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En los primeros sesenta…

Rafael Rivera Rosa, Raul González Cruz y Jorge Plard, diagramando En Rojo. Foto Pucho Charrón

Mi reconocimiento

Debe ser motivo especial la celebración de un medio de comunicación masiva puertorriqueño que ha pasado por tantos momentos difíciles o otros de grandes proezas. Y el Periódico Claridad ha vivido a lo largo de seis décadas esos momentos. Hoy cumple 60 años de fundado manteniendo un compromiso firme con Puerto Rico y con la lucha por la independencia nacional.

CLARIDAD ha sido la herramienta de aprendizaje de mucha gente en nuestro país. Desde artistas gráficos, fotógraf@s, periodistas, entre otros. Lo que reporta CLARIDAD es lo que otros medios de prensa escrita del pasado y el presente no se atreve publicar. El periodismo investigativo siempre ha sido su fuerte así también sus noticias de índole cultural como también deportivo.

Desde niño CLARIDAD siempre ha estado cerca de mí. Ya temprana en mi etapa de adultez, comenzaba a escribir en sus páginas. Estaré siempre agradecido no sólo por su compromiso con la libertad de Puerto Rico como también con la defensa de la cultura y demás causas sociales, sino también por haberme dado la oportunidad de reportar noticias o columnas de opinión para beneficio de nuestra gente. CLARIDAD es parte de mi vida, enseñanza y práctica del periodismo que hoy día conozco y ejerzo.

Mi reconocimiento para tod@s l@s compañer@s del pasado y el presente que han sido parte fundamental para la sobrevivencia del periódico. Mi agradecimiento eterno para dos valiosos compañeros que confiaron en mi trabajo y publicaron mis aportaciones periodísticas y ellos son el apreciado Carlos Gallisá Bisbal, Gervasio Morales Rodríguez y a la fotoperiodista Alina de Lourdes Luciano.

CLARIDAD es un proyecto que tenemos que proteger y mantener. Larga vida al ‘Periódico de la Nación Puertorriqueña’. Gracias CLARIDAD por este espacio de 60 años. ¡La lucha sigue!

Ramón W. Ortiz Rosario

Periodista

Radio Noticias Radio Entérate Ahora Inc.® 1640 AM y 95.3 FM Humacao, Puerto Rico.

Un espacio alternativo a la prensa comercial

CLARIDAD ha servido como un espacio alternativo a la prensa comercial y de intereses corporativos de una manera consistente y comprometida. También ha aportado al periodismo cultural a través de la revista En Rojo con la publicación de textos literarios en formato impreso, algo que es ya casi inexistente en Puerto Rico. El semanario también abre las puertas a periodistas nuevos sin que medie el sistema de contactos y padrinazgo que impera en el país. Por ejemplo, mi primera publicación como periodista en un periódico fue en Claridad en el año 2006 o 2007. Me publicaron una nota cultural que hice como asignación para una clase mientras era estudiante de periodismo en la Universidad del Sagrado Corazón. 

Simplemente busqué el corro electrónico a donde enviarlo sin conocer a nadie en el medio y la nota salió publicada. Eso me motivo mucho a seguir escribiendo y a hacer una carrera en periodismo. También, a través del Festival de CLARIDAD, el periódico propone cada año una forma de financiamiento que involucra a la comunidad y crea una noción distinta de cómo mantener un medio de comunicación independiente y comprometido, algo que escasea y que es cada vez más urgente en un mundo en donde los intereses económicos se interponen a todo lo demás. 

Joel Cintrón Albasetti

Centro de Periodismo Investigativo

Claridad ha sido activismo, conciencia, voz de alerta.

El periódico Claridad ha sido un referente importantísimo, sobre todo, para el periodismo ambiental y cultural en Puerto Rico. En tiempos en que los medios comerciales han cortado dramáticamente los espacios dedicados a estos temas, Claridad siempre fue oasis y puerta de reivindicación a estos asuntos tan importantes para mantener la conciencia crítica en el país. Además, ha aportado de forma decidida a la memoria histórica del Puerto Rico, no solo reseñando los eventos políticos y sociales más trascendentes del país y de Latinoamérica, algunos de los cuales pasan por alto en los medios de récord, sino los hitos deportivos, que también forman parte de nuestro repertorio de afirmación nacional. 

Claridad ha sido activismo, conciencia, voz de alerta.

Con su recién renovada página web, es de esperarse que su equipo encuentre un nuevo aire para reafirmar su vocación en este nuevo contexto que nos ha tocado. Desde el Centro de Periodismo Investigativo, agradecemos la entrada que le ha dado el periódico a nuestros reportajes y crónicas, que desde sus páginas, han llegado a muchos rincones que el internet no alcanza. 

¡Felices 60 y larga vida a CLARIDAD!

Carla Minet

Directora ejecutiva

Centro de Periodismo Investigativo

 CLARIDAD va ganando nuevos lectores

 Llevo más de 30 años leyendo Claridad y con tanta información que sale en los medios tradicionales y digitales, cuando lo leo –y siempre a sido así, aclara– me da la certeza de que estoy escuchando una historia real, no cargada, contrario a lo que sucede con otros medios. En las redes sociales sale muchísima información difícil de corroborar pero cuando leo la historia en CLARIDAD voy a la segura, de acuerdo con que estoy leyendo una información sin peso político-partidista. Me gusta leer una historia clara, a profundidad cuando no es investigativo y no me están tomando el pelo. Estas son las razones principales por las que leo el periódico CLARIDAD.

