Inicio Blog Página 1528

Dios en el tribunal del mundo

Por Marcelo Barros/Especial para En Rojo

Actualmente, una de las formas más comunes de atacar las personas es usar su nombre al divulgar noticias falsas. Ciertamente si fuera denunciar el uso indebido de su nombre, quién más podría hacerlo sería Dios. Desde tiempos antiguos, reyes y poderosos han usado el nombre de Dios para legitimar su poder y la violencia contra los súbditos. Muchas guerras y crueldades fueran cometidas en nombre de Dios. También las Iglesias y religiones han cometido violencia sagrada. 

 En América Latina, el colonialismo y el dominio de los imperios se han establecido en nombre de Dios. En las elecciones presidenciales que Brasil vivió en 2018, la mayoría de las personas religiosas votaron en la extrema derecha, mientras que la mayoría de los ateos y sin religión votó por la democracia. No pocos pastores evangélicos, así como obispos, curas y grupos católicos se revelan conniventes con el sistema político y económico que oprime a los pobres, discrimina a personas diferentes y destruye a la naturaleza. En Venezuela, eclesiásticos se ponen en contra del gobierno bolivariano, como si eso nada tuviera a ver con la vida de los más pobres. 

El uso falso del nombre de Dios es antiguo. En la Biblia, cuando Dios hace alianza con los hebreos, ordena: “No pronuncies el nombre divino”. La tradición tradujo eso en el mandamiento: “No usar el nombre de Dios en vano” … Pero ¿quién garantiza cuándo el uso del nombre de Dios es o no es en vano? Martin Buber afirmaba: “Ninguna palabra ha sido tan mal usada y masacrada en la historia que el nombre de Dios. Sin embargo, precisamente por eso, no podemos dejarla sucia y mal hablada. Tenemos que rescatarla, como expresión de amor gratuito y solidario “.

Hoy, el desafío mayor es que las personas y grupos que hablan mal de Dios no son ateos o sin religión. Los que profanan el nombre divino son los que se dicen más religiosos. Quien pone el nombre de Dios en billetes de dólar, en paredes de banco o en cristales de su coche hace eso como expresión de fe. Woody Allen, cineasta norteamericano declaró: “Dios debe ser un buen tipo, pero sus amigos, yo no los recomendaría”. 

De acuerdo con los evangelios, Jesús no luchó directamente contra el sistema político que, en su época, dominaba el mundo y sí contra el poder religioso que, en nombre de Dios, oprimía a las personas. Lo más revolucionario que Jesús hizo fue transformar el modo de hablar de Dios. Él reveló a Dios como un papá cariñoso que cuida de nosotros con amor de madre e inspira nuestros proyectos revolucionarios de cambiar el mundo.

 

Quique Ayoroa Santaliz: vivir la vida con el corazón en la mano

Por Carmen Ortiz Abreu/Especial para En Rojo

 

Escribir un libro sobre la vida de José Enrique “Quique” Ayoroa Santaliz es una tarea inmensa que podría resultar intimidante para una persona de corazón débil. Y es que la esencia del isabelino-ponceño, protagonista del libro que presentamos hoy, no puede ser capturada por quienes no entiendan que existen seres humanos para quienes vivir solo vale la pena si se hace con el corazón en la mano. Quique Ayoroa es una figura singular. De esas que nacen con una estrella en la frente. Esa estrella lo ha conducido, sano y salvo, a través de todos los caminos: los de la luz y los de las sombras. Su vida ha sido intensa como un bólido. Su insistencia frenética en hacer todo lo que humanamente pueda para adelantar la lucha por la independencia de Puerto Rico y la justicia para su pueblo, le ha ganado adeptos y también detractores. Le ha llevado a escalar altas cumbres y también a rodar pendiente abajo. Le ha hecho vivir al filo del peligro y sentir de cerca la incomprensión. Le ha hecho también disfrutar a manos llenas del amor, la solidaridad y el agradecimiento de quienes le aman desinteresadamente porque ha tocado sus vidas de manera especial. Ha sentido todas las emociones y combatido todas las tentaciones. Hasta ahora, nada lo ha llevado a claudicar. Sus incólumes principios han sido y son su mejor protección. Es lo que le acerca a sus amigos y le protege de sus enemigos. Quien ha tratado con Quique Ayoroa Santaliz sabe a lo que se atiene. Con Quique “hay que hilar fino” porque su fuerza está en la certeza de sus convicciones, y esa es una coraza difícil de quebrar. 

El libro que se presenta hoy-Quique Ayoroa Santaliz, Patriota, Quijote y Amigo– es de la autoría de José Enrique Laboy Gómez, un historiador joven y de excelente oficio, quien ha sabido captar, con meridiana claridad y precisión, la compleja personalidad y la amplia dimensión humana de su protagonista. Investigador riguroso, Laboy logra desentrañar la historia de su sujeto hurgando más allá de lo aparente y descifrando con objetividad, pero también con ternura y cariño, las claves que conectan los distintos puntos en la vida de uno de los patriotas más consecuentes y prolíficos del Puerto Rico contemporáneo. 

