ciudadanos y sus organizaciones representativas, en nuestro caso, el Capítulo de Puerto Rico de la Unión Nacional de Libertades Civiles ( ACLU, por su siglas en inglés) y demás organizaciones que defienden a nuestra gente de la brutalidad y abusos de la Policía, tienen la obligación de seguir denunciando toda violación o atropello que se cometa por las fuerzas policíacas,  y reclamando, ante todos los foros e instancias correspondientes, el respeto por la vida, la integridad, la dignidad y la seguridad de todos los puertorriqueños y puertorriqueñas.

No constituye un buen ejemplo que la primera acción del bufete McConnel Valdés, en representación de la Policía de Puerto Rico en esta controversia, sea la de esconder o dilatar la entrega de la documentación que le ha requerido la Oficina del Monitor. Si todo estuviera en orden, y Gobierno y Policía se propusieran cumplir fielmente con la llamada Reforma Policíaca, no debería haber espacio para tácticas dilatorias. Una “reforma” deformada no le sirve bien a ninguna de las partes y abre la puerta al recrudecimiento de tensiones y hostilidades largamente contenidas. 

Un política pública con doble vara

Por Giancarlo Vázquez/CLARIDAD 

gvazquez@claridadpuertorico.com

A medida que se han cerrado escuelas durante los pasados 3 años, el Departamento de transportación y Obras Públicas (DTOP) ya ha entregado 23 contratos de arrendamiento de escuelas por $1.00 a entidades como Fountain Christian Bilingual School, del pastor Otoniel Font. 

Aunque el 9 de mayo de 2017 se firmó la Orden Ejecutiva 2017-032 para crear un Subcomité Interagencial encargado de evaluar el traspaso de escuelas en desuso, es el DTOP la agencia encargada de los planteles y quien tiene la última palabra sobre los contratos de arrendamiento. 

El organismo, adscrito al Comité de Evaluación y Disposición de Bienes Inmuebles, está integrado por un funcionario del DTOP, el Departamento de Educación, la Autoridad de Edificios Públicos, la Autoridad para Alianzas Público-Privadas y la Oficina para el Desarrollo Socioeconómico.

Dicho subcomité se creó bajo las expectativas de traspasar los planteles a municipios y entidades que promuevan el desarrollo comunitario y económico de la Isla. Al menos, así fue como se le vendió a los medios y, por ende, al pueblo. 

En una nota publicada el 9 de mayo, el diario Metro cita a Ricardo Rosselló, de declaraciones escritas:

“La política pública del Gobierno es que se establezcan centros de atención para personas sin hogar, albergues para animales abandonados, centros de rescate y tratamiento para personas drogodependientes, talleres de terapias o tutorías para niños y jóvenes, refugios para mujeres, niños o ancianos víctimas de maltrato, e incubadoras de microempresas comunitarias, entre otros proyectos de apoyo para la comunidad”.

Es preciso recordar que el papel aguanta lo que sea.

Dentro de este contexto, tan recientemente como el martes de la semana pasada, se denegó la transferencia del Teatro Paradise, ubicado en la avenida Ponce de León, a la Junta Comunitaria de Río Piedras (JC). 

En abril del 2017, el representante Juan Oscar Morales presentó la Resolución Conjunta 148 para ordenar al Comité de Evaluación y Disposición de Propiedades Inmuebles evaluar la transferencia del Teatro Paradise a la JC por el precio nominal de $1.00. Esto luego de una ardua lucha que comenzó en 2001, cuando el teatro se vio amenazado por la construcción del Tren Urbano.

Desde entonces, la comunidad ha intentado rescatar el Paradise. Por aquellos días la organización sin fines de lucro recibió el apoyo del DTOP, que se comprometió con ella a restaurar el espacio; pero “el proyecto se hizo sal y agua y el dinero que le fue asignado a Obras Públicas desapareció”, según dijo a CLARIDAD Zenia E. González Clemente, presidenta de la Junta Comunitaria. 

En el mismo artículo, publicado a principios del año en curso, González añadió que posteriormente acudieron a la Autoridad de Carreteras (AC) para presentarles el proyecto. La respuesta por parte de la agencia/corporación fue que “las estructuras de las corporaciones públicas no se podían dar, no se podían ceder”.

