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Tenía trece años

 

Tenía trece años, esos trece en los que tantas nenas se enamoran de montar. El romance dura casi tan poco como la edad, pero todas sentimos su querencia franquearnos como florete: el caballo fascina y arrulla, es juez y confesor, aterra y añoña. A esa edad ansiamos domarlo y cuidarlo y dejar que nos lleve adonde quiera, sin duda ni desmiente, todo a la vez.

Los gritos emocionados de mis compañeros del Centro Ecuestre me hicieron apretar el paso.

—¡Mírenlo, el caballo de A. está ahí tirao! ¡Vente, avanza, antes de que se lo lleven!

Un montón de niños de entre nueve y trece años se apiñaba frente al cuerpo inerte e hinchado, al que ya sabíamos, gracias a esos rumores certeros que se riegan entre los muchachos, que le había dado un ataque de cólico y, como ya sabíamos gracias a la ciencia dudosa que se riega entre los muchachos, el cólico es sentencia de muerte para los caballos, que sufren de un sistema digestivo incongruente y delicado. El caballo de A. había muerto esa mañana, pues, pero no fue hasta ese momento que podíamos confirmarlo, ahí, apiñados tras una línea imaginaria que todos sabíamos era mejor no cruzar. El recién cadáver equino frente al establo yacía sobre el concreto, tieso y supurando. Esto último lo advertí sólo cuando me abrí espacio entre la algarabía curiosa que pronto tornaría en silencio. Había amarrado a mi yegua a uno de los postes para poder acercarme sola. Me metí a la vanguardia del flanco infantil, y miré.

 

De La queresa, manuscrito inédito

 

Series destacadas de continuación en 2025-2nda parte

 

 

En Rojo

La semana pasada tuve la gran oportunidad de ver en pantalla grande dos de los 10 filmes que están nominados para los premios Oscares del 15 de marzo y con eso puedo declarar que este año he visto todo el listado. Aunque reconozco las intenciones y logros de El agente secreto (Brasil, Kleber Mendonça Filho)—con una actuación sobresaliente de Wagner Moura por su intensidad y diversidad—encontré que se extendían demasiadas escenas sin que abundaran a la trama y los cambios en tiempo y su intensidad eran desiguales. Hamnet, por lo contrario (aún con toda la crítica afirmativa y los premios ganados y nominaciones), llenó todas mis expectativas y fue muchos pasos +. En otro escrito abundaré (o quizá lo haga Lowell) + sobre este hermoso filme.

Ahora en este 2ndo listado de las series de continuación + destacadas predominan las historias con toques que rozan en verdades y sentimientos escondidos y que han sumado el interés de lxs espectadorxs a través de los años por mantener el mismo elenco con desarrollos congruentes de sus historias. En este listado hay + diversidad de temas ya que no se limitan (o expanden) a casos que resolver e historias por descubrir como las series que tiendo a preferir.

“The Morning Show” (2019, temporada 4, 10 episodios)

Cuando esta serie comenzó era la gran apuesta de Apple para convencer a lxs seguidorxs de series televisivas que ellxs también podían generar historias de peso con el atractivo de estrellas como Jennifer Aniston, la rompecorazones Rachel de “Friends” (1994-2004), y sus amigxs. Esta vez su compañera del programa mañanero de noticias televisivas es Reese Whitherspoon como Bradley Jackson, la periodista “de calle” que se arriesga a buscar la noticia no importa si tiene que arriesgarse y no seguir la jerarquía establecida. En la 1era temporada, la figura principal fue Mitch Kessler (Steve Carell), el ancla principal del programa que es acusado de hostigamiento y chantaje sexual. Todo esto dentro del movimiento “MeToo” que en ese momento acaparaba las noticias frente y detrás de las cámaras. Los personajes + importantes, que son el sostén del programa mañanero, siguen en la batalla de acomodar los cambios que tan velozmente han surgido en los medios. Tanto Alex como Bradley, cada una en su propio estilo, debaten decisiones éticas vs realidades amenazantes tomando en consideración las verdaderas dentro de las noticias del momento.