Familia y comunidad

Las claves de su vida parten de su origen y de su entorno familiar en su natal pueblo de Isabela. Exploran la relación de Quique con su familia, los personajes de su pueblo, sus amigos, condiscípulos y vecinos, y el Colegio San Antonio de Padua, influencia seminal en su vida. En su caso, el patriotismo es herencia familiar. Viene del vínculo de sus ancestros con la lucha emancipadora desde los tiempos del Grito de Lares; del retrato de Eugenio María de Hostos que colgaba de la pared del cuarto en que nació; de su padre y de su casa, por décadas sede del Partido Independentista Puertorriqueño y hospedaje de honor para Don Pedro Albizu Campos y Don Gilberto Concepción de Gracia en sus visitas a Isabela. Su tío favorito, Enrique Ayoroa Abréu, un nacionalista “de clavo pasao”, fue encarcelado tras la Insurrección del 1950, víctima de la Ley de la Mordaza. La vivencia de esos sucesos- y la cercanía a su tío Enrique – le marcó para siempre, llevándole a adoptar un compromiso vital con la libertad de su Patria, y la justicia para sus semejantes.

Deportes y confraternidad 

 El entorno isabelino fue también la fuente de su pasión por el deporte, donde jugó en el equipo de baloncesto del Colegio San Antonio y nutrió su admiración por los héroes deportivos de su pueblo y de su país. Vivió sus años de juventud volcado con intensidad en el baloncesto, que le sirvió para quebrar el caparazón de la timidez y demostrar sus dotes de liderazgo dentro y fuera de la cancha. Se convirtió en creador y facilitador de múltiples iniciativas deportivas. Se destacó como un incisivo y poético periodista deportivo, plataforma que utilizó para resaltar todo lo bueno y denunciar todo lo que consideró malo en el deporte en Puerto Rico. El logro deportivo cumbre de Quique Ayoroa Santaliz fue conseguir que en Ponce se construyera el Coliseo Pachín Vicens, proyecto al que se dedicó en cuerpo y alma, y que fue uno de sus principales desafíos.

El abogado de Ponce

Había llegado a Ponce unos años antes, tras las huellas de Don Pedro Albizu Campos y como estudiante de la entonces incipiente Universidad Católica. En Ponce se asentó, se enamoró, se casó y formó familia, y convirtió la Ciudad Señorial en su sede y centro de acción para la obra patriótica que habría de irradiar hacia todo Puerto Rico. En la Universidad Católica hizo su bachillerato y estudió Derecho, y este libro contiene una sección extraordinaria con muchos detalles sobre el gran abogado penalista que fue Quique Ayoroa Santaliz. Se destacan particularmente los casos donde defendió a independentistas y otros perseguidos políticos, y que le valieron la persecución continua del Estado. Entre estos, sobresalen el de varios líderes de la Unión de Canteros, acusados durante la combativa huelga de dicho sindicato contra la Puerto Rican Cement; el de Miguel Hudo Ricci, acusado por la muerte de un policía en la Universidad de Puerto Rico durante una refriega en el campus de Río Piedras, y su oportuna intervención legal a favor de Don Julio Ortiz Molina, el humilde chofer de carro público que derrumbó con su testimonio la versión del Gobierno y de la Policía sobre el asesinato de dos jóvenes independentistas en el Cerro Maravilla el 25 de julio de 1978.

Liderazgo patriótico y cívico

Como líder independentista, a Quique Ayoroa Santaliz se le recuerda como “el hombre que dio a conocer a Don Pedro” en Puerto Rico. La gran tarea de recuperación histórica de la figura de Pedro Albizu Campos que Ayoroa presidió en ocasión del centenario del natalicio del prócer, fue una de las jornadas patrióticas de mayor impacto que se han realizado en Puerto Rico. La misma tuvo un extraordinario y tangible resultado en las decenas de escuelas, carreteras, edificios, puentes y monumentos levantados o nombrados en honor de Albizu a través de todo nuestro país. Desenterrar nuestra historia escondida, promover y defender nuestra cultura y arte, elevar la autoestima colectiva, resaltar la importancia del trabajo y la autogestión económica y promover la unidad y reconciliación entre las distintas organizaciones y tendencias independentistas, fueron solo algunas de las iniciativas patrióticas y cívicas en las que nuestro protagonista marcó el paso y sentó el ejemplo. 

El ser humano 

El libro que nos ocupa consigna también un cuadro amplio de Quique Ayoroa Santaliz como ser humano; como el esposo y el padre; el hijo y el hermano; el vecino y el amigo, acercándonos a él mediante los testimonios de las personas que han estado a su lado por largos años. Otro insigne isabelino, el destacado economista y profesor de la Universidad de Puerto Rico ya fallecido, Don Aristalco Calero, nos ofrece una hermosa descripción de los seres como Quique en el prólogo que escribió para el libro De Guajataca a Los Cedros, donde se recopiló una parte de las crónicas periodísticas de Ayoroa Santaliz. Nos dice Don Aristalco: “Es prácticamente imposible ser bueno si no se tiene fe en los demás. Fe ésta que se sostiene con el ejemplo de esas personas que han sentido una vocación en su espíritu y la cumplen con fidelidad”. Estas sabias y profundas palabras resumen la esencia de fidelidad y constancia en la persona de Quique Ayoroa Santaliz, recogida también con gran acierto en el libro del amigo historiador José Enrique Laboy Gómez. 

Palabras finales 

Este libro es lectura obligada para todos los que quieran conocer con profundidad a ese gran puertorriqueño que es José Enrique “Quique” Ayoroa Santaliz. También lo es para quien quiera adentrarse en cruciales momentos de la historia contemporánea de nuestro país. Algunos de esos momentos se revelan por primera vez, en toda su dimensión, en las páginas de este libro. La información que se ofrece es tan rica y variada como la vida de su protagonista. José Enrique Laboy Gómez merece reconocimiento por ofrecernos en este libro no sólo una biografía singular, sino un trozo importante de la historia de Puerto Rico que por más de un siglo nos han escamoteado. 

