Inicio Blog Página 1529

Minutos de cine: Pokémon, Missing Link, Long Shot

Por Marcos I. López Ortiz/Especial para En Rojo

Pokémon: Detective Pikachu es un filme de fantasía basado en el anime/videojuego del mismo nombre, dirigido por Rob Letterman y protagonizado por Ryan Reynolds, Justice Smith y Kathryn Newton. En esta historia seguimos a Tim, un joven quien debe investigar el paradero de su padre junto su antiguo compañero, un pikachu con mucho que decir. Juntos tendrán que pensar rápido para lograr su objetivo mientras nos adentramos en un mundo lleno de pokemones y nostalgia.

Muchos podemos decir que Pokémon fue una gran parte de nuestra infancia. Recuerdo como si fuera ayer cuando me levantaba un sábado en la mañana, tomaba un plato lleno de cereal y me sentaba frente al TV para ver con lo próximo que se toparían Ash, Brock y Misty. Es difícil pensar que una propiedad con tanto potencial haya tardado tanto en desarrollar una versión live action, pero la respuesta es simple: es basada en un videojuego. Aún no existe una película basada en un videojuego que se pueda llamar realmente exitosa o buena y esto es un gran factor ante los ojos del estudio. Ahora la verdadera pregunta es, ¿Rompe Detective Pikachu con la mala racha de las películas de videojuegos?

Honestamente les puedo decir que esto es un nostalgia trip. Es muy emocionante ver a estas criaturas en la gran pantalla luego de haber crecido viéndolas en la pequeña y verlos live action era algo que no me imaginaba ver fuera de fan art. Los diseños de estos eran sólidos y esto se ve claro cuando logras identificar características de estas criaturas solo con mirarlas. Ryan Reynolds logra darle vida al personaje titular de una manera extraordinaria y provee un tipo de humor que mantendrá a chicos y adultos con una sonrisa cuando esté en pantalla. Sin duda alguna mi Pokémon favorito, y quien se robó cada escena de este filme, fue Psyduck representado como una bomba de ansiedad. Este nos da algunos de los momentos más graciosos en todo el filme y me sorprendería si no se une a la cultura popular a gran escala.

En cuanto aå negativos: la historia es sumamente débil. Esta no te agarra y pretende que te preocupes por relaciones de las cuales no sabes nada y, cuando los personajes humanos estén interactuando, solo pensarás “¿donde están los pokemones?”. Por otro lado, pienso que al filme le faltó acción. No es decir que no tiene, pero me quedé con ganas de ver más de estos Pokémones usando sus habilidades uno contra otro en todo su esplendor.

Pokémon: Detective Pikachu es un filme entretenido, aunque tiene problemas de historia y personajes que tienen un impacto en la experiencia en general de la película. Pero si logras ver más allá, encontrarás un filme con un personaje titular carismático y un universo que sabes que explotarías. Pero si no tienes un conocimiento previo básico de lo que es Pokémon, este no es un filme para ti. Pero si creciste con esta propiedad y siempre te preguntaste como sería si los pokemones estuviesen entre nosotros les recomiendo darle un vistazo.

 

 

Missing Link es un filme de stop-motion/aventura del estudio de animación Laika, dirigida por Chris Butler y protagonizada por Hugh Jackman, Zoe Saldaña y Zach Galifianakis. En esta historia seguimos a Sir Lionel Frost, un aventurero famoso por buscar criaturas místicas que es encomendado en llevar un pie grande solitario a buscar familiares lejanos en uno de los lugares más remotos del mundo.

El estilo stop motion es uno de mis favoritos. Saber cuánto trabajo hay en los hombros de las personas que hacen filmes así es increíble y crea un tipo de respeto que no se puede igualar. Es gracias a compañías como Laika que aún mantienen este arte vivo y no optan solo por hacer animación 3D que es infinitamente más rápido y sencillo. Es triste saber que esta compañía hace filmes excepcionales como Coraline, ParaNorman, etc y muchos de estos no hacen suficiente dinero para justificarse forzando a que eventualmente tengan que incorporarse al 3D para sobrevivir. ¿Podría Missing Link ser el filme que le recuerde al público lo genial que es el stop motion?

