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Gaza, el alma del alma mía, y mis otras almas latinoamericanas…

 

 

 

 

Muy buenas tardes.

Agradezco la invitación de la compañera Sonia Santiago, de Madres Contra la Guerra, para expresarme hoy. Madres Contra la Guerra ha sido un ejemplo de lo que significa la palabra solidaridad y la palabra humanidad. Han convocado consecuentemente, semana tras semana, a este piquete de solidaridad de Puerto Rico con Palestina, que hoy se constituye en el piquete número 113. Gracias por responder a esta convocatoria.

Dedico mis palabras a Libre Sankara, Elidalis Burgos, Zuleyka Morales Rivera, compatriotas boricuas comprometidos con representar a Puerto Rico en la gesta de solidaridad en Palestina y dispuestos a llegar hasta Gaza para demostrarle al pueblo palestino su humanidad.*

Quiero recordar a Filiberto Ojeda Ríos, compañero de lucha, compañero de vida y comandante del Ejército Popular Boricua Macheteros, quien fue asesinado en 2005 con vileza y tortura por el gobierno de Estados Unidos al dejarlo desangrar luego de que un francotirador acertara en su disparo. El asesinato de Filiberto fue un golpe muy duro. Perdí a mi compañero, al alma de mi alma. Esa fue mi tragedia personal. Hoy vivo una tragedia a la que llamo “Gaza, el alma del alma mía”. Esta es una tragedia colectiva. Es de quienes estamos aquí presentes. Es de la humanidad. Nuestra tragedia es Gaza, es Palestina por el genocidio de Israel. Nuestra tragedia es la pérdida de la humanidad, la pérdida del alma colectiva. Gaza es humanidad, Gaza somos todos, Palestina somos todos.

Gaza

Primeramente, afirmamos nuestra solidaridad con Gaza, con Palestina. Afirmamos nuestra solidaridad con la República Bolivariana de Venezuela, la República de Cuba, la República de Colombia, y toda nuestra Patria Grande de América Latina.

El genocidio perpetrado por Israel contra el pueblo de Gaza y el pueblo palestino ha sobrepasado nuestra imaginación. Ha dejado a muchos en un estado de incredulidad que ha dificultado la agilidad de una respuesta inmediata. Pero estamos aquí.

Conocemos de sobra los abusos y asesinatos que ha perpetrado Israel contra los palestinos. Recientemente, en las cocinas que sirven alimentos a la población fueron encontradas balas en las latas de vegetales. Balas que en lugar de atravesar las latas pudieron haber perforado los cuerpos de los palestinos que trabajan arduamente para proporcionar comidas calientes a miles de niños y familias que actualmente sufren los rigores de un invierno cruel. Sus tiendas de campaña son caladas por el frío y la lluvia, se inundan, no tienen mantas secas sobre las que dormir, el viento hace jirones las tiendas de campaña y quedan totalmente a la intemperie.

El Estado de Israel se ensaña contra ellos y prohíbe la entrada de ayuda. Entre los artículos prohibidos se encuentran tiendas de campaña más resistentes y módulos de vivienda que pueden aliviar su sufrimiento. Israel también detiene el paso de camiones que llevan alimentos, medicinas y materiales para los hospitales y todo tipo de artículo que llevaría un poco de alivio.

El mundo occidental no conoce a los palestinos, no conoce su idiosincrasia, no conoce su humanidad, no conoce su dulzura, no conoce su cultura, su inteligencia, su espíritu indómito, su resiliencia… No conoce su sumud. Sobre todo, no conoce su Amor…

El pueblo palestino tiene derecho a vivir. El pueblo palestino tiene el derecho a luchar, a resistir, a retornar a sus hogares. El pueblo palestino tiene los mismos derechos que todos los seres humanos del planeta. Es nuestro deber que eso se convierta en una realidad.

 Venezuela

Hoy nos encontramos ante una coyuntura que desconcierta al mundo y lo envuelve en llamas. El manto de la injusticia pretende arropar a nuestra América. Estados Unidos atenta contra la democracia e instaura golpes de estado en naciones latinoamericanas para saquearlas, en un claro patrón de expansión imperialista. Con sus acciones, reniega de los derechos humanos y del derecho internacional. Los menoscaba con alevosía.