(Presentación del Libro, Quique Ayoroa Santaliz, Patriota, Quijote y Amigo, de José Enrique Laboy Gómez, Anfiteatro Municipal Justo Méndez Cabrero, Isabela, Puerto Rico. Viernes, 17 de mayo de 2019) 

En el 124 aniversario de la caída en combate de José Martí, 19 de mayo de 1895:José Martí en San Juan: una carta auténtica

Por Silvia M. Alberti Cayo / Especial para En Rojo

A Wilber, siempre conmigo, siempre con él.

A la memoria de Osiris Delgado, 

por conservar la carta.

A la memoria de Luis García Pascual, 

por el Epistolario

Fue muy gratificante, emocionante, haber podido leer la carta auténtica de José Martí que hoy se conserva en la colección de la Sala de Exhibición y Biblioteca Osiris Delgado de la Universidad Interamericana de Puerto Rico en su Recinto Metropolitano, desde 2012. Asistí a la inauguración de ese espacio y, desde entonces, manifesté a su propietario mi interés por conocer el documento. .

El Dr. Osiris Delgado Mercado, destacada figura de la cultura puertorriqueña contemporánea, recibió la carta de manos de su padre, el Sr. Francisco Delgado Rivera quien la recibiera también de su padre, el Sr. Pedro Delgado Villafañe, persona que tuvo acceso a la carta cuando residiera en las actuales Islas Bahamas. 

Esta carta demuestra la transparencia por parte del Partido Revolucionario Cubano, en especial de su Delegado, José Martí, en el control de los fondos monetarios destinados al financiamiento de la guerra que se preparaba para “lograr con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de la Isla de Cuba, y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico”, según reza en el primer artículo de las Bases del Partido, fundado el 10 de abril de 1892. (Martí, J, 2001, Obras completas (Edición digital) 1, 279. En lo sucesivo se citará OCED).

La carta firmada por José Martí, el 19 de agosto de 1892 y dirigida al Secretario del Cuerpo del Consejo de Key West, fue publicada en el Epistolario [de] José Martí, en la compilación, ordenamiento cronológico y notas de Luis García Pascual y Enrique H. Moreno Pla, editado por el Centro de Estudios Martianos en su Colección Textos Martianos y la Editorial de Ciencias Sociales del Instituto Cubano del Libro en 1993, entre las páginas 196 y 197 del tercer tomo. Aparece, al final del texto, la siguiente nota: Archivo del Centro de Estudios Martianos. Cotejada con una fotocopia del manuscrito original. Según esta fuente, carta manuscrita en papel con membrete del Partido Revolucionario Cubano. 

Texto íntegro de la carta

Delegación del Partido Revolucionario Cubano (1)

Nueva York (2), 19 de agosto de 1892. (3)

Señor Secretario (4) del Cuerpo de Consejo (5) de Key West (6)

Señor Secretario:

Ruego con esta fecha a la tesorería del Partido (7), que remita a Ud. copia de la lista de firmas recogidas por esa delegación desde la creación del Tesoro del Partido, en cumplimiento a la demanda de Ud. al hacerse cargo de esa Secretaría.

Ruego a Ud. a mi vez que – al remitir a la Delegación nota mensual de las sumas colectadas para fondos de acción, y los fondos, cuando por encargo de esta Delegación no hubiesen debido aplicarse allí directamente, se sirva -con rigurosa regularidad- enviar nota de la suma que quede en poder de cada Club (8) para fondos de guerra (9). Este conocimiento es indispensable para el cálculo repentino en un momento dado; y la vigilancia en este punto mantendrá vivo el estímulo entre los Clubs para enriquecer los fondos de guerra.

Ruego así mismo que – a vuelta de correo, para incluirla en un documento público importante, me envíe esa Secretaría la lista de las asociaciones patrióticas de esa localidad (10).

Saludo a Ud. con mi sincera estimación,

 El Delegado (11)

 José Martí 

Notas explicativas:

(1) Delegación del Partido Revolucionario Cubano. (Membrete). Delegación conformada por José Martí, Delegado y Tesorero, Benjamín Guerra. Electos el 8 de abril de 1892.

(2) Sede. Oficina de 120 Front Street, New York.

(3) 19 de agosto de 1892. El primer documento fijado para abordar el aspecto económico de la preparación de la guerra data del mes de julio, siendo este que se presenta uno de los primeros que aborda el asunto.