Sé que CLARIDAD enfrenta situaciones económicas como muchos medios y es bien cuesta arriba, yo trabajo en Radio Universidad e igualmente tenemos que buscar el apoyo del público mediante ‘fundrising’. Aunque haya mucha gente que no simpatiza con su línea editorial, tengo la impresión de que año tras año CLARIDAD va ganando nuevos lectores cansados de lo mismo en los medios tradicionales y las redes sociales.

Roberto Morales 

Periodista de Radio Universidad

Periodistas boricuas hablan de la contribución de CLARIDAD

 

 

Le pedimos a varios(as) periodistas que hablaran de la contribución de CLARIDAD al periodismo boricua. Estas fueron sus respuestas.

 

 

El periódico ofrece una perspectiva independentista

La principal contribución del periódico CLARIDAD, en sus 60 años de historia,  ha sido ofrecer una perspectiva independentista de los acontecimientos que han marcado la historia del país.  

Podría decirse también que la solidificación del periodismo de investigación en Puerto Rico, que alcanzó su época dorada  en la década de 1970 con el caso del Cerro Maravilla, estuvo marcada en parte por el trabajo que realizó Claridad desde la prensa marginal, de izquierda. 

Desde sus inicios, CLARIDAD se destacó por hacer un periodismo investigativo y de denuncia que empujó a la prensa comercial a investigar temas que, de ordinario, no aparecían en los diarios tradicionales.

En su larga trayectoria, CLARIDAD también se ha destacado  en la cobertura de temas culturales con un trabajo excepcional alejado de  los intereses mercantiles. Sus páginas han dado espacio a disciplinas y artistas que a veces  no encuentran espacio en los medios comerciales.

 

Israel Rodríguez Sánchez

Catedrático auxiliar

Escuela de Comunicación

Universidad de Puerto Rico

Recinto de Río Piedras

 

Son muchas las voces que componen la conciencia de un pueblo

Recuerdo vívidamente cuando aun siendo un adolescente – creo que todavía estaba en la escuela intermedia- me detuve en un negocio aledaño al terminal de guaguas de la AMA en Capetillo (cuando Río Piedras era el centro de todo) y compré un ejemplar del periódico Claridad. A lo sumo sería el año 1977. Lo enrollé, nervioso, y caminé hacia la plataforma para tomar la # 43 hasta Carolina donde vivía junto a mis padres y hermanos en una urbanización de clase media-media baja. No teníamos ni carro, ni televisor a color, y se fomentaba la educación, el trabajo y el amor por la familia.

Abrí aquel periodiquito enjuto cuya mera posesión era para entonces símbolo de radicalismo extremo y “violencia”. Eran los tiempos en que se propagaba aquel lema de : “!Claridad diario va”! como un grito de guerra en tinta y papel. No recuerdo exactamente lo que leí aquel día a hurtadillas sentado en el asiento de fiberglass con sus pasamanos fríos por el aire acondicionado pero sí que le dí lectura con gran aprenhensión de ser detectado. Quizás por un temor adolescente, derivado de las ideas promovidas por el sistema de la época y adoptadas en lo personal, pero ciertamente real en tiempos de gran división política. Se llegó a perseguir entonces, y a carpetear mediante esquemas clandestinos de “inteligencia” (pero oficiales) y hasta a cobrar con sangre a quienes osaran propulsar la emancipación de un Puerto Rico creciente dependiente e irremediablemente noble.

Lo que sí tengo claro es lo que representó leer las páginas de CLARIDAD, artículos, ensayos, reportajes investigativos y opiniones cargados de perspectivas distintas al discurso oficialista. Germinó en mí la semilla del pensamiento crítico. Aprendí desde entonces que son muchas las voces que componen la conciencia de un pueblo. Que todas cuentan, Que todas vales.

Mas tarde, en mi devenir profesional tuve la oportunidad de entrevistar o conocer a algunos de los gestores de Claridad (de hecho, por un tiempo lo repartí cuando ya era diario en mi ruta del periódico El Mundo) y conocer de los ataques dirigidos a destruirlo. Supe también de los sacrificios para mantenerlo en la calle, contra todo pronóstico, contra toda prueba. Seguí leyendo Claridad desde aquella tarde en Capetillo, con menos temor cada vez, quizás alentado por el convencimiento de que el derecho a saber que me inculcaron mis padres no puede acallarse por razón alguna.

Sé que al igual que yo, muchos colegas periodistas recibieron y reciben desde las páginas de CLARIDAD lecciones similares. Por seis décadas CLARIDAD ha resistido como órgano oficial del independentismo. Otros publican desde ópticas ideológicas distintas. Confiamos en que todos buscan lo mejor para Puerto Rico. Felicitaciones a CLARIDAD en sus 60 años.

Luis Guardiola

Periodista

 

Claridad cumple su deber con la memoria

            ¿Qué cuál ha sido la contribución de CLARIDAD al periodismo puertorriqueño? Memoria. El periodismo es un deber con la memoria y Claridad ha contribuido enormemente a que no la perdamos. Frente a la historia incompleta y manipulada por intereses económicos, siempre tienen que haber medios que prohiban olvidar los acontecimientos que se quieren ocultar o ignorar. Claridad ha sido el nuestro por sesenta años. 

En segundo lugar, diría que CLARIDAD ha sido una escuela del periodismo político comprometido, transparente en su visión y en su misión. El periodismo no es objetivo. Nunca lo ha sido y nunca lo será. Lo que tiene que ser es honesto. Sin duda, Claridad es ese periodismo. Y ese es el periodismo que hace imprescindibles a los que lo ejercen con pasión de historia. 