Lo hizo el pasado 3 de enero, cuando invadió la República Bolivariana de Venezuela, bombardeó zonas militares y urbanas y secuestró al presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros y a su esposa, la señora Cilia Flores, Primera Dama de la nación, llevándolos a Estados Unidos, en clara violación al derecho internacional.

Es de notar la contundente solidaridad de la República Bolivariana de Venezuela y de Colombia con Gaza y Palestina. Cuba ha sido un referente de solidaridad con Palestina de manera sólida y consecuente. Por ello, no es de extrañar que se afirma que las acciones también tienen costuras sionistas.

El hombre que ocupa la silla de la presidencia en Estados Unidos, Donald Trump, irrespetó flagrantemente la constitución de ese país. Gobierna por decreto, con estilo autoritario y dictatorial.

Esta es también una guerra mediática, donde se manipulan las conciencias. Muchos medios de prensa se han prestado para difundir las mentiras. Ya han juzgado al presidente Maduro, emitiendo un veredicto de culpabilidad, aun cuando el juicio todavía no inicia y no ha desfilado prueba alguna.

La Organización de Naciones Unidas ha resultado ser de papel. Ni tan siquiera de cartón. Dejó a Gaza sumida en el abandono, sin actuar en su defensa, más allá de expresar su preocupación por lo que estaba sucediendo, pero sin dar un paso valiente para llamar a capítulo al Estado de Israel. El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres ni siquiera se atrevió a asumir la autoridad para emitir una determinación legal con respecto a la palabra genocidio. Solamente, Francesca Albanese, relatora especial de las Naciones Unidas para los Territorios Palestinos ocupados, ha defendido y trabajado arduamente denunciando el genocidio de Israel sobre Gaza y ahora mismo enfrenta sanciones por Estados Unidos. Es la venganza de Trump en contubernio con Netanyahu.

El acomodo del Premio Nobel de la Paz a una venezolana que traicionó a su nación al invitar a Estados Unidos a invadir, ocupar y hacerse con el petróleo, que es la fuente principal de riqueza del pueblo venezolano, fue otro de los pasos en el sendero de la invasión, agresión, y golpe de estado que Estados Unidos llevó a cabo en la República Bolivariana de Venezuela, cuando secuestró a su presidente constitucional, hoy prisionero de guerra en las cárceles estadounidenses.

Esa mujer traidora entregó a Venezuela y sus riquezas, se apropió del futuro de los venezolanos y se lo entregó a una Potencia Administradora. Eso es lo que será Estados Unidos para ellos de ahora en adelante: una Potencia Administradora. Están en el mismo bote que Puerto Rico: Venezuela es ahora una colonia de Estados Unidos. Y todavía hay venezolanos que aplaudieron la invasión y el secuestro. Venezolanos que viven fuera de su país y que dicen que “el precio que tenemos que pagar todos como venezolanos es nuestro petróleo” y recalcan que “quizás va a morir mucha gente, o no, pero es el precio que hay que pagar”. No hay humanidad, ni siquiera para los suyos.

Pienso que otro de los propósitos de Estados Unidos al invadir Venezuela, además de robarse el petróleo y sus otras riquezas, es debilitar a Cuba. Quieren destruirla. La situación energética en Cuba es delicada y el petróleo de Venezuela es un factor de suma importancia. Al hacerse con el petróleo de Venezuela, Estados Unidos intensifica el bloqueo criminal que durante tantos años ha ejercido contra Cuba. Hay que recordar que uno de los artífices de este plan es Marco Rubio, quien tiene en su mira la destrucción de Cuba por su odio visceral.

En Puerto Rico, la gobernadora adoradora de Trump y Netanyahu, no sólo entregó a los inmigrantes de nuestra comunidad, sino que se arrodilló en reverencia ante Trump y Netanyahu sin siquiera protestar el plan de que Puerto Rico fuera nuevamente invadido por fuerzas militares estadounidenses para facilitar el ataque contra nuestros hermanos venezolanos, nuestros hermanos latinoamericanos. Claramente, en oposición al lema “Caribe, zona de paz”, por el cual llevamos trabajando tantos años. Pero ¿qué puede esperarse de una persona que rinde absoluta pleitesía a criminales de guerra, quienes en contubernio han torturado, asesinado, y masacrado al pueblo palestino?