(4) Señor Secretario, [Gualterio García y Barrios]. (Fotografía de Grupo, G.G.B. a la izquierda de José Martí en guarda de la Iconografía martiana, de Gonzalo de Quesada y Aróstegui). Nació en Camagüey, alrededor de 1864 y era hijo de Manuel García y Martínez y de Rosalía Barrios y Guevara. Cuando residía en Cayo Hueso fue uno de los jóvenes que integraron la Comisión encargada de invitar a Martí para que visitara este lugar y les hablara a los emigrados cubanos de allí, colaboró arduamente con Martí en la fundación de clubes patrióticos, en la constitución del Partido Revolucionario Cubano y, más tarde, fue Secretario del Cuerpo de Consejo de Cayo Hueso [1 de agosto de 1892 – 8 de abril de 1893]. Su amor a Cuba le ganó la amistad y confianza del Maestro, como lo reflejan las cariñosas cartas que le dirigiera a seguido. Al estallar la Guerra de Independencia no le fue permitido entregarse a las fuerzas que combatían en la Isla, como era su deseo, pero, no obstante continuó colaborando con la delegación con gran entusiasmo y, al finalizar la contienda bélica, regresó a la patria y se radicó en La Habana, cuidad en la que desempeñó un modesto puesto de empleado público, del que posteriormente fue cesanteado por defender a un trabajador con el que se había cometido una injusticia. Desilusionado de todo se suicidó con un arma de fuego. Íntimamente, contrajo matrimonio con Josefa López y Vázquez de cuya unión nacieron cuatro hijos: Raquel, Rosalía y Araceli. Gualterio murió soltero. Falleció en La Habana a los 42 años de edad. (Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. El Vedado, La Habana, Lo 10, Fo. 321, No. 1023). 

 (5) Cuerpo de Consejo. Explicamos a partir de los Estatutos secretos:. § 2: El Partido Revolucionario Cubano funcionará por medio de las Asociaciones independientes, que son las bases de su autoridad, de un Cuerpo de Consejo constituido en cada localidad con los Presidentes de todas las Asociaciones de ella, y de un Delegado y Tesorero, electos anualmente por las Asociaciones. § 7. Cada Cuerpo de Consejo elegirá un Presidente y un Secretario, que recibirán y distribuirán entre los Presidentes de las Asociaciones las comunicaciones del Delegado, y autorizarán las comunicaciones que los Presidentes de las Asociaciones deseen dirigir al Delegado. 

(6) Key West. En español, Cayo Hueso, está situado al sur del actual estado de Florida, Estados Unidos de América. Es el nombre original de la isla dado por exploradores españoles. Se dice que este nombre proviene del hecho de que la isla estaba llena de restos (huesos) de anteriores habitantes, que habían utilizado el territorio como cementerio.

La tesorería del Partido. Explicamos a partir de los Estatutos secretos. § 6. Los deberes del Tesorero son: 1. Visar todos los pagos que el Delegado autorice. 2. Llevar las cuentas de los fondos recibidos y de su distribución. 3. Responder de los fondos que por el Delegado se le entreguen en depósito. 4. Rendir, en unión del Delegado, cuenta anual de la inversión.

(8) Clubes. Asociaciones políticas que le sirvieron de base al Partido Revolucionario Cubano.

Fondos de guerra. Fondos dedicados a sufragar la guerra que comenzaría el 24 de febrero de 1895. José Martí perdió su vida en combate el 19 de mayo de ese año.

Asociaciones patrióticas de Key West: Convención Cubana, Juan Millares, Liga Patriótica Cubana, Ignacio Agramonte No. 2, José González Guerra, Unión y Libertad, San Carlos.

José Martí fungió como Delegado del Partido Revolucionario Cubano entre 1892 y 1895.

Dos consideraciones formales que pueden señalarse son, por una parte, que siendo el tema abordado en esta carta de carácter estrictamente administrativo en el período preparatorio de la “guerra necesaria”, pueden ser apreciados rasgos distintivos de la escritura martiana: cada párrafo del cuerpo de la misiva comienza con la forma verbal “ruego”; esta reiteración, muy característica de la escritura martiana, manifiesta como vertientes la intención de dar énfasis a la necesidad de atención a las solicitudes y, en cuanto al léxico, el empleo de una voz con una gran carga de mesura para dirigirse al destinatario. Por otra parte, la corrección del trato como remitente es que observando los fines y extensión de la carta, Martí no omite ninguno de los componentes estructurales del género epistolar; esto revela su consideración hacia el receptor del mensaje.

Especial agradecimiento al Dr. Ibrahím Hidalgo Paz, Director del Equipo de Investigaciones Históricas del Centro de Estudios Martianos, por facilitar información acerca de la publicación de la carta. 

Sea esta carta un documento más para el conocimiento de la gran labor de José Martí como Delegado del Partido Revolucionario Cubano.

Hoy, citando los conocidos versos de Doña Lola Rodríguez de Tió: “Cuba y Puerto Rico son/ de un pájaro las dos alas / reciben flores y balas / en un mismo corazón”, estas tierras antillanas han de ser las dos alas de un pájaro que emprenda el vuelo hacia un futuro mejor. 

Estas páginas son un extracto de la ponencia presentada en el Coloquio Internacional La guerra necesaria. Organización e inicio, en el Centro de Estudios Martianos de La Habana, Cuba.

La autora es estudiosa independiente de la vida y la obra de José Martí

Notas sobre los poemas sucios de Llorens

 

En Rojo

Llorens es quizás nuestro poeta más conocido. De hecho, como señala Felix Córdova, hasta Juan Antonio Corretjer, el poeta nacional para algunos, nos dice que Luis Llorens Torres es el más grande. 

Para mí es un poeta entrañable porque era el poeta preferido de mi viejo quien recitaba El patito feo casi completo y lo buscaba en un libro para hacérmelo leer. Luego, por requerimientos del Departamento de Instrucción Pública, mi hermana Rosario se aprendió de memoria y recitó decenas de veces en el seno hogareño El valle de Collores:

Cuando salí de collores

fue en una jaquita baya,

por un sendero entre mayas

arropás de cundiamores.