En tercer lugar, la valentía. Este es un país de muchos miedos fomentados adrede por un estado de represión pasiva y activa. No aparecen periodistas sin vida en cunetas y callejones, pero se asesinan reputaciones, sueños y planes todos los días. CLARIDAD ha sido la trinchera de muchos periodistas valientes que lo perdieron todo en el camino.

Hay algo más que no quiero pasar por alto.  Uno de mis mentores – el polaco Ryszard Kapuscinski – dijo que “para ser buen periodista hay que ser buena persona”. Puedo decir yo que entre mis colegas de CLARIDAD hay muchas de las mejores personas que conozco. 

 Wilda Rodríguez

Periodista

 

 

 

 

 

Entrevista a Carlos Padilla Rodríguez “Trabajaré por la liberación de la Patria hasta el último suspiro de mi vida”

 Edición Especial

ccotto@claridadpuertorico.com

Las aventuras desvían a una de su rumbo; hay quienes nunca van por rumbo fijo. Así parece de primera intención una conversación con el revolucionario don Carlos Padilla Rodríguez. Va de una anécdota a otra, cada una más interesante. “Vamos a llegar ahí ya mismo”, nos dice al notar que intentamos volver a una pregunta específica.

Padilla Rodríguez es uno de los periodistas de más fogaje que ha tenido CLARIDAD. Nos dice que su interés por el periodismo comenzó desde niño, ya que era muy aficionado a organizar y escribir. Aunque nació en Bayamón, se crió en Río Piedras y se graduó de la Escuela Superior Central (la que otros llaman la Central High). Su militancia independentista e internacionalista se inicia desde muy joven, casi adolescente, en el Partido Nacionalista bajo el liderado del maestro Pedro Albizu Campos. No tuvo tiempo de entrar en acción en la insurrección nacionalista. Luego de una reunión bajo la dirección de Raimundo Díaz Pacheco, la noche antes, en la zapatería La Champion en Río Piedras, fue arrestado y encerrado en prisión, en la misma celda que don Pedro. 

Tras la salida de la prisión La Princesa, el Maestro le encomienda divulgar la causa patriótica e ir a compartir las tareas del Partido Nacionalista en La Habana junto a Juan Juarbe Juarbe. Allí, además de ocuparse de los asuntos del Partido, se dedicó al oficio de la encuadernación y fue coautor del libro Tortura de los presos políticos en Puerto Rico. En una entrevista con el bibliotecario Esteban Valdez, Padilla le cuenta que el libro constituyó una denuncia ante la Organización de Estados Americanos (OEA), pero ni siquiera tuvieron una copia de acuse de recibo de ese organismo.

El ataque al Congreso de Estados Unidos, el 1 de marzo de 1954, por el comando nacionalista constituido por Lolita Lebrón, Irvin Flores, Rafael Cancel Miranda y Andrés Figueroa Cordero le dio un nuevo rumbo a Padilla. Aunque en La Habana, ajeno a los sucesos, el Gobierno de Estados Unidos, intervino para ordenar su arresto y fue encarcelado en la temible prisión batistiana, Columbia. No hay que olvidar que en Cuba los independentistas puertorriqueños al igual que los cubanos viven bajo la dictadura de Batista. En esa prisión —cuenta— se acordó de un poema de Juan Antonio Corretjer que hablaba de un río y una madrugada. Durante el traslado a la prisión El Príncipe, en La Habana, Padilla logró escapar por un río y subir como polizón al avión que el presidente de Guatemala de entonces Jacobo Arbenz había enviado a Cuba para recoger a su personal diplomático expulsado de Haití. “Cuando el avión aterriza en El Salvador, ya los americanos saben que hay un polizón, pero el capitán del avión, el piloto, me protege y no los dejo entrar a la nave”.

Es aquí en Guatemala que el boricua conoce al joven Ernesto Guevara, el que luego sería el Guerrillero Heroico, Ernesto Che Guevara. “Nos conocimos en las tertulias de la plaza pública frente al Palacio Presidencial, donde en las tardes nos reuníamos exiliados de distintos países. Al salir de su trabajo de médico en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, se unía al grupo, siempre con su mochila al hombro a compartir con nosotros”. Aquí también conoce a Ñico (Antonio) López, otro joven cubano que participó junto a Fidel Castro en los sucesos revolucionarios en la Provincia de Oriente en el 1953. 

El golpe de estado patrocinado por Estados Unidos contra el gobierno democrático de Arbenz, en junio de ese mismo año (1954), expulsa al boricua esta vez hacia Argentina. Refugiado en la embajada de ese país, pudo abordar uno de los aviones que el Gobierno del presidente Juan Antonio Perón, envió a Guatemala para desalojar su personal diplomático. Guevara le advierte de que él no es peronista; pero le da dos nombres que puede contactar en Argentina, a donde llega técnicamente como preso y es alojado en un llamado Hotel de Inmigrantes.

Al cabo de varias semanas, luego de completado los trámites para poder quedarse, de inmediato comenzó a hacer gestiones para comunicarse con las personas que le había dicho el Che. Estos personajes eran Alfredo Palacios, fundador del primer partido comunista de América Latina, y Eduardo Enrique Venturas Corominas, destacado político argentino, quien ya estaba relacionado con el independentismo puertorriqueño. Otro amigo argentino, Dardo Cúneo, le ayudó también a comunicarse con el abogado puertorriqueño Francisco Pagán Rodríguez, quien llevaba residiendo ya bastante tiempo en el mencionado país.