El filme es un deleite visual. Laika una vez más nos presenta una película visualmente hermosa con animación impecable. La manera en la que usan este estilo para crear atmósfera es uno que no es fácil de hacer y ver cosas simples como el agua te dejará con la boca abierta. Esto ayuda mucho a otros de los grandes fuertes del filme, el humor. Este es tan seco que no tendrás otra opción que reírte y es tan sutil que mi broma favorita consiste en una simple ave enjaulada. También los personajes principales fueron sólidos en el especial Lionel y Pie grande quienes desarrollan una relación que te mantendrá con una sonrisa durante todo el filme. Esto se debe a que explora temas sobre pertenencia y saber qué te hace feliz, algo que muchos filmes animados relegan a un segundo plano.

En cuanto a negativos: los villanos no tienen ningún tipo de desarrollo y solo están en el filme para que nuestros protagonistas tengan algún tipo de obstáculo. También me hubiese gustado que no acortaran algunas escenas de viajes que pudieron servir como vehículo para presentar un pequeño cameo de otras criaturas místicas famosas.

Missing Link es un respiro de aire fresco. En un mundo donde la animación que más se espera es una secuela (Toy Story 4) es genial saber que aún existen personas que tienen ideas nuevas y me siento feliz que estas personas sean los genios de Laika. No les puedo recomendar esta película lo suficiente: es buena para toda la familia y para buenas amistades.

 

Long Shot es una comedia romántica dirigida por Jonathan Levine y protagonizada por Seth Rogen, Charlize Theron y O’Shea Jackson Jr. En este filme seguimos a Fred, un periodista con fuertes opiniones, quien se reúne con Charlotte, su antigua niñera y ahora una importante figura política. Fred tendrá que aprender a desarrollarse dentro de un ambiente más formal y a su vez conocer más a su nueva jefa.

El filme sí funciona. Theron y Rogen tienen una química genial lo cual se puede apreciar en el hecho de que cuando estos personajes tenían una conversación abierta solo podía sonreír y ver la reacción de Rogen ante la situación.

Hablando de Rogen, este casi se roba la película con sus reacciones a eventos políticos ya que es alguien sumamente liberal entre otras cosas. Una escena que me tenía en lágrimas es la que involucra un cateo y, si estás familiarizado con el humor de Rogen, sabes exactamente de lo que estoy hablando. Quien realmente me sorprendió fue Jackson Jr. quien es sumamente gracioso en esto y puedo pensar en un sin número de líneas que me dejaron sonriendo.

En cuanto a negativos: el filme es uno sumamente genérico. No digo esto como un insulto, pero la verdad es que hemos visto esta historia un millón de veces antes y esta se desenvuelve exactamente cómo crees que lo hará. También se siente sumamente largo y pienso que 2 horas para un filme como este es excesivo. La duración debió cortarse en aproximadamente 30 minutos para que fuera una película clara y rápida.

Long Shot es un filme servicial. Pienso que este será el tipo de película que pondrás en el background mientras estés haciendo otras cosas en sus hogares. Este no sobresale en ninguna categoría pero es uno que te mantendrá entretenido con buenos personajes y comedia. Les recomiendo que esperen a que esté en algún servicio de stream pero si la quieren ver en la gran pantalla les recomiendo precio matinée para que disfruten de una comedia con corazón.

Belkis Ramirez

Creía que el Valle Sagrado de los Incas, en el Cuzco, era el valle más bello del mundo hasta que Belkys me convenció de visitar el Valle de Napa, en California.

