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Editorial-Una semana de malas noticias para  la Gobernadora viajera 

Jennifer González Foto por: alina Luciano/CLARIDAD

 

 

Mientras la Gobernadora Jenniffer González se encaminaba junto a una delegación de su gobierno a Washington la semana pasada,  a celebrar su tan anunciada Cumbre de la Igualdad y así elevar su reclamo de estadidad para Puerto Rico ante el Congreso de Estados Unidos y el nuevo gobierno de Donald Trump, allá le aguardaban  varias sorpresas no muy alentadoras para ella.

La primera mala noticia le llegó apenas comenzado su viaje, un decreto firmado por el Presidente Trump de que el inglés será, de ahora en adelante, el idioma oficial de Estados Unidos. Sería la primera vez desde su independencia en 1776 que Estados Unidos adopta un idioma oficial. No lo había hecho antes por obvias razones de estrategia. En su rápida expansión, Estados Unidos se apropió, mediante conquista, de las tierras de los indígenas nativos que tenían sus propias lenguas, de tierras de México y España, donde se hablaba español, compraron la Louisiana, donde se hablaba francés y, además, trajeron los esclavos africanos a los que les arrebataron sus lenguas maternas. También durante su primer siglo de existencia la nueva nación abriría sus puertas a centenares  de miles de  inmigrantes de  Europa, todos con sus costumbres, idiomas y prácticas propias. A estos nuevos «ciudadanos» les tomaría tiempo adoptar el inglés como idioma propio y los gobernantes de entonces entendieron que lo mejor era irlos asimilando poco a poco. Eran los tiempos de la Estatua de la Libertad (regalo de Francia), del lema «et pluribus unum» ( de muchos, uno), y de la visión de Estados Unidos como una fragua («melting pot») de idiomas y culturas, fragua donde, por supuesto, el idioma y la cultura anglosajones terminarían siendo dominantes. Ahora, ya el gobierno de Estados Unidos no se anda con paños tibios ni se otorgan períodos de espera prudentes para la transculturación. Es la hora de Donald Trump y el Movimiento MAGA, ominosa para las personas que no encajamos en el molde de lo que ese grupo define como ser «americano».

La segunda mala noticia que recibió Jenniffer González a su llegada a Washington fue que por los pasillos del Congreso y la Casa Blanca ya  circulaba el borrador de un documento con una propuesta bastante detallada de transición hacia la soberanía e independencia de Puerto Rico. El documento, en formato de Orden Ejecutiva para la firma del Presidente, es la iniciativa de un grupo de independentistas puertorriqueños, del archipiélago y de la diáspora, con el propósito de «jamaquear el palo» del limbo colonial y  la indiferencia e inacción de la metrópolis estadounidense hacia la solución del estatus político de Puerto Rico.

Jenniffer González y su gente habían llegado a Washington con el aire triunfal de los que se sienten en control de la situación. Confiaban en que su tinglado había sido cuidadosamente montado para que simulara la cercanía absoluta de la Gobernadora de Puerto Rico a los círculos más altos del poder en el nuevo gobierno de Donald Trump, cuya candidatura presidencial ella endosó con gran entusiasmo durante la pasada Convención del Partido Republicano, que marcó la recta final de la campaña eleccionaria de 2024.

Salvo una foto que lucía bastante forzada  de la Gobernadora y el Presidente del Senado con el Representante Bruce Westerman, presidente del sub comité de Recursos Naturales del Congreso bajo cuya jurisdicción están los llamados «territorios», del resto de la Cumbre no se ha sabido mucho. No han mostrado fotos ni vídeos de la concurrencia, ni ninguna nota de prensa, excepto para publicación en Puerto Rico. Ni siquiera las publicaciones que cubren los eventos del Congreso incluyeron algo. Para todo propósito, la Cumbre de la Igualdad no ocurrió y el reclamo de estadidad fue silenciado tanto por los medios de prensa como por el propio Trump, su gabinete y el liderato congresional, de quienes  tan «amiga» se considera la Gobernadora.  Respecto a este asunto, sólo falta que se le informe al pueblo de Puerto Rico a cuánto ascendieron los gastos de movilización y producción para este  evento político partidista fallido al que se le pretendió dar cariz de «oficial».

Otras malas noticias hubo también al regreso de la Gobernadora y el Secretario de Educación, con la orden seca de la Junta de Control Fiscal para que se le entregue un informe detallado sobre cómo y en qué se gastaron los $4 mil millones en fondos del gobierno federal que dicho departamento recibió durante los pasados tres años. Otra advertencia velada de que no es casualidad que el Departamento de Educación siga aún bajo sindicatura.

Por su parte, la publicación del documento de orden ejecutiva a favor de la independencia ha tenido varios efectos positivos. Primero, ha vuelto a poner el foco de la discusión pública en la necesidad imperiosa que tiene Puerto Rico de impulsar un proceso de  descolonización que le permita  comenzar a rebasar la crisis y la dependencia que impiden su desarrollo. Segundo, que la voz de la soberanía y la independencia de Puerto Rico nunca más será silenciada por consultas, plebiscitos o trampas que le tienda la Comisión Estatal de Elecciones controlada por los anexionistas y el PNP, ni tampoco por el chantaje de que los independentistas que se atreven a actuar y confrontar al poder son antidemocráticos, cuando no existe  nada más antidemocrático que el colonialismo. Tercero, que debe dársele la bienvenida a más iniciativas como esta, que demuestran la voluntad y compromiso libertario de sectores soberanistas e independentistas diversos y amplían las opciones para  diseminar el mensaje de que la lucha por la autodeterminación e independencia de Puerto Rico no es tan solo un derecho de nuestro pueblo sino también una impostergable responsabilidad hacia nuestras futuras generaciones.

 

 

 

 

 

Esencia, proyecto que nadie quiere

Vistas celebradas en Cabo Rojo jueves . Foto Adrián Rodriguez Alicea

 

Esencia, una ciudad exclusiva solo para visitantes

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Una declaración de impacto ambiental (DIA) que no cumple con las leyes ni reglamentos ambientales; un proyecto que atenta contra los recursos naturales, arqueológicos, de hábitat de especies en peligro de extinción y un proyecto excluyente en términos sociales y económicos que ni siquiera debió ser considerado para la preparación y presentación de una Declaración de Impacto Ambiental fue lo que  quedó demostrado en las vistas públicas que celebró  la Oficina de Gerencia de Permisos (OGP) sobre la DIA del pretendido megaproyecto Esencia.

En las vistas efectuadas el 6 y 7 de marzo en la casa Alcaldía de Cabo Rojo, en una sala llena a capacidad, el rechazo al proyecto por parte del público fue evidente, lo que provocó que uno de los oficiales examinadores de OGP, el licenciado Miguel Mihaljevich, llamara la atención al público en más de una ocasión. Solo los representantes de los proponentes de la firma Arque Consulting Group y los alcaldes de Cabo Rojo y San Germán se expresaron a favor del proyecto. Mientras, por parte de la sociedad civil,  planificadores, arquitectos, arqueólogos, científicos, abogados, así como pescadores, ciclistas y ciudadanos, todos cuestionaron la DIA presentada y se expresaron en contra el proyecto, que según lo presentado, pretende construir tres hoteles de lujo, 900 residencias también de lujo, un hospital, una escuela de preescolar a grado 12, un aeropuerto y dos campos de golf en 1,500 cuerdas de la costa en Cabo Rojo.