“La labor política que debía cumplir durante mi recorrido por encomienda de don Pero Albizu Campos fue lo primero que ocupó mi tiempo”. Padilla distingue a Corominas, quien en esta empresa, como embajador de su país en conferencias internacionales, ofreció su resuelta y valiosa solidaridad en el cumplimiento del compromiso con la independencia de Puerto Rico.

Entre su trabajo proselitista por la independencia patria, Padilla participa en una colonia cubana de apoyo a la revolución; se casa con una argentina; escribe el libro Puerto Rico al rescate de su soberanía, y trabaja como periodista, por lo que conoce a otro joven periodista de radio, Ricardo Masetti. Entre otras personalidades con las cuales se relaciona están el líder socialista Alfredo Palacios; el Dr. Juan José Arévalo, quien fue el primer presidente del periodo revolucionario guatemalteco; el escritor y diplomático Manuel Galich y el Premio Nobel de Literatura, Miguel Ángel Asturias.

De Argentina emprende un periplo por Uruguay, Paraguay, Brasil, hasta que llega a Bolivia, en donde dirigió un periódico sindical. Regresa a la Argentina y luego sigue a Santiago de Chile. Corre el año 1956. En Santiago de Chile conoce y hace amistad con el entonces senador Salvador Allende. “La primera vez que me brindó su valioso auxilio fue cuando me presenté ante él con el manuscrito de mi libro Puerto Rico, Nación Intervenida. Me brindó la mayor solidaridad para hacer realidad mi proyecto”.

Allende llamó a la imprenta del Partido Socialista e instruyó a que le publicaran el libro. La relación con Allende se extendió para siempre e incluso acudió a su toma de posesión como presidente en el 1970. Para ese año ya Padilla se encontraba en su tierra.

Padilla, el Che, Masetti = Prensa Latina

Al momento del triunfo de la Revolución Cubana (1959) Padilla se encuentra en Argentina y, tan pronto como el 9 de enero, regresó a Cuba. Allí se reencontró con el Che y allí también había llegado Masetti. No sabe cómo, nos dice, pero el hecho fue que Masetti, se conectó con el Che y llegó a la Sierra Maestra. Tras una entrevista y charla nace la idea de al triunfo de la revolución crear una agencia de noticias y una estación de radio.

El compromiso requiere, por supuesto, el aval del Comandante. Como si estuviera narrando un simple cuento, Padilla revela que pasaron dos semanas y Masetti estaba enojado porque todavía no había recibido el aval para el proyecto. Están en el vestíbulo del Habana Libre y Masetti le dice molesto que había entregado una carta diciendo que se iba del país. “Le dije que recogiera la carta de la oficina donde la había dejado”. Masetti le hizo caso y entró al edificio. Padilla le esperó, “a las horas salió con dos o tres cubanos con una sonrisa de oreja a oreja”. “Ya está todo arreglado”, recuerda que le dijo Masetti. Por su parte, el boricua ya estaba dirigiendo la estación de radio CMZ en Cuba, heredera del Partido Comunista, la cual había estado abandonada luego del golpe de estado de Batista. Formalizada Prensa Latina, Padilla trabaja para la agencia en Ecuador.

A mediados de los 60 del siglo pasado, el delegado internacionalista regresa a la isla y se integra al Movimiento Pro Independencia (MPI). De esta etapa recuerda que tenía tres funciones: redactor de CLARIDAD, reportero de Prensa Latina en Puerto Rico (trabajo por el cual dijo nunca le pagaron un centavo) y miembro de la Comisión Política del MPI. Participa en la lucha contra la explotación minera. 

Como miembro de la Comisión Política del MPI le recomienda a don Juan Mari Brás un recorrido por América Latina, y lo organiza, para recabar apoyo a la independencia de Puerto Rico. Padilla se adelanta y viaja a Perú, en donde fue arrestado al llegar a Lima.“No sé qué pasó. La cosa es que, ya de noche, vinieron unos individuos vestidos de civil y me dijeron ‘usted está libre, se puede ir’. No me interrogaron, no me torturaron. Lo que pasa es que lo querían era sabotear el trabajo nuestro, pero sabían que Mari estaba en la ONU”.

Salió de Lima vía Miami a San Juan, y una vez llegó, la noticia se publica en CLARIDAD. Vuelve a embarcarse, se encuentra con Mari Brás y continúan su viaje a América del Sur, en donde les espera Allende , todavía como senador.

De su labor periodística en los primeros años de la década de los 70, el incansable luchador independentista pasa a ser promotor cultural en el Instituto de Cultura Puertorriqueña en donde continúa su lucha en otras esferas.

Retirado ya a punto de cumplir 90 años, Padilla nos ofrece esta reflexión: “A estas alturas de mi vida y afanes, siento que no es suficiente lo poco que he ofrendado a la Patria a cambio de todo cuanto ella me ha dado. Sea poco o mucho lo que me resta, me esforzaré por entregarlo; ella es merecedora de todo cuanto podemos hacer para honrarla. Sólo así partiré conforme. Trabajaré por ella hasta el último suspiro de mi vida”. 

Jeszor Prints un anunciante de altura

Germán Zorilla. Foto Alina L

Por Cándida Cotto/Edición  Especial

ccotto@claridadpuertorico.com

Así como la publicación de CLARIDAD por sesenta años representa un reto al sistema, el anunciarse en él también lo es. A lo largo de la historia de CLARIDAD, no solo el periódico ha sido objeto de ataques para impedir nuestra publicación, sino que aquellos que se han atrevido a anunciarse en nuestras páginas han sufrido acoso, como parte de las estrategias utilizadas para que desistan de hacerlo. 