Por Chiqui Vicioso

Estábamos en Puerto Rico, apoyando la exposición de un amigo mutuo y su entonces compañera nos invito a visitar San Francisco. Recuerdo nuestra decepción ante el Golden Gate…(es tan chiquito) y nuestra felicidad frente a la arquitectura que era lo que Belkys, artista y arquitecta, realmente quería ver.

Empero, su gran objetivo era ir el Valle de Napa, porque Belkys era una gran conocedora de vinos y ya tenía su listado de los viñedos que quería a visitar. Ambas creíamos que el wine tasting era gratis y, para nuestra decepción, descubrimos que había que pagar por cada copa como si estuviéramos en un Bar.

 

Ahí se nos ocurrió, como siempre se nos ocurría, montar una pequeña obra de teatro. Ella sería la probadora experta en vinos y yo una importadora que la había contratado para que me asesorara.

Recuerdo que planificando nuestra estrategia nos reíamos a mares, y cada vez que lográbamos nuestro objetivo volvíamos a reírnos hasta que el estómago lo permitiera.

Así era todo con Belkys y su inmensa capacidad para ver el lado risueño de la vida, y para armonizar las tensiones y conflictos propios de artistas asediados sino por el desamor por la lucha por dar a conocer y echar a volar sus obras.

Así era todo con Belkys. Era convencerla, como en el caso de Julia de Burgos y un libro común enorme que solo la locura de artista de Miguel Cocco, y el sacrificado esfuerzo de Fidelio, buscando los materiales, consiguiendo al sastre que habría de coser cada libro, nos permitió realizar. Así era Belkys, donándole a Puerto Rico la mejor imagen de Julia de Burgos, un bello rostro con el mundo de la mujer en la cabellera. Así era Belkys, apoyando mis esfuerzos editoriales y los de Julia Álvarez, con su Cafecito Story, grabados donde plasma con gran maestría la vida del campo.

Así era Belkys. Con una risa franca que retumbaba en el malecón, lugar de nuestras reuniones, espacio que colonizamos Pura, Lourdes, Henry, Pascual, Jorge, Tony Capellán, siempre con un par de botellas de vino y el serenos de la noche y el oleaje, y más tarde Tulio y Antonio y tantos otros que se iban sumando, como si el malecón fuera un anfiteatro de nuestra exclusiva propiedad.

Así era Belkys. Inmensa en su pequeñez física. El Eneas de este Benitín que ahora andará con ella al lado, en un diálogo risueño solo nuestro, porque los que se van, ya lo sabemos, se quedan.

Los modos de estar de Carlos Alberty

Rafah Acevedo / En Rojo

Cuando alguien muere hay una distancia que se cruza. Algo cesó en la costumbre de estar vivos. Ya no está Carlos Alberty llegando al trabajo, o en el encuentro fortuito en el pasillo del supermercado.  

Y sin embargo, ¿qué hay que saber? Esto se dice, la muerte, de muchas maneras. Ser real es ser mortal, dirá un filósofo. Esa distancia que ha recorrido Alberty es un modo de situarse en esa trama que es la naturaleza humana, la vida, en resumen. Entonces, hablemos de su vida.

Grupo Tablazos, de abajo hacia arriba: Carlos Alberty, Eugenio Monclova, René Monclova y Jaime Ramirez. Foto Ricardo Alcaraz

Carlos Alberty Fragoso hizo teatro de guerrillas desde muy joven. Era actor. Entonces uno piensa que ya era poeta. Tanto amaba la poesía que su tesis doctoral la escribió sobre Francisco Matos Paoli. Publicó dos libros de poesía, Meditaciones (1998) y Topografía (2015). Además es editor de Escritos de Boquio (2002) y del libro de ensayos, En busca de Francisco Matos Paoli, que escribió con motivo del centenario del poeta. 

Fue profesor del Departamento de Español de la Facultad de Estudios Generales desde 1989. Aunque lo conocía de nombre, como un poeta de Río Piedras, hijo del Boquio, teatrero de los ‘70, tuve el placer de compartir con él en el ámbito universitario a partir de la última década del siglo pasado.