A Gaza, a Palestina, a Venezuela, a Cuba, a Colombia, a México, a toda nuestra América, les decimos: “No están solas”. El pueblo puertorriqueño se solidariza con nuestras naciones hermanas. Somos un pueblo latinoamericano y caribeño, y nuestras hermanas más cercanas están en la mira inmediata del mandatario estadounidense.

Ningún país del mundo tiene derecho a enviar fuerzas a otra nación soberana, arrestar a su jefe de Estado y sacarlo de su país. Eso fue un secuestro. No sólo secuestraron al presidente, sino también la soberanía de Venezuela. Lo que ocurrió es una violación de los preceptos del derecho internacional y destroza los principios y valores que gobiernan la Carta de las Naciones Unidas.

Exigimos el cese de las agresiones de Estados Unidos contra los pueblos de América. Convertir a Venezuela en una colonia es un acto infame. La soberanía de Venezuela debe ser restaurada, así como el orden constitucional, y el presidente Maduro, y la señora Flores, deben ser regresados. Es al pueblo venezolano a quien corresponde gobernar a su país.

Defendamos a Puerto Rico y el Caribe como zona de paz. Defendamos a nuestra América como zona de paz. Defendamos al mundo como zona de paz.

En este nuevo año hagamos el siguiente ejercicio. Llevemos un diario en el cual anotemos la respuesta a esta pregunta: ¿Qué hice hoy por Gaza, qué hice hoy por Palestina? Y añadamos: ¿Qué hice hoy por Venezuela, qué hice hoy por Cuba, qué hice hoy por Colombia? Particularmente, ¿Qué hice hoy por Puerto Rico? Sobre todo, ¿Qué hice hoy por la humanidad?

Bendita seas Gaza, el alma del alma mía. Bendiciones para ti y el pueblo palestino.

 

Mensaje pronunciado por la autora en Manifestación de Solidaridad de Puerto Rico con Palestina.Convocada por Madres Contra la Guerra, Piquete #113.6 de enero de 2026

 

 Notas:
 Estas palabras fueron dedicadas a:
 Libre Sankara, un compatriota boricua destacado en Gaza desde junio de 2024, quien arribó en pleno genocidio, y precisamente, debido al genocidio, como parte de una labor humanitaria que deseaba realizar en solidaridad con el pueblo palestino, y plenamente consciente de los riesgos que enfrentaba.
 Elidalis Burgos, una compatriota boricua que vive en Estados Unidos, quien viajó a Gaza durante el pasado mes de julio, consciente de los riesgos a los que se exponía. Durante un año estuvo solicitando el permiso para dedicar un mes de su trabajo como enfermera practicante de cuidados intensivos, con especialidad en hematología a la población de Gaza, permiso que finalmente logró, destacándose en el hospital Nasser de Khan Younis.
 Zuleyka Morales Rivera, una compatriota boricua que participó en la flotilla Sumud, junto a otros veteranos de las fuerzas armadas de Estados Unidos, para denunciar el genocidio que Israel comete contra Gaza, para romper el bloqueo que Israel mantiene contra Gaza y para entregar artículos de ayuda humanitaria a la población palestina.

La QuNa: espacio híbrido para todo arte

La QuNa– con su Qu de Quintín y su Na de Nasheli– se fundó para reunir la actividad artística en el área de Caguas. Foto Adrián Rodríguez Alicea

 

En Rojo

 A pocas cuadras del terminal de transporte público de Caguas, por la avenida El Troche, un edificio blanco esconde arte entre tazas de café y jugos de variados frutos. Adentro, luce paredes con repisas llenas de libros de autores puertorriqueños, losetas terrazo al estilo urbano y muebles de madera. En cierta esquina, un taburete aparece– debajo de otra repisa que sostiene hojas marchitas, papayas y pepas de aguacate agujereadas

– con dos carambolas y un plato de pétalos.

Quintín Rivera Toro, uno de los curadores y dueños del espacio, cuenta que muchos de los muebles fueron tallados y fabricados por él mismo. Los lijó y serró en un plazo de cinco semanas, hace seis meses, cuando decidió abrir este café-atelier-galería junto a Nasheli Ortiz González, profesora de moda y pareja del cagüeño.