Pero al igual que CLARIDAD, siempre hay quienes se atreven a desafiar el peligro y entre nuestros más fieles anunciantes está Jeszor Prints. El esfuerzo, laboriosidad, tenacidad, el arte y, hasta la integración y solidaridad caribeña, se funden en Jeszor.

“Yo siempre he simpatizado con la causa del periódico, además de que cada vez que había una conferencia con Gallisá o Juan Mari Brás en la UPR, yo no me las perdía. Tuve unos maestros que despiertan en uno esa semilla y te digo sinceramente que tengo clientes que si ven mi anuncio en CLARIDAD, no me compran, y clientes que llevan conmigo desde que yo empecé, que son de otras ideologías, pero eso nunca me ha quitado a mi afán de colaborar con el periódico”, expresa con sencillez Germán Zorrilla Valenzuela, creador de Jeszor Prints. El nombre surge de la combinación de las primeras tres letras del nombre de su socio Jesús Cruz y las primeras tres de su apellido.

Sobre cómo llegó al arte de la impresión, Germán cuenta que lo trajeron de República Dominicana en el 1968 y estudió el quinto y sexto grado en la Escuela Emilio Castelar de Villa Palmeras. Fue en sexto grado que su maestra de arte vio que tenía habilidad para el dibujo y lo guió para que tomara el examen de admisión a la Escuela Madame Lucchetti.

“Ahí comencé en el 71. Tomé todas las materias; fui discípulo de Labiosa, que murió hace poco (se refiere al artista Wilfredo Labiosa); de Lope Max, en gráfica y pintura; fui contemporáneo de Denis Mario Rivera y Arnaldo Roche, quien también murió recientemente. Arnaldo llegó después; yo le llevaba como dos años”. Aunque su grupo se graduaba de tercer año en el 73, dice que él no se sentía preparado para ir a la Universidad, por lo que decidió cursar el tercer y cuarto año en la Escuela Superior Central, por lo que cuando llegó ya tenía todas las habilidades necesarias para el arte. Ya en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, “yo era obrero al mismo tiempo que estudiaba. Tenía un horario de clases diurno y trabajaba de noche en el aeropuerto”.

Cuenta que mientras estudiaba en la Universidad, ya para el 79, comenzó con un pequeño taller en su casa, y con la primera orden grande salió a buscar quién le ayudara para trabajar en serigrafía porque lo que tenía era solo una plancha, por lo que tenía que cortar el material a mano. Su primer socio fue Sergio Hurtado, con quien montó un negocito en la calle Pedro de Castro en la Parada 26 de Santurce. Después, Sergio le vendió el negocio y se asoció en el 79 con Jesús Cruz, de quien luego de unos años se independizó. 

Lo que comenzó con dos personas en el 79, hoy tiene alrededor de 10 trabajadores, aunque Germán repara en que en otros tiempos llegó a tener muchos más: “Lo que pasa es que ha ido cambiando la economía. Cuando las 936, podía vender hasta cuatro semanas por adelantado; ahora son trabajos de una semana para la otra. Todo el mundo quiere las cosas con prisa. El trabajo no se acumula. Todo es de prisa y siempre hay un día en la semana en que todo el mundo quiere la misma fecha”, describe sobre la dinámica del negocio. Para cumplir con todos, el artista gráfico trabaja los diseños el domingo para que el trabajo sea más suave el lunes y pueda atender el negocio.

Han sido 30 años de trabajo, expresa Germán. Nos narra que cuando comenzó trabajaba por contrato y, una vez terminaban en el trabajo, “nos quedábamos mirando pa’l cielo”. Un día se le ocurrió repartir una pequeña publicidad desde Piñones hasta la Loíza y San Juan, con lo que logró atraer más clientes.

El serigrafista del arte de las camisetas de CLARIDAD por más de 20 años, en muchas ocasiones fue ayudante del maestro Luis Cajigas y consultor de un fabricante de impresoras de Filadelfia. Esto le permitió viajar por toda Latinoamérica y Europa. “Necesitaban a alguien que hablara español, pero que además conociera los equipos que se usan en esta industria. Ahí gané mucha experiencia y tuve la oportunidad de conocer a la gente que estaba inventando las máquinas y los productos. Hice muy buenas relaciones y aprendí qué era lo mejor también”.

En el taller. Foto Alina

Germán admite que no sabría decir cuál del arte que ha impreso para CLARIDAD le ha gustado más. “Son tantos, demasiados; no sabría qué decir, no me atrevo a contestar. Siempre han sido retos, principalmente cuando son elaborados. Hay unos que han sido muy sencillos, aunque yo por cantidad de colores no tengo problemas; podemos imprimir hasta 14. El arte que les hemos hecho es tanto, que no me atrevo a contestar esa pregunta. También han cambiado los artistas. Tendría que ir a los archivos y mirar”.

Según admite que tiene clientes que si se enteraran de que se anuncia en CLARIDAD no irían a su negocio, a la vez que señala que no le preocupa porque la calidad y el servicio son su garantía. Por otra parte, resalta que por el anuncio en CLARIDAD le han llegado un montón de clientes. De paso, también expresa que hay periódicos que no los quiere de clientes.

Aun cuando su relación con el periódico comenzó cuando CLARIDAD le solicitó sus servicios por primera vez, Germán comenta que ya conocía el periódico desde sus estudios en la Facultad de Sociales del 75 al 79, bachillerato que no llegó a completar, por nueve créditos, porque ya había empezado el negocio.