Alberty asumió su labor profesoral con una seriedad y responsabilidad ejemplares. Y en el intercambio informal en los pasillos era un maestro de la improvisación, del humor cáustico, de calor humano.

El semanario Claridad, el suplemento cultural En Rojo, fue espacio en el que colaboró por décadas. Decenas de artículos, ensayos creativos, poemas, están aquí.

Quisiera de algún modo que conserváramos su vida a partir de su trabajo. Puesto que la vida es un acontecimiento del que participamos sin que nos preguntaran nuestra opinión, uno, qué remedio, hace algo para estar vivo. Alberty escribió, fue actor, determinó lo que quería ser.  Lo hizo con disciplina y con goce. Los que lo conocieron dan testimonio de su vitalidad, y de como en las letras multiplicaba su tiempo, se acomodaba en un espacio y cruzaba distancias. En cada artículo, en cada poema, lo vemos llegar. Cada vez.

Breve antología fragmentaria de topografías (invitación a leer)

Amigos muy queridos me advirtieron que no hablara de este asunto porque iba a quedar como una persona anticuada y no sé cuántas bellezas más. Los quiero mucho, gracias. Pero, tal vez, a cierta edad, uno empieza a no tener remedio. En fin, que a veces uno se suelta, dice lo que le hierve por dentro y exclama “que Dios o a quien corresponda reparta suerte”.

Procedo entonces a contar la pequeña historia. Mi amigo y vecino el poeta llegó a mi casa desarbolado con la barba de varios días, muy preocupado. Me dijo que lo habían “acusado” de nacionalista. Estaba dolido no por la palabra que aludía a la idea de nación, sino por su empleo como acusación, lo que implicaba un significado negativo. Recordé inmediatamente una época de mi vida en que ciertos interlocutores con intención de ofensa acusaban a uno de comunista. Recuerdo amigos que no entendían ya que para ellos la palabra comunista era un cumplido no un insulto pues representaba un alto grado de desarrollo del espíritu y del sentido de solidaridad. Pero en fin, sigo con el tema. Me puse a pensar y como médico o abogado que no recuerda bien lo que estudió busqué en los libros más cercanos. El primero fue el diccionario. Leí en voz alta a mi atribulado amigo: “Nacionalista: perteneciente o relativo al nacionalismo 2. Partidario del nacionalismo.” Aunque la definición decía poco, ayudaba. Busqué entonces “nacionalismo”. Otra vez leí en voz alta: “Sentimiento fervoroso de pertenencia a una nación y de identificación con su realidad y con su historia. 2. Ideología de un pueblo que, afirmando su naturaleza de nación, aspira a constituirse como Estado.” Esta volvía a decir poco pero decía más que la anterior. Y ya podíamos empezar a pensar, a inventar. (Sí, a inventar, porque sobre todo en este asunto no creo que debamos creer en ciertas “autoridades”. )

(El poeta y la nación)

Imagen de Carlos Alberty en su despedida. Foto: Vicente Vélez

Ahora lean los siguientes preceptos y comparen con la filosofía de vida cristiana. (Me refiero a lo “mejor” o más “progre” de ella.) En la versión original en la página del Templo aparecen en inglés, aquí se reproducen en traducción nuestra.

1. Uno debe actuar con compasión y empatía hacia todas las criaturas acorde con la razón.

2. La lucha por la justicia es una búsqueda continua y necesaria que debe prevalecer sobre las leyes e instituciones.

3. El cuerpo de uno es inviolable, sujeto solo a la propia voluntad.

4. La libertad de los otros debe ser respetada, incluyendo la libertad de ofender. Atentar voluntariosa e injustamente contra la libertad del otro es renunciar a la propia.

5. Las creencias deben conformarse al mejor entendimiento científico que uno tenga del mundo. Hay que cuidarse de nunca distorsionar los hechos científicos para acomodarlos a las propias creencias.