“The Diplomat” (2023, temporada 3, 6 episodios)

Esta serie tiene como protagonista a la fascinante actora Keri Russell (serie “The Americans” 2013-2018 y filme Waitress 2007) como la embajadora estadounidense de turno al Reino Unido, labor que tiende a complicarse porque su marido, Hal Wyler (el también fascinante Rufus Sewell), ha sido un destacado diplomático y ahora es tan solo el “acompañante”. Esto significa que, aunque Hal tiene + experiencia y + contactos en agencias y gobiernos diversos, se supone que no tome iniciativas ni intente guiar a Kate al camino que él escogería. Otro factor que dificulta que Kate pueda ejercer su puesto como ella escoja es que, aunque una vez lo fue, el matrimonio no es muy sólido. Cuenta con unos asesores excelentes que tienen sus propios conflictos personales: Eldra Park (Ali Ahn), enlace con la CIA y Stuart Heyford (Ato Essandoh) organizador de la embajada. Tener que lidiar con el 1er ministro del Reino Unido, Nicol Trowbridge (Roy Kinnear), con todos sus prejuicios contra las mujeres en el poder es otro desafío diplomático.

“Dark Winds” (2022, temporada 3, 8 episodes)

Este mes comienza su temporada 4 y al igual que la excelente serie “Longmire” (2012-2017), la historia gira entre las tensiones de un teniente dentro de las reservaciones originarias—en este caso Navajo—que tiene que lidiar con crímenes, secuestros, robos y agresiones que involucran tanto los residentes como los “blancos” que invaden los territorios ya sea porque sus leyes predominan sobre lo local o porque utilizan el espacio para su propia ganancia. Joe Leaphorn (Zahn McClarnon) es el oficial que tiene a su cargo dos nuevos reclutas, diputado Jim Chee (Kiowa Gordon) y sargenta Bernadette Manuelito (Jessica Matten), que tienen su propia visión moderna de cómo lidiar con la comunidad y los agentes del gobierno federal que tienen la impresión de que necesitan ser supervisados. Joe también tiene sus propios problemas personales con su esposa, Emma (Deanna Allison), que no siempre está de acuerdo con sus decisiones  y una gran pérdida familiar. Es excelente cómo logran “normalizar” la vida en los territorios dando el sentido de que este mundo, al parecer escondido y limitado, es igual de válido del que siempre aparece como central y único. Escuchamos sus lenguajes y sus historias de ancestros mientras se resuelven los casos que surgen.

“The Gilded Age” (2022, Season 3, 8 episodes)

Esta serie también ha sido renovada y si se es seguidora de “Downton Abbey”, de inmediato verá un estilo muy parecido de contar ya que es el mismo escritor: Julian Fellowes. Esta vez las historias se trasladan al Nueva York de 1880 con también conflictos de clase, rencillas y roces internos y externos y choques entre las familias que se consideran fundacionales por “venir” de dinero apropiado o heredado por sus antepasados y los nuevos ricos que son el motor económico de este fin de siglo y principios del siglo XX. Como es Nueva York y no parte de los estados sureños, la integración y el perenne racismo se da de manera + sosegada, aunque siempre presente. Este ambiente que se presenta me recuerda a la extraordinaria novela de E.L. Doctorow, Ragtime (1975), por su versatilidad en recorrer todo el panorama histórico del momento. En esta serie, los conflictos parecen ser + serios (no lo son) porque la familia ya establecida van Rhijn-Brook y la familia Russell con status por tener dinero en abundancia y la posibilidad de triplicarlo, viven frente por frente. Mientras la única preocupación de los hombres parece ser hacer dinero (o malgastarlo como el caso de Oscar van Rhijn), las mujeres, especialmente Bertha Russell, pasan todo el tiempo compitiendo por dar las fiestas + ostentosas, exhibir todo el lujo posible para dejar su rastro en la sociedad del momento. Toda esta rivalidad se da en un ambiente de hipocresía que hace + daño que bien. Pero el personaje central es Marian Brook, quien es un personaje sacado de las novelas de Jane Austen ya que su presencia, en casa de las tías van Rhijn, se debe al haber quedado sin dinero alguno a la muerte de su padre. Su única salida parece ser casarse “bien”.