Sobre él han escrito, aparte de Félix Córdova que editó la más reciente obra poética de Llorens publicada por el ICP, buenos críticos, desde José Emilio González al propio compañero Bernabe, Iris Miranda, Melissa Figueroa, Raúl Guadalupe, y por supuesto, el lúcido estudio de Arcadio Díaz Quiñones que acompaña la antología de Ediciones Huracán del 1986. En fin, como para hacernos énfasis en la pertinencia de este poeta a quien se nos hace difícil separar del residencial. 

Mi primera lectura crítica de la poesía de Llorens se la debo a la tesis doctoral sobre la poesía contemporánea de Puerto Rico (1930–1960) que presentó José Emilio González en 1967 y que me parece fue publicada dos años después.

Por supuesto, José Emilio le dedica la atención necesaria a Llorens desde Rapsodia criolla, de clara filiación modernista (1911) hasta su última producción 3 décadas después. Destaca el erotismo, la raza, el patriotismo, el americanismo, la nostalgia por el mundo de la infancia, el antillanismo y el nuevo criollismo. Así, Jose Emilio nos dice que, aparte de las otras extraordinarias cualidades, lo que habría de convertir a Llorens en el poeta más popular de Puerto Rico es su criollismo (p.64). Ese criollismo ha pasado por el filtro del modernismo y en Llores no es una nota costumbrista de un poeta culto que estudia las creaciones del pueblo, sino poemas con una identificación profunda con ese pueblo.

Me parece que es esa identificación lo que lo convierte en opinión de Juan Antonio Corretjer en, “el poeta más importante de toda la historia de la poesía puertorriqueña” , “quien verdaderamente tremolará tan alto la superioridad creadora del idioma de los puertorriqueños, que con su vuelo poético será la prueba más valedera de la hegemonía natural de nuestro lenguaje por encima del decreto militar, de la imposición legal y de la coacción militar”.

Me interesa, sin embargo, leer a Llorens desde una perspectiva diferente. Me interesan esos poemas en los que, al decir de José Emilio González, “incurre en un naturalismo, que roza el mal gusto, si no la vulgaridad, como en “La flamboyana”:

Ella, por entre sus mil peciolos,

saca la lengua, saca mil lenguas,’

con que se lame, con que se unta

de coloretes la cabellera,

la nuca, el seno, la espalda, el vientre

y hasta las nalgas y las caderas.

En otras, dice González, es brutalmente prosaico:

Bajo el frondaje de las alas

cuelga el racimo de los huevos.

Descansa en una sola pata

que ha de altura como diez metros.

(Palma cocotera)

Francisco Manrique Cabrera en su Historia de la literatura puertorriqueña (1971) nos dice que “A partir de la desaparición de La Revista de las Antillas” (¡fundada por Luis Llorens Torres en 1913!. En esta revista colaboraron como editores Nemesio R. Canales, José De Diego, Trina Padilla de Sanz, Josefa del Valle Zeno) entre otros notamos en Llorens un enfriamiento, tal vez muy explicable. Continuaron apareciendo, sin embargo, cosas suyas en periódicos y revistas, pero ya no con el vigor entusiasta de los días anteriores”. Sobre Voces de la campana mayor (1935) dice Manrique “es un libro un poco desigual en donde reaparecen, no obstante, poemas de conocido mérito. Ciertas composiciones de esta obra en realidad no llegan al nivel prestigioso del poeta” (p.245). 

Es curioso que esos poemas posteriores, es decir, la segunda década del siglo XX, coinciden con estudios sobre el folklore puertorriqueño y la literatura oral y han sido interpretados como un corpus que pretende “la invención de una tradición de resistencia”. Noel Luna, entre otros, coloca esos poemas criollistas dentro del marco modernista en tanto la concepción ideológica es muy similar, es decir, resaltar el espíritu humanista latinoamericano frente al materialismo norteamericano. 

 Son esos poemas “vulgares” ¿sin “vigor entusiasta”? los que busco y releo muchas veces. Los leo mal, es decir, los leo como si tuvieran la misma pertinencia e importancia que la Canción de las Antillas.

Leo con licencia poética. Hago una mala lectura. Uso dos voces la de T.S. Eliot y la de Bajtin. ”The poet,” decía Eliot, “would like to be something of a popular entertainer . . . would like to convey die pleasures of poetry. . . . As things are, and as fundamentally they must always be, poetry is not a career but a mug’s game” (TUPTUC, p. 154). Por supuesto, Eliot está aquí como combatiente de la idea romántica de la poesía que hace las veces de una religión y hace un comentario mordaz a la idea del poeta con el status putativo de legislador, profeta o salvador. Deberíamos estar contentos, dice Eliot, con jugar el importante papel en la sociedad de comediante del music hall. Más que nada es un guiño irónico contra la actitud romántica.

¿Y si leo ateniéndome a los comentarios de TS Eliot? Qué pasa si leo como si la poesía fuera un carnaval? No digo una lectura bajtiana de Llorens, buscar en él el carnaval sino leerlo así, que mi lectura sea un sentimiento de alegría ruidosa, diversión, disfraz, ornamento lúdico.

Bien, Mijail Bajtin ha dicho que el carnaval:

Se relaciona con un sentimiento de alegría ruidosa, comunión social y diversión porque está abierto al disfrute de todos y todas y al uso de disfraces y ornamentos de colorido diverso y carácter lúdico. Música, bailes, actuaciones y divertimentos. Comida y bebida abundantes y una idea implícita y fundamental: la supresión momentánea de las reglas de la vida cotidiana, de la veracidad incuestionable y de las formalidades del funcionamiento social para dar rienda suelta a la imaginación y al placer. 