(Puede ver el artículo antes citado: “A rescatar el cine Paradise en la versión web de Claridad)

En 2015, el Cambridge Technical Institute (CTI) se ubicó en el edificio que está junto al Paradise. La escuela técnica abrió una pared del teatro contigua a su edificio para utilizar el espacio de estacionamiento. A pesar de las multas que le ha impuesto la administración municipal, CTI continúa usándolo hasta el día de hoy. 

La AC llegó a un acuerdo con el CTI para que pagara $400 mensuales. Sin embargo, se desconoce la existencia de los permisos otorgados al CTI para hacer uso legal del espacio y del supuesto contrato otorgado por el DTOP. 

“Las veces que hemos solicitado los documentos, no aparecen o están en otro lado. Yo por lo menos no los he visto”, dijo Ricardo Cobián.

“Les están alquilando por $400, violando la reglamentación vigente para hacer un estacionamiento”, añadió refiriéndose al DTOP y cuestionando las acciones de esta agencia. 

La presidenta de la JC, cuestionó en El Nuevo Día: “¿Por qué la negativa a (dar) una propiedad en ruinas, que lleva más de 30 años cerrada, y que la comunidad quiere convertirlo en algo bueno?

La Resolución Conjunta de transferencia del cine Paradise a la comunidad fue aprobada por decisión unánime el pasado 3 de febrero, pero fue denegada por el Comité de Evaluación y Disposición de Bienes Inmuebles el 1 de marzo. La razón ofrecida por el comité evaluador fue que “lo solicitado en la resolución va en contra de la política pública establecida en la Ley 26”. 

En el Artículo 5.07, la ley exige que la disposición de bienes se haga por su justo valor en el mercado. El estatuto establece que ese comité también puede disponer de los bienes inmuebles “velando por la utilización de la propiedad para el beneficio del interés público”.

Cobián rechazó estas razones y las describió como banales y frívolas, considerando, entre otras cosas, que las mismas contrastan con los contratos que el DTOP ha otorgado a entidades privadas, como lo es el caso de Cambridge. 

Considerando estos argumentos, que la RC avaló por decisión unánime, y a base de las prioridades que tiene la actual administración, surge la sospecha de que haya intereses influyendo en la transferencia del Paradise o la posibilidad de que se estén dando negociaciones para la compra del lugar por parte del CTI. 

En una reunión que sostuvieron la Junta Comunitaria y el Fideicomiso para el Desarrollo de  Río Piedras (FDRP) se acordó continuar insistiendo y denunciándolo públicamente. Los legisladores y JC ya han pedido al comité evaluador reconsiderar el proyecto. 

Otra opción sería someter la RC a través del FDRP. En ese caso, una de las razones por la que el comité evaluador podría reconsiderar el proyecto es que por ser el Fideicomiso una entidad creada por ley, está autorizado a recibir propiedades del gobierno sin tener que pagar por el inmueble. 

Pero aun así, de pasar el proyecto a través del FDRP, queda sobre la mesa la pregunta de qué pasará en el caso de las comunidades que quieran emprender proyectos similares, pero no cuenten con un fideicomiso, ¿no se les  cederá ninguna propiedad del Gobierno por un dólar o libre de costo? ¿Es esa la política pública que busca apoyar a las comunidades?

Los drones se suman a todo lo demás

 

Por Manuel de J. González/CLARIDAD

El diccionario de Real Academia Española ya tiene una definición para “dron”, pero no es la que se usa en Puerto Rico desde tiempos inmemoriales, sino que se refiere a la “avión no tripulado” que la tecnología moderna ha convertido en objeto común. Para encontrar nuestra definición hay que ir al Tesoro Lexicográfico del español de Puerto Rico. Nuestro “dron”, palabra que adoptamos del inglés “drum”, es allí un “tambor de acero o plástico para envasar líquidos”. 

Pero los drones que han estado en las noticias de Puerto Rico durante los últimos días no son los que en nuestros hogares se usan para poner basura, sino unos parecidos que vemos todos los días en las carreteras del país para avisarnos de alguna construcción o de un gran boquete. Son objetos de color llamativo y sin fondo y esas dos características ya nos dicen algo. 