Para finalizar, menciono varias series de comedia que nos sirven para relajarnos un poco al final del día sin tener que pensar en la resolución de crímenes y misterios.  “And Just Like That…” (2021, temporada 3, 10 episodes) enlazada a la serie “Sex and the City” (1998-2004), ahora con tres de las amigas originales (Carrie, Miranda, Charlotte) y otras tres añadidas (Seema, Nya, Lisa). Si en aquel entonces era la gran ciudad de cuatro solteras de 30 +, ahora son de 50+ y los desafíos no han cambiado y Nueva York sigue siendo el lugar perfecto para la diversidad de cada una. “Emily in Paris” (2020, temporada 5, 10 episodios) ha sido desde el principio un disfrute visual de un pequeño pedazo de París donde una joven astuta y ambiciosa estadounidense va a pasar una temporada trabajando en publicidad con gente que la tratan malísimo, pero en el camino se enamora, desamora, se muda a Roma y vuelve a ese París que ya reconoce como suyo. Y nos deleita a cada momento con un festín de vestuario. “Palm Royale” (2024, 2 temporadas, 10 episodios) nos lleva a El Palm Beach de la Florida de 1969 con su élite de mujeres plásticas cuyo único interés es tener dinero para gastar y ostentar, aparecer en las secciones sociales de los periódicos y revistas y ser aceptadas en los circuitos cerrados del lugar. Es ‘silly’ pero sirve para despejar la mente. Además, el dúo Carol Burnett/Ricky Martin es un deleite. “Nobody Wants This” (2024, temporada 2, 10 episodios) me interesa enormemente porque es un ‘ongoing project’ ya que en cada episodio se trata de llegar a un acuerdo sobre una relación entre personas arraigadas a religiones que no te dan espacio para crecer. En este caso, Noah Roklov (Adam Brody) es un joven rabino que todavía no tiene una sinagoga asignada, que se enamora de una mujer agnóstica, Joanne Williams (Kristen Bell) y disfruta enteramente de esta nueva relación. Tanto por presiones externas (familia, círculo social judío) como por sus propias dudas, comienza a presionar a Joanne para que se convierta y aquí surgen las preguntas y dudas que no tienen contestación: ¿por qué su amor tiene que estar condicionado a juramentar en una creencia que no es la suya?

 

 

 

 

 

Cuba: del bloqueo al estrangulamiento por decreto imperial 

 

 