La QuNa– con su Qu de Quintín y su Na de Nasheli– se fundó para reunir la actividad artística en el área de Caguas. Abierto de martes a sábado, funge como foro para presentar documentales, obras y, más recientemente, una residencia artística. Experimentados en preparar este tipo de obra, ambos consideran proveer una “telaraña para lo que se necesita para que ocurra una residencia”.

“Hemos montado una programación  de ensueño. Nos hemos tirado de boca. Todo se hace a través de la puertorriqueñidad de alguna manera. Y si no, de lo caribeño, de lo que se relaciona a Puerto Rico y a lo caribeño. En este caso (de la residencia), Marina es puertorriqueña y hace trabajo con, para y por lo isleño, lo colonial. Su compañera, Isil, también”, comentó Rivera Toro sobre las colaboraciones artísticas de La QuNa y el proyecto de la residencia.

Ambos coincidieron en la importancia de que existan espacios físicos, ocupables, a los que artesanos y artistas de todos los perfiles puedan acudir y compartir sus obras. Sin “suficientes espacios seguros, interesados o preparados” que sirvan de taller o exhibición, los profesionales en Bellas Artes y Diseño de Moda apuestan a que La QuNa se convierta en un modelo de “microcolaboraciones” artísticas.

“Lo estamos haciendo sin presupuesto. Eso cambiará en su momento porque estamos organizándonos para solicitar becas desde una identidad corporativa. Si lo pudiéramos hacer sin la necesidad de que fuera un negocio, lo haríamos. Si recibiéramos fondos para producir cultura, para producir un espejo de la puertorriqueñidad, de lo que somos hoy día, lo haríamos gustosamente”, agregó Rivera Toro.

En ese sentido, Ortiz González argumentó que el Estado debe descentralizar las artes y los fondos para desarrollarlas más. A pesar de eso, reconoció que existen proyectos en municipios como Manatí o Adjuntas que fomentan las artes. Pero sin una inversión en la producción cultural, sostuvo, mucho arte puede quedar olvidado.

“Solo hay pocos espacios en los que la gente se puede homogeneizar, donde pueda tener el mismo acceso a los mismos recursos. Así es en las artes, como en la universidad o en los deportes. Lugares donde, de repente, una persona en otra clase social puede dar un salto cuántico con relación a otra. El asunto es tan sencillo como asignar fondos del gobierno”, aseguró Rivera Toro.

Ortiz González destacó, por otro lado, que la oportunidad de una residencia artística– estrenada con la obra conjunta de Marina Barsy Janer e Isil Sol Vil– permite que los artistas puedan adaptar su obra al espacio en que se presentará, alejándose de posibles “colonizaciones” conceptuales. Para la exdirectora ejecutiva del Taller Puertorriqueño, en Filadelfia, La QuNa es una forma de cultivar las conversaciones “tan apropiadas y acertadas” que se están dando dentro de la escena artística de Puerto Rico.

“Ver cómo se crea desde tanta necesidad es hermoso. Desde afuera, desde la diáspora, era una cosa verlo, pero llegar aquí y ver cuán fuerte es hacerlo por ser colonia, cuestionar por qué es tan difícil hacerlo o es difícil producir arte. Pero la calidad y cantidad de arte que se está produciendo en Puerto Rico es de una excelencia internacional”, afirmó a En Rojo.

A juicio de Rivera Toro, todas las disciplinas– desde la pintura, la escultura, el cine, la escritura y otras más– tienen cabida en el café-atelier-galería, siempre desde lo más cercano a la “pureza” y sin censuras. Además de Pluriversos de Poesía Radical, de Barsy Janer y Sol Vil, La QuNa ha recibido figuras como Regina José Galindo, poeta guatemalteca.

“Llovían sus poemas desde el techo de la galería. Estaban como colgados, impresos pequeñitos”, describió Rivera Toro. Los excolaboradores de Urbe Apié resaltaron, por igual, la colectiva de arte que acogió, en diciembre, a 46 artistas de Fajardo, Manatí, Honduras,Venezuela y otros lugares más que compartieron 47 piezas.

“Ahora mismo, tenemos una colaboración con la editorial La Criba, Mi editora favorita Eunice Castro (Camacho). También trabajamos con El Club del Turro, que es una tabacalera puertorriqueña, de Río Grande. Tenemos carteras, zapatos y textiles, todos diseños hechos en Puerto Rico”, indicó Ortiz González.