6. El ser humano es falible. Si uno comete un error, debe hacer el mejor esfuerzo por corregirlo y eliminar el daño que se haya podido causar.

7. Cada precepto es un principio guía diseñado o pensado para inspirar nobleza en la acción y en el pensamiento. El espíritu de compasión, sabiduría y justicia debe prevalecer siempre sobre la palabra escrita o hablada.

No se alarme si se siente atraído por tales principios. Simplemente, por si acaso, no le diga a nadie que usted se siente medio satánico. Sea solidario con el prójimo como si se tratara de usted mismo. Lo demás, que ha pesado sobre todos por mucho tiempo e innecesariamente, son las instituciones burocráticas condenadas al olvido. Quién sabe. Según van las cosas en nuestra isla, a lo mejor Satanás tenga que venir a ayudarnos. Dicen que la última deuda la paga el Diablo. No estaría mal siempre que fuera un tipo solidario y justo.

(Satanás el bueno)

Seguramente allá por la década del ochenta, los que vieron en Gorbachov la esperanza de revitalizar el socialismo, (ingenuidad o visión histórica de largo alcance) también debieron haber sentido una gran tristeza con el derrumbe del gran experimento bolchevique. (¿El que vive de ilusiones muere de desengaños?)

Ya nunca sabremos si el socialismo –en lo que fue la Unión Soviética– pudo haber encontrado sus mejores caminos de democracia, transparencia, prosperidad económica con apertura creativa a la economía capitalista, presidida por una ética de solidaridad. Lo que sí sabemos es que el hombre del mapa en la cabeza lo intentó y fracasó. Su “premio de consolación” fue un lugar en la historia. Pero es una pena eso de entrar en la historia sin haber podido cambiar su curso hacia el punto cardinal más deseado, su destino más noble.

Una vez, Werner Herzog, el director de cine, le dijo a Gorbachov que probablemente el primer alemán que conoció fue algún soldado que quiso matarlo. Se refería al tiempo de la guerra cuando los alemanes ocuparon la región natal de Mijaíl y donde viven los mejores recuerdos de su infancia, entre otras razones, porque era el querendón de sus abuelos. Este le contestó que no, que el primer alemán que conoció fue un señor muy simpático que vendía caramelos. Mijaíl mostró apertura de espíritu. Tal vez quiso que así fuera el socialismo.

Gorbachov, viudo desde 1999, cumplirá 88 años el 2 de marzo. Sobre “su” obra las opiniones están divididas: para unos fue un gran líder; para otros, un traidor. En las fotos parece triste. Hay quien hubiera preferido verlo en fotografías victoriosas en medio de una multitud que canta feliz ondeando banderas rojas. Cierto. Son escenas de película donde se luce la esperanza, imágenes que uno no se puede sacar de la cabeza, como el lunar de Mijaíl.

(El hombre del mapa en la cabeza)

Prometeo desafió el Olimpo y trajo el fuego a la Humanidad. Ese fuego es gesto libertario y solidario, símbolo de conocimiento. Por eso, Zeus, castigó a su portador poniéndole cadenas. ¿No es hora ya de que esa Humanidad libere a su benefactor y asuma ella la responsabilidad de su propio fuego, de su imaginación, de su ciencia y de su riqueza mediante el principio bien aplicado del bien común planetario (“de cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades”)? Sí. Deberá la Humanidad viajar a la Luna y a Marte pero no por necesidad sino por libertad, no como loca opción al exterminio de la especie, sino como cumplimiento de un anhelo del espíritu. Para ello, antes, la Humanidad deberá superar toda desigualdad e injusticia y alcanzar una vida plena aquí haciéndose dueña y señora de su planeta, de sus recursos y de sus propios sueños. Estos no deben estar usurpados por un puñado de chicos machos desorbitados, aspirantes a Zeus, representativos de la explotación y desigualdad planetarias. Deberá ser, pues, la Humanidad, a un tiempo, Endimión o enamorada Endimiona, prudente Ícaro o Ícara y desafiante Prometeo o Prometea. Disfrutando, así, de todo en toda la Tierra, la Humanidad entera podrá y deberá ser democráticamente lunática. 