Cuba, la Antilla Mayor, ha sido siempre una piedra de tropiezo en la ruta del imperio estadounidense hacia la imposición de su hegemonía sobre nuestra región y el mundo, desde que el 15 de febrero de 1898 el acorazado » Maine», de la Marina de Guerra de Estados Unidos sufrió una explosión que lo hundió en la Bahía de La Habana, dando paso al conflicto armado entre España y Estados Unidos que se llamó Guerra Hispanoamericana.
El «Maine» había llegado a La Habana un mes antes bajo el pretexto de defender los intereses de los estadounidenses en Cuba, entonces enfrascada en la fase final de su Guerra de Independencia frente al imperio español. Tras la explosión y hundimiento del «Maine», Estados Unidos declaró la guerra a España e inició su primera intervención militar y política en Cuba que se extendería,  hasta el año 1934. Cuando el entonces presidente de Estados Unidos,  William McKinley, solicitó al Congreso la autorización para la Guerra- con el telón de fondo del hundimiento del «Maine»- su argumento principal fue que la intervención militar para lograr «la pacificación de Cuba» era un asunto inminente de seguridad nacional para Estados Unidos. Igual argumento esgrimió la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos  ( CIA) para justificar la invasión a Cuba por parte de exiliados cubanos entrenados y financiados por Estados Unidos en 1961 por Playa Girón, durante el primer año de la presidencia de John F. Kennedy, y que culminó con una victoria militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba sobre los pretendidos invasores y en un fiasco internacional para Estados Unidos y su joven presidente. Desde entonces data el encono profundo hacia Cuba de todos los gobiernos estadounidenses y el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Estados Unidos sobre Cuba, el cual se ha recrudecido cada vez más, a pesar de las repetidas resoluciones inmensamente mayoritarias de la Organización de Naciones Unidas ( ONU) en denuncia y oposición al bloqueo y los brutales efectos que este ha tenido sobre la economía y la vida diaria del pueblo cubano. Una guerra larga y sorda de desgaste y aislamiento que el pueblo cubano ha tenido que sortear y resistir por cerca de 70 años.
Cualquier semejanza entre los argumentos contra Cuba de 1898 y los de hoy, en el 2026, no es casualidad. La política imperial hacia Cuba es la misma, y aún más expansiva, por la pretensión del actual gobierno de Donald Trump de revivir y ponerle su sello personal de la infame y racista «doctrina Monroe» de 1823 que considera a toda la región del Caribe y América Latina como el «patio trasero» de Estados Unidos, y por ello sujeto a los intereses y reclamos de Estados Unidos y, por consiguiente, susceptible de ser invadido, ocupado, trastocada su gobernanza o utilizado a conveniencia del gobierno imperial de turno.
Este es el contexto en que se desenvuelve la situación de Cuba hoy- amenazada su existencia misma por la falta de combustible en la isla, que detiene la actividad económica y social del país, a causa de la intervención de Estados Unidos, que ha prohibido la venta de combustible a Cuba y amenazado con sanciones fuertes a los países que violen la directriz. Esta situación se ha intensificado tras el secuestro del presidente de Venezuela el pasado,3 de enero. Bajo el gobierno de Nicolás Maduro, Venezuela garantizó el mayor abasto de combustible a Cuba durante varias décadas. Ahora, sin esa línea vital, se han intensificado las carencias en una economía bloqueada inmisericordemente por cerca de 70 años. Esto, unido a las nuevas sanciones y prohibiciones impuestas por Estados Unidos que tienen el vil objetivo de  llevar al gobierno y pueblo cubanos al límite de sus fuerzas y capacidad de resistencia. Como si fuera poco, también Trump ordenó el desplazamiento de buques de guerra de la armada estadounidense en aguas cercanas a Cuba, lo que aumenta el riesgo de una acción militar que pueda devenir en un conflicto armado.
Mientras todo esto pasa,  es ensordecedor el silencio de la comunidad internacional en torno a este asunto, particularmente de los países de la región del Caribe y América Latina. Choca aún más porque Cuba, incluso en sus momentos de mayor precariedad, ha sabido compartir Io que tiene con quienes lo han necesitado en nuestra región y el mundo entero. La generosa solidaridad cubana siempre se ha dejado sentir a través del mundo. Tal pareciera como si el estupor y el miedo se hubieran y adueñado del ánimo y la voluntad del liderato de las naciones.
«Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas». Así versó inspirada nuestra poeta y revolucionaria, Lola Rodríguez de Tió, en homenaje al fragor de la Manigua, donde mambises cubanos y puertorriqueños compartieron su suerte, luchando codo a codo por la independencia de Cuba y de Puerto Rico.
Cuba la logró a sangre y fuego, y ha pagado por ello un precio demasiado alto por demasiado tiempo: sesenta y cinco años de bloqueo y aislamiento, y hoy una amenaza real de estrangulamiento por la falta de combustible. Una muestra de hasta donde puede llegar la crueldad de un imperio en su sed de dominio y poder.
En esta edición, y cumpliendo con nuestra misión de dar voz a los que no la tienen en otros medios, y en reciprocidad a la solidaridad histórica entre nuestros dos pueblos, CLARIDAD reseña el extenso diálogo que sostuvo el Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez con la prensa cubana e internacional sobre la situación en su país, a raíz de que el gobierno de Estados Unidos prohibiera el transporte y entrada de combustible del exterior y amenazara con sanciones fuertes a los países que violen dicha prohibición. En su exposición, el líder cubano expresa la posición de su gobierno en torno a este asunto y ofrece datos e información nueva y relevante. También incluimos el enlace para el vídeo completo de la rueda de prensa.

 

 

Bad Bunny: Del supermercado al Super Bowl LX

Reproducido de las redes.

 

Especial para En Rojo

 

Hay una tendencia mediática en las redes de revisitar tu vida diez años en el pasado e ilustrarla en redes sociales. A nivel personal, es vital visitar el pasado como maestro, no como juez, para poder catapultarse saludablemente hacia el futuro. Como país, dicha introspección es a la inversa. Hay que continuamente fiscalizar el trabajo de los servidores públicos, la relación colonial y el manejo de fondos públicos continuamente.

Desde el 2016 hasta el presente han ocurrido innumerables eventos que han trastocado al puertorriqueño común: el huracán María, la pandemia del Covid-19, el verano del 2019 y, recientemente el binomio Trump-González. Dicha involución humana en una década ha develado la verdadera intención del gobierno permanente en Estados Unidos. El gobierno está para facilitarle la vida a la clase dominante y oprimir a las clases minoritarias.