 ¡Esencia no va!, gritaba el público que se quedó fuera de la sala. En n horas de la mañana del primer día de vistas, el turno fue solo para los proponentes. Ya en la tarde, entre las personas que depusieron estuvo el arquitecto Pedro Cardona Roig, en representación de la Fundación de El Urbanista.

En un aparte con CLARIDAD, Cardona Roig denunció que la DIA presentada no cumplía con la Ley de Política Pública Ambiental ni con el Reglamento. Explicó que la Ley y el Reglamento Ambiental  exigen que cuando se presenta un proyecto se exponga cómo se va a evitar impactar recursos de valor, incluidos los arqueológicos, la fauna y la flora.

En este caso, lo que están diciendo los proponentes es ‘este es el proyecto que queremos hacer y, da la casualidad, que impacta’, pero no discuten cuál es la naturaleza del  impacto ni tampoco discute cómo van a mitigarlo. Además, señaló que hay  graves errores en los documentos que se presentaron como, por ejemplo, el hecho de que hay una casa de una periodista que figura en uno de los mapas como  un lugar donde se va a desarrollar un proyecto de placas solares.

El exmiembro de la Junta de Planificación (JP) señaló que, el proyecto ha recibido $497 millones en créditos contributivos, por lo que la DIA la está pagando realmente el pueblo de Puerto Rico mientras presenta unas acciones que son contrarias a la ley vigente en Puerto Rico, “pero además no está hecha con un rigor que se pueda decir que se utilizó el dinero de manera responsable”.

Roig confirmó que no es usual que se le conceda esa cantidad de dinero en créditos contributivos a un proyecto como ese. Basado en su experiencia,  señaló que, en definitiva, de la vista pública tiene que resultar que la OGP no otorgue que la DIA está en cumplimiento y que se le envíe de vuelta a la preparación de un documento alterno que cumpla con la política pública, que evite causar  impacto a los recursos que el mismo proponente ha identificado.

Los recursos arqueológicos

 Por su parte, el doctor en Arqueología Reniel Rodríguez, en breve entrevista, describió que se conoce  que la zona más densa en términos arqueológicos en todo Puerto Rico es la zona oeste y que  solo con un recorrido superficial que hizo la compañía Arqueo Consulting, contratada por  el proponente, se han detectado más de 140 sitios arqueológicos y que aunque ellos plantean que esa es la cantidad que han documentado hasta ahora, se sabe  que son muchos más. “Esos estudios iniciales no cubrieron todas las áreas que van a ser desarrolladas, sabemos que van a ser muchos más”, afirmó.

Entre los aspectos denunciados se dio a conocer que los desarrolladores tienen en su plan que las piezas arqueológicas que se  logren recuperar  serían exhibidas en uno de los “Town  Center” que tendrá el complejo. El catedrático del recinto de Utuado de la Universidad de Puerto Rico (UPR) denunció que eso sería ilegal, ya que se tendría que hacer un acuerdo con el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP).

“Para mí, esa propuesta demuestra ese intento de mercadear nuestro patrimonio arqueológico. Esto que estamos viendo con Esencia no lo podemos divorciar de lo que está pasando con el ICP. Sabemos que el  ICP se ve como un impedimento en todos los proyectos como este que se quiere desarrollar”. Se refiere al proyecto del Senado que pretende eliminar el ICP y pasarlo a ser parte del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC).

El profesor Rodríguez destacó que hasta ahora no existe ningún estudio arqueológico aprobado por ninguna agencia reglamentadora, ni por el ICP, ni el Cuerpo de Ingenieros ni por la Oficina Estatal de Preservación Histórica, las cuales no han sido consultadas.  En su presentación, Rodríguez resaltó que el documentado de los estudios arqueológicos (Fase 1A) realizados por la compañía se remiten a investigaciones de archivo y prospecciones superficiales. Hasta el presente, de los 140 recursos de valor cultural identificados,  77 se asocian con las ocupaciones indígenas de la isla, mientras que los restantes 63 datan del periodo colonial. Además, se señala la existencia de tres hallazgos indeterminados, los cuales también parecen datar del periodo colonial.

Rodríguez indicó que considera que es evidente que los estudios no son lo suficiente exhaustivos como para poder generar un panorama de la totalidad de contextos de valor histórico-cultural que se encuentran en los predios a impactarse por el proyecto.

Incertidumbre por el paso a su hogar

 Evidente nervioso, el pescador Amos Morales expresó su preocupación por que el proyecto es colindante con sus terrenos e invade su servidumbre de paso. Contó que acudió al Departamento de Recursos Naturales (DRN) para solicitar los documentos del deslinde de la zona marítimo terrestre (ZMT) y no le dieron acceso  los documentos. Morales expresó su preocupación por el impacto a los humedales, el tránsito que afectará a la escuela de la comunidad y el acceso a las playas, y finalizó: “No es como algunas agencias están viendo documentos que no son la realidad, las cosas no son exactamente lo que estamos viendo”.

Cuestionada la DIA

 El expresidente de la JP, planificador Luis García Pelatti, señaló que la DIA presentada era una  prematura, que no contiene los impactos del proyecto ni la información sobre las agencias estatales, como la Autoridad de Acueductos (AAA) y Energía Eléctrica (AEE).

“Estamos, posiblemente, ante una de las áreas ambientales más importantes del área oeste, y ha sido establecido así por el Programa de Manejo de Costanera  del DRNA en acuerdo con la JP, que ha identificado este lugar como uno de los lugares ambientalmente más sensitivos.  Nos encontramos ante uno de los lugares arqueológicos más importantes de todo Puerto Rico”.

García Pelattti puntualizó que lo anterior es una de las  razones por las cuales el Plan de Uso de Terrenos (PUT) identificó esos terrenos como un lugar para no ser desarrollado: por ser  de alto valor ecológico, alto potencial para convertirse en hábitat esencial de alto valor ecológico, clasificado como  suelo rústico  especialmente protegido, el cual no se contempla para uso urbano urbanizable y que por su valor estético, topográfico, arqueológico y sus recursos naturales nunca deberá utilizarse como suelo urbano. Incluso reparó que, según en el Plan Territorial de Cabo Rojo, el proyecto no se podría hacer por no estar vigente.

Otros aspectos cuestionados de la DIA lo fueron sus colindancias, como que, por ejemplo, no se menciona nunca que el proyecto colinda en el sur y oeste con  la Reserva Agrícola del Valle de Lajas.  También se cuestionó cuál deslinde de la ZMT es el que se está considerando en la DIA y el que el documento no identifica la playa.

“Nos encontramos ante un proyecto que se propone en suelos que están clasificado por el PUT para ser protegidos y conservados, de valores ambientales y ecológicos que son de conocimiento por las agencias gubernamentales estatales y federales desde hace 50 años”, finalizó recibiendo aplausos del público, lo que fue reprobado por el oficial examinador.

Esencia no es desarrollo

 Por su parte, el presidente de la Junta de Directores de la organización Para la Naturaleza, licenciado Fernando Lloveras San Miguel, refutó que el tipo de proyecto como lo es Esencia contribuya al desarrollo de Puerto Rico. “El desarrollo constituye algo más que cifras macroeconómicas de inversión económicas, el desarrollo verdadero se mide en el bienestar de aquellos que consideran a Puerto Rico  su hogar”.