Lo que Puerto Rico conoció la pasada semana – justo cuando arreciaba la noticia de que la Junta de Control Fiscal ha ordenado que, efectivo ya, se le haga un recorte de hasta 25% en los ingresos de nuestros pensionados – es que el Gobierno había pagado drones a $500 por unidad, ocho veces más caro de lo ordinario. En medio de tanto problema, un desperdicio de $300 mil por parte del Gobierno, que fue la suma utilizada para la compra de los drones, parece un asunto de poca monta, pero el tema sirve muy bien para ilustrar el modus operandi de la corrupción pública. 

En primer lugar, el beneficiado con el sobreprecio es un amigo del alma y, más importante aún, un contribuyente a las finanzas del partido del gobernador. Es el mismo patrón que se utiliza para otorgar contratos millonarios, ya fuere para “asesoría” o para las obras públicas. En segundo lugar, la explicación que públicamente dio el gobernador Ricardo Rosselló para justificar la compra es que los drones se adquirieron en medio de una “emergencia” y en esos casos, nos quiere decir, no se repara en el precio. Pero resulta que la emergencia en cuestión, el susodicho huracán María, ya tenía un año de viejo cuando se compraron los drones. Como tercera explicación dijo que se habían pagado con “fondos federales”, implicando que como no era dinero nuestro no había que preocuparse por el precio. 

Esta “explicación”, que ofende tanto como el malgasto mismo porque supone que los que la escuchan son estúpidos, se parece mucho a la que dio la senadora Evelyn Vázquez cuando se conoció la otorgación de contratos legislativos a su “padrino” del alma para que éste, a su vez, empleara a su querido marido. Los contratos no los otorgó ella, sino “la Legislatura”, afirmó. Y en cuanto a la contratación de su marido es algo que debe explicar el dueño de la empresa contratada, es decir, su padrino, no ella. 

¿A dónde van a llegar estos nuevos escándalos? ¿Acaso alguien va a investigar y a adjudicar responsabilidades? El asuntito de los drones a sobreprecio y los contratos apadrinados se suma a los otros conocidos hasta ahora que van pasando lentamente al olvido sin que nadie responda. Como hemos dicho antes, la palabra que mejor describe la gestión pública puertorriqueña de los últimos años es impunidad. 

¿Tendremos que depender otra vez de que el FBI “nos haga justicia”? Desde hace algunos meses el jefe de ese cuerpo policíaco en Puerto Rico, Douglas Leff, (quien, como casi todos ellos, disfruta mucho pavonearse ante la prensa) anda diciendo que su oficina investiga los contratos “fantasmas” de la Legislatura y es muy probable que pronto aparezcan con algún arresto. Hasta ahora han hablado mucho sin que nada llegue, pero sería lógico esperar que durante lo que resta del 2019, que es año preelectoral, se produzcan arrestos. 

La orden para que el FBI actúe vendrá desde Washington y no precisamente porque quieran atacar la corrupción de verdad. Los arrestos llegarán porque el presidente Donald Trump necesita darle alguna justificación a su cadena de tuits sobre Puerto Rico. 

Durante los últimos meses Trump ha encontrado en Puerto Rico un tema para mantener contentos a sus seguidores. Ya no puede decir más cosas sobre los mexicanos, a quienes ha tildado de delincuentes y violadores, ni sobre los chinos con quien pelea a diario. Agotado esos temas, nació su interés por los puertorriqueños, a quienes pinta como una partida de vividores. Además de ponernos ese sello, ha echado mucha chispa contra el “gobierno corrupto” que tenemos.

Que Trump le impute corrupción a alguien suena raro porque él tal vez sea el magnate más corrupto de la historia reciente de Estados Unidos, pero ahora está en el poder y utiliza con descaro las instituciones públicas para adelantar sus caprichos. Ya colocó en el Departamento de Justicia, la agencia matriz del FBI a un peón que le responde, William Barr, quien parece operar con la misma desfachatez de su jefe. Nadie debe sorprenderse de que según se vaya acercando la fecha de las próximas elecciones las tropas del FBI entren en acción para atacar la corrupción de Puerto Rico. 