Los derechos de las comunidades LGBTTQ+, los derechos reproductivos femeninos, los derechos de los inmigrantes, los derechos ecológicos y un sinnúmero de derechos en nuestra sociedad han sido alterados para el beneficio burdo y absoluto de una clase blanca, burguesa y comúnmente patriarcal. Todo esto con un disfraz solapado de un cristianismo anglo sajón nacionalista en Estados Unidos que influye paulatina y hegemónicamente en nuestra cultura puertorriqueña.

A su vez, desde el 2016 surgieron dos eventos en la relación colonial entre Estados Unidos y Puerto Rico que comúnmente olvidan: los casos Commonwealth of Puerto Rico v. Sánchez-Valle, et al. y la Ley PROMESA. Ambos edictos federales de ley contrarrestaron lo que la Ley 600 intentó callar — el hecho de que Puerto Rico sigue siendo colonia de Estados Unidos. Lo que pasa aquí se decide allá y lo que importa aquí no importa allá.

En este mismo contexto surgió una coyuntura histórica que los científicos sociales estudiarán por años: Bad Bunny. La valentía, educación, formación y dignidad de Benito Antonio, heredero del poeta nacional Juan Antonio Corretjer, le brindaron la oportunidad de utilizar las letras para crear un movimiento cultural entre las masas populares. La evolución constante de sus ritmos y letras lo fue llevando desde las fiestas universitarias en el pueblo de Mayagüez, al Centro de Convenciones, al Coliseo de Puerto Rico y al mundo.

Luego de 31 funciones en Puerto Rico, Benito comenzó a exportar la hermosura de nuestra cultura puertorriqueña. Y es que la fuerza cultural de nuestra patria nos permite abarrotar las calles del Viejo San Juan, celebrar las victorias de Tito Trinidad, llorar al escuchar Verde Luz a la distancia y reflexionar sobre nuestra puertorriqueñidad con el poema hecho canción del cialeño Corretjer: Boricua en la Luna. Con la letra, tonalidad y ritmo perfecto se desvanecen nuestras diferencias como sociedad. Mientras el gobierno permanente de Estados Unidos intenta dividirnos para controlarnos nuestra cultura nos une; y cuando no une, solo se eleva una bandera.

Recientemente, Carlos Beltrán fue elegido para ser parte del Salón de la Fama del béisbol de las Grandes Ligas y en marzo vuelve la magia del Team Rubio al Hiram Bithorn para unirnos en un sentimiento que amamos, pero pocos entendemos. Sabemos lo que somos, pero no sabemos cuánto valemos. La patología colonial que afecta nuestra dignidad no nos permite conjugar el somos con el valemos y, por ende, podemos.

No solo Benito Antonio, sino otros boricuas también han podido conjugar ese orgullo de ser, valer y poder al descubrir dentro de su inconsciente las virtudes de nuestro potencial puertorriqueño. En todos los aspectos del comportamiento humano, los puertorriqueños nos distinguimos y representamos dignamente nuestra bandera cuando confrontamos la barrera del miedo, nos enfrentamos a nuestros miedos e inseguridades individuales. A nivel colectivo, cuando crucemos esa frontera del miedo alcanzaremos nuestro potencial nacional.

En aproximadamente diez años Benito pasó de ser un empleado en un supermercado a ser el enfoque artístico y mediático del Super Bowl. Con este mero acto se le rinde homenaje al título de una obra del profesor coameño Juan Manuel García Passalacqua: Invadiendo al invasor. El 8 de febrero la nación puertorriqueña, en todas partes del mundo, sintonizó y se unió no para ver el resultado entre los Seahawks y Patriots, sino el espectáculo de un artista puertorriqueño. Más aún, la nación latinoamericana sintonizó para contrarrestar la hegemonía racista impuesta por el gobierno estadounidense. Benito ya no es solamente de Puerto Rico, Benito ya representa las clases oprimidas y las minorías.

Nuestra fuerza latinoamericana no necesariamente surge de una guerra militarizada sino de una unión cultural hemisférica que han tratado de dividir. Similarmente, nuestra apuesta nacional debe ramificar de la educación, la cultura, la identidad, y, sobre todo, la dignidad. Si Benito Antonio Martínez Ocasio fue del supermercado al Super Bowl, Puerto Rico tiene toda la capacidad de no solo ser ‘otra cosa’ en su cultura, sino en aspectos económicos, tecnológicos, sociales, históricos y en todos los renglones de la sociedad moderna a nivel mundial. Perre es otra cosa, sí, lo sabemos, falta valorarnos como sociedad, tener la dignidad de tomar el timón y creer que podemos construir nuestro futuro por nuestras capacidades.