El presidente de Para la Naturaleza planteó que el proyecto no debe ser aprobado, en primer lugar, porque es un modelo económico errado y destructivo por las dimensiones de la Isla Grande, de 100 millas por 35. “No somos un continente. Un proyecto que  impacta más de 1,500 acres de terreno no corresponde al uso sostenible de nuestro limitado espacio y la riqueza de su biodiversidad. Los megaproyectos impulsados por inversionistas no residentes para el uso de no residentes es un modelo que explota nuestros espacios naturales, desplaza comunidades humanas y no humanas”.

La organización dedicada a la conservación entiende que existen modelos apropiados de ecoturismo que fomentan el desarrollo comunitario y respetan la naturaleza y su patrimonio cultural de forma integral. Al igual que otros deponentes, resaltó que el proyecto viola el PUT, por lo que viola el derecho existente. Acotó que el PUT no se puede enmendar con una simple consulta de ubicación y reiteró que  el proyecto se presenta sobre suelos clasificados como rústicos especialmente protegidos.

Lloveras San Miguel apuntó que además de destruir áreas importantes de la naturaleza y desarticular las áreas protegidas de Lajas y Cabo Rojo, los cuales constituyen unos de los espacios más antiguos de nuestro archipiélago que cuenta con características biológicas únicas que han dado base a especies endémicas y raras, el proyecto Esencia violenta un lugar importante para nuestros ancestros: “La conexión con el pasado nos ubica en el tiempo y nos da sentido de pertenencia”.

En esa línea, reclamó que Para la Naturaleza  ha estado trabajando de cerca con 33 comunidades a través  del archipiélago y valora la  participación ciudadana en la conservación de la naturaleza y patrimonio histórico. Destacó que el proyecto Esencia constituye una ciudad exclusiva para visitantes, por lo que las comunidades locales sufrirán desplazamiento por los altos precios, y cuestionó el acceso público a las playas. “Nuestras  playas son bienes de acceso público. Sabemos que los megaproyectos plantean comunidades cerradas que requieren de privacidad y seguridad para desplazar a comunidades locales”.

Igual que otros deponentes, censuró que el proyecto no debió ser considerado para  preparar una DIA, por lo que es deber ministerial de las agencias de gobierno evaluar el cumplimiento de las normas antes de proceder.

 

 

 

 

 

CLARIDAD: Seis décadas y media después

Carmen Ortiz, Presidenta Junta Directiva CLARIDAD

 

 

CLARIDAD

Desde su fundación en 1959, el Periódico CLARIDAD irrumpió en el ambiente mediático de Puerto Rico con dos misiones claras. La primera, para servir como instrumento organizativo del Movimiento Pro Independencia (MPI) de Puerto Rico, fundado el mismo año que el semanario histórico. La segunda, para dar cauce a todo lo que adelantara la lucha por la liberación del país.

Para Carmen Ortiz Abreu, presidenta de la Junta Directiva de CLARIDAD, esas dos misiones ideológicas han sido, desde su concepción, estandartes del periódico más longevo en circulación nacional. Rasgos imprescindibles de un medio que, por las pasadas seis décadas y media, también han sido constantes en todo el quehacer del medio. Para repasar esas efemérides, Ortiz Abreu conversó con la redacción, a poco más de un mes del 50mo Festival en Apoyo a CLARIDAD.

“CLARIDAD es una publicación independentista desde el día uno, y esa naturaleza de publicación independentista ha seguido firme en todas las etapas de la nueva lucha por la independencia. Siempre con una lealtad primordial a la verdad de lo que nosotros entendemos y comprendemos que pasa en Puerto Rico”, compartió Ortiz Abreu.

Pero esa verdad que informa el periódico, aclaró Ortiz Abreu, se aleja de las “supuestas subjetividades e imparcialidades” que publican otros medios. En cambio, el semanario trabaja para divulgar “la verdad que confrontamos todos los días”, un enfoque que ha destacado a CLARIDAD a través del tiempo como un medio fiscalizador.

“Cuando en Puerto Rico no se hacía periodismo investigativo, CLARIDAD fue el primer periódico que rompió noticias, haciendo reportajes extraordinarios de periodismo investigativo. La corrupción gubernamental, los contratos ilegales. Desde los años ‘90, CLARIDAD publicó portadas de cómo los bonistas que venían a prestarnos dinero eran, en realidad, los que estaban comprando el país”, recordó Ortiz Abreu.

Carmen Ortiz Abreu, Presidenta Junta Directiva CLARIDAD. Fotos Alina Luciano/2025

Además, esa inclinación editorial del semanario, enmarcada en una época altamente represiva y censuradora, permitió que CLARIDAD fungiera como foro pionero en temas como el ambientalismo. Como si la estuviera viendo, Ortiz Abreu evocó la portada del periódico que plasmaba a un vecino de Juncos sacando, de una quebrada, termómetros llenos de mercurio. La causa: cuando la fábrica de Becton Dickinson en Juncos desechó, al agua, miles de medidores con azogue.

“Esa noticia la sacó CLARIDAD”, comentó, no sin cierto orgullo, la presidenta de la Junta Directiva.

“María Aurora Villarini fue la primera periodista ambiental de Puerto Rico, en CLARIDAD. Después siguió Carmelo Ruiz Marrero y, ahora, hemos seguido siendo consistentes. Nadie explora con tanta minuciosidad, los crímenes ambientales aquí y las propuestas para despojarnos de nuestras costas”, resaltó Ortiz Abreu.

Retos de un periodismo independiente

 No obstante, mantener un medio como CLARIDAD ha implicado resistir a mucha opresión por parte del Estado. Con censuras, persecuciones, bombardeos, tiroteos, sabotajes y hasta una criminalización generalizada hacia el independentismo, el periódico ha tenido que lidiar con ser objeto de una narrativa antiindependentista. Sobre todo, elaboró Ortiz Abreu, en el sentido económico.

“CLARIDAD ha sido, en parte, una cosa de dos vías. Nosotros no comprometemos nuestra integridad editorial con nadie. Nosotros no vamos a decir lo que no es porque nadie nos pague. Nosotros vamos a decir la verdad como la vemos, independientemente de quien nos financie. Por lo tanto, nunca hemos tenido ningún gobierno, ninguna fundación millonaria, ningún gran anunciante (como patrocinador)”, aseguró la también exintegrante del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP).

La segunda vía de resistencia, agregó Ortiz Abreu, es la más complicada. Con posturas acérrimas que retan narrativas dominantes- engranadas en una colonia impulsada por el sensacionalismo publicitado- la situación económica de CLARIDAD siempre ha sido, según chistó Ortiz Abreu, “un milagro semanal”.

“A nosotros nos llamaban el milagro semanal, porque la gente no se explicaba cómo podíamos sacar el periódico dentro de las circunstancias en que estábamos operando. Ha sido a base de un sacrificio enorme, de cientos y cientos de hombres y mujeres a lo largo de estas seis décadas y media”, reconoció la presidenta de la Junta Directiva.

Entre las adversidades que asediaron al semanario, no faltaron los allanamientos de Agentes del Servicio Secreto (1971), detonaciones de bombas en sedes antiguas (1973) e incluso el incendio de una impresora (1973).

A pesar de todas las peripecias que ha enfrentado el semanario, reparó Ortiz Abreu, CLARIDAD siempre ha encontrado la forma de reinventarse. En un escenario pospandémico y digitalizado, eso conllevó:

  1. Sustituir la impresión semanal por la página web del semanario.
  2. Lanzar el formato ISSU (impreso digitalizado) que los suscriptores reciben semanalmente por correo electrónico.
  3. Crear la edición mensual, también para suscriptores.