No sé si procesarán al agraciado en la compra de drones o atenderán el asunto de los contratos fantasmas de Evelyn Vázquez. Esos son pequeños asuntos de un tema mucho más vasto. Está, por ejemplo, la Autoridad de Energía Eléctrica con los contratos que empezaron con la ahora lejana Whitefish, y también el campo fértil de los billones de dólares repartidos desde el Departamento de Educación. En esas dos entidades, más la Legislatura, hay carne de sobra para justificar los tuits de Trump. 

“Con la salida de Claudio se retrasará la reforma”

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

El director ejecutivo del Capítulo de Puerto Rico de la Unión Americana de Derechos Civiles (ACLU, siglas en inglés) licenciado William Ramírez censuró la falta de transparencia del Gobierno respecto a las denuncias hechas por el Monitor para la Reforma de la Policía coronel Arnaldo Claudio de que cerraba su oficina por el despilfarro de dinero público.

Hace una semana, en declaraciones a varios medios de Prensa, el coronel Claudio dio a conocer que cerraba la oficina de la Reforma Policíaca, al tiempo que reveló y expresó su molestia por el contrato concedido al bufete McConnell Valdés para representar al Gobierno en los trabajos de la reforma de la Policía. Claudio dio a conocer también que en este bufete trabaja el padre del juez presidente del Tribunal de Estados Unidos en Puerto Rico Gustavo Gelpí, quien es el juez que preside el proceso de la reforma de la Policía de Puerto Rico.

Aun cuando el contrato al bufete McConnell Valdés fue concedido en diciembre de 2018 por la cantidad de $560 mil (hasta el 30 de junio de 2019), fuentes de entero crédito revelaron a CLARIDAD que el contrato fue extendido por la cantidad de $3.5 millones. Al día de hoy, en la página de la Oficina del Contralor se encuentra el contrato concedido en diciembre de 2018; pero no su extensión. Los abogados de McConnell que atienden la reforma son: la exfiscal federal María Domínguez, Javier Micheo y Arturo Solá. Según el contrato, quien único puede prescindir de este por parte del Gobierno es la Oficina de la Gobernación. Esto contrasta con las declaraciones públicas de la secretaria del Departamento de Justicia (DJ) Wanda Vázquez de que el departamento cedió el caso. Otras fuentes afirman a CLARIDAD que fue que se lo quitaron.

En entrevista respecto a quién le competiría investigar las denuncias del coronel Claudio, el director ejecutivo de ACLU licenciado Ramírez afirmó que “eso es lo que queremos saber. Aquí no hay transparencia. Yo supongo que quien podría estar a cargo —se refiere a la reforma— podría ser el mismo Departamento de Justicia”.

ACLU de Puerto Rico fue la organización que originó las denuncias que llevaron a la sindicatura de la Policía. En vista de la experiencia de esta organización en otras ciudades en E.E.U.U. en procesos de reforma policíaca, a preguntas de este semanario, Ramírez señaló que es inusual que si se contrata a un bufete privado para unirse al Departamento de Justicia, sean los abogados del bufete de la práctica privada quienes firmen el documento. Afirmó que desde que McConnell está en la reforma, ese departamento, de ninguna manera, firma los documentos. Además reparó en que en estos momentos la reforma no se trata de litigación, sino de velar por que la Policía cumpla con los acuerdos.

Arnaldo Claudio

Ramírez también reparó en que con la salida de Claudio se retrasará la reforma. El licenciado reconoció que cuando Claudio fue nombrado monitor, la ACLU se opuso por entender que si las denuncias contra la Policía de Puerto Rico eran que esta actuaba como un cuerpo militar que violaba derechos, cómo entonces se iba a traer a un militar para su reforma. Atribuyó al coronel Claudio incluir a la ACLU en el proceso cuando nadie en la Policía lo hacía, y afirmó que a este le tomó cuatro años lograr alguna confianza con la misma Policía. Llamó la atención a que tras las denuncias del monitor Claudio, a la persona que ocupe su puesto le va a tomar tiempo congraciarse con la Policía. 

Explicó que aunque sí se ven cuáles son los cambios y las mejoras de la PPR, hay que señalar que cuando se comenzó hablar de la reforma había 19 mil policías, que cuando se firmó el acuerdo había 17 mil y que luego del huracán María, quedan 10 mil o menos.