“Ha sido una experiencia de mucho trabajo. Yo empecé para autoemplearme y sigo igual… Hay mucha gente que pone un negocio y al tiempo cambia su estilo de vida, se muda. Yo no he llegado a esa etapa. Me ocupado mucho de que haya para pagar la nómina. Este es un espacio para que todo el mundo sienta seguridad de que tiene un empleo. No es la visión de querer pertenecer a tal grupo —sonríe—. Eso a mí no me interesa, y ha sido así. Sigo trabajando por el país. Todo lo que tengo esta aquí”.

Papel y tinta para alumbrar

Ataque a Impresoa Nacional . Foto Archivo CLARIDAD

 

Por Héctor Sepúlveda Rodríguez/Edición Especial

“Muéstrame un periódico de tu país y te diré cómo está tu país”, decía Julius Ficik, periodista antifascista checo, encarcelado, torturado y asesinado por los nazis. Tal parece que eso lo tenía muy claro el extraordinario, irrepetible e inigualable periodista César Andréu Iglesias, cuando cometió la quijotería de fundar, junto a otros colegas no menos importantes, un periódico de izquierda en la colonia perfumada del país –supuestamente– más democrático del mundo. Pienso que era lógico que este equipo de utopistas quisieran mostrar otro país o, al menos, el país que no mostraban los órganos oficiales o cuasi oficiales o lo que es lo mismo, la llamada “gran prensa” colonial.

Corría el año 59 del siglo pasado. ¿Cuál fue el contexto más o menos mediato e inmediato del acontecimiento? 

Hacía nueve años que se había declarado la segunda república puertorriqueña en Jayuya por los revolucionarias nacionalistas, obviamente, a costa de sangre y fuego; siete años de la declaración del Estado Libre Asociado y la apropiación de la bandera del nacionalismo por los llamados estadolibristas y su enarbolación junto a la bandera yanqui. Ese fue el comienzo de nuestra bipolaridad identataria, que el país comenzó a practicar y utilizar en su cotidianidad discursiva y práctica. A cinco años del asalto al Congreso estadounidense por los cuatro nacionalistas y a la casa de veraneo del presidente Trumann, por otros dos nacionalistas, en el que uno de ellos perdió la vida. Albizu, en su lecho de enfermo, está condenado a muerte y apenas le quedan otros cinco años. En el 54, da uno de sus últimos discursos a través de la radio emisora WKBM, en el que fustiga y condena el establecimiento del nuevo estado de cosas con su nuevo nombre y ¿expone? la agenda del nacionalismo, para denunciarlo ante las Naciones Unidas como lo que es: el mismo perro con diferente collar o, como decía un querido humorista de San Lorenzo, el mismo dulce con diferente palito. 

A nivel internacional, el escenario era fascinante y convocatorio para hacer cosas izquierdizantes, nuevas y seductoras como fue lógicamente la fundación de CLARIDAD. Todavía el fuego de los fusiles de los revolucionarios cubanos se escuchaba en el Escambray, dando cuenta de los contrarrevolucionarios, después de cinco meses cuando marchaban sobre La Habana. La oratoria y figuras carismáticas de Fidel y el Ché eran fuente de inspiración para millares de jóvenes e intelectuales de Latinoamérica.

En el frente internacional, hacía diez años, Mao, junto a su pueblo hambriento y haraposo, marchaba sobre Pekín. Hacía cuatro, los coreanos del Norte habían detenido al imperialismo norteamericano y no los dejaron apoderarse de toda su tierra. Roosevelt, se probaba como el gran benefactor social de la democracia americana y enfilaba la economía yanqui hacia nuevos y mejores derroteros dictados por la posguerra. A la misma vez comenzaba una nueva etapa de belicosidades entre el Este (comunista y revolucionario) y el Oeste (capitalista y demo-burgués), la llamada guerra fría. La mezcla, no muchas veces afortunada, de nacionalismo y populismo hacía su agosto en Nuestra América Latina. Muñoz se preparaba para cultivar una amistad fructífera con dos de los gobiernos más proamericanos del momento (obviamente con el bautizo de los EE. UU.), Venezuela y Costa Rica. Con Albizu enfermo en su lecho y los cuadros nacionalistas presos, el independentismo no tuvo otro remedio que –como decimos hoy– reinventarse y experimentar nuevos derroteros, nuevas formas de hacer y deshacer. Es entonces que surge CLARIDAD por estos soñadores, que aun todavía hoy no despiertan de ese sueño maravilloso: el de crear, desarrollar y sustentar una publicación que haya valido la pena y que le otorgara razón simpática a aquella máxima de Fucik.

Valdría la pena pasar juicio comunicacional o mediático, aunque sea humilde y limitado de esos 50 años, edad en que hoy todavía se es joven para muchas cosas y no tanto para otras. Su principal inspirador, como se sabe, fue ese personaje renacentista llamado César Andréu Iglesias. Aunque tuve oportunidad de conocerle personalmente, nunca me atreví a abordarlo, pues siempre he tenido cierta timidez campesina ante figuras de esa estatura. Como a Corretjer, yo como estudiante del bachillerato, lo escuchaba de lejos en sus arengas durante los piquetes y luchas de obreros urbanos. 