Al mismo tiempo el carnaval implica una serie de profanaciones, sacrilegios o rebajamientos y obscenidades vinculados a la intuición de una fuerza generadora de la tierra y el cuerpo. El carnaval, se ha dicho, involucra una dimensión sensorial–concreta que sustenta la asunción vitalista de su realización. Se dirige: 

a la coronación burlesca y el subsiguiente destronamiento del rey–efímero y evoca la posibilidad perenne de cambios y transformaciones, es decir, del ciclo constante de muerte–renovación en la vida. 

Y de coronaciones burlescas tiene Llorens varios ejemplos:

El poema, Zoraida Tropical, es una “fantasía criolla” para la coronación de Zoraida Martínez, reina del casino de la capital de Puerto Rico. Zoraida es hija de Martínez Nadal, que en 1938 junto a Iglesias Pantín, Muñoz Marín, y Antonio R. Barceló eran los líderes de los partidos liberal, republicano y socialista.

Y que en los montes y llanos

los pavorreales se hinchen

ylos caballos relinchen

y canten los jerezanos.

Los jíbaron borincanos

cola de flores le harán,

y sujetando vendrán,

tras de su reina querida,

la larga cola tendida,

desde Guaynabo a San Juan.

Y verá la aristocracia

de su corte, en el Casino

nuestro lujo campesino

desplegado a toda gracia.

la anarquista democracia

le rendirá sus enojos;

y absortos verán los ojos

que su silueta y su sombra

pasarán sobre una alfombra

hecha de estandartes rojos

Ella uncirá en matrimonio

fuerzas de Iglesias Pantín,

fuerzas de Munnoz Marín

y fuerzas de don Antonio

–lo que no pudo el demonio

lo harán sus ojos triunfales–

y en escaleras reales

la subirán en mil manos

mil negros republicanos

y mil negros liberales.

Una carnavalización del mundo se relaciona pues con cierta relatividad en el despliegue de los designios que todo Estado, orden o colonizador, lleve a cabo en su práctica cotidiana. Aquí, en este poema, la confrontación se transforma en una armonía que solo es posible en una “fantasía criolla”.

En el poema “Carnaval” (1926) ya nos ha dicho el hablante lírico:

CARNAVAL

Bella ficción de reinas y de reyes…

oh carnaval, alegre carnaval,

que unces tus yuntas de mejores bueyes

y aras la carne en el vaivén del vals.

Esa “bella ficción” siempre opera en clave de sátira, ironía, sarcasmo, como una suerte de instrumento armonizador. Así, Reina del pueblo, es un poema a Eva Martínez, proclamanda Reina de los Obreros en el Carnaval de San Juan de Puerto Rico, año 1938.

Los obreros quieren reina?…

Los obreros socialistas, comunistas,                   anarquistas,

quieren reina?… ¡Quieren reina!

Ellos, ellos, los que en Rusia dieron      muerte a la zarina,

los que airados en España expulsaron            la realeza, los que forjaron las futuras                 democracias

y a los reyes los arrastran y los barren                    de la tierra,

ahora mansos, ahora humildes, en San                      Juan de Puerto Rico,

quieren reina, ¡quieren reina!

¿Qué ficción es esta en el Puerto Rico de 1938 después de la huelga de la caña, la huelga en los muelles?

A la real irrealidad de Eva Martínez,

la muy real irrealidad puertorriqueña,

la muy real irrealidad de irrealidades,

porque es toda una real hembra;

a tan regia realidad de irrealidades

que hoy se llama Eva Primera,

y es primera en los empeños

de los brazos que trabajan y la sueñan

los obreros comunistas y anarquistas

la proclaman esta noche ¡la más reina!

¿Serán estos los poemas faltos de vitalidad que no le llegan a los tobillos de ese otro Llorens?

El carnaval celebra el cambio mismo el propio proceso de transformación y no el objeto del cambio. Por decirlo de alguna manera, el carnaval es funcional y no substancial. No absolutiza nada, sino que proclama la alegre relatividad de todo (Bajtin, 1979 /2004, p. 182). 

De ese modo la carnavalización del mundo, en los poemas de Llorens, desconoce afirmaciones o negaciones categóricas.

Hace unos meses, en este mismo periódico, publiqué una nota que se titulaba DJ Llorens o los falsos orígenes del reggaetón. En él esgrimía la idea de que podríamos popularizar a Llorens si nos atenemos a esos poemas “sucios” que nos acercan a una sensibilidad contemporánea, urbana. Cierto que habría que poner en crisis esa estética, pero ¿no sería un avance que se popularizara la poesía? En aquel artículo di varios ejemplos. Acá doy otros.

Y quizás alguno de ustedes recuerde una canción de Héctor y Tito, Felina:

Felina,

Tu cuerpo es tan provocante

Que me lleva a mirarte arrogante

Y estoy loco que acabes’e soltarte

Y bailemos to’ la noche

Felina.

Cuando la escuché por primera vez recorde el poema de Alyna Lyna, de Llorens:

Alyna Lyna la de la pechuga columbina

quien soñara el calor de Alyna Lyna

Alyna Lyna la de la comba equina

quien fuera joven para Alyna Lyna

Alyna Lyna la de las garras de felina’

quien crujiera en las garras de Alyna Lyna.