El director ejecutivo de ACLU aclaró que tanto las condiciones salariales y la falta de pensión son razones para esta baja, entre otras condiciones laborales, y son parte de la resistencia a la reforma. “¿Usted cree que una persona que está disgustado en un trabajo, que no tiene pensión, que sabe que está bien chavao’ es una persona que tú puedes reformar? Esa persona no quiere escuchar nada; está ahí para cobrar”.

Por su parte, Mari Mari Narváez, directora ejecutiva de Kilométro Cero, organización civil que educa sobre los derechos de las personas y vigila el comportamiento de la Policía, lamentó la renuncia del monitor Claudio, además de expresar preocupación por sus denuncias. 

“Nos preocupan las razones de su renuncia y el hecho de que el propio juez Gustavo Gelpí tenga unos conflictos de intereses tan detrimentales para la confianza, ya de por sí minada, en este proceso de reforma”.

La activista reclamó que el contrato de McConnell Valdés debe disolverse, no solo porque beneficia a la empresa en que trabaja el padre del juez, sino porque es un despilfarro de dinero innecesario. “El tribunal federal debe tomar medidas con respecto al conflicto de interés del juez. Pero, pase lo que pase, ya la confianza está severamente afectada”.

Aun cuando admitió que Kilométro Cero tuvo muchas diferencias con el monitor Claudio, “él se ganó nuestro respeto porque siempre dio cara, escuchó y estuvo dispuesto a aprender sobre nuestros reclamos y posiciones. Su valiente renuncia y su denuncia comprueban que a este proceso de reforma le falta muchísima voluntad política, profesionalismo y supervisión”.

Comisión Estatal de Elecciones: ¿Volveremos al sistema de conteo manual?

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertoric.com

El uso de las máquinas para el conteo electrónico de votos en los próximos eventos electorales aparenta depender de que la Junta de Control Fiscal (JCF) autorice una reconfiguración en las partidas del actual presupuesto de la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) antes de que termine este año fiscal, el 30 de junio, o que en su defecto a que la Legislatura y el Ejecutivo busquen el dinero para completar el trabajo de mantenimiento.

En la pasada edición, CLARIDAD reseñó una resolución presentada por la senadora Zoé Laboy Alvarado, en la cual solicita una investigación sobre la falta de mantenimiento a las máquinas de conteo electrónico y si estas estarán disponibles para las próximas elecciones. 

En entrevista con este semanario, el presidente de la CEE licenciado Juan Ernesto Dávila Reyes confirmó a CLARIDAD que todavía la Comisión le adeuda a la empresa Dominion Voting Systems (DVS) la cifra de $2.6 millones, que corresponde al presente año fiscal, y reconoció que de la JCF no autorizar cambios en las partidas del presupuesto, no podrá pagarles la deuda ni atender el mantenimiento las máquinas, por lo que no estarían listas para los próximos comicios.

Al hacer referencia a la pasada edición de CLARIDAD, en que se reseñó una resolución presentada por la senadora Zoé Laboy Alvarado, mediante la cual solicita una investigación sobre la falta de mantenimiento a las máquinas de conteo electrónico y si estas estarán disponibles para las próximas elecciones, Dávila Reyes, quien lleva seis meses como presidente de la CEE, dijo a CLARIDAD que le parecía legítima la inquietud de la senadora Laboy. Afirmó que para él, “las máquinas de escrutinio electrónico son el mayor garante, no para los partidos principales, porque esos van a tener un ejército electoral que va a estar en las mesas, sino que son la garantía para la minoría, precisamente. Me parece que es muy importante que se visualice la importancia que tienen esas máquinas”.

Según indicó, el año pasado se dio la fase uno de mantenimiento a las máquinas, que es verificar que las baterías funcionen. Aclaró que todas las máquinas funcionan conectadas a la electricidad, pero eso es una previsión por si en el día de la votación no hay el servicio eléctrico. La inspección reveló que entre un 8 a 10 % de las máquinas no funciona, por lo que hay que reemplazarlas. Estas están almacenadas en una especie de bóveda en el edificio de operaciones de la Comisión, y el comisionado electoral del Partido Popular Democrático (PPD) y el del Partido Nuevo Progresista (PNP) son los que tienen el control de acceso.