En ese nuevo esquema, el rol de CLARIDAD cambió de ser un medio investigador a un mediador de noticias. Un rol que, de acuerdo con la activista independentista, es necesario dentro del sobre estímulo mediático.

“Ahora somos un mediador para explicarle a nuestro país qué hay detrás de todas esas noticias inconexas que leen en los periódicos. Ahora, cada quince minutos hay noticias nuevas y se cambian las páginas webs de los diarios. ¿Cómo tú haces sentido de ese bombardeo constante de noticias? Esa es la tarea que CLARIDAD está haciendo: nosotros explicamos la crisis y el colonialismo puro y duro que hay detrás”, acotó Ortiz Abreu.

A juicio de la colaboradora, mientras algunos noticieros compiten por obtener la primicia de un evento o ser los más inmediatos en informar, CLARIDAD ocupa un espacio de “explicador” que, frente a la amenaza de la desinformación, ofrece discernimiento.

De cara al futuro, Ortiz Abreu apuesta a que, con herramientas como pódcasts y otros métodos de comunicar,  CLARIDAD atraiga a lectores jóvenes ávidos por conocer la historia de Puerto Rico.

50 años del Festival de CLARIDAD

Primer cartel del Festival en 1978. Héctor Escalante

El Festival en Apoyo a CLARIDAD se ideó, en la década de 1970, por los fundadores del periódico. Inspirados por un festival que montaba el periódico Le Monde, de Francia, los directores de entonces se entusiasmaron con la idea de alcanzar la ciudadanía desde un espacio para compartir. El año en que nació el festival, 1973, dio paso a otras fechas neurálgicas del rotativo.

“El MPI había crecido, se había fortalecido. CLARIDAD había crecido. Se vendían periódicos por todo Puerto Rico, teníamos una ruta patriótica. Los militantes vendíamos CLARIDAD en las luces, en los centros de trabajo, hasta en las esquinas de las calles de Nueva York”, rememoró Ortiz Abreu.

En esa década fragorosa, CLARIDAD “cruzó el charco” a estados como Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut e inclusive California. En 1972, el semanario se convirtió en un medio bilingüe, coincidiendo con el estreno de CLARIDAD como diario en 1974. Cinco años después, la edición bilingüe dejó de circular.

“Para hacerlo diario, se amplió. Se creó la sección de Deportes y se creó En Rojo. Por eso es que En Rojo cumplió ahora 50 años. En 1974 nace En Rojo, y se lanza CLARIDAD diario en noviembre de ese año”, enumeró la presidenta de la Junta Directiva. Del mismo modo, agradeció las aportaciones de personas como Gervasio Morales, primer director del En Rojo; Elliott Castro y Jaime Córdova, fundadores de la sección de Deportes.

Por igual, Ortiz Abreu narró aquel primer Festival de CLARIDAD en que Domingo Vega fue endilgado con armar el encuentro cultural. En un primer intento, el entonces administrador de la fiesta y el periódico encontró y acordó utilizar una propiedad amplia de un sindicato, en la carretera de Río Piedras a Caguas. Ya concertados los permisos, el gremio rescindió el acuerdo una semana antes de la celebración. Vega, trabajando desde la sede del periódico en Villa Capri, identificó varios solares vacíos en los predios.

“Por los festivales pasó la flor y nata del país. Gary Núñez, Sunshine Logroño, Andrés Jiménez, Roy Brown, El Topo. Lucecita Benítez abrió nuestro festival, Pellín Rodríguez cantó en el festival, Andy Montañez lleva no sé cuántos años cantando en nuestros festivales. Los festivales siempre fueron diferentes. Nosotros teníamos esas tarimas encendidas”, evocó Ortiz Abreu. Este año, el Festival en Apoyo a CLARIDAD dará fecha del 24 al 27 de abril, en los predios del Estadio Hiram Bithorn.

Como parte de un esfuerzo para difundir la historia de CLARIDAD, indicó Ortiz Abreu, el semanario ha expuesto el documental “Hasta la victoria de la idea” en lugares como Cayey, Caguas, Mayagüez, Arecibo, Ponce y, este miércoles 12 de marzo, en Naranjito. La película- un obsequio de Filmes Zapateros para CLARIDAD- recoge la trayectoria del semanario a través de sus 65 años de historia.

“Pienso que todos los festivales siempre han sido un éxito. El hecho de que todavía tengamos el respaldo de tantos artistas, es una muestra de lo que representa CLARIDAD… La gente debe suscribirse a CLARIDAD, leer CLARIDAD. Que lo apoyen. CLARIDAD tiene un punto de vista único, y para entender lo que pasa en el país, hay que leer CLARIDAD”, concluyó Ortiz Abreu.

La Orden Ejecutiva y la independencia como derecho de necesidad

 

Especial para Claridad

You don’t have the cards right now. With us, you start having cards.

Donald Trump to Volodymyr Zelensky

 

Soy de la generación que soñó con tomar el cielo por asalto. La independencia no se pide, se proclama, decíamos. Luego la realidad se encargó poco a poco de que entendiésemos que nuestra lucha, por si sola, no poseía la fuerza suficiente para imponernos sobre el más poderoso imperio que había dado la historia de la humanidad.

Fue Filiberto Ojeda Ríos quien poco antes de ser asesinado el 23 de septiembre de 2005 por esbirros del Buró Federal de Investigaciones (FBI), llamó a pasar de la mera protesta a la propuesta. El independentismo estaba entrando en una nueva coyuntura en que los retos serían fundamentalmente políticos: la construcción de una oposición radical y unida para la salvación nacional que no fuese rabiza del reformismo y que emprenda la constitución de una Asamblea Constituyente de la independencia. “La independencia de Puerto Rico -sentenció- es un derecho de necesidad”.  Además, en la actual coyuntura de reestructuración mundial de las relaciones de poder, la independencia surgía como posibilidad cada vez más concreta, puntualizó el líder Machetero.

Es en este marco que hay que entender la iniciativa de una propuesta de Orden Ejecutiva a favor de la independencia de Puerto Rico lanzada por un grupo de 12 ciudadanos y ciudadanas, todos y todas independentistas, sean de aquí o de esa otra parte de la nación nuestra en Estados Unidos. Francamente, nos inquieta sobremanera ver como nuestro país anda hoy más a la deriva que nunca, con un gobierno colonial que no gobierna ni tiene idea de como responder al cambio decisivo en la situación de Puerto Rico que representa el gobierno de Donald J. Trump y su agenda nacionalista de America First. El capital pretende hacerse abiertamente Estado y se propone desmantelar lo que queda del Estado de bienestar, así como reestructurar las relaciones económicas y políticas internacionales. Frente a esto, el silencio en Puerto Rico resulta ensordecedor, entre todas las fuerzas políticas sin excepción.

De ahí que nos atrevimos a lanzar esta propuesta, a modo de un Plan B, ya que nadie parece tener concretamente un Plan A para lidiar con los retos inmediatos que no sea una idílica y alienante “business as usual” de aquí a la próxima contienda electoral de 2028. Podrán haber cuestionamientos tácticos acerca de nuestra propuesta pero, como bien señaló recientemente Edwin Hernández Feijoó del Movimiento Ñin Negrón, no debemos permitir que estos nublen lo estratégico en este caso: adelantar la causa de la independencia.