Eventualmente, habrá un antes y después en nuestra historia antillana. Esta coyuntura histórico-cultural será Antes de Bad Bunny y Después de Bad Bunny. Social, económica, política y culturalmente se estudiará este fenómeno que no solo ha elevado la autoestima puertorriqueña sino que la ha exportado siendo embajador de la grandiosidad boricua. Paralelamente, le ha cambiado la vida a decenas de familias que no solo fueron parte de sobre treinta funciones en el Choliseo, sino que ahora también van a viajar por el mundo tocando salsa, bomba y plena en los estadios de su gira. Cuando pienses que no puedes o que no podemos, solo piensa en el empleado del supermercado que llegó al Super Bowl.

Moshayra Vicente, viuda de Viqueira: “No hay por qué temer”

Robert Viqueria y Moshayra Vicente. Fotos suministradas.

CLARIDAD

 

Nota editorial: Este es el primero de una serie de cuatro artículos a partir de la entrevista que hiciera CLARIDAD a Moshayra Vicente Cruz. Suscríbete a CLARIDAD para leer, las próximas historias.

Moshayra Vicente Cruz, viuda del biólogo Robert Viqueira Ríos quien fue asesinado el verano pasado, se convirtió involuntariamente en figura pública durante el juicio contra su vecino Eduardo Meléndez Velázquez —juzgado por matar a su esposo—y absuelto el pasado viernes.

A menos de una semana de que Meléndez Velázquez quedara libre, la viuda y testigo principal del juicio, se sentó a conversar telefónicamente con CLARIDAD. Encerrada en su casa, que está siendo monitoreada con cámaras que captan audio y video en 360 grados por medio de una estación móvil de la Policía Municipal de Yauco instalada frente a la residencia, la activista independentista se expresó con certeza de que esta tragedia cumplirá un propósito: “Lo que quisiera es que esto no le vuelva a ocurrir a una familia en Puerto Rico”.

Aun reconociendo el estado de vulnerabilidad en que el Estado la ha colocado —“es bastante difícil caminar por la calle sintiéndome segura”— ella misma invita a no dar un paso atrás. “Tengo que seguir aquí. Por este hogar, Robert ofrendó su vida. ¿Cómo nos vamos a ir? Aquí quienes se tienen que ir son otros -los asesinos- o que cumplan su castigo”.

La decisión del juez Ángel Llavona dejó atónito al país, que sintonizó el proceso penal en directo a través de plataformas digitales y la televisión.  Lejos de mostrar remordimiento, como algunos ‘creadores de contenido’ y comentaristas de noticias le han exigido, Vicente Cruz dijo que repasa los incidentes con consciencia tranquila. No solo de ese 15 de julio fatídico, sino durante los cinco años en que alegaron ser víctimas del acoso de su vecino. Sobre el uso del arma Glock por parte de Viqueira Ríos, puntualizó: “Dio su vida por mí. Por eso, él disparó: para defender mi vida; para defender nuestra familia. Disparó porque vio a ese asesino apuntando a nuestro hogar. Estoy convencida que fue así”, mencionó.

Aunque se confesó nerviosa al hablar con prensa, su voz se mantuvo serena y firme como si tuviera años de experiencia. “Es el sentido de amor, que me mueve; el amor hacia Robert”, explicó sobre quien describió como su compañero de vida y su héroe.

Más allá de la información que ya ha surgido en los medios, este medio independiente acudió al encuentro telefónico con un interés genuino de entender cómo se sobrevive a tanto trauma y cómo es vivir lado a lado con quien mató a tu ser amado. En la conversación de hora y media, Vicente Cruz también habló con este medio sobre la victimización secundaria que ha sufrido, al tiempo en que ofreció su perspectiva sobre por qué -aún con el corazón roto- no abandona la lucha y resistencia no solo para hacer justicia a su esposo y familia, sino también apostar a que, “como país, podemos mejorar”.

Laura Quintero: ¿En qué te has enfocado en los días inmediatamente después a la absolución del asesino de tu esposo?