Siempre me pregunté –una vez me introduje en su vida y su obra– por qué César nunca fue nacionalista si hasta, como Albizu, también fue veterano de las fuerzas armadas yanquis. Y fueron los nacionalistas, sus éxitos y fracasos –dicho sea de paso– los que inspiraron su texto más celebrado y premiado por el Instituto de Cultura; Los derrotados. Ambos, como Martí, conocían muy bien al monstruo porque vivieron en sus entrañas. Había sido hasta el 59 y su principal inspirador para la nueva encomienda periodística, el columnista más celebrado y quizás más leído en Puerto Rico, a través de sus reflexiones en su rincón en El Imparcial, “Cosas de aquí”. Dicho periódico, imitador del primer diario sensacionalista del continente americano, The New York Sun, de Benjamin Day, y primer ejemplo emblemático de la prensa popular puertorriqueña, le ofrecerá a la lectoría boricua la pluma más culta de nuestra modernidad mediática desde los tiempos de Nemesio Canales y sus famosos “Paliques” de los años 20 del siglo pasado. Ayuso Valdivieso, independentista y admirador de Albizu le dará la oportunidad a César de escribir a su antojo un manojo de columnas que luego publicará bajo el título, Luis Muñoz Marín, el hombre acorralado por la historia (1964), precisamente por la Editorial Claridad. César hilvanará sus reflexiones sobre las obras y los deshechos muñocistas, desde la implantación de su creatura del ELA, a través de tertulias y observaciones desde un mirador popular llamado Tito’s Place. Que no es otra cosa que un cafetín o bar de la esquina, de la época. He ahí la importancia que convoca la amplia lectoría que tuvo su columna y el éxito de penetración de El Imparcial en el imaginario del lector popular boricua. Un lugar de tertulia donde se reúnen los trabajadores del país a conversar y compartir sus miradas de lo que acontece cotidianamente, producto de los vaivenes y desmanes del poder y de quien lo ostenta en la época, casi absolutamente. Y eso, para César más que una virtud del elegido, era un privilegio, una especie de suerte. Solo una persona culta, pero a la misma vez nutrido de la convivencia con trabajadores –porque también fue organizador y líder obrero– como César, podía darse el lujo en el verano del 59 de lanzarse a fundar un periódico que complementara lo que El Imparcial no pudo hacer: unir lo popular-obrero a una praxis mediática de liberación.

La tarea nunca fue fácil, pero sí –en el mejor sentido del vocablo a mi modo de ver– aventurera y gratificante. A pesar de que CLARIDAD era casi una hoja suelta en sus inicios, parece que daba los golpes en donde más dolían a los enemigos de sus lectores. Es posible que no haya precedente en el planeta de un periódico tan insignificante, en términos de tiradas o cuantía de lectores, que al cabo de su segunda década de vida haya tenido más atentados terroristas que CLARIDAD. Así como lo oye. He ahí un desafío para mis estudiantes que hacen investigación graduada de periodismo. Sí, porque si bien la izquierda pensante –perdonen la redundancia– se convocaba ahora por CLARIDAD, también la reacción estadoísta se arremolinaba tras el pensamiento torcido –le cojo prestado el adjetivo a Rivera Shatz– de un sujeto alcalde de San Juan, de nombre Carlos Romero, que desde 1968 dirigió a estos imberbes terroristas de nuevo cuño. Surgieron entonces los Freddy Valentín, los Granados Navedo, los Misla Aldarondo y hasta un general de guerras de tiravete, apellidado Palerm, que iniciaron el terrorismo de derecha en el país. Fueron varios los atentados de estos empleados alcaldicios del Sr. Romero, junto al susodicho general, que tuvo que enfrentar y sufrir CLARIDAD, como todos sabemos. Aun así, estos terroristas americanos no pudieron acallar a nuestro periódico al final de aquella década sesentiana ni durante el tiempo que le siguió, a medida que CLARIDAD mejoraba en calidad y tirada.

La próxima década, asimismo, no iba a ser diferente. CLARIDAD, dirigido ahora por un joven de nombre Raúl González Cruz, que sin tener un curso de periodismo ni haber tenido la experiencia ni el reconocimiento de César, se lanza a otra aventura inimaginable: convertir a CLARIDAD en el diario de los trabajadores. Y lo logró –todavía hoy nadie sabe cómo– ni tampoco se han atrevido a hacer lo mismo, después de que el atrevimiento duró apenas dos años. Los jóvenes de entonces, en nuestros comenzados veinte, celebramos aquello igual que cómo la haríamos en 1975, cuando los vietnamitas les propinan a los yanquis la primera y peor derrota de su historia.

Para mí, es la década de los 70 la más emblemática de CLARIDAD puesto que, además de ser una crucial en la lucha de resistencia de nuestro pueblo, contra la peor embestida de los anexionistas del patio, este periódico dirigió ese periodo de manera valiente, consecuente y exitosa. Es en esta década que el periódico experimentó su etapa de diario, como hemos dicho, y luego, la de bisemanario; también es la que comienza en el medio impreso una de las mejores secciones de periódico alguno en Puerto Rico; su sección cultural, “En Rojo”. También pienso que es en esta etapa que el periódico se aleja del mote de panfleto o gacetilla para cultivar, como ningún otro periódico en el país, la vertiente investigativa.

CLARIDAD fue el primer y único medio en Puerto Rico que acusó al Gobierno de Romero de entrampar a los dos jóvenes asesinados en el Cerro Maravilla, a pocos días después de la infamia. Y ello, me parece, fue la punta de lanza que utilizaron luego los excelentes periodistas Manny Suárez y Tomás Stella para desarrollar la mejor investigación periodística que registra la historia del periodismo en Puerto Rico. En este renglón paso a enumerar la característica más importante que ha aportado CLARIDAD a la cultura comunicacional puertorriqueña. La de convertirse, sin necesariamente proponérselo, en una especie de mirador mediático (Mattelart, 2008). Pero no un mirador cualquiera, sino con la agenda, bourdiana siempre, de fiscalizar y utopizar. Es cierto que, como se define hoy el mirador de medios, faltaría aquí el sector empresarial. Sin embargo, un periódico que en sus inicios pregonó siempre ser el órgano oficial del independentismo socialista, nunca ha excluido a la burguesía o pequeña burguesía patriótica que ha querido unírsele en ese empeño. De hecho, los comunistas más ortodoxos del espectro político borincano siempre acusaron al MPI y a su sucesor histórico, el PSP, de ser movimientos de ideologías pequeñoburguesas, y por extensión, a CLARIDAD. 