Tal vez el proyecto de Orden Ejecutiva no llegue finalmente al escritorio de Trump pero ya nuestra propuesta ha logrado uno de sus objetivos principales: revolcar el tablero político y poner destacadamente a la independencia sobre éste como “derecho de necesidad”, tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico. Y es que estamos en un momento en que la estadidad no cuenta con el apoyo del nuevo gobierno estadounidense y el llamado ELA ya no existe, a pesar de los fútiles intentos del Comisionado Residente actual por seguir vendiendo lo contrario. ¡Eso sí que es “fake news”!

Nuestra propuesta ha sida construida tomando en cuenta la historia más reciente en relación a los esfuerzos por afirmar nuestro derecho a la autodeterminación e independencia. Incluso, los detalles del Plan de Transición contenidos en la Orden Ejecutiva tienen como referente principal el Plan de Transición negociado por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) en el proceso congresional de consulta y negociación de 1989-91.

El principio del traspaso previo del poder soberano

Pero, si algo también nos ha enseñado la historia reciente es que igualmente hay que dialogar y negociar, tanto entre nosotros aquí en Puerto Rico y en lo que José Martí llamaba las “entrañas del monstruo”. En el caso de Puerto Rico, hubo por ejemplo en 1978 un diálogo y negociación con el autonomismo -algo inconcebible hasta ese momento- abierto por el encuentro entre Juan Mari Brás y Rafael Hernández Colón. Ello resultó en la presentación consensuada ante el Comité Especial de Descolonización de la ONU de la histórica Resolución de 1978. En ésta se reitera no sólo el derecho del pueblo de Puerto Rico a su autodeterminación e independencia, sino que se le solicita a Estados Unidos el traspaso inmediato de los poderes soberanos a nuestro pueblo, para poder materializar así nuestros legítimos derechos nacionales.

El reclamo del traspaso previo de poderes fue objeto de una Resolución radicada en 1982 por el congresista Demócrata por California, el socialdemócrata afronorteamericano Ronald Dellums. Mari Brás, junto a Dellums y el constitucionalista estadounidense Arthur Kinoy, entendían que si Puerto Rico iba finalmente a descolonizarse había que sacar el asunto de la jurisdicción del Congreso bajo la Cláusula Territorial debido a la gran dificultad que resultaba poner de acuerdo a los 435 miembros de la Cámara y los 100 miembros del Senado. En ese sentido, con el traspaso previo de los poderes soberanos, el Congreso estaría renunciando a sus poderes plenarios sobre el territorio de Puerto Rico. Esto abría la puerta para que entonces la Rama Ejecutiva acordarse con una Asamblea Constituyente representativa del pueblo soberano de Puerto Rico un nuevo marco jurídico-político y económico para las relaciones entre ambos países. Se partía del principio de que solo un pueblo soberano puede decidir libre y democráticamente sobre su futuro.

Volviendo a la Resolución de 1978, ésta reconoció además la libre asociación como opción, si esa fuese la voluntad soberana de nuestro pueblo una vez se hubiese traspasado el poder soberano para decidir. Se excluyó expresamente la anexión como opción descolonizadora en el caso de Puerto Rico por entenderse que equivaldría a validar la ocupación militar de nuestra nación y darle permanencia a la dominación imperial impuesta unilateralmente por EEUU desde 1898.

La Resolución de 1978 acogió además en ese sentido la denuncia de Hernández Colón, Mari Brás y Ricardo Alarcón de Quesada, el embajador cubano, de que Estados Unidos había incumplido con los compromisos contraídos en la controvertible Resolución 748 de la Asamblea General de 1953 y que debía, por lo tanto, dejarse sin efecto el reconocimiento que en aquel entonces se le otorgó al llamado Estado Libre Asociado. Reclamaban que éste hacia tiempo había dejado de ser el gobierno propio que en aquel entonces se alegó que se había alcanzado.

Recordemos que en el 1976 el presidente Gerald Ford había rechazado apoyar un “nuevo pacto” que se había negociado por el Partido Popular Democrático con Washington y, en su lugar, sin encomendarse a nadie, el mandatario estadounidense radicó ante el Congreso una solicitud para en su lugar anexar a Puerto Rico. No había voluntad para un “nuevo pacto” autonómico (el eterno sueño de la culminación del ELA) pero tampoco hubo apoyo congresional para la estadidad.

Al respecto, también vale la pena añadir el rechazo del gobernador Luis Muñoz Marín a la propuesta que le hizo en 1953 el presidente Dwight Eisenhower para que el llamado ELA transitara hacia la independencia, siguiendo algo así como el modelo de descolonización en el caso de las Islas Filipinas. Muñoz Marín se atrincheró en la ilusión de que el llamado ELA pudiese ser una opción por sí misma independientemente de la independencia y la anexión.

El timoneo del gobierno permanente

Ahora bien, durante la década de los setentas del siglo pasado se produjo también un proceso de revisión crítica de las relaciones entre Estados Unidos y Puerto Rico al interior del gobierno permanente. En 1975, se produjo en el Consejo de Seguridad Nacional un importante policy paper titulado El problema del status político de Puerto Rico, cuyo autor fue C. Arthur Borg. Éste advertía que Washington no podía seguir alegando que la solución al problema del status dependía de lo que decidieran los puertorriqueños. De lo contrario EEUU podría tener que confrontar posiblemente en un breve plazo una solicitud de estadidad, aunque la anexión de Puerto Rico sería un grave error, lleno de enormes peligros para la seguridad nacional. De ahí que recomendaba que con premura Washington se encargase de timonear en otra dirección el proceso de solución del problema del status de Puerto Rico. Entendía Borg que la solución al problema colonial no está en la autodeterminación de los puertorriqueños sino en la mutua determinación de Estados Unidos y Puerto Rico.

¿Y hacia dónde debía EEUU timonear el proceso de descolonización? La respuesta la dio otro policy paper de 1979, esta vez del Departamento de Estado, cuyo título literalmente fue Puerto Rico Libre, cuyo autor fue Eric Svendsen. Se produjo así los primeros atisbos de una ruptura paradigmática en “cómo piensa y cómo nos vé el Americano”.

En esos años se hablaba ya abiertamente del fin de la “Operación Manos a la Obra” y del llamado ELA como “el progreso que se vive”, como lo definía Jaime Benítez. Fue también el fin del sueño estadolibrista. A partir del gobierno de Luis A. Ferré y sus 40 ladrones -como se le llegó a llamar en aquel entonces ya que el PNP ha sido corrupto desde sus inicios- se optó por la dependencia cada vez mayor en los fondos federales para solventar los efectos de la crisis. Eso llevó a que el proyecto de estadidad jíbara de Ferré pasó a ser “la estadidad es para los pobres” a partir de Carlos Romero Barceló. Esta dependencia creciente en los fondos federales se convirtió en el modus operandi del gobierno colonial y en el motor de la economía llamada territorial. Como bien advirtió el Informe Kreps sobre Puerto Rico (1979) bajo la administración del presidente James Carter, como resultado de esa “grave dependencia” Puerto Rico perdió su autonomía al amarrar cada vez más su economía a las transferencias federales, las que vienen acompañadas de una caterva de regulaciones administrativas. ¡Y es que el que paga la orquesta, escoge la música!