Hemos aterrizado.

Sofía Irene Cardona se dirige a los amigos (as) y compañeros(as) que se reunieron a despedirse de Alberty. Foto Vicente Vélez

(Los superchicos del espacio)

Maternidad submarina

Por Rima Brusi/ Especial para En Rojo

En algunas familias es una especie de Navidad. La madre, la abuela, la tía, la vecina, todas las madres reciben regalos, en algunos casos todas las mujeres de la casa, las sin hijos también, por aquello de que tienen útero, supongo. O suponen otros, porque nuestro útero no está ahí, a la vista de todos, para fortuna nuestra y para desgracia de los santurrones que están interesadísimos en él, pero igual la gente sabe o piensa que está ahí y suele emitir opiniones sobre él o darnos regalos a cuenta suya.

Una señora amiga le regala a todas sus hijas porque, sentencia, “algún día me darán nietos.” No sé si pensar en ese regalo como un talismán, una ofrenda, o el down payment de una especie de lay away, una hipoteca sobre el útero ajeno. 

Recuerdo que a mi abuela le regalaban aparatos electrónicos. No, no me refiero a tabletas o teléfonos “inteligentes”, sino a cosas como un horno/tostadora, una olla de cocción lenta con florecitas rojas, o una lavadora. El año de la lavadora estuvo marcado por mucho bombo y regocijo. Todos celebrábamos el artefacto ruidosamente, todos excepto por mi abuela, que lucía una sonrisa más bien boba y  que en algún momento le susurró a mi madrina que le hubiera gustado más “algo así como un perfumito”. 

Creo que se arrepintió más adelante de decir eso, porque a partir de entonces, se nos llenaba la casa de jabones, colonias, perfumes, cremas y kits con alguna combinación de las anteriores, y el día de las madres olía así como huelen, con tanta marca y tanta mezcla, los pasillos de las secciones de perfumería en las tiendas por departamentos: a insecticida.  

En los asilos de ancianos y en los muros de Facebook, el día de las madres es una especie de jardín. Abundan los ramilletes de flores reales y virtuales, acompañados por citas a veces buenas, a veces cursis, a veces apócrifas. Abundan también las flores en los estampados de las batitas que le encasquetamos a las bisabuelas para la ocasión (y para las fotos), y en los trajecitos que le encasquetamos a las niñas para visitar a las bisabuelas (y tomarse fotos). 

Por cierto: recuerdo las visitas a una de mis bisabuelas, Abuelitita. Nos recibía con un grueso y fragante tabaco entre los labios y una caneca de ron sobre la mesa. Si estaba de mal humor, nos enviaba a todas a “las ventas del carajo”.  Si estaba de buen humor, también, pero con una sonrisa. Ignoraba la mitad de los regalos, criticaba duramente la otra mitad y luego, si teníamos suerte, nos leía la baraja. Recuerdo que me anunció que me casaría con la sota (el diez) de copas, y que a mí no me hizo mucha gracia la noticia, porque el hombre (a diferencia de su colega, el once de copas) no tenía caballo.

A mí esas visitas me parecían bastante divertidas. Pero a mi abuela la dejaban muy triste. El gran Segismundo Freud dijo muchos disparates pero dijo también algunas cosas muy sabias, y una de ellas fue que el amor de una madre es una suerte de armadura para la vida. Mi abuela tuvo que navegar el mundo sin esa armadura. Fue un cangrejito ermitaño caminando el inmenso, hermoso y peligroso fondo marino, esnuíto y sin caracol. 