En términos más claros, pienso que CLARIDAD ha sido, no como se dice hoy, mirador, pero sí vigilante de nuestra realidad nacional; léase política, económica, social y cultural. Debo añadirle la militancia a esa vigilancia. Me refiero a que por haber sido eminentemente semanario, ha tenido más tiempo que los otros medios en el país para investigar mejor los asuntos importantes para nuestro pueblo y de darle el seguimiento necesario y pertinente. Digo, “eminentemente”, lo que significa que no sólo por ser semanario, sino más por ser responsable con las clases populares que se empeña en representar. Esa característica de la obsolescencia obligada en que cae la industria mediática, burguesa en general, y su gran prensa en particular, tiende a ser la gran trampa que le tiende el capital mismo para desviar la atención de los asuntos realmente importantes. No solo para desviar, sino para hacer olvidar. Los trabajos de Noam Chomsky sobre la gran prensa estadounidense han develado este problema de una manera meridianamente clara, al punto que en uno de sus más célebres textos acusa a esa gran prensa de fomentar “ilusiones necesarias”, siendo una de ellas –y quizás la más importante– la de la libertad de prensa y, por extensión, al decir de Howard Zinn, la ilusión de una sociedad democrática.

Pues bien, aunque este último problema parece resuelto por CLARIDAD y todos los independentistas que nos respetamos, puesto que no puede haber una sociedad democrática erigida sobre la intervención armada y política, no es menos cierto que en Puerto Rico existe tal ilusión, en términos generales, y todavía peor si se piensa en eso que llaman la libertad de prensa. El sacrificio en que han incurrido CLARIDAD y los equipos de trabajos que lo han sacado a la calle a través de los pasados 60 años es ejemplo elocuente de que la libertad de prensa es una utopía en países como el nuestro, que se tiene que construir día a día a contrapelo, precisamente de sus más confesos hipócritas defensores.

Decíamos arriba que CLARIDAD se convirtió en sus 60 años en vigía militante propuestario y utopista de todos los renglones de nuestra realidad nacional. Algo así como la conciencia o el pensamiento mediático pertinente y atinente. Pensemos nomás en la ausencia de CLARIDAD en todos esos años de su sacrificada presencia y tendríamos un país más desgraciado que el que tenemos. Cuántos Romeros hubiéramos sufrido, cuántas Adolfinas hubieran sido asesinadas, cuántos Cerros Maravillas y jóvenes cobardemente acribillados, cuántos robos y chanchullos de los funcionarios públicos, cuántos Pedro Navaja en La Fortaleza, cuánta corrupción denunciada que, a pesar de ello, aún hoy “estalla y tizna”, como dice el poeta. 

Decía el Ché, “dos, tres Vietnam, esa es la consigna”. Lástima que CLARIDAD se ha quedado solo en su utopía. Lo más lógico era, por lo menos para nosotros los estudiosos de los medios, que aparecieran imitadores, o por lo menos que su discurso tuviera la misma o casi la misma frecuencia del discurso ilusionista democrático del medio burgués; pero no fue tanto así. Sin embargo, además de su presencia utópica en la cotidianidad mediática, como hemos dicho, también CLARIDAD ha contribuido –aunque parezca irónico– a la calidad de la gran prensa en Puerto Rico. A comienzos de los 90 del siglo pasado unos cuantos egresados de nuestra Facultad de Comunicación, más soñadores que pragmáticos, como es natural, pero con una brillantez y capacidades extraordinarias, en lugar de soñar con trabajar en El Nuevo Día, como sueñan los egresados digitales del nuevo siglo, se fueron a trabajar a CLARIDAD, casi “de gratis”. En el periódico, una vez alcanzaron credibilidad y competencia, comenzaron a lograr cambios cualitativos que se notaron inmediatamente, tanto en forma como en contenido. Su edición cultural, “En Rojo”, que siempre había sido buena, mejoró excelentemente y se encargó de exponer y ampliar el discurso cultural nacional que los demás medios ignoraban o pasaban por alto. Recuerdo en este renglón a dos sobresalientes egresados nuestros; Rosalía Ortiz Luquis y Juan Hernández. Ambos se ocuparon de inyectar el carácter mediático moderno a CLARIDAD y contribuyeron a que el periódico fuera el primer órgano en P.R. en iniciar una columna como de especie de mirador mediático, “Pensar Comunicación”, a cargo de dos profesores investigadores del campo comunicacional. Luego de ellos, otros egresados de comunicación, encontraban en CLARIDAD su primer taller, donde se adiestraban tan eficientemente que luego se movían a los otros medios sin ningún problema y con mucho éxito. De esa manera CLARIDAD también ha contribuido, “sin querer queriendo” a mejorar el discurso comunicológico de los demás medios en P.R. 

Por todo lo anterior, hay razón de sobra para celebrar, lo que no sobra es CLARIDAD. Feliz cumpleaños.

El autor es profesor en la Escuela de Comunicación Públi a de la UPR en Río Piedras.