En abril de 1980, el subsecretario auxiliar de Comercio de Estados Unidos, Frederick T. Knickerbocker, advirtió, con total franqueza, ante un simposio sobre “Puerto Rico y Estados Unidos”, organizado en Washington por el Woodrow Wilson International Center for Scholars, que la posibilidad o probabilidad de éxito de las diferentes opciones en competencia para la descolonización de Puerto Rico ‐la autonomía, la independencia y la anexión‐ dependerá más en las tendencias económicas en el momento a nivel de Estados Unidos y el mundo, que en las particulares preferencias que en torno a ellas pueda expresar el pueblo puertorriqueño. En otras palabras, según Knickerbocker, lo que Puerto Rico quiere o puede hacer depende de lo que el contexto económico estadounidense e internacional permite o potencie. La contínua discusión de opciones ideales no tiene eficacia práctica alguna y sólo tiene un efecto paralizante sobre cualquier proceso dilucidador del futuro de Puerto Rico.

El proceso congresional de consulta y negociación de 1989-91

Ya bajo la presidencia de Ronald Reagan, su Task Force sobre Puerto Rico terminó recomendando en el 1981 que se promoviese el fin de esa dependencia creciente en fondos federales y el desarrollo de una economía autosustentable. Ello estuvo presente en el proceso de consulta y negociación de 1989-1991 al que convocó el presidente George H. W.  Bush al Congreso, con la participación de representantes de las tres opciones, en igualdad de condiciones.

El proceso se descarriló finalmente por la oposición Republicana a la opción de la estadidad por su alto costo y peligros para la seguridad nacional. El exgobernador Ferré admitió en un artículo suyo publicado en febrero de 1991 en El Nuevo Día que para lo único que había condiciones en el Congreso era para la independencia. La estadidad finalmente fue objeto de una dialéctica negativa muy peculiar: mientras más parece acercarse, más de facto de aleja.

En el proceso de consulta y negociación del 1989-91, el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) fue cosechando un trabajo previo de cabildeo que había estado realizando en Washington. Fue aceptado como interlocutor en igualdad de condiciones con el PNP y el PPD. Incluso, con su participación contribuyó a que el Comité de Energía y Recursos Naturales, presidido por el senador J. Bennet Johnston, Democráta por Louisiana, incluyese en su histórico proyecto de legislación conocido como el P. del S. 712, una oferta de transición ordenada y en el balance favorable para la independencia.

El “Americano” había hablado y ahora le tocaba al Puertorriqueño, esta vez en la voz de Rubén Berríos Martínez quien sometió ante dicho Comité un Plan de Transición hacia la independencia. Hernández Colón se redujo a defender a ultranza el status quo territorial y la “estadidad hispana” del PNP resultó ser la pildora venenosa, especialmente para los Republicanos, que como ya dijimos descarriló finalmente todo el proceso.

Un Puerto Rico sin puertorriqueños

Sin embargo, fueron el gobernador Pedro Roselló, con el apoyo del presidente Bill Clinton y los Demócratas, los que luego consiguen poner nuevamente a la estadidad sobre el tablero. Pero ya no sería como reclamo anticolonial basado en los derechos nacionales del pueblo de Puerto Rico, sino como “un derecho a la igualdad de los ciudadanos estadounidenses que viven en Puerto Rico”. Esto ha culminado en lo que más recientemente se refirió la gobernadora actual Jennifer González como “the Americans that live in Puerto Rico”.

Y así llegamos a esa cuarta opción de la que tanto se ha hablado en los últimos tiempos, precisamente introducida bajo el breve gobierno de Ricardo Roselló, hijo de aquel otro Roselló. Me refiero a un “Puerto Rico sin puertorriqueños”.

El puertorriqueño se ha visto forzado a emigrar ante la falta de oportunidades de progreso social en su patria, siendo que ya el 60 por ciento de nuestro pueblo radica en Estados Unidos, casi 6 millones, quedando poco más de 3 millones aquí en el archipiélago borincano. La precarización, desposesión y el desplazamiento poblacional que se ha estado viviendo viene acompañado de ventajas legales y económicas para que capitalistas estadounidenses se hagan propietarios de todo lo que encuentran que le puede producir beneficios, incluyendo nuestras playas.

La Orden Ejecutiva

Frente a ello, la Orden Ejecutiva propone esencialmente lo siguiente para evitar el desastre anunciado, el cual se sumaría a la profunda crisis que ya se ha tornado en permanente:

  1. De conformidad con la expansión constitucional de la autoridad presidencial que se ha experimentado en los últimos tiempos en Estados Unidos, encaminándose éste recientemente hacia un sistema presidencialista y, más específicamente, su autoridad para decidir y representar la política exterior, se decide la disposición del territorio y el fin de su status territorial como botín de guerra y mera posesión colonial, según legalizado por el Tratado de Paris de 1898 y la Cláusula Territorial de la Constitución de Estados Unidos.

Detengámonos aquí un momento. Con todo respeto difiero de lo que sostienen algunos juristas y no juristas de que el Presidente no posee el poder para disponer de Puerto Rico como territorio colonial perteneciente a Estados Unidos. En primer lugar, el poder soberano de Estados Unidos sobre Puerto Rico tiene su fuente material primaria en el hecho de que es un botín de guerra. La Cláusula Territorial de la Constitución federal es en todo caso una fuente más bien formal que surge de otro ejercicio de la autoridad del Presidente: la de hacer tratados, en este caso el Tratado de París de 1898 que lo que hizo fue validar jurídicamente a posteriori un hecho de fuerza. Es ese hecho de fuerza el que al fin a la postre posee fuerza normativa. El Tratado de Paris, así como la Cláusula Territorial y la doctrina judicial de la incorporación territorial son meras criaturas de este hecho de fuerza, cuyo propósito es su juridización y fetichización para ocultar esa realidad política.

Lo que en ese sentido entendemos que hace de facto el Presidente mediante la disposición del territorio en el caso de Puerto Rico es reconocer que las condiciones bajo las cuales se adoptó el Tratado de París de 1898 han cambiado y, por ende, corresponde dar por terminado su fuerza normativa y vigencia. Sólo el presidente tiene la autoridad para hacer esa determinación (véase, por ejemplo, Goldwater v. Carter, 444 US 996, de 1976). Asimismo, se ha reconocido la discreción que tiene el Presidente, de conformidad con su autoridad constitucional, en materia tanto de relaciones internacionales como también de seguridad nacional (véase, por ejemplo, Trump v. Hawaii, 585 US 667, de 2019).

Vivimos en tiempos de supeditación creciente del Estado de derecho y los precedentes judiciales, a los hechos de fuerza. La forma jurídica padece hoy de una condición problemática producto de la indeterminación que impone este nuevo criterio de legitimidad que es la eficacia del hecho de fuerza. De eso trata el nuevo orden mundial basado en reglas empuñado por Washington desde el 2001. De eso trata también las Ordenes Ejecutivas que está emitiendo actualmente el presidente Trump: darle eficacia normativa a hechos de fuerza.

Existe así otra mirada de los Casos Insulares que la que se centra exclusivamente en la doctrina de incorporación territorial establecida por el Tribunal Supremo de Estados Unidos. En Downes v. Bidwell, 182 US 244 (1901) el Tribunal Supremo fundamenta la condición jurídico-política de Puerto Rico no solo en la autoridad plenaria que le otorga al Congreso la Cláusula Territorial para administrar dicha posesión, sino que también en el reconocimiento del poder que surge de la soberanía nacional estadounidense para adquirir colonias por medio de conquista o tratados, y para disponer de estas en el ejercicio del poder del Ejecutivo federal sobre los asuntos de política exterior.

No nos olvidemos que, según el mismo Tribunal Supremo federal, Puerto Rico “pertenece a pero no forma parte de Estados Unidos”. De ahí el reconocimiento por parte de la ONU, desde su fundación, de Puerto Rico como un sujeto del derecho internacional para ciertos fines, con derechos nacionales diferenciados de los de la potencia administradora.