Pero recordemos que he dicho antes: A contrapelo de lo grave y lo elevado, la carnavalización instala —siempre transitoriamente— un tono rústico, vulgar, que sin embargo no elimina la posibilidad de determinado vuelo poético. Como en este lujurioso poema: EVA VENCEDORA

Por supuesto, hay muchos más que no tenemos espacio ahora para mostrar. Si, como afirma Arcadio Díaz Quiñones, la intención de Luis Llorens Torres es “fundar la literatura, institucionalizarla, convertirla en poder intelectual y en base de la nacionalidad”, ¿tendremos que mirar a otro lado gran parte de su poesía humorística y/o falocéntrica?

Para mí, el núcleo significativo de la obra de Llorens no está constituido por sus poemas sinfónicos, cuyo paradigma es la Canción de las Antillas, y por esa buena cantidad de poemas a las reinas del casino y los juguetones textos en los que caricaturiza los adelantos tecnológicos. Los invito a volver a Llorens.

Esta es una versión muy breve de la lectura realizada el 14 de mayo en el Colegio de abogados y Abogadas, en el marco de una Jornada sobre Llorens. La bibliografía, y la charla, están disponiblea a quien las solicite.

2019 Feria Internacional del Libro de la República Dominicana

Por Lowell Fiet/En Rojo

 

NOTA: Dedico este escrito a la destacada catedrática Mercedes López Baralt.

Mercedes López-Baralt viajó a la Feria en Santo Domingo el miércoles, 1 de mayo, pero no había asistido ni participado anteriormente. Su hermana Luce López-Baralt sí participó durante los primeros días de la Feria. Esa misma noche del 1ro de mayo después de dictar su conferencia “Perdida y ya por siempre conquistada: musa y poesía en el ciclo de Fili-Melé de Luis Palés Matos” y en camino a un restaurante, Mercedes se cayó, fracturó una cadera, tuvo que sufrir una intervención quirúrgica y se quedó hospitalizada en Santo Domingo hasta el 9 de mayo. En ánimo se recuperó inmediatamente, pero los huesos toman más tiempo. Saludos y cariño a Merce.

Del 1º al 5ºde mayo tuve la ocasión de pasar cuatro días muy satisfactorios en la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo. Fui invitado a la Feria de 2004 dedicado a Luis Rafael Sánchez y viajé a Santiago de los Caballeros y luego a Santo Domingo con Idalia Pérez-Garay y José Félix Gómez y el resto del equipo de Quíntuples. Hubo funciones en las dos ciudades mientras yo dicté una conferencia en Santiago y presenté mi libro El teatro puertorriqueño reimaginado (Ediciones Callejón, 2004) en la feria, 15 años más tarde fue mi privilegio ser parte de la delegación de Isla Negra Editores y presentar mi libro An Archipelago of Caribbean Masks en Santo Domingo.

La Feria Internacional continúa siendo la feria de libros más grande del Caribe pero diferente de 2004 y de todos los años anteriores, en la edición 2019 –la 22ª– todos los pabellones, exposiciones, presentaciones, lecturas, quioscos y ventas se dispersaron, como si fuera un laberinto esperpéntico, a través de los extensos espacios de la zona colonial de Santo Domingo.

Para dar una idea,  la Plaza Cultural de Santo Domingo, donde se llevaba a acabo anteriormente, sería como llenar el parque Muñoz Rivera en Puerta de Tierra completamente con libros; mientras la versión actual visualiza –si fuera en San Juan– espacios interconectados desde la Plaza de San José, hasta Ballajá, la Casa Blanca, el Instituto de Cultura Puertorriqueña, la Escuela de Artes Plásticas, los terrenos del Morro y hasta el fuerte San Felipe del Morro –todos llenos de libros. Sin embargo, sabemos que ni el gobierno colonial ni las agencias federales que controlan muchos de los espacios “históricos” accederían a promover un proyecto de talla internacional de tal amplitud. 

Puerto Rico fue el “Invitado de honor” al 22ª Feria y los escritores y casas editoriales de Puerto Rico dijeron presentes, aunque tal vez no suficiente porque me parece que muchas casas editoriales pasan por la misma crisis post-María y del proceso de desmantelamiento de la Junta de Control Fiscal. En este caso, el peso organizativo dentro de la feria cayó principalmente sobre las editoriales del Instituto de Cultura Puertorriqueña, la Universidad de Puerto Rico e Isla Negra Editores, porque Isla Negra, como independiente, no ha perdido ni una Feria en los últimos 22 años.

Alrededor de 25 escritores de la isla fueron invitados o aparecían en el programa, además hubo representación del Instituto de Cultura de Puerto Rico, como entidad gubernamental que patrocina y representa la cultura boricua, y del equipo de trabajo de la disminuida editorial universitaria. El gobierno de Puerto Rico también tenía su presencia, especialmente en el acto inaugural de la feria. Como es de esperarse, surgió la controversia sobre quién representaría a Puerto Rico, sus escritores y casas editoriales, y cómo esa representación se montaría en términos discursivos y corporales en el escenario internacional de la feria. La nación dominicana invita, pero el invitado es una colonia y no una nación; el ministerio de cultura de esa nación ofrece la invitación, pero Puerto Rico no tiene un ministerio sino un empobrecido “instituto” de cultura marginalizado de los demás departamentos del gobierno. Por eso, la participación de la primera dama, Beatriz Areizaga de Rosselló y otros representantes del gobierno colonial de Puerto Rico levantó ronchas en los miembros del público presente. 