La primera residencia artística

 Con ocho días de residencia, un performance el pasado 10 de enero y una exposición de Pluriversos de poesía radical por el resto del mes, Barsy Janer y Sol Vil orlando toda La QuNa con diversas plantas endémicas de Puerto Rico, de manera que el taburete y la repisa con hojas representa un diálogo con el entorno natural del archipiélago.

Del mismo modo, otro salón del espacio muestra una alfombra de sargazo, cuadrada y simétrica. En las paredes, imágenes de otras demostraciones ilustran la obra de esta pareja puertorriqueña-española. Como imagen principal, ambos artistas presentaron su performance, que integraba hojas y frutos de guamá, escombros y una raíz viva del árbol nativo.

La apuesta de Pluriversos– y de otras piezas de Barsy y Sol– es rescatar saberes a través de una conversación entre imágenes naturales que se desplacen del antropocentrismo. Para la pareja, la apertura que brinda La QuNa fue clave para acatar la idea de Pluriversos, donde el entorno debe influir tanto como el espectador y el artista de una obra.

De cara al futuro, Ortiz González y Rivera Toro proponen ampliar las colaboraciones artísticas de La QuNa, así como fomentar que las comunidades formen parte de las iniciativas y esfuerzos del edificio blanco que esconde arte entre tazas de café y jugos de variados frutos.

 

La violación masiva y embarazos forzados como arma genocida

 

Especial para En Rojo

¿Cómo puede ser la violación masiva durante la guerra con el propósito de forzar embarazos un tipo de genocidio?

 

Estamos en tiempos de guerra y ocupación militar.

La violación de mujeres como arma de guerra a través de la historia está ampliamente documentada. Se ha usado con varios propósitos; como tortura, como método de forzar la obediencia del enemigo, como venganza, como premio para los soldados (“botín“), para fomentar la hermandad entre soldados, etc. (Actualmente se está documentando; por ejemplo, La violencia sexual como crimen internacional en el conflicto ruso-ucraniano, 2014-2022 de Diego Alberto Zapata Gonzales y Stephani Violeta Paliza Obando.)

Pero la filósofa Claudia Card, en su libro, Confronting Evils: Terrorism, Torture, Genocide (2010), argumenta que no solamente la violación se ha usado como arma de guerra, sino que, además, el semen se ha utilizado como arma biológica de guerra. Por ejemplo, se argumenta que como parte de la violación durante la guerra se tenía la intención de infectar a las mujeres con HIV (pueden leer, por ejemplo, Rape and HIV/AIDS as weapons of war: Human rights and health issues in post-conflict societies de Obijiofor Aginam). En ese caso, el semen se estaría utilizando como método de transmisión de una enfermedad (potencialmente) letal y se entiende su uso como arma biológica.

Pero Card argumenta que el semen se puede usar como un arma biológica aunque no transmita enfermedades, y, aun más, que se puede utilizar con propósitos genocidas.

¿Qué es genocidio? es una pregunta filosófica.

La Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948 define genocidio —genos (griego) de raza o tribu, y cide (latín) de matar— como “destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”. En esa definición tiene sentido infectar a personas con una enfermedad letal. También tiene sentido la técnica de introducir instrumentos en el útero con el propósito de que las mujeres no puedan tener hijos (pueden leer, por ejemplo, un artículo de agosto del 2025, “Nos aseguramos que no puedan tener hijos” La violencia sexual como genocidio en Etiopia de Silvia Laboreo Longás).

Pero Card propone una paradoja: El semen saludable se utiliza como arma biológica a través de la violación masiva para forzar embarazos con propósitos genocidas. Por ejemplo, Card cita, como parte de un plan de genocidio, una política de guerra de “violación genocida” en la cual los soldados serbios violaban a las prisioneras musulmanas hasta que quedaban embarazadas, las mantenían en prisión hasta que el aborto ya no era seguro, y luego las liberaban (Rape Warfare: The Hidden Genocide in Bosnia-Herzegovina and Croatia de Beverly Allen).

¿Cómo se puede destruir un grupo re-produciendo más personas?