Moshayra Vicente: Definitivamente, en no quedarme callada. Sigo increpando; alzando mi voz, que siempre he dicho que ha sido mi única arma, inclusive, ese nefasto 15 de julio. Estoy tocando puertas a través de todos los recursos legales a los que puedo recurrir, y estoy recibiendo respuestas. Estoy clara que este fallo es una injusticia. Hay una falla en derecho para justificar esa absolución. No descarto influencias de cualquier otro tipo, tomando en consideración el legado de Robert Viqueira a nivel ambiental y por sus ideologías políticas. que nunca fueron ocultas.

LQ: Tanto Robert como tú militaron en la FUPI, son independentistas y simpatizaron con el Ejército Popular Boricua. ¿A eso te refieres cuando hablas de ideologías políticas?

Fotos suministradas

MV: Nunca pertenecimos a los macheteros, pero sí reconocíamos al Ejército Popular Boricua como el único grupo que quedó de resistencia y alzando en dignidad a nuestra patria. Sin embargo, debido a la presencia constante de Robert en distintas instancias de denuncia política, definitivamente, a raíz del asesinato de Filiberto Ojeda Ríos, Robert recibió un aumento de vigilancia discreta e indiscreta del FBI. Fue allanado. Le ocuparon su agenda personal y celular. Fue perseguido; fue visitado en su trabajo. Eran intentos de intimidación, y ante eso, Robert nunca cedió.

LQ: Más allá de esos eventos, ¿enfrentó oposición más recientemente?

MV: Como su esposa y compañera de vida, no lo voy a descartar porque definitivamente Robert Viqueira Ríos no pasaba desapercibido en ninguno de los ámbitos donde se presentaba porque hacía aportaciones precisas y contundentes, pero que incomodaban a algunos sectores a los que muy verticalmente denunciaba.

LQ: Tú mencionas que no descartas “influencias de cualquier otro tipo”. ¿Eso incluye partidistas?

MV: Todo tipo de influencias.  Este caso tiene unos elementos que llamaban la atención, que no son eventos cotidianos de controversias vecinales -el elemento del [sonido del] coquí mecánico, la provocación y del arma utilizada- que nos tienen que levantar suspicacia. Yo, Moshaira Vicente, no lo puedo tomar livianamente.

Lo que le ocurrió a Robert no es común -a Robert y a mi familia- y que el tribunal nos diera la espalda.

LQ: Sin el favor del tribunal, ¿qué estás haciendo para mantenerte a ti y tu familia segura?

MV: Tenemos un plan de seguridad intrafamiliar desde el día uno, [a partir] del asesinato. Nos mantenemos en constante comunicación. No voy a dar detalles, pero si tenemos un plan familiar. Tenemos un plan con la comunidad; con nuestros vecinos, que han estado presentes y apoyando desde el día uno, y están también muy consternados.

Independientemente de su motivación o mis sospechas, este señor tenía una fijación de algún tipo con mi familia. Los vecinos sabían de sus hostigamientos. Ya él regresó a la casa; un poco antes de que se cumplieran las 24 horas. No tengo duda de que se siente ahora con más derecho de provocarnos, de acosarnos. Yo me siento amenazada; mis hijos se sienten amenazados por este individuo que mató a su papá; que mató a mi esposo, con total impunidad.

Además, fue muy parcializada la labor de la mal llamada prensa independiente y algunos medios corporativos de este país a favor de la defensa, y ha generado ataques brutales de desprestigio.

LQ: ¿Has recibido amenazas?

MV: Ya yo he recibido un mensaje que lo tomé como amenaza, y hemos tomado las medidas correspondientes. El hermano de Robert también ha recibido un sinnúmero de ataques a través de las redes sociales, de cuentas que se nota que son troles. El nivel de violencia que se ha generado contra mi persona y mi familia, en particular mi cuñado, nos tiene muy preocupados. Es evidente para mí de que hay una campaña de desprestigio en contra de Robert Viqueira Rios, ya sea por el aspecto ambiental en el que ha sido muy vertical y constante… O por fijación de este vecino, que se desprende por esa contraseña [envidiaViqueira2016].

LQ: No sé si has seguido la discusión pública del caso, pero, al parecer, hay quien te adjudica mayor culpa a ti que al propio asesino, que usó un rifle. ¿Qué le dices a quienes, desde su casa, pasaron juicio en tu contra, tras escuchar los audios que presentó la defensa?