Como yo no estaba presente, voy a citar a Daniel Nina del blog “El Post-Antillano”: 

Contrario a lo que muchos podrían sugerir o pensar, Beatriz Rosselló estuvo a la altura del evento, y su alocución fue una impregnada por un mensaje de corte nacionalista sobre todos los atributos de la nación boricua. En particular resaltó el valor de la lengua castellana o español como parte de nuestra identidad. De igual forma estableció el vínculo natural entre ambos países, por vía de la figura de Eugenio María de Hostos, a quien reconoció como el educador ilustre nacido en Borinquén y fenecido y enterrado en Quisqueya.

El momento más humano de su alocución fue cuando la Sra. Rosselló se dirigió a los presentes para enaltecer el sentido de resiliencia del pueblo de Puerto Rico luego del paso del huracán María. En ese momento, lágrimas brotaron de sus ojos, y tuvo que detener su intervención, lo cual le mereció un fuerte abrazo.

El gobierno de Puerto Rico, el cual dirige Ricardo Rosselló, esposo de Beatriz, no escatimó en poner recursos para este evento. La delegación encabezada por la Sra. Rosselló contó a su vez con la participación de Luis Rivera Marín, secretario de estado, Manuel Laboy, secretario de desarrollo económico y comercio; Jorge Haddock Acevedo, presidente de la UPR; Carlos Ruiz, director ejecutivo del Instituto de Cultura Puertorriqueña; y de una veintena de otros funcionarios y funcionarias de varios departamentos del gobierno de la isla.

Nina recibió críticas fuertes por aparentemente haber apoyado la gestión oficial puertorriqueña. No obstante, es fácil perder la ironía de su columna: la primera dama hizo declaraciones al nivel de datos básicos sobre el patrimonio nacional –comentarios que no podría hacer en Puerto Rico– mientras el gobierno de su esposo, que mal administró la recuperación post-María y ahora corta fondos para educación y cultura dentro de Puerto Rico, “no escatimó en poner recursos” para que una delegación grande podía fingirse como una “nacional”. Por el otro lado, sí “escatimó en poner recursos” para la feria como tal ya que la mayoría de los participantes puertorriqueños pagaron sus gastos de viaje y estadía en Santo Domingo.

También se debe destacar la presencia dentro de la Feria Internacional del Libro de la República de dos otros factores: los medios estaban presentes en las actividades y sus grabaciones llegaron a la televisión y radio para transmisión. Esto ya lo había visto antes en mis viajes para investigar los carnavales dominicanos. Los eventos culturales locales forman parte de la programación regular local, algo que en gran medida se ha perdido en Puerto Rico. 

El segundo factor refiere a la presencia de miles estudiantes de escuelas en las calles que ocuparon la feria y especialmente su presencia dentro de las conferencias y presentaciones de libros. En general, su comportamiento fue cortés, aunque muchos prestaron igual o más atención a sus teléfonos que a las presentaciones. La fluidez natural de su presencia y su asistencia aún en las sesiones del sábado me impresionó positivamente.

No puedo asegurar el número de quioscos mostrando y vendiendo libros nuevos y usados –sería por lo menos 200. También hubo pabellones dentro de edificios con salas de conferencias y exposiciones de libros más especializados. Yo participé en eventos en cinco pabellones, pero muchos otros también estaban en uso continuo. La embajada francesa, ubicada en la zona colonial, tuvo una presencia muy fuerte en las actividades y jóvenes de Martinica y Guadalupe asistieron a la feria. Varios otros países, incluyendo a Cuba, también auspiciaron quioscos y pabellones.

Pero el gran placer de participar en la 22ª edición de esta feria del libro fue viajar dentro de la delegación de Isla Negra Editores. Allí conocí nuev@s autores y compartí con otros conocidos. Pude presentar y reseñar el nuevo libro de Larry La Fountain-Stokes, Escenas transcaribeñas: ensayos sobre, teatro, performance y cultura, y él hizo lo mismo con mi libro. Así fue para todas las presentaciones de Isla Negra. El director Carlos Roberto Gómez Beras logró una coordinación excepcional de un grupo que también incluía a: Mercedes López-Baralt, Pablo Cancio Reichard, Nancy Debs Ramos, Madeline Millán, Amarilis Vázquez Jaime Marzán, Helena Sampedro, Irene Estévez, María Ostolaza Rivera, Robert A.B. Sawyer y Dinorah Cortés-Vélez. Tod@s presentaba nuevos libros publicados por Isla Negra Editores.

Termino donde empecé hace una semana con el teatro programado simultáneamente con los otros eventos –pude ver tres obras dentro del contexto de la Feria. Ya escribí sobre “Andrea Evangelina” de Chiqui Vicioso pero también quiero mencionar “Luvina”, un notable performance basado en el cuento del mismo título de Juan Rulfo. Por su puesta en escena al aire libre en un parque y por la fuerza que ejercía la joven Charismel García, la impactante pieza proyecta una visión contada y corporal lejos de su y nuestra propia experiencia. Por otro lado, el trabajo de máscaras de “En tiempo de mangos verdes” del Teatro Utopía de Santiago de los Caballeros, adapta el estilo de la Commedia del‘Arte para presentar la problemática de una joven de colegio encinta y las dificultades, opciones y decisiones que ella enfrenta en la República Dominicana actual.

La República Dominicana invierte y participe orgullosamente en lograr anualmente una impresionante feria internacional del libro. Fue un placer poder asistir. ¿Y Puerto Rico?