Muy brevemente, Card argumenta que el genocidio no es solamente la exterminación de un número o grupo de personas, sino que genocidio es un tipo de destrucción de ‘vitalidad social’, que ella define como las relaciones, contemporáneas e intergeneracionales, que crean contextos e identidades que le dan forma y significado a nuestras vidas: “[genocide] substantially destroys ties that bind individuals into a people, including the kinds of ties (economical, political, religious, etc.) that tend to outlive individual members and give meaning and shape to a group. The intended termination of a genocidal plan is the destruction of a people as a people, as its foundations are ruined, with a concomitant destruction of social vitality in the lives of survivors.” (2010, 277). Card añade: “The intentional production of social death in a people or community is the central evil of genocide. Social death distinguishes the evil of genocide, morally, from the evils of other mass murders” (2010, 237).

¿Cómo se pierda la vitalidad social con violaciones masivas con el propósito de embarazos forzados con semen del enemigo?

Card argumenta que el propósito no es, necesariamente, que la cultura sienta que los bebés son del enemigo. Más bien, la tortura prolongada de violaciones rutinarias, combinada con el forzar embarazos con el semen del enemigo, tiene la expectativa de deshumanizar a las mujeres y adolescentes que lo sobre-vivieron. El torturar y violarlas durante meses y meses, y forzar sus embarazos, destruye su vitalidad social. Las que sobreviven el horror se convierten en “cadáveres gestantes” o “envases biológicos vivientes”.

En las palabras de Card:

“Even after birthing, a survivor might not experience herself or be perceived by others as a potential wife, mother, or any other recognized kind of family member….Unless she is unusually creative and resilient, as well as lucky in finding support from others, she may find it overwhelmingly difficult to recover social vitality….In this case, the child and its biological mother are potentially constant reminders of shame, humiliation, impotence, and defeat. The production of new life is an instrument of social death….The production of a generation of children of rape who grow up alongside children who were old enough to have witnessed war rape and to know what it means is a profound assault on the community….Whether rapists thought they were producing little [enemy children] is irrelevant. What counts is the attack on the social meaning of the lives of the women and girls they tortured and on the social vitality of their communities.” (2010, 285-6)

Sería interesante ponderar: ¿Se podría utilizar La convención sobre armas biológicas como respuesta a la violación genocida?

Jenniffer González y la difamación como arma política

Jennifer González Foto por: alina Luciano/CLARIDAD

 

Francisco “El Jimagua Cartagena Méndez

En tiempos de crisis social y polarización, la difamación política se ha convertido en un arma peligrosa que erosiona la confianza pública y distorsiona el debate democrático. Cuando se lanzan acusaciones sin pruebas, sin fundamento y sin responsabilidad, no solo se ataca a una persona: se hiere la credibilidad de las instituciones y se alimenta un clima de desinformación que afecta a todo el país.

La discusión pública en Puerto Rico se ha visto contaminada por la gobernadora de Puerto Rico Jenniffer González y el  presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz tras acusaciones políticas sin evidencia. En repetidas ocasiones, se recurre a la crisis que atraviesan países como Venezuela o Cuba para insinuar vínculos o donativos inexistentes, sin presentar prueba alguna que lo sustente. Lo más preocupante es que sectores de la prensa permiten que estas expresiones se repitan sin cuestionamientos, sin exigir documentación, sin ejercer el mínimo rigor periodístico que la democracia exige.

Cuando se lanzan señalamientos tan serios sin fundamento, no se fiscaliza: se difama. Y esa estrategia no solo degrada el debate público, sino que divide al país, erosiona la confianza ciudadana y fragmenta los pilares democráticos que deberían sostener cualquier contienda política.

La política deja de ser un espacio de ideas y propuestas cuando se transforma en un campo de batalla donde la mentira se usa como estrategia. La difamación no es transparencia; no es democracia. Es una forma de violencia simbólica que manipula emociones, destruye reputaciones y desvía la atención de los problemas reales que afectan a la ciudadanía, y este no es el Puerto Rico que nos merecemos.

Merecemos aspirar a un país de avanzada, guiado por ideas y por un compromiso real con la protección del medio ambiente y nuestros recursos naturales. Merecemos un país que garantice viviendas accesibles para su gente y que reconstruya un Sistema de Educación profundamente herido por años de corrupción, tanto bajo administraciones del Partido Nuevo Progresista como del Partido Popular Democrático. Sin embargo, cuando el debate público se contamina con difamaciones provenientes de la gobernación, lo único que se produce es mayor inestabilidad social. Se profundizan las divisiones entre puertorriqueños y se perpetúan mentiras institucionales que llevan décadas utilizándose para demonizar al independentismo y desviar la atención de la pésima gobernanza del gobierno actual.