MV: Yo no tengo nada que explicar a esas personas que han juzgado mi derecho a defender junto a mi esposo, nuestro derecho a vivir en paz, a tener intimidad y a defendernos como entendiéramos necesario. Estoy tranquila de que hice lo que tenía que hacer. Mis hijos están muy claros con eso y es lo que me basta para seguir adelante.

LQ: ¿Habías imaginado que la victimización secundaria fuera así de intensa?

MV: Nosotros estamos recibiendo ayuda emocional desde el primer momento que ocurrió esta tragedia. Por parte del Estado, tenemos una batería de psicólogos y a nivel privado también, para manejar todo lo que es el trauma y todo lo que iba a ser este proceso judicial. Lamentablemente, las expectativas de todos se quedaron cortas porque todo el mundo vio cómo fue este ataque directo hacia nuestra familia por cómo nosotros manejamos nuestro dolor… Nosotros no tenemos que justificarle a nadie nuestro dolor y frustración. Quien ha vivido una situación similar a esta nos comprende perfectamente.

LQ: ¿A qué te refieres con “una situación similar”?

MV:  De exposición en los medios visuales y redes sociales… Nosotros no éramos figuras públicas, pero fuimos expuestos, a través del tribunal que es quien autoriza la transmisión del juicio, y por la cobertura que se hizo.

LQ: ¿Piensas hacer algo para remediar eso?

MV: Quiero mantener todas mis energías en mantener justicia para Robert porque obviamente no se ha logrado la justicia que él merece.

LQ:  ¿Qué opinión tienes hoy sobre Eduardo Meléndez y sus motivaciones? Sé que se mostró que la  contraseña del DVR era envidiaViqueira2016. ¿Les envidiaba? ¿Les odiaba? ¿Qué mentalidad puede persuadir a alguien a cometer algo así?

MV: No me quiero enfocar en este asesino. Yo lo dejo a su conciencia, si es que tiene conciencia. Mi interés es que se haga justicia, y él sabe cual fue su intención al colocar esa bocina con esos coquíes mecánicos. Voy a mantenerme firme en la búsqueda de que este asesino reciba su castigo.

LQ: Si dependiera de ti, ¿qué quisieras que el país aprenda de todo esto?

MV: Que esto le puede pasar a cualquiera. Nosotros jamás pensamos que nuestro proceder el 15 de julio de 2025, iba a culminar con esta tragedia. Jamás pensamos tener la exposición que hemos tenido ante los medios por las circunstancias de este crimen horrendo que ha generado un impacto en el pueblo de P.R.

LQ:  ¿Qué le dirías a quienes piensan abandonar el país, ante la frustración y lo que perciben como el abandono o colapso de las instituciones?

MV: Cuando se actúa en nombre del amor y la verdad y se está con la conciencia tranquila, hay que agotar todos los recursos. No hay por qué temer, avergonzarse o bajar la cabeza. A pesar de que sí se nos falló cuando recurrimos en auxilio y se nos está fallando hoy con esta absolución, yo apuesto a que como país podemos mejorar. Es responsabilidad de todos ser un mejor Puerto Rico.

LQ: En medio de esta tragedia, ¿qué te ha mantenido en pie? ¿Dónde encuentras fortaleza?

Robert Viqueira. Fotos suministradas

MV: Lo que me mantiene en pie y me esta dando la fortaleza para enfrentar todo este proceso -antes del 15 de julio, durante y ahora, esta nueva batalla- es el amor y el sentido de justicia para que se limpie el legado de mi compañero de vida, Robert Viqueira Rios. Lo que me motiva a levantarme cada día a pesar de estar rota es saber que tengo tres hijos maravillosos, que me aman, me apoyan y que no me han juzgado porque conocen lo que habita mi corazón.

LQ: ¿Cómo quieres que la gente recuerde o conozca a Robert Viqueira?

MV:  Hay mucha gente que conoció a Robert Viqueira en muchas de las etapas de su vida, como hay otros que no. A quienes lo conocieron, sigamos honrando el legado ambiental, político y social que Robert nos ofrendó, y seguir dando la batalla para que se nos haga justicia finalmente.  Quienes no lo conocen y quisieran conocerlo, en algún rincón de Puerto Rico permanece su legado, y su legado habla por si solo.

La autora es periodista independiente puertorriqueña, que colabora con CLARIDAD. También, es editora del medio periodístico 9millones.com, nombrado así por los 9 millones de boricuas en el mundo.