No me pienses cínica, lector. Al menos no demasiado. Tengo hijos. Celebramos el día de las madres con tres cosas que me gustan mucho: flores, bebida y comida. Hay abrazos y risas. También, inevitablemente, pienso con amor y compasión en el cangrejito esnú que fue mi abuela. Y, al menos últimamente, pienso un poco en el cangrejito esnú que soy yo misma, y en cómo mi compañero, mis hijos y mis amigas me regalan caracoles todo el tiempo y acompañan mi caminar en el inmenso, hermoso y peligroso fondo del mar.

Informe a la Academia

Por Zahira Mabel Cruz / Especial para En Rojo

El latín para mí es lo que ha sido desde hace cinco siglos: una lengua muerta. Con esto no quiero decir que sea incapaz de reconocer su utilidad para historiadores, especialistas en temas de la antigüedad, filósofos y lingüistas apasionados que por la naturaleza de sus trabajos e intereses, y para la realización seria y efectiva de sus investigaciones, probablemente deberían atender fuentes primarias en lenguas clásicas —no esperaríamos menos—. Sin embargo este no es mi caso, pero reconozco que siempre es mejor saber a no saber, a pesar de que existen cosas en la vida que a veces es mejor no saberlas. También reconozco que el concepto de lenguas “vivas” o “muertas” es para muchos una idea falsa de lo que son las lenguas, puesto que no puede haber nada intrínsecamente muerto acerca de un sistema de comunicación. Pero a fin de cuentas esto tiene que ver más con cómo lo considere la gente. Según tengo entendido, no existe un consenso entre los especialistas en cuanto al estatus de la lengua latina… sobre si vive o ha muerto.

La mezquindad no creo que sea uno de los rasgos de mi carácter, por eso también puedo ser capaz de reconocer el valor del latín como soporte gramatical en el surgir de las lenguas romances por lo que conocerlo, nos ayuda a tener una mejor comprensión de nuestra lengua. Pero en el momento de escepticismo en el que me encuentro desde hace poco más de veinte años, se me ha hecho cuesta arriba enamorarme de este y otros tantos cadáveres como lo pude haber hecho en otros tiempos de mayor esperanza. Responsable y comprometida asisto a clase para cumplir con el requisito del programa doctoral, pero todos sabemos que compromiso no es exactamente lo mismo que amor. 

Por los pasillos de esta universidad (UPR) he escuchado decir que el latín debe seguir siendo un requisito en nuestra universidad porque en las universidades prestigiosas del mundo también lo es. Pero el prestigio no creo que sea ya una categoría propia de tiempos de crisis y precariedad como los que enfrentamos. Sin embargo, en su lugar, sensatez y sinceridad parecerían ser valores más apropiados para sopesar la indispensabilidad de la enseñanza y el aprendizaje del latín en estos tiempos que atravesamos —que para nada son nuestro Siglo de Oro— en que en la mayoría de los casos el latín vendría a ser un lujo, entiéndase algo innecesario. Así, en honor a la verdad, a la sensatez y a la sinceridad —valores altamente favorecidos y promulgados por tantos insignes poetas, oradores, filósofos griegos y latinos— me tomo la libertad de dar mi opinión sincera sobre esto, además de compartir más adelante con ustedes algunas máximas o sentencias latinas al respecto. Porque aunque escéptica, no dejo de ser una académica o una intelectual. 

Máximas latinas:

Ridentem dicere verum quid vetat?

“¿Qué nos impide decir la verdad riendo?” (Horacio, Sátiras 1, 1, 24)

Obsequium amicos, veritas odium parit.

“La complacencia engendra amigos; la verdad, odio.” (Terencio, Andria 68)

Pessimum inimicorum genus, laudantes.

“Los aduladores, la peor clase de enemigos.” (Tácito, Agrícola 41, 2)

Nescire quaedam magna pars sapientiae est.

“Ignorar ciertas cosas es una gran parte de la sabiduría.” (Hugo de Groof, Epigramas)