La segunda fase del mantenimiento, que está por comenzar, es verificar si el lector óptico funciona. La tercera es revisar si alguna máquina tiene alguna corrosión. Todos estos pasos se supone se hagan con cada una de las 5,070 máquinas. 

A partir de la segunda fase, el trabajo debe hacerlo el personal técnico de DVS. El tercer paso implica que cada una de las máquinas tiene que empacarse de manera que se contrarreste la humedad. Es esta tercera fase la que representa el mayor obstáculo, según expuso el presidente de la Comisión, ya que con el huracán María, el edificio donde están las máquinas sufrió serios daños que requiere de reparaciones, incluyendo la instalación de aire acondicionado. Para ninguna de estas dos reparaciones, ni la Autoridad de Edificios Públicos (AEP) ni la CEE tienen dinero. Dávila Reyes trajo a colación que la AEP también está acogida a la Ley de Quiebra bajo la Ley Promesa. Así que para poder llegar al final de los casi 44 pasos de mantenimiento de las máquinas de conteo de voto electrónico, la Comisión tiene primero que pagarle lo que le debe a Dominion y atender la instalación del aire acondicionado. 

El presidente de la CEE no dijo cuánto dinero se requiere para esa instalación. Aunque sí dijo que la JCF no le permite a la Comisión poner el dinero para que luego AEP se lo reembolse. La CEE paga alrededor de $5 millones anuales a la Autoridad de Edificios Públicos por el alquiler de los dos edificios. 

La Comisión Estatal, por medio de la Oficina de Presupuesto y Gerencia, le solicitó a la Junta de Control Fiscal que le permitiera una redistribución de varias partidas de su plan fiscal 2017-2018, resultado de ahorros. Las peticiones a la JCF fueron sometidas el 14 de septiembre y el 17 de octubre de 2018. En la primera solicitud se plantea que la CEE le debe a DVS la cantidad de $2, 601,565 del pago correspondiente a julio de 2017. En la segunda petición se aclara que el contrato establece que esa cantidad se debe pagar los primeros días del mes de julio. Una tercera petición fue hecha en marzo de este año. Según la página oficial de la JCF, el asunto está bajo revisión. El contrato con DVS es hasta el año 2024. El licenciado Dávila Reyes hizo la anotación de que el contrato con Dominion tuvo el aval de los tres partidos políticos y reconoció que para el 2017- 2018 no se presupuestó ninguna partida de DVS. 

El presupuesto solicitado por la CEE para este próximo año fiscal es de $70.2 millones, $35 millones menos que el presupuesto de 2015, observó Dávila Reyes. De estos, $40 millones son para gastos operacionales, lo que incluye pensiones de empleados y deudas viejas que no se presupuestaron en 2027-2018. Esta cantidad es aparte del estimado de $21.9 millones que costarán los eventos electorales del próximo año. 

Dávila manifestó que lo primero es el presupuesto de los gastos preelectorales, de $5.9 millones. Según él, “son unos gastos que vamos a tener para las elecciones y no podemos esperar a que comience el presupuesto del año fiscal 2020-2021 para poder hacer esas inversiones”. Luego están los $2.2 de las primarias presidenciales del Partido Demócrata y el Republicano, $5.9 para las primarias locales y $13.7 millones para las elecciones generales. Hizo el señalamiento de que “nadie habla de este presupuesto”. 

Ante la situación descrita, CLARIDAD le insistió al presidente de la CEE si podía garantizar que para febrero, que es cuando comienza el ciclo electoral, las máquinas estarán condiciones de usarse. Este reaccionó: “Mi expectativa es que antes de que finalice el año hayamos finalizado eso, pero hay unos factores que uno puede controlar y hay otros factores que uno no puede controlar. Por ejemplo, el asunto de las baterías. Con la redistribución de fondos, tal vez se puedan comprar. De lo contrario, no tengo presupuesto para comprar. Lo que quiero decir es que de mi parte hay seguimiento del proyecto de las máquinas semanalmente, pero hay cosas que van a depender de la disponibilidad de los fondos y de que se pueda arreglar la problemática del aire. Hasta el momento, no se ha aprobado la redistribución de los fondos para el arreglo de los aires”. Defendió que no se trata de pedir más dinero sino que, del presupuesto que ya tiene la Comisión, se autorice el cambio de las partidas.