Es como si pensar por cuenta propia fuera un pecado, pues a ciertos sectores del PNP no les conviene un pueblo educado, crítico y libre de mente, un pueblo que ya no se trague narrativas fabricadas ni repita mentiras institucionalizadas. Por eso insisten en promover discursos de miedo y desprestigio contra Juan Dalmau y contra el independentismo en general: porque un país desinformado es más fácil de manipular.

Mientras la ciudadanía permanezca confundida o dividida, el gobierno de Jenniffer González puede seguir impulsando un Código Electoral hecho a su medida, diseñado para beneficiar únicamente a quienes ya están en el poder. Y así, entre sombras y artimañas, se perpetúa un sistema que les permite mantenerse arriba, aun cuando el país exige cambios profundos.

 

El autor  es escritor, activista de derechos humanos

 

4 de abril de 1968

 

Luis G. Collazo

Fue este día que el líder de los Derechos Civiles y Humanos, Martin Luther King, fue asesinado en la ciudad de Memphis, Tennessee a manos de un franco tirador. Muchos pensamos que el autor intelectual del mismo fue el sector hegemónico de la elite  prepotente de ese momento histórico., enemigo acérrimo del pastor bautista. Su sentencia de muerte resulta, a mi juicio, de su denuncia radical de la participación de los E.U. de N.A. en la guerra de Vietnam.

Retomar los valores e ideales que guiaron el ministerio profético de este pastor y profeta es hoy un imperativo ético fundamental. La perversidad con que hoy se ejerce el poder, en los diferentes contextos históricos, amerita la urgencia de asumir una opción de denuncia contundente de las agendas que frustran la esperanza, la justicia y la paz.

En su carta, escrita mientras estaba en la cárcel de Birmingham, estado de Alabama, fechada el 16 de abril de 1963, les respondía a líderes religiosos de la ciudad la carta que estos le enviaron recriminando su gesta profética, “Pero lo fundamental es que, si estoy en Birmingham, es porque aquí está la injusticia. Al igual que los profetas del siglo VIII a.C. dejaron su tierra y llevaron la palabra de Dios mucho más allá de los confines de sus pueblos de origen, y al igual que San Pablo dejó su ciudad de Tarso y llevó la palabra de Cristo hasta los confines del mundo greco-romano, yo también estoy impelido a llevar la palabra de la libertad más allá de mi ciudad.”

Es evidente que la gesta de King constituyó una ruptura entre un discurso auténticamente evangélico y una agenda religiosa – eclesiástica subordinada al poder político predominantemente racista, belicista y opresivo. Su mensaje implicó la denuncia de una religiosidad y una cultura eclesiástica prostituida por una cultura dominada por un síndrome de codicia, lucro y ansias de poder.

Nos desafía el mensaje de M. L. King a retomar el camino de la resistencia y la denuncia radical que nos ejemplificó Jesús de Nazaret. No el Jesús de la catedral y del populismo asfixiante de estos tiempos, sino el que nació en un pesebre y alteró el orden en el templo. Su confrontación a los líderes religiosos de Birmingham es la que hoy merecen muchos líderes religiosos que han corrompido el mensaje de Jesús a cambio de algunas monedas.

Si hemos retrocedido desde aquel año 1968, en lo que respecta a defender los valores y referencias del mensaje radical de Jesús, entonces hoy nos urge una mirada crítica y severa a la disfuncionalidad histórica que vivimos. El vacío de una conciencia histórica fundada en la empatía, la justicia y la solidaridad global exige de la militancia auténticamente evangélica que Martin Luther King ejemplificó. Recordemos la afirmación evangélica: “Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciara a uno y amara al otro”.

Optar por una agenda multi- estratégica es fundamental para confrontar las de los “estrategas del mal”. Sus aliados, muchos de ellos líderes de movimientos religiosos, carecen de una espiritualidad legitima. La “Roma Imperial” que hoy está encarnada en la prepotencia imperial, la sed de riqueza desenfrenada y el afán de poder; merece ser denunciada y rechazada enérgicamente por la auténtica comunidad de seguidores de Jesús de Nazaret.

El autor es pastor bautista.