  1. Se dispone el traspaso de todos los poderes soberanos al pueblo de Puerto Rico en un periodo de dos años conforme al poder de política exterior del Presidente, acompañado del poder del Congreso para ratificar cualquier tratado que se suscriba o de aprobar cualquier legislación habilitadora en apoyo a la transición.
  2. Se determina la inviabilidad de la estadidad y del status territorial actual como opciones descolonizadoras por ser contrarias a los mejores intereses de Estados Unidos.

4.Se establece que a cargo de la transición habrá una Comisión Ejecutiva de Transición como gobierno provisional, incluyendo el nombramiento de un Administrador.

  1. Se dispone para la organización de una Asamblea Constituyente para la revisión de la Constitución actual o la redacción de una nueva, la cual debe ser aprobada por el pueblo en referéndum.
  2. La Asamblea Constituyente estructurará un nuevo sistema electoral como parte del nuevo orden constitucional.
  3. Se incluye un Plan de Transición ordenado que sirva para romper con la dependencia colonial en fondos federales y encamine a Puerto Rico al desarrollo de una economía productiva y autosustentable.
  4. Se provee para la condonación de la deuda pública para facilitar la transición económica ordenada, pasando el Departamento del Tesoro federal a hacerse cargo de cualquier obligación existente o futura en relación a ésta.
  5. Se decide la terminación de la actual Junta de Control Fiscal.
  6. Se garantizan los beneficios del Seguro Social y Veteranos.
  7. Se reconoce la ciudadanía dual y se garantiza la ciudadanía estadounidense para los nacidos en Puerto Rico antes de la independencia.
  8. Se provee para el libre tránsito de ciudadanos entre ambos países.
  9. Se establece un nuevo marco de relaciones con EEUU basado en el principio de la igualdad soberana.
  10. Se dispone que se establecerá un Tratado de Libre Comercio bajo el cual se reconoce a Puerto Rico como nación más favorecida.
  11. Se determina el uso del dólar como moneda en la República.

Hacia la tormenta perfecta

Hay quienes critican esta propuesta como antidemocrática. Dicen favorecer que el futuro de Puerto Rico sea decidido democráticamente de manera exclusiva por el pueblo puertorriqueño. ¿En serio? Estamos hablando del mismo paìs, el de los poderes plenarios del Congreso para legislar unilateralmente para Puerto Rico, el de las regulaciones administrativas del gobierno federal que aplican también unilateralmente, el de la Junta de Control Fiscal, el del sistema electoral dominado y manipulado por el partido gobernante del PNP, el de la ley electoral restrictiva de los derechos ciudadanos, el de la Ley 60 que promueve la desposesión y el desplazamiento poblacional que se vive.

¿Se puede hablar estrictamente de democracia en una colonia en que se le niega al pueblo el derecho más básico de su autodeterminación? El colonialismo es en sí mismo un fenómeno antidemocrático. No hay como adornarlo. Demasiadas veces nos olvidamos de que fuimos invadidos sin nuestro consentimiento y que se impuso el régimen actual de subordinación colonial, unas veces a sangre y a fuego y otras a base de unos simulacros electorales que más que buscar el consentimiento nuestro fueron procesos en que estaba excluido toda posibilidad de libre determinación.

Por otra parte, hay quienes se declaran a favor de la alternativa de una Asamblea Constitucional de Status en que se decida entre la estadidad, la libre asociación y la independencia. Entre éstas opciones, la anexión constituye una pildora venenosa por la oposicion a ésta en Estados Unidos, particularmente entre los Republicanos, incluyendo el presidente Trump. Hay quienes insisten en el problema como solución: que siga la colonia, lo que constituye otra píldora venenosa. Sin fondos federales, los proyectos del anexionismo y del estadolibrismo pierden su razón de ser. Pero otro problema  que posee el mecanismo de la Asamblea Constitucional de Status es que resulta inaceptable para el anexionismo quien se niega a armonizar lo que entiende no es armonizable.

En fin, se trata de no sentarnos a esperar por procesos democráticos ideales que no existen y nunca se darán en las actuales circunstancias. El reto que tenemos ante nosotros es político, estratégico, es decir, cómo potenciar un cambio en las relaciones de poder en favor de la independencia. A algunos de nuestros críticos les preocupa la pureza de nuestsras almas por estar dispuestos a negociar con Trump. ¡Qué ridiculez! ¿Acaso no lo hizo Eugenio María de Hostos y su comisión de la Liga de los Patriotas con William McKinley, el que presidió sobre nuestra invasión y ocupación colonial? ¿China sería hoy la gran potencia que es si Mao Zedong se niega a reunirse con Nixon y Kissinger? Hasta donde yo se, nunca Estados Unidos ha sido gobernado por santos. Hasta Obama tiene su historia de crímenes de lesa humanidad, sin hablar de Biden. Y Pablo José Hernández, ¿se esconderá en su oficina de Comisionado Residente para no contaminarse con la administración de Trump y la mayoría Republicana?

Lo cierto es que al bipartidismo colonial-capitalista lo que le aterroriza en el fondo es que este independentismo intrépido de la Orden Ejecutiva contribuya, como nuevo actor político, a la formación de una tormenta perfecta con los gobernantes actuales de Estados Unidos que nos lleve a la independencia.

 

 

La independencia es posible

 

Especial para CLARIDAD

Introducción

Un grupo de economistas fuimos convocados para contestar si Puerto Rico sigue siendo un territorio estadounidense ¿Cuántos recursos necesita Puerto Rico para una transición estable a la soberanía? [1]   aceptamos el reto.

Por otro lado, para Puerto Rico no existe un plan de país, no se rinde cuentas y no se muestran resultados concretos de que la economía de Puerto Rico está encaminada a un desarrollo sostentible y sostenido. Entendemos que el estatus colonial del archipiélago de Puerto Rico es el problema, es costoso y está quebrado.  Además, las transferencias federales no han traído prosperidad a Puerto Rico. Por tanto, proponemos la independencia como alternativa. Descartamos la estadidad dado a los diversos estudios que han demostrado su inviabilidad (Caraballo, 2023; Colón et al (2016)[2] Oficina de Auditoría Gubernamental (GAO, 2014).

Puerto Rico enfrenta varios retos: la deuda y la mala gestión burocrática; su ubicación propensa a huracanes y terremotos; y la reestructuración de la Ley PROMESA de 2016 (https://aldia.microjuris.com/promesa/) y la partida de la Junta de Supervisión/Control Fiscal (https://juntasupervision.pr.gov/). Es importante destacar que la ubicación de Puerto Rico es propensa a huracanes y terremotos drena constante de miles de millones de dólares adicionales de los fondos de reserva para emergencias y desastres y la reestructuración de PROMESA que dejó $31,000 millones de dólares en deuda pendiente, y el gobierno ha demostrado ser incapaz de administrar sus finanzas adecuadamente.

Evaluando el caso colonial

La fuente central para las cifras utilizadas a continuación fueron los presupuestos y planes fiscales certificados de la Junta de Control Fiscal[3]. Ademas de los fondos que transfiere al Gobierno de Puerto Rico, el gobierno federal transfiere fondos a individuos residiendo en Puerto Rico a través de múltiples mecanismos, que pueden clasificarse en dos grandes categorías: Fondos devengados (derechos adquiridos, ya que los beneficiarios han aportado durante su vida laboral) y fondos otorgados (transferencias no basadas en contribuciones individuales, sino en la elegibilidad como ciudadanos de EE. UU.).

En un escenario de independencia donde muchas personas retienen su ciudadanía estadounidense y la traspasan a sus hijos, una parte significativa de los fondos devengados seguiría fluyendo a Puerto Rico. Por otro lado, uno de los factores clave en la proyección de transferencias federales otorgadas es la evolución demográfica de Puerto Rico. Si la tendencia de reducción poblacional continúa, los desembolsos en programas como asistencia alimentaria y vivienda disminuirían proporcionalmente. Para modelar este efecto, sería necesario incorporar varios supuestos relacionados a cambio poblacional, cuántos puertorriqueños optarían por conservar la ciudadanía estadounidense o relocalizarse a Estados Unidos, y de decisiones políticas futuras sobre la elegibilidad de ciudadanos no residentes en EE. UU. para recibir beneficios. Aunque este modelaje no sería imposible de realizar, sin duda sería algo especulativo. En lugar de especular sobre el futuro de los fondos otorgados a individuos, se estableció un Fondo de Transición suficientemente robusto para absorber cualquier impacto económico derivado de la reducción de estas transferencias otorgadas. Esta delimitación responde a la necesidad de mantener el análisis claro, preciso y políticamente viable, sin introducir variables inciertas que puedan dificultar la interpretación de los resultados.

Para asegurar que la economía de Puerto Rico pueda sostenerse tras la independencia, se diseñó un Fondo de Transición tomando como referencia el año fiscal 2021, en el que el gobierno federal asignó la mayor cantidad de fondos para el presupuesto del ELA y recuperación por desastres: $26 mil millones. A partir de este punto de referencia se estableció un piso de $30 mil millones anuales para el fondo de transición y se aplicó un crecimiento del 2% anual por inflación. Esto resultó en un promedio de cerca de $36 mil millones anuales a lo largo del período de transición. Por tanto, se recomendó un Fondo de Transición de $720 mil millones, o $36 mil millones anuales por 20 años.

Confiamos que este nivel de financiamiento proporciona un amortiguador suficiente para compensar la pérdida de fondos otorgados a individuos y estabilizar la economía durante la transición.

Para hacer el planteamiento atractivo para la administración actual en Casa Blanca, se estimaron los ahorros que podrá generar para Estados Unidos.

  1. Fondos federales (miles de millones de dólares) (FUENTE: JSF o FOMB) $1,388,653,501,528.72
  2. Ayuda en caso de desastre (FUENTE: JSF)

$111,000,000,000.00

  1. Obligaciones posteriores al plan (FUENTE: JSF)

$31,000,000,000.00

  1. Gasto federal total

$1,368,819,501,528.72

  1. Fondo de Transición hipotético de 30 mil millones de dólares por año aumentado por una inflación del 2 %

$728,921,093,967.53  o $720,000,000,000.00

A 20 años $36,446,054,698.38 por año

Se utilizó como base el monto de fondos federales asignados en el Año Fiscal 2025 para formar parte del presupuesto consolidado del ELA.  Se asumió que permanecerá a su nivel actual y un ajuste del 2% anual por inflación a través de 50 años. Luego, a esa suma, se le incorporó el estimado de la Junta de Supervisión Fiscal sobre los fondos de recuperación de desastres que aún se esperan en la próxima década, lo que resulta en un total de $1,368,819,501,528.72. (A)

Luego procedimos a restar el costo del Fondo de Transición a 20 Años. El Fondo de Transición reconoce el Derecho a la Reparación que compensa los años de colonialismo que han privado a Puerto Rico de ejercer libremente su derecho inalienable a la autodeterminación e independencia[4] . 

Finalmente procedimos a calcular el ahorro para EE. UU. Se comparó el gasto federal proyectado a 50 años ($1.37 billones (trillones en inglés) (G) con el costo total del Fondo de Transición a 20 años ($720 mil millones) (E).

Además, se restaron las obligaciones pendientes tras la reestructuración de la deuda ($31 mil millones (C)), ya que en la propuesta se establece que el gobierno federal liquidaría esa deuda como parte de la transición.

La diferencia entre estos valores representó el ahorro estimado para EE. UU., que ascendió a $617,819,501,528.72

Ahorro = ($1,368,819,501,528.72 – 31,000,000,000) – $720,000,000,000.00 = $617,819,501,528.72

Conclusión

La independencia de Puerto Rico es una opción viable y económicamente sensata. Con un Fondo de Transición o de reparación[5] adecuado, garantizado por una proyección fiscal sólida y realista, Puerto Rico puede pasar a ser un estado soberano con una base económica estable. Es hora de considerar alternativas y caminar hacia una Puerto Rico independiente, libre de los grilletes de la dependencia colonial. La independencia es posible, y debemos actuar para hacerla realidad.

Grupo consultor económico

 

[1] Este grupo lleva trabajando con el escritor Javier Hernández en la redacción de sus libros.
[2] Caraballo (2023) en chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://camarapr.org/wp-content/uploads/Estudio-Caraballo-Cueto-compressed.pdf, GAO (2014) en https://www.gao.gov/products/gao-14-30, Colón, Ruiz, Segarra, Rodríguez, Lara y Luciano (2016 ) Efectos sobre la competitividad de Puerto Rico de posibles cambios en la Ley 600 en https://search.worldcat.org/es/title/Efectos-sobre-la-competitividad-de-Puerto-Rico-de-posibles-cambios-en-la-Ley-600-:-30-de-abril-de-2014/oclc/972508335 y chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://mail.economia.uprrp.edu/old/INFORMEFinalEstudioLey%20600.pdf
[3] En https://juntasupervision.pr.gov/planes-fiscales/, https://juntasupervision.pr.gov/presupuesto/, https://juntasupervision.pr.gov/deuda/
[4] Wilma Reverón (2014) El Derecho a reparación por el colonialismo en https://rebelion.org/el-derecho-a-reparacion-por-el-colonialismo/, https://redbetances.com/columnas/wilma-e-reveron-collazo/1923-wilma-e-reveron-collazo–copresidenta-del-minh.html.  “… la transición económica, en compensación por los 114 años de colonialismo que han privado a Puerto Rico de ejercer libremente su derecho inalienable a la autodeterminación e independencia.” Y en https://wilmaestherreveron.wordpress.com/2016/06/01/ponencia-de-lcda-wilma-e-reveron-collazo-ante-el-seminario-regional-del-pacifico-del-comite-especial-de-descolonizacion-de-la-organizacion-de-las-naciones-unidas-managua-nicaragua-31-de-mayo-2-de/
Las indemnizaciones por abusos coloniales protagonizan la cumbre de la Unión Africana (2025)
https://www.swissinfo.ch/spa/las-indemnizaciones-por-abusos-coloniales-protagonizan-la-cumbre-de-la-uni%C3%B3n-africana/88881090
[5] Pedro Malavet (2002), Reparations Theory and Postcolonial Puerto Rico: Some Preliminary Thoughts, 13 BERKELEY LA RAZA L. J., 387. 388, 390 (2002). Reverón (2014). Ricardo Torres Febre (2023) Dos siglos un mismo crimen humanitario: la ocupación estadounidense de Puerto Rico en https://derecho.uprrp.edu/inrev/2023/04/27/dos-siglos-un-mismo-crimen-humanitario-la-ocupacion-estadounidense-de-puerto-rico/